{"id":14298,"date":"2023-02-27T10:45:00","date_gmt":"2023-02-27T10:45:00","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=14298"},"modified":"2023-02-27T11:58:14","modified_gmt":"2023-02-27T11:58:14","slug":"de-ucrania-a-moldavia-la-guerra-y-el-precio-de-la-democracia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/02\/27\/de-ucrania-a-moldavia-la-guerra-y-el-precio-de-la-democracia\/","title":{"rendered":"De Ucrania a Moldavia, la guerra y el precio de la democracia"},"content":{"rendered":"\n

Para mis amigos moldavos que temen lo peor, <\/em><\/p>\n\n\n\n

y los de Ucrania (y Rusia) que ya lo est\u00e1n viviendo.<\/em><\/p>\n\n\n\n

<\/p>\n\n\n\n

Ya no est\u00e1 suficientemente claro qu\u00e9 significa \u00abdemocracia\u00bb, y mucho menos por qu\u00e9 debemos seguir apegados a su principio y al funcionamiento de las instituciones que definen su sociedad. Ambos, la palabra y el apego, parecen desgastados, sobreutilizados por el compromiso de los llamados reg\u00edmenes democr\u00e1ticos con la violencia, simb\u00f3lica y material, ps\u00edquica y f\u00edsica, contra la que esas mismas instituciones ya no pueden pretender ofrecer protecci\u00f3n. No se puede minimizar el efecto desastroso que tienen sobre nuestro apego a la democracia las pol\u00edticas discriminatorias que atentan contra los derechos y las libertades fundamentales de tales o cuales minor\u00edas, que pretenden ser leg\u00edtimas.  Tampoco hay que considerar desde\u00f1ables las presiones que se ejercen sobre aquellos cuya desobediencia, civil o incivil, pretende recordar a los gobiernos democr\u00e1ticamente elegidos las urgencias que, en cuanto llegan al poder, olvidan r\u00e1pidamente, empezando por las relativas al calentamiento clim\u00e1tico y a la degradaci\u00f3n del medio ambiente, o a las desigualdades, formas de injusticia (econ\u00f3mica y social) y discriminaciones de todo tipo (sexistas, raciales) que mantienen. Sabemos lo que perpet\u00faan esas presiones: relaciones de poder y dominaci\u00f3n que los principios de la democracia, de elecci\u00f3n en elecci\u00f3n, parecen incapaces de revertir. Es in\u00fatil, en otras palabras, enarbolar hoy la bandera de la democracia sin tomar la medida de las razones leg\u00edtimas de su descr\u00e9dito<\/em>. <\/p>\n\n\n\n

Y sin embargo, en todo el mundo, podemos medir lo que significa concretamente la privaci\u00f3n deliberada de los derechos y libertades que se supone que protege la democracia, y c\u00f3mo la violencia resultante (detenciones arbitrarias, encarcelamientos indefinidos, juicios ama\u00f1ados, deportaciones, eliminaciones f\u00edsicas) es incomparable con la que ejercen las \u00abdemocracias\u00bb, por intolerable que sea. Conviene tener presente algo as\u00ed como una geograf\u00eda de la protesta y la disidencia que separa, en principio, aquellos Estados en los que el menor signo de oposici\u00f3n expone no s\u00f3lo a persecuci\u00f3n, sino m\u00e1s radicalmente a riesgos vitales (en Rusia, China, India, Ir\u00e1n, Turqu\u00eda, Birmania, Egipto y tantos otros pa\u00edses) y aquellos en los que todav\u00eda es posible, en principio, manifestarse en la calle, expresarse en los peri\u00f3dicos y en la red, sin temer, si no por la propia libertad, s\u00ed por la vida. \u00abEn principio\u00bb, porque tambi\u00e9n sabemos lo porosa que es la frontera y c\u00f3mo ninguna democracia puede garantizar que sus \u00abfuerzas de seguridad\u00bb no se conviertan en un factor de inseguridad. Las reglas de derecho nunca se adquieren. Siempre est\u00e1n expuestas a ser suspendidas por estados de excepci\u00f3n, cuyo final sabemos que es imprevisible.  Sin embargo, reconocerlo no es, desde luego, una raz\u00f3n para cuestionar esta l\u00ednea divisoria, y tirar todo por la borda, como muchos se inclinar\u00edan a hacer, sino m\u00e1s bien un incentivo para medir lo que est\u00e1 en juego en la defensa de los principios democr\u00e1ticos, cuando el dique que los protege de la erosi\u00f3n amenaza con romperse. Por eso, en las reflexiones que siguen, trataremos de mostrar c\u00f3mo la guerra de Ucrania y las amenazas que pesan sobre los Estados vecinos, la Rep\u00fablica de Moldavia en particular, -que, a diferencia de Rusia, son todas \u00abdemocracias\u00bb, fr\u00e1giles sin duda, pero democracias al fin y al cabo- nos imponen, con una urgencia inesperada, repensar los t\u00e9rminos de esta separaci\u00f3n desde un triple punto de vista. <\/p>\n\n\n\n

La instrumentalizaci\u00f3n de la historia<\/strong><\/h2>\n\n\n\n

Desde la conquista de Crimea y la secesi\u00f3n del Donbas, la artima\u00f1a de las autoridades moscovitas ha consistido en invocar la historia desde un \u00e1ngulo que siempre ha sido la perdici\u00f3n de los pueblos: el de las ra\u00edces y la pertenencia. Seg\u00fan su propaganda, el destino de Ucrania siempre ha estado ligado al de Rusia, y su independencia no era m\u00e1s que un accidente de la historia que deb\u00eda borrarse de un brochazo mojado en la sangre de la guerra, para volver a conectar con el hilo de la historia com\u00fan. Seg\u00fan esta l\u00f3gica, la resistencia del pueblo ucraniano no tendr\u00eda raz\u00f3n de ser, ser\u00eda incomprensible, ya que se asemejar\u00eda a la negaci\u00f3n de una \u00abhistoria nacional\u00bb -en realidad \u00abimperial\u00bb- de varios siglos de antig\u00fcedad. Deteng\u00e1monos un momento a considerar esta invocaci\u00f3n, o m\u00e1s bien esta instrumentalizaci\u00f3n de la historia, cuyo efecto ha sido siempre mantener la guerra e imposibilitar la paz. \u00bfPor qu\u00e9? Porque no es ni m\u00e1s ni menos que la coartada de los imperios, en Rusia como en todas partes, para negar a sus \u00abcolonias\u00bb -es decir, a los pa\u00edses y pueblos sometidos a su yugo- el derecho a pertenecer a otra historia (su<\/em> propia historia), su<\/em> cultura, su<\/em> lengua y su<\/em> derecho a la independencia, y el de los nost\u00e1lgicos de su poder perdido a exigir su restauraci\u00f3n y trabajar por su retorno.<\/p>\n\n\n\n

Desde la conquista de Crimea y la secesi\u00f3n del Donbas, la artima\u00f1a de las autoridades moscovitas ha consistido en invocar la historia desde un \u00e1ngulo que siempre ha sido la perdici\u00f3n de los pueblos: el de las ra\u00edces y la pertenencia.<\/p>marc cr\u00e9pon<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n

La Uni\u00f3n de Rep\u00fablicas Socialistas Sovi\u00e9ticas era una uni\u00f3n<\/em> s\u00f3lo de nombre. Lo que enmascaraba tal denominaci\u00f3n, como las nociones de \u00abhermandad de los pueblos\u00bb o \u00abamistad entre los pueblos\u00bb, se parec\u00eda m\u00e1s a relaciones de servidumbre y a la astuta explotaci\u00f3n sistem\u00e1tica de los recursos, seg\u00fan la voluntad de un poder central, el de Mosc\u00fa, de esencia colonial<\/a>, que a la ayuda mutua. Las rep\u00fablicas estaban bajo control, y era al poder central al que rend\u00eda cuentas el primer secretario del partido en cada rep\u00fablica. Por eso la independencia de 1991 fue una liberaci\u00f3n. Para cada una de las rep\u00fablicas sometidas, fue un nuevo comienzo -una reapropiaci\u00f3n no de su propia historia en nombre de alguna \u00abpertenencia\u00bb o \u00abidentidad nacional\u00bb, sino de su propio destino pol\u00edtico- que signific\u00f3 una salida del terror, la servidumbre y la mentira. \u00bfPor qu\u00e9 ocurri\u00f3 esto? Porque si hubo una memoria en el desmembramiento del Imperio, no fue la de un origen lejano, sino la de las huellas dejadas en cada familia por ese terror, esa servidumbre y esa mentira: hambre, deportaciones, ejecuciones, humillaciones. Y no es casualidad que el amo del Kremlin se haya esforzado en los \u00faltimos a\u00f1os por borrar esa memoria y que la prohibici\u00f3n de la asociaci\u00f3n Memorial<\/a> tuviera lugar apenas dos meses antes del estallido de la guerra. Esto significa que la instrumentalizaci\u00f3n de una historia supuestamente centenaria se basaba en la negaci\u00f3n de la historia contempor\u00e1nea. Supuso la magnificaci\u00f3n del Imperio, la glorificaci\u00f3n de su historia, y el precio a pagar fue el olvido de sus millones de v\u00edctimas.<\/p>\n\n\n\n

1991.  Recuerdo bien aquel invierno. Fui a Moldavia a pasar las vacaciones de Navidad y en diciembre entr\u00e9 a un pa\u00eds (la URSS) que ya no exist\u00eda cuando sal\u00ed al mes siguiente. Esto no se hizo en un d\u00eda. Ya el 24 de agosto, el Consejo Supremo de Ucrania hab\u00eda promulgado la declaraci\u00f3n de independencia de Ucrania. Pocos d\u00edas despu\u00e9s, el Soviet Supremo de la URSS suspendi\u00f3 todas las actividades del Partido Comunista de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica en todo el pa\u00eds. El 1 de septiembre, un refer\u00e9ndum popular ucraniano demostr\u00f3 que el 90% de los votantes deseaban la independencia de Ucrania. El 8 de diciembre, los dirigentes de Rusia, Ucrania y Bielorrusia se reunieron en secreto en el este de Bielorrusia para firmar un acuerdo que proclamara el fin de la URSS y la formaci\u00f3n de una nueva comunidad, la CEI (Comunidad de Estados Independientes). El 21 de diciembre, 11 de las 12 rep\u00fablicas restantes se unieron a ellos. El 25 de diciembre, Gorbachov renunci\u00f3 como presidente de la URSS y declar\u00f3 la disoluci\u00f3n y, por tanto, el fin de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. Recuerdo que aquella noche todos est\u00e1bamos de pie frente a la televisi\u00f3n, viendo con asombro c\u00f3mo la bandera sovi\u00e9tica era arriada por \u00faltima vez desde los tejados del Kremlin. No fue un golpe de fuerza. No hubo violencia, ni golpe de Estado, ni injerencia de una potencia extranjera… ni complot: nada menos que el hundimiento de un sistema pol\u00edtico que no pod\u00eda terminar sin que desaparecieran con \u00e9l las estructuras imperiales de explotaci\u00f3n y dominaci\u00f3n que hab\u00eda impuesto sobre todo el territorio. La raz\u00f3n de contar esta historia y reconstruir los hechos es recordar que la independencia de Ucrania no estuvo motivada por razones \u00abculturales\u00bb, ni por un nacionalismo agresivo. Tampoco fue impulsada desde el exterior, ni fue una traici\u00f3n desde dentro. Fue una decisi\u00f3n pol\u00edtica com\u00fan que tom\u00f3 nota de una imposibilidad. Era imposible que el sistema sobreviviera si no era en un r\u00e9gimen de violencia (represi\u00f3n de las manifestaciones, deportaciones) y de repetici\u00f3n del derramamiento de sangre. La independencia era una econom\u00eda de la violencia: la misma violencia que el intento de golpe de Estado por parte de dignatarios del ej\u00e9rcito y del KGB en agosto de ese mismo a\u00f1o hab\u00eda hecho temer su retorno y hab\u00eda provocado una movilizaci\u00f3n sin precedentes de la poblaci\u00f3n. Por ello, la decisi\u00f3n de independencia fue inmediatamente respaldada por toda la comunidad internacional.<\/p>\n\n\n\n

La independencia de Ucrania no estuvo motivada por razones \u00abculturales\u00bb, ni por un nacionalismo agresivo. Tampoco fue impulsada desde el exterior, ni fue una traici\u00f3n desde dentro. Fue una decisi\u00f3n pol\u00edtica com\u00fan que tom\u00f3 nota de una imposibilidad. <\/p>marc cr\u00e9pon<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n

Sin embargo, no fue apoyada un\u00e1nimemente en la URSS. Si hay algo que las \u00abtriunfantes\u00bb y arrogantes democracias occidentales minimizaron, fue el trauma que represent\u00f3 el colapso para decenas de millones de rusos. La URSS no era s\u00f3lo un sistema pol\u00edtico, era una sociedad que, m\u00e1s que ninguna otra, ten\u00eda sus marcas ordinarias y calend\u00e1ricas, sus rituales, sus conmemoraciones y celebraciones, su grandeza y orgullo. El imperio ocupaba un lugar importante en ella, y su unidad se ve\u00eda reforzada por el recuerdo de \u00abla construcci\u00f3n com\u00fan del socialismo\u00bb y las pruebas que hab\u00eda pasado, empezando por \u00abla gran guerra patri\u00f3tica\u00bb. Recuerdo los numerosos desfiles a los que asist\u00ed en la capital de la Moldavia sovi\u00e9tica (que a\u00fan se llamaba Kishinev) en el bulevar Lenin. Me impresionaba el orgullo con el que cientos, si no miles, de hombres y mujeres parec\u00edan olvidar, por unas horas, la dureza de su vida cotidiana, mientras luc\u00edan en el pecho las hileras de medallas civiles y militares con las que las autoridades les hab\u00edan honrado. Unos a\u00f1os m\u00e1s tarde, a mediados de la d\u00e9cada de 1990, encontr\u00e9 esas mismas condecoraciones en las esquinas de las calles, a la entrada de los parques, en el mismo bulevar que entretanto hab\u00eda sido rebautizado, vendidas en las aceras para uso de turistas estadounidenses y europeos en busca de ex\u00f3ticos recuerdos sovi\u00e9ticos. Y recuerdo haber conocido a hombres y mujeres indignados por ese tipo de comercio, pues lo sent\u00edan como una negaci\u00f3n de su propia historia individual y colectiva, de su grandeza y sus sacrificios.<\/p>\n\n\n\n\n\n

\n \n \r\n \r\n \r\n \r\n \r\n <\/picture>\r\n \n
\u00a9 Dmytro Kozatski\/AP<\/figcaption>\n <\/a>\n<\/figure>\n\n\n

Pero eso no es todo. En efecto, es importante medir el impacto psicol\u00f3gico de los a\u00f1os que siguieron: los a\u00f1os de Yeltsin (principios de los a\u00f1os 1990), es decir, las consecuencias desastrosas que tuvo para una gran parte de la poblaci\u00f3n la irrupci\u00f3n del capitalismo salvaje, la apropiaci\u00f3n brutal y sangrienta de las riquezas y los recursos, cuyo primer efecto no fue permitirles vivir mejor y m\u00e1s libremente, sino empobrecerlos. As\u00ed naci\u00f3 la nostalgia del Imperio, la idealizaci\u00f3n retrospectiva de sus supuestos \u00abbeneficios\u00bb y la esperanza de su restauraci\u00f3n. La agitaci\u00f3n fue tal que aliment\u00f3 progresivamente, en gran parte de esa misma poblaci\u00f3n, un resentimiento contra la historia. La negaci\u00f3n y la instrumentalizaci\u00f3n antes mencionadas son la otra cara de este resentimiento. Si bien es cierto que las instituciones creadas al final de la URSS establecieron unas relaciones entre los Estados independientes nacidos del final de la URSS que pretend\u00edan ser pac\u00edficas, desde muy pronto hubo algunos para quienes \u00abel final del hombre rojo\u00bb <\/span>1<\/sup><\/a><\/span><\/span> era insoportable, y para quienes esa paz no era m\u00e1s que una \u00abtregua\u00bb y el material para una futura guerra. <\/p>\n\n\n\n

Hay que reconocer que no quer\u00edamos percibir la amenaza del conflicto armado que esperaban, con el que so\u00f1aban, primero secretamente, luego cada vez m\u00e1s abiertamente. Cre\u00edamos que era imposible volver atr\u00e1s, mientras que el propio amo del Kremlin ocultaba cada vez menos la \u00abcat\u00e1strofe\u00bb que hab\u00eda representado para \u00e9l la disoluci\u00f3n del Imperio. Y cuando Crimea y el Donbas fueron invadidos, no medimos hasta qu\u00e9 punto la agresi\u00f3n que significaba esa invasi\u00f3n no dejaba lugar a dudas sobre la extensi\u00f3n programada de la reconquista, de la que era la primera etapa. Sobre todo, hab\u00edamos olvidado el poco peso que tiene la diplomacia cuando se enfrenta a la \u00ablocura\u00bb de una visi\u00f3n territorial, apoyada en los aprendices de brujo de la historia, de los aparatos represivos que suprimen toda voluntad popular de denunciar sus consecuencias asesinas. Cuando esa \u00ablocura\u00bb se mantiene, a la cabeza de un Estado encerrado en el terror, por un ej\u00e9rcito de ide\u00f3logos a su servicio, deber\u00edamos recordar que ninguna raz\u00f3n es lo bastante fuerte para disuadirlo de aventurarse y perderse en la guerra. <\/p>\n\n\n\n

Si bien es cierto que las instituciones creadas al final de la URSS establecieron unas relaciones entre los Estados independientes nacidos del final de la URSS que pretend\u00edan ser pac\u00edficas, desde muy pronto hubo algunos para quienes \u00abel final del hombre rojo\u00bb era insoportable, y para quienes esa paz no era m\u00e1s que una \u00abtregua\u00bb y el material para una futura guerra. <\/p>marc cr\u00e9pon<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n

Cuando la reescritura de la historia se presenta como una operaci\u00f3n pol\u00edtica, cuyo objetivo es encontrar en el pasado el material y el pretexto para una guerra programada, nada est\u00e1 garantizado. Pues esto s\u00f3lo puede hacerse negando las instituciones, las reglas de derecho que garantizan la paz. La \u00ablocura de la historia\u00bb mira con recelo, cuando no con desprecio, las etapas de su construcci\u00f3n, los acuerdos y tratados que supuestamente la han establecido, a los que no reconoce ninguna legitimidad.  Poco a poco, pero con seguridad, llega a dar a dicha paz el car\u00e1cter de una tregua provisional, a la espera de la oportunidad de restablecer antiguas fronteras, de redibujar territorios, es decir, de dar a la historia sus derechos. No en vano se oponen aqu\u00ed la idea de \u00abpaz\u00bb y la de \u00abtregua\u00bb. La oposici\u00f3n apunta a este art\u00edculo de La paz perpetua<\/em> de Kant, que har\u00edamos bien en releer y meditar desde esta perspectiva. No es casualidad que sea el primero:<\/p>\n\n\n\n

\u00abI- No debe considerarse como v\u00e1lido un tratado de paz que se haya ajustado con la reserva mental de ciertos motivos capaces de provocar en el porvenir otra guerra. <\/em><\/p>\n\n\n\n

Semejante tratado ser\u00eda un simple armisticio, una interrupci\u00f3n de las hostilidades, nunca una verdadera \u00abpaz\u00bb, la cual significa el t\u00e9rmino de toda hostilidad; a\u00f1adirle el ep\u00edteto de \u00abperpetua\u00bb ser\u00eda ya un sospechoso pleonasmo. El tratado de paz aniquila y borra por completo las causas existentes de futura guerra posible, aun cuando los que negocian la paz no las vislumbren ni sospechen en el momento de las negociaciones; aniquila incluso aquellas que puedan luego descubrirse por medio de h\u00e1biles y penetrantes inquisiciones en los documentos archivados. La reserva mental, que consiste en no hablar por el momento de ciertas pretensiones que ambos pa\u00edses se abstienen de mencionar porque est\u00e1n demasiado cansados para proseguir la guerra, pero con el perverso designio de aprovechar m\u00e1s tarde la primera coyuntura favorable para reproducirlas, es cosa que entra de lleno en el casuismo jesu\u00edtico; tal proceder, considerado en s\u00ed, es indigno de un pr\u00edncipe, y prestarse a semejantes deducciones es asimismo indigno de un ministro.\u00bb <\/span>2<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n

Deteng\u00e1monos un momento en este art\u00edculo antes de continuar. Hay tres puntos dignos de menci\u00f3n. El primero es la atenci\u00f3n que Kant nos pide que prestemos a los \u00abcausas existentes de futura guerra posible, aun cuando los que negocian la paz no las vislumbren ni sospechen en el momento de las negociaciones\u00bb. \u00bfPor qu\u00e9? Porque esos temas son siempre m\u00e1s numerosos de lo que queremos admitir. Y si es as\u00ed, es porque siempre habr\u00e1 fuerzas reactivas<\/em>, belicistas, para reavivarlos, para destilar su veneno en los corazones y en las mentes, animadas por ese resentimiento contra el tiempo y la historia que mencion\u00e1bamos hace un momento… y que nunca es dif\u00edcil despertar. Estas fuerzas existen en todas partes del mundo; no son exclusivas de Rusia. Y no hay pa\u00eds en el mundo al que no amenacen con arrastrar a una guerra civil o a un conflicto internacional desde dentro. As\u00ed que debemos ser ingenuos para minimizar su poder destructivo, es decir, para creer que esta paz ilusoria es \u00abperpetua\u00bb, cuya comodidad nos adormece, olvidando lo que es fr\u00e1gil, relativo … y tal vez incluso enga\u00f1oso. Lo que hay que comprender, por el contrario, midiendo los riesgos de minimizarla, son las mil formas (econ\u00f3micas, sociales, ideol\u00f3gicas) que tiene la guerra para continuarse<\/em> en la paz hoy en d\u00eda, sean cuales sean los reg\u00edmenes pol\u00edticos implicados. <\/p>\n\n\n\n

El segundo punto se refiere a esas \u00abciertas pretensiones\u00bb que permanecen latentes hasta que surge la oportunidad de hacerlas valer de nuevo. Lo que hay que subrayar aqu\u00ed es la naturaleza de tales \u00abpretensiones\u00bb. Son, en esencia, una fuerza, cuyo rasgo distintivo es que quienes las esgrimen las utilizan para sustituir un derecho por otro, para anular el derecho existente (considerado injusto) con el fin de imponer el suyo propio. El tercer punto se refiere a la \u00abreserva mental\u00bb, de la que Kant nos dice que convierte al soberano que se ve atrapado en ella en \u00abun casuismo jesu\u00edtico\u00bb. Es, nos dice Kant, \u201cindigno de un pr\u00edncipe\u00bb. \u00bfC\u00f3mo debe entenderse esto? \u00bfEn qu\u00e9 podr\u00eda consistir esta \u00abdignidad\u00bb?  \u00bfY c\u00f3mo hemos de entender que esto lo convierta en un \u00abcasuismo jesu\u00edtico\u00bb? La \u00abdignidad\u00bb del soberano es no ignorar nada sobre el precio de la guerra; es no perder nunca de vista el costo para las poblaciones que arrastra en la espiral de sus desastres; es tener en cuenta el peso del duelo y de la destrucci\u00f3n; es no tomar a la ligera la decisi\u00f3n de sacrificar vidas humanas, ya sean las de civiles o las de soldados… ser\u00eda, si fuera posible, ser detenido en su locura por la desgracia.  En cuanto al \u00abcasuismo jesu\u00edtico\u00bb, la expresi\u00f3n me hace pensar, a riesgo de anacronismo, en lo que Camus llamaba \u00abla casu\u00edstica de la sangre\u00bb. El soberano \u00abcasuista\u00bb, en palabras de Kant, es el que hace arreglos con la historia, el que la hace \u00abhablar\u00bb, seg\u00fan los casos, en un sentido o en otro, desenterrando de los archivos lo que conviene a sus prop\u00f3sitos y enterrando lo que les es contrario. En cuanto a la \u00abcasu\u00edstica de la sangre\u00bb, consiste en condenar la sangre derramada por otros, mientras se acepta la derramada por uno mismo. La naturaleza misma de las \u00abguerras de conquista\u00bb o \u00abreconquista\u00bb, \u00abrestauraci\u00f3n\u00bb, etc., consiste en combinar ambas.  Pues es siempre a una casu\u00edstica de este tipo a lo que conduce la instrumentalizaci\u00f3n de la historia, y por eso es siempre asesina.  \u00bfEn qu\u00e9 sentido? En el sentido de que es una m\u00e1quina de fabricar \u00abconsentimientos asesinos\u00bb. <\/p>\n\n\n\n

El esp\u00edritu de la resistencia<\/strong><\/h2>\n\n\n\n

La sorpresa de las autoridades moscovitas fue la resistencia ucraniana, resistente a cualquier rendici\u00f3n f\u00edsica y mental, m\u00e1s fuerte y duradera de lo que esperaban. Y si fue as\u00ed, fue porque la negaci\u00f3n no era hist\u00f3rica, sino pol\u00edtica; y que, como acabamos de ver, no eran las autoridades ucranianas las que hab\u00edan perdido el rumbo, sino el presidente Putin y su ej\u00e9rcito de ide\u00f3logos. Lo que se hab\u00edan negado a reconocer y admitir era que, desde la independencia de Ucrania -pero esto tambi\u00e9n es cierto en el caso de Georgia y Moldavia- los pueblos separados por las nuevas fronteras estatales hab\u00edan tenido destinos pol\u00edticos<\/em> diferentes. <\/p>\n\n\n\n

Desde la independencia de Ucrania -pero esto tambi\u00e9n es cierto en el caso de Georgia y Moldavia- los pueblos separados por las nuevas fronteras estatales hab\u00edan tenido destinos pol\u00edticos<\/em> diferentes. <\/p>marc cr\u00e9pon<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n

Es cierto que hubo un tiempo en que esos dos pueblos eran uno, al menos en apariencia, en el sentido de que viv\u00edan bajo una ley com\u00fan. Pero una vez que lleg\u00f3 la independencia y se desmembr\u00f3 el imperio, el destino pol\u00edtico<\/em> de los pueblos que formaban la antigua URSS, ahora confinados en entidades estatales separadas, fue diferente. Es un eufemismo decir que, con el paso de los a\u00f1os, la brecha en materia de libertades no ha dejado de aumentar. Mientras Ucrania, Moldavia y Georgia aprend\u00edan a ser democr\u00e1ticas, los fantasmas del pasado alcanzaban a Rusia. Sin duda, la personalidad, la formaci\u00f3n y los cargos anteriores de su presidente tuvieron algo que ver. No es f\u00e1cil recuperarse de una educaci\u00f3n pol\u00edtica impartida y alimentada en las filas del KGB. Los m\u00e9todos de gobierno que se cre\u00edan relegados al basurero de la historia a principios de la d\u00e9cada de 1990 volvieron a la palestra. En los a\u00f1os setenta y ochenta, en toda<\/em> la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, si alguien se atrev\u00eda a decir algo en privado que pudiera herir la sensibilidad de las autoridades, \u00e9stas sol\u00edan abrir los grifos de la cocina y del ba\u00f1o para ahogar el sonido de las voces, de modo que ning\u00fan o\u00eddo incauto pudiera informar a las autoridades competentes del menor atisbo de oposici\u00f3n. Hubo un tiempo, quiz\u00e1s durante un breve interludio democr\u00e1tico, en que ese reflejo cauteloso dej\u00f3 de ser una necesidad vital. En Rusia, ese tiempo ya pas\u00f3. En Mosc\u00fa, la gente est\u00e1 volviendo a abrir los grifos, otra vez no sabe si puede confiar en sus vecinos, o hablar entre s\u00ed.  Ya no ocurre lo mismo en Kiev, Chisinau o Tiflis.<\/p>\n\n\n\n

Este ha sido el \u00abdestino pol\u00edtico\u00bb del pueblo ruso durante m\u00e1s de veinte a\u00f1os, y es un eufemismo decir que las amenazas no han dejado de empeorar, las sanciones no han dejado de hacerse m\u00e1s pesadas desde el comienzo de la guerra en Ucrania. Pero si algo hemos aprendido de las grandes voces europeas de la disidencia, empezando por Vaclav Havel, es que este \u00abdestino pol\u00edtico\u00bb es siempre, al mismo tiempo, un \u00abdestino moral\u00bb, ya que no tiene otro objetivo que minar la capacidad de los pueblos para resistir<\/em> a las condiciones de existencia que se les imponen. Podr\u00edamos releer aqu\u00ed la famosa carta que el, en ese entonces, futuro presidente de la Rep\u00fablica Checa dirigi\u00f3 a Gustav Husak el 8 de abril de 1975. Me ocup\u00e9 de ella hace quince a\u00f1os, sin imaginar entonces hasta qu\u00e9 punto esta misma cultura iba a adquirir una nueva dimensi\u00f3n en Rusia en la d\u00e9cada siguiente <\/span>3<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Las l\u00edneas que siguen tienen, pues, casi medio siglo. \u00bfSer\u00eda inapropiado transponerlas a la situaci\u00f3n actual de gran parte de la poblaci\u00f3n rusa?<\/p>\n\n\n\n

\u00abTras las recientes convulsiones hist\u00f3ricas y la estabilizaci\u00f3n de un determinado sistema, la gente se comporta como si hubiera perdido la fe en el futuro, en la posibilidad de mejorar los asuntos de todos, en el sentido de la lucha por la verdad y el derecho.<\/p>\n\n\n\n

Pierden inter\u00e9s por todo lo que va m\u00e1s all\u00e1 de su seguridad personal; buscan las m\u00e1s diversas v\u00edas de escape, pierden inter\u00e9s por cualquier valor que vaya m\u00e1s all\u00e1 de ellos y descuidan a sus semejantes; esto es pasividad de esp\u00edritu, depresi\u00f3n.<\/a>\u00ab <\/span>4<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n

Si el destino \u00abpol\u00edtico\u00bb y \u00abmoral\u00bb del pueblo ruso no fue el de los pueblos vecinos, es porque acab\u00f3 por encontrar, y supo conservar, no sin dificultad, el sentido de esta \u00ablucha por la verdad y el derecho\u00bb. Todo fue laborioso, sin duda; y fue necesario luchar contra los demonios del pasado, resistir al peso de fuerzas conservadoras recurrentes, tanto tiempo dominantes, entre las que la historia recordar\u00e1 la servil lealtad de dirigentes corruptos, serviles al gran hermano de al lado, tanto en Ucrania como en Moldavia. El salvaje acaparamiento de riquezas, la brutalidad y la criminalidad que lo acompa\u00f1aron hicieron de la naciente democracia una farsa desalentadora durante a\u00f1os. Pero la esperanza permanec\u00eda, la democracia estaba en camino y, de alguna manera, se impon\u00edan espacios de libertad, lugares de verdad y lucha, una alternancia cre\u00edble ofrec\u00eda nuevos horizontes. Este es el significado pol\u00edtico de la independencia y de la separaci\u00f3n que implicaba: el \u00abpueblo\u00bb ucraniano, como el \u00abpueblo\u00bb moldavo, acab\u00f3 tom\u00e1ndole el gusto<\/em> a la verdad y a la libertad, lo suficiente como para buscar los medios institucionales para protegerlas, mientras que al pueblo ruso se las confiscaban. As\u00ed pues, la negaci\u00f3n pol\u00edtica en la que se han encerrado los dirigentes rusos es ante todo la de ese \u00abgusto\u00bb, que les resulta tanto m\u00e1s insoportable cuanto que perciben la amenaza de un contagio pol\u00edtico<\/em>, una vez m\u00e1s, perjudicial para la conservaci\u00f3n de su poder y la protecci\u00f3n de sus intereses. \u00bfPor qu\u00e9 es necesario insistir en este punto? Para recordar que, si la guerra en Ucrania es \u00abidentitaria\u00bb, la identidad que hay que defender puede ser ling\u00fc\u00edstica y cultural, pero es ante todo pol\u00edtica. Ese es el esp\u00edritu de su resistencia. El pueblo ucraniano sabe muy bien lo que perder\u00eda si, seg\u00fan la imaginaci\u00f3n y la voluntad del presidente ruso, volviera a caer bajo el control de Rusia. Y esto se define ante todo en t\u00e9rminos de derechos y libertades: los mismos derechos y libertades que les ser\u00edan arrebatados inmediatamente. El recuerdo que guarda de ese control es precisamente el que el amo del Kremlin querr\u00eda borrar hoy de la memoria: los millones de muertos por hambruna y deskulakizaci\u00f3n en los a\u00f1os 30, las deportaciones masivas, el control autoritario del gobierno sobre todos los \u00e1mbitos de la cultura, la ense\u00f1anza (escuelas y universidades), la creaci\u00f3n y la informaci\u00f3n (radio, televisi\u00f3n y peri\u00f3dicos). <\/p>\n\n\n\n

Si la guerra en Ucrania es \u00abidentitaria\u00bb, la identidad que hay que defender puede ser ling\u00fc\u00edstica y cultural, pero es ante todo pol\u00edtica. Ese es el esp\u00edritu de su resistencia.<\/p>marc cr\u00e9pon<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n

Hay una objeci\u00f3n que debe abordarse. Se dice que la resistencia ucraniana no ser\u00eda lo que es si no contara con el apoyo militar de Europa y, m\u00e1s a\u00fan, de Estados Unidos. Y ser\u00eda ingenuo pasar por alto el inter\u00e9s de las potencias en proporcion\u00e1rselo. \u00bfEs esto suficiente para hablar de \u00abinjerencia\u00bb y \u00abmanipulaci\u00f3n\u00bb, o incluso de un \u00abcomplot occidental\u00bb contra Rusia, como quieren hacernos creer los poderosos rusos y otros ide\u00f3logos? Es importante poner las cosas en orden. La invasi\u00f3n de Ucrania fue una agresi\u00f3n planificada<\/em>, en violaci\u00f3n de todas las normas del derecho internacional. El gobierno ruso no dio ninguna oportunidad a la diplomacia. La prueba est\u00e1 en la forma en que prepar\u00f3 durante mucho tiempo a la poblaci\u00f3n para lo que se negaba a llamar una \u00abguerra\u00bb, al tiempo que le ocultaba el alcance de la destrucci\u00f3n, que no se ajustaba a la idea de una simple \u00aboperaci\u00f3n militar\u00bb. Utiliz\u00f3 todos los medios a su alcance para basar esta preparaci\u00f3n en la doble cultura del miedo y del enemigo<\/em>, que siempre ha sido el trampol\u00edn ordinario de la propaganda gubernamental para hacer que sus ciudadanos acepten la guerra, con su estela de desgracia, muerte y miseria -la misma que la URSS hab\u00eda exportado a Europa del Este, a Polonia, Hungr\u00eda, Checoslovaquia, Bulgaria y Ruman\u00eda, tras la Primera Guerra Mundial. No ocult\u00f3 que, al atacar Ucrania, pretend\u00eda frenar la extensi\u00f3n de sus aspiraciones pol\u00edticas, la transformaci\u00f3n de la sociedad ucraniana en una \u00absociedad democr\u00e1tica\u00bb, siempre que tuvieran como efecto \u00aboccidentalizarla\u00bb, es decir, alejarla, si no cortarla, de sus \u00abra\u00edces rusas\u00bb. Hizo todo lo posible, semana tras semana, para convertir la guerra en una \u00abcuesti\u00f3n de civilizaci\u00f3n\u00bb, como si su propia identidad, su integridad, su propia supervivencia estuvieran en entredicho. Ni Ucrania ni Europa ni Estados Unidos quer\u00edan esta \u00abguerra de conquista o reconquista\u00bb. Menos a\u00fan se dejaron atrapar en la deriva \u00abcivilizatoria\u00bb. Por tanto, se han atenido al derecho y se han negado a violarlo. Es importante recordarlo para aclarar los t\u00e9rminos de la cuesti\u00f3n, que son los siguientes: \u00bfpodr\u00eda la comunidad internacional cerrar los ojos ante las violaciones del derecho internacional, contentarse con protestas vanas, sin aportar un apoyo efectivo a la poblaci\u00f3n que es la primera v\u00edctima? A menos que cuestionemos la idea de que es imperativo que dicha comunidad, por imperfecta que sea, por criticable que sea, conserve un sentido.  \u00bfEs necesario recordarlo? No es casualidad que, tanto en Europa como en Estados Unidos, sean las voces m\u00e1s reaccionarias, los partidarios del repliegue nacional o del aislacionismo soberano, los que ahora se muestran m\u00e1s hostiles a la continuidad de ese apoyo. La sociedad que prometen quiz\u00e1 no est\u00e9 tan lejos de la que pint\u00f3 Vaclav Havel en su carta a Gustav Husak.  <\/p>\n\n\n\n\n\n

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\u00a9 AP Foto\/Emilio Morenatti<\/figcaption>\n <\/a>\n<\/figure>\n\n\n

Pero hay m\u00e1s. No son s\u00f3lo las normas del derecho internacional las que han sido violadas por la agresi\u00f3n. Fueron las normas del derecho de la guerra las que fueron violadas por la ocupaci\u00f3n rusa. No hizo falta mucho tiempo, apenas unas semanas, para que salieran a la luz los cr\u00edmenes de guerra<\/em> de los que era (y sigue siendo) culpable el ej\u00e9rcito de ocupaci\u00f3n, para que se descubrieran fosas comunes y para que se documentaran tantas otras exacciones (la violaci\u00f3n de mujeres, la deportaci\u00f3n de ni\u00f1os, la tortura y ejecuci\u00f3n de civiles, el bombardeo de hospitales, por no hablar de la voluntad de matar de hambre y ahora de congelar a la poblaci\u00f3n de las ciudades que resisten). \u00bfHabr\u00eda sido correcto, en estas condiciones, dejar que sucediera? \u00bfSe deber\u00eda haber abandonado al pueblo ucraniano a su suerte, privado de los medios para defenderse? Los testimonios recogidos en las ciudades que cayeron bajo el control del ej\u00e9rcito ruso no dejan lugar a dudas sobre la brutalidad de los m\u00e9todos utilizados para emprender la rusificaci\u00f3n excesiva de las poblaciones sometidas a su yugo. \u00bfDebemos aceptar entonces que, en nombre de un supuesto \u00abderecho de conquista\u00bb, los conquistadores no retrocedan ante ninguna servidumbre impuesta a los pueblos supuestamente conquistados? Lo que los europeos, los estadounidenses y, m\u00e1s ampliamente, la comunidad internacional no supieron (o no quisieron) hacer para impedir o detener el genocidio ruand\u00e9s (en 1994), la limpieza \u00e9tnica en los Balcanes a mediados de los a\u00f1os noventa, la masacre de poblaciones civiles en Siria durante m\u00e1s de diez a\u00f1os <\/span>5<\/sup><\/a><\/span><\/span>, \u00bfdeb\u00edamos desear que se abstuvieran de hacerlo de nuevo en Ucrania? <\/p>\n\n\n\n

Moldavia, en la encrucijada<\/strong><\/h2>\n\n\n\n

Para el amo del Kremlin, hay dos banderas rojas que los Estados en los que persiste en ver sat\u00e9lites pertenecientes a su esfera de influencia no deber\u00edan haber blandido, dos l\u00edneas rojas que no deber\u00edan haber cruzado. La primera es la entrada a la OTAN, que de nuevo debe entenderse que significa nada m\u00e1s y nada menos que la provisi\u00f3n de un escudo para protegerse de la voluntad hegem\u00f3nica de su gran vecino. Es un eufemismo decir que los acontecimientos de los \u00faltimos meses han demostrado hasta qu\u00e9 punto las autoridades ucranianas no se equivocaban al darse cuenta de esto. En cuanto a la segunda, es la adhesi\u00f3n a la Uni\u00f3n Europea, cuyo significado debe analizarse. Tambi\u00e9n en este caso, la trampa tendida por el amo del Kremlin y su ej\u00e9rcito de ide\u00f3logos consiste en limitarlo a una opci\u00f3n civilizatoria. Lo que estar\u00eda en cuesti\u00f3n ser\u00eda la vieja divisi\u00f3n ideol\u00f3gica y pol\u00edtica entre eslav\u00f3filos y occidentalistas, seg\u00fan la cual Rusia ser\u00eda la naci\u00f3n insignia de una \u00abidentidad eslava\u00bb, investida de una misi\u00f3n hist\u00f3rica salvadora. Los pueblos sat\u00e9lites se enfrentar\u00edan entonces a una elecci\u00f3n decisiva entre dos modelos; y la responsabilidad hist\u00f3rica del poder ruso consistir\u00eda en obligarlos a una adhesi\u00f3n \u00abjusta\u00bb por todos los medios a su alcance, incluida la violencia m\u00e1s extrema. Pero, una vez m\u00e1s, esta encrucijada no es la correcta. Prueba de ello es la situaci\u00f3n en Moldavia<\/a>, sobre la que es importante detenerse. El hecho de que este pa\u00eds de lengua rumana, una lengua romance, no pueda vincularse en modo alguno a una \u00abidentidad eslava\u00bb demuestra que la cuesti\u00f3n de los llamados \u00ablazos civilizacionales\u201d, hist\u00f3ricos, ling\u00fc\u00edsticos y culturales no se sostiene. Aqu\u00ed, como en Ucrania, es el pretexto para un apetito de dominaci\u00f3n de naturaleza completamente distinta. <\/p>\n\n\n\n

Desde hace casi dos a\u00f1os, Moldavia est\u00e1 dirigida por una presidenta orientada hacia Europa y que se ha comprometido a ofrecer a su pa\u00eds un nuevo modelo de sociedad, respetuoso con los principios del Estado de derecho. Se ha embarcado en un programa de reformas pol\u00edticas, econ\u00f3micas y sociales que parece dar la espalda a los demonios del pasado, empezando por la corrupci\u00f3n a todos los niveles, cuyo principal efecto en d\u00e9cadas anteriores era desviar dinero p\u00fablico hacia intereses privados y desacreditar toda acci\u00f3n gubernamental. Su apuesta es que la poblaci\u00f3n llegue a creer que la \u00abopci\u00f3n de Europa\u00bb resultante mejorar\u00e1 sus vidas. Se han realizado progresos considerables en todos los frentes, pero, como en otras partes, la guerra a las puertas del pa\u00eds compromete su visibilidad. Es de temer que la inflaci\u00f3n galopante y el previsible (y ya significativo) aumento de los precios de la energ\u00eda, a pesar de la ayuda europea, acaben por generar desconfianza entre la poblaci\u00f3n, que volver\u00e1 a imaginar que vivir\u00eda mejor bajo el pulgar de Mosc\u00fa. La oposici\u00f3n, sumisa al amo del Kremlin, prepara ya sus armas<\/a>, invocando promesas incumplidas y deplorando que la presidenta moldava no haya ido a asegurar el suministro de gas del pa\u00eds este invierno.  <\/p>\n\n\n\n

A los \u00abamigos del Kremlin\u00bb no les importa cu\u00e1les ser\u00edan las consecuencias de tal sumisi\u00f3n. Nada menos que la instauraci\u00f3n de un r\u00e9gimen autoritario, cuyas se\u00f1ales de alarma son conocidas, como lo que est\u00e1 ocurriendo desde hace unos meses en las ciudades ocupadas de Ucrania: el control reforzado de los medios de comunicaci\u00f3n, la \u00abrusificaci\u00f3n\u00bb de todos los lugares de vida y de cultura, una justicia que no tendr\u00e1 prisa en poner fin a las instrucciones en curso desde hace dos a\u00f1os contra las viejas \u00e9lites corruptas, dispuestas a todo para volver al poder. Ser\u00eda una regresi\u00f3n pol\u00edtica, volver de nuevo a las pr\u00e1cticas del pasado, en las que la sociedad lleva d\u00e9cadas estancada. Esta es la encrucijada. Y si queremos calificarla de \u00abcivilizatoria\u00bb, debemos precisar inmediatamente que la palabra \u00abcivilizaci\u00f3n\u00bb tiene una connotaci\u00f3n esencialmente, si no exclusivamente, pol\u00edtica. Todo lo dem\u00e1s (ra\u00edces, historia, cultura) es un pretexto. La encrucijada contrapone dos modelos: el de un Estado de derecho que, como puede, cumple sus reglas, y el de un r\u00e9gimen dictatorial cuyos dirigentes basan su dominaci\u00f3n en la corrupci\u00f3n de una clientela cuidadosamente alimentada. Es la contaminaci\u00f3n de la segunda por la primera lo que horroriza al l\u00edder moscovita y a sus partidarios, y es lo que quiere atajar, incorporando hoy a Ucrania, ma\u00f1ana a Moldavia, al redil de su poder. <\/p>\n\n\n\n

La encrucijada contrapone dos modelos: el de un Estado de derecho que, como puede, cumple sus reglas, y el de un r\u00e9gimen dictatorial cuyos dirigentes basan su dominaci\u00f3n en la corrupci\u00f3n de una clientela cuidadosamente alimentada.<\/p>MARC CR\u00c9PON<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n

Pero hay que ir m\u00e1s lejos. La guerra, que comenz\u00f3 el 24 de febrero, revela la verdad de esta cruzada. No s\u00f3lo se opone al derecho y a la fuerza, sino, m\u00e1s profundamente a\u00fan, a la preocupaci\u00f3n por la vida y al gusto por la sangre y la muerte. No hay, en efecto, violencia que un r\u00e9gimen dictatorial no est\u00e9 dispuesto a utilizar para imponerse y mantenerse, para acallar, en su territorio, toda oposici\u00f3n, para hacer reinar su orden mort\u00edfero sobre las regiones conquistadas por su ej\u00e9rcito y gobernadas por sus esbirros (las ciudades que han ca\u00eddo en sus manos): detenci\u00f3n, tortura, ejecuci\u00f3n. A menos que se trate de proseguir la destrucci\u00f3n punitiva de los que se siguen resistiendo: aterrorizar, bombardear, matar de hambre, congelar. La esencia de la dictadura es ser sacrificada<\/em> y \u00abterrorista\u00bb. Le importan tan poco las muertes en tiempo de guerra, tanto en sus propias filas como en las del \u00abenemigo\u00bb, porque proteger la vida<\/em> en tiempo de paz nunca ha sido uno de sus objetivos.  Nada le es m\u00e1s ajeno que ese com\u00fan \u00abestar en contra de la muerte\u00bb que constituye la \u00fanica justificaci\u00f3n cre\u00edble de los gobiernos. El asombro de la guerra reside en la radicalizaci\u00f3n de su abstracci\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 abstracci\u00f3n? Nada menos que el desprecio, por no decir la indiferencia, de su \u00abcosto humano\u00bb, que se resume en la f\u00f3rmula lapidaria: \u00aben la guerra como en la guerra\u00bb. Y si ese desprecio y esa desconsideraci\u00f3n son el privilegio de los reg\u00edmenes no democr\u00e1ticos, es decir, de las dictaduras, teocracias y dem\u00e1s Estados totalitarios, es porque no hay \u00abprecio\u00bb que consideren que no puedan hacer pagar a la poblaci\u00f3n mediante el control de la informaci\u00f3n y mediante el terror, ambos propios de su cultura. Tienen tanto menos escr\u00fapulos para derramar sangre cuanto que saben de antemano que disponen de todos los medios para que nadie venga a desafiarlos o a vengarlos.<\/p>\n\n\n\n

No cabe duda de que nos perdemos la esencia de la resistencia ucraniana si no consideramos como uno de sus principales vectores el rechazo de esta cultura mort\u00edfera. Y esto es tambi\u00e9n lo que define la encrucijada en la que se encuentra Moldavia. Al igual que el pueblo ucraniano, el pueblo moldavo tiene poca memoria. El recuerdo del terror est\u00e1 arraigado en la historia \u00edntima de todas las familias. Recuerdo con emoci\u00f3n c\u00f3mo, en el invierno de 1987-1988, las historias me llegaban a retazos, a medida que se constru\u00eda la confianza, mientras hac\u00eda mi servicio nacional en la Universidad Lenin, en la ciudad que a\u00fan se llamaba Kishinev <\/span>6<\/sup><\/a><\/span><\/span> y a la que la independencia devolver\u00eda unos a\u00f1os m\u00e1s tarde su nombre rumano: Chisinau. Por eso, una vez m\u00e1s, el 28 de diciembre, la prohibici\u00f3n del Tribunal Supremo ruso de la asociaci\u00f3n Memorial, que archivaba esas memorias desde hac\u00eda m\u00e1s de treinta a\u00f1os, fue un presagio de guerra. Desde el principio, form\u00f3 parte de la voluntad de minimizar, si no borrar, los desastres de la sistematizaci\u00f3n asesina de la mentira y la violencia: las deportaciones masivas, la esclavitud forzada, las ejecuciones sumarias, la hambruna orquestada por el pillaje de los recursos vitales. La preparaci\u00f3n de la guerra ancl\u00f3 as\u00ed la negaci\u00f3n pol\u00edtica en una negaci\u00f3n de la historia, en beneficio de una nueva mitolog\u00eda: la grandeza y la benevolencia del imperio ruso primero, y sovi\u00e9tico despu\u00e9s, hacia los pueblos que hab\u00eda puesto \u00abbajo su pulgar\u00bb. Lo hab\u00edamos olvidado, no hab\u00edamos sido conscientes del poder intr\u00ednsecamente destructivo de toda sujeci\u00f3n de la pol\u00edtica al poder de un mito. Sin embargo, era ilusorio imaginar que la raz\u00f3n, la diplomacia y las reglas del derecho pudieran tener el menor poder para contrarrestar este poder, cuya esencia es no reconocer otro reino que el de la fuerza y rehuir toda violencia.<\/p>\n\n\n\n\n\n

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\u00a9 AP Foto\/Libkos<\/figcaption>\n <\/a>\n<\/figure>\n\n\n

Un desaf\u00edo para Europa<\/strong><\/h2>\n\n\n\n

Resulta tanto m\u00e1s sorprendente que unos cuantos pol\u00edticos e intelectuales desgastados y nost\u00e1lgicos de esos imperios, a menos de que se preocupen por preservar sus propios intereses, relativicen lo que est\u00e1 en juego pol\u00edticamente con el apoyo incondicional y duradero de Europa y de los estadounidenses al pueblo ucraniano, mientras que Rusia apuesta por su costo pol\u00edtico, econ\u00f3mico y social, y por el desgaste que podr\u00eda derivarse de ello. Y es cierto que la inflaci\u00f3n galopante, el aumento del precio de la energ\u00eda y la escasez de materias primas podr\u00edan, a largo plazo, pesar sobre las convicciones de unos y otros, debilitando la oleada de solidaridad y generosidad que, desde el febrero pasado, acudi\u00f3 en ayuda de una poblaci\u00f3n brutalmente golpeada por los desastres de la guerra. Como siempre, sus efectos se dejar\u00e1n sentir, de rebote, en las poblaciones europeas de manera muy desigual, y son los m\u00e1s fr\u00e1giles, los m\u00e1s vulnerables los que se llevar\u00e1n la peor parte.  Cualesquiera que sean las consecuencias para sus condiciones de vida (facturas y escasez), conviene recordar que son desproporcionadas en relaci\u00f3n con los efectos econ\u00f3micos y sociales de la guerra sobre los pueblos de Ucrania y Moldavia, tanto en t\u00e9rminos de recursos energ\u00e9ticos como de abastecimiento, por no hablar de la inflaci\u00f3n insostenible.  Por eso, si la encrucijada es la indicada, es necesario que el apoyo y la ayuda prestados a los pueblos agredidos (as\u00ed como a los que amenazan con serlo) sigan siendo incondicionales, en la mente de todos. S\u00f3lo seguiremos siendo los actores de nuestra propia historia si preservamos, contra todas las fuerzas contrarias, el hilo del deseo de resistencia intransigente contra lo que, en todas partes del mundo, compromete la m\u00ednima representaci\u00f3n de derechos y libertades que significa la democracia. Pero, \u00bfc\u00f3mo \u00abaguantar\u00bb cuando los beneficios concretos de esta salvaguarda no son perceptibles de inmediato, material y concretamente? \u00bfC\u00f3mo podemos \u00abaguantar\u00bb cuando el costo de la guerra beneficia a los l\u00edderes soberanistas y populistas, que promueven el repliegue sobre s\u00ed mismos y la falta de solidaridad?   <\/p>\n\n\n\n

Porque tal es el problema de los derechos y las libertades: s\u00f3lo percibimos su precio cuando los hemos abandonado en manos de aprendices de brujo, es decir, cuando nos hemos dejado desposeer de ellos. Esta percepci\u00f3n es entonces variable. Sucede, en efecto, que la lenta sedimentaci\u00f3n de lo inaceptable y, con ella, la inexorable progresi\u00f3n de una servidumbre voluntaria, no han logrado, entretanto, instalarse definitivamente en los corazones y las mentes. Este es el futuro que los ucranianos rechazan, que los moldavos temen… y que nosotros mismos debemos aprender, seguir aprendiendo, a rechazar y a temer. No hay alternativa. Por eso esta encrucijada es tambi\u00e9n la nuestra, sea cual sea el precio de nuestra solidaridad.  Solidarizarse con los pueblos europeos agredidos (o a punto de serlo) en Europa del Este no es defender ninguna \u00abidentidad nacional\u00bb, sino reafirmar, contra viento y marea, nuestra inquebrantable creencia en el Estado de derecho como soporte de la paz. Porque si hay una lecci\u00f3n que aprender de esta guerra, es que no podemos esperar nada de dictadores que hace tiempo que se liberaron del Estado de derecho, mientras no respeten ninguna norma, acuerdo, palabra o promesa. <\/p>\n\n\n\n

Sucede que la lenta sedimentaci\u00f3n de lo inaceptable y, con ella, la inexorable progresi\u00f3n de una servidumbre voluntaria, no han logrado, entretanto, instalarse definitivamente en los corazones y las mentes. Este es el futuro que los ucranianos rechazan, que los moldavos temen… y que nosotros mismos debemos aprender, seguir aprendiendo, a rechazar y a temer. No hay alternativa.<\/p>marc cr\u00e9pon<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n

Una vez m\u00e1s, quiz\u00e1 merezca la pena acudir al Proyecto de Paz Perpetua<\/em> y releer el \u00abPrimer art\u00edculo definitivo de la paz perpetua\u00bb. \u00bfQu\u00e9 nos dice? Que no puede haber paz a menos de que la constituci\u00f3n civil de cada Estado sea \u00abrepublicana\u00bb. \u00bfQu\u00e9 quiere decir esto? Por constituci\u00f3n republicana, Kant entiende una constituci\u00f3n establecida sobre principios compatibles, 1) con la libertad que corresponde a todos los miembros de una sociedad, en calidad de hombres; 2) con la sumisi\u00f3n de todos a una legislaci\u00f3n com\u00fan, como s\u00fabditos; y finalmente 3) con el derecho de igualdad que todos tienen, como miembros del Estado <\/span>7<\/sup><\/a><\/span><\/span>. En otras palabras, un Estado de derecho, opuesto al poder desp\u00f3tico y arbitrario. \u00bfPor qu\u00e9 una constituci\u00f3n as\u00ed es la \u00fanica que puede darnos esperanzas de pacificaci\u00f3n permanente <\/span>8<\/sup><\/a><\/span><\/span>? Porque s\u00f3lo ella da a los ciudadanos el poder de oponerse a la guerra, ellos que saben mejor que nadie lo que cuesta entrar en conflicto y que son los primeros en pagar el precio. Llama la atenci\u00f3n la p\u00e1gina siguiente, que nos devuelve a la cuesti\u00f3n fundamental de la decisi\u00f3n, es decir, la \u00abdeclaraci\u00f3n\u00bb de guerra, que debe preceder a todas las dem\u00e1s consideraciones:<\/p>\n\n\n\n

\u00abHe aqu\u00ed los motivos de ello. En la constituci\u00f3n republicana no puede por menos de ser necesario el consentimiento de los ciudadanos para declarar la guerra. Nada m\u00e1s natural, por tanto, que, ya que ellos han de sufrir los males de la guerra -como son los combates, los gastos, la devastaci\u00f3n, el peso abrumador de la deuda p\u00fablica, que trasciende a tiempos de paz-, lo piensen mucho y vacilen antes de decidirse a tan arriesgado juego. En cambio, en una constituci\u00f3n en la cual el s\u00fabdito no es ciudadano, en una constituci\u00f3n no republicana, la guerra es la cosa m\u00e1s sencilla del mundo. El jefe del Estado no es un conciudadano, sino un amo, y la guerra no perturba en lo m\u00e1s m\u00ednimo su vida regalada, que transcurre en banquetes, cazas y castillos placenteros. La guerra, para \u00e9l, es una especie de diversi\u00f3n, y puede declararla por lev\u00edsimos motivos, encargando luego al cuerpo diplom\u00e1tico -siempre bien dispuesto- que cubra las apariencias y rebusque una justificaci\u00f3n plausible.\u00bb <\/span>9<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n

Para Kant, s\u00f3lo hay dos formas de gobierno que distingue en funci\u00f3n de la forma del gobernante (autocr\u00e1tica, aristocr\u00e1tica o democr\u00e1tica). Estas dos formas son el republicanismo, por un lado, y el despotismo, por otro.  El primero se basa en la separaci\u00f3n de los poderes ejecutivo y legislativo, mientras que en el segundo, cualesquiera que sean las apariencias, ambos poderes se confunden, de modo que \u00abla voluntad particular del gobernante\u00bb sustituye a \u00abla voluntad p\u00fablica\u00bb. La guerra es entonces surge de su placer, de sus c\u00e1lculos o de su locura. Depende de sus sue\u00f1os de grandeza, tanto como de sus pasiones (su resentimiento, su rencor, su sentimiento de humillaci\u00f3n), y no hay nada que la detenga. Tampoco hay nada que pueda impedir que se extienda, que se reanude, a la menor oportunidad, aunque se haya concluido una tregua. Este es, en \u00faltima instancia, el sentido del compromiso: abandonar a su suerte a los pueblos invadidos o amenazados de invasi\u00f3n, dejar que Rusia extienda su imperio sobre las tierras conquistadas e imponga su yugo a quienes no piden m\u00e1s que vivir all\u00ed pac\u00edficamente, equivaldr\u00eda a consagrar, en un \u00faltimo consentimiento asesino, la victoria del despotismo -es decir, una vez m\u00e1s, el triunfo de la servidumbre, la mentira y el terror- sobre cualquier paz futura. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"

Si la guerra en Ucrania es \u00abidentitaria\u00bb, la identidad que defiende puede ser ling\u00fc\u00edstica y cultural -pero es ante todo pol\u00edtica-. Este es el esp\u00edritu de su resistencia. <\/p>\n

En esta larga reflexi\u00f3n, el fil\u00f3sofo Marc Cr\u00e9pon expone las razones por las que las democracias deben mantener y ampliar su apoyo a los pueblos amenazados por Putin.<\/p>\n","protected":false},"author":1366,"featured_media":14302,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"templates\/post-angles.php","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_trash_the_other_posts":false,"footnotes":""},"categories":[128],"tags":[],"staff":[439],"editorial_format":[],"audience":[],"geo":[177],"class_list":["post-14298","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-guerra","staff-marc-crepon","geo-europa"],"acf":{"open_in_webview":false,"accent":false},"yoast_head":"\nDe Ucrania a Moldavia, la guerra y el precio de la democracia - El Grand Continent<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/02\/27\/de-ucrania-a-moldavia-la-guerra-y-el-precio-de-la-democracia\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"De Ucrania a Moldavia, la guerra y el precio de la democracia - El Grand Continent\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Si la guerra en Ucrania es "identitaria", la identidad que defiende puede ser ling\u00fc\u00edstica y cultural -pero es ante todo pol\u00edtica-. 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