{"id":114757,"date":"2026-10-12T18:29:53","date_gmt":"2026-10-12T16:29:53","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=114757"},"modified":"2026-10-12T18:29:59","modified_gmt":"2026-10-12T16:29:59","slug":"trump-y-xi-jinping-no-estan-haciendo-la-paz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/10\/12\/trump-y-xi-jinping-no-estan-haciendo-la-paz\/","title":{"rendered":"Trump y Xi Jinping no est\u00e1n haciendo las paces"},"content":{"rendered":"\n
Descubra<\/em> el Grand Continent. Ideas y an\u00e1lisis que no se encuentran en ning\u00fan otro sitio. Pero que pronto ver\u00e1 por todas partes. En su bandeja de entrada a partir de 8 euros al mes.<\/a><\/em><\/p>\n\n\n\n Hubo un tiempo, no tan lejano, en el que cada intercambio entre Washington y Pek\u00edn parec\u00eda un paso m\u00e1s hacia una declaraci\u00f3n de guerra. Desde el virus chino hasta los aranceles y las represalias, la guerra fr\u00eda se estaba recrudeciendo. <\/p>\n\n\n\n Entonces, casi de la noche a la ma\u00f1ana, todo pareci\u00f3 calmarse.<\/p>\n\n\n\n Durante la visita de Xi Jinping a Washington, Donald Trump hizo todo lo posible para que predominaran las sonrisas y los abrazos. Reinaba cierta confusi\u00f3n en Washington. \u00bfAcaso las dos superpotencias no se encontraban inmersas en una escalada del conflicto, que se hab\u00eda acelerado desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca?<\/p>\n\n\n\n El New York Times<\/em> titul\u00f3: \u00abMientras Xi visita Washington, Trump resta importancia a las acciones de China en contra de los intereses estadounidenses\u00bb. <\/span>1<\/sup><\/a><\/span><\/span> Casi nos sentir\u00edamos tentados a ver en ello el triunfo del \u00abcomercio pac\u00edfico\u00bb: \u00bfse han impuesto discretamente los intereses comerciales y econ\u00f3micos de dos sistemas cada vez m\u00e1s integrados para pacificar las relaciones entre China y Estados Unidos?<\/p>\n\n\n\n Ser\u00eda un error. En el ojo del cicl\u00f3n reina la calma. En realidad, la cordialidad que ha rodeado la reciente visita de Xi Jinping a Washington refleja, sobre todo, una profundizaci\u00f3n de la brecha transpac\u00edfica. Cuando todas las fuerzas se movilizan para ganar la batalla, incluso la simulaci\u00f3n de una negociaci\u00f3n se convierte en una distracci\u00f3n demasiado costosa. Mientras tanto, lejos de los focos, el cicl\u00f3n se intensifica y sacude las infraestructuras ocultas de la econom\u00eda mundial.<\/p>\n\n\n\n En el verano-oto\u00f1o de 2025, la rivalidad entre China y Estados Unidos alcanza su punto \u00e1lgido: los aranceles estadounidenses efectivos rozan el 40 % y Donald Trump se dispone a ampliar considerablemente las sanciones tecnol\u00f3gicas impuestas a las filiales de las empresas afectadas. Pek\u00edn responde anunciando medidas igualmente sin precedentes: una ampliaci\u00f3n sustancial de sus restricciones a la exportaci\u00f3n, con alcance extraterritorial, y la prohibici\u00f3n total de exportar determinados materiales estrat\u00e9gicos, como el galio y el germanio<\/a>. En pleno boom <\/em>de la inteligencia artificial, Silicon Valley se ve amenazado por una parada inminente. Por su parte, China debe seguir exportando masivamente y, por lo tanto, desea librarse de ese 40 % de aranceles. <\/p>\n\n\n\n La tregua de Corea, negociada a finales de octubre de 2025 en Busan, beneficia, por tanto, a ambas partes. China se congratula por la reducci\u00f3n de los aranceles efectivos hasta aproximadamente el 30 % y da marcha atr\u00e1s en las restricciones a la exportaci\u00f3n. La ligera ampliaci\u00f3n y la pr\u00f3rroga hasta enero de 2027 de esta tregua han constituido uno de los \u00fanicos resultados tangibles de la reciente visita de Xi a Washington. <\/p>\n\n\n\n A primera vista, desde Busan, la distensi\u00f3n parece estar en marcha. Pero la batalla por los chips sigue en pleno apogeo: China simplemente ha retirado sus restricciones m\u00e1s dr\u00e1sticas en materia de exportaci\u00f3n de metales y componentes estrat\u00e9gicos; Estados Unidos mantiene sus sanciones contra el sector tecnol\u00f3gico chino. <\/span>2<\/sup><\/a><\/span><\/span> Ni Pek\u00edn ni Washington se hacen ilusiones sobre el car\u00e1cter parcial y, sobre todo, temporal de la tregua y, entre bastidores, cada uno aprovecha el respiro para reposicionar sus tropas y preparar nuevos ataques.<\/p>\n\n\n\n\n\n En las semanas previas a la cumbre de Busan, Donald Trump ya estaba firmando a un ritmo vertiginoso acuerdos de explotaci\u00f3n minera con Australia, pero tambi\u00e9n con Jap\u00f3n, Malasia y Tailandia; con el objetivo de eludir el cuasi-monopolio chino sobre las tierras raras y otros metales cr\u00edticos, asegurando otras v\u00edas de suministro situadas en pa\u00edses que mantienen relaciones m\u00e1s amistosas con Washington. Desde entonces, se han sumado a esta lista una decena de acuerdos mineros, entre otros, con la Rep\u00fablica Democr\u00e1tica del Congo y Marruecos. Adem\u00e1s, Trump mantiene el apoyo financiero concedido por la administraci\u00f3n de Biden al sector de los metales cr\u00edticos, adquiere participaciones en empresas mineras, promueve el almacenamiento de minerales estrat\u00e9gicos e incluso establece un sistema de precios m\u00ednimos para favorecer la extracci\u00f3n nacional. <\/p>\n\n\n\n Estas pr\u00e1cticas de \u00abreshoring\u00bb<\/em> y \u00abfriendshoring\u00bb<\/em> en el sector minero se inscriben en una estrategia m\u00e1s amplia destinada a mantener el control que ejercen los estadounidenses sobre la infraestructura digital del mercado mundial. As\u00ed, en julio de 2025, Washington public\u00f3 su plan de acci\u00f3n para la inteligencia artificial. Esta estrategia, que materializa el estrechamiento de la alianza entre la Casa Blanca y Silicon Valley, persigue el objetivo de \u00abejercer un dominio mundial mediante el control de la producci\u00f3n social de la informaci\u00f3n y el conocimiento en todas sus formas, desde la construcci\u00f3n de narrativas hasta las tecnolog\u00edas de vanguardia\u00bb. <\/span>3<\/sup><\/a><\/span><\/span> Estados Unidos ampl\u00eda este enfoque presionando a sus aliados europeos y asi\u00e1ticos. La dependencia de estos \u00faltimos respecto a las \u00abBig Tech\u00bb<\/em> se utiliza para provocar una alineaci\u00f3n con la posici\u00f3n estadounidense a todos los niveles (infraestructuras energ\u00e9ticas, cadenas de suministro, exportaciones de semiconductores, compras de metales, normativas sobre datos). Tal es la raz\u00f3n de ser de la coalici\u00f3n Pax Silica<\/em><\/a>, presentada por la Casa Blanca en diciembre de 2025, a la que se sum\u00f3 la Uni\u00f3n Europea en junio de 2026. <\/p>\n\n\n\n China tampoco se ha quedado de brazos cruzados. Mientras Trump y Xi escenificaban el fin del conflicto en Busan, la flor y nata de la alta administraci\u00f3n de Pek\u00edn elaboraba el nuevo plan quinquenal<\/a> \u2014el decimoquinto desde el nacimiento de la Rep\u00fablica Popular\u2014 para el periodo 2026-2030. Recordemos que fue precisamente la planificaci\u00f3n lo que permiti\u00f3 a China, no solo conseguir un cuasi-monopolio minero, sino tambi\u00e9n pasar de ser un enano a convertirse en un gigante tecnol\u00f3gico en menos de veinte a\u00f1os<\/a>. El 15.\u00ba plan prev\u00e9 dar un paso m\u00e1s all\u00e1 mediante \u00abmedidas excepcionales para lograr avances decisivos en las tecnolog\u00edas clave fundamentales\u00bb, entre las que destaca la inteligencia artificial. <\/span>4<\/sup><\/a><\/span><\/span> <\/p>\n\n\n\n Esta aceleraci\u00f3n tecnol\u00f3gica, concebida para promover la autosuficiencia de la econom\u00eda china en tecnolog\u00edas punteras, tambi\u00e9n ha sido posible gracias a una serie de medidas adoptadas anteriormente. De hecho, en 2025, China inyect\u00f3 la cifra r\u00e9cord de 213.000 millones de d\u00f3lares en los pa\u00edses de las Nuevas Rutas de la Seda, lo que supone un aumento del 75 % con respecto a 2024, que ya de por s\u00ed hab\u00eda sido un a\u00f1o r\u00e9cord. <\/p>\n\n\n\n Si bien el sector energ\u00e9tico es el principal destinatario de esta financiaci\u00f3n \u2014sobre todo para abastecer al otro pilar material de la infraestructura digital, los centros de datos\u2014, las actividades mineras le siguen de cerca. Adem\u00e1s, Pek\u00edn apoya a los l\u00edderes nacionales en inteligencia artificial subvencionando de forma sustancial los costos de explotaci\u00f3n de los centros de datos y, sobre todo, movilizando a sus bancos p\u00fablicos para que concedan cr\u00e9ditos con tasas de inter\u00e9s reducidas a las empresas del sector. La iniciativa parece estar dando resultados tangibles: Morgan Stanley estima que, de aqu\u00ed a 2030, el mercado chino de semiconductores triplicar\u00e1 su volumen y el 86 % de su suministro proceder\u00e1 de empresas nacionales; <\/span>5<\/sup><\/a><\/span><\/span> y los modelos de inteligencia artificial de c\u00f3digo abierto chinos se est\u00e1n difundiendo a una velocidad r\u00e9cord por todo el mundo. <\/span>6<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n\n\n A pesar de estos avances, el sector tecnol\u00f3gico chino se enfrenta a dos importantes obst\u00e1culos. Por un lado, a pesar de las medidas para eludirlas, las sanciones tecnol\u00f3gicas estadounidenses privan a los gigantes digitales chinos de un acceso masivo a semiconductores de \u00faltima generaci\u00f3n. Por otro lado, Estados Unidos mantiene una ventaja significativa en lo que respecta a modelos destacados de inteligencia artificial. Seg\u00fan el \u00faltimo Stanford AI Index<\/em><\/em>, cuenta con 59, frente a los 35 de China<\/a>. <\/span>7<\/sup><\/a><\/span><\/span> El resultado de la batalla digital depender\u00e1, por tanto, de la capacidad de cada uno para acelerar su desarrollo en materia de inteligencia artificial y sortear el cuello de botella creado por la otra parte. En este contexto, la posici\u00f3n estadounidense sigue siendo ventajosa, ya que resulta m\u00e1s f\u00e1cil sustituir a un proveedor que se encarga de una actividad relativamente menos compleja, como la extracci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n En este contexto, las recientes advertencias de los gigantes estadounidenses de la inteligencia artificial sobre el \u00abriesgo existencial\u00bb<\/a> que esta tecnolog\u00eda supondr\u00eda para la humanidad cobran todo su sentido. Al carecer de intencionalidad propia, la IA act\u00faa dentro de un marco de configuraci\u00f3n predefinido. Gana margen de maniobra cuando se reducen los par\u00e1metros de precauci\u00f3n para potenciar al m\u00e1ximo su rendimiento, a lo que conduce la carrera por la IA. La \u00abamenaza existencial\u00bb no es tanto tecnol\u00f3gica como geopol\u00edtica. Este es el nivel de conflicto que ha alcanzado el enfrentamiento entre China y Estados Unidos.<\/p>\n\n\n\n La inteligencia artificial no es el \u00fanico campo de batalla. El antagonismo monetario tambi\u00e9n se ha extendido al \u00e1mbito digital. Quedan ya muy lejos las <\/em>especulaciones iniciales en torno al plan Miran<\/a>, seg\u00fan el cual la supremac\u00eda del d\u00f3lar supondr\u00eda una carga para Estados Unidos. En realidad, el resto del mundo ha aportado a la econom\u00eda estadounidense una subvenci\u00f3n de casi 680.000 millones de d\u00f3lares solo en 2025, gracias al privilegio exorbitante del d\u00f3lar. <\/span>8<\/sup><\/a><\/span><\/span> Consciente de esta ventaja, la Casa Blanca pretende afianzarla mediante una estrategia especialmente agresiva basada en las stablecoins<\/em> respaldadas por el d\u00f3lar<\/a>. Ese es precisamente el sentido de la Ley Genius<\/a> de julio de 2025. <\/p>\n\n\n\n F\u00e1ciles de utilizar en todo el mundo \u2014ya que no circulan por el sistema interbancario, sino por blockchains\u2014<\/em>, estas stablecoins <\/em>tienen un potencial considerable de adopci\u00f3n por parte de las empresas (que marcan las pr\u00e1cticas de pago de los consumidores). Al ser convertibles a raz\u00f3n de uno por uno en la moneda estadounidense, refuerzan la posici\u00f3n del d\u00f3lar en los pagos internacionales y fomentan la dolarizaci\u00f3n de otros pa\u00edses. Con una adopci\u00f3n masiva, Estados Unidos multiplicar\u00eda las ventajas que ya obtiene de la supremac\u00eda del d\u00f3lar en t\u00e9rminos de financiaci\u00f3n del Estado, de las empresas y de los hogares, as\u00ed como en t\u00e9rminos de poder extraterritorial. Ciertamente, se trata de una iniciativa de alto riesgo. Si la confianza en la estabilidad de los tokens digitales se derrumba, el sistema de pagos podr\u00eda verse desorganizado y, por efecto de contagio, paralizar r\u00e1pidamente los mercados financieros, o incluso detener la actividad econ\u00f3mica. <\/span>9<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n Ante los intentos de Estados Unidos de reforzar su ya desmesurado control sobre el sistema monetario internacional, Xi Jinping se pronunci\u00f3 a principios de 2026 con una claridad sin precedentes a favor de la internacionalizaci\u00f3n del renminbi. <\/span>10<\/sup><\/a><\/span><\/span> Para lograrlo, la infraestructura monetaria china alternativa al d\u00f3lar funciona a pleno rendimiento. El valor de las transacciones realizadas a trav\u00e9s del sistema de pagos CIPS pas\u00f3 de 26 billones de yuanes en el \u00faltimo trimestre de 2022 a 45 billones en el \u00faltimo trimestre de 2025. Aunque la diferencia entre el CIPS y su equivalente en d\u00f3lares sigue siendo muy significativa, se est\u00e1 reduciendo. Paralelamente, los capitales extranjeros afluyen hasta el punto de situar al mercado de capitales chino en el segundo puesto mundial en t\u00e9rminos de volumen, justo por detr\u00e1s de Wall Street. <\/span>11<\/sup><\/a><\/span><\/span> El XV Plan Quinquenal remacha el clavo al acelerar el establecimiento de Shangh\u00e1i como centro financiero internacional que ofrece valores m\u00e1s diversificados.<\/p>\n\n\n\n\n\n La estrategia tambi\u00e9n prev\u00e9 dar un paso decisivo con el desarrollo del renminbi digital. China se encuentra a la vanguardia del desarrollo de la moneda digital del banco central y, por ello, est\u00e1 en una posici\u00f3n favorable para establecer los est\u00e1ndares en la materia. <\/span>12<\/sup><\/a><\/span><\/span> As\u00ed, desde 2021 participa en el proyecto mBridge, <\/em>cuyo objetivo es conectar el renminbi digital con sus hom\u00f3logos extranjeros. Tailandia y los Emiratos \u00c1rabes Unidos participan en el proyecto, y otros 25 pa\u00edses, entre ellos Francia e Italia, lo siguen como observadores. Debido a las ventajas en t\u00e9rminos de eficiencia que ofrece, es probable que dicha conexi\u00f3n directa d\u00e9 lugar a una infraestructura monetaria que sustituya al actual sistema de corresponsal\u00eda bancaria, centrado en el d\u00f3lar. Las monedas nacionales de los pa\u00edses implicados, y sobre todo el renminbi, se utilizar\u00edan para las transacciones.<\/p>\n\n\n\n En resumen, la batalla por el control de la infraestructura monetaria mundial se extiende plenamente al \u00e1mbito digital, donde compiten dos iniciativas. Por el momento, la supremac\u00eda del d\u00f3lar permanece pr\u00e1cticamente intacta, mientras que la iniciativa china sigue siendo fr\u00e1gil. Adem\u00e1s, acaba de sufrir un rev\u00e9s pol\u00edtico: a mediados de septiembre, Arabia Saudita abandon\u00f3 el proyecto mBridge<\/em>. Las autoridades monetarias saud\u00edes niegan haber recibido presi\u00f3n alguna por parte de Estados Unidos. No obstante, tal y como destaca la revista Fortune<\/em>, el Banco de Pagos Internacionales ya se hab\u00eda retirado del proyecto en 2024 tras una campa\u00f1a de presi\u00f3n por parte de Estados Unidos. <\/span>13<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n Tras el par\u00e9ntesis arancelario, el antagonismo entre China y Estados Unidos vuelve a los \u00e1mbitos m\u00e1s discretos, pero sobre todo m\u00e1s decisivos, de las infraestructuras digitales, f\u00edsicas y monetarias del mercado mundial, y se intensifica en ellos. Y es que las presiones pol\u00edtico-econ\u00f3micas que fomentan el enfrentamiento son m\u00e1s fuertes que nunca, especialmente en Estados Unidos. <\/p>\n\n\n\n En China existe cierta estabilidad: la estrategia de externalizar los desequilibrios macroecon\u00f3micos internos mediante la conquista de mercados extranjeros ha quedado confirmada en el \u00faltimo plan. En Estados Unidos, por el contrario, la relaci\u00f3n con el mercado mundial se ha vuelto explosiva. Para comprenderlo en toda su dimensi\u00f3n, conviene tener presente que, desde el punto de vista de Washington, la globalizaci\u00f3n deb\u00eda desempe\u00f1ar un papel estabilizador pol\u00edtico. <\/span>14<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Nacida en un contexto marcado por los intensos conflictos redistributivos de la d\u00e9cada de 1970, deb\u00eda permitir a los hogares mantener los niveles de consumo a pesar del estancamiento de los ingresos reales, gracias a la importaci\u00f3n de bienes baratos. Al mismo tiempo, las empresas deb\u00edan poder acceder a multitud de oportunidades lucrativas en todos los continentes y, de este modo, recuperar su rentabilidad.<\/p>\n\n\n\n Hoy en d\u00eda, esta herramienta de pacificaci\u00f3n social ha dejado de funcionar. En un contexto de ingresos pr\u00e1cticamente estancados, la inflaci\u00f3n resulta pol\u00edticamente explosiva<\/a>. Si bien Trump logr\u00f3 ganar las elecciones presidenciales de 2024 gracias a la incapacidad de Biden para combatir la subida de los precios, ahora se ve atrapado en la misma espiral. Peor a\u00fan, la combinaci\u00f3n de su reforma fiscal \u2014que acent\u00faa las desigualdades de renta\u2014 y los efectos inflacionistas de su pol\u00edtica comercial (y de la guerra en Ir\u00e1n), que las empresas repercuten sobre los hogares, aviva la crisis del encarecimiento de la vida. Esta situaci\u00f3n se observa de forma flagrante: seg\u00fan los \u00faltimos datos disponibles, la participaci\u00f3n del trabajo en el valor a\u00f1adido se ha desplomado hasta el 52,8 %, algo nunca visto desde que se empezaron a recopilar estad\u00edsticas en 1947. Como consecuencia, la participaci\u00f3n del capital ha alcanzado nuevos m\u00e1ximos.<\/p>\n\n\n\nCambios de estrategia en la batalla por lo digital<\/h2>\n\n\n\n
\r\n <\/picture>\r\n \n Nuevo plan (quinquenal), la misma batalla<\/h2>\n\n\n\n
\r\n <\/picture>\r\n \n El giro digital del antagonismo monetario<\/h2>\n\n\n\n
\r\n <\/picture>\r\n \n La persistente externalizaci\u00f3n de los desequilibrios macroecon\u00f3micos <\/h2>\n\n\n\n