{"id":115587,"date":"2026-10-21T00:51:47","date_gmt":"2026-10-20T22:51:47","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=115587"},"modified":"2026-10-21T00:51:54","modified_gmt":"2026-10-20T22:51:54","slug":"la-trampa-italiana-de-la-politica-francesa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/10\/21\/la-trampa-italiana-de-la-politica-francesa\/","title":{"rendered":"La trampa italiana de la pol\u00edtica francesa"},"content":{"rendered":"\n

Descubra <\/em>el Grand Continent. Ideas y an\u00e1lisis que no se encuentran en ning\u00fan otro sitio. Pero que pronto ver\u00e1 por todas partes. En su bandeja de entrada a partir de 8 euros al mes<\/a><\/em><\/p>\n\n\n\n

Si bien la historia de la Rep\u00fablica Italiana est\u00e1 marcada por decisiones tomadas fuera de sus fronteras, no hay que considerarlas como algo que pertenezca exclusivamente al \u00e1mbito de la pol\u00edtica exterior. La formaci\u00f3n de mayor\u00edas, las decisiones econ\u00f3micas y el funcionamiento de las instituciones se han visto profundamente influidos por el arraigo en el bando occidental, la participaci\u00f3n en la integraci\u00f3n europea, los acuerdos monetarios, la adhesi\u00f3n al euro y, m\u00e1s recientemente, el Plan Nacional de Recuperaci\u00f3n y Resiliencia (PNRR). El concepto de \u00abpresi\u00f3n externa\u00bb se asocia a menudo a estos \u00faltimos factores, pero merece ser cuestionado: podr\u00eda dar una imagen demasiado simplificada de un pa\u00eds que recibe instrucciones del extranjero, una imagen muy tentadora para los conspiranoicos de todo tipo. <\/p>\n\n\n\n

Las clases dirigentes italianas sol\u00edan buscar y negociar por s\u00ed mismas los pactos internacionales. Ve\u00edan en ello una v\u00eda para obtener recursos, credibilidad y una continuidad en la orientaci\u00f3n pol\u00edtica que resultaba dif\u00edcil de garantizar a trav\u00e9s de la pol\u00edtica interior.<\/p>\n\n\n\n

Emidio Diodato ofreci\u00f3 una primera definici\u00f3n pertinente del concepto de \u00abrestricci\u00f3n externa\u00bb. \u00c9l sit\u00faa la primera aparici\u00f3n de este t\u00e9rmino en el a\u00f1o 1953, cuando apareci\u00f3 en el informe anual del Banco de Italia. En aquel entonces, se consideraba que la organizaci\u00f3n europea era una oportunidad para que Italia limitara sus errores en materia de pol\u00edtica econ\u00f3mica. Pero no fue hasta los an\u00e1lisis aportados por Guido Carli cuando este concepto se convirti\u00f3 en una verdadera clave para interpretar la historia de la Rep\u00fablica Italiana.<\/p>\n\n\n\n

La autonom\u00eda de un Estado puede verse limitada por una presi\u00f3n externa, pero su capacidad de acci\u00f3n puede verse incrementada. Del mismo modo, aunque el aplazamiento de una reforma pueda resultar sin duda m\u00e1s costoso, las resistencias internas \u2014aunque no sean insuperables\u2014 pueden superarse. O, incluso, si bien la presi\u00f3n externa puede servir de pretexto para legitimar una medida que supuestamente habr\u00eda sido impuesta por la Uni\u00f3n o por los mercados, tambi\u00e9n permite proteger una decisi\u00f3n estrat\u00e9gica frente a los avatares de la pol\u00edtica nacional. Por lo tanto, el impacto de la presi\u00f3n externa sobre la Rep\u00fablica Italiana no puede entenderse \u00fanicamente pregunt\u00e1ndose qu\u00e9 parte de soberan\u00eda se ha cedido. Hay que observar, de manera m\u00e1s amplia, qui\u00e9n ha optado por esa presi\u00f3n, con qu\u00e9 fin, con qu\u00e9 m\u00e1rgenes de negociaci\u00f3n y qu\u00e9 resultados ha supuesto para los ciudadanos.<\/p>\n\n\n\n

En el momento del giro de Maastricht, Carli no solo hab\u00eda percibido la integraci\u00f3n europea como un conjunto de obligaciones que hab\u00eda que cumplir, sino, sobre todo, como un instrumento portador de transformaciones para la clase dirigente italiana. <\/span>1<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n

La definici\u00f3n de Diodato se distingue de la idea com\u00fanmente aceptada de que cualquier Estado estar\u00eda sometido a presiones internacionales. Por el contrario, \u00e9l percibe la presi\u00f3n externa como una elecci\u00f3n pol\u00edtica adoptada en el marco de un orden m\u00e1s amplio, de modo que este influya a su vez, como un efecto de goteo, en las decisiones internas. \u00bfC\u00f3mo explicar su fuerza? Si bien una mayor\u00eda puede cambiar o el gobierno puede caer, los tratados, las normas comunes, los mecanismos de los mercados financieros y su credibilidad son, por su parte, duraderos. As\u00ed, una decisi\u00f3n tomada a nivel internacional modifica progresivamente los m\u00e1rgenes de maniobra a escala nacional. No elimina las alternativas, pero altera su costo y dificulta la adopci\u00f3n de aquellas que son incompatibles con las obligaciones contra\u00eddas.<\/p>\n\n\n\n

Para Carli, recurrir a este mecanismo respond\u00eda a una visi\u00f3n pesimista de la situaci\u00f3n del pa\u00eds. De hecho, seg\u00fan \u00e9l, la clase pol\u00edtica italiana sol\u00eda posponer las reformas necesarias para controlar el gasto, ya que cualquier intento se topaba inmediatamente con la oposici\u00f3n de los grupos afectados. Lograr un consenso para poner en marcha medidas a largo plazo se hab\u00eda vuelto muy dif\u00edcil. Para salir de este punto muerto pol\u00edtico, surgi\u00f3 as\u00ed la idea de someter a Italia a unas obligaciones europeas cuya fuerza fuera suficiente para obligar al pa\u00eds a seguir una disciplina financiera de forma permanente, y no solo en situaciones de emergencia. Seg\u00fan Carli, sin esta restricci\u00f3n jur\u00eddica internacional que ejerciera presi\u00f3n, la clase pol\u00edtica seguramente no se habr\u00eda puesto manos a la obra para sanear las cuentas. <\/span>2<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n

Es en este punto donde Diodato observa tanto la pertinencia como la ambivalencia de la interpretaci\u00f3n de Carli. Optar por la \u00abpresi\u00f3n externa\u00bb no se limita a posicionarse a favor del mercado \u00fanico. En el enfoque de Carli, esta opci\u00f3n se convierte, m\u00e1s a\u00fan, en una maniobra pol\u00edtica para configurar un marco institucional que permita transformar las reglas de la econom\u00eda italiana. El anclaje europeo deber\u00eda bastar para respaldar la disciplina monetaria y presupuestaria, la reducci\u00f3n del gasto, las privatizaciones y las reformas laborales y de las pensiones. Sin embargo, en el proyecto liberal de Carli, m\u00e1s que un anclaje, el marco europeo imparte, desde arriba, directrices a un pa\u00eds considerado reacio a las reformas e influye as\u00ed directamente en la estructura econ\u00f3mica general. En este sentido, se podr\u00eda calificar el proyecto de Carli de \u00abjacobino\u00bb. <\/p>\n\n\n\n

Maastricht no representaba, por tanto, solo un tratado ratificado, sino un texto de alcance constitucional. Mediante esta transferencia de la soberan\u00eda monetaria y de la supervisi\u00f3n de las pol\u00edticas presupuestarias, se modificaba la relaci\u00f3n entre la decisi\u00f3n pol\u00edtica y la norma econ\u00f3mica. El papel del tecn\u00f3crata no se limitaba, por tanto, a aportar competencias al gobierno, sino que garantizaba, sobre todo, la continuidad de los compromisos adquiridos a nivel europeo, partiendo del principio de que el sistema representativo no era capaz de asegurarla. Esto plantea una cuesti\u00f3n democr\u00e1tica. Es cierto que la \u00abrestricci\u00f3n externa\u00bb puede permitir corregir errores y cumplir compromisos a largo plazo, por lo que contribuye a reforzar la capacidad del Estado. Sin embargo, al sustituir de forma permanente a la deliberaci\u00f3n y a la responsabilidad pol\u00edtica, podr\u00eda vaciar de sentido las decisiones sometidas a los electores. <\/p>\n\n\n\n

Junto con Gaetano Quagliariello, en Il Principe e la Repubblica, <\/em>hemos <\/em>desarrollado un an\u00e1lisis que permite situar este mecanismo de la \u00abcoacci\u00f3n externa\u00bb en el marco de una historia institucional m\u00e1s amplia. Examinar la Constituci\u00f3n, as\u00ed como las competencias formales de los \u00f3rganos de la Rep\u00fablica, no basta para comprenderla. <\/span>3<\/sup><\/a><\/span><\/span> Tambi\u00e9n hay que estudiar su constituci\u00f3n material, es decir, las relaciones efectivas entre los partidos, los gobiernos, los aparatos administrativos, los organismos intermedios o incluso los poderes supranacionales. Este marco de an\u00e1lisis permite examinar los tratados y las alianzas no como un tel\u00f3n de fondo inmutable, sino como herramientas capaces de influir en la orientaci\u00f3n pol\u00edtica de un pa\u00eds y en sus relaciones de poder internas. As\u00ed, aunque la \u00abpresi\u00f3n externa\u00bb no est\u00e9 inscrita en el seno mismo de una instituci\u00f3n nacional, esta \u00faltima puede tener consecuencias directas sobre la actuaci\u00f3n de las fuerzas pol\u00edticas, incluso las m\u00e1s radicales, como veremos m\u00e1s adelante. La \u00abpresi\u00f3n externa\u00bb tiene, por tanto, un valor \u00abprepol\u00edtico\u00bb. <\/p>\n\n\n\n

Antes de la presi\u00f3n externa<\/h2>\n\n\n\n

Es necesario repasar la historia del surgimiento de la Rep\u00fablica para comprender la fuerte interrelaci\u00f3n entre el \u00e1mbito nacional y el internacional, en el caso italiano. La joven Rep\u00fablica nace en un contexto de fuerte dependencia respecto a la escena internacional. Italia, como pa\u00eds derrotado, se encontraba entonces inmersa en la reconstrucci\u00f3n y situada en la l\u00ednea divisoria de la Guerra Fr\u00eda. Su estabilidad democr\u00e1tica depend\u00eda en gran medida de sus relaciones con Estados Unidos, de la ayuda estadounidense, de la opci\u00f3n atlantista y del inicio de la integraci\u00f3n europea. En este sentido, las elecciones de 1948 son muy representativas de esta fuerte interrelaci\u00f3n entre los juegos pol\u00edticos internos y los debates internacionales. Entre los temas en juego en las elecciones, el futuro de la ayuda estadounidense y la pertenencia de Italia al bando occidental revest\u00edan especial importancia. Sin embargo, no se puede reducir a Alcide De Gasperi a un mero ejecutor de decisiones pol\u00edticas que no le pertenecieran. Por el contrario, m\u00e1s que ninguno de sus sucesores, supo aprovechar esa posici\u00f3n para devolver al pa\u00eds su credibilidad y recuperar un margen de maniobra. <\/p>\n\n\n\n

El populismo no ha desaparecido debido a la presi\u00f3n externa, pero esta ha limitado su traducci\u00f3n inmediata en decisiones gubernamentales.<\/p>Lorenzo Castellani<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n

Por este motivo, Diodato nos invita a abandonar una interpretaci\u00f3n seg\u00fan la cual la pol\u00edtica exterior de la Primera Rep\u00fablica se reducir\u00eda a un enfoque pasivo de equilibrios internos o dependiente de una voluntad externa. Para este pa\u00eds que sali\u00f3 derrotado de la guerra, los espacios que ofrec\u00eda el multilateralismo le permitieron negociar, obtener reconocimiento y defender sus intereses. Incorporarse a las instituciones econ\u00f3micas internacionales y participar en la construcci\u00f3n europea no solo implicaba limitaciones, sino que tambi\u00e9n ofrec\u00eda nuevas posibilidades. La pol\u00edtica exterior desempe\u00f1\u00f3 as\u00ed un papel fundamental en la construcci\u00f3n de una gran econom\u00eda industrial en Italia. Poner la integraci\u00f3n internacional al servicio de la estrategia nacional fue incluso una cuesti\u00f3n capital, desde finales de la d\u00e9cada de 1940 hasta principios de la de 1950. <\/p>\n\n\n\n

Sin embargo, las decisiones de pol\u00edtica econ\u00f3mica e industrial de Italia hasta la d\u00e9cada de 1970 no pueden describirse sin distinguir entre \u00abrestricci\u00f3n externa\u00bb (vincolo esterno<\/em>) y \u00abrestricci\u00f3n exterior\u00bb (vincolo esterno<\/em>). De hecho, Giovanni Farese explica que hablar de \u00abrestricci\u00f3n exterior\u00bb se ajusta m\u00e1s a la realidad de ese periodo. Este t\u00e9rmino hace referencia al equilibrio necesario con las cuentas con el exterior. Explicamos el mecanismo: para una econom\u00eda que debe importar materias primas, energ\u00eda, tecnolog\u00edas y bienes de equipo, es necesario obtener divisas, ya sea mediante las exportaciones o a trav\u00e9s de otros ingresos. As\u00ed, si se abre una brecha entre las importaciones y la generaci\u00f3n de divisas, la pol\u00edtica de desarrollo que se est\u00e1 llevando a cabo puede verse interrumpida o ralentizada. El equilibrio de la balanza de pagos es, por tanto, esencial y act\u00faa como una restricci\u00f3n. Esta no se deriva de una norma dictada por una organizaci\u00f3n internacional, sino que est\u00e1 vinculada a la posici\u00f3n de la econom\u00eda italiana en el marco de los intercambios y pagos mundiales.<\/p>\n\n\n\n

Las decisiones que pod\u00edan parecer de car\u00e1cter interno se ve\u00edan, por tanto, directamente afectadas por las presiones externas: la expansi\u00f3n industrial ten\u00eda como consecuencia un aumento de las necesidades de importaci\u00f3n; la balanza de pagos tambi\u00e9n pod\u00eda verse afectada por una aceleraci\u00f3n de la demanda; o, incluso, pod\u00eda ser necesario frenar el crecimiento o modificar las prioridades de producci\u00f3n para responder a la necesidad de defender la moneda. A esto hay que a\u00f1adir tambi\u00e9n el impacto del contexto internacional \u2014las relaciones comerciales o la disponibilidad de financiaci\u00f3n\u2014 en las decisiones internas. Estos diversos factores no dictaban por s\u00ed solos una pol\u00edtica: la elecci\u00f3n de c\u00f3mo reaccionar y sobre qu\u00e9 grupos sociales hacer recaer los costos correspond\u00eda a los gobiernos. Sin embargo, estos no pod\u00edan ignorar este reto del equilibrio exterior. <\/span>4<\/sup><\/a><\/span><\/span> <\/p>\n\n\n\n

Aunque esta distinci\u00f3n entre \u00abrestricci\u00f3n exterior\u00bb y \u00abrestricci\u00f3n externa\u00bb permite una mejor comprensi\u00f3n, no debe interpretarse como un esquema para delimitar de forma r\u00edgida dos \u00e9pocas: la Italia de la posguerra se rigi\u00f3 por los acuerdos internacionales, por ejemplo; y la Italia posterior a 1970 tambi\u00e9n estuvo sujeta a la balanza de pagos. Esta distinci\u00f3n resulta m\u00e1s \u00fatil para identificar un cambio en la interpretaci\u00f3n pol\u00edtica de esta restricci\u00f3n. La \u00abrestricci\u00f3n exterior\u00bb se plantea como una condici\u00f3n econ\u00f3mica; mientras que la \u00abrestricci\u00f3n externa\u00bb se definir\u00e1 en la \u00e9poca europea como un compromiso institucional asumido de forma deliberada para influir en las decisiones nacionales. Existe, por tanto, una continuidad entre ellas: ambas reconocen una interdependencia. Sin embargo, en el caso de la \u00abrestricci\u00f3n externa\u00bb, no se limita uno a reconocer la interdependencia, sino que se intenta transformarla en una norma de conducta interna, lo cual, por otra parte, no ocurre sin dificultades ni roces en materia de legitimidad pol\u00edtica. <\/p>\n\n\n\n

Europa como disciplina<\/h2>\n\n\n\n

Se puede considerar como punto de inflexi\u00f3n la adhesi\u00f3n al Sistema Monetario Europeo (SME), decidida en 1978 y efectiva a partir de 1979. De hecho, el v\u00ednculo entre la pol\u00edtica econ\u00f3mica italiana y las decisiones de los socios se vio reforzado por este compromiso de contener las fluctuaciones de la lira frente a las dem\u00e1s monedas participantes. Prestar atenci\u00f3n a la inflaci\u00f3n, a los salarios, al gasto y a la credibilidad de la pol\u00edtica presupuestaria aplicada se convierte en algo esencial para defender el tipo de cambio. Por lo tanto, no se trata \u00fanicamente de una cuesti\u00f3n t\u00e9cnica, ya que esto repercute en el costo de las decisiones nacionales y reduce asimismo la posibilidad de aplazar indefinidamente sus consecuencias. <\/p>\n\n\n\n

La diversidad de estos retos qued\u00f3 patente en los debates en torno a la adhesi\u00f3n al SME. En el Banco de Italia se tem\u00eda que la p\u00e9rdida de m\u00e1rgenes monetarios no fuera acompa\u00f1ada de una disciplina presupuestaria suficiente. Por parte de las fuerzas pol\u00edticas, exist\u00eda preocupaci\u00f3n por los posibles efectos sobre el gasto p\u00fablico y la pol\u00edtica salarial: el Partido Comunista (PCI) se hab\u00eda opuesto a una adhesi\u00f3n inmediata, mientras que el Partido Socialista (PSI) se hab\u00eda abstenido. Esto agrav\u00f3 la crisis de la mayor\u00eda de solidaridad nacional (1976-1979). Aunque se consigui\u00f3 para la lira un margen de fluctuaci\u00f3n m\u00e1s amplio que para las dem\u00e1s monedas \u2014se\u00f1al de las negociaciones sobre las condiciones de adhesi\u00f3n\u2014, la adhesi\u00f3n implicaba, no obstante, que el an\u00e1lisis de las decisiones tomadas a nivel nacional no pod\u00eda realizarse sin tener en cuenta las promesas europeas. <\/p>\n\n\n\n

El funcionamiento de la presi\u00f3n externa puede observarse de forma concreta a trav\u00e9s del SME. Por ejemplo, este aumenta el costo de las pol\u00edticas incompatibles con un compromiso com\u00fan, proporciona argumentos a los gobiernos para aprobar una reforma o exigir sacrificios, refuerza las instituciones que garantizan la estabilidad o, incluso, obliga a los partidos a gestionar consecuencias que trascienden el mero \u00e1mbito nacional. Por lo tanto, el SME no elimina los conflictos pol\u00edticos, sino que modifica el terreno de juego: ya no basta con debatir los objetivos, sino que tambi\u00e9n hay que debatir la forma de actuar para conciliarlos con las obligaciones ya contra\u00eddas a nivel europeo.<\/p>\n\n\n\n

Aunque el \u00abdivorcio\u00bb entre el Tesoro y el Banco de Italia en 1981 se debi\u00f3 a una decisi\u00f3n interna, este se inscribi\u00f3 en un contexto en plena transformaci\u00f3n. Al quedar liberado de la obligaci\u00f3n de comprar los t\u00edtulos no colocados, el banco central ganaba autonom\u00eda, pero el costo de la deuda se hac\u00eda a\u00fan m\u00e1s evidente. Tambi\u00e9n hay que destacar que el refuerzo de la disciplina monetaria no iba acompa\u00f1ado de forma sistem\u00e1tica del desarrollo de una capacidad por parte de los partidos para corregir el gasto o reformar el presupuesto. A lo largo de la d\u00e9cada se fue agrandando as\u00ed una brecha: los mecanismos que impon\u00edan l\u00edmites m\u00e1s estrictos evolucionaban m\u00e1s r\u00e1pidamente que las pr\u00e1cticas pol\u00edticas para adaptarse a ellos. <\/p>\n\n\n\n

Por lo tanto, no hay que considerar a la Italia de los a\u00f1os ochenta como un actor pasivo de la integraci\u00f3n. En 1985, aprovechando la presidencia italiana de la Comunidad, Bettino Craxi contribuy\u00f3 a superar las oposiciones al Acta \u00danica Europea. Pero, aunque el pa\u00eds no dej\u00f3 de buscar su lugar en el proyecto comunitario, el avance del mercado \u00fanico exig\u00eda con urgencia adaptar la econom\u00eda, el sistema financiero y la administraci\u00f3n, algo que solo se abord\u00f3 de forma parcial. As\u00ed pues, se puede considerar que aquellos a\u00f1os fueron una oportunidad perdida para gestionar mejor la presi\u00f3n externa: si bien el marco europeo evolucionaba, no se pod\u00eda decir lo mismo de los malos h\u00e1bitos persistentes adquiridos a nivel interno. Lejos de percibirse como un motor para modernizar el Estado, la presi\u00f3n externa se viv\u00eda cada vez m\u00e1s como un marco al que hab\u00eda que ajustarse lo m\u00ednimo posible.<\/p>\n\n\n\n

Maastricht: la apuesta de Carli<\/h2>\n\n\n\n

La iniciativa de Carli alcanz\u00f3 su punto \u00e1lgido en 1992, con el Tratado de Maastricht. La perspectiva de la moneda \u00fanica y los criterios de convergencia que la acompa\u00f1an sit\u00faan el compromiso europeo en el centro de la vida pol\u00edtica y econ\u00f3mica nacional. Italia debe prepararse para la transferencia de su pol\u00edtica monetaria al \u00e1mbito supranacional y para que su pol\u00edtica presupuestaria quede sujeta a obligaciones comunes.<\/p>\n\n\n\n

El Tratado de Maastricht se produce en un momento extremadamente dif\u00edcil para Italia: el fin de la Guerra Fr\u00eda la priv\u00f3 de sus puntos de referencia internacionales, mientras que la reunificaci\u00f3n alemana, la Guerra del Golfo, la desintegraci\u00f3n de Yugoslavia y la crisis albanesa debilitaron su posici\u00f3n como potencia regional de tama\u00f1o medio. Adem\u00e1s, la Primera Rep\u00fablica atraviesa una crisis a la vez financiera, pol\u00edtica y judicial.<\/p>\n\n\n\n

Seg\u00fan Diodato, para Carli la apuesta por la integraci\u00f3n europea permit\u00eda, por tanto, dar respuesta a esta doble crisis: la de las finanzas p\u00fablicas y la del papel de Italia en la escena internacional. La construcci\u00f3n europea deb\u00eda proporcionar un marco estable al pa\u00eds y, de este modo, sacarlo del declive provocado por los desequilibrios presupuestarios y el inmovilismo de la clase pol\u00edtica. Carli tambi\u00e9n esperaba que las restricciones propias del marco europeo cumplieran una funci\u00f3n pedag\u00f3gica: la disciplina, vivida en un primer momento como algo impuesto, dar\u00eda lugar a nuevos h\u00e1bitos entre la clase dirigente, hasta convertirse en la norma. <\/p>\n\n\n\n

Se trataba, por tanto, de conseguir mediante la presi\u00f3n internacional lo que la competencia pol\u00edtica habitual no hab\u00eda logrado. Ahora bien, tal estrategia equivale a confiar a los tecn\u00f3cratas y a las instituciones independientes un papel decisivo en la definici\u00f3n de la orientaci\u00f3n econ\u00f3mica, lo cual no puede sino destacarse como problem\u00e1tico. Si bien la elecci\u00f3n es claramente pol\u00edtica, su aplicaci\u00f3n se presenta, por su parte, como una necesidad t\u00e9cnica. Esto permite a los gobiernos atribuirse el m\u00e9rito de la integraci\u00f3n en la Uni\u00f3n Europea, al tiempo que se eximen de toda responsabilidad respecto a las medidas adoptadas para cumplir las obligaciones derivadas de dicha integraci\u00f3n. De este modo, a la tecnocracia se le conf\u00eda la custodia de compromisos que no son neutros y que las mayor\u00edas pol\u00edticas podr\u00edan verse tentadas a cuestionar. <\/span>5<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n

Pero en septiembre de 1992, la crisis de la lira demostr\u00f3 que, aunque Italia se hab\u00eda comprometido a cumplir un compromiso, no estaba preparada para hacerlo. La salida del SME, la devaluaci\u00f3n y las medidas de emergencia del gobierno de Amato pusieron de manifiesto el retraso acumulado por el pa\u00eds. El compromiso europeo, lejos de eliminar estas debilidades estructurales, hace que su coste sea m\u00e1s visible. A ra\u00edz de esta crisis, los sucesivos gobiernos convertir\u00e1n la adopci\u00f3n de la moneda \u00fanica y, por tanto, el saneamiento de las cuentas, en un objetivo fundamental.<\/p>\n\n\n\n

Los gobiernos y la coacci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n

La Segunda Rep\u00fablica nace, por tanto, en un contexto ya marcado por las decisiones europeas. Para el centroizquierda, la adhesi\u00f3n al euro encarna el rigor financiero, la fiabilidad y la modernizaci\u00f3n necesarios para la normalizaci\u00f3n de Italia. El gobierno de Prodi persigue este objetivo, al tiempo que intenta mantener la cohesi\u00f3n en el seno de una mayor\u00eda dividida en materia de protecci\u00f3n social, reformas econ\u00f3micas y ciertos aspectos de la pol\u00edtica exterior. Pero, aunque se alcance el objetivo, las contradicciones persisten. <\/p>\n\n\n\n

Se trataba, por tanto, de conseguir mediante la presi\u00f3n internacional lo que la competencia pol\u00edtica habitual no hab\u00eda logrado.<\/p>Lorenzo Castellani<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n

Para Diodato, el pa\u00eds ha sufrido por la incapacidad de la clase dirigente para transformar un proyecto marcado por el rigor europeo en una propuesta que concilie estabilidad y crecimiento. En otras palabras, la disciplina presupuestaria no pod\u00eda, por s\u00ed sola, sustituir a una estrategia de desarrollo. <\/p>\n\n\n\n

Quedaban por resolver algunos problemas a escala nacional, como la cuesti\u00f3n de la productividad, el tama\u00f1o de las empresas, la innovaci\u00f3n, la calidad de la administraci\u00f3n y la capacidad industrial. El retraso italiano se produjo de forma gradual: el declive de sectores de la gran industria y la insuficiente transformaci\u00f3n del modelo de producci\u00f3n debilitaron al pa\u00eds, precisamente cuando la econom\u00eda se internacionalizaba y la uni\u00f3n monetaria exig\u00eda una mayor capacidad de adaptaci\u00f3n. Si bien el euro garantizaba la estabilidad y la pertenencia a una zona monetaria com\u00fan, no dictaba d\u00f3nde hab\u00eda que invertir ni qu\u00e9 reformas deb\u00edan llevarse a cabo.<\/p>\n\n\n\n

As\u00ed, la presi\u00f3n europea ha adquirido diferentes significados, seg\u00fan el espectro pol\u00edtico. Desde el centroizquierda, se ha considerado, sobre todo, como una garant\u00eda de credibilidad y como un instrumento de modernizaci\u00f3n. El centroderecha, por el contrario, ha hecho m\u00e1s hincapi\u00e9 en las limitaciones que impon\u00eda Maastricht y reclamaba un mayor margen de maniobra a nivel nacional. Su oposici\u00f3n no se basaba, por tanto, en una diferencia de puntos de vista sobre el multilateralismo en s\u00ed mismo \u2014pues ambos bandos consideraban la presi\u00f3n como un instrumento de la pol\u00edtica exterior italiana\u2014, sino m\u00e1s bien en el valor que se atribu\u00eda al marco europeo y en la mayor o menor posibilidad de poder liberarse de su l\u00f3gica. A pesar de sus diferentes interpretaciones, ambos se enfrentaron al reto de conciliar a la vez la estabilidad financiera, el crecimiento econ\u00f3mico y el consenso social. <\/p>\n\n\n\n

La crisis de la deuda soberana no ha hecho m\u00e1s que agravar esta ecuaci\u00f3n. En 2011, el diferencial se convirti\u00f3 en una cuesti\u00f3n pol\u00edtica desconocida hasta entonces para la mayor\u00eda de los votantes. M\u00e1s que una medida del coste relativo de la deuda, el diferencial de rendimiento de los t\u00edtulos del Estado era un indicador del nivel de credibilidad del gobierno y de su capacidad para cumplir sus compromisos. Al debilitamiento de la mayor\u00eda parlamentaria se sumaron las presiones procedentes tanto de los mercados como de las instituciones europeas y del Banco Central Europeo. En este contexto, caracterizado por un margen de maniobra muy reducido, naci\u00f3 el gobierno de Monti, que en aquel momento contaba con el apoyo de una amplia mayor\u00eda.<\/p>\n\n\n\n

Este episodio pol\u00edtico es relevante, ya que pone de manifiesto el aspecto m\u00e1s controvertido de la presi\u00f3n externa. De hecho, aunque el funcionamiento de los procedimientos constitucionales no se ha visto interrumpido \u2014el presidente de la Rep\u00fablica encarg\u00f3 la formaci\u00f3n del gobierno y el Parlamento vot\u00f3 a favor de la moci\u00f3n de confianza\u2014, las decisiones adoptadas han sido percibidas por una parte de la opini\u00f3n p\u00fablica como impuestas por una situaci\u00f3n de emergencia y concebidas al margen del marco habitual del debate democr\u00e1tico. Si bien Italia ha ganado credibilidad a nivel internacional durante este periodo de austeridad, el coste social del ajuste, as\u00ed como la fragilidad de su econom\u00eda, han desencadenado una reacci\u00f3n populista muy fuerte. <\/p>\n\n\n\n

Se podr\u00eda describir este episodio como la entrada de Italia en una espiral de \u00abdesdemocratizaci\u00f3n\u00bb. No hay que ver en ello el colapso de la democracia liberal, sino m\u00e1s bien el riesgo de que pierda eficacia si los responsables pol\u00edticos nacionales no logran convertir los compromisos adquiridos en oportunidades para el pa\u00eds. Pero a\u00fan as\u00ed es necesario poder distinguir entre las decisiones inevitables y aquellas que a\u00fan son discutibles. Una tarea que se ha vuelto dif\u00edcil para los votantes, que se enfrentan a gobiernos que achacan a Europa decisiones de las que no quieren asumir la responsabilidad, o a oposiciones que se jactan de ignorar obligaciones que, sin embargo, seguir\u00e1n siendo v\u00e1lidas en caso de victoria electoral. La democracia no solo se ve debilitada por la presi\u00f3n externa, sino tambi\u00e9n por la incapacidad de la pol\u00edtica para gestionarla y rendir cuentas al respecto.<\/p>\n\n\n\n

Los populistas y los euroesc\u00e9pticos tambi\u00e9n han aprovechado esta divisi\u00f3n para sacar fuerza de ella. Las elecciones de 2018 marcaron una ruptura con la idea de que la credibilidad europea fuera, por s\u00ed sola, una respuesta suficiente a los problemas del pa\u00eds. Fruto del acuerdo entre el Movimiento 5 Estrellas y la Liga, el gobierno de Conte I trabaj\u00f3 por una mayor libertad en materia de pol\u00edtica econ\u00f3mica y cuestion\u00f3 algunos postulados del orden establecido. A pesar de estas aspiraciones, surgi\u00f3 una brecha entre la voluntad de oponerse a una restricci\u00f3n y la capacidad de gobernar un Estado sometido a ella. La necesidad de financiar la deuda, las relaciones con la Comisi\u00f3n, la estabilidad del euro y la reacci\u00f3n de los mercados exig\u00edan una negociaci\u00f3n permanente. Estos factores no exclu\u00edan ninguna alternativa, pero encarec\u00edan aquellas que iban en contra de los compromisos fundamentales de Italia.<\/p>\n\n\n\n

As\u00ed pues, la presi\u00f3n externa tuvo como consecuencia una moderaci\u00f3n de las fuerzas. Aquellas que la hab\u00edan criticado duramente durante su campa\u00f1a electoral se vieron obligadas a gobernar con m\u00e1rgenes m\u00e1s estrechos. Por lo tanto, se vieron obligadas a revisar sus objetivos, a negociar con las instituciones europeas y a evaluar sus promesas teniendo en cuenta la viabilidad financiera. Lejos de ser lineal, esta adaptaci\u00f3n no se ha producido sin conflictos. Sin embargo, la responsabilidad gubernamental parece actuar aqu\u00ed como un freno frente a las posturas m\u00e1s radicales, que chocan con compromisos dif\u00edciles de revocar y con costos inmediatamente perceptibles.<\/p>\n\n\n\n

Se puede observar la misma din\u00e1mica a partir de 2022, aunque bajo formas diferentes. A pesar de la victoria de una coalici\u00f3n formada por fuerzas que desde hace tiempo se muestran cr\u00edticas con la Uni\u00f3n, no se ha producido ninguna ruptura con el arraigo europeo y atl\u00e1ntico de Italia. La actuaci\u00f3n del gobierno de Meloni se ha caracterizado por la b\u00fasqueda de credibilidad internacional, la prudencia en las primeras decisiones presupuestarias, las relaciones con el presidente de la Rep\u00fablica y la necesidad de respetar los compromisos del PNRR. La presi\u00f3n externa no es el \u00fanico factor que ha contribuido a esta postura m\u00e1s moderada; tambi\u00e9n hay que a\u00f1adir el impacto de las decisiones pol\u00edticas, los incentivos institucionales y las consideraciones estrat\u00e9gicas. Pero no se puede negar que el conjunto de compromisos asumidos por Italia ha reducido el margen de maniobra para un cambio radical. <\/p>\n\n\n\n

El PNRR <\/strong>supone un punto de inflexi\u00f3n<\/strong><\/h2>\n\n\n\n

La presi\u00f3n europea ha adoptado una nueva forma, a ra\u00edz del Plan Nacional de Recuperaci\u00f3n y Resiliencia. La obtenci\u00f3n de recursos sigue dependiendo del cumplimiento de los plazos y de la consecuci\u00f3n de objetivos verificables. Sin embargo, la l\u00f3gica ya no se reduce \u00fanicamente a la disciplina presupuestaria. La financiaci\u00f3n conjunta, las reformas, las inversiones y la evaluaci\u00f3n de resultados se combinan en el programa \u00abNext Generation EU\u00bb. Ya no se trata solo de identificar los l\u00edmites que debe respetar el Estado, sino tambi\u00e9n de preguntarse qu\u00e9 se consigue realmente con los recursos disponibles.<\/p>\n\n\n\n

La democracia no solo se ve debilitada por la presi\u00f3n externa, sino tambi\u00e9n por la incapacidad de la pol\u00edtica para gestionarla y rendir cuentas al respecto.<\/p>Lorenzo Castellani<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n

Por eso, Nicola Lupo propone describir el PNRR como un proceso \u00abeuronacional\u00bb: el marco com\u00fan lo establecen las instituciones de la Uni\u00f3n, mientras que el plan de cada Estado miembro se define a escala nacional. Cada Estado elige las medidas y las prioridades y establece la organizaci\u00f3n necesaria para ponerlas en pr\u00e1ctica. La evaluaci\u00f3n del plan, el seguimiento de los compromisos y de su avance, as\u00ed como la verificaci\u00f3n del cumplimiento de los objetivos, se llevan a cabo con la colaboraci\u00f3n de la Comisi\u00f3n. Por su parte, el Consejo se encarga de aprobar el plan o de introducir posibles modificaciones. Bruselas no impone un orden de forma unilateral, sino que este se construye de com\u00fan acuerdo con las instituciones nacionales, que son indispensables para la asunci\u00f3n de compromisos y su aplicaci\u00f3n. <\/span>6<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n

Lupo prefiere, por tanto, hablar de \u00abautocompromiso\u00bb, en el marco del PNRR. Italia, por ejemplo, ha optado por presentar el plan y ha definido su contenido, respetando al mismo tiempo las prioridades y los procedimientos comunes. El cumplimiento de los plazos y de las modalidades de control es, por tanto, esencial para acceder a los recursos, y la modificaci\u00f3n de los compromisos no puede realizarse de forma unilateral. La f\u00f3rmula cl\u00e1sica de Carli es muy diferente en este sentido. En este caso, el compromiso no es solo una palanca para dificultar la aplicaci\u00f3n de una pol\u00edtica considerada irresponsable, sino que tambi\u00e9n integra la financiaci\u00f3n, la programaci\u00f3n administrativa y los resultados esperados en un mismo circuito de toma de decisiones, en el que participan Roma y Bruselas. <\/p>\n\n\n\n

Esta lectura tambi\u00e9n permite evitar un malentendido sobre la soberan\u00eda. El hecho de que Italia participe en las instituciones europeas o de que haya optado por asumir ciertos compromisos no hace que las limitaciones que de ello se derivan sean insignificantes. Si bien, una vez aprobado el plan, los sucesivos gobiernos deben adaptarse a unos objetivos y plazos que no han definido por s\u00ed mismos, estas limitaciones no convierten, sin embargo, a Italia en un actor carente de voluntad propia. Cabe precisar asimismo que el plan ha sido renegociado, corregido y ajustado en varias ocasiones de com\u00fan acuerdo con la Comisi\u00f3n Europea. <\/p>\n\n\n\n

Existen dos formas en que la clase pol\u00edtica puede interpretar el PNRR. Una primera ser\u00eda entenderlo como un calendario de obligaciones que deben cumplirse, so pena de que se interrumpan los pagos europeos. Esta interpretaci\u00f3n reproduce la l\u00f3gica del \u00abm\u00ednimo necesario\u00bb ya observada en etapas anteriores de la integraci\u00f3n. Una segunda forma ser\u00eda considerar este plan como un vector de integraci\u00f3n, que permita estimular las capacidades de programaci\u00f3n, coordinaci\u00f3n y ejecuci\u00f3n, as\u00ed como transformar una restricci\u00f3n acordada en un recurso de gobernanza. La prueba ha resultado especialmente dura para un Estado cuyas dificultades no radican tanto en la posibilidad formal de decidir como en la capacidad de llevar una decisi\u00f3n hasta el final. La brecha entre el anuncio de un compromiso y su cumplimiento se ha hecho a\u00fan m\u00e1s evidente debido a la exigencia de resultados. Y esta \u00faltima exigencia, por s\u00ed sola, tampoco garantizaba el \u00e9xito de cada compromiso. Este nuevo y potencial \u00abm\u00e9todo de gobernanza\u00bb se caracteriza, por tanto, por una mayor integraci\u00f3n de la exigencia externa en la din\u00e1mica institucional. \u00bfQu\u00e9 se puede decir de su evoluci\u00f3n? Se podr\u00e1 hacer un balance m\u00e1s completo cuando se sepa si iniciativas como \u00abNext Generation EU\u00bb seguir\u00e1n siendo puntuales o, por el contrario, cada vez m\u00e1s frecuentes e institucionalizadas. <\/p>\n\n\n\n

Italia, Francia y la prudencia ante las presiones externas<\/h2>\n\n\n\n

Para concluir este recorrido por la historia italiana, se ha podido observar una evoluci\u00f3n de la funci\u00f3n de la presi\u00f3n externa. La Rep\u00fablica de la posguerra recibi\u00f3 seguridad y recursos para la reconstrucci\u00f3n gracias a su integraci\u00f3n internacional. Esta \u00faltima adquiri\u00f3 un car\u00e1cter cada vez m\u00e1s disciplinario, desde el SME hasta Maastricht. El a\u00f1o 2011 se caracteriz\u00f3, ante la presi\u00f3n conjunta de los mercados y las instituciones europeas, por la puesta de manifiesto de los riesgos que entra\u00f1aba una pol\u00edtica incapaz de prevenir la crisis. Esta presi\u00f3n acab\u00f3 plasm\u00e1ndose en un programa compartido a trav\u00e9s del PNRR. En el marco de este programa, la disponibilidad de recursos y la capacidad para cumplir los compromisos adquiridos \u2014incluidos los de Italia\u2014 est\u00e1n \u00edntimamente relacionadas. As\u00ed, en cada una de estas etapas, la restricci\u00f3n nunca ha sustituido por completo a la decisi\u00f3n nacional, sino que ha tenido un profundo impacto en el costo de las alternativas. <\/p>\n\n\n\n

Ha surgido una discrepancia entre la voluntad de oponerse a una restricci\u00f3n y la capacidad de gobernar un Estado sometido a ella.<\/p>Lorenzo Castellani<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n

La moderaci\u00f3n de las fuerzas pol\u00edticas se perfila como uno de sus efectos pol\u00edticos m\u00e1s destacados. Si bien los populistas y los euroesc\u00e9pticos promet\u00edan una ruptura con el orden europeo, el caso italiano demuestra que, una vez en el gobierno, no han podido cumplir sus promesas. Al toparse con tratados, alianzas, vencimientos de deuda, expectativas de los inversores y, m\u00e1s recientemente, con los compromisos del PNRR, es cierto que han podido cuestionar ciertas normas y negociar m\u00e1rgenes de flexibilidad, pero no han podido actuar como si esos v\u00ednculos no existieran. En los pr\u00f3ximos a\u00f1os, sin duda, habr\u00e1 que a\u00f1adir tambi\u00e9n los compromisos del SAFE, con los que igualmente se encontrar\u00e1n. \u00bfCon qu\u00e9 resultado? El resultado ha sido una adaptaci\u00f3n realista, a veces acompa\u00f1ada de una ret\u00f3rica m\u00e1s conflictiva que las decisiones efectivamente tomadas. El populismo no ha desaparecido, por tanto, gracias a la presi\u00f3n externa, pero esta ha limitado su traducci\u00f3n inmediata en decisiones gubernamentales. Este mecanismo no siempre ha funcionado bien, pero se ha impuesto a lo largo de la \u00faltima d\u00e9cada de la historia italiana como un dispositivo prudente frente a las fuerzas que han llegado al poder. Ahora sustenta la constituci\u00f3n material de la Rep\u00fablica Italiana. <\/span>7<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n

La presi\u00f3n externa parece ser una clave de interpretaci\u00f3n \u00fatil para la Francia actual, sin por ello dar por sentado que su futuro ser\u00e1 un calco del de Italia. Su peso pol\u00edtico en Europa, su tradici\u00f3n estatal y sus recursos diplom\u00e1ticos son diferentes, pero el v\u00ednculo entre las decisiones internas y la valoraci\u00f3n externa se ha estrechado ante la inestabilidad parlamentaria, las dificultades presupuestarias y la presi\u00f3n sobre los t\u00edtulos del Estado. El proyecto de presupuesto para 2027 presentado por el gobierno franc\u00e9s tiene como objetivo reducir el d\u00e9ficit, pero este se enfrenta a un Parlamento dividido y a la oposici\u00f3n a medidas impopulares. A principios de octubre de 2026, el rendimiento de los bonos del Estado franc\u00e9s a diez a\u00f1os rozaba el 5 %, mientras que la deuda p\u00fablica ascend\u00eda a alrededor del 119 % del producto interior bruto en el segundo trimestre. Estas cifras son indicativas de la fuerte presi\u00f3n a la que se ven sometidas las decisiones del gobierno, sin que ello signifique, por tanto, una insolvencia inminente.<\/p>\n\n\n\n

En el caso de Italia, Mario Draghi siempre ha sido visto como una especie de Jano de dos caras: por un lado, era el hombre del \u00abpiloto autom\u00e1tico\u00bb que aplicaba las reformas sugeridas por la Uni\u00f3n, al considerar que no hab\u00eda alternativa posible; y, por otro, el hombre del \u00abwhatever it takes\u00bb, que defend\u00eda el euro y a los pa\u00edses m\u00e1s expuestos a la especulaci\u00f3n, como su propio pa\u00eds. \u00bfQu\u00e9 opina hoy sobre la situaci\u00f3n francesa? No cambia de enfoque. Su visi\u00f3n es la misma que la que tiene de Italia: la Uni\u00f3n es a la vez un remedio amargo y una oportunidad para amortiguar situaciones que, de otro modo, podr\u00edan degenerar.<\/p>\n\n\n\n

\u00bfQu\u00e9 nos ense\u00f1a la experiencia italiana a las fuerzas francesas que hoy critican a la Uni\u00f3n y prometen un aumento del gasto? Estas no dejar\u00edan de encontrarse con obst\u00e1culos en caso de llegar al poder. Es posible que una mayor\u00eda cuestione las prioridades europeas, elija c\u00f3mo distribuir el ajuste presupuestario o incluso negocie con sus socios. Sin embargo, sigue siendo necesario financiar al Estado, convencer a los inversores de que compren sus t\u00edtulos y cumplir las normas comunes a las que ella misma ha contribuido. El mecanismo de moderaci\u00f3n observado en Italia podr\u00eda aplicarse tambi\u00e9n en Francia, si persistiera la presi\u00f3n sobre las cuentas y los rendimientos. No hay que interpretar este mecanismo como una conversi\u00f3n ideol\u00f3gica de las fuerzas populistas o euroesc\u00e9pticas, sino como una adaptaci\u00f3n pragm\u00e1tica ante las limitaciones reales a las que se enfrenta la acci\u00f3n gubernamental. <\/p>\n\n\n\n

Sin embargo, no habr\u00eda que deducir de estos episodios de la historia pol\u00edtica italiana que la presi\u00f3n externa podr\u00eda resolver el problema pol\u00edtico latente. Si bien permite tanto contener una ruptura repentina como incitar a los gobernantes a reconocer la realidad de las cuentas y los compromisos, no puede, sin embargo, sustituir a una mayor\u00eda capaz de decidir <\/strong>qui\u00e9n debe asumir los costos del saneamiento, qu\u00e9 inversiones deben preservarse y c\u00f3mo dotar de credibilidad a una perspectiva de crecimiento. La legitimidad pol\u00edtica necesaria para superar las fracturas sociales y la polarizaci\u00f3n pol\u00edtica tampoco puede garantizarse \u00fanicamente mediante la presi\u00f3n externa. De hecho, esta permite moderar las promesas radicales, sin por ello producir resultados tangibles a nivel social y pol\u00edtico. Incluso puede profundizarse la brecha entre la pol\u00edtica y los votantes. Imponer una l\u00ednea desde el exterior no es, por tanto, la funci\u00f3n m\u00e1s \u00fatil de la presi\u00f3n externa. Esta permite, sobre todo, confrontar a las clases dirigentes con las consecuencias de sus promesas y hacer que rindan cuentas p\u00fablicamente de sus decisiones.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"

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