{"id":13503,"date":"2023-02-01T18:38:00","date_gmt":"2023-02-01T18:38:00","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=13503"},"modified":"2023-02-02T17:29:40","modified_gmt":"2023-02-02T17:29:40","slug":"europa-abierta-en-la-guerra-de-los-capitalismos-politicos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/02\/01\/europa-abierta-en-la-guerra-de-los-capitalismos-politicos\/","title":{"rendered":"Europa abierta en la guerra de los capitalismos pol\u00edticos"},"content":{"rendered":"\n<p><em>Tras\u00a0<a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/01\/12\/semiconductores-china-y-estados-unidos-en-la-nueva-era-de-la-guerra\/\">el estudio de Chris Miller sobre los semiconductores<\/a>,\u00a0<a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/01\/18\/10-puntos-sobre-las-sanciones\/\">el de Agathe Demarais sobre las sanciones<\/a> y <a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/01\/25\/el-siglo-de-morris-chang\/\">el retrato de Morris Chang por Alessandro Aresu<\/a>, esta perspectiva es el cuarto episodio de nuestra serie\u00a0<a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/category\/capitalismos-politicos-en-guerra\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">\u00abCapitalismos pol\u00edticos en guerra\u00bb<\/a>.<\/em><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La industria y la cuesti\u00f3n transatl\u00e1ntica<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">El estado actual de las relaciones transatl\u00e1nticas est\u00e1 marcado por una extra\u00f1a paradoja. Por un lado, la agresi\u00f3n rusa contra Ucrania ha conducido, en contra de los temores de muchos y de las expectativas de Putin, al fortalecimiento de la cohesi\u00f3n atl\u00e1ntica y de la unidad europea. De hecho, en pocos meses los europeos han recuperado una capacidad de actuaci\u00f3n conjunta que parec\u00eda perdida; se han disipado los temores -y las esperanzas de algunos- de una desvinculaci\u00f3n estadounidense de Europa, y la dicotom\u00eda entre OTAN y defensa europea ha quedado relegada a discusiones acad\u00e9micas. Por el contrario, qued\u00f3 claro que ambos procesos se refuerzan mutuamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, esta nueva unidad atl\u00e1ntica es fr\u00e1gil. Para encontrar un antiamericanismo tan extendido -aunque siga siendo minoritario en la sociedad europea- hay que remontarse muy atr\u00e1s: a la guerra de Vietnam, a la crisis monetaria de agosto de 1971 o a la segunda guerra del Golfo. Trump, que ha dado la impresi\u00f3n de odiar m\u00e1s a sus aliados que a sus adversarios, pero el efecto ha sido m\u00e1s ret\u00f3rico que concreto, ha dejado profundas cicatrices psicol\u00f3gicas en Europa; su regreso -o el de un candidato del mismo calibre- se agita como un temor inminente, pero tambi\u00e9n como la secreta esperanza de quienes quieren interpretar el proclamado deseo de autonom\u00eda estrat\u00e9gica de la Uni\u00f3n como un llamado a la autonom\u00eda frente a Estados Unidos. En realidad, esta desconfianza europea hacia el aliado estadounidense tiene ra\u00edces m\u00e1s profundas, que se remontan a la presidencia de Obama por su falta de inter\u00e9s en Europa, su d\u00e9bil reacci\u00f3n en 2014 a la primera agresi\u00f3n rusa en Ucrania y las contradicciones de su actuaci\u00f3n en Siria.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin duda, la llegada de Biden ha cambiado considerablemente el escenario. No obstante, Estados Unidos aparece ante los europeos como un pa\u00eds dividido y polarizado, bloqueado en el funcionamiento de sus instituciones y asolado por un proteccionismo creciente en un contexto de tentaciones unilaterales. Adem\u00e1s, aparte de las declaraciones amistosas de miembros de la administraci\u00f3n, Europa apenas est\u00e1 presente en los c\u00e1lculos estrat\u00e9gicos estadounidenses; cuando lo est\u00e1, refleja el viejo estereotipo de un continente dividido, atrincherado en la b\u00fasqueda de ventajas econ\u00f3micas y comerciales y reacio a asumir la responsabilidad de su propia seguridad. Para bien o para mal, la imagen de Europa sigue siendo la de Angela Merkel. No la de un adversario, como parec\u00eda percibirla Trump, sino b\u00e1sicamente la de un socio pasivo que aprovecha la implicaci\u00f3n estadounidense. La paradoja es, por tanto, que la confianza mutua parece m\u00e1s bien escasa, justo en el momento en que la unidad sobre el terreno est\u00e1 en su punto m\u00e1s alto.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Para bien o para mal, la imagen de Europa sigue siendo la de Angela Merkel.<\/p><cite>RICCARDO PERISSICH<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Contrario a lo que piensan algunos observadores, la fragilidad de la relaci\u00f3n no tiene su origen en la guerra de Ucrania. A pesar de las dificultades internas que puedan encontrar los dos aliados, de las ambig\u00fcedades ocasionales de Francia y de las contorsiones a veces exasperantes de Alemania, la ruptura de la unidad occidental o europea parece ahora una perspectiva muy lejana. Lo que est\u00e1 en juego para el futuro de Europa y las posibles consecuencias internacionales, as\u00ed como el peso de los cr\u00edmenes cometidos por Rusia, son demasiado elevados. Adem\u00e1s, ninguna fuerza pol\u00edtica que pueda gobernar en un futuro pr\u00f3ximo defiende una pol\u00edtica fundamentalmente diferente. Ivan Krastev ha observado acertadamente que la prueba de fuego para la unidad occidental s\u00f3lo podr\u00e1 tener lugar cuando el cese de las hostilidades sea concretamente posible, una hip\u00f3tesis que sigue siendo muy remota. Los dos posibles puntos de crisis, que est\u00e1n interconectados, son la pol\u00edtica industrial y tecnol\u00f3gica y la cuesti\u00f3n china.<\/p>\n\n\n\n<p>El primer problema es el m\u00e1s urgente y tambi\u00e9n el m\u00e1s peligroso. La pandemia ha materializado una cuesti\u00f3n conocida desde hace tiempo: la fragilidad de ciertas cadenas de suministro de tecnolog\u00edas y materias primas cr\u00edticas y, para algunas de ellas, la fuerte dependencia de Occidente respecto a China. Este problema afecta tanto a Europa como a Estados Unidos, pero es m\u00e1s grave para nosotros debido a un mayor retraso en el campo de las tecnolog\u00edas digitales. Esta debilidad objetiva europea se vio agravada despu\u00e9s por la crisis energ\u00e9tica vinculada a la guerra de Ucrania: se trata de otro caso de asimetr\u00eda transatl\u00e1ntica. Esos fen\u00f3menos, combinados tambi\u00e9n con las crecientes tensiones sociales, han producido en todo Occidente una desafecci\u00f3n hacia los beneficios de la globalizaci\u00f3n y un renovado inter\u00e9s por la intervenci\u00f3n estatal en la econom\u00eda; en otras palabras, la pol\u00edtica industrial -un concepto muy criticado desde los a\u00f1os setenta- vuelve a estar de moda. Lo cierto es que la intervenci\u00f3n estatal nunca se abandon\u00f3 por completo, ni en algunos pa\u00edses europeos ni en ning\u00fan otro lugar. La diferencia es que se practicaba con menos dirigismo y m\u00e1s respeto por el mercado. Lo nuevo hoy son esencialmente las dimensiones de la intervenci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La sorpresa, que al fin y al cabo no deber\u00eda haberlo sido, es que la reacci\u00f3n m\u00e1s r\u00e1pida y contundente no ha venido de Europa, sino de Estados Unidos, como en la crisis de 2008. De hecho, un Congreso habitualmente estancado pudo aprobar r\u00e1pidamente su Ley de Reducci\u00f3n de la Inflaci\u00f3n (IRA), que, a pesar de su nombre, es en realidad un programa masivo de apoyo p\u00fablico al desarrollo tecnol\u00f3gico y la transici\u00f3n clim\u00e1tica; por ejemplo, fomenta el desarrollo de coches el\u00e9ctricos y semiconductores. El programa no s\u00f3lo es altamente intervencionista, sino tambi\u00e9n intr\u00ednsecamente proteccionista, ya que fomenta la compra de productos estadounidenses e impone restricciones a la exportaci\u00f3n, en teor\u00eda dirigidas a China, pero que tambi\u00e9n discriminan considerablemente a la industria europea.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>El programa no s\u00f3lo es altamente intervencionista, sino tambi\u00e9n intr\u00ednsecamente proteccionista, ya que fomenta la compra de productos estadounidenses e impone restricciones a la exportaci\u00f3n, te\u00f3ricamente dirigidas a China, pero que tambi\u00e9n discriminan considerablemente a la industria europea.<\/p><cite>RICCARDO PERISSICH<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>La Uni\u00f3n Europea, que te\u00f3ricamente deber\u00eda estar m\u00e1s familiarizada con la pol\u00edtica industrial, se queda atr\u00e1s por al menos tres razones. La primera es institucional: como no es un Estado, no dispone de los instrumentos centralizados (subvenciones, exenciones fiscales) que tiene un pa\u00eds como Estados Unidos. La segunda es que las estructuras industriales y las sensibilidades relativas de los pa\u00edses que lo componen son diferentes. En consecuencia, llegar a un acuerdo, a veces sujeto al requisito de la unanimidad, es necesariamente m\u00e1s lento y complejo que en el Congreso estadounidense. Por \u00faltimo, el elevado nivel de endeudamiento de muchos miembros de la Uni\u00f3n limita su margen de maniobra presupuestario.<\/p>\n\n\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image wp-block-image-large\"\n    data-shadow=\"false\"\n    data-use-original-file=\"false\">\n    <a\n        data-pswp-src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2023\/02\/SIPA_01001014_000009-scaled-1.jpg\"\n        class=\"inline-block gallery-item no-underline \"\n        data-pswp-width=\"2560\"\n        data-pswp-height=\"1707\">\n                                        <picture>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2023\/02\/SIPA_01001014_000009-scaled-1-330x220.jpg\"\r\n                media=\"(max-width: 374px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2023\/02\/SIPA_01001014_000009-scaled-1-690x460.jpg\"\r\n                media=\"(max-width: 989px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2023\/02\/SIPA_01001014_000009-scaled-1-1340x894.jpg\"\r\n                media=\"(min-width: 990px)\" \/>\r\n                <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2023\/02\/SIPA_01001014_000009-scaled-1-125x83.jpg\" \/>\r\n        <\/picture>\r\n                            \n                    <figcaption class=\"pswp-caption-content \">\u00a9 Maxime Le Pihif\/SIPA<\/figcaption>\n            <\/a>\n<\/figure>\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Encontrar el consenso europeo<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>En esencia, Europa tiene que conciliar necesidades que no forzosamente son incompatibles, pero que responden a distintas sensibilidades nacionales. Debe desplegar recursos financieros para apoyar la transici\u00f3n clim\u00e1tica, recuperar al menos parcialmente su retraso tecnol\u00f3gico y garantizar el suministro de materias primas cr\u00edticas. Es un objetivo a alcanzar en cualquier caso, pero se hace especialmente urgente ante las medidas estadounidenses. Una forma obvia de avanzar es flexibilizar, como se hizo durante la pandemia, las restricciones europeas que limitan la libertad de los Estados miembros para conceder ayudas p\u00fablicas a la econom\u00eda. Se trata de una v\u00eda que puede tomarse r\u00e1pidamente y por la que han abogado pa\u00edses como Francia y Alemania. El problema es que no todos los pa\u00edses tienen la misma capacidad presupuestaria ni las mismas debilidades estructurales. Tambi\u00e9n es significativo que m\u00e1s de dos tercios de los programas de ayuda autorizados tras la relajaci\u00f3n de las restricciones durante la pandemia fueran impulsados por Francia y Alemania.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Tras la ret\u00f3rica de una pol\u00edtica industrial europea, existe el riesgo de toparse con la realidad de las pol\u00edticas nacionales.<\/p><cite>RICCARDO PERISSICH<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Otro peligro inherente a este planteamiento es que, a pesar de los esfuerzos que sin duda har\u00eda la Comisi\u00f3n Europea para controlar las medidas nacionales, \u00e9stas podr\u00edan conducir a una mayor fragmentaci\u00f3n del mercado europeo y minar las ventajas adquiridas, pero, sobre todo, la posibilidad de afrontar nuevos retos de dimensi\u00f3n plenamente continental. En esencia, tras la ret\u00f3rica de una pol\u00edtica industrial europea, existe el riesgo de toparse con las pol\u00edticas nacionales.<\/p>\n\n\n\n<p>Estos dos peligros -la renacionalizaci\u00f3n <em>de facto<\/em> de las pol\u00edticas bajo el pretexto de un enfoque com\u00fan y la discriminaci\u00f3n entre Estados miembros- s\u00f3lo pueden superarse con un fuerte financiamiento com\u00fan. La Uni\u00f3n Europea cuenta en su haber con los programas Next Generation EU y SURE, creados durante la pandemia, que a\u00fan se est\u00e1n poniendo en marcha. Se ha roto el tab\u00fa del financiamiento centralizado, pero muchos pa\u00edses siguen siendo muy reacios a dar nuevos pasos en esa direcci\u00f3n. De hecho, la idea a\u00fan se est\u00e1 construyendo. Circula la propuesta de un \u00abfondo soberano europeo\u00bb para apoyar la adaptaci\u00f3n de nuestro sistema productivo a la transici\u00f3n clim\u00e1tica, iniciar una recuperaci\u00f3n europea de la competencia tecnol\u00f3gica y ser una respuesta a las medidas estadounidenses. Sin embargo, no est\u00e1 claro cu\u00e1l ser\u00eda el volumen del fondo, ni c\u00f3mo se usar\u00edan los recursos sobrantes de los programas, ni qu\u00e9 parte del mismo proceder\u00eda de nuevos recursos del presupuesto de la Uni\u00f3n o de posibles nuevos pr\u00e9stamos conjuntos. Es de esperar, sin embargo, que a la hora de definir los instrumentos comunes no se pase por alto el hecho de que este nuevo instrumento debe tener como objetivo, incluso m\u00e1s que el plan de recuperaci\u00f3n, movilizar las energ\u00edas privadas y (re)despertar el esp\u00edritu empresarial europeo.<\/p>\n\n\n\n<p>Sea cual sea la magnitud de los recursos p\u00fablicos desplegados, nacionales o europeos, es dif\u00edcil imaginar que puedan tener \u00e9xito si no se act\u00faa para colmar una grave laguna en la Uni\u00f3n: la ausencia de un mercado europeo de capitales unificado, flexible y din\u00e1mico, como el estadounidense. Las propuestas de la Comisi\u00f3n en este sentido no se han cumplido hasta el momento.<\/p>\n\n\n\n<p>Hasta ahora, hemos visto posiciones divergentes no s\u00f3lo entre los Estados miembros, lo cual es normal, sino tambi\u00e9n una cierta cacofon\u00eda en las declaraciones de algunos miembros de la Comisi\u00f3n. <a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2023\/01\/17\/el-plan-von-der-leyen-en-davos\/\">En su reciente discurso en Davos, la presidenta Ursula von der Leyen intent\u00f3 poner orden en el debate<\/a>, de forma clara pero necesariamente concisa. Se trata de una posici\u00f3n que puede constituir una buena base para futuros debates. A las dos cuestiones ya mencionadas, el r\u00e9gimen de ayudas estatales y el financiamiento conjunto, el discurso de Davos a\u00f1adi\u00f3 acertadamente la dimensi\u00f3n de la regulaci\u00f3n. Este es uno de los puntos fuertes de la acci\u00f3n de la Uni\u00f3n, que ya ha puesto en marcha importantes iniciativas en el \u00e1mbito de la transici\u00f3n clim\u00e1tica, la protecci\u00f3n de datos y la regulaci\u00f3n de las grandes plataformas digitales. Adem\u00e1s, hay iniciativas en el campo de los semiconductores y el suministro de materias primas esenciales para la transici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Sea cual sea la magnitud de los recursos p\u00fablicos desplegados, nacionales o europeos, es dif\u00edcil imaginar que puedan tener \u00e9xito si no se act\u00faa para colmar una grave laguna en la Uni\u00f3n: la ausencia de un mercado europeo de capitales unificado, flexible y din\u00e1mico, como el estadounidense.<\/p><cite>RICCARDO PERISSICH<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Por tanto, se dan las condiciones para una respuesta articulada de la Uni\u00f3n al desaf\u00edo estadounidense. Pero aqu\u00ed es donde entra en juego otra dimensi\u00f3n del problema, que est\u00e1 en el centro de las preocupaciones de un gran n\u00famero de Estados miembros, sobre todo del norte de Europa: el temor a que la respuesta europea no se traduzca en un apoyo a la innovaci\u00f3n y a la transici\u00f3n clim\u00e1tica, sino en la defensa de estructuras de producci\u00f3n obsoletas. Esto no es todo. Tambi\u00e9n existe el temor de que contribuya, junto con el proteccionismo estadounidense, a agravar la crisis de la globalizaci\u00f3n en lugar de resolverla. De hecho, es dif\u00edcil negar que el multilateralismo que ayudamos a construir est\u00e1 atravesando una fase dif\u00edcil. Tambi\u00e9n es cierto que, en su defensa a ultranza de las normas internacionales, los europeos se parecen cada vez m\u00e1s a los \u00faltimos soldados japoneses perdidos en la jungla birmana. Pero quienes expresan estas preocupaciones nos recuerdan que, de todas las grandes \u00e1reas econ\u00f3micas del mundo, Europa es la que m\u00e1s depende de un comercio internacional abierto. A esto se a\u00f1ade el hecho de que, por ambicioso que sea su programa, la Uni\u00f3n nunca podr\u00e1 cerrar por s\u00ed sola la brecha con Estados Unidos y China en determinadas tecnolog\u00edas cr\u00edticas. La dimensi\u00f3n internacional es, por tanto, un componente esencial de lo que debemos preparar.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El dilema del proteccionismo estadounidense<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Frente al brutal proteccionismo trumpiano, la Uni\u00f3n hab\u00eda respondido con una serie de iniciativas para ampliar una red de acuerdos bilaterales y plurilaterales con diversas partes del mundo. Estas iniciativas han tenido cierto \u00e9xito, pero tambi\u00e9n han revelado una profunda dificultad. En primer lugar, a pesar de nuestro inter\u00e9s primordial en defender un comercio abierto, la opini\u00f3n p\u00fablica est\u00e1 desgarrada por oleadas de proteccionismo. Adem\u00e1s, la Uni\u00f3n no siempre consigue conciliar su deseo de apertura con su ambici\u00f3n de promover valores sociales y medioambientales o su loable pero a menudo infundado compromiso con el principio de precauci\u00f3n. En muchos casos, la autoridad que nos da la experiencia reguladora y el atractivo de nuestro mercado no bastan para cambiar las prioridades de nuestros socios cuando est\u00e1n en juego intereses o valores pol\u00edticamente sensibles. Estamos descubriendo lo poco realista que resulta a veces pretender regular un mundo tecnol\u00f3gico que no controlamos.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo cierto es que, en su proyecci\u00f3n internacional, la Uni\u00f3n no puede sino partir de la cuesti\u00f3n central: su relaci\u00f3n con Estados Unidos. Aunque hoy nos centremos principalmente en la respuesta a la ley IRA, la agenda potencial es en realidad muy amplia. Adem\u00e1s de la IRA, nunca se han resuelto del todo disputas anteriores, como la cuesti\u00f3n del acero o el expediente Boeing-Airbus. Adem\u00e1s, un debate sobre sus respectivos programas de apoyo a la transici\u00f3n clim\u00e1tica no puede ignorar el hecho de que sus respectivas pol\u00edticas, incluso la de Biden, mucho m\u00e1s ambiciosa que en el pasado, reflejan filosof\u00edas diferentes: la de Europa, basada en la fiscalidad del carbono y en normas; la de Estados Unidos, basada s\u00f3lo en parte en normas y principalmente en incentivos. As\u00ed pues, una futura negociaci\u00f3n no podr\u00e1 evitar incluir el CBAM, el proyecto europeo de compensaci\u00f3n en las fronteras sobre el contenido de carbono de las mercanc\u00edas importadas, con repercusiones inevitables sobre el ritmo y las condiciones de la transici\u00f3n clim\u00e1tica en la Uni\u00f3n. Tampoco hay que olvidar el gran proyecto, a\u00fan abierto, de regular la econom\u00eda digital, al que ahora se suma la inteligencia artificial.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Estamos descubriendo lo poco realista que resulta a veces pretender regular un mundo tecnol\u00f3gico que no controlamos.<\/p><cite>RICCARDO PERISSICH<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, la irrupci\u00f3n masiva de la geopol\u00edtica en la formulaci\u00f3n de la pol\u00edtica industrial estadounidense da un peso especial a las prohibiciones de exportaci\u00f3n de ciertas tecnolog\u00edas cr\u00edticas. Se trata de una cuesti\u00f3n que, si no se aborda de forma convergente y coordinada, puede ser fuente de graves discordias industriales y pol\u00edticas: baste pensar en el reciente caso de la exportaci\u00f3n a China de tecnolog\u00eda holandesa para la producci\u00f3n de semiconductores avanzados.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto abre la perspectiva de una negociaci\u00f3n transatl\u00e1ntica muy ambiciosa y compleja. Afrontar el reto en una dimensi\u00f3n transatl\u00e1ntica y, de preferencia, incluso m\u00e1s amplia, tambi\u00e9n deber\u00eda estar en los intereses de la industria estadounidense.&nbsp; En su dimensi\u00f3n, este desaf\u00edo recuerda, aunque con caracter\u00edsticas y objetivos muy diferentes, a la Asociaci\u00f3n Transatl\u00e1ntica de Libre Comercio (ATCI), el gran proyecto de acuerdo comercial transatl\u00e1ntico lanzado bajo la presidencia de Obama y que se ha estancado en ambas partes.<\/p>\n\n\n\n<p>La principal dificultad para negociar a la altura de las expectativas no reside en construir un consenso europeo, sino en sentar a la mesa de negociaciones con el suficiente compromiso pol\u00edtico a un Estados Unidos introvertido, internamente bloqueado y, sobre todo, externamente centrado en el Indo-Pac\u00edfico. Para ser cre\u00edble en la mesa de negociaciones, la Uni\u00f3n debe primero cumplir su compromiso de reforzar su capacidad de defensa dentro de la OTAN. De momento vemos anuncios importantes de Francia, de los escandinavos, los b\u00e1lticos, los polacos y otros Estados miembros de Europa del Este; pero Alemania sigue d\u00e1ndonos un culebr\u00f3n decepcionante, ilustrado a diario por los medios de comunicaci\u00f3n, y otros pa\u00edses importantes como Italia y Espa\u00f1a siguen en la fase de las buenas intenciones.<\/p>\n\n\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image wp-block-image-large\"\n    data-shadow=\"false\"\n    data-use-original-file=\"false\">\n    <a\n        data-pswp-src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2023\/02\/SIPA_01028829_000001-scaled-1.jpg\"\n        class=\"inline-block gallery-item no-underline \"\n        data-pswp-width=\"2560\"\n        data-pswp-height=\"1708\">\n                                        <picture>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2023\/02\/SIPA_01028829_000001-scaled-1-330x220.jpg\"\r\n                media=\"(max-width: 374px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2023\/02\/SIPA_01028829_000001-scaled-1-690x460.jpg\"\r\n                media=\"(max-width: 989px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2023\/02\/SIPA_01028829_000001-scaled-1-1340x894.jpg\"\r\n                media=\"(min-width: 990px)\" \/>\r\n                <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2023\/02\/SIPA_01028829_000001-scaled-1-125x83.jpg\" \/>\r\n        <\/picture>\r\n                            \n                    <figcaption class=\"pswp-caption-content \">\u00a9 LEVEQUEPATRICK<\/figcaption>\n            <\/a>\n<\/figure>\n\n\n<p>Esto no es suficiente. Es hora de que Europa supere dos tab\u00faes. El primero es la ilusi\u00f3n de que podemos separar las consideraciones econ\u00f3micas y comerciales de las geopol\u00edticas en nuestra pol\u00edtica exterior. La agresi\u00f3n de Rusia contra Ucrania ha puesto de manifiesto la insostenibilidad de esta separaci\u00f3n, sobre todo a la vista de la fuerte dependencia de muchos pa\u00edses europeos de los suministros rusos de petr\u00f3leo y gas; pero cada vez se es m\u00e1s consciente de que hay otros \u00e1mbitos -sin duda no menos importantes- en los que la dependencia pondr\u00eda en peligro la seguridad y la libertad de Europa y de Occidente en su conjunto. El segundo tab\u00fa es la reticencia a aceptar que los escenarios europeo e indopac\u00edfico est\u00e1n ahora estrechamente interconectados. Esto nos lleva a uno de los principales nudos de la actual relaci\u00f3n transatl\u00e1ntica: la cuesti\u00f3n china.<\/p>\n\n\n\n<p>Para hacerle frente es necesario desenredar una mara\u00f1a transatl\u00e1ntica de intereses, percepciones y malentendidos.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Existe un tab\u00fa sobre la reticencia a aceptar que los escenarios europeo e indopac\u00edfico est\u00e1n ahora estrechamente interconectados. Esto nos lleva a uno de los principales nudos de la actual relaci\u00f3n transatl\u00e1ntica: la cuesti\u00f3n china.<\/p><cite>RICCARDO PERISSICH<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La contenci\u00f3n de Washington a Pek\u00edn<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>La pol\u00edtica estadounidense hacia China y la regi\u00f3n Indo-Pac\u00edfica es una de las pocas \u00e1reas de amplio consenso bipartidista, pero sigue siendo un trabajo en curso, sujeto a intensos debates en los que a veces resulta dif\u00edcil distinguir la ret\u00f3rica de la realidad. La motivaci\u00f3n de la pol\u00edtica interior es preservar la primac\u00eda y la competitividad de la industria estadounidense. Sin embargo, esta pol\u00edtica est\u00e1 impulsada principalmente por preocupaciones de seguridad nacional, sobre todo la necesidad de contrarrestar el expansionismo chino no s\u00f3lo en el Mar de China, sino tambi\u00e9n en la regi\u00f3n m\u00e1s amplia del Indo-Pac\u00edfico y m\u00e1s all\u00e1. El quid de la cuesti\u00f3n es, obviamente, la prevenci\u00f3n de una posible anexi\u00f3n china de Taiw\u00e1n, una perturbaci\u00f3n de la estabilidad asi\u00e1tica que sin duda ser\u00eda inaceptable para Occidente del mismo modo que la agresi\u00f3n rusa contra Ucrania. As\u00ed pues, la lucha contra las ambiciones chinas en materia de tecnolog\u00eda tiene dos poderosos motores: el econ\u00f3mico y el estrat\u00e9gico.<\/p>\n\n\n\n<p>La pol\u00edtica estadounidense en este \u00e1mbito puede describirse f\u00e1cilmente como un intento de contenci\u00f3n similar al aplicado a la URSS durante la Guerra Fr\u00eda. Sin embargo, el paralelismo es enga\u00f1oso, aunque en ambos casos Estados Unidos era y sigue siendo consciente de que necesita aliados. En primer lugar, el pilar de la pol\u00edtica occidental durante la Guerra Fr\u00eda fue una alianza basada -con algunas excepciones- en valores democr\u00e1ticos compartidos, intereses comunes y con una Europa que hab\u00eda decidido dejar atr\u00e1s de una vez por todas los conflictos internos del pasado para perseguir un prop\u00f3sito unificado.<\/p>\n\n\n\n<p>La situaci\u00f3n en Asia es bastante diferente. Las diferencias en t\u00e9rminos de valores democr\u00e1ticos son muy grandes. Incluso all\u00ed donde tenemos democracias bastante consolidadas, no se han superado los dramas del pasado: las dif\u00edciles relaciones entre Jap\u00f3n y Corea son un buen ejemplo. Adem\u00e1s, el peso econ\u00f3mico de China en la econom\u00eda mundial y, en particular, en Asia, es incomparablemente mayor que el de la URSS. Nadie, ni siquiera Estados Unidos, cree que China pueda quedar completamente aislada econ\u00f3micamente: en cualquier caso, se trata de una perspectiva a la que todos los pa\u00edses de la regi\u00f3n se opondr\u00edan en\u00e9rgicamente.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Nadie, ni siquiera Estados Unidos, cree que China pueda quedar completamente aislada econ\u00f3micamente: en cualquier caso, se trata de una perspectiva a la que todos los pa\u00edses de la regi\u00f3n se opondr\u00edan en\u00e9rgicamente.<\/p><cite>RICCARDO PERISSICH<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Frente a eso, casi todos los pa\u00edses de la regi\u00f3n temen el expansionismo chino y ven con buenos ojos la presencia estadounidense. En efecto, nadie niega que la China de Xi ha emprendido un camino muy diferente del que hab\u00edan hecho esperar las reformas de Deng y sus sucesores, que abr\u00edan la perspectiva de una convergencia gradual: el famoso triunfo del <em>Wandel durch Handel<\/em> -cambio a trav\u00e9s del comercio-, tan apreciado por los alemanes, pero tambi\u00e9n teorizado por Clinton en su momento. En cambio, nos enfrentamos a una China que est\u00e1 reforzando el car\u00e1cter autocr\u00e1tico de su r\u00e9gimen pol\u00edtico, acentuando su pol\u00edtica nacionalista, acelerando el rearme y restableciendo formas de control estatal sobre la econom\u00eda que parec\u00edan anticuadas. Una China que persigue en particular una pol\u00edtica de autonom\u00eda estrat\u00e9gica en el \u00e1mbito tecnol\u00f3gico, confirmando todos los temores estadounidenses.<\/p>\n\n\n\n<p>Contrario a lo que hab\u00eda podido hacer en Europa, en la regi\u00f3n Indo-Pac\u00edfica, Estados Unidos debe, por tanto, seguir una pol\u00edtica de alianzas complejas y flexibles. Con algunos pa\u00edses, como Jap\u00f3n, Australia y Corea, se estrechan las relaciones. Otros, como India y la mayor\u00eda de los miembros de la ASEAN, tienen una larga tradici\u00f3n de no alineamiento, por lo que la relaci\u00f3n con ellos sigue siendo necesariamente m\u00e1s pragm\u00e1tica.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta compleja situaci\u00f3n obliga a Estados Unidos a equilibrar una actitud de disuasi\u00f3n que, para ser cre\u00edble, debe ser intransigente, con un esfuerzo de di\u00e1logo impuesto por las realidades locales, pero tambi\u00e9n por problemas comunes como la transici\u00f3n clim\u00e1tica. En el plano econ\u00f3mico, se trata de encontrar un equilibrio entre la b\u00fasqueda de autonom\u00eda tecnol\u00f3gica y el inter\u00e9s colectivo por no destruir m\u00e1s all\u00e1 de lo necesario la interdependencia que se ha creado con China. Bien mirado, este necesario pragmatismo queda bien expresado en las posiciones oficiales que, con f\u00f3rmulas similares a las utilizadas en Europa, definen a China como \u00absocio, competidor y rival estrat\u00e9gico\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Uno de los puntos d\u00e9biles de la b\u00fasqueda estadounidense de alianzas en la regi\u00f3n Indo-Pac\u00edfica es su falta de estrategia econ\u00f3mica y comercial, lo que demuestra, por cierto, que el creciente proteccionismo de Estados Unidos no se limita a Europa.<\/p><cite>RICCARDO PERISSICH<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Uno de los puntos d\u00e9biles de la b\u00fasqueda estadounidense de alianzas en la regi\u00f3n Indo-Pac\u00edfica es su falta de estrategia econ\u00f3mica y comercial, lo que demuestra, por cierto, que el creciente proteccionismo de Estados Unidos no se limita a Europa. Si se pide a los pa\u00edses de la regi\u00f3n que relajen su dependencia econ\u00f3mica de China, hay que ofrecerles incentivos convincentes. Para ello, Obama hab\u00eda negociado un Tratado de Asociaci\u00f3n Transpacifico (TPP) muy ambicioso. En su brutal proteccionismo, Trump se ha retirado del pacto y Biden no cree que tenga el consenso pol\u00edtico para reinstaurarlo. Mientras tanto, el TPP ha resucitado por iniciativa de Jap\u00f3n, pero sin Estados Unidos. Joe Biden ha propuesto el Marco Econ\u00f3mico Indo-Pac\u00edfico para la&nbsp;Prosperidad&nbsp;(IPEF) para sustituirlo, pero a\u00fan no ha definido sus contornos y su alcance ser\u00eda en cualquier caso mucho menor que el del TPP.<\/p>\n\n\n\n<p>El tiempo apremia, pues China est\u00e1 presionando para estrechar lazos, incluso institucionales, con la regi\u00f3n. La Asociaci\u00f3n Econ\u00f3mica Integral Regional (RECEP) se firm\u00f3 por iniciativa China. Muchos pa\u00edses, incluidos aliados de Estados Unidos, se est\u00e1n sumando a ella. De momento tiene poca sustancia, pero Pek\u00edn est\u00e1 presionando para reforzarla.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras no se vean obligados a desconectarse de China, los pa\u00edses de la regi\u00f3n est\u00e1n obviamente interesados en estrechar lazos con Estados Unidos. De momento, los debates en el seno del IPEF se centran en diversificar las cadenas de suministro estadounidenses para reducir la dependencia de China. Esto beneficiar\u00eda a los pa\u00edses afectados, pero es poco probable que lo consideren suficiente sin garant\u00edas m\u00e1s amplias de acceso al mercado estadounidense. En esencia, Estados Unidos necesita salir de la trampa proteccionista en la que se ha metido.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El futuro de la relaci\u00f3n transatl\u00e1ntica est\u00e1 en Asia<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Volviendo a la cuesti\u00f3n de China, la similitud de la ret\u00f3rica de Estados Unidos y la Uni\u00f3n Europea podr\u00eda hacernos creer que no deber\u00eda haber ning\u00fan desacuerdo estrat\u00e9gico de fondo entre Europa y Estados Unidos. La realidad es m\u00e1s compleja. La percepci\u00f3n del peligro geopol\u00edtico que representa China es necesariamente m\u00e1s d\u00e9bil para los europeos, que no est\u00e1n presentes en la zona con la excepci\u00f3n parcial de Francia. Adem\u00e1s, la relativa debilidad tecnol\u00f3gica de Europa, unida a una mayor dependencia del mercado chino, hace naturalmente que los europeos sean m\u00e1s reacios a entrar abiertamente al juego estadounidense. Sin embargo, si se observa la evoluci\u00f3n reciente, se tiene la impresi\u00f3n de que existe una din\u00e1mica de convergencia. Esto no s\u00f3lo se refleja en las \u00faltimas declaraciones de la Uni\u00f3n y la OTAN, que ahora tambi\u00e9n han adquirido una dimensi\u00f3n indo-pac\u00edfica.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>La relativa debilidad tecnol\u00f3gica de Europa, unida a una mayor dependencia del mercado chino, hace naturalmente que los europeos sean m\u00e1s reacios a entrar abiertamente en el juego estadounidense.<\/p><cite>RICCARDO PERISSICH<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Sobre todo, se refleja en un cambio visible en las actitudes europeas, incluidas las de pa\u00edses como Alemania, sobre la precariedad de las relaciones econ\u00f3micas con China. El inter\u00e9s inicial mostrado por diversos pa\u00edses, especialmente del Este, pero no s\u00f3lo, ante las perspectivas que ofrec\u00eda China con el espejismo de las \u00abRutas de la Seda\u00bb, ha deca\u00eddo considerablemente con el paso del tiempo. Se multiplican las declaraciones de gobiernos y empresarios sobre el peligro de la competencia desleal y las intenciones depredadoras de ciertas inversiones chinas. La diversificaci\u00f3n para evitar una dependencia excesiva de la tecnolog\u00eda o las materias primas chinas es ahora una pol\u00edtica generalmente aceptada. Muchos pa\u00edses, incluida la Uni\u00f3n como tal, han adoptado instrumentos para examinar las inversiones chinas en funci\u00f3n de los requisitos de seguridad nacional.<\/p>\n\n\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image wp-block-image-large\"\n    data-shadow=\"false\"\n    data-use-original-file=\"false\">\n    <a\n        data-pswp-src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2023\/02\/SIPA_01070970_000064-scaled-1.jpg\"\n        class=\"inline-block gallery-item no-underline \"\n        data-pswp-width=\"2560\"\n        data-pswp-height=\"1707\">\n                                        <picture>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2023\/02\/SIPA_01070970_000064-scaled-1-330x220.jpg\"\r\n                media=\"(max-width: 374px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2023\/02\/SIPA_01070970_000064-scaled-1-690x460.jpg\"\r\n                media=\"(max-width: 989px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2023\/02\/SIPA_01070970_000064-scaled-1-1340x894.jpg\"\r\n                media=\"(min-width: 990px)\" \/>\r\n                <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2023\/02\/SIPA_01070970_000064-scaled-1-125x83.jpg\" \/>\r\n        <\/picture>\r\n                            \n                    <figcaption class=\"pswp-caption-content \">\u00a9 Ian Hanning\/ Sipa<\/figcaption>\n            <\/a>\n<\/figure>\n\n\n<p>Podr\u00eda decirse, por tanto, que la visible divergencia entre Europa y Estados Unidos sobre la cuesti\u00f3n de China es m\u00e1s una cuesti\u00f3n de ritmo y de tiempo que de fondo. Sin embargo, no se trata de diferencias menores. Los ritmos m\u00e1s lentos de desconexi\u00f3n de China observados en muchos pa\u00edses europeos, principalmente Alemania, reflejan necesidades reales que el aliado transatl\u00e1ntico debe tener en cuenta. Pero eso no es todo. Dada la particular situaci\u00f3n en que se encuentra Europa, los estadounidenses no pueden esperar un acuerdo m\u00e1s profundo y r\u00e1pido de los europeos sobre la dependencia tecnol\u00f3gica con China mientras siguen discriminando a las empresas europeas en su pol\u00edtica industrial. Por \u00faltimo, es imperativo que Europa tambi\u00e9n entre como actor principal en el complejo juego comercial asi\u00e1tico.<\/p>\n\n\n\n<p>Por tanto, existe una posibilidad real de convergencia entre la Uni\u00f3n y Estados Unidos, pero est\u00e1 lejos de alcanzarse. La experiencia nos demuestra que la convergencia estrat\u00e9gica carece de sentido si no se verifica caso por caso sobre cuestiones concretas. Entre otras cosas, es necesario diferenciar entre los casos en los que la desvinculaci\u00f3n de China es inevitable y aqu\u00e9llos en los que conviene continuar o buscar el di\u00e1logo.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas decisiones no son f\u00e1ciles, entre otras cosas porque estamos hablando de cuestiones en las que los intereses y los valores est\u00e1n inextricablemente ligados. Por ejemplo, si bien es cierto que conviene buscar la convergencia con China en materia de transici\u00f3n clim\u00e1tica, la regulaci\u00f3n de la econom\u00eda digital es un \u00e1mbito en el que el peso de los valores es demasiado fuerte para no favorecer, al menos inicialmente, un consenso occidental, por no hablar de los problemas vinculados al desarrollo de la inteligencia artificial.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Tanto en t\u00e9rminos de intereses como de valores, es necesario obtener de Estados Unidos la voluntad de construir relaciones estructuradas y menos asim\u00e9tricas que permitan a las empresas europeas recuperar su retraso tecnol\u00f3gico, o al menos, no agravarlo.<\/p><cite>RICCARDO PERISSICH<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Tanto en t\u00e9rminos de intereses como de valores, es necesario obtener de Estados Unidos la voluntad de construir relaciones estructuradas y menos asim\u00e9tricas que les permitan a las empresas europeas recuperar su retraso tecnol\u00f3gico, o al menos, no agravarlo.<\/p>\n\n\n\n<p>La propia noci\u00f3n de un resurgimiento general de la intervenci\u00f3n estatal en la econom\u00eda puede ser enga\u00f1osa. En China, expresa una vuelta al estatismo que tiene como efecto controlar el dinamismo del mercado por razones pol\u00edticas. En Occidente, en cambio, se trata, aunque con instrumentos diferentes, de utilizar la intervenci\u00f3n del Estado para acelerar la innovaci\u00f3n, para dar al mercado el dinamismo que necesita. Se trata esencialmente de promover y fomentar las inversiones a largo plazo en investigaci\u00f3n e infraestructuras, con una perspectiva temporal que suele ser ajena a la visi\u00f3n del financiamiento privado.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, nos encontramos en una situaci\u00f3n que cambia r\u00e1pidamente. El giro autoritario, nacionalista y estatista del r\u00e9gimen chino, unido a las crecientes penurias sociales y al declive demogr\u00e1fico, as\u00ed como al impacto de la mala gesti\u00f3n de la pandemia, debilitan las perspectivas econ\u00f3micas y podr\u00edan ser fuente de tensiones pol\u00edticas. En Estados Unidos y Europa es muy dif\u00edcil predecir el efecto. Podr\u00eda conducir a una mayor apertura y a una menor agresividad, o podr\u00eda reproducir el conocido s\u00edndrome de muchas autocracias que tratan de ahogar las tensiones sociales en una regurgitaci\u00f3n de nacionalismo agresivo, desviando hacia el exterior la ira nacida de motivos internos.<\/p>\n\n\n\n<p>Suponiendo que la convergencia transatl\u00e1ntica en estas cuestiones sea posible, hemos visto que requiere un fuerte compromiso pol\u00edtico al m\u00e1s alto nivel. Los pr\u00f3ximos dos a\u00f1os ser\u00e1n importantes para la evoluci\u00f3n de la pol\u00edtica estadounidense. Algunos en Europa consideran que la ventana es demasiado estrecha e incluso arriesgada para justificar un compromiso masivo. Esto es un error. Lo que pueda hacerse en dos a\u00f1os ser\u00e1, dependiendo de la evoluci\u00f3n de los acontecimientos en Estados Unidos, una premisa para el futuro o un conjunto de elementos positivos que, de todos modos, ser\u00edan dif\u00edciles de desmantelar por un presidente que eligiera un camino diferente. Queda por ver c\u00f3mo puede ser m\u00e1s eficaz. La Comisi\u00f3n Europea y la administraci\u00f3n estadounidense han creado una serie de mecanismos de contacto, como el Trade and Technology Council, que sin duda son \u00fatiles para desenmara\u00f1ar los problemas. Llevar algunos de los debates tambi\u00e9n a la OCDE, como se ha hecho con la fiscalidad de las multinacionales, ser\u00eda \u00fatil para ampliar el alcance geogr\u00e1fico del debate.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Lo que se necesita es un escenario en el que los responsables pol\u00edticos de alto nivel participen m\u00e1s directamente. Un candidato interesante para este papel podr\u00eda ser el G7, posiblemente ampliado para incluir a otros pa\u00edses asi\u00e1ticos como Australia, India y Corea.<\/p><cite>RICCARDO PERISSICH<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Lo que se necesita es un escenario en el que los responsables pol\u00edticos de alto nivel participen m\u00e1s directamente. Un candidato interesante para este papel podr\u00eda ser el G7, posiblemente ampliado para incluir a otros pa\u00edses asi\u00e1ticos como Australia, India y Corea. El G7 ha cobrado importancia recientemente, por ejemplo, al servir de coordinador de la posici\u00f3n occidental sobre la guerra en Ucrania. Pero la tarea principal es convencer a los responsables pol\u00edticos de Washington, Bruselas, Par\u00eds, Berl\u00edn, Roma, Londres y otros lugares de la urgencia de esta cuesti\u00f3n. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el centro de la confrontaci\u00f3n mundial de los capitalismos pol\u00edticos, Europa a\u00fan no ha encontrado su lugar. Sin embargo, en su proyecci\u00f3n internacional, la Uni\u00f3n no puede hacer otra cosa que empezar por el problema central: su relaci\u00f3n con Estados Unidos. Seg\u00fan Riccardo Perissich, la relaci\u00f3n transatl\u00e1ntica debe abrir un nuevo escenario: Asia. 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