{"id":12179,"date":"2022-12-25T19:18:01","date_gmt":"2022-12-25T19:18:01","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=12179"},"modified":"2022-12-26T19:18:43","modified_gmt":"2022-12-26T19:18:43","slug":"el-siglo-de-winnie-the-pooh","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/12\/25\/el-siglo-de-winnie-the-pooh\/","title":{"rendered":"El siglo de Winnie the Pooh"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-drop-cap\">Sobre el siglo XX, ya se ha dicho mucho&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-1-12179' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/12\/25\/el-siglo-de-winnie-the-pooh\/#easy-footnote-bottom-1-12179' title='Este texto procede de una ponencia presentada en marzo de 2019 en la conferencia internacional \u00abL&amp;#8217;amour des animaux \/ Animal Love\u00bb.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Para Milan Kundera, es el siglo de la llegada de los mirlos a las ciudades de Occidente&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-2-12179' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/12\/25\/el-siglo-de-winnie-the-pooh\/#easy-footnote-bottom-2-12179' title='Milan Kundera,&amp;nbsp;&lt;em&gt;Le livre du rire et de l\u2019oubli&lt;\/em&gt;, Paris Gallimard, 1979, p. 225.'><sup>2<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Para otros, fue el siglo del auge de la tecnolog\u00eda, o de los grandes avances de la medicina, o de los inicios de la conquista del espacio, o de las revoluciones mundiales, o de los campos de concentraci\u00f3n, o del <a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/06\/25\/una-espiral-de-autodestruccion\/\">comienzo efectivo del Antropoceno<\/a>&#8230; Todo esto es humano -probablemente demasiado-.<\/p>\n\n\n\n<p>Este fue quiz\u00e1s el siglo de Winnie the Pooh.<\/p>\n\n\n\n<p>No hay pueblo en Francia, Alemania, Espa\u00f1a, Italia o Gran Breta\u00f1a donde no se encuentren representaciones suyas. En Jap\u00f3n o Estados Unidos, abundan. En Guatemala, cuando el siglo XXI apenas ten\u00eda un a\u00f1o, un televangelista estadounidense, mostrando regularmente una efigie de Winnie, dec\u00eda: \u00abah\u00ed est\u00e1 el diablo, ah\u00ed est\u00e1 el diablo\u00bb&#8230; Al otro lado del desierto de Tarim, al pie de las monta\u00f1as de Pamir, en la ciudad de Kashgar, se venden en los mercados sus casetes y todo tipo de artefactos. En el extremo sur de Armenia, cerca de la frontera iran\u00ed, en Kapan, o Meghri, no es dif\u00edcil comprar <em>Winnie-the-Pooh<\/em>, o, m\u00e1s exactamente, Winnies adaptados que hab\u00edan sido distribuidos por la URSS. Viajando hoy por el mundo, es casi inevitable cruzarse con este animal amarillo de chaqueta roja en cojines, tapices, colgados del techo o luciendo en camisetas. Tambi\u00e9n es posible verlo tatuado en pieles.<\/p>\n\n\n\n<p>Winnie ha encontrado su lugar en la obra de uno de los m\u00e1s grandes escritores de la modernidad reciente, hasta en las que no suelen ceder a las modas: Samuel Beckett cre\u00f3 una mujer llamada Winnie, cuyo marido -Willy- se arrastra y habla a su alrededor mientras ella se hunde en el suelo. En las \u00faltimas p\u00e1ginas de<em> Los d\u00edas felices<\/em> -o <em>Happy Days<\/em>&#8211; un lector atento puede descubrir algunos restos de los escritos de A. A. Milne, el inventor de la primera historia de <em>Winnie the Pooh<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Winnie es ahora m\u00e1s abundante en la Tierra que Don Quijote, Dom Juan o Robinson Crusoe. Sus efigies seguramente han alcanzado a las de la Virgen. Han superado a las de Buda, y se mantienen firmes frente a Lenin o Washington. Winnie le gana a Mickey, Tarz\u00e1n, Zorro o Nemo. Sus ventas son mayores que las de los dem\u00e1s personajes de ficci\u00f3n, incluso combinados. Winnie probablemente ha llegado a ser m\u00e1s rentable que Dios, que no sabemos si existe, pero s\u00ed sabemos que ha ganado mucho dinero. La Caperucita Roja, el Pulgarcito y La Bella Durmiente dejados atr\u00e1s&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-3-12179' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/12\/25\/el-siglo-de-winnie-the-pooh\/#easy-footnote-bottom-3-12179' title='En 2014, un dibujo original de la obra ilustrada de Milne se vendi\u00f3 en una subasta por 380.000 euros. Para Sotheby&amp;#8217;s, se trata de \u00abun r\u00e9cord mundial para este tipo de ilustraci\u00f3n\u00bb.'><sup>3<\/sup><\/a><\/span><\/span>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Una muestra de esta importancia: desde el verano de 2018, el Partido Comunista Chino ha prohibido Winnie the Pooh, o m\u00e1s concretamente, la emisi\u00f3n de la pel\u00edcula <em>Christopher Robin, un reencuentro inolvidable<\/em>. En efecto, algunas im\u00e1genes de este dibujo animado hab\u00edan permitido a los internautas chinos hacer comparaciones poco halag\u00fce\u00f1as para el Presidente Xi Jinping con Winnie, o incluso con Eeyore, uno de sus compa\u00f1eros. El 7 de agosto de 2018, el semanario franc\u00e9s <em>Marianne<\/em> lleg\u00f3 a escribir que \u00ablas autoridades chinas est\u00e1n realmente preocupadas desde 2013 por la influencia adquirida por el personaje de dibujo animado\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Transcurridos veintid\u00f3s a\u00f1os del siglo XXI, la importancia de Winnie es tal que uno se pregunta si en las pr\u00f3ximas d\u00e9cadas no se iniciar\u00e1 la conquista de otros planetas, o incluso de la galaxia. Dentro de mil a\u00f1os, juzgaremos si el siglo XX fue el primero de una larga serie de siglos que conducen a las estrellas, o si fue el Gran Siglo, el \u00fanico del que puede decirse verdaderamente que es el de Winnie the Pooh.<\/p>\n\n\n\n<p>Winnie the Pooh surgi\u00f3 de la Primera Guerra Mundial.<\/p>\n\n\n\n<p>Como Cristo, tuvo un precursor que le allan\u00f3 el camino y al que super\u00f3 considerablemente: Teddy Bear, un osito de peluche que apareci\u00f3 en 1903.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>La aparici\u00f3n y difusi\u00f3n de los ositos de peluche marc\u00f3 el inicio de una revoluci\u00f3n antropol\u00f3gica que llev\u00f3 a la multiplicaci\u00f3n de animales en las habitaciones de los ni\u00f1os peque\u00f1os. <\/p><cite>YVES LE PESTIPON<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Teddy era el apodo de Theodore Roosevelt, entonces Presidente de Estados Unidos, y un gran cazador. En 1902, en Mississippi, tras una jornada infructuosa, unos batidores se ofrecieron a disparar a un osezno herido que hab\u00edan atado a un \u00e1rbol. Teddy lo indult\u00f3. Los caricaturistas pronto empezaron a dibujar a Teddy\u2019s Bear en grandes cantidades. Ya en 1903, un comerciante de Brooklyn, Morris Michtom, fabric\u00f3 y vendi\u00f3 un oso de peluche al que llam\u00f3 Teddy, pero no sin obtener la aprobaci\u00f3n del Presidente. Fue un \u00e9xito inmediato.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Al mismo tiempo, en 1902 y de nuevo en 1903, y probablemente sin inspirarse en los acontecimientos estadounidenses, una fabricante alemana &#8211; Margarete Steiff &#8211; lanz\u00f3 una producci\u00f3n de ositos de peluche. En 1907, la empresa Steiff hab\u00eda producido m\u00e1s de un mill\u00f3n de estos osos, incluso en Estados Unidos, donde llegaron a confundirse con los Teddy Bears.<\/p>\n\n\n\n<p>La aparici\u00f3n y difusi\u00f3n de los ositos de peluche marc\u00f3 el inicio de una revoluci\u00f3n antropol\u00f3gica que llev\u00f3 a la multiplicaci\u00f3n de animales en las habitaciones de los ni\u00f1os peque\u00f1os. Aunque el peque\u00f1o Cicer\u00f3n no ten\u00eda un osito de peluche en su cama, ni el peque\u00f1o Napole\u00f3n, ni la peque\u00f1a marquesa de S\u00e9vign\u00e9, casi todos hemos tenido -y a veces tenemos- esos \u00eddolos no lejos de nuestras camas, en nuestras casas. Parece que cuando los animales se alejan o son alejados del espacio humano, nos gusta hacer que varios de ellos se acerquen simb\u00f3licamente. Tal vez este fen\u00f3meno pueda vincularse a la muerte relativa de Dios, es decir, a su rarefacci\u00f3n en nuestras vidas, y quiz\u00e1 a la muerte del Hombre, o mejor dicho, a nuestra p\u00e9rdida de confianza en el humanismo: desde las dos guerras mundiales, los campos y los desastres resultantes de nuestras actividades, \u00bfc\u00f3mo nos puede <em>gustar<\/em> el Hombre? El lobo es quiz\u00e1s mejor que los pastores. \u00bfNo son el oso y sobre todo el osezno -o sus im\u00e1genes- m\u00e1s simp\u00e1ticos que nuestros cong\u00e9neres? El oso de las ciudades, como lo imaginan muchos citadinos, se est\u00e1 volviendo casi m\u00e1s real que el oso del campo o del bosque, como se quejan algunos pastores&#8230;&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-4-12179' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/12\/25\/el-siglo-de-winnie-the-pooh\/#easy-footnote-bottom-4-12179' title='&lt;em&gt;L&amp;#8217;ours, histoire d&amp;#8217;un roi d\u00e9chu&lt;\/em&gt;, de Michel Pastoureau, Seuil, 2007, es una referencia \u00fatil.'><sup>4<\/sup><\/a><\/span><\/span> \u00bfC\u00f3mo podemos guardar rencor a estos plant\u00edgrados cuyos peluches est\u00e1n en las camas de nuestros hijos, y quiz\u00e1 en las nuestras, y que nos consuelan de los cr\u00edmenes de la humanidad? Tanto m\u00e1s cuanto que simp\u00e1ticos gatos, encantadores perritos, encantadores h\u00e1msters e incluso caballos enanos vienen a encantarnos&#8230; Esta inversi\u00f3n antropol\u00f3gica es considerable. La entrada de animales modernos, incluso prehist\u00f3ricos, en las habitaciones de los ni\u00f1os es uno de los acontecimientos m\u00e1s sorprendentes del siglo XX. El advenimiento de Teddy Bear&nbsp; es uno de los primeros momentos.<\/p>\n\n\n\n<p>Winnie entr\u00f3 en el espacio abierto por Teddy Bear, pero se necesit\u00f3 la guerra para que llegara. Si Harry Colebourn no se hubiera alistado en el Real Cuerpo Veterinario del Ej\u00e9rcito de Canad\u00e1, no se le ver\u00eda en bocamangas, equipaciones, camisetas y toallas en Argentina, Vietnam, Eslovenia, Congo, Armenia y otros pa\u00edses de todo el mundo.<\/p>\n\n\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image wp-block-image-large\"\n    data-shadow=\"false\"\n    data-use-original-file=\"false\">\n    <a\n        data-pswp-src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/12\/SIPA_AP20836871_000001-scaled-e1671988981824.jpg\"\n        class=\"inline-block gallery-item no-underline \"\n        data-pswp-width=\"2560\"\n        data-pswp-height=\"1510\">\n                                        <picture>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/12\/SIPA_AP20836871_000001-scaled-e1671988981824-330x195.jpg\"\r\n                media=\"(max-width: 374px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/12\/SIPA_AP20836871_000001-scaled-e1671988981824-690x407.jpg\"\r\n                media=\"(max-width: 989px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/12\/SIPA_AP20836871_000001-scaled-e1671988981824-1340x790.jpg\"\r\n                media=\"(min-width: 990px)\" \/>\r\n                <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/12\/SIPA_AP20836871_000001-scaled-e1671988981824-125x74.jpg\" \/>\r\n        <\/picture>\r\n                            \n                    <figcaption class=\"pswp-caption-content \">Indonesia, 2009. \u00a9 AP Foto\/Dita Alangkara<\/figcaption>\n            <\/a>\n<\/figure>\n\n\n<p>Harry Colebourn naci\u00f3 en Birmingham en 1887. En 1907 viaj\u00f3 a Canad\u00e1 para estudiar veterinaria. Al cabo de unos a\u00f1os, se instal\u00f3 en Winnipeg. Fue all\u00ed donde decidi\u00f3 alistarse cuando se declar\u00f3 la guerra, para poder utilizar sus conocimientos veterinarios al servicio del ej\u00e9rcito, que entonces empleaba muchos caballos. De camino al campo de entrenamiento de Valcartier (Quebec), a su paso por White River (Ontario), compr\u00f3 una peque\u00f1a osita a un cazador por veinte d\u00f3lares. La llam\u00f3 Winnipeg, luego Winnie, y se la llev\u00f3 con \u00e9l a entrenar y a Europa.<\/p>\n\n\n\n<p>En Salisbury Plain, Inglaterra, Winnie se convirti\u00f3 en la mascota del regimiento. Sin embargo, al no poder llevarla a los campos de batalla de Francia, Harry Colebourn la confi\u00f3 al zool\u00f3gico de Londres, donde la visitaba durante sus permisos. En 1918, cuando fue desmovilizado con el rango de comandante, Winnie se hab\u00eda convertido en una gran osa, popular entre los ni\u00f1os. Harry no se la llev\u00f3 de vuelta a Canad\u00e1: la entreg\u00f3 definitivamente al zoo, donde muri\u00f3 en 1934, trece a\u00f1os antes que \u00e9l. Son las primeras etapas de la metamorfosis de un joven animal salvaje.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1914, una osita de los bosques de Ontario recibi\u00f3 as\u00ed unilateralmente un nombre, que al principio era el de una ciudad, antes de perder su \u00faltima s\u00edlaba. Instalada por los efectos globales de la historia humana en el zoo de Londres, Winnie se convirti\u00f3 en un animal p\u00fablico moderno: el zoo, a pesar de antiguas peque\u00f1as colecciones de animales como las de Versalles, no adopt\u00f3 su forma institucional actual hasta el siglo XIX, ofreciendo el espect\u00e1culo, a la vez cient\u00edfico y l\u00fadico, de una diversidad animal viva. El zoo pretende educar y agradar. Se dirige especialmente a los ni\u00f1os, y es por un ni\u00f1o que asiste al zoo de Londres, y luego por su padre escritor, que Winnie experimenta su nueva metamorfosis, algunos a\u00f1os despu\u00e9s de la Primera Guerra Mundial: de objeto, se convierte, de diversas maneras, en sujeto. Sujeto de ficci\u00f3n nacido de la realidad, ahora puede convertirse en la raz\u00f3n de una multitud de objetos.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>En 1914, una osita de los bosques de Ontario recibi\u00f3 as\u00ed unilateralmente un nombre, que al principio era el de una ciudad, antes de perder su \u00faltima s\u00edlaba. Instalada por los efectos globales de la historia humana en el zoo de Londres, Winnie se convirti\u00f3 en un animal p\u00fablico moderno.<\/p><cite>YVES LE PESTIPON<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Dos a\u00f1os despu\u00e9s del final de la Gran Guerra, el 21 de agosto de 1920, naci\u00f3 en Londres Christopher Robin Milne. Algunos ven en su nombre de pila -Crist\u00f3bal- el resultado de una predestinaci\u00f3n, ya que Crist\u00f3bal era un gigante que, seg\u00fan la leyenda, llev\u00f3 al ni\u00f1o Jes\u00fas a trav\u00e9s de un r\u00edo. Christopher fue as\u00ed el Winnieforo que llev\u00f3 a la osa Winnie m\u00e1s all\u00e1 del mundo real, incluso m\u00e1s all\u00e1 del mundo de las representaciones creadas por el zoo. Fue un conducto para la entrada del animal en el imaginario colectivo.<\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto tuvo edad suficiente para andar libremente, Christopher Robin Milne fue al zoo de Londres y jug\u00f3 con Winnie. Como ten\u00eda un osito de peluche llamado Edward, que le regalaron sus padres -Alan Alexander Milne y Dorothy (conocida como Daphne) de S\u00e9lincourt-, inventaba historias muy cortas, en las que se mezclaban el peluche y la osa de las profundidades del bosque.<\/p>\n\n\n\n<p>Alan Alexander Milne, su padre, fue un escritor nacido en 1882. A principios de la d\u00e9cada de 1920 ya era conocido por varios libros, entre ellos la novela polic\u00edaca cl\u00e1sica <em>El misterio de la casa roja<\/em>. Sin embargo, poco quedar\u00eda de la obra de este hombre, fallecido en 1956, si no hubiera escrito <em>Winnie the Pooh<\/em> en 1926, ilustrado por Ernest Howard Shepard, y <em>The House of Pooh Corner<\/em> en 1928, ilustrado por el mismo artista. El propio nombre de Milne apenas ha sobrevivido, a pesar de la fama de Winnie, o quiz\u00e1 a causa de ella. Casi nadie, salvo los especialistas, piensa en Milne cuando se trata de Winnie, y nadie discutir\u00eda que el siglo XX fue el siglo de Milne. Mientras que en el zoo de Londres hay estatuas de Harry Colebourn y de la osa, no hay ninguna del escritor ingl\u00e9s. La creaci\u00f3n, inocente como era, estuvo a punto de devorar a su creador, par\u00e1sito de su hijo, par\u00e1sito a su vez de la osa Winnie, par\u00e1sita a su vez de la Primera Guerra Mundial, a su pesar y gracias a la intercesi\u00f3n de un veterinario.<\/p>\n\n\n\n<p>La fama p\u00f3stuma de Milne es comparable a la de Charles Perrault, cuya obra est\u00e1 pr\u00e1cticamente olvidada, excepto por unos pocos especialistas del siglo XVII, pero cuyos <em>Cuentos<\/em> se leen y traducen en todo el mundo, aunque se parezcan poco al resto de sus escritos, y sean en parte el resultado de una colaboraci\u00f3n, cuyas v\u00edas nos resultan casi impenetrables, con su joven hijo. Tanto Perrault como Milne tuvieron que volver a la infancia a trav\u00e9s de sus hijos para alcanzar la fama a la que aspiraban, pero que s\u00f3lo Perrault logr\u00f3 realmente.<\/p>\n\n\n\n<p>Alan Alexander, a partir de febrero de 1924, cuando se public\u00f3 un poema &#8211; \u00abTeddy Bear\u00bb- ya ilustrado por Shepard, y luego un cuento titulado \u00abThe Wrong Sort of Bees\u00bb en 1925 en el <em>London Evening News<\/em> del 24 de diciembre, se bas\u00f3 en las historias embrionarias que Christopher estaba haciendo con Winnie. Es imposible determinar en qu\u00e9 medida lo hizo el ni\u00f1o que s\u00f3lo ten\u00eda seis a\u00f1os en 1926, cuando apareci\u00f3 <em>Winnie the Pooh<\/em>. Lo cierto es que sin Christopher Robin -que se convirti\u00f3 \u00e9l mismo en un personaje del libro- su padre nunca habr\u00eda conocido a Winnie ni concebido su potencial narrativo.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Tanto Perrault como Milne tuvieron que volver a la infancia a trav\u00e9s de sus hijos para alcanzar la fama a la que aspiraban, pero que s\u00f3lo Perrault logr\u00f3 realmente.<\/p><cite>YVES LE PESTIPON<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Ambos libros de Milne tuvieron \u00e9xito en el mundo anglosaj\u00f3n. En la d\u00e9cada de 1930, Stephen Slesinger adquiri\u00f3 los derechos del personaje para Estados Unidos y Canad\u00e1. Estos derechos no s\u00f3lo aplicaban a la publicaci\u00f3n de los libros, sino a todo tipo de producciones de dibujos animados, pel\u00edculas y productos derivados\u2026 Bajo su control, Winnie the Pooh se convirti\u00f3 en el primer dibujo animado dominical de la televisi\u00f3n estadounidense a mediados de la d\u00e9cada de 1940.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La Segunda Guerra Mundial fren\u00f3 la globalizaci\u00f3n de Winnie. Pero en 1946, Jacques Papy, que tambi\u00e9n fue el traductor franc\u00e9s de <em>Alicia en el pa\u00eds de las maravillas<\/em> y de los textos de Lovecraft, propuso una traducci\u00f3n al franc\u00e9s en Presses de la Cit\u00e9: <em>Histoire d&#8217;un Ours comme \u00e7a<\/em> (\u201cHistoria de un Oso as\u00ed\u201d), y <em>Maison d&#8217;un ours comme \u00e7a<\/em> (\u201cCasa de un oso as\u00ed\u201d). Estos t\u00edtulos demuestran que, tras la Segunda Guerra Mundial, el solo nombre de Winnie no bastaba para vender en Francia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En 1954, a petici\u00f3n de la poblaci\u00f3n, se inaugur\u00f3 en Varsovia una calle Winnie the Pooh. Winnie, ya ampliamente establecida en toda Europa, as\u00ed como en Estados Unidos, se traslad\u00f3 entonces a la URSS. A partir de 1960, el escritor y traductor jud\u00edo Boris Zakhoder puso su talento a su servicio. Siguieron varios dibujos animados. En 1969, el ilustre Fiodor Khitrouk, autor de varias obras maestras del cine de animaci\u00f3n sovi\u00e9tico, produjo <em>Vinni Pukh<\/em>, inspirada en los primeros cap\u00edtulos de la obra de A. A. Milne, pero cuyo grafismo, trabajado por los estudios Soyuzmultifilms, era muy diferente del de las ilustraciones de la edici\u00f3n de 1926.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Fueron los estudios Disney los que, a partir de 1966 y no sin problemas legales, obraron el milagro de la multiplicaci\u00f3n mundial de Winnie.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En 1961, ocho a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte de Stephen Slesinger, Disney compr\u00f3 los derechos a su viuda. Los estudios buscaron entonces nuevas inspiraciones, personajes ajenos al mundo de los cuentos antiguos, como <em>Cenicienta<\/em> o <em>Blancanieves<\/em>. Naci\u00f3 el proyecto de hacer un largometraje con Winnie, pero el personaje a\u00fan no era una referencia tan obvia para todas las generaciones como lo es hoy: Disney decidi\u00f3 facilitar su introducci\u00f3n en el mercado produciendo un mediometraje de exploraci\u00f3n. Este fue <em>Winnie the Pooh y el \u00e1rbol de miel<\/em> en 1966, luego <em>Winnie the Pooh y el d\u00eda borrascoso<\/em> en 1968, luego <em>Winnie the Pooh y el tigre loco<\/em> en 1974. Estas obras, reunidas y recompuestas, culminaron en 1977 en<em> Las aventuras de Winnie the Pooh<\/em>, un gran \u00e9xito que dio lugar a la multiplicaci\u00f3n de productos derivados, camisetas, tazas, corbatas, postales, boyas, globos, juguetes, etc. con la efigie del personaje.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image wp-block-image-large\"\n    data-shadow=\"false\"\n    data-use-original-file=\"false\">\n    <a\n        data-pswp-src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/12\/SIPA_AP22179729_000002-scaled-1.jpg\"\n        class=\"inline-block gallery-item no-underline \"\n        data-pswp-width=\"2560\"\n        data-pswp-height=\"1704\">\n                                        <picture>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/12\/SIPA_AP22179729_000002-scaled-1-330x220.jpg\"\r\n                media=\"(max-width: 374px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/12\/SIPA_AP22179729_000002-scaled-1-690x459.jpg\"\r\n                media=\"(max-width: 989px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/12\/SIPA_AP22179729_000002-scaled-1-1340x892.jpg\"\r\n                media=\"(min-width: 990px)\" \/>\r\n                <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/12\/SIPA_AP22179729_000002-scaled-1-125x83.jpg\" \/>\r\n        <\/picture>\r\n                            \n                    <figcaption class=\"pswp-caption-content \">Winnie vestida de miembro del Partido Comunista en una protesta en Hong Kong en 2018. \u00a9 AP Foto\/Vincent Yu<\/figcaption>\n            <\/a>\n<\/figure>\n\n\n<p>Este enorme crecimiento del volumen de negocio de Winnie no estuvo exento de batallas en los tribunales. Los herederos de Schlesinger, que se sintieron despojados de sus derechos, iniciaron un pleito que dur\u00f3 dieciocho a\u00f1os. Una heredera de A. A. Milne por su lado atac\u00f3 a esos herederos&#8230; No fue hasta el 30 de septiembre de 2009 cuando un juez de Los \u00c1ngeles dictamin\u00f3 que Disney no hab\u00eda incumplido el acuerdo con la familia de Stephen Slesinger. A partir de entonces, Disney se hizo con una parte de todos los ingresos generados por Winnie en la Tierra.<\/p>\n\n\n\n<p>En 2022, en Asia, los ni\u00f1os trabajan en f\u00e1bricas antihigi\u00e9nicas, por salarios miserables, para que otros ni\u00f1os o adultos puedan tener Winnies en sus bol\u00edgrafos, gorras, en sus ba\u00f1eras. Miles de toneladas de pl\u00e1stico se utilizan para crear efigies que acaban en los contenedores y en el fondo del mar. En China se oyen canciones de Winnie en los taxis, y en marzo, personas bienintencionadas se disfrazaron de Winnies para recibir a los ni\u00f1os que hu\u00edan de Ucrania en la estaci\u00f3n de tren de Przemysl (Polonia).<\/p>\n\n\n\n<p>Winnie se ha convertido en un universal \u201cwinner\u201d. Su fama, establecida en todas partes, y los ingresos que genera, son los efectos y vectores de una r\u00e1pida globalizaci\u00f3n de los signos, al mismo tiempo que de una devaluaci\u00f3n de los significados. Winnie pertenece a lo que Gilles Lipovetsky llam\u00f3 \u00abel imperio de lo ef\u00edmero\u00bb&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-5-12179' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/12\/25\/el-siglo-de-winnie-the-pooh\/#easy-footnote-bottom-5-12179' title='Gilles Lipovetsky,&amp;nbsp;&lt;em&gt;L\u2019Empire de l\u2019\u00e9ph\u00e9m\u00e8re&amp;nbsp;: la mode et son destin dans les soci\u00e9t\u00e9s modernes,&amp;nbsp;&lt;\/em&gt;Paris, Gallimard, 1987.'><sup>5<\/sup><\/a><\/span><\/span>, aunque su fama -no los objetos que prolifera- parece que perdurar\u00e1. Ejemplifica lo que \u00e9l llama \u00abla era del vac\u00edo\u00bb&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-6-12179' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/12\/25\/el-siglo-de-winnie-the-pooh\/#easy-footnote-bottom-6-12179' title='Gilles Lipovetsky,&amp;nbsp;&lt;em&gt;L\u2019\u00c8re du vide, essais sur l\u2019individualisme contemporain&lt;\/em&gt;, Gallimard, Paris, 1983.'><sup>6<\/sup><\/a><\/span><\/span>, aunque su \u00abpiel del vientre bien estirada\u00bb y su alegr\u00eda al comer miel manifiestan una feliz plenitud. Winnie obtiene su fuerza de una debilidad silenciosa. Se puede proyectar universalmente en \u00e9l el deseo total de ser casi nada, una desnudez amarilla apenas vestida con una chaqueta roja, una imbecilidad sin drama&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-7-12179' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/12\/25\/el-siglo-de-winnie-the-pooh\/#easy-footnote-bottom-7-12179' title='Se leer\u00e1 con inter\u00e9s John Tyerman Williams&amp;nbsp;&lt;em&gt;Pooh and the philosophers&lt;\/em&gt;, Dutton, 1995.'><sup>7<\/sup><\/a><\/span><\/span>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Winnie se ha convertido en un universal \u201cwinner\u201d. Su fama, establecida en todas partes, y los ingresos que genera, son los efectos y vectores de una r\u00e1pida globalizaci\u00f3n de los signos, al mismo tiempo que de una devaluaci\u00f3n de los significados.<\/p><cite>YVES LE PESTIPON<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Una figura de amable animalidad, alejada de las contradicciones de la historia. Winnie no tiene planes a largo plazo, ni ideas pol\u00edticas. Se adapta con muy poco esfuerzo al mundo en el que vive. Tiene amigos, pero no enemigos. Ning\u00fan Lobo Feroz cerca de \u00e9l. Puede amar y ama, pero sin pasi\u00f3n er\u00f3tica. No tiene sexo, como deja claro constantemente su falta de bragas. En este aspecto, y en muchos otros, es lo contrario de la figura de Cristo&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-8-12179' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/12\/25\/el-siglo-de-winnie-the-pooh\/#easy-footnote-bottom-8-12179' title='Ver Leo Steinberg,&amp;nbsp;&lt;em&gt;La sexualit\u00e9 du Christ dans l\u2019art de la Renaissance et son refoulement moderne&lt;\/em&gt;, Paris, Gallimard, 1987.'><sup>8<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Winnie est\u00e1 por debajo del g\u00e9nero. Todo en suaves curvas, es una continuidad y un contenido sin cortes.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, el oso, desde hace miles de a\u00f1os, en Europa, Am\u00e9rica y Asia&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-9-12179' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/12\/25\/el-siglo-de-winnie-the-pooh\/#easy-footnote-bottom-9-12179' title='A pesar de la existencia prehist\u00f3rica de osos en el Atlas marroqu\u00ed, no hay osos salvajes en \u00c1frica. Tampoco hay osos en Australia, aunque el koala puede parecerse a un oso peque\u00f1o.'><sup>9<\/sup><\/a><\/span><\/span>, es un doble formidable y deseable del ser humano. No es un hombre, pero es casi un hombre. La leyenda de Juan Oso, en los Pirineos, cuyas ra\u00edces abarcan una vasta zona geogr\u00e1fica, ilustra esta proximidad tentadora y temida. Winnie, por su nombre, por el zoo, por la escritura de Milne, por las ilustraciones, por su vestuario, por sus palabras, e incluso por la aparente ausencia de pelo, dista mucho de ser un animal salvaje. Sin embargo, no se convierte en un ser humano, lo que le llevar\u00eda a la Historia, la violencia y el sexo. Es un milagro del equilibrio, mientras que su pesadez c\u00f3mica no deja de hacerle caer. Sus ca\u00eddas no son graves. Se mantiene flotando como un globo. Este terr\u00edcola es a\u00e9reo. Tal es su gracia efectiva.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Winnie responde sin duda a las angustias que el siglo pasado ha creado en todo el mundo, y para todo el mundo. No vive ni en guerras, ni en tiran\u00edas, ni en crisis econ\u00f3micas, ecol\u00f3gicas o sanitarias. A diferencia de K., no est\u00e1 citado a ning\u00fan juicio. Tampoco vaga por el castillo. Tiene un nombre bonito pero no se hunde en la tierra como la mujer con ese nombre en Beckett. Winnie contribuye a trasladar el deseo de amor tierno, que es sin duda un universal humano, a una figura intermediaria, como un \u00e1ngel, entre el cielo y la tierra, el mundo animal y el mundo humano, la infancia y la palabra filos\u00f3fica. Es un ant\u00eddoto contra gran parte de la literatura y las artes contempor\u00e1neas. Para \u00e9l, estos son realmente los \u00abd\u00edas felices\u00bb. Ni introspecci\u00f3n, ni dolor, ni viaje al fin de la noche, ni noche sexual, ni grandes pruebas del esp\u00edritu.<\/p>\n\n\n\n<p>Su \u00e9xito puede compararse con el -menos universal- de El Principito, que apareci\u00f3 por primera vez en 1943, y que tambi\u00e9n combinaba un cuento con im\u00e1genes, la infancia y el mundo animal, una imbecilidad feliz, alejada de cualquier deseo de guerra. El Principito y Winnie vienen del siglo XX, y responden a \u00e9l con una alegre y sutil despreocupaci\u00f3n. El Principito ha evitado, por el momento, convertirse en una religi\u00f3n planetaria. Winnie es bastante m\u00e1s \u00abculto\u00bb. La paradoja actual de este personaje indolente es que se ha convertido en una industria rentable, en un operador ideol\u00f3gico y, como hemos visto recientemente en China, en una cuesti\u00f3n pol\u00edtica: ninguna gloria humana escapa a las cambiantes contradicciones de lo colectivo.<\/p>\n\n\n\n<p>Este personaje existe desde hace casi un siglo y ahora triunfa. As\u00ed es la sociedad global del espect\u00e1culo. Esto no es <em>El sue\u00f1o de una noche de verano<\/em>. Tampoco es <em>Mucho ruido y pocas nueces<\/em>. Sino m\u00e1s bien, a veces de manera temible, <em>Como gust\u00e9is<\/em>.&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En respuesta a las ansiedades estructurales nacidas de dos guerras, del horror y de la destrucci\u00f3n, el siglo XX dio lugar a un icono animal, presente hoy en todo el mundo. 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