{"id":116356,"date":"2026-10-27T11:04:59","date_gmt":"2026-10-27T10:04:59","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=116356"},"modified":"2026-10-27T11:05:06","modified_gmt":"2026-10-27T10:05:06","slug":"el-contrato-social-frances-esta-roto-como-repararlo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/10\/27\/el-contrato-social-frances-esta-roto-como-repararlo\/","title":{"rendered":"El contrato social franc\u00e9s se ha roto. \u00bfC\u00f3mo se puede reparar?"},"content":{"rendered":"\n
Pruebe <\/em>el Grand Continent. Ideas y an\u00e1lisis que no se encuentran en ning\u00fan otro sitio. Pero que pronto ver\u00e1 por todas partes. En su bandeja de entrada a partir de 8 euros al mes.<\/a><\/em><\/p>\n\n\n\n Sea cual sea la forma en que se defina este contrato social, est\u00e1 claro que ya no est\u00e1 en vigor. Lo que llama la atenci\u00f3n, en los \u00faltimos tiempos, es hasta qu\u00e9 punto todos los miembros del cuerpo pol\u00edtico \u2014si se me permite decirlo as\u00ed\u2014, todos los \u00f3rganos, todos los m\u00fasculos, todos los huesos, se est\u00e1n separando progresivamente unos de otros. Ya no existe ning\u00fan principio sint\u00e9tico que nos una.<\/p>\n\n\n\n El contrato social franc\u00e9s se basaba en el principio general de la pol\u00edtica moderna, el r\u00e9gimen representativo: existe un pueblo c\u00edvico, los derechos de sus miembros est\u00e1n protegidos por un Estado de derecho y, en este marco, la representaci\u00f3n pol\u00edtica permite confiar la direcci\u00f3n del pa\u00eds a la fuerza pol\u00edtica, a la orientaci\u00f3n y a los actores que cuentan con el apoyo de la mayor\u00eda. Se trataba, por tanto, del contrato mayoritario, regulado por el Estado de derecho y respaldado por el pueblo pol\u00edtico, definido por la pertenencia nacional. Hoy en d\u00eda, todas las partes de lo que usted denomina el contrato social franc\u00e9s se encuentran paralizadas o, en cualquier caso, se han separado.<\/p>\n\n\n\n Ya no existe el principio mayoritario, porque ya no hay mayor\u00eda, ni real ni siquiera potencial. Este es un factor clave de la situaci\u00f3n: falta aquello que proporcionaba la energ\u00eda, el eje y el contrapeso de nuestro r\u00e9gimen. El Estado de derecho, que serv\u00eda para regular los excesos, las derivas o las imprudencias del r\u00e9gimen mayoritario, pretende ahora decidir, al menos de forma negativa, sobre el propio contenido de las pol\u00edticas. Mantiene al gobierno y al poder legislativo a raya. Y, por supuesto, el pueblo c\u00edvico, en lugar de ser considerado como la fuente primordial de la legitimidad pol\u00edtica y el marco natural de la vida pol\u00edtica, ha sufrido un proceso de deslegitimaci\u00f3n met\u00f3dica. La idea de que el pueblo nacional pudiera tener derecho a gobernarse a s\u00ed mismo ha sido tachada de indigna por la opini\u00f3n ilustrada que nos orienta y nos dirige. As\u00ed pues, los tres grandes componentes de nuestro sistema pol\u00edtico ya no son operativos: el primero est\u00e1 ausente, el segundo, hipertrofiado, y el tercero, bajo sospecha y denostado.\u00a0<\/p>\n\n\n\n Es dif\u00edcil emitir un juicio, ya que, en gran medida, los mandatos de Emmanuel Macron no han hecho m\u00e1s que prolongar una tendencia. Esa tendencia era el fin de la alternancia mayoritaria, o m\u00e1s bien el paso de una alternancia significativa entre la derecha y la izquierda a una alternancia que, en el fondo, resulta meramente decorativa. Tanto si la izquierda como la derecha estaban en el poder, se llevaba a cabo, en l\u00edneas generales, la misma pol\u00edtica, justificada y normalizada por la construcci\u00f3n europea y, m\u00e1s a\u00fan, por su ret\u00f3rica. Con esa visi\u00f3n que hay que reconocerle, Emmanuel Macron supo aprovechar el momento oportuno y se llev\u00f3 el gato al agua: fue elegido con el proyecto de llevar a cabo ambas pol\u00edticas al mismo tiempo, ya que iban en la misma direcci\u00f3n. Era plausible y tentador, aunque resultara un tanto audaz presentar como una \u00abrevoluci\u00f3n\u00bb una iniciativa que consist\u00eda en llevar hasta el final una tendencia ya consolidada desde hac\u00eda tiempo. <\/p>\n\n\n\n Entonces, \u00bfqu\u00e9 hizo? Lo que le reprochar\u00eda es que nunca se cuestionara la situaci\u00f3n, el estado real, del pa\u00eds que gobernaba. Hizo uso de las facilidades de gobierno legadas por la V Rep\u00fablica, de los recursos simb\u00f3licos de nuestro viejo y gran pa\u00eds, pero \u00bfpara qu\u00e9? Arrastrado por su propio \u00edmpetu, no hizo m\u00e1s que sobrevolar este pa\u00eds. No pertenece a ninguna corriente pol\u00edtica ni espiritual de Francia, lo cual no tiene nada de deshonroso, pero le ha privado de esos puntos de referencia compartidos que incluso los m\u00e1s talentosos necesitan. Se percat\u00f3 antes que los dem\u00e1s del agotamiento de los partidos hist\u00f3ricos, sin ser capaz \u2014ni, por otra parte, tener el deseo\u2014 de fundar uno nuevo. Ha demostrado un talento, a veces sobrenatural, para adaptarse a las situaciones y salir airoso de los apuros, pero su recorrido por las cimas lo ha llevado hasta esa disoluci\u00f3n fatal que ha infligido a nuestra Rep\u00fablica, ya tambaleante, un da\u00f1o que a\u00fan no es capaz de calibrar.<\/p>\n\n\n\n No lo s\u00e9, \u00a1pero en fin! Se ha hablado de su san-simonismo. Sin embargo, me parece que apenas se apoy\u00f3 en las competencias de esa alta administraci\u00f3n, que socav\u00f3 sus grandes cuerpos, que mostr\u00f3 al menos cierta preferencia por las consultoras\u2026 Fuera cual fuera la parte afectada de nuestra organizaci\u00f3n colectiva, quiso \u00abponerla en marcha\u00bb, sin mucha reflexi\u00f3n previa, y convencido de que su virtuosismo bastar\u00eda para todo. De ah\u00ed la hostilidad casi inmediata que suscit\u00f3. Esa hostilidad fue a veces ciega y exagerada, pero su desd\u00e9n \u2014o su descaro\u2014 hacia sus detractores, incluso los m\u00e1s modestos, aliment\u00f3 ese rechazo. Al fin y al cabo, ya solo cuenta con el apoyo, dir\u00eda yo, de esa parte de la burgues\u00eda culta y titulada para la que \u00e9l sigue encarnando, a pesar de todo, el \u00abgobierno de los mejores\u00bb. Sus dotes son indiscutibles, pero no se ha esforzado por comprender los rasgos siempre pertinentes de nuestra historia nacional ni por analizar seriamente el estado y el funcionamiento de nuestro r\u00e9gimen.\u00a0<\/p>\n\n\n\n Se dir\u00e1, y no es falso, que estas deficiencias son las de la clase pol\u00edtica francesa desde hace cuarenta a\u00f1os: la izquierda, olvid\u00e1ndose del pueblo trabajador, la derecha, olvid\u00e1ndose de la naci\u00f3n, se ha lanzado a una construcci\u00f3n europea tan ambiciosa como indefinida, sin darse cuenta de que el pa\u00eds no la segu\u00eda, o lo hac\u00eda muy a rega\u00f1adientes, en esta empresa, de la que, por otra parte, la clase que la dirig\u00eda ni siquiera sab\u00eda en qu\u00e9 consist\u00eda exactamente.<\/p>\n\n\n\n Me he jactado de ser uno de los creadores de esa expresi\u00f3n… Lo que resulta muy llamativo es que este sector de la opini\u00f3n p\u00fablica no consigue concebir que haya quien no comparta sus obviedades. Al convertir la adhesi\u00f3n \u2014y la adhesi\u00f3n entusiasta\u2014 al proyecto europeo en la prueba de la competencia intelectual y moral de los ciudadanos, se ha excluido de la comunidad leg\u00edtima a innumerables ciudadanos que ten\u00edan objeciones, reservas o dudas, m\u00e1s o menos pertinentes, pero que no merec\u00edan el desprecio aplastante del \u00abbando correcto\u00bb.\u00a0<\/p>\n\n\n\n La vida pol\u00edtica de nuestro pa\u00eds se ha visto progresivamente paralizada y esterilizada por la incapacidad para aceptar el desacuerdo y acoger la objeci\u00f3n. F\u00edjense con qu\u00e9 facilidad, con qu\u00e9 sensaci\u00f3n de evidencia y de leg\u00edtima raz\u00f3n, la clase pol\u00edtica decidi\u00f3 hacer caso omiso del refer\u00e9ndum de 2005. Para muchos franceses, ese fue un momento decisivo de ruptura con sus dirigentes. Que no se quiera tener en cuenta en absoluto el voto inequ\u00edvoco del 55 % de los franceses, ni el, igualmente claro, de los holandeses; que dos pa\u00edses tan diferentes pol\u00edticamente entre s\u00ed digan al mismo tiempo lo mismo a su clase pol\u00edtica y que esta no lo tenga en cuenta en absoluto, \u00bfc\u00f3mo no ver en ello una de las principales fuentes de las divisiones que nos paralizan?<\/p>\n\n\n\n Durante m\u00e1s de veinte a\u00f1os, la clase pol\u00edtica ha gobernado como ha podido, a pesar del distanciamiento del pueblo, o de buena parte de \u00e9l. Hoy en d\u00eda se muestra pura y simplemente incapaz de gobernar, mientras que el resentimiento popular es tanto m\u00e1s virulento cuanto que la situaci\u00f3n de la mayor\u00eda se degrada de manera flagrante. Por su parte, los partidos que pretenden ser la voz de la ira del pueblo no han hecho ning\u00fan esfuerzo por canalizarla ni orientarla, limit\u00e1ndose a avivarla y explotarla. Su victoria electoral, que las encuestas parecen anunciar, supondr\u00e1 la revancha de los despreciados, pero no promete ninguna refundaci\u00f3n de nuestro contrato pol\u00edtico, ya que los nuevos gobernantes putativos, que no han pensado en prepararse para ello, ser\u00e1n incapaces de hacer frente a las demandas, a veces contradictorias, de un cuerpo c\u00edvico impaciente, afligido, exasperado y m\u00e1s dividido que nunca. <\/p>\n\n\n\n El funcionamiento de un r\u00e9gimen representativo se basa en una delicada articulaci\u00f3n de la relaci\u00f3n entre gobernantes y gobernados. Exige una cierta confianza del pueblo en sus representantes y un cierto sentido de la responsabilidad de los gobernantes para con el pueblo que los ha elegido. Ese intercambio hace tiempo que ya no se da. En la medida en que los gobernantes se consideran responsables principalmente ante el proyecto europeo y los \u00abvalores\u00bb que declaran inseparables de \u00e9l, se eximen de las obligaciones consagradas en la propia definici\u00f3n de nuestro r\u00e9gimen. El proceso representativo se ve oscurecido y distorsionado.<\/p>\n\n\n\n La Uni\u00f3n Europea no ha dejado de afirmar que hac\u00eda lo que en realidad no hac\u00eda y no quer\u00eda hacer. Durante d\u00e9cadas, los partidarios de la Uni\u00f3n han tenido todos los poderes y los han ejercido sin obst\u00e1culos. Ya lo he se\u00f1alado: han deslegitimado sistem\u00e1ticamente cualquier cr\u00edtica m\u00ednimamente rigurosa sobre la forma en que se estaba construyendo Europa. \u00bfTodos esos poderes para qu\u00e9? Oficialmente, para construir esa Europa que, por s\u00ed sola, tendr\u00eda la fuerza necesaria para defender a unas naciones europeas que ya son demasiado d\u00e9biles en un mundo en el que ya no son el centro. Sin embargo, \u00bfqu\u00e9 vemos? Una Europa incapaz de defenderse por sus propios medios.<\/p>\n\n\n\n Cuando se pretende construir un nuevo cuerpo pol\u00edtico, lo primero que importa es ser capaz de defender lo que se est\u00e1 construyendo. Sin embargo, la clase pol\u00edtica ha actuado como si eso no le concerniera. Ten\u00eda valores que difundir, derechos que hacer valer, intereses que conciliar, pero no ten\u00eda nada que defender.<\/em> <\/p>\n\n\n\n La comparaci\u00f3n con la fundaci\u00f3n de Estados Unidos resulta esclarecedora. Los estados estadounidenses, cuando decidieron unirse m\u00e1s estrechamente, crearon instituciones propias de la Uni\u00f3n: una Presidencia, un Senado y una C\u00e1mara de Representantes. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el poder ejecutivo europeo? No existe. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1n los representantes elegidos por el pueblo europeo? No existen, ya que no hay un pueblo europeo. Por lo tanto, es la instituci\u00f3n m\u00e1s carente de legitimidad propia, la m\u00e1s dependiente de negociaciones opacas entre los distintos Estados europeos \u2014en definitiva, la Comisi\u00f3n\u2014 la que se encarga del inter\u00e9s general europeo. \u00bfC\u00f3mo es posible pensar que un dispositivo institucional tan mal concebido pueda llegar a generar alguna vez una comunidad pol\u00edtica?<\/p>\n\n\n\n No rechazo en absoluto el argumento de que, dada la situaci\u00f3n mundial, nuestras naciones son ahora demasiado d\u00e9biles y, por lo tanto, deben unir sus fuerzas. Simplemente, sostengo que, si se quiere crear una uni\u00f3n pol\u00edtica, hay que tener en cuenta la realidad pol\u00edtica y basarse en ella. Ahora bien, la realidad pol\u00edtica de Europa sigue siendo, hoy como siempre, la de las naciones. Prueba de ello es que todo lo importante que ocurre en la vida de la Uni\u00f3n Europea, tal y como es, sigue dependiendo principalmente de las naciones miembros. \u00bfAcaso creemos que acabar\u00e1n fusion\u00e1ndose en una Uni\u00f3n de la que, necesariamente, siguen siendo los principales protagonistas? La Europa posible y deseable ser\u00e1 obra conjunta de nuestras naciones o no ser\u00e1.<\/p>\n\n\n\n La primera gran particularidad de la democracia estadounidense radica en la geograf\u00eda: Estados Unidos es un imperio continental pr\u00e1cticamente ilimitado, mientras que los europeos tienen \u2014y saben que tienen\u2014 vecinos a su lado a los que deben tener en cuenta.<\/p>\n\n\n\n Lo que se ha denominado \u00abEuropa\u00bb es el resultado de las interacciones entre las naciones que se han forjado unas a otras, algunas de ellas pioneras, como Inglaterra y Francia, y otras que alcanzaron la unidad m\u00e1s tarde, como Alemania o Italia, libr\u00e1ndose guerras, negociando, delimitando cuidadosamente sus fronteras, despreci\u00e1ndose, admir\u00e1ndose, imit\u00e1ndose, etc. Los europeos siempre han tenido que tener en cuenta al vecino. Lo que ha caracterizado la vida europea a lo largo de los siglos ha sido la rivalidad y la emulaci\u00f3n entre potencias que, aunque desiguales, tend\u00edan a reconocerse mutuamente. No cuestionaban la existencia de sus vecinos, aunque esta ley no escrita de la pol\u00edtica europea ha tenido excepciones, especialmente en el caso de Polonia. Dejo de lado aqu\u00ed la empresa hitleriana, que se sale por completo de este marco.<\/p>\n\n\n\n Estados Unidos nunca ha tenido un rival, ni siquiera aproximado, en su entorno. Se desarrollaron con una perspectiva inmediatamente continental, extendi\u00e9ndose hacia el oeste hasta el Pac\u00edfico, hacia el sur hasta apoderarse de la mitad de M\u00e9xico y someter a los pa\u00edses de Am\u00e9rica Central a un control directo o indirecto, pol\u00edtico o econ\u00f3mico. Estados Unidos se autoproclam\u00f3 muy pronto protector y se\u00f1or supremo de las dos Am\u00e9ricas. El impulso imperial se ejerci\u00f3 de forma irregular, pero siempre se mantuvo muy poderoso. Hay que mencionar, por supuesto, la guerra hispano-estadounidense de 1898, en la que Estados Unidos se apoder\u00f3 de los restos del imperio espa\u00f1ol, incluidas las Filipinas. <\/p>\n\n\n\n En 1917, Estados Unidos se convirti\u00f3 en el eje del orden internacional al intervenir de manera decisiva en la Gran Guerra. A partir de 1945 se inicia el largo per\u00edodo de un imperio estadounidense que se toma en serio sus responsabilidades como imperio y, si se me permite decirlo, regulariza su situaci\u00f3n. Hoy en d\u00eda se habla, con una nostalgia un tanto complaciente, de un \u00abimperio de las normas\u00bb. En cualquier caso, aunque este imperio siempre se bas\u00f3 en la fuerza estadounidense \u2014militar, econ\u00f3mica y financiera\u2014 y vel\u00f3 por sus intereses, la clase dirigente estadounidense demostr\u00f3 suficiente inteligencia pol\u00edtica para dar muestras de cierta imparcialidad en la aplicaci\u00f3n de las normas, e incluso de una cierta generosidad a la hora de ayudar a la Europa devastada a reconstruirse.<\/p>\n\n\n\n Si tuviera que definir con una sola palabra la actuaci\u00f3n de Donald Trump, dir\u00eda que refleja la rebeli\u00f3n de la naci\u00f3n estadounidense \u2014de una parte importante de ella\u2014 contra el imperio estadounidense, contra ese imperio de normas, valores y fuerza militar que la naci\u00f3n estadounidense ya no se siente capaz de sostener. La parte de la opini\u00f3n p\u00fablica que representa Trump considera que los estadounidenses han malgastado su energ\u00eda y su dinero \u2014\u00abblood and <\/em>treasure\u00bb\u2014 en causas que no les incumben, y que ya es hora de que Estados Unidos vuelva a casa y se ocupe de sus propios asuntos. Pero volver a casa y ocuparse de sus propios asuntos significa recuperar ciertos reflejos antiguos, pero a\u00fan vigentes, en particular el impulso dominador en las dos Am\u00e9ricas, hacia el norte (Canad\u00e1) y hacia el sur (Cuba, Venezuela). Este reenfoque en el imperio continental implica una retirada necesariamente ca\u00f3tica de las zonas m\u00e1s expuestas del imperio mundial (Medio Oriente, Europa). Por lo tanto, hay cierta racionalidad e incluso coherencia en la estrategia internacional de Trump. Esta coherencia queda m\u00e1s que a medias oscurecida por el discurso que la acompa\u00f1a, que solo escapa de lo odioso por lo absurdo, pero es real. Tiene consecuencias perjudiciales para Europa y desastrosas para Ucrania, pero lo racional que tiene es m\u00e1s temible que lo odioso, ya que la reorientaci\u00f3n que Trump ha dado a la pol\u00edtica estadounidense corre el riesgo de ser duradera.\u00a0<\/p>\n\n\n\n La sugerencia del secretario de Guerra estadounidense, descartada por el propio Trump, no me parece especialmente digna de inter\u00e9s. En un ambiente pol\u00edtico ya de por s\u00ed sin frenos ni filtros, quiere destacar por sus excesos y sus provocaciones. Independientemente de la opini\u00f3n que se tenga sobre la pena de muerte, tratar una ejecuci\u00f3n capital como un espect\u00e1culo que se retransmite en directo y al que se invita al p\u00fablico denota una sensibilidad moral, como m\u00ednimo, degradada. <\/p>\n\n\n\n Insistir en demostrar que no se respeta absolutamente nada<\/em> es una actitud extra\u00f1a por parte de alguien que se jacta de querer restaurar la moral tradicional. No lo he comprobado, pero no creo que esta petici\u00f3n del secretario de Guerra haya suscitado mucha simpat\u00eda, ni siquiera entre la opini\u00f3n p\u00fablica conservadora estadounidense.<\/p>\n\n\n\n He observado que muchos europeos ven c\u00f3mo, de repente, se agranda la brecha con su interlocutor estadounidense, que hasta entonces parec\u00eda tan cercano, en cuanto sale a colaci\u00f3n el tema del derecho a portar armas, y descubren que, para el amigo estadounidense, el derecho a portar armas \u2014o, al menos, a tenerlas en casa disponibles para la autodefensa\u2014 es, en definitiva, algo que se da por sentado. <\/p>\n\n\n\n No deber\u00eda sorprendernos tanto, ya que la posibilidad de este desacuerdo est\u00e1, de hecho, inscrita en la matriz de la pol\u00edtica moderna. Ha mencionado el nombre de Thomas Hobbes: de hecho, es en su Leviat\u00e1n <\/em>donde se expone de la manera m\u00e1s clara y llamativa la racionalidad y, al mismo tiempo, la legitimidad del Estado moderno. Si no existe un poder capaz de poner orden en la comunidad, cada uno es juez de la mejor manera de defenderse de su vecino, siempre amenazante. Se produce entonces la guerra de todos contra todos, m\u00e1s concretamente de cada uno contra cada uno, pues cada uno tiene derecho a hacer lo que considere necesario para defenderse del riesgo de una muerte violenta a manos de los dem\u00e1s. Siempre podr\u00e1 alegar leg\u00edtima defensa: \u00a1iba a atacarme! \u00bfC\u00f3mo salir de esta guerra de cada uno contra cada uno? Es necesario, y basta con ello, que cada uno renuncie a ejercer su derecho a defenderse para confiar su ejercicio a una \u00fanica instancia, que estar\u00e1 facultada para defender el derecho igualitario de todos los ciudadanos a no arriesgar su vida en todo momento \u2014a vivir en paz\u2014. Toda la legitimidad y la raz\u00f3n de ser del Estado residen en la misi\u00f3n que cada uno le conf\u00eda de defender su vida, de tal manera que todos est\u00e9n defendidos por igual.<\/p>\n\n\n\n Se ve la dificultad: para defender mi derecho a la vida, pero tambi\u00e9n a la libertad de movimiento, que es inseparable de la vida, le otorgo un poder desmesurado al Estado. Sin embargo, es racional, porque en lugar de temer a todo el mundo todo el tiempo, solo me queda un \u00fanico motivo de temor: el Estado soberano. Este tiene todos los poderes, pero no tiene ning\u00fan motivo plausible para atacar a quienes le han autorizado a dictarles la ley. Como escribi\u00f3 un famoso comentarista de Hobbes, el temor \u00abhomeop\u00e1tico\u00bb al Estado ha sustituido al temor p\u00e1nico a todos y a cada uno. El \u00abmonopolio de la violencia leg\u00edtima\u00bb permite a los ciudadanos vivir, no sin miedo, sino con un miedo incomparablemente m\u00e1s \u00absoportable\u00bb de lo que ser\u00eda en ausencia del Estado. <\/p>\n\n\n\n \u00bfQu\u00e9 hacer si el Estado no me defiende, o me defiende mal? \u00bfO, peor a\u00fan, si me pide que arriesgue mi vida para defenderlo a \u00e9l? Hobbes responde as\u00ed a esta dificultad: si el Estado me pide que arriesgue mi vida para defenderlo, rompe, en cierto sentido, el contrato que nos une. Por lo tanto, tengo derecho a defender por m\u00ed mismo mi derecho a la vida, en la pr\u00e1ctica, a desertar para escapar de los riesgos del campo de batalla. No es honorable, dice, pero no se puede decir que sea injusto, porque toda la justicia del Estado consiste en la protecci\u00f3n que me debe.<\/p>\n\n\n\n Este desv\u00edo por Hobbes permite comprender con mayor claridad el origen del desacuerdo entre europeos y estadounidenses. Los europeos postulan que, dado que el Estado ha recibido el monopolio de la violencia leg\u00edtima, ya no tenemos ning\u00fan motivo leg\u00edtimo para encargarnos de nuestra propia defensa. Le hemos confiado toda <\/em>nuestra defensa. En cuanto a lo que se denomina \u00abdefensa leg\u00edtima\u00bb, los europeos la ven con recelo. La justicia, especialmente en Francia, se resiste a considerarla una excusa v\u00e1lida. <\/p>\n\n\n\n Estos d\u00edas, incluso en nuestro propio pa\u00eds, tememos que los comerciantes que han sido saqueados se tomen la justicia por su mano. Vemos en ello un cuestionamiento de la autoridad del Estado en un sentido m\u00e1s grave que el que cometen los delincuentes. En Estados Unidos ocurre lo mismo, pero es diferente. Es cierto que se supone que la instituci\u00f3n p\u00fablica debe defenderme, esa es precisamente la misi\u00f3n que le he encomendado, pero si no est\u00e1 ah\u00ed, si no est\u00e1 disponible, siempre me queda, en \u00faltima instancia, el derecho a defenderme por m\u00ed mismo y, por tanto, a disponer de las armas necesarias. Se trata, en efecto, del mismo marco jur\u00eddico y moral, pero interpretado de manera diferente. <\/p>\n\n\n\n Los ciudadanos estadounidenses tienen, m\u00e1s que nosotros, la sensaci\u00f3n de que el derecho y el poder del Estado tienen su origen en el derecho y el poder de cada uno de defenderse por s\u00ed mismo. Nosotros tenemos, m\u00e1s que ellos, la sensaci\u00f3n de que, al reservarnos un derecho m\u00e1s o menos constitucional a defendernos por nosotros mismos, pondr\u00edamos en peligro la moralidad y la dignidad del Estado, y volver\u00edamos a caer en un estado premoral, el estado de naturaleza.<\/p>\n\n\n\n La pregunta surge, si se me permite decirlo, de forma apremiante. Me cuesta responderla. Pertenezco a una generaci\u00f3n que ha escapado por completo a la guerra, que la ha ignorado por completo. Los \u00abboomers\u00bb<\/em> en Francia son la primera generaci\u00f3n que nunca ha conocido la guerra en ninguna de sus formas. Sin embargo, la posibilidad de la guerra, el riesgo o la amenaza de la guerra, han vuelto a la conciencia de los europeos. Es posible que pronto tengan que defenderse, incluso por la fuerza militar, contra una campa\u00f1a de conquista liderada por Rusia. No, lo posible ya es real: tenemos que defendernos contra tal campa\u00f1a, que ya est\u00e1 en marcha.<\/p>\n\n\n\n Esto trastoca el metabolismo moral de Europa. No estoy diciendo nada nuevo: Europa se construy\u00f3 \u2014en la medida en que se construy\u00f3\u2014 sobre la idea de que era, para los ciudadanos europeos, la garant\u00eda de la paz, una paz que no se imaginaba que pudiera romperse. Esa paz encontraba su garant\u00eda y su aval en la reconciliaci\u00f3n entre las naciones europeas, especialmente entre Alemania y Francia. No se ten\u00eda en cuenta lo que hab\u00eda ni lo que ocurr\u00eda fuera de los pa\u00edses miembros de la Uni\u00f3n. En cuanto a los peligros graves, su gesti\u00f3n se dejaba en manos de Estados Unidos. En cuanto a los peligros menores, los Estados europeos \u2014en la pr\u00e1ctica, Francia o el Reino Unido\u2014 pod\u00edan hacerse cargo de ellos. As\u00ed, la Uni\u00f3n como tal dej\u00f3 las cuestiones de defensa bien en manos de Estados Unidos, bien en las de los Estados miembros. En la identidad de la Uni\u00f3n Europea, la defensa frente al enemigo exterior no ocupa ning\u00fan lugar.<\/p>\n\n\n\n Reconocer hoy que se enfrenta a un grave riesgo de guerra supone para Europa admitir, si no la vacuidad, al menos la caducidad de su promesa m\u00e1s cautivadora, aquella que m\u00e1s hab\u00eda calado en la conciencia de los ciudadanos europeos. Sin embargo, ser\u00eda un error fatal querer convertir de repente a la \u00abEuropa garant\u00eda de paz\u00bb en una \u00abEuropa preparada para la guerra\u00bb. Eso provocar\u00eda el resentimiento y el rechazo de una amplia mayor\u00eda de los ciudadanos europeos. Puesto que la perspectiva de la guerra, tanto para los individuos como para los grupos, es necesariamente una ocasi\u00f3n para el examen de conciencia, el ataque ruso debe ser la ocasi\u00f3n para dicho examen. Si la guerra amenaza, y m\u00e1s a\u00fan si ya ha estallado, exige un inventario urgente de nuestros recursos materiales y morales. Si nos disponemos a pedir a los j\u00f3venes ciudadanos europeos que est\u00e9n preparados para arriesgar sus vidas, hay que \u2014perd\u00f3n por la solemnidad de las palabras\u2014 considerar seriamente los resortes del alma humana. <\/p>\n\n\n\n Volvamos al tema. Los europeos se enfrentan a una amenaza que puede llegar a ser mortal. Por lo tanto, Europa debe reunir las fuerzas y la determinaci\u00f3n suficientes para hacer frente a esa amenaza. Esto no puede hacerse en nombre de \u00abEuropa y sus valores\u00bb, reciclando para la guerra la ret\u00f3rica que promet\u00eda la paz perpetua. Lo que dar\u00e1 a Europa la fuerza para defenderse es devolver la voz a las naciones, tal y como la necesidad nos est\u00e1 empujando a hacerlo. Los polacos, los b\u00e1lticos, los noruegos y los suecos se est\u00e1n preparando efectivamente para la guerra; ya han tomado decisiones costosas y valientes, y ya est\u00e1n listos, o casi, para la prueba. <\/p>\n\n\n\n Les ayudamos, al igual que ayudamos a Ucrania, dentro de los l\u00edmites de nuestros medios, que son modestos, y de nuestra determinaci\u00f3n, que a\u00fan est\u00e1 por confirmarse. Creo, o quiero creer, que en los distintos pa\u00edses de una Europa amenazada, el sentimiento patri\u00f3tico sigue vivo, o al menos puede despertarse mediante un discurso pol\u00edtico directo y sincero, al servicio de una acci\u00f3n pol\u00edtica y militar coherente y en\u00e9rgica, con el fin de defender la patria y, con ello, a Europa, en el marco de una alianza de las naciones europeas. El recurso moral en nombre del cual se puede pedir a los ciudadanos que arriesguen su vida es, ahora y siempre, la patria. No hay otro.<\/p>\n\n\n\n Esto exige mucho discernimiento, e incluso tacto, por parte de quienes nos gobiernan. Dividir a los ciudadanos, ya sea en nombre de Europa o en nombre de Francia, y tildar a algunos de \u00abtraidores\u00bb, es lo \u00faltimo que hay que hacer. Se trata de conseguir que la defensa frente a la agresi\u00f3n rusa cuente con el mayor apoyo posible. Evitemos desacreditar moralmente de entrada a quienes no comparten nuestra opini\u00f3n. Hay que explicar por qu\u00e9 y en qu\u00e9 medida Rusia es una amenaza, y una amenaza tal que solo una preparaci\u00f3n militar seria \u2014es decir, que nos capacite para hacer la guerra si las cosas llegan a ese punto\u2014 puede hacerle frente. Nuestros gobernantes deben realizar un esfuerzo constante para convencer a la sociedad de estas necesidades, sin aprovechar la ocasi\u00f3n para sacar r\u00e9dito f\u00e1cil a costa del adversario pol\u00edtico.<\/p>\n\n\n\n Creo que muchos europeos, aunque condenen sinceramente la agresi\u00f3n rusa, no se dan cuenta de hasta qu\u00e9 punto la derrota de Ucrania supondr\u00eda una cat\u00e1strofe para toda Europa. A veces se oyen risitas est\u00fapidas: \u00ab\u00a1Pues pronto veremos los tanques rusos en los Campos El\u00edseos!\u00bb. Lo que est\u00e1 en juego en este momento es la supervivencia de Ucrania. Putin est\u00e1 destruyendo Ucrania, eso es lo que quiere hacer y lo est\u00e1 haciendo. <\/p>\n\n\n\n La destrucci\u00f3n de Ucrania supone una amenaza para el conjunto de Europa a lo largo de toda la l\u00ednea de demarcaci\u00f3n. Por lo tanto, es urgente que Europa movilice las fuerzas suficientes para ayudar a los ucranianos a frustrar ese plan, as\u00ed como los recursos morales necesarios para llevar a cabo un esfuerzo militar duradero y de gran envergadura. Debe obtener estos recursos, en primer lugar, del sentimiento patri\u00f3tico de las distintas naciones europeas, naciones aliadas en un conjunto civilizatorio que quiere defenderse movilizando a sus partes constitutivas, sus \u00abpiedras vivas\u00bb.<\/p>\n\n\n\n El optimismo de Tocqueville era, no obstante, un optimismo prudente, ya que, para \u00e9l, la evoluci\u00f3n natural de la democracia se encaminaba hacia una especie de \u00abdespotismo suave\u00bb, seg\u00fan sus propias palabras. Para evitarlo, hay que desarrollar un arte de la democracia. Y el arte de la democracia, es el arte de sacar el m\u00e1ximo partido al gobierno representativo, de calibrar con acierto el dispositivo institucional, de fomentar las asociaciones, de preservar la igualdad de derechos sin sofocar las virtudes y los talentos, de cultivar un lenguaje capaz de decir las cosas tal y como son, en lugar de ahogarlas en abstracciones… Estamos hablando de un arte olvidado. <\/p>\n\n\n\n Me gustar\u00eda mencionar un punto importante al respecto. Sufrimos y validamos constantemente una terrible simplificaci\u00f3n, o \u00abcalcificaci\u00f3n\u00bb, del lenguaje. Ya no sabemos hablar de los problemas colectivos m\u00e1s que en el lenguaje de los derechos. Hay temas en los que el lenguaje de los derechos resulta perfectamente pertinente, pero hay muchas cuestiones en las que debe complementarse con otro lenguaje, con otro enfoque de las cosas. No se puede decir simplemente: hay derechos humanos ilimitados, y la tarea de la pol\u00edtica es simplemente garantizar la igualdad de esos derechos humanos ilimitados. \u00bfQu\u00e9 ocurre entonces con los derechos del ciudadano? \u00bfSe pueden disolver simplemente los derechos del ciudadano en los derechos humanos? Saben tan bien como yo que plantear esta pregunta se considera un delito, o casi, en el estado actual de la opini\u00f3n p\u00fablica.\u00a0<\/p>\n\n\n\n Como reacci\u00f3n a esta hipertrofia de los derechos humanos, se ponen de relieve afirmaciones \u00abidentitarias\u00bb, identidades cuyo sentido reside \u00edntegramente en esa misma afirmaci\u00f3n. Y se hace en nombre de otro derecho humano, el derecho a tener una identidad… \u00a1Eso supone un derecho m\u00e1s, como si nos faltaran! Se trata, sobre todo, de simplificarse la tarea de forma abusiva. Esa \u00abidentidad\u00bb que se afirma con tanta vehemencia es, por lo general, un \u00abbien com\u00fan\u00bb que, para poder proponerse de forma \u00fatil, requerir\u00eda ser analizado en t\u00e9rminos pol\u00edticos y morales precisos. Es cierto que lo com\u00fan no puede ser simplemente el marco de los derechos, que tiene una consistencia pol\u00edtica y moral, que incluye \u00abcontenidos de vida\u00bb, pero esto debe desentra\u00f1arse y articularse con precisi\u00f3n, en lugar de afirmarse como un bloque que hay que aceptar tal cual o rechazar.<\/p>\n\n\n\n Tocqueville tem\u00eda la afici\u00f3n de las sociedades democr\u00e1ticas por las abstracciones. F\u00edjense en qu\u00e9 mara\u00f1a de abstracciones se ve envuelta la cuesti\u00f3n de la educaci\u00f3n entre nosotros. \u00abDerecho a una educaci\u00f3n de calidad\u00bb, \u00abigualdad de oportunidades\u00bb, \u00abla escuela para corregir las desigualdades\u00bb… Todas estas f\u00f3rmulas giran en torno a la periferia del tema, al que rozan sin llegar a abordarlo. No nos dicen nada sobre el contenido deseable de la educaci\u00f3n. Por ejemplo: \u00bfqu\u00e9 lugar hay que dar al aprendizaje de la lengua? \u00bfC\u00f3mo ense\u00f1arla? La lengua francesa est\u00e1 abandonada, humillada, destrozada por todas partes. \u00bfQu\u00e9 arte de la democracia queda si se pierde el arte de escribir y hablar? Se oyen en la radio algunas frases de Georges Pompidou o de Fran\u00e7ois Mitterrand, y uno piensa: \u00a1qu\u00e9 bien hablaba, c\u00f3mo encontraba la palabra adecuada, c\u00f3mo la colocaba en su sitio! Esa sutileza en el discurso no era solo el talento o la virtud de una persona, sino la expresi\u00f3n de un pa\u00eds que hab\u00eda dominado el arte pol\u00edtico de la democracia. \u00bfLo hemos perdido? Me desconcierta la volubilidad y la precipitaci\u00f3n de la mayor\u00eda de los pol\u00edticos a los que escucho por la radio por las ma\u00f1anas. \u00bfSe dirigen a alguien? Da la impresi\u00f3n de que tienen un repertorio de sustantivos que quieren hacer o\u00edr, como si emitieran se\u00f1ales, sin preocuparse de que sirvan para un discurso que exigir\u00eda verbos. <\/p>\n\n\n\n Solo el arte de la democracia, con el buen uso de nuestra lengua que ello supone, puede permitirnos \u00abreunir\u00bb los componentes de nuestro r\u00e9gimen que se han separado: un pueblo pol\u00edtico en el marco nacional, que no excluye una uni\u00f3n m\u00e1s estrecha entre las naciones europeas; un Estado de derecho que no se sustituya ni al legislador ni al gobierno; y, por \u00faltimo, una representaci\u00f3n pol\u00edtica que restablezca un intercambio honesto entre la confianza de los gobernados y el sentido de la responsabilidad de los gobernantes. \u00bfA\u00fan estamos a tiempo de reparar este sistema, que es la obra maestra \u2014en grave peligro\u2014 de la pol\u00edtica moderna?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":" De Hobbes a Tocqueville, los secretos de un arte pol\u00edtico olvidado: la democracia<\/p>\n","protected":false},"author":40,"featured_media":116346,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"templates\/post-interviews.php","format":"standard","meta":{"_acf_changed":true,"_trash_the_other_posts":false,"_yoast_wpseo_estimated-reading-time-minutes":26,"_lgc_tts_voice":"","_lgc_tts_publish":false,"_lgc_tts_history_item_id":"","_lgc_tts_generated_at":"","_lgc_tts_status":"","_lgc_tts_error":"","footnotes":""},"categories":[6],"tags":[],"staff":[1368],"editorial_format":[1473],"serie":[],"audience":[],"geo":[177],"class_list":["post-116356","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-politica","staff-guillaume-erner","editorial_format-entrevistas","geo-europa"],"acf":{"open_in_webview":false,"accent":"default","_thumbnail_id":116346,"excerpt":"De Hobbes a Tocqueville, los secretos de un arte pol\u00edtico olvidado: la democracia","display_date":"","new_abstract":true},"yoast_head":"\n\u00bfQu\u00e9 le sugiere el contrato social franc\u00e9s, en el momento que estamos viviendo?<\/h3>\n\n\n\n
\u00bfQu\u00e9 balance har\u00eda del \u00abmacronismo\u00bb<\/strong>? \u00bfC\u00f3mo valora esta f\u00f3rmula pol\u00edtica, que no es ni de derecha ni de izquierda, pero que en realidad se ha convertido muy r\u00e1pidamente en algo distinto?<\/strong><\/h3>\n\n\n\n
Sin embargo, es el representante de la alta administraci\u00f3n; es una tradici\u00f3n francesa.<\/strong><\/h3>\n\n\n\n
Actualmente hay una campa\u00f1a presidencial con, digamos, tres opciones. \u00bfLe parece acertada la expresi\u00f3n \u00abcentro extremo\u00bb para referirse a lo que ahora se conoce como el bloque central?<\/strong><\/h3>\n\n\n\n
Cuando habla de las cr\u00edticas que se le pueden hacer a la Uni\u00f3n Europea, \u00bfen qu\u00e9 piensa?<\/strong><\/h3>\n\n\n\n
Lo que resulta curioso, precisamente, es observar la divergencia entre Estados Unidos y los pa\u00edses europeos. \u00bfC\u00f3mo valora el mandato de Donald Trump y la forma en que se ejerce la democracia estadounidense?<\/strong><\/h3>\n\n\n\n
Entre las \u00faltimas provocaciones de Trump, hay una sobre la que quer\u00eda que se fijara, porque recordaba las p\u00e1ginas que le dedicaba en La Raison des nations<\/em><\/strong><\/em>: la intenci\u00f3n de hacer p\u00fablicas las ejecuciones capitales, despu\u00e9s de que, una vez m\u00e1s, una ejecuci\u00f3n se hubiera desarrollado de forma muy defectuosa en Estados Unidos.<\/strong><\/h3>\n\n\n\n
Lo que escrib\u00eda usted en La Raison des nations<\/em><\/strong> es que la pena de muerte en Estados Unidos era indisociable de una interpretaci\u00f3n del pacto hobbesiano muy diferente a la nuestra, y de una concepci\u00f3n totalmente distinta de la leg\u00edtima defensa. \u00bfPodr\u00eda desarrollar este punto, sobre todo teniendo en cuenta que Francia est\u00e1 conmocionada por un suceso en el que precisamente se plantea la cuesti\u00f3n de la protecci\u00f3n de los bienes\u2026?<\/strong><\/h3>\n\n\n\n
Esto tambi\u00e9n tiene un matiz diferente hoy en d\u00eda, ya que Europa se considera agredida por Rusia. Se plantea la cuesti\u00f3n del derecho a defenderse, es decir, a armarse y, m\u00e1s concretamente, a arriesgar la vida, no de la poblaci\u00f3n, sino de una parte de nuestros hijos, como ha dicho un militar franc\u00e9s. \u00bfQu\u00e9 le sugiere esto?<\/strong><\/h3>\n\n\n\n
\u00bfEn qu\u00e9 sentido?<\/strong><\/h3>\n\n\n\n
Usted es un gran lector de Tocqueville. En las primeras p\u00e1ginas de <\/strong>De la democracia en Am\u00e9rica<\/em><\/strong><\/a> se percibe una especie de confianza providencial en la igualaci\u00f3n de las condiciones y en el sentimiento de igualdad entre las personas. \u00bfSe puede seguir compartiendo ese sentimiento hoy en d\u00eda?<\/strong><\/h3>\n\n\n\n