{"id":11933,"date":"2022-12-15T05:52:00","date_gmt":"2022-12-15T05:52:00","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=11933"},"modified":"2022-12-16T17:15:30","modified_gmt":"2022-12-16T17:15:30","slug":"nova","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/12\/15\/nova\/","title":{"rendered":"Nova"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Pr\u00f3logo&nbsp;<\/h2>\n\n\n\n<p>\u00ab[&#8230;] Kabobo, por ejemplo. \u00bfTe acuerdas de Kabobo? Fue en Mil\u00e1n, hace tres o cuatro a\u00f1os. Helo ah\u00ed. El loco del pico. El ghan\u00e9s que mat\u00f3 a tres desafortunados que se cruzaron por azares del destino en Niguarda. S\u00ed. \u00c9se. El inmigrante ilegal que afirm\u00f3 haber o\u00eddo voces en su cabeza antes de salir a romper la de otras personas y que acab\u00f3 con una condena relativamente leve gracias a las controvertidas circunstancias atenuantes que invoc\u00f3 un experto psiqui\u00e1trico ante el tribunal. Sin embargo, para m\u00ed, lo m\u00e1s significativo es lo que ocurri\u00f3 unas horas antes. \u00bfTe acuerdas? No lo creo. Ya se le olvid\u00f3 a casi todo el mundo. Un detalle insignificante ante la enormidad de los hechos, pero, en cierto modo, tan emblem\u00e1tico de este caso: un hombre de treinta y un a\u00f1os que encuentra un pico en una obra desatendida y lo utiliza para acallar las sugerencias mortales de una voz en su mente. Ese d\u00eda, a las tres de la madrugada, Kabobo agrede con sus propias manos a dos personas: en las inmediaciones de la Piazza Belloveso, una chica se le escapa s\u00f3lo porque vive cerca y consigue abrir la puerta de su edificio a toda velocidad; media hora m\u00e1s tarde, un desafortunado con menos suerte recibe una bofetada en la cara. Lo m\u00e1s extra\u00f1o es que no se denuncia a las autoridades. \u00bfNo es sorprendente? Dos pac\u00edficos ciudadanos escapan de los golpes potencialmente mortales de un evidente lun\u00e1tico, pero ninguno de ellos se toma un minuto para llamar a la polic\u00eda. Entre las cinco y las seis, Kabobo agarra una barra de hierro e hiere gravemente a dos transe\u00fantes. Persigue a un tercero que saca a pasear a su perro, pero \u00e9ste empieza a correr y nuestro hombre se da por vencido a los pocos pasos. \u00bfY adivina qu\u00e9? A nadie se le ocurre tampoco denunciarlo a las autoridades. Una de las dos v\u00edctimas de la barra de hierro va directamente a urgencias para que le curen el brazo, pero les da vagas explicaciones a los m\u00e9dicos: yo tampoco entiendo por qu\u00e9 no avisaron estos m\u00e9dicos a las autoridades, como lo exigen la ley y el c\u00f3digo deontol\u00f3gico. En este punto, Kabobo ya encontr\u00f3 la herramienta que contribuir\u00e1 exponencialmente a la brutalidad de sus acciones posteriores. No s\u00e9 si te imaginas el esc\u00e1ndalo que hizo la prensa durante las veinticuatro horas posteriores. Cinco asaltos; cero denuncias: cinco personas potencialmente estranguladas o asesinadas con una barra de hierro y ni una sola llamada recibida en la jefatura de polic\u00eda ni en la de los carabinieri. La interminable jaur\u00eda de soci\u00f3logos, psicoanalistas, fil\u00f3sofos y provocadores profesionales se present\u00f3 ante el p\u00fablico con sus iluminadas interpretaciones: ego\u00edsmo epid\u00e9mico, autismo emocional, hundimiento de los valores c\u00edvicos, empat\u00eda y solidaridad. Todas opiniones pertinentes, por supuesto, pero te digo que hay algo m\u00e1s. Algo que no tiene nada que ver con la l\u00f3gica elemental ni con la erosi\u00f3n del sentido de la piedad humana. Lo que creo es que la mayor\u00eda de la gente no est\u00e1 preparada para algo tan traum\u00e1tico psicol\u00f3gicamente como un ataque violento. Dada la sociedad en la que vivimos, es bastante probable que un occidental promedio se predisponga a la posibilidad de experimentar alg\u00fan tipo de violencia: pero te aseguro que hay un abismo entre la consideraci\u00f3n de un acontecimiento desagradable y su metabolizaci\u00f3n emocional. Podr\u00eda apostar que ninguna de las personas que escaparon de la furia de Kabobo ten\u00eda suficiente experiencia en la agresi\u00f3n como para identificarla y tratarla racionalmente a un nivel m\u00e1s profundo. No digo que la sensibilidad del ciudadano promedio se haya vuelto impermeable a las consecuencias internas de un agresi\u00f3n con pico; planteado as\u00ed, podr\u00eda pensarse que el problema es la indiferencia. No. Lo que digo es muy distinto; es decir, para casi todos nosotros, la violencia es una realidad emocionalmente ajena. Esto no quiere decir que una persona promedio sea inmune a las r\u00e9plicas ps\u00edquicas de un ataque: simplemente, no logra establecer una conexi\u00f3n productiva entre el impacto racional y las inferencias emocionales que este impacto detona. La palabra clave es \u00abproductivo\u00bb. El problema es que hemos perdido el contacto con algo esencial en nosotros mismos. Pi\u00e9nsalo un momento. \u00bfC\u00f3mo es posible que una chica que acaba de escapar de un loco en su calle no pueda adivinar que su agresor podr\u00eda elegir a su pr\u00f3xima v\u00edctima de entre las personas que conoce en esa misma calle? \u00bfC\u00f3mo puede preferir evitar las molestias de una llamada a la polic\u00eda sobre el alivio de haber alejado un peligro mortal del vecindario en el que vive? Vecindario que puede ser el lugar donde viven sus padres, sus amigas, el chico que le gusta&#8230; \u00bfC\u00f3mo no va a saber que, a la ma\u00f1ana siguiente, al abrir la ventana, puede toparse con un mont\u00f3n de aserr\u00edn en la acera, empapado con los restos de sangre y fluidos cerebrales de un inocente?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfC\u00f3mo crees que reaccionar\u00eda si le pasara a ella?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfY t\u00fa?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013H\u00e1zte esta pregunta, doctor.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfC\u00f3mo reaccionar\u00edas t\u00fa?<br><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">1&nbsp;<\/h2>\n\n\n\n<p>\u00bfEn qu\u00e9 piensa un hombre cuando se despierta? \u00bfQu\u00e9 le depara la colisi\u00f3n entre el inconsciente y la realidad? \u00bfCu\u00e1l es el objeto de sus primeras y confusas meditaciones mientras intenta recuperar el control de lo real? \u00bfCu\u00e1les son las im\u00e1genes, los sonidos, los susurros, el tumulto en su cabeza?<\/p>\n\n\n\n<p>Probablemente, est\u00e1 pensando en s\u00ed mismo o en la mujer que duerme a su lado.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1s, est\u00e1 pensando en sus hijos o en sus padres, en su amante, en el desayuno, en un amigo en apuros, en su declaraci\u00f3n fiscal, en la cena con los amigos del pr\u00f3ximo s\u00e1bado, en su espalda adolorida, en la pol\u00edtica, en las molestias del trabajo, en el nuevo coche en leasing que le ofrecieron, en Dios, en los goles de la noche anterior, en su casa de campo, en sus viejas ambiciones varadas Dios sabe d\u00f3nde, en los tobillos de una colega, en las pel\u00edculas de Christopher Nolan, en el movimiento del coito limado por la lujuria fugaz de su erecci\u00f3n matutina.<\/p>\n\n\n\n<p>En el caso de Davide, no.<\/p>\n\n\n\n<p>Davide piensa en la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>Ocurre poco despu\u00e9s de las seis. Abre los ojos, recupera la m\u00ednima agudeza intelectual necesaria para enfrentarse a la perspectiva de la nada eterna y se pone a mirar el techo.<\/p>\n\n\n\n<p>No, no est\u00e1 loco.<\/p>\n\n\n\n<p>Ni gravemente enfermo.<\/p>\n\n\n\n<p>Ni siquiera est\u00e1 deprimido.<\/p>\n\n\n\n<p>Bien, por supuesto. Tiene algunas dificultades con su superior directo, el doctor Martinelli, gran autoridad m\u00e9dica en Toscana, virtuoso de la neurocirug\u00eda, quien, desde hace alg\u00fan tiempo, lo tiene en la mira aparentemente.<\/p>\n\n\n\n<p>Y s\u00ed, tiene algunos problemas con su vecino, Massimo Lenci, el propietario de la discoteca que, durante m\u00e1s de un a\u00f1o, perturb\u00f3 la paz del tranquilo vecindario donde vive, en los suburbios del sur de Lucca, antes de que un salvador requerimiento municipal restableciera la calma.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, nada irredimible. Nada que lo sit\u00fae en el campo de los perpetuamente afligidos, en el de los tanat\u00f3filos o en el de los candidatos al suicidio.<\/p>\n\n\n\n<p>Aun as\u00ed, Davide piensa en la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo considera una especie de ritual, un ant\u00eddoto contra los tiempos dif\u00edciles a los que se enfrenta regularmente desde hace m\u00e1s de quince a\u00f1os. Abre los ojos, mira fijamente los paneles del techo y reflexiona sobre las implicaciones del final de la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>De hecho, no reflexiona necesariamente sobre el fin de la suya. Y, muchas veces, ya ni siquiera piensa en la muerte como el final de las experiencias terrenales de un ser vivo. Tumbado junto a su mujer, abre los ojos, toma conciencia de s\u00ed mismo, del difuso crujido de las vigas por el calor del sol, de la respiraci\u00f3n vagamente adenoidea que viene del otro lado de la cama: entonces, empieza a meditar sobre el cese de las funciones primarias y accesorias de los organismos vivos, sociales, mec\u00e1nicos o virtuales de todo tipo.<\/p>\n\n\n\n<p>Comenz\u00f3 poco despu\u00e9s del nacimiento de Tommaso. En el curso de los a\u00f1os posteriores, hab\u00eda llegado a la conclusi\u00f3n de que pensar en la muerte era el contrapunto l\u00f3gico del incre\u00edble exceso de vida que el cuidado de un peque\u00f1o ser humano quejumbroso y con necesidades inconmensurables le hab\u00eda impuesto a la tranquila rutina de una pareja de trabajadores. Un perro, dos gatos y un beb\u00e9: justificaci\u00f3n m\u00e1s que suficiente para un primer despertar dedicado a la tranquilizadora perspectiva del descanso eterno.<\/p>\n\n\n\n<p>El perro, por cierto, era un Jack Russell llamado Pedro Picapiedra. Los gatos, Epaminondas y Cochise, dos sombr\u00edos hermanos atigrados, no compart\u00edan la entusiasta hiperactividad de Pedro: lo observaban con recelo desde un rinc\u00f3n alto de la sala y, de vez en cuando, lo acorralaban en la cocina o en el pasillo para arrancarle el humillante tributo que exige el sadismo natural de su especie.<\/p>\n\n\n\n<p>Si los animales eran un remedio intermitente y reversible al exceso de placidez dom\u00e9stica (bueno, siempre era posible dejarlos afuera, en el jard\u00edn, cuando las escaramuzas, chirridos, maullidos e incursiones en el sof\u00e1 iban demasiado lejos), un reci\u00e9n nacido era omnipresente. Le infund\u00eda a la casa una sensaci\u00f3n de expectaci\u00f3n mesi\u00e1nica: sus despertares, sus estados de \u00e1nimo, su hambre, su digesti\u00f3n, la cantidad o calidad de sus excrementos, sus signos de satisfacci\u00f3n o malestar. Confinado en el despacho del primer piso de la casa, Davide intentaba completar un semestre de formaci\u00f3n avanzada en el Guy&#8217;s Hospital de Londres. Hab\u00eda regresado justo a tiempo para presenciar el parto, pero sospechaba que la acumulaci\u00f3n de noches en vela y de otras alegr\u00edas de la paternidad comprometer\u00edan su capacidad para sacar alg\u00fan provecho de su experiencia londinense.<\/p>\n\n\n\n<p>En la noche, apenas dorm\u00eda; durante el d\u00eda, apoyaba la cabeza en sus libros, dormitaba en los sillones de la facultad o vagaba por los pasillos en un perpetuo estado de adormecimiento. Al principios de oto\u00f1o, deb\u00eda ingresar al servicio de neurocirug\u00eda del hospital Campo di Marte, pero dudaba que saliera vivo de las diez primeras semanas de su vida como padre.<\/p>\n\n\n\n<p>Sus \u00fanicos minutos de paz se daban durante este primer despertar. Aprovechaba para empezar a pensar en las insospechadas ventajas de la mortalidad. La tentadora promesa de la extinci\u00f3n, el misericordioso fin de toda fatiga. El peso encantador de la frase \u00absue\u00f1o eterno\u00bb (en especial, el maravilloso poder evocador del sustantivo). La apolog\u00eda de la fuga, la renuncia, el abandono. No era creyente, pero, a veces, se hab\u00eda sorprendido a s\u00ed mismo fantaseando sobre el sereno ascenso postmortem a la corriente de almas que vela por la evoluci\u00f3n del mundo, con cierta perplejidad comprensible.<\/p>\n\n\n\n<p>El alivio de estos minutos de reflexi\u00f3n lo convenci\u00f3 para continuar, incluso despu\u00e9s de haber recuperado un ritmo de vida aceptable. Descubri\u00f3 que, despu\u00e9s de todo, no odiaba tanto a ese ni\u00f1o, ya que, al menos, hab\u00eda obtenido una visi\u00f3n consoladora del aparente dualismo vida\/muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>De los pensamientos sobre su propia muerte, pas\u00f3 a los pensamientos sobre la muerte de sus seres queridos, incluida la de su beb\u00e9; luego, pas\u00f3 a la de sus parientes m\u00e1s lejanos; luego, a la de sus amigos; luego, a la de sus mascotas; luego, a la de sus colegas; luego, a la de sus pacientes del hospital y la de desconocidos con los que se top\u00f3 por casualidad. Finalmente, se dedic\u00f3 a pensar en la muerte de estrellas de cine, en la de la m\u00fasica y en la del deporte.<\/p>\n\n\n\n<p>Nada particularmente macabro: por lo general, se imaginaba una salida lenta y serena, rodeado del amor de su familia.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s tarde, se dedic\u00f3 al final de las instituciones pol\u00edticas (la interminable disoluci\u00f3n del Imperio Romano de Occidente; la brutal interrupci\u00f3n de la historia de los Romanov o de la historia de los Borb\u00f3n-Orleans), al final de los autom\u00f3viles, de las modas y de los clich\u00e9s l\u00e9xicos.<\/p>\n\n\n\n<p>No segu\u00eda ninguna estrategia en particular, ning\u00fan programa. Se despertaba y trabajaba en lo primero que se le ocurr\u00eda. Al cabo de un rato, se hab\u00eda convencido de que proyectaba una especie de flujo ben\u00e9volo y apotropaico sobre el moribundo al que se dedicaba.<\/p>\n\n\n\n<p>El juego hab\u00eda durado poco m\u00e1s de seis meses; despu\u00e9s, sus pensamientos matutinos se hab\u00edan inundado de consideraciones m\u00e1s urgentes. Sin embargo, en los a\u00f1os posteriores, en una plena tormenta inevitable, hab\u00eda vuelto a encontrar consuelo en este extra\u00f1o vicio, en esos pocos minutos bajo el edred\u00f3n, en esa meditaci\u00f3n sobre la paz eterna.<\/p>\n\n\n\n<p>El final de todos los problemas.<\/p>\n\n\n\n<p>Barbara dorm\u00eda de lado, de espaldas a \u00e9l. Como de costumbre, hab\u00eda colocado su pierna izquierda sobre la de \u00e9l para anclar el tobillo al colch\u00f3n como para que no levitara durante la noche.<\/p>\n\n\n\n<p>Epaminondas dormitaba sobre la c\u00f3moda. A manera de confirmaci\u00f3n de la virtud propiciatoria de sus reflexiones, los animales de la casa hab\u00edan superado exitosamente la edad de diecis\u00e9is a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa ma\u00f1ana, Davide tuvo que extirpar un glioma del cerebro de una ni\u00f1a, as\u00ed que dedic\u00f3 unos minutos a meditar sobre la muerte de las c\u00e9lulas de Schwann.<\/p>\n\n\n\n<p>De repente, algo le llam\u00f3 la atenci\u00f3n. Un gran insecto negro, una especie de escarabajo torpe y brillante, hab\u00eda salido de abajo del armario. Lo mir\u00f3 fijamente sin mayor sorpresa: la ventana del cuarto, que daba al jard\u00edn, era una fuente inagotable de incursiones de animales.<\/p>\n\n\n\n<p>Volte\u00f3 a ver a Epaminondas. El gato ya hab\u00eda abierto los ojos, bajo la alerta del o\u00eddo, del olfato y del instinto felino.<\/p>\n\n\n\n<p>El animal levant\u00f3 la cabeza y mir\u00f3 fijamente al intruso, que se paseaba con conmovedora determinaci\u00f3n por el suelo. El hombre se prepar\u00f3 para un ep\u00edlogo imprevisto de sus reflexiones: del final digno de una c\u00e9lula a la muerte cruel de un gran insecto.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, Epaminondas se hab\u00eda vuelto a dormir. En diez minutos, su amo se levant\u00f3 para llenarle el platito: \u00bfqu\u00e9 sentido ten\u00eda cansarse por algo que a todas luces era menos apetecible?<\/p>\n\n\n\n<p>Durante al menos una d\u00e9cada, Epaminondas hab\u00eda sido el gato m\u00e1s feroz y temerario del vecindario. Ten\u00eda ojos color topacio, un andar desordenado y unos reflejos prodigiosos. Trepaba por las cortinas, se colgaba de las l\u00e1mparas como ara\u00f1a, tomaba el sol apenas en equilibrio sobre la veranda, saltaba de un tejado a otro en misiones de reconocimiento a\u00e9reo de su territorio, se enzarzaba en memorables peleas con los gatos del vecino por cuestiones de supremac\u00eda sexual (sus adversarios estaban todos castrados). En los meses de verano, reforzaba su dieta con diversos suplementos entomol\u00f3gicos: grillos, abejas, mariposas, moscas, escarabajos, cigarras. Era un exterminador en serie, un genocida de cuatro patas, un instrumento de control demogr\u00e1fico de la fauna del vecindario.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfPero, hoy? Ahora, se dispon\u00eda a pasar la \u00faltima parte de su vida a la sombra del m\u00e1s perezoso <em>laissez-vivre<\/em>: hab\u00eda alcanzado la sabidur\u00eda de la senectud; sab\u00eda de la econom\u00eda de movimientos que se mide con la vara del mayor peso.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abBien por \u00e9l\u00bb, pens\u00f3 Davide.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s tarde, Barbara se reuni\u00f3 con \u00e9l en la cocina, descalza.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfNo era mi turno de hacer el caf\u00e9?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Llevo despierto un rato.<\/p>\n\n\n\n<p>Se puso a examinar algo en el techo mientras se rascaba un seno y, luego, fue a sentarse en el taburete de la cuarto central. All\u00ed, utiliz\u00f3 un complejo juego de tobillos y talonazos para mantener alejado a Epaminondas, que intentaba frotarse contra sus pantorrillas.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013\u00bfTommaso est\u00e1 despierto?<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Creo que s\u00ed. Llevo rato oyendo movimientos.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Antes de que se me olvide: cari\u00f1o, ayer, en la ma\u00f1ana, recibimos una carta de un abogado.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013\u00bfEl abogado de qui\u00e9n?<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Adivina.<\/p>\n\n\n\n<p>Davide coloc\u00f3 la cafetera sobre la placa de inducci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Barbara se pas\u00f3 las manos por la cabeza para echarse el cabello hacia atr\u00e1s y se hizo una cola de caballo con una goma rosa que apareci\u00f3 entre sus dedos. Pedro Picapiedra, agachado sobre la alfombra de la cocina, la miraba fijamente. En un porcentaje significativo de casos, su ama se ataba el cabello hacia atr\u00e1s cuando ten\u00eda que ocuparse de \u00e9l de una forma menos ordinaria que darle de comer o acariciarlo. Por ejemplo, para ba\u00f1arlo o llevarlo al veterinario.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013\u00bfPor qu\u00e9 esa cara tan larga? Dijo que tendr\u00edamos noticias suyas y cumpli\u00f3 su palabra. Al menos, apreciemos su coherencia.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfY qu\u00e9 dice este abogado?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013No hay de qu\u00e9 preocuparse. B\u00e1sicamente, nos retrasa para que dejemos de retrasar a su cliente.<\/p>\n\n\n\n<p>Davide fue a la nevera, la abri\u00f3 y estudi\u00f3 el contenido. Agarr\u00f3 un cart\u00f3n de leche de avena y un frasco de mermelada. Coloc\u00f3 este \u00faltimo en el cuarto central. Llen\u00f3 un taz\u00f3n de cer\u00e1mica con leche y lo oli\u00f3 antes de ponerlo junto a la mermelada. Luego, se dio la vuelta, abri\u00f3 la puerta izquierda de la alacena y sac\u00f3 un paquete de galletas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Ya se lo envi\u00e9 todo a Paolo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Bien hecho.<\/p>\n\n\n\n<p>En ese momento, Tommaso apareci\u00f3 por la escalera; Cochise lo sigui\u00f3 en silencio. El gato nunca se apartaba de su lado, tan discreto y celoso como el asistente de un gran general sudamericano.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; \u2013Hola \u2013dijo Tommaso.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; \u2013Hola, cari\u00f1o \u2013respondi\u00f3 Barbara.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; \u2013Te serv\u00ed leche de avena \u2013dijo Davide.<\/p>\n\n\n\n<p>Tommaso abri\u00f3 el bolsillo superior de su mochila, sac\u00f3 su celular, toc\u00f3 la pantalla y empez\u00f3 a analizar las consecuencias de aquel contacto al desplegar el repertorio de microexpresiones de insatisfacci\u00f3n que llevaba tiempo mostrando. Luego, se acerc\u00f3 a la sala, se sent\u00f3, puso el tel\u00e9fono junto a su taz\u00f3n y desliz\u00f3 los dedos en el paquete abierto de galletas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfNo te vas a lavar las manos? \u2013pregunt\u00f3 Barbara.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Acabo de hacerlo all\u00e1 arriba \u2013respondi\u00f3 Tommaso.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego, alarg\u00f3 la mano, agarr\u00f3 el frasco de mermelada, inspeccion\u00f3 la etiqueta y volvi\u00f3 a ponerlo en donde estaba.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfA d\u00f3nde vas hoy? \u2013pregunt\u00f3 Davide.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013A casa de Marco \u2013respondi\u00f3, remojando una galleta en la leche\u2013. En el autob\u00fas \u2013dijo para anticipar la probable solicitud de aclaraciones por parte de su padre.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfQui\u00e9n te va a acompa\u00f1ar? \u2013pregunt\u00f3 Barbara.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Matteo. Anna. Claudio. Quiz\u00e1s, Penna. Francesca. Giorgio. Quiz\u00e1s, Lenny.<\/p>\n\n\n\n<p>Barbara mir\u00f3 a su marido.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013\u00bfLenny? \u2013pregunt\u00f3 sin hacer ruido.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Davide se encogi\u00f3 de hombros como para decirle que hab\u00eda renunciado por un tiempo a indagar sobre las rarezas onom\u00e1sticas del c\u00edrculo de Tommaso.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Puedo ir contigo \u2013dijo\u2013. La villa de los Callipo no est\u00e1 lejos del hospital.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Si quieres.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Me tomo un caf\u00e9, me visto y estoy listo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013No tengo prisa.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Pero yo s\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Cochise lo esperaba en sus pies, sentado sobre sus patas traseras y con un aspecto d\u00f3cil y el ce\u00f1o ligeramente fruncido. Su personalidad era tan opuesta a la de Epaminondas que su consanguinidad parec\u00eda casi imposible. De repente, salt\u00f3 como rayo, aterriz\u00f3 con un ruido sordo en el regazo de su amo y se agach\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>La cafetera empez\u00f3 a gorgotear.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013\u00bfQu\u00e9 vas a hacer de comer? \u2013le pregunt\u00f3 Davide a Barbara.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013No lo s\u00e9. \u00bfPor qu\u00e9?<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Me encantar\u00eda probar ese peque\u00f1o restaurante en Viale Puccini del que todo el mundo habla. \u00bfQuieres que nos veamos ah\u00ed? Encontraremos algo que te guste.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013\u00bfPor qu\u00e9 no?<\/p>\n\n\n\n<p>Luego, volte\u00f3 a ver a Tommaso.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013\u00bfT\u00fa tambi\u00e9n vienes, cari\u00f1o?<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013No lo s\u00e9 \u2013respondi\u00f3\u2013. \u00bfA qu\u00e9 hora van?<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Depende de tu madre. Para m\u00ed, en una hora, est\u00e1 bien.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Tengo que ir a casa de mis pap\u00e1s en la tarde \u2013dijo Barbara\u2013. Le dije a mi mam\u00e1 que a las tres y media. Tengo tiempo para un almuerzo de boda.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Ve por la boda.<\/p>\n\n\n\n<p>Media hora despu\u00e9s, Davide y Tommaso se subieron al BMW. El port\u00f3n el\u00e9ctrico se desliz\u00f3 con un murmullo ligeramente m\u00e1s pesado de lo habitual. Davide le ech\u00f3 un vistazo a la fachada de la casa: B\u00e1rbara hab\u00eda predicho que, antes de fin de a\u00f1o, necesitar\u00eda un poco de mantenimiento, pero el crujido del port\u00f3n parec\u00eda profetizar la inminencia de una reparaci\u00f3n m\u00e1s extensa y costosa. Seg\u00fan sab\u00eda Davide, la casa de dos pisos hab\u00eda sido la primera de Lucca construida \u00edntegramente en madera. De hecho, unos d\u00edas despu\u00e9s de descubrir que estaba embarazada, Barbara hab\u00eda arrastrado a su marido a una agencia inmobiliaria alternativa. Hab\u00edan consultado cat\u00e1logos de casas prefabricadas: lujosas, duraderas, con todas las comodidades, pero sin la carga de la culpa por caprichos excesivos concedidos a costa del planeta. En los folletos satinados, se pod\u00eda ver claramente el acr\u00f3nimo NZEB, <em>Nearly Zero Emission Building<\/em>. Confiada y segura de s\u00ed misma, Barbara memorizaba todos los detalles. Davide agitaba los p\u00e1rpados con los brazos cruzados, en la postura esc\u00e9ptica de un cient\u00edfico que se enfrenta a la inversi\u00f3n de conceptos probados. La idea de irse a vivir a una casa de madera cual sobreviviente de una cat\u00e1strofe natural lo dej\u00f3 at\u00f3nito.<\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto se casaron, se hab\u00edan instalado con los padres de Davide, en el primer piso de una oscura mansi\u00f3n en las colinas, al noreste de la ciudad. Luego, concibieron a Tommaso; y Barbara exigi\u00f3, con suave firmeza, que la liberaran de la tutela de sus suegros para mudarse a un departamento en el centro de la ciudad. La oscura arquitectura no era lo \u00fanico que la perturbaba: la armon\u00eda familiar llevaba un tiempo sin verse tranquila por la oposici\u00f3n ideol\u00f3gica entre Davide y su padre (tambi\u00e9n neurocirujano), quien hab\u00eda utilizado la hist\u00f3rica querella entre rentistas y plasticistas como pretexto ed\u00edpico.<\/p>\n\n\n\n<p>Barbara acababa de empezar a estudiar logopedia, una asignatura en la que el inter\u00e9s por conocer a fondo los mecanismos cerebrales era m\u00e1s que incidental: no hace falta una teor\u00eda unificada de la neurolog\u00eda para ense\u00f1arle a un ni\u00f1o a eliminar un impedimento del habla. Sin embargo, hab\u00eda le\u00eddo a Sacks y un poco de Kandel; quer\u00eda entender si el abismo doctrinal entre su marido y su suegro era realmente insalvable.<\/p>\n\n\n\n<p>Una noche, Davide estaba distra\u00eddo viendo la televisi\u00f3n. Se acerc\u00f3 a \u00e9l y le pidi\u00f3 que le explicara el problema.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Pues, bien, los primeros investigadores cre\u00edan que cada funci\u00f3n se localizaba en una zona concreta del cerebro, fija e inmutable \u2013explic\u00f3 estir\u00e1ndose\u2013. Despu\u00e9s, se descubri\u00f3 que, en caso necesario, cada una de estas zonas puede complementar el trabajo de las regiones vecinas: el cerebro es, por lo tanto, pl\u00e1stico, mutable, adaptativo. Es una pena que mi padre siga encogi\u00e9ndose de hombros cuando escucha ciertas teor\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfY eso te parece una raz\u00f3n v\u00e1lida para hacer que se la pase mal?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00c9l es quien hace que me la pase mal.<\/p>\n\n\n\n<p>Poco despu\u00e9s, hab\u00edan rentado un departamento en el segundo piso de tres de un edificio de Via Sant&#8217;Andrea. En el departamento de arriba, viv\u00eda una familia con cuatro ni\u00f1os; en el de abajo, dos adorables ancianitos: todos estaban ocupados saturando de ruido porciones del d\u00eda tan rigurosamente distribuidas que parec\u00eda que hab\u00edan sido asignadas en las reuniones del comit\u00e9 del edificio. En la ma\u00f1ana, eran los programas m\u00e1s desoladores del panorama televisivo nacional que los ancianos ve\u00edan religiosamente. En la tarde, era la invasi\u00f3n de los gritos de los ni\u00f1os de arriba, con el respaldo apasionado del cachorro saltar\u00edn de la familia: un cocker spaniel color miel, grande, est\u00fapido y sobreexcitado que se sal\u00eda del horario del edificio ladrando y chillando a todas horas del d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Davide y Barbara hab\u00edan durado hasta el oto\u00f1o del segundo a\u00f1o. En verano, Barbara hab\u00eda heredado de sus abuelos un peque\u00f1o terreno en Via Tofanelli, al sur de los l\u00edmites de la ciudad. Tras unas cuantas visitas al lugar, ella fue quien le sugiri\u00f3 a Davide construir una casa de madera ah\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Un amigo arquitecto, miembro de una misteriosa congregaci\u00f3n de ut\u00f3picos de obras p\u00fablicas sostenibles, ya hab\u00eda elaborado un anteproyecto: dos pisos, un p\u00f3rtico adornado con glicinas, un jacuzzi para cuatro personas en el sol\u00e1rium\u2026 \u00bfY los vecinos? Mantenidos a distancia con un jard\u00edn de sauces y olivos de por medio, salpicado de piedras negras y tr\u00e9boles, hasta el punto de quitarle todo sentido al concepto mismo de \u00abvecindad\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Adi\u00f3s al cocker spaniel, a los ni\u00f1os revoltosos y a los concursos de la tele.<\/p>\n\n\n\n<p>Davide hab\u00eda accedido a rega\u00f1adientes. \u00bfDe qu\u00e9 le serv\u00eda ganar cien mil euros al a\u00f1o si ten\u00eda que vivir en una choza sobre pilotes como un nativo de los archipi\u00e9lagos polinesios?<\/p>\n\n\n\n<p>Tommaso sac\u00f3 unos papeles de la mochila que llevaba entre las piernas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfQu\u00e9 es eso? \u2013pregunt\u00f3 Davide.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Notas \u2013respondi\u00f3\u2013. Eran de un trabajo de investigaci\u00f3n que entregamos el s\u00e1bado.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Pens\u00e9 que la escuela ya se hab\u00eda terminado.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Salimos pasado ma\u00f1ana.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Justo a tiempo para el gran evento. \u00bfEst\u00e1s emocionado?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013No lo s\u00e9. \u00bfDeber\u00eda?<\/p>\n\n\n\n<p>Estaban parados en un sem\u00e1foro en rojo. Davide lo volte\u00f3 a ver. Su hijo estaba ocupado rascando algo en el cuero color champ\u00e1n del asiento, bajo su muslo: un chico t\u00edmido, brillante en la escuela, aficionado de la astronom\u00eda, quien sal\u00eda lentamente de un periodo complicado tras un insignificante episodio de pseudorrevuelta juvenil, una de las muchas pruebas menores que determinan el desarrollo de un adolescente occidental.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Cuando yo ten\u00eda tu edad, no habr\u00eda dormido en la noche. Aerosmith. \u00bfTe das cuenta?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Ya duermo bastante mal, gracias.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013<em>Rolling Stone<\/em> los sit\u00faa en el lugar n\u00famero 59 de los 100 mejores artistas de todos los tiempos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfS\u00f3lo en el 59?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Vale, pero votaron por Steven Tyler como el mayor \u00edcono musical de todos los tiempos. \u00a1De todos los tiempos! M\u00e1s grande que Elvis. Que Freddy Mercury. Que Bono Vox. Que John Lennon.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfQui\u00e9n es Elvis?<\/p>\n\n\n\n<p>Davide se le qued\u00f3 mirando, vagamente perplejo. Tommaso se encontraba en ese periodo de la vida en el que la \u00fanica estrategia para contener el aumento de expectativas de las que los adultos se convierten en cr\u00e9dulos emisarios, en cuanto consideran que la infancia termin\u00f3, es mostrar desinter\u00e9s por cualquier asunto abiertamente secundario. Una fase que Davide no hab\u00eda experimentado: durante toda su juventud, hab\u00eda acogido con gratitud el menor est\u00edmulo. A\u00fan recordaba su emoci\u00f3n cuando, en su primer a\u00f1o, hab\u00eda aprendido uno de esos datos inverificables que, durante d\u00edas y d\u00edas, son motivo de asombro entre los j\u00f3venes estudiantes: \u00abEl mundo que percibimos es una ilusi\u00f3n\u00bb, hab\u00eda dicho el profesor de embriolog\u00eda. \u00abLas flores, los \u00e1rboles, el cielo, las nubes, los oc\u00e9anos, las casas, los coches, los libros, los animales, el rostro de nuestros padres o el de la mujer que amamos no son reales o, al menos, no en la forma en la que pensamos que son reales. El mundo es una arquitectura cenicienta y silenciosa de mol\u00e9culas sin color, olor, sabor ni temperatura, a partir de la cual cada cerebro humano reconstruye su realidad con se\u00f1ales el\u00e9ctricas dedicadas a crear sensaciones completamente distintas de la sustancia p\u00e1lida y concreta de los hechos\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>El BMW sub\u00eda una corta cuesta. En medio de un gran muro de ladrillos, encontraron una reja.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Nos vemos en el restaurante \u2013dijo Davide, mientras Tommaso abr\u00eda la puerta\u2013. Viale Puccini, n\u00famero 1524.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfN\u00famero 1524 es el nombre del restaurante?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013No, \u00e9se es el n\u00famero.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfY el nombre?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013No me acuerdo.<\/p>\n\n\n\n<p>Tommaso se puso la mochila en el hombro izquierdo. Davide lo vio caminar hacia la puerta, ligeramente encorvado, como si a\u00fan se sintiera entumido por las recientes mutaciones de su cuerpo. Un ligero cambio en su calendario hormonal hab\u00eda retrasado un a\u00f1o el inicio de la madurez sexual, con su vergonzosa procesi\u00f3n de vello, dolores articulares, ptosis del timbre vocal, test\u00edculos cimbrados y fuertes exhalaciones androg\u00e9nicas por todas las articulaciones de las extremidades. Tras esta experiencia, Tommaso hab\u00eda mantenido una relaci\u00f3n extremadamente cautelosa y formal consigo mismo, como si temiera nuevas sorpresas desagradables.<\/p>\n\n\n\n<p>Cinco minutos m\u00e1s tarde, Davide lleg\u00f3 al estacionamiento reservado para el personal del hospital.<\/p>\n\n\n\n<p>El coche de Martinelli no estaba all\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Mejor \u2013pens\u00f3.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Apag\u00f3 el motor y mir\u00f3 al frente.<\/p>\n\n\n\n<p>Hasta arriba de las escaleras, una puerta giratoria se mov\u00eda perezosamente sobre s\u00ed misma: desde que trabajaba en Campo di Marte, Davide nunca la hab\u00eda visto interrumpir su lenta revoluci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Agarr\u00f3 su malet\u00edn y sali\u00f3 del coche.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013En cierto estado de \u00e1nimo \u2013pens\u00f3\u2013, el menor s\u00edmbolo resuena como un t\u00e9trico nudillo en los recovecos de nuestra mente.<\/p>\n\n\n<section class=\"dive print-block my-16\" style=\"background-color:#010617;\">\n\t<div class=\"wrapper\">\n\t\t<div class=\"container mx-auto \">\n\t\t\t<div class=\"row flex flex-wrap relative pt-6 pb-16 lg:py-8\">\n\t\t\t\t<div class=\"col w-full xl:ml-1\/10\n\t\t\t\t\t md:w-2\/5 xl:w-2\/5 \t\t\t\t\t\">\n\t\t\t\t\t<a href=\"https:\/\/3466.eu\/es\/\" style=\"color:#FFFFFF;\" class=\"font-display font-normal text-4xl leading-9 mb-5 text-white no-underline\">\n\t\t\t\t\t\t3466\t\t\t\t\t<\/a>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div style=\"color:#FFFFFF;\" class=\"text-base leading-none font-sans\">\n\t\t\t\t\t\t\t<p>En el coraz\u00f3n del macizo del Mont Blanc, a 3.466 metros de altura, se entrega el Premio Grand Continent -el primer galard\u00f3n literario que reconoce cada a\u00f1o un gran relato europeo-.<\/p>\n\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"mt-12 dive-list\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<a  style=\"color:#a29b96;\" class=\"no-underline block border-t border-grey-darker py-2 flex\"\n\t\t\t\t\t\t\t\t   href=\"https:\/\/3466.eu\/es\/seleccion\/\"><span class=\"font-sans font-semibold pr-4\">\u2192<\/span> Ver la selecci\u00f3n de finalistas del Premio Grand Continent 2022<\/a>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<a  style=\"color:#a29b96;\" class=\"no-underline block border-t border-grey-darker py-2 flex\"\n\t\t\t\t\t\t\t\t   href=\"https:\/\/3466.eu\/es\/jurado\/\"><span class=\"font-sans font-semibold pr-4\">\u2192<\/span> Descubrir el jurado del Premio<\/a>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<a  style=\"color:#a29b96;\" class=\"no-underline block border-t border-grey-darker py-2 flex\"\n\t\t\t\t\t\t\t\t   href=\"https:\/\/3466.eu\/es\/\"><span class=\"font-sans font-semibold pr-4\">\u2192<\/span> Saber m\u00e1s<\/a>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div style=\"color:#FFFFFF;\" class=\"dive-footer font-sans text-xs border-t border-grey-darker py-2 leading-4\">\n\t\t\t\t\t\t\t<p>Jurado del Premio: Giuliano da Empoli, Nora Bossong, Andrea Marcolongo, Achille Mbembe, Barbara Cassin, Patrick Boucheron, Galyna Dranenko, Alberto Manguel y Agata Tuszy\u0144ska<\/p>\n\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\n\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"col w-full md:w-3\/5 xl:w-2\/5  md:px-0 relative overflow-hidden mt-8 md:mt-0 macron-img\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<a class=\"!absolute !bg-none w-full h-full pin-t pin-l\" href=\"https:\/\/3466.eu\/es\/\" class=\"no-underline\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<img decoding=\"async\" style=\"object-fit: contain; width: 100%; height: 100%;\" src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/12\/MB-009-scaled-1-990x659.jpg\" \/>\n\t\t\t\t\t\t\t\t<\/a> \n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\n\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t<\/div>\n<\/section>\n\n\n\n<p>&nbsp;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">31&nbsp;<\/h2>\n\n\n\n<p>Encontr\u00f3 una vieja camisa de repuesto en su casillero del vestidor. Se quit\u00f3 la camisa con cuidado e inspeccion\u00f3 su vendaje. Luego, se volvi\u00f3 a vestir, se pein\u00f3 y sali\u00f3 hacia su despacho.<\/p>\n\n\n\n<p>Rode\u00f3 la mesa y se dej\u00f3 caer en el sill\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Cruz\u00f3 los brazos en \u00e1ngulo recto, los puso sobre el escritorio y apoy\u00f3 la frente en su mu\u00f1eca izquierda. Cerr\u00f3 los ojos durante unos minutos. Su cabeza segu\u00eda envi\u00e1ndole d\u00e9biles se\u00f1ales de protesta. No sab\u00eda d\u00f3nde estaba su celular y no se sent\u00eda lo suficientemente l\u00facido como para encontrar otra forma de conseguir el n\u00famero de Diego.<\/p>\n\n\n\n<p>En ese momento, son\u00f3 el tel\u00e9fono.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Llam\u00e9 a urgencias, a cirug\u00eda y a cuidados intensivos \u2013anunci\u00f3 Lucio\u2013. No hay se\u00f1ales de tu amigo. A lo mejor, lo admitieron en San Luca o Cisanello.<\/p>\n\n\n\n<p>Davide llam\u00f3 a la centralita y lo comunicaron con el primer hospital. Pidi\u00f3 hablar con el departamento de cirug\u00eda y una voz femenina le transfiri\u00f3 la llamada. Al decimoquinto timbrazo, nadie hab\u00eda contestado todav\u00eda. La llamada volvi\u00f3 a la centralita. La chica le explic\u00f3 lac\u00f3nicamente que, seguramente, estaban muy ocupados.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Supongo \u2013coment\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Repiti\u00f3 el procedimiento con el hospital Cisanello de Pisa, y, esta vez, el departamento de cirug\u00eda respondi\u00f3. El m\u00e9dico le dijo que el \u00fanico paciente con heridas importantes que hab\u00eda llegado en las \u00faltimas veinticuatro horas era un barman que se hab\u00eda cortado dos dedos la noche anterior:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013Casi todos los heridos de la Piazza Napoleone \u2013explic\u00f3, ligeramente pedante\u2013, sufr\u00edan las consecuencias t\u00edpicas de traumatismos masivos: hematomas, fracturas, aplastamientos y alguno que otro infarto. Sin embargo, no vimos ninguna pu\u00f1alada.<\/p>\n\n\n\n<p>Davide colg\u00f3. Entrelaz\u00f3 los dedos en su frente, volvi\u00f3 a cerrar los ojos y se puso a pensar. Entonces, descolg\u00f3 de nuevo el auricular y se sorprendi\u00f3 a s\u00ed mismo al recordar, de memoria, el n\u00famero de una compa\u00f1\u00eda de taxis que casi nunca utilizaba.<\/p>\n\n\n\n<p>Hac\u00eda poco que hab\u00eda salido el sol. Inspeccion\u00f3 la explanada desde el rellano de la escalera de servicio.<\/p>\n\n\n\n<p>El p\u00fablico era impresionante. Frente a la entrada, un grupo de camar\u00f3grafos, c\u00e1maras al hombro, charlaban mientras esperaban el contacto matinal con sus respectivos medios de comunicaci\u00f3n. No muy lejos, un agente escrib\u00eda, inclinado sobre el cofre de un coche con las luces encendidas.<\/p>\n\n\n\n<p>Davide baj\u00f3 lentamente las escaleras hasta una entrada reservada para los proveedores.<\/p>\n\n\n\n<p>Incluso antes de salir, vio a Massimo Lenci. Estaba sentado en la pared del jard\u00edn, con una colilla apagada entre los dedos, mirando fijamente un punto de la pared sin inter\u00e9s aparente.<\/p>\n\n\n\n<p>Davide se qued\u00f3 quieto en el umbral.<\/p>\n\n\n\n<p>Massimo se volte\u00f3 y se fij\u00f3 en \u00e9l. Sus facciones parec\u00edan distorsionadas por sentimientos reprimidos: boca entreabierta, ojos entrecerrados, barbilla temblorosa. Sin embargo, s\u00f3lo era el esbozo de un bostezo que abort\u00f3 en cuanto se dio cuenta de qui\u00e9n estaba enfrente.<\/p>\n\n\n\n<p>Se miraron sin hostilidad. A los ojos de su vecino, Davide sinti\u00f3 lo mismo que expresaban los de aquel: cansancio, sufrimiento, el esfuerzo insoportable de reunir el peque\u00f1o reba\u00f1o de sus certezas dispersas en la bruma de aquella noche.<\/p>\n\n\n\n<p>Massimo mir\u00f3 hacia la esquina de la pared.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Carlos lo vio todo \u2013dijo\u2013. Me dijo que mi hijo empez\u00f3 todo.<\/p>\n\n\n\n<p>Davide no pudo evitar asentir.<\/p>\n\n\n\n<p>Massimo permaneci\u00f3 un momento en silencio.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Empez\u00f3 a comportarse de forma extra\u00f1a cuando ten\u00eda ocho o nueve a\u00f1os \u2013dijo.<\/p>\n\n\n\n<p>Tir\u00f3 su cigarrillo delante de \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Peque\u00f1as automutilaciones, sobre todo. Me robaba las navajas de afeitar y se cortaba las manos o se quemaba las yemas de los dedos con cerillos. Luego, empez\u00f3 a pegarles a sus compa\u00f1eros, y, con pegar, me refiero a hacer da\u00f1o, no s\u00f3lo a empujar o jalar el cabello. Mord\u00eda dedos y orejas, abofeteaba, asfixiaba. Su madre me culpaba a m\u00ed: dec\u00eda que mi comportamiento excitaba su instinto de violencia t\u00edpicamente masculina. Sin embargo, para m\u00ed, el comportamiento de mi hijo no ten\u00eda nada de t\u00edpico. Sus rabietas eran intensas, irracionales. Era como si el tiempo no existiera para \u00e9l: a los doce a\u00f1os, segu\u00eda sufriendo por el acoso escolar que padec\u00eda en primaria. Finalmente, convenc\u00ed a mi mujer de llevarlo a un psic\u00f3logo. Nos dijo que Giovanni padec\u00eda una forma inusualmente grave de&#8230; trastorno negativista desafiante. Creo que se llama as\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Se mir\u00f3 las manos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Como su principal problema era su incapacidad para controlar la ira, le dio medicamentos a nuestro hijo y, a nosotros, consejos sobre c\u00f3mo calmar el ambiente en casa. Durante un tiempo, las cosas mejoraron: se acabaron las navajas y los cerillos&nbsp; y, sobre todo, los golpes en la escuela. Funcionaba, aunque el precio fuera ver que mi hijo estuviera constantemente drogado con pastillas. A finales de a\u00f1o, su madre se march\u00f3 a Australia para seguir a un ganadero de toros. Giovanni se encari\u00f1\u00f3 conmigo de manera enfermiza. Empec\u00e9 a llevarlo conmigo a todas partes. Una noche de verano, empec\u00e9 a jugar cartas con un mat\u00f3n al que conoc\u00eda de vista. Giovanni estaba en la veranda, medio dormido en el columpio. El tipo y yo empezamos a discutir. No s\u00e9 por qu\u00e9. Empezamos a insultarnos y a empujarnos hasta que el cabr\u00f3n agarr\u00f3 la botella y me la rompi\u00f3 en la cabeza. Ten\u00eda sangre en la cara. No vi venir a mi hijo. Tampoco vi que tuviera un sacacorchos en la mano.<\/p>\n\n\n\n<p>Se llev\u00f3 las manos a la cabeza.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Golpe\u00f3 al tipo en la garganta. Lo vi caer. Vi la sangre brotar de su cuello. Nunca olvidar\u00e9 la cara que puso cuando Giovanni se le subi\u00f3 al pecho y no par\u00f3 de pegarle. En los brazos, en la espalda. No iba a parar. Iba a seguir hasta matarlo. Nos lanzamos tres personas sobre \u00e9l. Antes de que pudi\u00e9ramos detenerlo, recib\u00ed unos cortes en la mano.<\/p>\n\n\n\n<p>Cerr\u00f3 los ojos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Para compensar a este hombre, perd\u00ed casi todo lo que ten\u00eda. Envi\u00e9 a Giovanni a una comunidad psiqui\u00e1trica. Fui a verlo todos los martes y viernes durante los \u00faltimos cuatro a\u00f1os. Su madre nunca dej\u00f3 de escribirle. Le enviaba libros sobre Australia, ropa, regalitos. La \u00faltima vez, le envi\u00f3 este boomerang.<\/p>\n\n\n\n<p>Volvi\u00f3 a abrir los ojos y enderez\u00f3 el pecho.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Los m\u00e9dicos de la comunidad me hab\u00edan asegurado que su trastorno ya era manejable. Utilizaban las mismas palabras que el psic\u00f3logo.<\/p>\n\n\n\n<p>Mir\u00f3 a Davide.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfNo es una pena que siempre sea otro el que acabe por pagar las consecuencias de estas predicciones tan equivocadas?<\/p>\n\n\n\n<p>Su rostro expresaba una pena sincera.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Ahora, d\u00edgame, doctor. \u00bfQu\u00e9 le pasar\u00e1 a mi hijo cuando salga del coma? No puedo huir para siempre. \u00bfC\u00f3mo contendremos su ira? \u00bfC\u00f3mo lo salvaremos de s\u00ed mismo? \u00bfSalvarlo de lo que despertamos en \u00e9l?<\/p>\n\n\n\n<p>El taxi lo estaba esperando en la esquina de Via Borgognoni.<\/p>\n\n\n\n<p>De un caj\u00f3n de su escritorio, hab\u00eda tomado los cuatro billetes de veinte que ten\u00eda de reserva por si olvidaba su dinero y su tarjeta de cr\u00e9dito en casa. Se pregunt\u00f3 si hab\u00eda salido sin su cartera la noche anterior o si deb\u00eda considerarla perdida, igual que su celularl: una cartera cuya forma, material y dimensiones no recordaba, por lo que pas\u00f3 al menos cinco minutos en el taxi reconstruyendo su historia por inducci\u00f3n. Decidi\u00f3 esperar cuarenta y ocho horas antes de preocuparse por la persistencia de estas lagunas de memoria.<\/p>\n\n\n\n<p>El taxi lo dej\u00f3 en via di Moriano.<\/p>\n\n\n\n<p>Dio la vuelta en el callej\u00f3n sin nombre y vio el Golf de Diego a cincuenta metros del monasterio.<\/p>\n\n\n\n<p>La puerta abierta de par en par amplific\u00f3 su ansiedad. Sigui\u00f3 adelante reprimiendo el impulso de correr s\u00f3lo porque se sent\u00eda demasiado d\u00e9bil. Una mezcla de remordimientos se arremolinaba en su interior a cada paso.<\/p>\n\n\n\n<p>Casi se tira dentro del coche. Esperaba encontrar a Diego desplomado en el asiento: herido o, m\u00e1s probablemente, muerto, con el cuchillo a\u00fan en el est\u00f3mago.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, no hab\u00eda nadie en el coche.<\/p>\n\n\n\n<p>El asiento estaba empapado de sangre. Vio m\u00e1s manchas de l\u00edquido oscuro en el asfalto bajo sus pies. Diego debi\u00f3 de quedarse parado unos segundos para reponer fuerzas y d\u00e1ndole vueltas a alguna pregunta oscura.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 no hab\u00eda acudido al hospital? \u00bfQuiz\u00e1s no hab\u00eda considerado que su lesi\u00f3n era lo suficientemente grave como para requerir la intervenci\u00f3n de un m\u00e9dico? Esta hip\u00f3tesis le pareci\u00f3 rid\u00edcula en el mismo momento en el que la formul\u00f3. \u00bfQui\u00e9n pensar\u00eda algo tan absurdo con un cuchillo clavado en el abdomen?<\/p>\n\n\n\n<p>Se alej\u00f3 del coche y coje\u00f3 hacia el monasterio, con los ojos fijos en el macabro goteo que manchaba el suelo. A mitad de la valla, encontr\u00f3 otra colecci\u00f3n de gotas, como si Diego se hubiera detenido por segunda vez.<\/p>\n\n\n\n<p>Davide continu\u00f3 hacia el camino que llevaba de la calle a la entrada.<\/p>\n\n\n\n<p>Se detuvo ah\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>La grava estaba inmaculada.<\/p>\n\n\n\n<p>Ni un solo rastro de sangre hasta la puerta.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo es posible? Evidentemente, la hemorragia hab\u00eda disminuido, pero parec\u00eda poco probable que se hubiera detenido de repente.<\/p>\n\n\n\n<p>Subi\u00f3 la mirada hacia la madera.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfY si Diego sigui\u00f3 por ah\u00ed?<\/p>\n\n\n\n<p>No ten\u00eda sentido, pero comprobarlo no le costaba nada.<\/p>\n\n\n\n<p>Camin\u00f3 unos metros y observ\u00f3 una gota solitaria. Se arrodill\u00f3 para inspeccionarla como si fuera un explorador.<\/p>\n\n\n\n<p>Era sangre.<\/p>\n\n\n\n<p>Se levant\u00f3 y continu\u00f3 hasta el l\u00edmite entre la calle y el c\u00e9sped.<\/p>\n\n\n\n<p>Se qued\u00f3 mirando al horizonte. La pendiente le daba una buena vista, pero la hierba estaba demasiado alta para detectar una presencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque sea, que haya alguien.<\/p>\n\n\n\n<p>Segu\u00eda sin entender las acciones de Diego. Volver a casa no era totalmente irracional: aunque tortuosa y residual, era la l\u00f3gica b\u00e1sica de un animal herido. No obstante, arrastrarse por un bosque estaba m\u00e1s all\u00e1 de su capacidad de identificaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Entr\u00f3 en el claro.<\/p>\n\n\n\n<p>En algunas zonas, la hierba ten\u00eda al menos cincuenta cent\u00edmetros de altura, si no es que m\u00e1s. Peque\u00f1as gotas de roc\u00edo brillaban al sol, que pronto las atraer\u00eda. Davide continu\u00f3 con una extra\u00f1a calma y miraba a su alrededor. El olor a tierra y a varios tipos de flores impregnaba sus fosas nasales.<\/p>\n\n\n\n<p>Ten\u00eda la impresi\u00f3n de que la hierba guardaba las huellas del paso de alguien, un surco apenas esbozado, la violaci\u00f3n de las delicadas proporciones del espacio y el equilibrio entre una hoja y otra.<\/p>\n\n\n\n<p>De repente, se top\u00f3 con una gran extensi\u00f3n de vegetaci\u00f3n que parec\u00eda haber sido comprimida por algo de las dimensiones aproximadas de un cuerpo humano. En el centro de la figura, hab\u00eda una gran mancha de l\u00edquido absorbida por la tierra.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta vez, no se agach\u00f3 para examinarla.<\/p>\n\n\n\n<p>Estaba llena de hormigas.<\/p>\n\n\n\n<p>Empez\u00f3 a caminar de nuevo tratando de ignorar el chapoteo de la marea de presagios que sent\u00eda surgir en su interior.<\/p>\n\n\n\n<p>Pas\u00f3 los primeros \u00e1rboles y se adentr\u00f3 en el bosque. El sonido del r\u00edo resonaba bajo el follaje de los \u00e1lamos en un delicado crepitar. Privada del abundante sol, la hierba era m\u00e1s baja y rala.<\/p>\n\n\n\n<p>En menos de un minuto, lleg\u00f3 a la orilla. Se permiti\u00f3 unos segundos de contemplaci\u00f3n silenciosa de aquel paraje paradis\u00edaco. Al menos seis metros separaban las dos orillas. Pens\u00f3 que Diego no habr\u00eda tenido ni fuerzas ni ninguna raz\u00f3n plausible para ir a la orilla opuesta, as\u00ed que empez\u00f3 a examinar el suelo con cuidado en busca de rastros. Al cabo de un rato, observ\u00f3 dos manchitas de sangre junto a un peque\u00f1o hueco en la hierba.<\/p>\n\n\n\n<p>Su amigo deb\u00eda de estar sentado o arrodillado ah\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfY ahora?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9l se arrodill\u00f3 tambi\u00e9n, como forense en la escena de un crimen. Se inclin\u00f3 hacia un lado para tener una mejor perspectiva del lado derecho y, luego, repiti\u00f3 la operaci\u00f3n para el lado izquierdo.<\/p>\n\n\n\n<p>Nada.<\/p>\n\n\n\n<p>Se levant\u00f3 y continu\u00f3 su inspecci\u00f3n en un radio de unos veinte metros en ambas direcciones.<\/p>\n\n\n\n<p>A\u00fan nada. No hab\u00eda ning\u00fan otro rastro.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed que se puso a buscar hierba alterada por pisadas humanas en un radio a\u00fan m\u00e1s amplio, con la esperanza de que sus dotes de investigador fueran suficientes para identificar una pista tan incierta. Pas\u00f3 los diez minutos posteriores explorando buena parte del lugar, pero no encontr\u00f3 nada raro: el \u00fanico detalle inusual era la curiosa sensaci\u00f3n de sentirse observado; era una especie de estremecimiento en la nuca que, en ciertos momentos, le hac\u00eda darse la vuelta.<\/p>\n\n\n\n<p>Por un momento, consider\u00f3 la posibilidad de alejarse del r\u00edo para cubrir, al menos, parte del extremo sur del bosque, pero sospech\u00f3 que estaba demasiado d\u00e9bil para semejante empresa.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 pod\u00eda hacer?<\/p>\n\n\n\n<p>Su dolor de cabeza se hab\u00eda reducido a una serie de pulsaciones lentas y regulares, que le permit\u00edan pensar con cierta lucidez.<\/p>\n\n\n\n<p>La \u00fanica soluci\u00f3n era volver al monasterio para pedir ayuda.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed que se dirigi\u00f3 hacia donde supon\u00eda que se sentar\u00eda Diego. Desde ah\u00ed, vio el r\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>Se pregunt\u00f3 si estar\u00eda en las profundidades de ese lugar.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Basta \u2013se dijo a s\u00ed mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Se dio la vuelta y camin\u00f3 tan r\u00e1pido como pudo ; trataba de ignorar las implicaciones m\u00e1s indecibles y dolorosas de la palabra.<\/p>\n\n\n\n<p>Un joven monje abri\u00f3 la puerta. Ten\u00eda el cabello rapado, los pies descalzos, la misma ropa paramilitar y la misma profunda serenidad que el hombre que lo hab\u00eda recibido el d\u00eda anterior. Tal, si el nivel de ascetismo era proporcional a la inexpresividad, deb\u00eda de ser el <em>roshi<\/em>, el maestro. El joven escuch\u00f3 en silencio su relato mientras lo barr\u00eda con la mirada de pies a cabeza, como si quisiera encontrar una confirmaci\u00f3n de los disparates que acababa de pronunciar. Entonces, cuando se dio cuenta de que las palabras del hombre y su aspecto alucinado le daban una credibilidad aterradora, corri\u00f3 hacia sus colegas.<\/p>\n\n\n\n<p>Un minuto despu\u00e9s, salieron corriendo.<\/p>\n\n\n\n<p>Eran ocho. Dos de ellos se acercaron al coche de Diego y se fijaron adentro; asent\u00edan consternados. Unos segundos despu\u00e9s, el <em>roshi<\/em> sali\u00f3 del monasterio. Salud\u00f3 a Davide juntando las manos y llev\u00e1ndose la nariz a la punta de los dedos: s\u00f3lo dijo que se hab\u00eda asegurado de avisar a la polic\u00eda y, luego, se dirigi\u00f3 hacia el bosque con cierta determinaci\u00f3n. Sus seguidores le hicieron segunda, en abanico, y cubrieron una gran \u00e1rea.<\/p>\n\n\n\n<p>Davide pens\u00f3 que deber\u00eda haberles ayudado, pero no tuvo el valor de ver el cad\u00e1ver del hombre que hab\u00eda salvado la vida de Tommaso a costa de la suya.<\/p>\n\n\n\n<p>Empez\u00f3 a caminar hacia via di Moriano. Esto es lo que iba a hacer: caminar hasta el primer bar y llamar a un taxi para que lo recogiera lo antes posible.<\/p>\n\n\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image wp-block-image-large\"\n    data-shadow=\"false\"\n    data-use-original-file=\"false\">\n    <a\n        data-pswp-src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/12\/MB-008-scaled-1.jpg\"\n        class=\"inline-block gallery-item no-underline \"\n        data-pswp-width=\"2560\"\n        data-pswp-height=\"1703\">\n                                        <picture>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/12\/MB-008-scaled-1-330x220.jpg\"\r\n                media=\"(max-width: 374px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/12\/MB-008-scaled-1-690x459.jpg\"\r\n                media=\"(max-width: 989px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/12\/MB-008-scaled-1-1340x891.jpg\"\r\n                media=\"(min-width: 990px)\" \/>\r\n                <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/12\/MB-008-scaled-1-125x83.jpg\" \/>\r\n        <\/picture>\r\n                            \n            <\/a>\n<\/figure>\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">32<\/h2>\n\n\n\n<p>Lleg\u00f3 al hospital una hora m\u00e1s tarde.<\/p>\n\n\n\n<p>Entr\u00f3 por la misma puerta por la que sali\u00f3 poco antes del amanecer de aquella ma\u00f1ana. Se asom\u00f3 por la ventana del primer piso. La multitud hab\u00eda aumentado.<\/p>\n\n\n\n<p>Pens\u00f3 en las hormigas extrayendo nutrientes de la sangre del suelo.<\/p>\n\n\n\n<p>Subi\u00f3 a la sala de neurolog\u00eda. Ya en el vestidor, se dirigi\u00f3 a su casillero. Se quit\u00f3 la camisa y volvi\u00f3 a inspeccionar el vendaje. En su brazo izquierdo, hab\u00edan aparecido ara\u00f1azos en los que antes no hab\u00eda reparado.<\/p>\n\n\n\n<p>El rastro de las u\u00f1as de su mujer.<\/p>\n\n\n\n<p>Se quit\u00f3 los zapatos y se puso los crocs de servicio, agarr\u00f3 una playera limpia y el peque\u00f1o neceser del estante superior. En el ba\u00f1o, se afeit\u00f3 con cuidado e intent\u00f3 ignorar a la v\u00edctima de m\u00faltiples traumatismos que lo miraba desde la superficie reflejante. Se lav\u00f3 las axilas con cierta dificultad (no pod\u00eda levantar el brazo derecho sin sentir una punzada en el hombro), se puso la playera y se pein\u00f3. Luego, se vio por segunda vez en el espejo.<\/p>\n\n\n\n<p>El problema eran sus ojos: se hab\u00eda dormido con los lentes de contacto puestos, lo que le hab\u00eda provocado una inflamaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Se los quit\u00f3 y los tir\u00f3 por el retrete.<\/p>\n\n\n\n<p>Volvi\u00f3 a su casillero y se puso el abrigo. Sali\u00f3 del vestidor. Apenas pod\u00eda ver. Al dar unos veinte pasos, se cruz\u00f3 con una enfermera que le pregunt\u00f3 c\u00f3mo estaba. No reconoci\u00f3 su voz y le hizo un gesto con el pulgar hacia arriba, sin detenerse, y, luego, se apresur\u00f3 para evitar una falta de identificaci\u00f3n m\u00e1s embarazosa. Entr\u00f3 en su despacho y empez\u00f3 a rebuscar en su caj\u00f3n. Encontr\u00f3 un viejo par de anteojos fotocrom\u00e1ticos, los sac\u00f3 de su estuche y se puso de pie. Se acerc\u00f3 a la ventana y los expuso a la luz hasta que las micas se ti\u00f1eron lo suficiente como para enmascarar el lamentable estado de sus ojos.<\/p>\n\n\n\n<p>Se puso los zapatos y sali\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Se cruz\u00f3 con un colega que se detuvo en medio del pasillo; su rostro expresaba alivio y sorpresa. Davide asinti\u00f3 y le dijo que no pod\u00eda detenerse.<\/p>\n\n\n\n<p>Se subi\u00f3 al ascensor y baj\u00f3 a la unidad de cuidados intensivos. Atraves\u00f3 la sala hasta la pen\u00faltima habitaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La 52.<\/p>\n\n\n\n<p>Pieri hab\u00eda hablado de un chico en coma por un golpe en la cabeza.<\/p>\n\n\n\n<p>Si estaba en coma, probablemente, era la habitaci\u00f3n correcta.<\/p>\n\n\n\n<p>Abri\u00f3 la puerta.<\/p>\n\n\n\n<p>Giovanni estaba tumbado en la cama, inconsciente e intubado, con la cabeza apoyada en un coj\u00edn de descarga occipital. Un peque\u00f1o hematoma oscuro e hinchado marcaba su sien izquierda.<\/p>\n\n\n\n<p>En las mu\u00f1ecas, ten\u00eda las magulladuras de una en\u00e9rgica y prolongada torsi\u00f3n. La c\u00e1nula sobresal\u00eda de sus labios; estaba conectada al ventilador mec\u00e1nico que suspiraba insistentemente a su izquierda.<\/p>\n\n\n\n<p>Davide se sent\u00f3 en el taburete junto a la cama. Se qued\u00f3 viendo la cara del chico que hab\u00eda intentado matarlo.<\/p>\n\n\n\n<p>Quien hab\u00eda enviado a su hijo a cuidados intensivos.<\/p>\n\n\n\n<p>Quien hab\u00eda matado a su amigo.<\/p>\n\n\n\n<p>El rostro de un ser humano loco, irremediablemente loco, y, por lo tanto, probablemente incapaz de contener el inmenso poder dentro de s\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfSobrevivir\u00eda? Probablemente. \u00bfEl trauma le dejar\u00eda cicatrices irreversibles? No lo sab\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>En cualquier caso, poco pod\u00eda hacer por \u00e9l, quisiera o no. Antes de que acabara la ma\u00f1ana, las autoridades estar\u00edan revisando los hechos y los testimonios y le impedir\u00edan ver al chico que hab\u00eda intentado matarlo. A partir de entonces, la \u00fanica forma de ayudar a salvarlo ser\u00eda imaginar su muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, Davide no estaba seguro de que su amabilidad llegara tan lejos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfLo odiaba?<\/p>\n\n\n\n<p>Reformul\u00f3 la pregunta: \u00bflo odiaba tanto como para desearle la muerte?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfY si no se limitaba a nada m\u00e1s dese\u00e1rsela?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013No \u2013pens\u00f3\u2013. No soy un asesino. No quiero hacerle da\u00f1o. Nunca quise hacerle da\u00f1o a nadie en mi vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Inclin\u00f3 la cabeza y la puso entre sus manos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Nunca causar\u00e9 deliberadamente la muerte\u2026 Pero\u2026 \u00bfY si saliera del coma? \u00bfY si un jurado lo vuelve a declarar irresponsable por enfermedad mental?<\/p>\n\n\n\n<p>Pronto volver\u00eda. Volver\u00eda para vengarse de \u00e9l y de su hijo.<\/p>\n\n\n\n<p>O lo olvidar\u00eda. Hasta el inevitable d\u00eda en el que el residuo a medio expandir de su ira explotara en la cabeza de otra persona. No hab\u00eda duda sobre la intensidad de esta explosi\u00f3n: la \u00fanica incertidumbre era el n\u00famero y la identidad de las v\u00edctimas.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, \u00e9l, en s\u00ed, nunca sufrir\u00eda las consecuencias de sus actos.<\/p>\n\n\n\n<p>Record\u00f3 algo que le hab\u00eda dicho Tommaso: \u00aba veces, en el universo, una enana blanca explota en un rayo de energ\u00eda electromagn\u00e9tica y aniquila cualquier otro cuerpo celeste en un radio de miles de millones de kil\u00f3metros, pero sobrevive a su propia furia\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Giovanni era algo parecido.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfEra \u00e9sta la vida que le esperaba? \u00bfVivir con miedo de su regreso? \u00bfO con remordimientos por no haberlo detenido?<\/p>\n\n\n\n<p>Davide se levant\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013No \u2013pens\u00f3\u2013. No puedo permitirlo.<\/p>\n\n\n\n<p>Eliminarlo ser\u00eda incre\u00edblemente sencillo. Pod\u00eda inyectarle un poco de morfina o manipular el ventilador mec\u00e1nico hasta que bajara el porcentaje de saturaci\u00f3n, lo que le administrar\u00eda la lenta eutanasia de la carbonarcosis.<\/p>\n\n\n\n<p>La alternativa era salir de la habitaci\u00f3n y hacerse a la idea de que todo estar\u00eda bien.<\/p>\n\n\n\n<p>Inadmisible. Ambas opciones eran sencillamente inadmisibles.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfEn qu\u00e9 inveros\u00edmil dilema se hab\u00eda metido? Vio, por la ventana, las copas de los \u00e1rboles, las ondas del sism\u00f3grafo parpadeando en el cielo. Sin duda, el epicentro del terremoto estaba en esta habitaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Vio la c\u00e1nula que sobresal\u00eda de la boca de Giovanni como el anzuelo de un grotesco sedal. No sab\u00eda cu\u00e1nto tardar\u00eda en llegar un m\u00e9dico o una enfermera.<\/p>\n\n\n\n<p>Retrocedi\u00f3 dos pasos y se sent\u00f3 al extremo de la cama.<\/p>\n\n\n\n<p>No lo sab\u00eda y no le importaba.<\/p>\n\n\n\n<p>El tiempo ya no exist\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>A lo lejos, m\u00e1s all\u00e1 de las copas de los \u00e1rboles, la ventana enmarcaba el paisaje urbano habitual de murallas medievales y tejados de color arcilla, con las torres en el centro del cuadro.<\/p>\n\n\n\n<p>Davide casi pod\u00eda o\u00edr las voces de los heridos en los pisos inferiores, el tumulto de la emergencia resonando en las estribaciones de la explanada. No se le ocurr\u00eda un momento m\u00e1s inoportuno que \u00e9ste para interrumpir las comunicaciones con el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013No \u2013pens\u00f3\u2013. As\u00ed son las cosas.<\/p>\n\n\n\n<p>Su mente proyect\u00f3 una sucesi\u00f3n incoherente de im\u00e1genes sobre el fondo rosado de sus p\u00e1rpados. El pinar de Camaiore. El cuerpo de Tommaso sobre los adoquines de la Piazza Napoleone. Epaminondas y una serpiente muerta en el jard\u00edn. El rostro impasible de Neil Tennant. Los pies descalzos de Barbara. Una pir\u00e1mide azteca entre los \u00e1rboles. Las tristes gotas sobre el asfalto de la calle sin nombre, que se rozaban sin superponerse.<\/p>\n\n\n\n<p>Respir\u00f3 hondo y expuls\u00f3 todos sus pensamientos; se dej\u00f3 mecer por el suspiro del mundo. No hab\u00eda nada m\u00e1s que hacer.<\/p>\n\n\n\n<p>La vida es una cuesti\u00f3n de proporciones correctas.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2013En alg\u00fan momento, tiene que ocurrir. O eres un iluminado o no lo eres. O est\u00e1s enamorado o no lo est\u00e1s. O est\u00e1s preparado o no lo est\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Se inclin\u00f3 sobre el chico y le puso una mano en el pecho. Cortar o morir: no ten\u00eda alternativa. Volvi\u00f3 a sentir el escalofr\u00edo que le hab\u00eda acariciado el cuello a la orilla del r\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Alguien me observa \u2013pens\u00f3\u2013. Alguien ser\u00e1 testigo de que estoy a punto de renunciar a aquello en lo que siempre he cre\u00eddo. Ahora, s\u00e9 que el universo es infinito porque contiene todo el odio generado por la raza humana desde el principio de los tiempos. Esto es lo que somos. \u00c9ste es el material del que estamos hechos: sangre, furia y restos de sue\u00f1os en el l\u00edmite entre la vigilia y el sue\u00f1o. Dominar la violencia o ser dominado por ella. Qu\u00edtenme el epitelio de la civilizaci\u00f3n para exponer el rostro desollado de mi verdadero yo. Ya no soy s\u00f3lo un m\u00e9dico sentado junto a la cama de un ni\u00f1o. Soy el hijo amado del bosque y del r\u00edo. Soy el n\u00facleo hirviente de Poder que acecha en la oscuridad a la espera de emerger. Soy el hombre de los ojos cerrados y medito sobre el terrible <em>koan<\/em> m\u00e1s all\u00e1 del cual sabr\u00e9 si soy capaz de matar para salvarme.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A partir de hoy y hasta el s\u00e1bado, publicamos cada d\u00eda extractos de las cinco novelas finalistas <a href=\"https:\/\/3466.eu\/es\/\" \/>del Premio Grand Continent<\/a>, que se entregar\u00e1 el domingo 18 de diciembre en el 3466, en el coraz\u00f3n del macizo del Mont Blanc. Hoy, por primera vez en espa\u00f1ol, les ofrecemos fragmentos de la novela <em>Nova<\/em>, de Fabio Bac\u00e1, una intriga moderna en la que las certezas cerebrales de un neurocirujano de Lucca se tambalean una a una -hasta la cat\u00e1strofe-.<\/p>\n","protected":false},"author":1366,"featured_media":11935,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"templates\/post-reviews.php","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_trash_the_other_posts":false,"footnotes":""},"categories":[367],"tags":[],"staff":[372],"editorial_format":[],"serie":[],"audience":[],"geo":[177],"class_list":["post-11933","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-3-466","staff-fabio-baca","geo-europa"],"acf":{"open_in_webview":false,"accent":false},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.1.1 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Nova - El Grand Continent<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/12\/15\/nova\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Nova - El Grand Continent\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"A partir de hoy y hasta el s\u00e1bado, publicamos cada d\u00eda extractos de las cinco novelas finalistas del Premio Grand Continent, que se entregar\u00e1 el domingo 18 de diciembre en el 3466, en el coraz\u00f3n del macizo del Mont Blanc. Hoy, por primera vez en espa\u00f1ol, les ofrecemos fragmentos de la novela Nova, de Fabio Bac\u00e1, una intriga moderna en la que las certezas cerebrales de un neurocirujano de Lucca se tambalean una a una -hasta la cat\u00e1strofe-.\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/12\/15\/nova\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"El Grand Continent\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2022-12-15T05:52:00+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2022-12-16T17:15:30+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/12\/gc-elnova-scaled.jpg\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"2560\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"1440\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/jpeg\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"florent\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:image\" content=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/12\/gc-elnova-scaled.jpg\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"florent\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"39 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/12\/15\/nova\/\",\"url\":\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/12\/15\/nova\/\",\"name\":\"Nova - El Grand Continent\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/12\/15\/nova\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/12\/15\/nova\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/12\/cover__id9993_w600_t1632738942.jpg-2.jpg\",\"datePublished\":\"2022-12-15T05:52:00+00:00\",\"dateModified\":\"2022-12-16T17:15:30+00:00\",\"author\":{\"@id\":\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/#\/schema\/person\/cdd782c93d4a9eda86ab19a8c01cdf5c\"},\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/12\/15\/nova\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/12\/15\/nova\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/12\/15\/nova\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/12\/cover__id9993_w600_t1632738942.jpg-2.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/12\/cover__id9993_w600_t1632738942.jpg-2.jpg\",\"width\":600,\"height\":943},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/12\/15\/nova\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Home\",\"item\":\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Nova\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/#website\",\"url\":\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/\",\"name\":\"El Grand Continent\",\"description\":\"La escala pertinente\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/#\/schema\/person\/cdd782c93d4a9eda86ab19a8c01cdf5c\",\"name\":\"florent\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/#\/schema\/person\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/0d38d78c90602daf39b309035cdac6bc?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/0d38d78c90602daf39b309035cdac6bc?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"florent\"}}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Nova - El Grand Continent","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/12\/15\/nova\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Nova - El Grand Continent","og_description":"A partir de hoy y hasta el s\u00e1bado, publicamos cada d\u00eda extractos de las cinco novelas finalistas del Premio Grand Continent, que se entregar\u00e1 el domingo 18 de diciembre en el 3466, en el coraz\u00f3n del macizo del Mont Blanc. Hoy, por primera vez en espa\u00f1ol, les ofrecemos fragmentos de la novela Nova, de Fabio Bac\u00e1, una intriga moderna en la que las certezas cerebrales de un neurocirujano de Lucca se tambalean una a una -hasta la cat\u00e1strofe-.","og_url":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/12\/15\/nova\/","og_site_name":"El Grand Continent","article_published_time":"2022-12-15T05:52:00+00:00","article_modified_time":"2022-12-16T17:15:30+00:00","og_image":[{"width":2560,"height":1440,"url":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/12\/gc-elnova-scaled.jpg","type":"image\/jpeg"}],"author":"florent","twitter_card":"summary_large_image","twitter_image":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/12\/gc-elnova-scaled.jpg","twitter_misc":{"Escrito por":"florent","Tiempo de lectura":"39 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/12\/15\/nova\/","url":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/12\/15\/nova\/","name":"Nova - El Grand Continent","isPartOf":{"@id":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/12\/15\/nova\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/12\/15\/nova\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/12\/cover__id9993_w600_t1632738942.jpg-2.jpg","datePublished":"2022-12-15T05:52:00+00:00","dateModified":"2022-12-16T17:15:30+00:00","author":{"@id":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/#\/schema\/person\/cdd782c93d4a9eda86ab19a8c01cdf5c"},"breadcrumb":{"@id":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/12\/15\/nova\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/12\/15\/nova\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/12\/15\/nova\/#primaryimage","url":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/12\/cover__id9993_w600_t1632738942.jpg-2.jpg","contentUrl":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/12\/cover__id9993_w600_t1632738942.jpg-2.jpg","width":600,"height":943},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/12\/15\/nova\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Home","item":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Nova"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/#website","url":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/","name":"El Grand Continent","description":"La escala pertinente","potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/#\/schema\/person\/cdd782c93d4a9eda86ab19a8c01cdf5c","name":"florent","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/#\/schema\/person\/image\/","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/0d38d78c90602daf39b309035cdac6bc?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/0d38d78c90602daf39b309035cdac6bc?s=96&d=mm&r=g","caption":"florent"}}]}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11933","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1366"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11933"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11933\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/11935"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11933"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11933"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11933"},{"taxonomy":"staff","embeddable":true,"href":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/staff?post=11933"},{"taxonomy":"editorial_format","embeddable":true,"href":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/editorial_format?post=11933"},{"taxonomy":"serie","embeddable":true,"href":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/serie?post=11933"},{"taxonomy":"audience","embeddable":true,"href":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/audience?post=11933"},{"taxonomy":"geo","embeddable":true,"href":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/geo?post=11933"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}