{"id":114559,"date":"2026-10-10T11:34:01","date_gmt":"2026-10-10T09:34:01","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=114559"},"modified":"2026-10-10T11:34:06","modified_gmt":"2026-10-10T09:34:06","slug":"xi-jinping-problema-del-cielo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/10\/10\/xi-jinping-problema-del-cielo\/","title":{"rendered":"Xi Jinping y el problema del Cielo"},"content":{"rendered":"\n
Descubra<\/em> el Grand Continent. Ideas y an\u00e1lisis que no se encuentran en ning\u00fan otro sitio. Pero que pronto ver\u00e1 por todas partes. En su bandeja de entrada a partir de 8 euros al mes<\/a><\/em><\/p>\n\n\n\n Desde principios del siglo XXI, una palabra con tres milenios de antig\u00fcedad, olvidada del l\u00e9xico republicano y posteriormente del comunista, ha vuelto a los debates intelectuales de la Rep\u00fablica Popular China y se cuela incluso en la jerga oficial: tianxia<\/em>, \u00ablo que est\u00e1 bajo el Cielo\u00bb. Antiguamente designaba el espacio terrestre sometido a la ley del Cielo a trav\u00e9s de su \u00fanico representante, el soberano que reinaba desde el centro del mundo. Reutilizado con un oportunismo que se adapta a las incoherencias, el \u00abTodo bajo el Cielo\u00bb de la antigua monarqu\u00eda de los Zhou sirve hoy para expresar lo que China piensa de s\u00ed misma, de Occidente y del orden mundial que anhela. Detr\u00e1s de este nuevo universalismo se esconde una convicci\u00f3n casi tan antigua: la unidad ser\u00eda la \u00fanica condici\u00f3n para el orden, la paz y el poder.<\/p>\n\n\n\n Desde la monarqu\u00eda de la Edad de Bronce hasta la ca\u00edda del imperio en 1911, el t\u00e9rmino \u00abtianxia\u00bb<\/em> designaba un territorio de contornos difusos sobre el que se ejerc\u00eda la autoridad ritual y moral del soberano. El tianxia<\/em> es lo que una dinast\u00eda \u00abobtiene\u00bb o \u00abpierde\u00bb seg\u00fan el mandato celestial (tianming<\/em>), doctrina forjada por los jefes de la dinast\u00eda Zhou para legitimar su victoria sobre el pueblo Shang hacia el a\u00f1o 1045 a. C.: el Cielo conf\u00eda el mandato a un hombre virtuoso y se lo retira a sus descendientes si estos llegan a demeritarse. Las regiones situadas fuera del \u00e1mbito en el que se irradia la virtud del soberano le renuevan su lealtad mediante el tributo. La palabra abarca, por tanto, tanto una cosmolog\u00eda moral como un ideal de sometimiento universal.<\/p>\n\n\n\n A finales de la dinast\u00eda Qing, a principios del siglo pasado, esta construcci\u00f3n ideol\u00f3gica se top\u00f3 con las ca\u00f1oneras y los tratados desiguales. Liang Qichao (1873-1929) y los reformistas de su generaci\u00f3n reprochaban a sus mayores haber vivido en un mundo imaginario obsoleto: al creerse el centro del mundo civilizado, los chinos hab\u00edan ignorado la ley darwiniana de la competencia entre Estados-naci\u00f3n. Por lo tanto, hay que inventar con urgencia lo que le falta al pa\u00eds: un nombre, unas fronteras, una lengua nacional, una etnia mayoritaria, una historia continua y un antepasado fundador, el Emperador Amarillo. El historiador estadounidense Joseph Levenson resumi\u00f3 la historia intelectual de la China moderna con este paso del tianxia<\/em> al guojia<\/em>, el Estado-naci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n Desde hace unos veinte a\u00f1os, la tendencia se ha invertido. Convertida en un Estado-naci\u00f3n pr\u00f3spero y poderoso, China est\u00e1 rehabilitando el pasado imperial contra el que se hab\u00eda construido. No obstante, hay que matizar este rechazo: la Rep\u00fablica Popular hab\u00eda rechazado el r\u00e9gimen, calificado de \u00abfeudal\u00bb, al tiempo que conservaba escrupulosamente los territorios de los Qing. La heredera de las fronteras imperiales recupera ahora su ret\u00f3rica. Se alzan tres voces: el discurso oficial, que apenas emplea el t\u00e9rmino \u00abtianxia\u00bb<\/em> salvo en citas cl\u00e1sicas y prefiere la \u00abcomunidad de destino para la humanidad\u00bb; los fil\u00f3sofos y juristas, que convierten el tianxia<\/em> en un sistema; y, por \u00faltimo, sus detractores, que tambi\u00e9n pertenecen al \u00e1mbito acad\u00e9mico. Estos te\u00f3ricos son m\u00e1s que simples propagandistas, y sus cr\u00edticas a Occidente suelen ser acertadas, aunque no por ello demuestran la viabilidad de su propio proyecto.<\/p>\n\n\n\n Basta con un solo trazo horizontal para escribir el m\u00e1s imperioso de los n\u00fameros: el Uno, la realidad primera, la totalidad en germen. Durante los Reinos Combatientes (siglos V-III a. C.), se convierte en el \u00fanico punto de uni\u00f3n de un mundo sumido en una guerra total. El rey Xiang de Liang pregunta a Mencio c\u00f3mo encontrar\u00e1 el mundo su equilibrio; \u00abA trav\u00e9s de la unidad\u00bb, responde el fil\u00f3sofo seguidor de Confucio. \u00bfY qui\u00e9n podr\u00e1 unificarlo? \u00abAquel que no encuentra placer en matar\u00bb. Sin duda, la segunda respuesta fue menos escuchada que la primera. Las escuelas rivales ya no debaten sobre el fin, sino solo sobre los medios: las armas o la virtud. El fracaso del orden multipolar de las \u00abPrimaveras y Oto\u00f1os\u00bb, con sus alianzas, sus juramentos, sus rehenes y sus hegemones, los convenci\u00f3 de que solo habr\u00eda paz mediante la absorci\u00f3n de todos los reinos bajo el reinado de uno solo. Las Primaveras y Oto\u00f1os del se\u00f1or L\u00fc<\/em>, recopiladas en v\u00edsperas de la unificaci\u00f3n imperial, formulan la aplicaci\u00f3n de este principio: un ej\u00e9rcito necesita un (\u00fanico) general y un pa\u00eds un (solo) pr\u00edncipe \u2014el mundo del Hijo del Cielo\u2014, pues la unidad produce orden y la dualidad solo genera caos.<\/p>\n\n\n\n\n\n Es cierto que nadie sospechar\u00e1 a priori de un elogio de la unidad, la armon\u00eda o la gran Concordia. La dificultad surge cuando el ideal se aloja en instituciones marcadas por dos mil a\u00f1os de ideolog\u00eda imperial y, posteriormente, por un r\u00e9gimen represivo. Los eruditos debatieron sobre la mejor manera de gobernar el imperio, y Huang Zongxi (1610-1695) lleg\u00f3 a denunciar al emperador que trataba el mundo como si fuera de su propiedad; pero estas controversias se manten\u00edan dentro de la monarqu\u00eda. Entre el Uno y el caos, se exclu\u00eda la tercera v\u00eda. Es precisamente ese espacio intermedio el que la modernidad pol\u00edtica occidental se ha esforzado por inventar con el pluralismo y el equilibrio de poderes.<\/p>\n\n\n\n El texto que da al relato contempor\u00e1neo su forma can\u00f3nica es el informe presentado por Xi Jinping en el XIX Congreso del Partido, en octubre de 2017. En \u00e9l se aprecia una teleolog\u00eda en tres etapas: sumida en la desgracia desde la Guerra del Opio, la naci\u00f3n china se ha recuperado, luego se ha enriquecido y, finalmente, se ha convertido en una potencia. El informe atribuye estas etapas exclusivamente al Partido; sus comentaristas leer\u00e1n en \u00e9l los nombres de Mao, Deng y Xi. China se acerca ahora al centro de la escena mundial y ofrece a los pa\u00edses que desean desarrollarse sin perder su independencia una \u00abopci\u00f3n totalmente nueva\u00bb, una \u00absabidur\u00eda china\u00bb y una \u00absoluci\u00f3n china\u00bb. A mediados de siglo, ser\u00e1 una potencia socialista moderna, \u00abpr\u00f3spera, poderosa, democr\u00e1tica, civilizada, armoniosa y bella\u00bb: el tercer adjetivo no es precisamente el menos audaz.<\/p>\n\n\n\n El tono autoritario se cristaliza en una f\u00f3rmula tomada de Mao: \u00abpartido, gobierno, ej\u00e9rcito, pueblo, estudios; este, oeste, sur, norte, centro: el Partido lo dirige todo\u00bb. En chino coloquial, los cinco puntos cardinales significan simplemente \u00abpor todas partes\u00bb. Pero el o\u00eddo acostumbrado al esp\u00edritu letrado intuye en ello un cosmograma, uno de esos antiguos esquemas en los que el mundo se ordena en torno a un centro. All\u00ed donde se sentaba el Hijo del Cielo, ahora ocupa su lugar el Partido. El informe del Congreso desglosa a continuaci\u00f3n la unidad a todas las escalas. Se insta a las etnias a unirse \u00abcomo las semillas de una granada\u00bb y a las religiones a \u00absinizarse\u00bb. En lo que respecta a Taiw\u00e1n, a nadie se le permitir\u00e1, en ning\u00fan momento ni de ninguna forma, separar la m\u00e1s m\u00ednima porci\u00f3n del territorio. En el exterior, China promete no buscar jam\u00e1s la hegemon\u00eda y construir una \u00abcomunidad de destino para la humanidad\u00bb. En su perorata, el informe cita el Libro de los Ritos<\/em>: \u00abCuando prevalece el gran Camino, lo que est\u00e1 bajo el Cielo pertenece a todos\u00bb. El informe concluye recordando los 9,6 millones de kil\u00f3metros cuadrados del territorio nacional: el mundo que es de todos tiene, no obstante, las fronteras indiscutibles de la Rep\u00fablica Popular.<\/p>\n\n\n\n El m\u00e1s destacado de los art\u00edfices de esta integraci\u00f3n del orden celestial en el Estado moderno es el fil\u00f3sofo Zhao Tingyang, nacido en 1961, cuya obra El sistema de todo bajo el cielo<\/em> (publicada por primera vez en 2005) ha dotado al debate de su forma filos\u00f3fica. Zhao no forma parte del aparato del Estado, pero sus tesis encajan tan bien con las ambiciones del r\u00e9gimen que este apenas ha tenido que patrocinarlas. Su diagn\u00f3stico es el de un mundo que sigue estando cerca del estado de naturaleza hobbesiano, en el que los Estados coexisten en la anarqu\u00eda. A ello opone un orden \u00absin exterior\u00bb (wuwai<\/em>), en el que ninguna naci\u00f3n podr\u00eda ya hacer recaer sobre las dem\u00e1s el costo de sus actos, donde cada uno tratar\u00eda de reducir la hostilidad antes de aumentar su beneficio, y donde nadie progresar\u00eda sin que todos progresaran con \u00e9l. Occidente, a su juicio, solo ha conocido una pol\u00edtica del enemigo, desde la divisi\u00f3n cristiana entre fieles y paganos hasta el \u00abchoque de civilizaciones\u00bb, y un imperialismo que, con la hegemon\u00eda estadounidense, se ha \u00abglobalizado\u00bb.<\/p>\n\n\n\nDe \u00abTodo bajo el cielo\u00bb a la naci\u00f3n, y viceversa<\/h2>\n\n\n\n
La cifra del buen gobierno<\/h2>\n\n\n\n
\r\n <\/picture>\r\n \n <\/a>\n<\/figure>\n\n\nEl plan de vuelo hacia una \u00abnueva era\u00bb<\/h2>\n\n\n\n
Un mundo sin exterior<\/h2>\n\n\n\n