{"id":116666,"date":"2026-10-30T06:30:00","date_gmt":"2026-10-30T05:30:00","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=116666"},"modified":"2026-10-30T00:11:18","modified_gmt":"2026-10-29T23:11:18","slug":"como-el-comunismo-hizo-de-china-una-superpotencia-capitalista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/10\/30\/como-el-comunismo-hizo-de-china-una-superpotencia-capitalista\/","title":{"rendered":"C\u00f3mo el comunismo convirti\u00f3 a China en una superpotencia capitalista"},"content":{"rendered":"\n

Pruebe <\/em>el Grand Continent. Ideas y an\u00e1lisis que no se encuentran en ning\u00fan otro sitio. Pero que pronto ver\u00e1 por todas partes. En su bandeja de entrada a partir de 8 euros al mes.<\/a><\/em><\/p>\n\n\n\n

Entre 1990 y 2008, unos 88 millones de campesinos chinos \u2014una cifra superior a la poblaci\u00f3n total de Alemania\u2014 perdieron sus tierras y se sumaron a las filas, cada vez m\u00e1s numerosas, de los \u00abcampesinos despose\u00eddos\u00bb (shidi nongmin<\/em>). Chun Peng, jurista de la Universidad de Pek\u00edn y autor de uno de los estudios de referencia sobre esta transformaci\u00f3n, considera que la magnitud de estas expropiaciones \u00abno tiene precedentes en la historia de la humanidad\u00bb. <\/span>1<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n

Para comprender el despegue econ\u00f3mico de China, hay que valorar la magnitud de esta transformaci\u00f3n. Lo que Inglaterra tard\u00f3 tres siglos en lograr en los albores de la Revoluci\u00f3n Industrial, China lo ha conseguido en una generaci\u00f3n, a una escala totalmente diferente y en sentido inverso.<\/p>\n\n\n\n

La obra de E. P. Thompson, The Making of the English Working Class<\/em>, permite arrojar luz sobre este contraste. <\/span>2<\/sup><\/a><\/span><\/span> Este estudio cl\u00e1sico recrea con fuerza el surgimiento de una conciencia obrera en Inglaterra, en particular durante los a\u00f1os decisivos que van de 1780 a 1832, y lo sit\u00faa en el contexto del \u00abmovimiento del cercado o enclosures<\/em>\u00bb que, ya desde finales del siglo XV, hab\u00eda despojado a los campesinos de sus tierras, sin dejarles m\u00e1s remedio que vender su fuerza de trabajo.<\/p>\n\n\n\n

Desde Marx, <\/span>3<\/sup><\/a><\/span><\/span> la clase obrera inglesa se ha considerado el arquetipo del proletariado del capitalismo naciente en Occidente, aquel que allan\u00f3 el camino al capitalismo industrial. En el otro extremo del continente euroasi\u00e1tico, la clase obrera china encarna un proletariado de otra \u00edndole, emblem\u00e1tico del capitalismo avanzado y que, con la reciente transformaci\u00f3n de China en superpotencia, nos enfrenta a los l\u00edmites naturales del desarrollo.<\/p>\n\n\n\n

Este paralelismo se destaca a menudo en la propia China, donde se habla de un \u00abnuevo movimiento de enclosure<\/em>\u00bb (xin quandi yundong<\/em>) <\/span>4<\/sup><\/a><\/span><\/span> para describir el despojo del campesinado. Sin embargo, el orden de las etapas se invierte. En Inglaterra, los campesinos fueron primero expulsados de sus tierras y luego reducidos a la condici\u00f3n de asalariados; en China, ya desde la d\u00e9cada de 1990, la mercantilizaci\u00f3n del trabajo industrial \u2014que dio lugar a los resplandecientes horizontes urbanos del pa\u00eds\u2014 vino acompa\u00f1ada de una afluencia, aparentemente inagotable, hacia las ciudades de migrantes internos: campesinos que conservaban sus derechos sobre sus tierras. <\/p>\n\n\n\n

\u00bfPor qu\u00e9, entonces, expropiar a un campesinado que ya se hab\u00eda sometido al capital, \u00fanicamente por la presi\u00f3n econ\u00f3mica, sin que hubiera sido necesario desplazarlo por la fuerza? <\/p>\n\n\n\n

La respuesta radica en una paradoja: el capitalismo ha prosperado en China en gran medida porque se ha construido sobre bases socialistas. Para comprenderlo, hay que analizar la reconfiguraci\u00f3n de las relaciones entre la ciudad y el campo, as\u00ed como la redefinici\u00f3n de los v\u00ednculos del pa\u00eds con el capitalismo mundial.<\/p>\n\n\n\n

Cuando China se embarc\u00f3 en 1978 en unas reformas econ\u00f3micas que a\u00fan contin\u00faan, figuraba entre los pa\u00edses m\u00e1s igualitarios del mundo. Seg\u00fan el \u00edndice de Gini, hoy en d\u00eda es una de las grandes potencias m\u00e1s desiguales. El destino de su clase obrera ocupa un lugar central en esta revoluci\u00f3n \u2014o, m\u00e1s exactamente, en esta contrarrevoluci\u00f3n\u2014, ya que el Partido Comunista Chino ha convertido el desarrollo econ\u00f3mico, en lugar de la igualdad, en su prioridad absoluta.<\/p>\n\n\n\n

La formaci\u00f3n de la clase obrera china<\/h2>\n\n\n\n

Tanto la formaci\u00f3n como la desintegraci\u00f3n de la clase obrera china han ido de la mano de las de la clase campesina. Marx pensaba que el comunismo acabar\u00eda con la oposici\u00f3n entre la ciudad y el campo. Sin embargo, la industria socialista de la era mao\u00edsta, al igual que las megal\u00f3polis en pleno auge de hoy en d\u00eda, se construy\u00f3 sobre una zona rural empobrecida. <\/p>\n\n\n\n

Fue la diferente relaci\u00f3n de los campesinos y los trabajadores urbanos con la tierra y el trabajo lo que permiti\u00f3 al Estado organizar una transferencia continua de recursos del campo a las ciudades, primero para sostener la mano de obra industrial bajo el socialismo de Estado, y, posteriormente, para subvencionar el capital mundial tras el giro de China hacia el capitalismo de Estado en la d\u00e9cada de 1990. Es la evoluci\u00f3n de esta relaci\u00f3n la que permite comprender la asombrosa \u2014y de una rapidez impresionante\u2014 transformaci\u00f3n de China, as\u00ed como sus repercusiones a nivel mundial.<\/p>\n\n\n\n

A diferencia de Inglaterra, China no ha necesitado ni un capitalismo agrario ni el despojo del campesinado que lo acompa\u00f1a para impulsar su desarrollo industrial. Parad\u00f3jicamente, el capitalismo ha prosperado en China en gran medida porque <\/em>se ha construido sobre cimientos socialistas. A d\u00eda de hoy, sigue estando subvencionado por diversos legados del socialismo, a su vez a menudo arraigados en instituciones de parentesco que se remontan al pasado imperial. Y dado que China ocupa un lugar central en la industria manufacturera mundial, esta subvenci\u00f3n socialista beneficia a los agentes econ\u00f3micos de todo el planeta y permite a los consumidores comprar m\u00e1s, y a menor costo, de lo que podr\u00edan de otro modo, lo que acelera en la misma medida la destrucci\u00f3n del medio ambiente del que depende nuestra existencia.<\/p>\n\n\n\n

La comparaci\u00f3n con Inglaterra pone de relieve, en particular, el papel determinante de las distintas formas de propiedad p\u00fablica de las tierras rurales y urbanas en la Rep\u00fablica Popular de China. Y es que nunca ha habido una \u00fanica Rep\u00fablica Popular de China: siempre han existido, como m\u00ednimo, dos pueblos, a falta de dos rep\u00fablicas propiamente dichas. Desde la colectivizaci\u00f3n de la agricultura que sigui\u00f3 a la reforma agraria de principios de la d\u00e9cada de 1950, cada parcela y cada individuo se clasifican, desde el punto de vista jur\u00eddico y administrativo, como urbanos o rurales. A diferencia de sus hom\u00f3logos socialistas, China nunca ha expropiado a su campesinado nacionalizando todas las tierras. Sigue distinguiendo entre dos formas de propiedad p\u00fablica: las tierras urbanas, propiedad del Estado, y las tierras rurales, propiedad de las colectividades que las cultivan.<\/p>\n\n\n\n

Dejar a los campesinos la propiedad de las tierras que cultivaban sirvi\u00f3 de justificaci\u00f3n ideol\u00f3gica para hacerlos responsables de garantizar por s\u00ed mismos tanto su subsistencia como su protecci\u00f3n social. Al mismo tiempo, China se inspir\u00f3 en el modelo sovi\u00e9tico para poner en marcha una industria pesada nacional. Al carecer de acceso al capital extranjero, el Estado extrajo recursos del campo para crear, en las ciudades, unidades de producci\u00f3n de \u00e9lite que adoptaron la forma de empresas estatales. As\u00ed se forj\u00f3<\/em> inicialmente la clase obrera china, con una diferencia fundamental: mientras que la clase obrera inglesa formaba un proletariado industrial subordinado, la mano de obra de las empresas estatales constitu\u00eda una clase privilegiada, una especie de aristocracia obrera socialista. A diferencia de los campesinos, estos obreros urbanos disfrutaban de un empleo y una cobertura social garantizados de por vida, financiados por el campo.<\/p>\n\n\n\n

La transformaci\u00f3n del campesinado chino<\/h2>\n\n\n\n

Para mantener este r\u00e9gimen y mantener a los campesinos \u2014literalmente\u2014 en su sitio, la Rep\u00fablica Popular China instaur\u00f3 en 1955 un estricto sistema de registro de hogares (hukou<\/em>). Se trataba, en esencia, de un sistema de castas consagrado en la ley, que supeditaba al lugar de residencia toda una serie de prestaciones p\u00fablicas, desde las raciones alimentarias hasta la escolarizaci\u00f3n, pasando por la asistencia sanitaria. En este r\u00e9gimen de segregaci\u00f3n entre la ciudad y el campo, ser clasificado como \u00abcampesino\u00bb (nongmin<\/em>), <\/em>en lugar de como \u00abobrero\u00bb (gongren<\/em>), no solo supon\u00eda llevar una etiqueta social, sino tambi\u00e9n ocupar una condici\u00f3n jur\u00eddica y administrativa. Sobre todo, una vez establecido, el lugar de residencia registrado era pr\u00e1cticamente imposible de cambiar y se transmit\u00eda a la descendencia por l\u00ednea materna, convirtiendo as\u00ed la pobreza rural en una condici\u00f3n hereditaria. A diferencia de Inglaterra, los cimientos de la industrializaci\u00f3n no se sentaron expropiando a los campesinos de sus tierras, sino vincul\u00e1ndolos a ellas<\/em>. Lo que antes era un campesinado compuesto por peque\u00f1as explotaciones se feudaliz\u00f3.<\/p>\n\n\n\n

Es un hecho conocido, pero que a menudo se olvida: la transformaci\u00f3n econ\u00f3mica de la China posmao\u00edsta comenz\u00f3 en el campo, con reformas agr\u00edcolas seguidas de una industrializaci\u00f3n rural. Fue el espectacular auge del esp\u00edritu emprendedor rural, desde los a\u00f1os ochenta hasta mediados de los noventa, lo que sac\u00f3 de la pobreza a millones de campesinos e impuls\u00f3 el excepcional crecimiento del pa\u00eds durante ese periodo. En un giro de los acontecimientos, los a\u00f1os siguientes vieron c\u00f3mo el campo se estancaba, mientras que las ciudades tomaban ampliamente la delantera y las deslumbrantes megaciudades dibujaban el horizonte del nuevo milenio. Sin embargo, durante las dos primeras d\u00e9cadas de la era de las reformas, cuando los observadores extranjeros se refer\u00edan al \u00abmilagro econ\u00f3mico chino\u00bb, en realidad hablaban de una revoluci\u00f3n industrial rural<\/em>, y no de la econom\u00eda china en su conjunto.<\/p>\n\n\n\n\n\n

\n \n \r\n \r\n \r\n \r\n \r\n <\/picture>\r\n \n
Un retrato de Mao siendo retirado de un edificio en Pek\u00edn, a principios de la d\u00e9cada de 1980, durante el periodo de transici\u00f3n pol\u00edtica en la China posmao\u00edsta. \u00a9 Liu Heung Shing\/M+ Hong Kong<\/figcaption>\n <\/a>\n<\/figure>\n\n\n

Las reformas econ\u00f3micas de 1978 ten\u00edan como objetivo principal reducir la pobreza rural. A cada hogar se le concedi\u00f3 un derecho de uso temporal sobre una peque\u00f1a parcela, as\u00ed como el derecho a vender todo lo que produjera por encima de la cuota asignada. Aunque las tierras rurales siguieron siendo de propiedad colectiva, esta modesta reforma dio lugar a un mercado \u2014ciertamente limitado\u2014 para los productos agr\u00edcolas. Al mismo tiempo surgi\u00f3 una nueva industria rural, organizada en cooperativas rurales, conocidas como \u00abempresas de pueblos y aldeas\u00bb (TVE). <\/p>\n\n\n\n

El fulgurante \u00e9xito de las TVE se suele atribuir a una \u00abliberalizaci\u00f3n\u00bb incipiente de la econom\u00eda, como si encarnaran el esp\u00edritu del capitalismo, surgido espont\u00e1neamente del suelo chino. Sin embargo, las primeras reformas rurales forman parte del desarrollo socialista: como forma aut\u00f3ctona de empresa p\u00fablica local, las TVE transformaron lo que hab\u00eda sido un bien com\u00fan agr\u00edcola en un bien com\u00fan industrial.<\/p>\n\n\n\n

La expansi\u00f3n de las empresas de econom\u00eda solidaria en la d\u00e9cada de 1980 y a principios de la de 1990 redujo r\u00e1pidamente la brecha en el nivel de vida entre el campo y la ciudad. Pero esto tambi\u00e9n aument\u00f3 la presi\u00f3n sobre el sector p\u00fablico urbano, que se encontraba cada vez en mayores dificultades. A mediados de la d\u00e9cada de 1990, el Estado dio un giro decisivo, dejando de lado la reforma rural para centrarse en la urbana, dando prioridad al capitalismo de Estado industrial en detrimento de la industria rural colectivizada. Son precisamente este capitalismo de Estado y los espectaculares paisajes urbanos que ha creado los que hoy sirven de escaparate de China en los medios de comunicaci\u00f3n internacionales.<\/p>\n\n\n\n

La desintegraci\u00f3n de la clase obrera china<\/h2>\n\n\n\n

El Estado ha puesto en marcha una nueva oleada de reformas urban\u00edsticas, redefiniendo sus relaciones jur\u00eddicas tanto con el capital como con la mano de obra industrial. En virtud de una nueva ley de sociedades que entr\u00f3 en vigor en 1994, las empresas estatales se transformaron en sociedades de derecho privado. Aunque sigui\u00f3 siendo accionista mayoritario, el Estado recurri\u00f3 al capital internacional para convertir sus empresas en sociedades con \u00e1nimo de lucro. En cuanto a los trabajadores de las empresas estatales, que no pose\u00edan tierras, se les priv\u00f3 de su principal derecho socialista: la seguridad del empleo de por vida. Fue esta mercantilizaci\u00f3n del trabajo industrial, lo que se denomin\u00f3 \u00abromper el cuenco de arroz de hierro\u00bb, lo que supuso el fin de la clase obrera china como capa socialista privilegiada e inici\u00f3 su transformaci\u00f3n en un proletariado urbano corriente, similar al que describe Thompson.<\/p>\n\n\n\n

Sin embargo, sobre todo tras la adhesi\u00f3n de China a la Organizaci\u00f3n Mundial del Comercio en 2001, sus ciudades se vieron inundadas de capital extranjero y la mano de obra urbana dej\u00f3 de ser suficiente. Las zonas rurales, por su parte, rebosaban de campesinos desempleados o subempleados. Una oleada de mano de obra migrante acudi\u00f3 entonces en n\u00famero cada vez mayor a las ciudades. El desmantelamiento de las empresas estatales vino acompa\u00f1ado, a su vez, de una mercantilizaci\u00f3n de los terrenos urbanos destinados a la vivienda y a la promoci\u00f3n inmobiliaria privada, un proceso que ha alimentado una gigantesca burbuja inmobiliaria que hoy amenaza a la econom\u00eda china. Desde el momento en que la vivienda y otros bienes de primera necesidad se hicieron accesibles en los mercados, los campesinos pudieron instalarse en la ciudad sin estar empadronados como residentes. No obstante, siguen siendo ciudadanos de segunda clase, excluidos de gran parte de las ventajas reservadas a los residentes urbanos empadronados. Por ello, se desplazan constantemente entre su lugar de trabajo y su pueblo, contando siempre con las tierras que sus familias siguen cultivando para subsistir cuando pierden su empleo, no cobran su salario o sufren una lesi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n

La clave de esta mano de obra china, conocida por ser \u00abbarata\u00bb, radica en el car\u00e1cter h\u00edbrido de sus trabajadores migrantes. Bajo el socialismo, el Estado se apropiaba del producto del trabajo de los campesinos. Hoy en d\u00eda, es el capital urbano el que se apropia de los campesinos m\u00e1s calificados \u2014aunque sea de forma temporal y por turnos\u2014, mientras que sus pueblos siguen siendo su medio de subsistencia. Los trabajadores migrantes constituyen, en realidad, un ej\u00e9rcito de reserva de mano de obra que asume los costos de su propia reproducci\u00f3n, al igual que, por ejemplo, los inmigrantes indocumentados en Estados Unidos. Es la dependencia permanente de estos trabajadores respecto al apoyo de sus familiares que se han quedado en el campo lo que permite a los empresarios urbanos pagarles salarios irrisorios. La cuesti\u00f3n, por tanto, no es saber c\u00f3mo estos migrantes han escapado a la expropiaci\u00f3n, a diferencia del proletariado industrial ingl\u00e9s: es precisamente porque siguen siendo propietarios de tierras por lo que el capitalismo de Estado chino puede explotarlos.<\/p>\n\n\n\n

La desaparici\u00f3n del campesinado chino<\/h2>\n\n\n\n

Tras la primera mercantilizaci\u00f3n de los terrenos urbanos en la d\u00e9cada de 1990, el cercado de las tierras rurales se ha manifestado sobre todo en forma de absorci\u00f3n de los pueblos periurbanos por parte de las ciudades vecinas. La actual ola de cercados tiene como objetivo transformar el propio campo. El objetivo del Estado es agrupar las tierras agr\u00edcolas en grandes explotaciones industriales y realojar a los campesinos desplazados en el medio urbano, especialmente en las \u00abciudades nuevas\u00bb (xincheng<\/em>) construidas con este fin. Para lograrlo, las tierras rurales se convierten a su vez en mercanc\u00edas: los miembros de las cooperativas rurales est\u00e1n ahora autorizados a ceder el derecho de uso de sus tierras a terceros, incluidas las empresas de la agroindustria. Oficialmente, los hogares solo pueden ceder el derecho de uso de sus parcelas, siempre que se cumplan determinadas autorizaciones y restricciones en materia de ordenaci\u00f3n del territorio. De este modo, el Partido puede seguir afirmando que todas las tierras siguen siendo de propiedad p\u00fablica. La agrupaci\u00f3n de las parcelas familiares en explotaciones industriales adquiere as\u00ed la apariencia de transacciones mercantiles libremente consentidas, pero, en realidad, estas suelen ser forzadas, \u00abfacilitadas\u00bb por la intervenci\u00f3n de funcionarios. Con la llegada de la agroindustria, tambi\u00e9n el campo se integra en el capitalismo de Estado chino y deja de ser el \u00abotro\u00bb rural.<\/p>\n\n\n\n

Desde su adhesi\u00f3n a la OMC, a China ya no le faltan ni capital ni mano de obra: el primero afluye de los mercados mundiales y la segunda, del campo. Lo que m\u00e1s necesita ahora para sostener su crecimiento son mercados, incluso en su propio territorio. El problema con la mano de obra migrante es que su proletarizaci\u00f3n sigue siendo parcial. Depende del capital para su salario, pero mientras pueda recurrir a la agricultura de subsistencia, no depende exclusivamente<\/em> de \u00e9l. Adem\u00e1s, los campesinos no solo siguen siendo en parte independientes de los mercados, sino que su precariedad econ\u00f3mica y social les empuja a ahorrar hasta el \u00faltimo c\u00e9ntimo, por lo que consumen a\u00fan menos de lo que lo har\u00edan en otras circunstancias. Son, en definitiva, trabajadores de primera clase, pero consumidores de segunda clase. <\/em>La mercantilizaci\u00f3n del trabajo industrial ya los ha convertido en un ej\u00e9rcito de reserva de mano de obra. <\/em>Con la entrada de las tierras rurales en el mercado, tambi\u00e9n podr\u00edan convertirse en un ej\u00e9rcito de reserva de consumidores; al depender del capital para su supervivencia, no tendr\u00edan m\u00e1s remedio que comprar todo lo que necesitan. El cercado de las zonas rurales chinas culmina as\u00ed la proletarizaci\u00f3n del campesinado.<\/p>\n\n\n\n

Los l\u00edmites del desarrollo en la era del capital chino<\/h2>\n\n\n\n

Las consecuencias del cercado del campo trascienden con creces las fronteras chinas. \u00bfQu\u00e9 suceder\u00e1 cuando el capitalismo de Estado chino ya no pueda contar con la subvenci\u00f3n que representan los trabajadores migrantes procedentes del campo? Marx ve\u00eda en la acumulaci\u00f3n primitiva el equivalente, en econom\u00eda, del \u00abpecado original\u00bb de los te\u00f3logos. La revolucionaria socialista polaco-alemana Rosa Luxemburgo sosten\u00eda, por el contrario, que ni siquiera un capitalismo maduro puede producir plusval\u00eda de la nada; al fin y al cabo, no se trata de alquimia. Para reproducirse como sistema, el capitalismo debe proseguir sin descanso la acumulaci\u00f3n primitiva, y para ello siempre necesita un \u00abexterior\u00bb desigual del que extraer recursos.<\/p>\n\n\n\n

Mientras el \u00abnuevo movimiento de los enclosures<\/em>\u00bb contin\u00faa, el capital chino \u2014tanto p\u00fablico como privado\u2014 busca cada vez m\u00e1s invertir en el extranjero, por ejemplo, en proyectos extractivos en \u00c1frica. Con las Nuevas Rutas de la Seda, China ampl\u00eda a\u00fan m\u00e1s sus inversiones. Al quedarse sin tierras que cercar y sin poblaciones a las que despojar en su propio territorio, el capital chino tambi\u00e9n se globaliza y teje cadenas de producci\u00f3n centradas en China, desde el Oc\u00e9ano \u00cdndico hasta Am\u00e9rica Latina. De ah\u00ed surge esta pregunta: \u00bfcu\u00e1les son los l\u00edmites planetarios del capitalismo? <\/p>\n\n\n\n

Por lo tanto, comprender el auge y el declive de la clase obrera china es imprescindible para reflexionar sobre el futuro del capitalismo. Estamos inundados de informaci\u00f3n sobre China, pero nos resultar\u00e1 muy dif\u00edcil darle sentido si no logramos situarla en un contexto m\u00e1s amplio, a la vez estructural, hist\u00f3rico y global. Comprender mejor el papel central de China en el capitalismo avanzado nos obligar\u00e1 a replantearnos nuestra relaci\u00f3n con el trabajo y la tierra, con la producci\u00f3n y la naturaleza y, en \u00faltima instancia, con el futuro del planeta en el que viajamos a trav\u00e9s del espacio y el tiempo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"

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