{"id":13817,"date":"2023-02-11T06:00:00","date_gmt":"2023-02-11T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=13817"},"modified":"2023-02-11T17:47:23","modified_gmt":"2023-02-11T17:47:23","slug":"en-el-polvo-un-testimonio-del-terremoto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/02\/11\/en-el-polvo-un-testimonio-del-terremoto\/","title":{"rendered":"En el polvo: un testimonio del terremoto"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"has-text-align-center wp-block-heading\">Mi alma arde<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Otro d\u00eda estaba a punto de pasar en Hatay. Hab\u00eda llegado a Antakya [Antioqu\u00eda] el 28 de enero y me estaba acostumbrando a la ciudad. Hab\u00eda habido temblores en la regi\u00f3n antes de mi llegada: del lado de Reyhanl\u0131 en diciembre de 2022, de Alt\u0131n\u00f6z\u00fc en enero y de Arsuz el 29 de enero; pero pensaba que Antakya estaba fuera de peligro. El lunes 6 de febrero ten\u00eda una cita con el alcalde de Arsuz, una peque\u00f1a localidad costera del oeste de la regi\u00f3n, para mi tesis de maestr\u00eda. Me esperaba un largo d\u00eda; sin embargo, no result\u00f3 como yo y los millones de habitantes del sur de Turqu\u00eda hab\u00edamos imaginado.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Alrededor de las 4:20 de la madrugada del lunes, me despertaron unas sacudidas que mov\u00edan violentamente mi cama. Al abrir los ojos, s\u00f3lo pas\u00f3 un segundo antes de que saltara a la puerta de mi habitaci\u00f3n para salir; sin pensarlo, hab\u00eda peligro, as\u00ed que ten\u00eda que salir. Mi puerta, que cierro todas las noches, no quer\u00eda cooperar. En ese mismo momento me di cuenta de que hab\u00eda un terremoto y de que estaba atrapado en mi peque\u00f1a habitaci\u00f3n. De repente, son\u00f3 un fuerte estruendo y grit\u00e9 asustado.<\/p>\n\n\n\n<p>Poco a poco sent\u00ed que mi nariz, mi lengua, mi garganta, mi tr\u00e1quea y mis pulmones se cubr\u00edan de una sustancia fina que espesaba el aire y me cegaba. Con dificultad intentaba respirar y al cabo de unos segundos ya no pod\u00eda. Mi cabeza ya no estaba oxigenada, estaba a punto de desmayarme. Pens\u00e9 que iba a morir asfixiado en el suelo de esa habitaci\u00f3n del primer piso de una casa tradicional del centro de Antioqu\u00eda. La tierra segu\u00eda temblando y consegu\u00ed finalmente abrir una ventana y respirar el aire fresco.<\/p>\n\n\n\n<p>La tierra dej\u00f3 de moverse; me desplom\u00e9 en el suelo y, recuperando el sentido, empec\u00e9 a buscar a tientas mis gafas y mi tel\u00e9fono para encender la linterna. O\u00ed a mis compa\u00f1eros de habitaci\u00f3n gritar \u00ab\u00a1Ay\u00fadennos, estamos atrapados!\u00bb y otras voces que me preguntaban \u00ab\u00bfEst\u00e1s bien?\u00bb apunt\u00e1ndome con sus luces. Me levant\u00e9 y encend\u00ed tambi\u00e9n la linterna, para encontrarme con una habitaci\u00f3n cubierta de polvo y grandes piedras amontonadas y esparcidas por el suelo. La pared de mi habitaci\u00f3n se hab\u00eda derrumbado. Estaba en estado de shock y no pod\u00eda responder a las voces que me llamaban.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Poco a poco sent\u00ed que mi nariz, mi lengua, mi garganta, mi tr\u00e1quea y mis pulmones se cubr\u00edan de una sustancia fina que espesaba el aire y me cegaba. Con dificultad intentaba respirar y al cabo de unos segundos ya no pod\u00eda. <\/p><cite>AUGUSTIN TH\u00c9ODORE DEBSI<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Entonces mis vecinos me preguntaron si mi puerta se abr\u00eda. Consiguieron entrar y atravesaron mi habitaci\u00f3n para salir. Unos ligeros gritos me hicieron bajar las escaleras hasta el patio de la casa y nos refugiamos bajo la mesa de madera del centro. Mis vecinos subieron a intentar coger sus cosas y la tierra empez\u00f3 a temblar violentamente de nuevo; eran las 4.30 de la madrugada. Estaba debajo de la mesa y o\u00ed a mi vecina gritar \u201c\u00a1Ay\u00fadame!\u201d a su pareja. Una vez salvada, abandonaron la casa.<\/p>\n\n\n\n<p>El inquilino de la habitaci\u00f3n de debajo de la m\u00eda, Wassim, sali\u00f3 y vino hacia m\u00ed. Me sent\u00f3 y me trajo calcetines, zapatos, una chaqueta y comida. Me trajo los <em>halawet el-jeben<\/em> (dulces de queso) que nuestro compa\u00f1ero de piso ingl\u00e9s, Timothy, hab\u00eda comprado en la tienda <em>Halep Tatl\u0131s\u0131<\/em> (dulzuras de Alepo). Yo no quer\u00eda, pero \u00e9l insisti\u00f3 diciendo: \u00abNo sabemos cu\u00e1ndo habr\u00e1 comida disponible\u00bb. Terminamos la bandeja y me sent\u00e9 a mirar el desorden. Mi compa\u00f1ero de piso hab\u00eda salido al patio cuando se produjo el primer temblor, y el alto muro de piedra que nos separaba de los vecinos casi se derrumba sobre \u00e9l.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image wp-block-image-large\"\n    data-shadow=\"false\"\n    data-use-original-file=\"false\">\n    <a\n        data-pswp-src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2023\/02\/SIPA_ap22764257_000123-scaled-1.jpg\"\n        class=\"inline-block gallery-item no-underline \"\n        data-pswp-width=\"2560\"\n        data-pswp-height=\"1706\">\n                                        <picture>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2023\/02\/SIPA_ap22764257_000123-scaled-1-330x220.jpg\"\r\n                media=\"(max-width: 374px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2023\/02\/SIPA_ap22764257_000123-scaled-1-690x460.jpg\"\r\n                media=\"(max-width: 989px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2023\/02\/SIPA_ap22764257_000123-scaled-1-1340x893.jpg\"\r\n                media=\"(min-width: 990px)\" \/>\r\n                <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2023\/02\/SIPA_ap22764257_000123-scaled-1-125x83.jpg\" \/>\r\n        <\/picture>\r\n                            \n                    <figcaption class=\"pswp-caption-content \">\u00a9 AP Foto\/Emrah Gurel<\/figcaption>\n            <\/a>\n<\/figure>\n\n\n<p>La tierra parec\u00eda haberse calmado y Wassim me hizo tumbarme en una cama disponible en su habitaci\u00f3n, que hab\u00eda quedado bastante indemne. Me cubri\u00f3 con mantas calientes y me aconsej\u00f3 que durmiera, ya que los pr\u00f3ximos d\u00edas ser\u00edan duros. Por supuesto, segu\u00eda sin entender lo que me hab\u00eda pasado, as\u00ed que no pod\u00eda pegar ojo por culpa de los crujidos que me preocupaban. Adem\u00e1s, segu\u00edan golpe\u00e1ndonos ligeras sacudidas y con cada una de ellas sal\u00eda corriendo de la habitaci\u00f3n y volv\u00eda al patio. Vi la luz que se abr\u00eda paso en la oscuridad de la noche. Era Timothy, el due\u00f1o de aquellos <em>halawet el-jeben<\/em>; me estaba buscando. Al ver que estaba a salvo, se ofreci\u00f3 a llevarse mis cosas, pero me negu\u00e9. Se fue.<\/p>\n\n\n\n<p>Empec\u00e9 a hacer una lista de todo lo que hab\u00eda dejado en mi habitaci\u00f3n. Me sent\u00eda aliviado de estar sano y salvo, y quer\u00eda recuperar las cosas que quedaban en mi ahora polvorienta habitaci\u00f3n. Era consciente de que la casa corr\u00eda peligro de derrumbarse, pero ten\u00eda que recuperar lo que era m\u00edo no fuera que alguien se lo llevara antes. Sub\u00ed las escaleras y a la luz del d\u00eda vi que uno de los dormitorios estaba completamente al descubierto, sus paredes se hab\u00edan derrumbado por completo. Mi habitaci\u00f3n estaba abierta: la pared de la esquina se hab\u00eda reducido a un mont\u00f3n de piedras, el techo estaba abierto y amenazaba con derrumbarse. Primero cog\u00ed mis dos maletas cerradas, que estaban junto a la puerta, y las baj\u00e9 al patio. Empezaba a llover, as\u00ed que decid\u00ed dejarlos all\u00ed para que los limpiaran. Y entonces cog\u00ed mi ordenador, mis libros, el mont\u00f3n de ropa que estaba en la silla y desparramada por el suelo y los puse abajo. Volv\u00ed a la habitaci\u00f3n para coger mi tel\u00e9fono turco. Mis abrigos estaban bajo los escombros con mis zapatos.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Era consciente de que la casa corr\u00eda peligro de derrumbarse, pero ten\u00eda que recuperar lo que era m\u00edo.<\/p><cite>AUGUSTIN TH\u00c9ODORE DEBSI<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Mientras caminaba de un lado a otro, o\u00eda crujir cada vez m\u00e1s el techo. Mi \u00faltimo viaje era el m\u00e1s importante: ten\u00eda que encontrar el anillo de boda de mi abuelo antioqueno y el anillo de sello con el escudo de armas de mi familia bretona, de valor simb\u00f3lico para m\u00ed. Ten\u00eda que encontrarlos para sentir que ten\u00eda a mis abuelos a mi lado en este calvario. El polvo de la oficina se convirti\u00f3 en barro a medida que la lluvia se hac\u00eda m\u00e1s intensa. Busqu\u00e9 desesperadamente, desmenuzando el barro, y por fin los encontr\u00e9. Inmediatamente me los puse en los dedos y corr\u00ed a la cocina de la planta baja.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Con la poca agua que me quedaba, me humedec\u00ed las manos y me frot\u00e9 la cara, y luego volv\u00ed a la habitaci\u00f3n de Wassim, donde una grieta s\u00edsmica hab\u00eda empezado a ensancharse. Salimos fuera y me dijo que diera un paseo antes de volver; no le he vuelto a ver. Me sent\u00e9 junto a mis cosas bajo la lluvia, mirando al vac\u00edo y pensando en mis padres. Me preguntaba: \u00ab\u00bfC\u00f3mo sabr\u00e1n que estoy vivo?\u00bb.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Mis pensamientos se vieron interrumpidos por la llegada del marido de la due\u00f1a. Me salud\u00f3 con esta formula \u00ab\u00a1Ya fue!\u00bb (<em>\u00a1Ge\u00e7mi\u015f olsun!<\/em>). Me dijo que nunca hab\u00eda visto un terremoto de tal magnitud. \u00c9l y su mujer viv\u00edan en la casa de al lado que se derrumb\u00f3 sobre la calle; su mujer estaba bien. Baj\u00f3 por el mont\u00f3n de piedras que formaban el antiguo muro entre las dos casas y vio los da\u00f1os. Una vecina vino con su perro y me dijo que el terremoto hab\u00eda afectado a todo el pueblo. \u201c\u00a17.4 ! \u00a17,4! \u00a1Dur\u00f3 40 segundos y destruy\u00f3 todo en la ciudad!\u201d No me lo pod\u00eda creer. Se fueron y sal\u00ed de la casa, donde vi que la calle estaba bloqueada. Las casas contiguas a la nuestra se hab\u00edan derrumbado sobre la calle; las ruinas de una de ellas abr\u00edan un estrecho pasadizo, por donde entraba la gente para salir de este peque\u00f1o mundo de escombros y piedras.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Me qued\u00e9 solo con mis cosas durante varias horas, sin saber qu\u00e9 hacer ni ad\u00f3nde ir. Entonces o\u00ed gritos de hombres en la calle y golpes en la puerta de hierro de la casa. Fui a reunirme con ellos y me ordenaron que me marchara inmediatamente. \u201c\u00bfQu\u00e9 haces aqu\u00ed todav\u00eda? \u00a1Deja esta casa, se derrumbar\u00e1! Viene un segundo terremoto, ve a la mezquita ahora, \u00a1estar\u00e1s a salvo!\u201d<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Las casas contiguas a la nuestra se hab\u00edan derrumbado sobre la calle; las ruinas de una de ellas abr\u00edan un estrecho pasadizo, por donde entraba la gente para salir de este peque\u00f1o mundo de escombros y piedras.&nbsp;<\/p><cite>AUGUSTIN TH\u00c9ODORE DEBSI<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Cog\u00ed mi bolso con mi pasaporte y mi dinero. Me asegur\u00e9 de que no hab\u00eda nadie mientras me entristec\u00eda el estado de esa casa que, veinticuatro horas antes, hab\u00eda sido tan c\u00e1lida&#8230; Me arrastr\u00e9 por ese peque\u00f1o pasadizo que hab\u00edan dejado las ruinas y, cuando llegu\u00e9 a Kurtulu\u015f caddesi, vi con horror que varios edificios se hab\u00edan derrumbado en escombros esparcidos por el suelo. Quer\u00eda ir a la mezquita de Sar\u0131miye, que hab\u00eda perdido su minarete, y al ver que ya hab\u00eda decenas de personas refugiadas, empec\u00e9 a deambular por la avenida.<\/p>\n\n\n\n<p>La gente hab\u00eda encendido hogueras para calentarse. El hist\u00f3rico caf\u00e9 Affan (nombre del barrio alauita) estaba en pie, aunque da\u00f1ado, y sus sillas estaban dispuestas alrededor del fuego con supervivientes envueltos en mantas. Vi a gente salir corriendo a la calle con fardos, bolsas y algunos con maletas. Otros gritaban a los edificios ca\u00eddos, otros miraban al vac\u00edo. Los perros callejeros, con las orejas gachas, se sentaban junto al fuego. Frente a ese caf\u00e9, descubr\u00ed con horror que la casa donde naci\u00f3 y se cri\u00f3 mi abuelo, una hermosa casa construida por los franceses para los funcionarios locales de la Administraci\u00f3n Obligatoria del Sandjak de Alexandrette, tambi\u00e9n se hab\u00eda derrumbado. La historia de mi familia qued\u00f3 destruida en aquel terremoto.<\/p>\n\n\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image wp-block-image-large\"\n    data-shadow=\"false\"\n    data-use-original-file=\"false\">\n    <a\n        data-pswp-src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2023\/02\/SIPA_ap22764552_000050-scaled-1.jpg\"\n        class=\"inline-block gallery-item no-underline \"\n        data-pswp-width=\"2560\"\n        data-pswp-height=\"1707\">\n                                        <picture>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2023\/02\/SIPA_ap22764552_000050-scaled-1-330x220.jpg\"\r\n                media=\"(max-width: 374px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2023\/02\/SIPA_ap22764552_000050-scaled-1-690x460.jpg\"\r\n                media=\"(max-width: 989px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2023\/02\/SIPA_ap22764552_000050-scaled-1-1340x894.jpg\"\r\n                media=\"(min-width: 990px)\" \/>\r\n                <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2023\/02\/SIPA_ap22764552_000050-scaled-1-125x83.jpg\" \/>\r\n        <\/picture>\r\n                            \n                    <figcaption class=\"pswp-caption-content \">\u00a9 AP Foto\/Can Ozer<\/figcaption>\n            <\/a>\n<\/figure>\n\n\n<p>Pregunt\u00e9 por qu\u00e9 no pod\u00edamos volver y una se\u00f1ora me dijo que era inminente un segundo terremoto a\u00fan m\u00e1s fuerte, y que ten\u00edamos que encontrar un lugar donde refugiarnos. En la avenida, si los edificios se derrumbaran, me sepultar\u00edan bajo los escombros. As\u00ed que corr\u00ed preso del p\u00e1nico hacia la mezquita Habib-i Neccar, la primera mezquita de Anatolia, donde hay un cruce lo bastante ancho para que los edificios no se derrumben sobre m\u00ed. Mientras corr\u00eda por la avenida, vi gente ensangrentada, gente sola; tiendas destruidas, cristales destrozados con formas pintadas que antes escrib\u00edan nombres.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa hermosa mezquita tambi\u00e9n fue da\u00f1ada. La gente se hab\u00eda refugiado all\u00ed y estaba rezando. No hab\u00eda ayuda, eran cerca de las 11. Ante este espect\u00e1culo, decid\u00ed volver a la casa donde estaba antes, coger mis maletas y marcharme.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Descubr\u00ed con horror que la casa donde naci\u00f3 y se cri\u00f3 mi abuelo, una hermosa casa construida por los franceses para los funcionarios locales de la Administraci\u00f3n Obligatoria del Sandjak de Alexandrette, tambi\u00e9n se hab\u00eda derrumbado. La historia de mi familia qued\u00f3 destruida en aquel terremoto.<\/p><cite>AUGUSTIN TH\u00c9ODORE DEBSI<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Llov\u00eda a c\u00e1ntaros en Antakya, lo que me oblig\u00f3 a detenerme bajo el tejado de un negocio que segu\u00eda en pie. El hombre que estaba a mi lado se present\u00f3 en ingl\u00e9s. Se llamaba Damian, hab\u00eda llegado a Antakya y no sab\u00eda qu\u00e9 hacer. Me pregunt\u00f3 qu\u00e9 planes ten\u00eda, y cuando le dije que pensaba ir a casa de un t\u00edo que se ofreci\u00f3 a acogerme si hab\u00eda alg\u00fan problema, me pregunt\u00f3 si \u00e9l tambi\u00e9n pod\u00eda venir. Acept\u00e9 y se ofreci\u00f3 a recoger mis cosas. Con mis pesadas maletas, cruzamos el estrecho pasaje y nos dirigimos al sur, al barrio de S\u00fcmerler.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Una vez all\u00ed, observamos que los edificios estaban vac\u00edos; la gente cargaba sus coches a toda prisa. Vino una se\u00f1ora y me dijo que me fuera, porque de todas formas no quedaba nadie. Mi t\u00edo y sus padres probablemente ya se hab\u00edan ido. M\u00e1s tarde supe que se hab\u00edan refugiado en Adana.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Damian me convenci\u00f3 de que ten\u00edamos que irnos. Acordamos ir a Adana y desde all\u00ed tomar un vuelo o un autob\u00fas desde Turqu\u00eda. La gente de la calle nos dijo que ya no hab\u00eda taxis ni autobuses. Volvimos caminando a lo largo del r\u00edo Orontes y vimos los da\u00f1os en esa parte de la ciudad, donde se hab\u00edan originado columnas de humo e incendios. La gente lloraba, se empujaba, gritaba y deambulaba. Cuando llegamos al norte de la ciudad, donde normalmente salen los autobuses, junto al bazar que se hab\u00eda derrumbado sobre s\u00ed mismo, vimos atascos de coches que intentaban huir de la ciudad siniestrada.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Un taxi estaba parado y una se\u00f1ora negociaba con \u00e9l. Preguntamos \u00ab\u00bfVan a Adana?\u00bb y la se\u00f1ora dijo que s\u00ed y que pod\u00edamos ir con ella. Se supon\u00eda que el taxi pondr\u00eda gasolina primero y luego se pondr\u00eda en contacto con nosotros; nunca volvi\u00f3. Damian y yo buscamos otro camino y dimos con Timothy y otros dos inquilinos de la casa. Ellos tambi\u00e9n intentaban partir hacia Adana.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00eda un autob\u00fas que andaba muy despacio; Damian y yo lo paramos. Hab\u00eda sido enviado para recoger a los hu\u00e9spedes del hotel y llevarlos de vuelta a Ankara. Sin dudarlo, Damian y yo le imploramos que nos llevara a nosotros tambi\u00e9n y accedi\u00f3. Eran casi las tres de la tarde. La se\u00f1ora del taxi, Ela, vino con nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p>Una vez en el autob\u00fas, pude ver durante el viaje la provincia de Hatay completamente devastada por el terremoto. Esa hermosa regi\u00f3n era una ruina; las carreteras estaban agrietadas, a veces destripadas. Nos vimos atrapados en atascos causados por accidentes. El coche que nos preced\u00eda llevaba un cad\u00e1ver envuelto apresuradamente en una s\u00e1bana y metido en el maletero abierto; las piernas y la mano del infortunado sobresal\u00edan de la mortaja.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>El coche que nos preced\u00eda llevaba un cad\u00e1ver envuelto apresuradamente en una s\u00e1bana y metido en el maletero abierto; las piernas y la mano del infortunado sobresal\u00edan de la mortaja.&nbsp;<\/p><cite>AUGUSTIN TH\u00c9ODORE DEBSI<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Pasamos por la ciudad de Bel\u00e9n. Parec\u00eda estar intacta, pero no hab\u00eda electricidad. La gente hac\u00eda cola para comer. Empec\u00e9 a recibir se\u00f1al telef\u00f3nica y recib\u00ed un mensaje de mi directora de tesis, la se\u00f1ora Fr\u00e9d\u00e9rick Douzet. Le contest\u00e9 que estaba bien, que estaba en el autob\u00fas hacia Ankara con todas mis cosas. Le di el n\u00famero de mis padres para que les avisara. En las monta\u00f1as, la amenaza del segundo terremoto era cada vez m\u00e1s fuerte y tem\u00edamos que ocurriera donde est\u00e1bamos. Con los desprendimientos, el autob\u00fas habr\u00eda volcado y ca\u00eddo al barranco; no habr\u00edamos escapado. Llegamos a Alexandrette y salimos de Hatay. Cuando se restableci\u00f3 la red telef\u00f3nica y el\u00e9ctrica, recib\u00ed innumerables mensajes de preocupaci\u00f3n; intent\u00e9 tranquilizar a todo el mundo. Pude llamar a mis padres y decirles que estaba a salvo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00ab\u00bfQu\u00e9 pasa con la familia en Antakya?\u00bb Con esta pregunta comprend\u00ed que ya no se trataba de mi drama personal. Este terremoto tambi\u00e9n hab\u00eda afectado a algunos de mis familiares; mi angustia no hab\u00eda hecho m\u00e1s que empezar. Era imposible tener noticias de ellos, ya que la regi\u00f3n carec\u00eda de electricidad. Pens\u00e9: \u00ab\u00bfD\u00f3nde est\u00e1n? \u00bfEst\u00e1n bien? \u00bfEst\u00e1n a salvo?\u00bb No lo sab\u00eda. Poco a poco supe que muchos estaban bajo los escombros de sus edificios. Me di cuenta de lo afortunado que hab\u00eda sido, pero al mismo tiempo me sent\u00ed roto.<\/p>\n\n\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image wp-block-image-large\"\n    data-shadow=\"false\"\n    data-use-original-file=\"false\">\n    <a\n        data-pswp-src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2023\/02\/SIPA_ap22764257_000122-scaled-1.jpg\"\n        class=\"inline-block gallery-item no-underline \"\n        data-pswp-width=\"2560\"\n        data-pswp-height=\"1706\">\n                                        <picture>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2023\/02\/SIPA_ap22764257_000122-scaled-1-330x220.jpg\"\r\n                media=\"(max-width: 374px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2023\/02\/SIPA_ap22764257_000122-scaled-1-690x460.jpg\"\r\n                media=\"(max-width: 989px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2023\/02\/SIPA_ap22764257_000122-scaled-1-1340x893.jpg\"\r\n                media=\"(min-width: 990px)\" \/>\r\n                <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2023\/02\/SIPA_ap22764257_000122-scaled-1-125x83.jpg\" \/>\r\n        <\/picture>\r\n                            \n                    <figcaption class=\"pswp-caption-content \">\u00a9 AP Foto\/Emrah Gurel<\/figcaption>\n            <\/a>\n<\/figure>\n\n\n<p>Estaba enfadado conmigo mismo por haberme ido. Probablemente me necesitaban y yo s\u00f3lo pens\u00e9 en m\u00ed. Me sent\u00ed como un cobarde; toda una ciudad sufr\u00eda mientras yo estaba sentado en el autob\u00fas. Esta culpa empez\u00f3 a corroerme a medida que nos alej\u00e1bamos de Hatay. \u00bfQu\u00e9 ha sido de todos mis conocidos, desde mi familia hasta los tenderos, por no hablar de los pocos amigos que tuve?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Llegu\u00e9 a Ankara sobre las 4 de la ma\u00f1ana. Me separ\u00e9 de Damian, que iba al aeropuerto, mientras yo iba con Ela a un hotel en Yenimahalle. No pod\u00eda dormir; la oscuridad me ahogaba, un ruido me hac\u00eda saltar, cerrar los ojos, hacer girar la cabeza y recordarme el terremoto. Al d\u00eda siguiente intent\u00e9 ocupar mi mente paseando por Ankara. Ve\u00eda a la gente feliz, despreocupada; yo arrastraba una ira intensa. \u00bfPor qu\u00e9 sobreviv\u00ed yo y no otros? \u00bfPor qu\u00e9 esta gente es feliz y yo no? No sent\u00eda que perteneciera a este mundo que segu\u00eda girando a pesar de todo. Las malas noticias y las im\u00e1genes llegaban una tras otra a mi tel\u00e9fono y reviv\u00edan las terribles im\u00e1genes que hab\u00eda visto. Llam\u00e9 a la embajada para ver si pod\u00edan ocuparse de m\u00ed para que pudiera volver a Francia, pero me dijeron que no organizar\u00edan una repatriaci\u00f3n y que buscara un vuelo en el sitio web de Air France.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Las malas noticias y las im\u00e1genes llegaban una tras otra a mi tel\u00e9fono y reviv\u00edan las terribles im\u00e1genes que hab\u00eda visto.<\/p><cite>AUGUSTIN TH\u00c9ODORE DEBSI<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Regres\u00e9 a Francia el 9 de febrero y por la noche me reun\u00ed con mis padres. Tras pasar varias noches inquieto, tom\u00e9 un medicamento que me ayud\u00f3 a conciliar el sue\u00f1o; pero cuando despert\u00e9, el ya pesado recuento de desaparecidos hab\u00eda aumentado y muchos nombres se a\u00f1ad\u00edan a la ya larga lista de desgraciados, entre ellos miembros de mi familia. Escribo estas l\u00edneas mientras escucho mi canci\u00f3n favorita, <em>Anlamazd\u0131n<\/em> (\u201cNo entend\u00edas\u201d), de Ayla Dikmen. Aunque estoy en Francia, he perdido parte de mi alma en esa ciudad que tanto am\u00e9. Como se dice en turco para significar que uno est\u00e1 sufriendo, \u00abcan\u0131m yan\u0131yor\u00bb, <em>mi alma arde<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">*<br>*&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;*<\/p>\n\n\n\n<p>Omar Foda encontr\u00f3 las palabras justas sobre nuestra percepci\u00f3n de lo <em>extranjero<\/em> y lo <em>lejano<\/em>&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-1-13817' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/02\/11\/en-el-polvo-un-testimonio-del-terremoto\/#easy-footnote-bottom-1-13817' title='&lt;a href=&quot;https:\/\/twitter.com\/egyptsbeer\/status\/1622940276204380160?s=46&amp;amp;t=lORWgUZnw7cM6NqjCHYzeQ&quot; target=&quot;_blank&quot; rel=&quot;noreferrer noopener&quot;&gt;https:\/\/twitter.com\/egyptsbeer\/status\/1622940276204380160?s=46&amp;amp;t=lORWgUZnw7cM6NqjCHYzeQ&lt;\/a&gt;'><sup>1<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Yo mismo sol\u00eda mirar a esas v\u00edctimas con gran dolor, pero tambi\u00e9n con cierto distanciamiento, porque una vez que ha pasado la noticia, nuestra vida cotidiana se impone y tapa estas tragedias que no nos han afectado directamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque algunos consideren que las crisis son end\u00e9micas en el Oriente Pr\u00f3ximo, \u00bfpodemos resignarnos a vivirlas con una actitud pasiva? No, nadie puede resignarse a vivir estas tragedias, y yo mismo tuve que vivirlas para entenderlo.<\/p>\n\n\n\n<p>Todos podemos vivir estas tragedias, no importa de d\u00f3nde vengamos ni la edad que tengamos: la angustia y la impotencia golpean a todos.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, la empat\u00eda que el mundo ha tenido con Turqu\u00eda demuestra que no hay falta de inter\u00e9s y que el caso ha conmocionado a personas de fuera de la regi\u00f3n. Por supuesto, no entender\u00e1n los sentimientos que hemos experimentado -miedo, desasosiego, pena, ira-, pero no por ello debemos descartarlos. Afortunadamente, no experimentar\u00e1n estos sentimientos relacionados con sucesos inimaginables; pero sus corazones no est\u00e1n menos apretados por la emoci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No hay inmunidad a la tragedia. Las im\u00e1genes se suceden, los n\u00fameros pasman. Enmascaran el sufrimiento \u00edntimo de quienes lo viven. 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