Alexandra Prokopenko, \u00abFrom Sovereigns to Servants; How the War Against Ukraine Reshaped Russia\u2019s Elite\u00bb, Hurst, octubre de 2026. <\/figcaption>\n <\/a>\n<\/figure>\n\n\nPutin dedic\u00f3 sus dos primeros mandatos a desmantelar todas las tribunas desde las que una \u00e9lite pudiera expresarse pol\u00edticamente. El ejemplo m\u00e1s flagrante es el de los gobernadores regionales. En 2004, con el pretexto de luchar contra el terrorismo y haciendo caso omiso de una sentencia del Tribunal Constitucional, el Kremlin suprimi\u00f3 la elecci\u00f3n directa de los gobernadores. El Consejo de la Federaci\u00f3n, del que los propios gobernadores hab\u00edan sido apartados poco antes y que a partir de entonces estaba compuesto por miembros designados por el Kremlin, aprob\u00f3 este cambio sin la m\u00e1s m\u00ednima objeci\u00f3n. En cuesti\u00f3n de unos a\u00f1os, las discrepancias entre las regiones y el poder central desaparecieron, ya que los gobernadores nombrados dejaron de ser pol\u00edticos para convertirse en administradores cuyas competencias se limitaban a la econom\u00eda regional.<\/p>\n\n\n\n
El mundo empresarial ha extra\u00eddo la misma lecci\u00f3n de una serie de inspecciones llevadas a cabo por los servicios de seguridad y las autoridades reguladoras. Tanto el exmagnate de los medios de comunicaci\u00f3n Vladimir Gusinski como el oligarca Boris Berezovski abandonaron el pa\u00eds a principios de la d\u00e9cada de 2000. El caso m\u00e1s sonado fue la confiscaci\u00f3n de los bienes y la condena a diez a\u00f1os de prisi\u00f3n del hombre m\u00e1s rico de Rusia, Mija\u00edl Jodorkovski, propietario de la petrolera Yukos. El mensaje cal\u00f3 tan hondo que, en la d\u00e9cada de 2010, ya no era necesario record\u00e1rselo a nadie. La propiedad segu\u00eda estando supeditada a la lealtad, y los conflictos pol\u00edticos hab\u00edan dado paso a una rivalidad burocr\u00e1tica por atraer la atenci\u00f3n del dirigente.<\/p>\n\n\n\n
La anexi\u00f3n de Crimea en 2014 supuso una aut\u00e9ntica prueba a gran escala. Cientos de funcionarios reorganizaron los presupuestos, crearon un ministerio encargado de los asuntos de Crimea y confiscaron bienes ucranianos sin el m\u00e1s m\u00ednimo roce interno. Cinco meses despu\u00e9s de la anexi\u00f3n oficial, un viceprimer ministro (considerado liberal) ofreci\u00f3 a un embajador europeo una selecci\u00f3n de vinos de Crimea. El diplom\u00e1tico se neg\u00f3; dentro de la administraci\u00f3n, esta propuesta se percibi\u00f3 como una broma sin importancia.<\/p>\n\n\n\n
En febrero de 2022, los altos responsables de la econom\u00eda rusa sab\u00edan perfectamente por qu\u00e9 la guerra no ten\u00eda ning\u00fan sentido: cientos de miles de millones de d\u00f3lares en reservas depositadas en pa\u00edses occidentales, una fuerte dependencia tecnol\u00f3gica de las importaciones y una estructura presupuestaria basada en la integraci\u00f3n en los mercados mundiales. Por orden de Putin, los bancos y las principales empresas industriales llevaron a cabo pruebas de resistencia para evaluar la capacidad de la econom\u00eda y hacer frente a las sanciones. Los resultados, seg\u00fan los cuales una ruptura con Occidente costar\u00eda m\u00e1s del 10 % del PIB, se transmitieron al presidente. Sin embargo, estos datos nunca sirvieron de argumento contra la guerra. De hecho, el espacio en el que podr\u00eda haberse celebrado tal debate se hab\u00eda cerrado a\u00f1os antes.\u00a0<\/p>\n\n\n\n
Lo que la \u00e9lite supo conservar hasta 2022 fue una capacidad de adaptaci\u00f3n extraordinaria. Privada del derecho a expresar una opini\u00f3n pol\u00edtica, lo ha compensado desarrollando un arte de la supervivencia: saber a qui\u00e9n llamar, qu\u00e9 cargo dentro de un consejo de administraci\u00f3n ofrece protecci\u00f3n, cu\u00e1ndo callarse y cu\u00e1ndo pagar. Sus miembros se han mantenido en el sistema, ya sea por temor por su propia seguridad, la de sus seres queridos y sus equipos, por la falta de alternativas o bien debido al control que el Estado y los servicios de seguridad ejercen sobre sus carreras. La lealtad es aqu\u00ed una estrategia de supervivencia racional, no una adhesi\u00f3n a las ambiciones de Putin ni un apoyo a su persona. <\/p>\n\n\n\n
La guerra ha bloqueado todas las salidas<\/h2>\n\n\n\n Por parte del Estado, en el verano de 2022, cuando las empresas empezaron a mostrarse reacias a dar prioridad a las reparaciones y piezas de recambio destinadas a una \u00aboperaci\u00f3n especial\u00bb que consideraban asunto ajeno, la Duma aprob\u00f3 una ley que autorizaba al gobierno a obligar a cualquier empresa, independientemente de su r\u00e9gimen de propiedad, a aceptar pedidos militares del Estado y a reasignar a sus empleados sin su consentimiento. El texto super\u00f3 las tres lecturas y las dos c\u00e1maras en menos de una semana, y Putin lo promulg\u00f3 tan solo siete d\u00edas despu\u00e9s de su presentaci\u00f3n. Las empresas ni siquiera tuvieron tiempo de oponerse. \u00abTodo para el frente\u00bb, se quej\u00f3 en privado el director de una empresa p\u00fablica: \u00abMis equipos de reparaci\u00f3n son enviados al Ministerio de Defensa, y luego me echan bronca porque no cumplo los objetivos comerciales\u00bb.<\/p>\n\n\n\n
En lo que respecta a los bienes inmuebles, la Fiscal\u00eda ha multiplicado las acciones judiciales para recuperar activos para el Estado, en particular terrenos en Barvija, el pueblo de las dachas del Kremlin situado cerca de Mosc\u00fa. La cercan\u00eda a los responsables pol\u00edticos siempre hab\u00eda servido de amuleto contra los depredadores empresariales y los servicios de seguridad. Ya no es as\u00ed: \u00abDa igual de qu\u00e9 lado te inclines, ya no cambia nada\u00bb, me confi\u00f3 un empresario que figura entre las veinte mayores fortunas de Forbes. \u00abLos documentos de protecci\u00f3n ya no sirven para nada. Antes, bastaba con nombrar a un allegado de Putin en el consejo de administraci\u00f3n para estar a salvo. Hoy en d\u00eda, ni siquiera eso te salva\u00bb. El mensaje, resume, es claro: el \u00abviejo capital\u00bb ya no existe.<\/p>\n\n\n\n
En Occidente, la v\u00eda de salida se ha cerrado. Las sanciones individuales no han conseguido que los capitalistas se vuelvan contra el Kremlin, sino que incluso los han hecho m\u00e1s vulnerables en su propio pa\u00eds y m\u00e1s dependientes del poder.<\/p>\n\n\n\n
La capacidad de adaptaci\u00f3n no ha desaparecido. La flota fantasma, los nichos que han quedado vac\u00edos tras la marcha de las empresas occidentales, el floreciente negocio de los intermediarios\u2026 Todo ello es fruto de la iniciativa, pero de una iniciativa que se ajusta a la l\u00ednea impuesta, sin desviarse nunca de ella.<\/p>\n\n\n\n
\u00bfPor qu\u00e9 las sanciones han resultado ineficaces a la hora de influir en la \u00e9lite rusa?<\/h2>\n\n\n\n Las sanciones no han obligado a las empresas y a la \u00e9lite rusas a elegir entre Mosc\u00fa, por un lado, y Londres y el lago de Como, por otro. En esencia, les han cerrado el acceso a ambos destinos, es decir, a todo Occidente, y solo les han dejado Mosc\u00fa. Prohibiciones de visados, cuentas bloqueadas, activos congelados, rechazo de los bancos, temor a las embargos: el dinero ha vuelto a Rusia.<\/p>\n\n\n\n
Hoy en d\u00eda, el 97 % de los dep\u00f3sitos de los rusos acaudalados se concentran en bancos sujetos a sanciones, y ese dinero alimenta, de hecho, la econom\u00eda de guerra. De hecho, en el balance de un banco, los dep\u00f3sitos tienen como contrapartida los cr\u00e9ditos; y la concesi\u00f3n de cr\u00e9ditos reproduce, en esencia, el modelo de dos velocidades de la econom\u00eda rusa. Por un lado, la contrataci\u00f3n p\u00fablica, vinculada principalmente a la guerra, se beneficia de los cr\u00e9ditos; por otro, todo lo dem\u00e1s se estanca. Las personas sancionadas no tienen, por tanto, ninguna salida: su \u00fanica estrategia consiste en aferrarse a lo que poseen, es decir, redoblar su lealtad. <\/p>\n\n\n\n
Sin estas sanciones individuales, la \u00e9lite vivir\u00eda m\u00e1s c\u00f3modamente. Pero, en general, las sanciones han tenido sobre todo otro efecto: al se\u00f1alar a las personas por su nombre, establecen su complicidad y les quitan la coartada de ser \u00absolo hombres de negocios\u00bb o simples ejecutores que \u00abpulsan botones\u00bb. Ahora es posible se\u00f1alar a personas concretas y las funciones espec\u00edficas que desempe\u00f1an en la cadena de valor militar: compras, intermediaci\u00f3n financiera, log\u00edstica, etc. No obstante, estas sanciones castigan una posici\u00f3n m\u00e1s que un comportamiento. <\/p>\n\n\n\n
Sin embargo, ninguno de estos mecanismos especifica c\u00f3mo deber\u00edan comportarse las personas afectadas para que se levanten o se suavicen las sanciones. En otras palabras, cuando te incluyen en una lista y te restringen la vida cotidiana por formar parte del consejo de administraci\u00f3n de una empresa p\u00fablica, no te sugieren ninguna medida que pueda mejorar tu situaci\u00f3n. Puede que te esfuerces por todos los medios, que transfieras dinero a Ucrania, que te procesen por ello en Rusia y que acabes en la c\u00e1rcel \u2014t\u00fa, tus familiares, tus compa\u00f1eros de trabajo\u2014, pero las sanciones seguir\u00e1n vigentes: ning\u00fan texto prev\u00e9 su levantamiento si se condena la guerra y se financia a Ucrania. Unas sanciones sin salida son una condena, no un incentivo. Para que resulte incentivadora, la pol\u00edtica de sanciones debe, por tanto, ofrecer una alternativa.\u00a0<\/p>\n\n\n\n
\u00bfQu\u00e9 puede hacer Europa?<\/h2>\n\n\n\n En primer lugar, no hay que quedarse de brazos cruzados esperando una escisi\u00f3n de la \u00e9lite. Una \u00e9lite que ha perdido sus dos formas de poder no propondr\u00e1 ninguna alternativa, ya que, por su propia estructura, ha olvidado c\u00f3mo hacerlo. Los que estaban dispuestos a marcharse por principios ya lo han hecho; los que se han quedado han tachado a los disidentes de ingenuos o desleales, reforzando as\u00ed su propio apego al poder.<\/p>\n\n\n\n
En segundo lugar, las sanciones individuales no constituyen una palanca sobre Putin, ya que las personas afectadas tampoco tienen ninguna: \u00abPara dar un golpe de Estado, hay que estar en el palacio. Nosotros no estamos all\u00ed\u00bb, me confi\u00f3 uno de ellos. Las sanciones no hacen m\u00e1s que acentuar su dependencia de Putin. Se pueden considerar un castigo, pero no una forma de presi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n
En tercer lugar, y aqu\u00ed es donde entra en juego Europa, la salida realista no es una revoluci\u00f3n palaciega. Pero tras casi cinco a\u00f1os de guerra, se ha instalado un cansancio abrumador en la sociedad rusa, tanto entre la poblaci\u00f3n como entre las \u00e9lites. Cada vez resulta m\u00e1s dif\u00edcil mantener la lealtad. El deseo de salir de esta situaci\u00f3n es irresistible; pero no hay salida. El equilibrio del que gozan sistemas tan cerrados, que parecen tan estables desde dentro, solo puede romperse desde fuera. Un di\u00e1logo \u2014y no una negociaci\u00f3n\u2014, entablado no con el Kremlin, sino con quienes realmente hacen funcionar el Estado \u2014los responsables econ\u00f3micos y los empresarios\u2014, podr\u00eda dar a la clase dirigente rusa el impulso necesario para recuperar la autonom\u00eda perdida. <\/p>\n\n\n\n
Aquella noche, el 21 de febrero de 2022, se le pidi\u00f3 a Naryshkin que volviera a su asiento. Todos los participantes en la reuni\u00f3n entendieron que se le estaba invitando a que se guardara sus opiniones para s\u00ed mismo y a que no corriera riesgos. Casi cinco a\u00f1os despu\u00e9s, nada dentro del sistema puede ofrecerle la oportunidad de recuperarse. Precisamente por eso, el impulso debe venir del exterior.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"
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\u00bfPor qu\u00e9 las \u00e9lites rusas no se rebelan contra Putin? - El Grand Continent<\/title>\n \n \n \n \n \n \n \n \n \n \n \n\t \n\t \n\t \n \n \n \n \n\t \n\t \n\t \n