{"id":114296,"date":"2026-10-07T19:58:48","date_gmt":"2026-10-07T17:58:48","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=114296"},"modified":"2026-10-07T19:58:54","modified_gmt":"2026-10-07T17:58:54","slug":"tras-la-dura-prueba-la-prueba-dura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/10\/07\/tras-la-dura-prueba-la-prueba-dura\/","title":{"rendered":"Tras la dura prueba de la prueba dura"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"non-subscribers-only\"><em>Prueba <\/em>el Grand Continent<em>. Ideas y an\u00e1lisis que no encontrar\u00e1 en ning\u00fan otro sitio. Pero que pronto ver\u00e1 por todas partes. En su bandeja de entrada <a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/ofertas-suscripcion\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">a partir de 8 euros al mes<\/a><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">La teor\u00eda pol\u00edtica cl\u00e1sica consideraba que los debates de la esfera p\u00fablica eran a la vez el reflejo y el baluarte de la democracia. Este espacio parece haberse convertido m\u00e1s bien en el lugar donde asistimos, consternados, al derrumbe, lento y, sin embargo, brutal, de su estructura.<\/p>\n\n\n\n<p>Algunos pensadores, como Chantal Mouffe, objetar\u00edan que la situaci\u00f3n es menos grave de lo que parece: el <em>polemos<\/em> ser\u00eda la forma habitual, agon\u00edstica, del debate democr\u00e1tico. El conflicto, y no el consenso, ser\u00eda su estado normal, incluso deseable. En contra de lo que Mouffe denomina la \u00abilusi\u00f3n deliberativa\u00bb de Habermas, el conflicto ser\u00eda constitutivo de toda pol\u00edtica aut\u00e9ntica, ya que los desacuerdos profundos nunca se resuelven mediante la discusi\u00f3n racional: est\u00e1n condenados a enfrentarse de forma duradera. Lejos de ser una disfunci\u00f3n que haya que corregir, el conflicto es la esencia misma de lo pol\u00edtico, ya que los hombres y las mujeres, sus intereses y sus valores, presentan una pluralidad irreductible (lo que Mouffe denomina <em>pluralismo agon\u00edstico<\/em>). En este sentido, el conflicto pol\u00edtico es \u00abtr\u00e1gico\u00bb: opone puntos de vista irreconciliables.<\/p>\n\n\n\n<p>Si esto es as\u00ed, hay dos posibilidades: o bien nuestro espacio p\u00fablico no adolece de ning\u00fan mal, o bien lo que en \u00e9l reviste car\u00e1cter patol\u00f3gico debe analizarse no como un fracaso del consenso, sino como una <em>patolog\u00eda del propio desacuerdo<\/em>. Mouffe lo da a entender cuando distingue el agonismo \u2014relaci\u00f3n entre adversarios que se reconocen mutuamente el derecho a existir\u2014 del antagonismo, divisi\u00f3n entre amigo y enemigo que conduce a la guerra civil. En una democracia pluralista, el oponente no es un enemigo al que hay que derrotar, sino un adversario leg\u00edtimo: se cuestionan en\u00e9rgicamente sus ideas, pero nunca su derecho a defenderlas. De ah\u00ed surge la pregunta: \u00bfcu\u00e1ndo se convierte el adversario en enemigo? Y, m\u00e1s fundamentalmente, \u00bfqu\u00e9 es lo que, en la arquitectura informativa del espacio p\u00fablico actual, hace posible esta transici\u00f3n? Si el mal radica menos en nuestra incapacidad para ponernos de acuerdo que en un desacuerdo que se ha vuelto patol\u00f3gico, es la propia estructura de las controversias lo que hay que examinar.<\/p>\n\n\n\n<p>Para comprender sus mecanismos, planteo un axioma: la defensa de una causa justa debe seguir la verdad de los hechos, sin adelantarse a ella ni ignorarla. Proceder\u00e9 de forma inductiva y emp\u00edrica, comparando dos controversias \u2014el caso Dreyfus y la pol\u00e9mica sobre la calificaci\u00f3n de genocidio aplicada a la guerra de Gaza\u2014 para sacar a la luz la infraestructura del debate contempor\u00e1neo y, con ello, el malestar que carcome el espacio p\u00fablico. La comparaci\u00f3n se justifica a\u00fan m\u00e1s si se tiene en cuenta que el caso Dreyfus presenta todas las caracter\u00edsticas de las pol\u00e9micas violentas: dos bandos claramente identificados, una prensa comprometida, una polarizaci\u00f3n que atraviesa la sociedad hasta el seno de las familias, acusaciones morales por ambas partes, intentos de asesinato (contra Labori, el abogado de Dreyfus, y contra el propio Dreyfus), quiz\u00e1 incluso un asesinato (la muerte de Zola, asfixiado en 1902 por una chimenea obstruida, tal vez no fuera accidental). El caso reun\u00eda as\u00ed todos los ingredientes de la polarizaci\u00f3n, hasta llegar a la violencia; y la divisi\u00f3n, lejos de limitarse a los intelectuales, atravesaba toda Francia. \u00daltimo punto en com\u00fan: ambos casos plantean, cada uno a su manera, la cuesti\u00f3n del antisemitismo, uno a escala nacional y el otro a escala mundial. Por muy profundas que sean sus diferencias, se parecen lo suficiente como para que su comparaci\u00f3n resulte instructiva.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La verdad, un reto real y verificable<\/h2>\n\n\n\n<p>En septiembre de 1894, el contraespionaje militar franc\u00e9s intercept\u00f3 en la embajada de Alemania en Par\u00eds un documento an\u00f3nimo, el \u00abbordereau\u00bb, una carta manuscrita que anunciaba la entrega de documentos militares confidenciales. Demostraba que un traidor, dentro del ej\u00e9rcito, proporcionaba informaci\u00f3n a Alemania, enemiga de Francia desde la guerra de 1870.<\/p>\n\n\n\n<p>El caso Dreyfus se basaba en una cuesti\u00f3n concreta, f\u00e1ctica y susceptible de ser resuelta: \u00bfera Dreyfus culpable de espionaje? Para responder a ella, se recurri\u00f3 a documentos, peritajes grafol\u00f3gicos, testimonios y pruebas materiales. La pol\u00e9mica giraba en torno a hechos tangibles y, sobre todo, todos los consideraban verificables. La mejor prueba de este consenso epistemol\u00f3gico: muchos de los implicados cambiaron de opini\u00f3n a lo largo del proceso&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-1-114296' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote note-digits-1'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/10\/07\/tras-la-dura-prueba-la-prueba-dura\/#easy-footnote-bottom-1-114296' title='Jean-Denis Bredin, &lt;em&gt;L&amp;#8217;Affaire&lt;\/em&gt;, Par\u00eds, Julliard, 1983 (traducci\u00f3n al ingl\u00e9s de Jeffrey Mehlman, &lt;em&gt;The Affair: The Case of Alfred Dreyfus&lt;\/em&gt;, Nueva York, George Braziller, 1986).'><sup>1<\/sup><\/a><\/span><\/span>.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Georges Picquart, el glorioso antisemita<\/h3>\n\n\n\n<p>El oficial Georges Picquart compart\u00eda los prejuicios antisemitas del ej\u00e9rcito de su \u00e9poca. Nombrado en 1895 al frente del contraespionaje militar (la \u00absecci\u00f3n de estad\u00edstica\u00bb), vio surgir nuevos indicios. En marzo de 1896, se encontr\u00f3 en la papelera del agregado militar alem\u00e1n, Schwartzkoppen, una tarjeta telegr\u00e1fica rasgada (un \u00abpetit bleu\u00bb) dirigida al comandante Esterhazy, que revelaba sus relaciones con Alemania. Picquart compar\u00f3 la letra de Esterhazy con la del resguardo, el documento que hab\u00eda llevado a la condena de Dreyfus: eran id\u00e9nticas. La nota estaba escrita de pu\u00f1o y letra por Esterhazy. A continuaci\u00f3n, Picquart se hizo con el expediente secreto que se hab\u00eda facilitado ilegalmente a los jueces del consejo de guerra y descubri\u00f3 que no conten\u00eda pr\u00e1cticamente nada concluyente: la mayor\u00eda de las pruebas no guardaban relaci\u00f3n con Dreyfus o se hab\u00edan interpretado de forma err\u00f3nea. De ello dedujo la inocencia del capit\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando comunic\u00f3 su descubrimiento a su superior, el general Gonse, este se enfad\u00f3: el caso estaba cerrado, no se iba a reabrir por el mero hecho de que el hombre fuera inocente. Picquart se neg\u00f3 a ceder; para silenciarlo, lo enviaron a T\u00fanez. Temiendo por su vida, confi\u00f3 en secreto sus descubrimientos, en 1897, a su abogado, Louis Leblois; as\u00ed llegaron al vicepresidente del Senado, Auguste Scheurer-Kestner.<\/p>\n\n\n\n<p>Esterhazy, juzgado ante un consejo de guerra, fue absuelto el 11 de enero de 1898, y Picquart fue detenido justo en el momento en que Zola publicaba <em>J&#8217;accuse<\/em>. El 22 de septiembre de 1898, lo encarcelaron en la prisi\u00f3n militar de Cherche-Midi, la misma en la que Dreyfus hab\u00eda estado recluido antes de su juicio.<\/p>\n\n\n\n<p>Picquart, cuyo papel fue decisivo, al principio no sent\u00eda ninguna simpat\u00eda por Dreyfus: lo cre\u00eda culpable, estaba apegado al ej\u00e9rcito y pretend\u00eda defender su versi\u00f3n. Si cambi\u00f3 de opini\u00f3n, fue por razones puramente documentales. Constituye el caso ejemplar de un hombre <em>guiado por los hechos en contra de sus intereses y, sobre todo, en contra de sus convicciones<\/em>. Las pruebas lo convencieron intelectualmente antes de comprometerlo moralmente. La reacci\u00f3n de sus superiores (silenciar sus descubrimientos, fabricar nuevas pruebas falsas y, posteriormente, encarcelarlo) no hizo m\u00e1s que confirmar que la condena de Dreyfus se basaba en una mentira. Hay que rendir homenaje a este hombre que supo anteponer la verdad tanto a su lealtad hacia la instituci\u00f3n a la que serv\u00eda como a sus propios prejuicios antisemitas.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Jean Jaur\u00e8s, una conversi\u00f3n ideol\u00f3gica<\/h3>\n\n\n\n<p>La trayectoria de Jaur\u00e8s, m\u00e1s compleja, resulta pol\u00edticamente m\u00e1s instructiva. Al principio indiferente, incluso reacio, a la causa de Dreyfus, no estaba del todo exento del antisemitismo imperante. Su perspectiva socialista le hac\u00eda ver en el caso una disputa burguesa entre un rico oficial jud\u00edo y la instituci\u00f3n militar; ninguna de las dos partesde representaba a la clase obrera.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero a medida que la culpabilidad de Esterhazy se hac\u00eda cada vez m\u00e1s dif\u00edcil de negar y las maniobras del Estado Mayor sal\u00edan a la luz, Jaur\u00e8s comprendi\u00f3 que la coalici\u00f3n antidreyfusista (el ej\u00e9rcito, la Iglesia, los mon\u00e1rquicos) encarnaba las fuerzas reaccionarias que el socialismo deb\u00eda derrotar. El caso se convirti\u00f3 para \u00e9l en una lucha por la Rep\u00fablica. Se sumergi\u00f3 en las actas de los juicios y public\u00f3, en oto\u00f1o de 1898, <em>Les Preuves<\/em>, un desmontaje met\u00f3dico de la acusaci\u00f3n. En ella demostraba, en particular, que el expediente secreto se hab\u00eda comunicado a los jueces a espaldas del abogado de Dreyfus, incumpliendo las normas m\u00e1s elementales del Estado de derecho. \u00abQueremos proporcionar al proletariado <em>los elementos de discusi\u00f3n y las pruebas<\/em> que hemos recopilado\u00bb, escrib\u00eda en el prefacio (el subrayado es nuestro). Tambi\u00e9n para \u00e9l, las pruebas ven\u00edan primero y el imperativo moral, despu\u00e9s. Hay que rendir homenaje, una vez m\u00e1s, a Jaur\u00e8s, que supo cambiar de perspectiva pol\u00edtica y revisar sus categor\u00edas de an\u00e1lisis.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">\u00c9mile Zola, de observador a protagonista<\/h3>\n\n\n\n<p>Zola segu\u00eda el caso con un malestar creciente. Cambi\u00f3 de postura en oto\u00f1o de 1897, tras escuchar a Scheurer-Kestner y conocer el expediente que demostraba la inocencia de Dreyfus. Comprendi\u00f3 que se necesitaba un golpe de efecto espectacular para sacar a la opini\u00f3n p\u00fablica del punto muerto. Su carta abierta ten\u00eda como objetivo deliberado provocar un juicio por difamaci\u00f3n, en el que las pruebas salieran a la luz. M\u00e1s a\u00fan que los hechos, fue su <em>encubrimiento<\/em> lo que le impuls\u00f3 a actuar: lo consideraba moralmente intolerable.<\/p>\n\n\n\n<p>El coronel Henry hab\u00eda falsificado documentos para suplir la escasez de pruebas del expediente aut\u00e9ntico. Cuando fueron descubiertos, en agosto de 1898, y \u00e9l se quit\u00f3 la vida en su celda de Mont-Val\u00e9rien, muchos de los que se opon\u00edan a Dreyfus quedaron conmocionados. El caso concluy\u00f3 con un indulto (1899), una ley de amnist\u00eda (1900) y una sentencia del Tribunal de Casaci\u00f3n de 1906 que anulaba el veredicto sin remitirlo a un nuevo tribunal. Aunque sus motivaciones fueran m\u00e1s pol\u00edticas que morales, las instituciones no tuvieron m\u00e1s remedio que ceder ante el conjunto de pruebas: Dreyfus fue rehabilitado ese mismo a\u00f1o. Si la pol\u00e9mica lleg\u00f3 a su fin en lo esencial, fue porque hab\u00eda tenido un objeto claro y delimitado, y porque se hab\u00eda ajustado a las normas de la pr\u00e1ctica probatoria.<\/p>\n\n\n\n<p>En el caso Dreyfus, los hechos ocuparon un primer plano y acabaron por imponerse, si no ante el bando antidreyfusista, al menos ante muchos de los que podr\u00edan haber permanecido indiferentes. El fraude institucional (pruebas falsificadas, sesiones a puerta cerrada, testimonios falsos) hab\u00eda precipitado incluso el derrumbe de la posici\u00f3n antidreyfusista: cada fraude revelado desacreditaba todo el edificio, ya que cada bando se sosten\u00eda \u00fanicamente gracias a su fiabilidad epist\u00e9mica. El bando antidreyfusista hab\u00eda acabado por mostrarse indiferente al r\u00e9gimen probatorio, a pesar de que este hab\u00eda prevalecido <em>en las instituciones<\/em> (el Tribunal de Casaci\u00f3n, la Rep\u00fablica).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La figura del intelectual: su origen y su legitimidad<\/h2>\n\n\n\n<p>El sustantivo \u00ab<a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/08\/27\/el-poder-de-los-que-critican-al-poder\/\">intelectual<\/a>\u00bb se impuso durante el caso Dreyfus. Los antidreyfusistas, con Barr\u00e8s a la cabeza, lo emplearon para burlarse de Zola y de los firmantes de las peticiones dreyfusistas: en sus escritos, la palabra ten\u00eda un sentido peyorativo. El caso invent\u00f3 as\u00ed la figura del intelectual que defiende, en un mismo gesto, la verdad y los principios morales que est\u00e1n vinculados a ella, y que se han vuelto indisociables.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta figura se sustenta en un tipo particular de autoridad. Zola no es ni jurista, ni militar, ni pol\u00edtico: es un novelista famoso que interviene en nombre de la autoridad moral que le otorgan sus novelas naturalistas y su descripci\u00f3n del mundo obrero. Su <em>J&#8217;accuse<\/em> saca su fuerza del hecho de que no es parte implicada en el conflicto, como s\u00ed lo eran Bernard Lazare o Mathieu Dreyfus. No es jud\u00edo, al igual que la mayor\u00eda de los defensores de Dreyfus, desde Anatole France hasta Jaur\u00e8s, pasando por Charles P\u00e9guy y Octave Mirbeau, por citar solo a algunos; en cuanto a los or\u00edgenes jud\u00edos de Proust, por parte de su madre, no tienen nada que ver con su compromiso. Estos intelectuales pod\u00edan presentarse de forma convincente como ajenos al grupo al que se asignaba a Dreyfus y, por tanto, desinteresados (muchos ten\u00edan m\u00e1s que perder que ganar al defender a un capit\u00e1n jud\u00edo). Una postura tan <em>desinteresada<\/em> pod\u00eda, al mismo tiempo, aspirar a lo universal.<\/p>\n\n\n\n<p>Zola no solo era famoso: era <em>moralmente serio<\/em>, en el sentido que le daba el siglo XIX. Los <em>Rougon-Macquart<\/em> lo hab\u00edan convertido en el intr\u00e9pido investigador de la verdad social, y su autoridad literaria se transformaba en autoridad epist\u00e9mica. Eran pocos los que pod\u00edan dirigirse a toda la naci\u00f3n, y esa escasez daba peso a cada voz; la de Zola pod\u00eda llegar a un p\u00fablico indeciso.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La lentitud, condici\u00f3n de la seriedad<\/h2>\n\n\n\n<p>El caso dur\u00f3 doce a\u00f1os, de 1894 a 1906. Durante doce a\u00f1os se acumularon los argumentos, las pruebas salieron a la luz poco a poco, las posturas evolucionaron y algunos cambiaron de bando tras examinar los hechos. Las actas taquigr\u00e1ficas de las vistas permit\u00edan al p\u00fablico seguir los debates palabra por palabra; se le\u00edan folletos y libros. La pol\u00e9mica ten\u00eda profundidad porque dispon\u00eda de tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>Doce a\u00f1os son suficientes para sacudir profundamente la vida pol\u00edtica. El caso profundiz\u00f3 la brecha entre republicanos y antirrepublicanos; e incluso contribuy\u00f3 a cohesionar el bando republicano. Se tom\u00f3 tan en serio que varias personalidades destacadas tuvieron que dimitir a medida que la verdad sal\u00eda a la luz: el jefe del Estado Mayor, Boisdeffre, dimiti\u00f3 al d\u00eda siguiente de la confesi\u00f3n de Henry, en agosto de 1898, y el ministro de Guerra, Cavaignac, unos d\u00edas m\u00e1s tarde. Una vez m\u00e1s, la lentitud del proceso y la gravedad de estas dimisiones pon\u00edan de manifiesto la seriedad del caso.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El caso del \u00abgenocidio\u00bb en Gaza<\/h2>\n\n\n\n<p>Hablo de \u00abcaso\u00bb en relaci\u00f3n con la acusaci\u00f3n de genocidio en Gaza porque, al igual que en el caso Dreyfus, se formula una acusaci\u00f3n de extrema gravedad, esta vez contra un Estado. Llevada ante la justicia y ampliamente cuestionada, a muchos les parece motivada por el antisemitismo. Enfrenta a dos bandos pol\u00edticos fuertemente antag\u00f3nicos y provoca manifestaciones y actos de violencia antisemita. La acusaci\u00f3n ya no es de alta traici\u00f3n, sino del \u00abcrimen de los cr\u00edmenes\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>El genocidio, como categor\u00eda jur\u00eddica y moral, a menudo se ha reconocido <em>a posteriori<\/em>. El genocidio armenio apenas se denomin\u00f3 como tal durante d\u00e9cadas. La Sho\u00e1 no se reconoci\u00f3 plenamente hasta a\u00f1os despu\u00e9s de los hechos. En Ruanda, en 1994, mientras se produc\u00edan las masacres, los responsables occidentales se esforzaban por evitar el t\u00e9rmino y hablaban de \u00abactos de genocidio\u00bb para eludir sus obligaciones jur\u00eddicas. Se necesitaron a\u00f1os de procedimientos para que el genocidio de Srebrenica quedara jur\u00eddicamente establecido. El patr\u00f3n se repite: se produce la atrocidad, las pruebas se acumulan durante meses o a\u00f1os, investigadores y juristas debaten las definiciones, y las instituciones acaban juzgando, cuando lo hacen. La palabra \u00abgenocidio\u00bb llegaba tarde, con pesadez, tras una larga deliberaci\u00f3n y sobre la base de pruebas abrumadoras; si algunos siguen negando lo ocurrido en Srebrenica, no es por falta de pruebas. \u00bfEn qu\u00e9 se basa entonces la acusaci\u00f3n de que la respuesta masiva de Israel en Gaza constituir\u00eda un genocidio?<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">An\u00e1lisis de las pruebas en las que se basan las acusaciones de genocidio contra Israel<\/h2>\n\n\n\n<p>El caso Dreyfus tuvo lugar en un mundo en el que el <em>encubrimiento de los hechos<\/em> era el principal obst\u00e1culo para la verdad. El ej\u00e9rcito ocultaba documentos, falsificaba pruebas y controlaba lo que el p\u00fablico pod\u00eda saber. La fuerza ret\u00f3rica de Picquart y Zola proven\u00eda de la <em>revelaci\u00f3n<\/em>: \u00a1esto es lo que han ocultado! Dicha revelaci\u00f3n ten\u00eda un valor tanto probatorio como moral, ya que el encubrimiento constitu\u00eda un esc\u00e1ndalo.<\/p>\n\n\n\n<p>Gaza plantea el problema contrario, el de un exceso de documentaci\u00f3n: im\u00e1genes de sat\u00e9lite, testimonios, recuentos de v\u00edctimas, demandas presentadas ante la CIJ, investigaciones de la ONU, v\u00eddeos grabados. El obst\u00e1culo no es la falta de pruebas, sino la imposibilidad de que cada una de ellas resulte decisiva en un espacio informativo saturado y fragmentado, donde cada documento se enmarca de inmediato en un contexto moral preestablecido. Por eso se ha podido ignorar la arquitectura jur\u00eddica del genocidio, y el veredicto lo ha dictado la opini\u00f3n p\u00fablica&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-2-114296' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote note-digits-1'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/10\/07\/tras-la-dura-prueba-la-prueba-dura\/#easy-footnote-bottom-2-114296' title='Jo\u00ebl Kotek, &lt;em&gt;El genocidio a la prueba de Gaza&lt;\/em&gt;, Hermann, 2026.'><sup>2<\/sup><\/a><\/span><\/span>.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">El umbral jur\u00eddico de la \u00abintenci\u00f3n genocida\u00bb es extremadamente elevado<\/h3>\n\n\n\n<p>Para que la acusaci\u00f3n sea fundada, debe demostrarse el <em>dolus specialis<\/em>, es decir, la intenci\u00f3n espec\u00edfica y demostrable de destruir a un grupo <em>como tal<\/em>, y no como consecuencia inevitable de operaciones militares, por muy espantosos que sean sus resultados.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan una jurisprudencia internacional bien establecida, los actos de genocidio deben tener como objetivo deliberado la destrucci\u00f3n del grupo. El cambio de un criterio volitivo (querer la destrucci\u00f3n) a un criterio cognitivo (preverla como probable) ha permitido difuminar la cuesti\u00f3n central de la acusaci\u00f3n, la de la intenci\u00f3n, en lo que respecta a la responsabilidad de un Estado&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-3-114296' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote note-digits-1'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/10\/07\/tras-la-dura-prueba-la-prueba-dura\/#easy-footnote-bottom-3-114296' title='Corte Internacional de Justicia, &lt;em&gt;Bosnia contra Serbia,&lt;\/em&gt; sentencia de 26 de febrero de 2007; &lt;em&gt;Croacia contra Serbia&lt;\/em&gt;, sentencia de 3 de febrero de 2015.'><sup>3<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Aunque sea previsible, un gran n\u00famero de v\u00edctimas civiles no constituye jur\u00eddicamente un genocidio si la intenci\u00f3n no es destruir al grupo. Sin embargo, a falta de una investigaci\u00f3n oficial que haya llegado a su fin, seguimos sin saber cu\u00e1les fueron las \u00f3rdenes y las intenciones del ej\u00e9rcito, ni si la muerte de los civiles fue intencionada como tal (los da\u00f1os colaterales, por muy dolorosos que sean, no entran dentro de la definici\u00f3n de genocidio).<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">El uso selectivo y fuera de contexto de las declaraciones como pruebas<\/h3>\n\n\n\n<p>Para demostrar la intenci\u00f3n, Sud\u00e1frica, que ha presentado la demanda ante la CIJ, se ha basado en una recopilaci\u00f3n de declaraciones de responsables pol\u00edticos israel\u00edes. El equipo jur\u00eddico israel\u00ed replic\u00f3 que se trataba de declaraciones sacadas de contexto, simples \u00abafirmaciones aisladas\u00bb. Amos Yadlin, antiguo jefe de los servicios de inteligencia militar israel\u00edes, consider\u00f3 que la acusaci\u00f3n carec\u00eda de fundamento: el objetivo, seg\u00fan \u00e9l, era destruir a Ham\u00e1s, no a los palestinos&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-4-114296' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote note-digits-1'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/10\/07\/tras-la-dura-prueba-la-prueba-dura\/#easy-footnote-bottom-4-114296' title='Majd Al-Waheidi, \u00ab&lt;a href=&quot;https:\/\/www.npr.org\/2025\/09\/25\/g-s1-89678\/israel-gaza-genocide-debates-united-nations&quot;&gt;A qu&lt;\/a&gt;&lt;a href=&quot;https:\/\/www.npr.org\/2025\/09\/25\/g-s1-89678\/israel-gaza-genocide-debates-united-nations&quot; target=&quot;_blank&quot; rel=&quot;noreferrer noopener&quot;&gt;estion of intent: Is what&amp;#8217;s happening in Gaza genocide?&lt;\/a&gt;\u00bb, &lt;em&gt;NPR&lt;\/em&gt;, 25 de septiembre de 2025.'><sup>4<\/sup><\/a><\/span><\/span>. John Spencer, oficial estadounidense retirado y especialista en guerra urbana, aunque reconoci\u00f3 la magnitud de la destrucci\u00f3n, sostuvo que Israel no estaba cometiendo un genocidio, alegando \u00abla gran cantidad de pruebas de lo que Israel est\u00e1 haciendo para preservar las infraestructuras, la vida civil y para prestar servicios\u00bb&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-5-114296' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote note-digits-1'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/10\/07\/tras-la-dura-prueba-la-prueba-dura\/#easy-footnote-bottom-5-114296' title='Steve Inskeep, &lt;a href=&quot;https:\/\/www.npr.org\/2025\/07\/29\/nx-s1-5478643\/war-scholar-discusses-why-he-does-not-think-there-is-a-genocide-in-gaza&quot; target=&quot;_blank&quot; rel=&quot;noreferrer noopener&quot;&gt;\u00abUn experto en gu&lt;\/a&gt;&lt;a href=&quot;https:\/\/www.npr.org\/2025\/07\/29\/nx-s1-5478643\/war-scholar-discusses-why-he-does-not-think-there-is-a-genocide-in-gaza&quot;&gt;erra explica por qu\u00e9 no cree que haya un genocidio en Gaza\u00bb&lt;\/a&gt;, &lt;em&gt;NPR&lt;\/em&gt;, 29 de julio de 2025.'><sup>5<\/sup><\/a><\/span><\/span>.<\/p>\n\n\n\n<p>Por su parte, el informe de Amnist\u00eda Internacional publicado en diciembre de 2024 llegaba a la conclusi\u00f3n de que se trataba de un genocidio. Para ello se basaba en gran medida en declaraciones de responsables pol\u00edticos, en su mayor\u00eda sin autoridad alguna sobre Tsahal, y no daba ning\u00fan peso a los elementos contrarios: los recordatorios del fiscal general militar de las Fuerzas de Defensa de Israel sobre el deber de los soldados de respetar el derecho de la guerra, los informes desclasificados del gabinete en los que se ordenaba al ej\u00e9rcito aumentar la ayuda humanitaria en Gaza, o las advertencias en las que se instaba a la poblaci\u00f3n civil a evacuar sus hogares. La secci\u00f3n israel\u00ed de Amnist\u00eda Internacional, la m\u00e1s cercana a los acontecimientos y al terreno, por su parte, hab\u00eda desautorizado el informe de la organizaci\u00f3n matriz tras su publicaci\u00f3n. Este desacuerdo no dio lugar a ning\u00fan debate ni a ninguna deliberaci\u00f3n sobre los m\u00e9todos de an\u00e1lisis y recopilaci\u00f3n de pruebas: la delegaci\u00f3n israel\u00ed fue suspendida durante dos a\u00f1os en enero de 2025 y, en la actualidad, se encuentra definitivamente cerrada.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Seleccionar las declaraciones incendiarias de personajes de segunda fila y descartar todos los elementos contrarios constituye un vicio probatorio, sobre todo teniendo en cuenta que los indicios apuntan tanto a una destrucci\u00f3n masiva como a una pol\u00edtica sistem\u00e1tica que va en sentido contrario (el ej\u00e9rcito israel\u00ed, por ejemplo, autoriz\u00f3 la distribuci\u00f3n de vacunas o intent\u00f3 alejar a los civiles del peligro mediante miles de mensajes de advertencia). La acusaci\u00f3n de genocidio exige una lenta acumulaci\u00f3n de pruebas de intenci\u00f3n, que quiz\u00e1 salga a la luz al t\u00e9rmino de la investigaci\u00f3n, pero que por el momento brilla por su ausencia. Lo que s\u00ed sabemos con certeza, en cambio, es que hay suficientes elementos que contradicen la tesis del genocidio como para que podamos afirmar, con la humildad necesaria ante una acusaci\u00f3n tan grave: no sabemos si ha habido genocidio.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">La confusi\u00f3n entre cr\u00edmenes de guerra y genocidio<\/h3>\n\n\n\n<p>Es probable que Israel haya cometido graves violaciones del Derecho internacional humanitario, pero estas no constituyen, por s\u00ed mismas, un genocidio. Su representante legal, Christopher Staker, defendi\u00f3 ante la CIJ que \u00ablas muertes inevitables y el sufrimiento humano propios de cualquier conflicto no constituyen, en s\u00ed mismos, una conducta que demuestre de manera plausible una intenci\u00f3n genocida\u00bb&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-6-114296' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote note-digits-1'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/10\/07\/tras-la-dura-prueba-la-prueba-dura\/#easy-footnote-bottom-6-114296' title='\u00ab&lt;a href=&quot;https:\/\/www.aljazeera.com\/news\/2024\/1\/12\/israel-rejects-accusations-of-genocide-in-gaza-war-at-icj-hearing&quot; target=&quot;_blank&quot; rel=&quot;noreferrer noopener&quot;&gt;Israel rechaza las acusaciones de genocidio en la guerra de Gaza en la vista ante la CIJ\u00bb&lt;\/a&gt;, &lt;em&gt;Al Jazeera&lt;\/em&gt;, 12 de enero de 2024.'><sup>6<\/sup><\/a><\/span><\/span>.<\/p>\n\n\n\n<p>Investigadores del Centro Begin-Sadat de la Universidad Bar-Ilan han se\u00f1alado que, para demostrar el genocidio, quienes acusan a Israel deber\u00edan demostrar que este pa\u00eds intent\u00f3 <em>maximizar<\/em> las p\u00e9rdidas civiles, y que las numerosas medidas adoptadas para reducirlas, por muy imperfectas que fueran, hacen que la acusaci\u00f3n sea insostenible. Ni las probables violaciones del derecho de la guerra ni la decisi\u00f3n, por catastr\u00f3fica que fuera, de bloquear la ayuda humanitaria durante once semanas en la primavera de 2025 constituyen un genocidio. Danny Orbach, historiador especializado en historia de la guerra de la Universidad Hebrea de Jerusal\u00e9n y autor principal del estudio, afirm\u00f3 que la acusaci\u00f3n \u00abes insostenible a la luz de las medidas adoptadas por Israel para reducir las bajas civiles, aunque las Fuerzas de Defensa de Israel no hayan tratado de minimizar los da\u00f1os colaterales en el 100% de los casos, y aunque dichas medidas no siempre hayan sido eficaces\u00bb&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-7-114296' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote note-digits-1'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/10\/07\/tras-la-dura-prueba-la-prueba-dura\/#easy-footnote-bottom-7-114296' title='Jeremy Sharon, &lt;a href=&quot;https:\/\/www.timesofisrael.com\/gaza-genocide-claims-are-based-on-skewed-facts-sometimes-deliberately-says-study-author\/&quot; target=&quot;_blank&quot; rel=&quot;noreferrer noopener&quot;&gt;\u00abLas acusaciones de genocidio en Gaza se basan en hechos sesgados, a veces de forma deliberada, seg\u00fan el autor del estudio&lt;\/a&gt;\u00bb, &lt;em&gt;The Times of Israel&lt;\/em&gt;, 22 de septiembre de 2025.'><sup>7<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Lo que hiere la sensibilidad moral y humanitaria no equivale, por s\u00ed mismo, a un veredicto jur\u00eddico. Esta distinci\u00f3n, aunque elemental, ya no sabemos hacerla.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Suavizar el genocidio<\/h3>\n\n\n\n<p>Cuando las pruebas son d\u00e9biles, solo queda un recurso: ampliar y flexibilizar deliberadamente la definici\u00f3n de genocidio. Para que la guerra en Gaza pueda calificarse de genocidio, Amnist\u00eda Internacional ha criticado expl\u00edcitamente como \u00abdemasiado restrictiva\u00bb la definici\u00f3n adoptada por la jurisprudencia internacional, en particular los criterios de la Corte Internacional de Justicia, que har\u00edan muy dif\u00edcil calificar un conflicto armado como genocidio. Ha optado por un enfoque m\u00e1s \u00abflexible\u00bb, deduciendo la intenci\u00f3n a partir de patrones de comportamiento, declaraciones de los responsables y la magnitud de la destrucci\u00f3n. En cuanto al criterio de la CIJ, seg\u00fan el cual la intenci\u00f3n genocida debe ser la \u00fanica conclusi\u00f3n razonable que se pueda extraer de los hechos, el informe afirma: \u00abComo se expone a continuaci\u00f3n, Amnist\u00eda Internacional considera que se trata de una interpretaci\u00f3n demasiado restrictiva de la jurisprudencia internacional, que excluir\u00eda de hecho cualquier conclusi\u00f3n de genocidio en el contexto de un conflicto armado. \u00bb As\u00ed, Amnist\u00eda ha descartado el criterio jurisprudencial de referencia y lo ha remodelado para encajar la acci\u00f3n militar en Gaza en su propio escenario. El procedimiento da que pensar.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>El informe afirma adem\u00e1s que \u00abno se ha encontrado ninguna prueba, en ninguno de los casos, de la existencia de un objetivo militar leg\u00edtimo en el lugar del ataque o en sus inmediaciones\u00bb. Pero el hecho de no encontrar rastros de un objetivo militar no demuestra que la intenci\u00f3n fuera atacar a civiles, y mucho menos cometer un genocidio. La ausencia de pruebas de un objetivo militar no equivale a una prueba de que se apuntara a civiles: sin embargo, Amnist\u00eda equipara una cosa con la otra, a costa de un sofisma probatorio elemental.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">La extra\u00f1a tergiversaci\u00f3n de la resoluci\u00f3n de la CIJ<\/h3>\n\n\n\n<p>La principal fuente de confusi\u00f3n en el debate p\u00fablico radica en que la orden sobre medidas cautelares dictada por la CIJ el 26 de enero de 2024 se ha interpretado como una resoluci\u00f3n sobre el fondo del asunto. Sin embargo, la propia Corte se\u00f1ala: \u00abEn esta fase del procedimiento, [\u2026] la Corte no debe pronunciarse definitivamente sobre si existen los derechos que Sud\u00e1frica desea que se protejan. Solo debe determinar si los derechos que Sud\u00e1frica reivindica y cuya protecci\u00f3n solicita son plausibles\u00bb&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-8-114296' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote note-digits-1'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/10\/07\/tras-la-dura-prueba-la-prueba-dura\/#easy-footnote-bottom-8-114296' title='Ryan Goodman y Siven Watt, &lt;a href=&quot;https:\/\/www.justsecurity.org\/91486\/icj-judgment-israel-south-africa-genocide-convention\/&quot; target=&quot;_blank&quot; rel=&quot;noreferrer noopener&quot;&gt;\u00abUnpacking the Int\u2019l Court of Justice Judgment in South Africa v Israel (Genocide Case)&lt;\/a&gt;\u00bb, &lt;em&gt;Just Security&lt;\/em&gt;, 26 de enero de 2024.'><sup>8<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Considerar una alegaci\u00f3n \u00abplausible\u00bb \u2014lo cual basta para ordenar medidas cautelares\u2014 no equivale a establecer que se haya producido un genocidio, sino \u00fanicamente a reconocer que la cuesti\u00f3n merece ser examinada (y soy la primera en exigir que se lleve a cabo dicho examen). No obstante, la resoluci\u00f3n se interpret\u00f3 en gran medida como un veredicto, algo que en absoluto era.<\/p>\n\n\n\n<p>El 29 de abril de 2026, Karim Khan, fiscal de la CPI que en aquel momento se encontraba de baja, concedi\u00f3 una entrevista muy comentada al periodista Mehdi Hasan para su plataforma Zeteo. Hasan le presion\u00f3 en varias ocasiones para que declarara que las acciones de Israel en Gaza constitu\u00edan un genocidio. Khan, que no es en absoluto un simpatizante de Israel (fue \u00e9l quien solicit\u00f3 en 2024 las \u00f3rdenes de detenci\u00f3n contra Benyamin Netanyahu y Yoav Gallant), se neg\u00f3 a hacerlo: \u00abHabr\u00eda que ser un fiscal imprudente para actuar simplemente bajo la presi\u00f3n de la opini\u00f3n p\u00fablica. Se act\u00faa bas\u00e1ndose en las pruebas\u00bb&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-9-114296' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote note-digits-1'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/10\/07\/tras-la-dura-prueba-la-prueba-dura\/#easy-footnote-bottom-9-114296' title='&lt;a href=&quot;https:\/\/www.justiceinfo.net\/en\/158759-karim-khan-truths.html&quot; target=&quot;_blank&quot; rel=&quot;noreferrer noopener&quot;&gt;\u00abKarim Khan\u2019s &lt;\/a&gt;truths\u00bb, &lt;em&gt;JusticeInfo.net&lt;\/em&gt;, 5 de mayo de 2026.'><sup>9<\/sup><\/a><\/span><\/span>.<\/p>\n\n\n\n<p>Khan se negaba a ratificar el veredicto de genocidio, lo que tal vez indicaba <em>que a\u00fan no se hab\u00edan reunido todas las pruebas<\/em>. Cuando Hasan objet\u00f3 que \u00abpr\u00e1cticamente todos los expertos\u00bb hablan de genocidio, se mantuvo firme: \u00abNo se descarta ning\u00fan delito si hay pruebas\u00bb, afirm\u00f3, sin llegar a decir que dichas pruebas existieran.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta declaraci\u00f3n deber\u00eda haber tenido dos efectos: suspender la acusaci\u00f3n hasta que el Tribunal hubiera concluido sus trabajos y centrar el debate en la proporcionalidad de la respuesta israel\u00ed y sus violaciones del derecho de la guerra. No fue as\u00ed; los peri\u00f3dicos y las redes sociales apenas se hicieron eco de la aclaraci\u00f3n. En realidad, a la parte acusadora le son <em>indiferentes<\/em> los procedimientos judiciales, las definiciones jur\u00eddicas y las pruebas efectivas. Estos procedimientos, que fueron el n\u00facleo del caso Dreyfus, han desaparecido aqu\u00ed discretamente. Se prefiere la infamia que conlleva una palabra cargada de historia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La velocidad de la informaci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p>Apenas unos d\u00edas despu\u00e9s del inicio de la respuesta israel\u00ed, en octubre de 2023, acad\u00e9micos, activistas e intelectuales ya hablaban de genocidio. Ya el 13 de octubre, Raz Segal, un historiador israel\u00ed especializado en genocidios y por entonces poco conocido, calificaba en <em>Jewish Currents<\/em> las operaciones israel\u00edes de \u00abcaso de libro de genocidio\u00bb. Esta tesis, formulada casi al d\u00eda siguiente del estallido de la guerra, fue tomada en serio de inmediato por los medios de comunicaci\u00f3n y los activistas.<\/p>\n\n\n\n<p>El 29 de diciembre de 2023, menos de tres meses despu\u00e9s del inicio de la guerra, Sud\u00e1frica present\u00f3 una demanda ante la CIJ bas\u00e1ndose en la Convenci\u00f3n de 1948 para la Prevenci\u00f3n y la Sanci\u00f3n del Delito de Genocidio, alegando que Israel estaba cometiendo un genocidio contra los palestinos de Gaza. (El \u00fanico precedente m\u00e1s r\u00e1pido: Ucrania, que recurri\u00f3 a la CIJ dos d\u00edas despu\u00e9s de la invasi\u00f3n rusa, pero precisamente para denunciar el uso abusivo que Putin hac\u00eda de la acusaci\u00f3n de genocidio.)<\/p>\n\n\n\n<p>Concebida para procesos institucionales lentos, la arquitectura jur\u00eddica de la Convenci\u00f3n se estaba aplicando a un ritmo para el que nunca se hab\u00eda previsto. Apenas se hab\u00eda iniciado la respuesta en Gaza, ya se hab\u00eda pronunciado la palabra y se hab\u00eda aplicado con autoridad a una situaci\u00f3n que, como es bien sabido, se encontraba sumida en la confusi\u00f3n de la guerra.<\/p>\n\n\n\n<p>El <em>\u00abJ&#8217;accuse\u00bb<\/em> de Zola deb\u00eda en parte su fuerza al hecho de que se public\u00f3 tras m\u00e1s de tres a\u00f1os de recopilaci\u00f3n de documentos, recursos desestimados, pruebas de falsificaci\u00f3n y descubrimientos silenciados. Dreyfus era un solo hombre, su caso era sencillo y, sin embargo, hicieron falta tres a\u00f1os para que saliera a la luz la verdad. La intervenci\u00f3n de Zola coronaba un largo proceso probatorio, y su autoridad se deb\u00eda tambi\u00e9n a ese car\u00e1cter tard\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>Las acusaciones relativas a Gaza surgieron con una rapidez asombrosa, al inicio de la guerra, y no en su ecuador ni al final de la misma. Por eso dan la sensaci\u00f3n de haber hecho caso omiso del propio concepto de prueba. Entend\u00e1monos bien: esta prisa no siempre es un error, ya que la Convenci\u00f3n tiene precisamente por objeto permitir la alerta temprana, para que el \u00abnunca m\u00e1s\u00bb no se quede en un simple lamento retrospectivo. Pero una alerta no es una acusaci\u00f3n. La acusaci\u00f3n, por su parte, criminaliza a una entidad sin asumir el peso de unas pruebas que a\u00fan no ha reunido, en un entorno informativo que ya no espera a que as\u00ed sea.<\/p>\n\n\n\n<p>Con esta documentaci\u00f3n en tiempo real, el esp\u00edritu de investigaci\u00f3n deja de funcionar. Im\u00e1genes de sat\u00e9lite, declaraciones grabadas de responsables israel\u00edes, balances diarios de v\u00edctimas: el expediente parec\u00eda constituirse por s\u00ed solo, de forma p\u00fablica e instant\u00e1nea, como si llevara en s\u00ed mismo su propia evidencia y hiciera innecesaria la investigaci\u00f3n. En genocidios anteriores, hab\u00eda sido necesario desenterrar pacientemente los documentos. En este caso, se difund\u00edan por s\u00ed solos, y la interpretaci\u00f3n solo ten\u00eda que recurrir sin esfuerzo al viejo acervo de estereotipos antisemitas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Este r\u00e1pido uso generalizado difumin\u00f3 las distinciones entre falta de proporcionalidad, cr\u00edmenes de guerra, cr\u00edmenes contra la humanidad y genocidio. Una vez que el t\u00e9rmino se incorpor\u00f3 al discurso de los activistas, las redes sociales y los medios de comunicaci\u00f3n, perdi\u00f3 su definici\u00f3n jur\u00eddica para convertirse en una acusaci\u00f3n difamatoria. Una vez pronunciado, resultaba dif\u00edcil rebatirlo sin ser acusado de \u00abnegacionismo\u00bb. Dotado de una autoridad moral performativa, deslegitimaba las condiciones b\u00e1sicas del ejercicio de la justicia: la suspensi\u00f3n del juicio hasta el veredicto, el escr\u00fapulo epistemol\u00f3gico y la capacidad de sopesar elementos contradictorios en una situaci\u00f3n tan compleja como la guerra.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El colapso del intelectual de referencia<\/h2>\n\n\n\n<p>Otra diferencia llamativa con respecto al caso Dreyfus: la posici\u00f3n social de quienes acusan. En la Tercera Rep\u00fablica, era el ej\u00e9rcito el que elaboraba falsificaciones burdas y presentaba pruebas tan endebles que pod\u00edan rebatirse con eficacia. En el caso de Gaza, es precisamente el bando que se autoproclama heredero de los dreyfusistas (todo un ecosistema de ONG y especialistas en genocidios, respaldado por medios de comunicaci\u00f3n, blogueros, usuarios de TikTok y activistas) el que ignora las pruebas.<\/p>\n\n\n\n<p>Este ecosistema ha amplificado al instante unos juicios preliminares, eludiendo el proceso de deliberaci\u00f3n al que normalmente se recurre. Investigadores como Segal o Bartov, al considerarse con autoridad para decidir, han sustra\u00eddo la acusaci\u00f3n de cualquier deliberaci\u00f3n (este \u00faltimo, es cierto, se sum\u00f3 al debate un poco m\u00e1s tarde que el primero).<\/p>\n\n\n\n<p>En pocas semanas, el t\u00e9rmino \u00abgenocidio\u00bb pas\u00f3 de los medios de comunicaci\u00f3n a las asociaciones universitarias, las ONG y la ONU. Mediante un mecanismo t\u00edpico de lo que los soci\u00f3logos denominan \u00abisomorfismo institucional\u00bb (la imitaci\u00f3n), unido a la autoridad simb\u00f3lica que confiere el estatus acad\u00e9mico, los activistas se han sumado a una realidad creada por las instituciones. Objetivada por demandas judiciales mal interpretadas, informes de ONG que han transformado la definici\u00f3n de genocidio y la repetici\u00f3n interminable de los trolls en las redes sociales, la etiqueta de \u00abgenocidio\u00bb se ha convertido en un hecho establecido. En conjunto, estas organizaciones producen lo que parece una <em>evidencia,<\/em> pero que no es m\u00e1s que un efecto de autoridad: reconocemos aqu\u00ed lo que Berger y Luckmann denominaron la construcci\u00f3n social de la realidad&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-10-114296' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote note-digits-2'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/10\/07\/tras-la-dura-prueba-la-prueba-dura\/#easy-footnote-bottom-10-114296' title='Peter L. Berger y Thomas Luckmann, &lt;em&gt;The Social Construction of Reality: A Treatise in the Sociology of Knowledge&lt;\/em&gt;, Nueva York, Anchor Books\/Doubleday, 1966 (trad. al franc\u00e9s: &lt;em&gt;La construcci\u00f3n social de la realidad&lt;\/em&gt;)'><sup>10<\/sup><\/a><\/span><\/span>.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta realidad fue posible gracias a <em>una infraestructura jur\u00eddica y acad\u00e9mica ya existente<\/em>: una comunidad de especialistas en genocidios, juristas internacionales y organizaciones de defensa de los derechos humanos, dispuesta a aplicar r\u00e1pidamente ese marco. La Convenci\u00f3n sobre el Genocidio, la CIJ y todo el aparato del derecho internacional humanitario pod\u00edan movilizarse previa solicitud. Si Sud\u00e1frica pudo presentar su demanda en pocas semanas, fue en parte porque el propio tipo de demanda ya estaba establecido. Raz Segal y Omer Bartov sostuvieron que lo que estaba ocurriendo se ajustaba a las definiciones jur\u00eddicas e hist\u00f3ricas de genocidio, pero razonaban partiendo de la teor\u00eda y de su opini\u00f3n, no de los hechos ni de las resoluciones judiciales. Bartov, que en noviembre de 2023 afirmaba que a\u00fan no se estaba produciendo un genocidio, cambi\u00f3 posteriormente de opini\u00f3n. En un art\u00edculo de opini\u00f3n publicado en el <em>New York Times<\/em> con el curioso t\u00edtulo \u00abSoy especialista en genocidios. Lo reconozco cuando lo veo\u00bb&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-11-114296' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote note-digits-2'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/10\/07\/tras-la-dura-prueba-la-prueba-dura\/#easy-footnote-bottom-11-114296' title='Omer Bartov, \u00abI&amp;#8217;m a Genocide Scholar. I Know It When I See It\u00bb, &lt;em&gt;The New York Times&lt;\/em&gt;, 15 de julio de 2025.'><sup>11<\/sup><\/a><\/span><\/span>, el historiador del Holocausto afirmaba, desde su c\u00e1tedra universitaria, que <em>ve\u00eda<\/em> un genocidio. En realidad, no hab\u00eda visto nada: no pod\u00eda entrar en Gaza, ya que el Gobierno israel\u00ed hab\u00eda prohibido el acceso tanto a periodistas como a investigadores. Se basaba en declaraciones de dirigentes israel\u00edes y en las im\u00e1genes de la destrucci\u00f3n masiva en Gaza: hospitales, universidades, colegios, mezquitas, lugares de inter\u00e9s patrimonial, depuradoras y tierras de cultivo. Ve\u00eda en ello una pol\u00edtica destinada a impedir \u00abel renacimiento de la vida palestina\u00bb, confundiendo los estragos y los efectos de la guerra con la intenci\u00f3n genocida. Los efectos y las intenciones deben seguir siendo categor\u00edas anal\u00edticas distintas. Es poco probable que estos investigadores sean antisemitas. Han aplicado sus categor\u00edas anal\u00edticas a un acontecimiento confuso, y los peri\u00f3dicos y las redes sociales, a menudo impulsados por intenciones maliciosas, se han apresurado a difundir sus afirmaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Este proceso de proyecci\u00f3n es bien conocido en las ciencias sociales. El psic\u00f3logo Nick Haslam propuso el concepto de \u00abexpansi\u00f3n conceptual\u00bb (<em>concept creep<\/em>) para describir la ampliaci\u00f3n de ciertos conceptos, tanto horizontalmente (a nuevos fen\u00f3menos) como verticalmente (a casos menos graves)&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-12-114296' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote note-digits-2'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/10\/07\/tras-la-dura-prueba-la-prueba-dura\/#easy-footnote-bottom-12-114296' title='Nick Haslam, &lt;a href=&quot;https:\/\/doi.org\/10.1080\/1047840X.2016.1082418&quot; target=&quot;_blank&quot; rel=&quot;noreferrer noopener&quot;&gt;\u00abConcept Creep: Psychology&amp;#8217;s Expanding Concepts of Harm and Pathology\u00bb&lt;\/a&gt;, &lt;em&gt;Psychological Inquiry&lt;\/em&gt;, vol. 27, n.\u00ba 1, 2016, pp. 1-17.'><sup>12<\/sup><\/a><\/span><\/span>. As\u00ed, el \u00abtrauma\u00bb se aplica ahora indistintamente a la familia, al trabajo o a la guerra, lo que hace que el concepto resulte a la vez vago y desmesuradamente amplio. El \u00abgenocidio\u00bb, a su vez, parece seguir una trayectoria similar. \u00bfA qu\u00e9 se debe esta ampliaci\u00f3n conceptual? Cuatro rasgos de la sociolog\u00eda de las comunidades cient\u00edficas lo explican. <em>Los intereses profesionales<\/em>: ampliar un concepto significa disponer de m\u00e1s casos que estudiar y ense\u00f1ar, organizar m\u00e1s coloquios, obtener m\u00e1s citas y una mayor repercusi\u00f3n p\u00fablica. <em>El emprendimiento moral<\/em>: Howard Becker acu\u00f1\u00f3 el concepto de \u00abemprendedores de la moral\u00bb para designar a los actores \u2014expertos y activistas\u2014 que se esfuerzan por que los problemas sociales se reconozcan como graves amenazas morales y, con ello, ganan influencia y recursos&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-13-114296' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote note-digits-2'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/10\/07\/tras-la-dura-prueba-la-prueba-dura\/#easy-footnote-bottom-13-114296' title='Howard S. Becker, &lt;em&gt;Outsiders: Studies in the Sociology of Deviance&lt;\/em&gt;, Nueva York, Free Press, 1963 (trad. al franc\u00e9s: &lt;em&gt;Outsiders. \u00c9tudes de sociologie de la d\u00e9viance&lt;\/em&gt;, Par\u00eds, M\u00e9taili\u00e9, 1985).'><sup>13<\/sup><\/a><\/span><\/span>. <em>Las estructuras de incentivo<\/em>: el mundo acad\u00e9mico premia la novedad y la pertinencia m\u00e1s que el rigor terminol\u00f3gico&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-14-114296' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote note-digits-2'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/10\/07\/tras-la-dura-prueba-la-prueba-dura\/#easy-footnote-bottom-14-114296' title='Brian A. Nosek, Jeffrey R. Spies y Matt Motyl, &lt;a href=&quot;https:\/\/doi.org\/10.1177\/1745691612459058&quot; target=&quot;_blank&quot; rel=&quot;noreferrer noopener&quot;&gt;\u00abScientific Utopia: II. Reestructuraci\u00f3n de los incentivos y las pr\u00e1cticas para promover la verdad por encima de la&lt;\/a&gt; &lt;a href=&quot;https:\/\/doi.org\/10.1177\/1745691612459058&quot; target=&quot;_blank&quot; rel=&quot;noreferrer noopener&quot;&gt;publicabilidad\u00bb&lt;\/a&gt;, &lt;em&gt;Perspectives on Psychological Science&lt;\/em&gt;, vol. 7, n.\u00ba 6, 2012, pp. 615-631.'><sup>14<\/sup><\/a><\/span><\/span>. La concesi\u00f3n de c\u00e1tedras, la promoci\u00f3n, la financiaci\u00f3n y las pol\u00edticas editoriales de las revistas valoran las tesis nuevas, sensacionalistas o socialmente relevantes m\u00e1s que la precisi\u00f3n conceptual o la replicabilidad. <em>Las disciplinas acad\u00e9micas como corporaciones<\/em>: el soci\u00f3logo Randall Collins ha sostenido que las disciplinas acad\u00e9micas funcionan como corporaciones, en las que las teor\u00edas y los conceptos constituyen un capital cultural que sirve para trazar fronteras, competir por el estatus y alimentar la inflaci\u00f3n de los t\u00edtulos. Los investigadores ampl\u00edan su \u00e1mbito de actuaci\u00f3n para aumentar la influencia de su corporaci\u00f3n&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-15-114296' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote note-digits-2'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/10\/07\/tras-la-dura-prueba-la-prueba-dura\/#easy-footnote-bottom-15-114296' title='Randall Collins, &lt;em&gt;The Credential Society: An Historical Sociology of Education and Stratification&lt;\/em&gt;, Nueva York, Academic Press, 1979.'><sup>15<\/sup><\/a><\/span><\/span>.<\/p>\n\n\n\n<p>Cabe destacar que la reivindicaci\u00f3n de la justicia social y la radicalidad de los intelectuales van de la mano del crecimiento exponencial de las retribuciones econ\u00f3micas en el \u00e1mbito p\u00fablico. Zola asumi\u00f3 riesgos enormes: tuvo que exiliarse a Inglaterra y quiz\u00e1 pag\u00f3 con su vida su compromiso. Pero un Zola, un Drumont o un Maurras de hoy se har\u00eda rico gracias a una audiencia mundial, al circuito internacional de conferencias, a los blogs, a los podcasts y a una red de organizaciones y donantes (<em>La France juive,<\/em> de Drumont, que cont\u00f3 con m\u00e1s de un centenar de ediciones en su primer a\u00f1o, y <em>La Libre Parole<\/em> tambi\u00e9n fue un \u00e9xito comercial; pero se trataba de excepciones). El activismo de los intelectuales est\u00e1 estrechamente ligado al hecho de que las ideas circulan ahora en un mercado altamente estructurado en el que los p\u00fablicos partidistas recompensan las ideas que les reconfortan. La defensa de causas y la denuncia, desde todos los espectros pol\u00edticos, \u00abdan m\u00e1s de s\u00ed\u00bb, ya que activan redes, organizaciones y p\u00fablicos dispuestos a pagar por una opini\u00f3n.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La fragmentaci\u00f3n del espacio p\u00fablico<\/h2>\n\n\n\n<p>Otra caracter\u00edstica destacada: la fragmentaci\u00f3n del espacio p\u00fablico. En la \u00e9poca del caso Dreyfus, compet\u00edan entre s\u00ed unos cincuenta peri\u00f3dicos; hoy hay miles de fuentes de informaci\u00f3n, cada una con su p\u00fablico. Un Zola de hoy solo ser\u00eda aclamado por quienes ya est\u00e1n convencidos, y el resto lo ignorar\u00eda o se burlar\u00eda de \u00e9l. La autoridad se ha desplazado hacia los podcasters con millones de oyentes, los autores de Substack con un p\u00fablico fiel y los blogueros. Estas figuras <em>refuerzan<\/em> las comunidades existentes m\u00e1s que <em>convertir<\/em> a los adversarios. Zola, por su parte, llegaba a personas que no cre\u00edan en \u00e9l. Esa capacidad de adoptar otro punto de vista, de cambiar de postura, parece comprometida: en un espacio fragmentado, la palabra sirve sobre todo para proporcionar a cada uno argumentos con los que justificar su postura previa.<\/p>\n\n\n\n<p>Dado que el p\u00fablico est\u00e1 tan fragmentado, una intervenci\u00f3n al estilo de Zola se diluir\u00eda en lugar de resultar explosiva. Parad\u00f3jicamente, la democratizaci\u00f3n de la palabra la ha devaluado: cuando todo el mundo tiene una tribuna, la se\u00f1al se convierte en ruido. La autoridad moral e intelectual exige una exclusividad y una seriedad que han desaparecido.<\/p>\n\n\n\n<p>Internet expone a cualquier autoridad a las cr\u00edticas de personas sin t\u00edtulo, pero con una audiencia inmensa. En cuanto una figura del estilo de Zola toma la palabra, se alzan mil voces, no para rebatir el argumento, sino para cuestionar las motivaciones del orador, sus fuentes de financiaci\u00f3n ocultas, su identidad \u00e9tnica o sus declaraciones anteriores. Se ataca a la <em>persona<\/em>; las <em>pruebas<\/em> son secundarias.<\/p>\n\n\n\n<p>Cada bando da por sentados los hechos y sospecha que el otro miente o ha sido sometido a un lavado de cerebro. El espacio psicol\u00f3gico en el que podr\u00eda funcionar una intervenci\u00f3n al estilo de Zola supon\u00eda un p\u00fablico <em>inseguro<\/em> respecto a los hechos, dispuesto a dudar y susceptible de ser persuadido. Ese p\u00fablico ya no existe; se ha endurecido en sus convicciones y, al mismo tiempo, se ha dispersado tanto espacial como socialmente.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Coherencia e incoherencia ideol\u00f3gicas<\/h2>\n\n\n\n<p>Los dreyfusistas y los antidreyfusistas no estaban simplemente \u00aba favor\u00bb o \u00aben contra\u00bb de Dreyfus. Encarnaban dos visiones del mundo coherentes y elaboradas: por un lado, los valores republicanos, los derechos individuales y la separaci\u00f3n entre la Iglesia y el Estado; por otro, el nacionalismo, la autoridad militar, la religi\u00f3n y el antisemitismo como doctrina pol\u00edtica. Estas posturas ten\u00edan una profundidad filos\u00f3fica. Se pod\u00eda comprender la ideolog\u00eda de los antidreyfusistas al mismo tiempo que se luchaba contra ellos.<\/p>\n\n\n\n<p>Las pol\u00e9micas actuales funcionan de otra manera. Son amplios paraguas bajo los que se refugian grupos heterog\u00e9neos.<\/p>\n\n\n\n<p>A primera vista, el bando pro-palestino, el que acusa de genocidio, parece ideol\u00f3gicamente coherente: progresista, poscolonial, solidario con el Sur global y profundamente receloso del poder occidental. Pero, si se analiza m\u00e1s de cerca, esa coherencia se desmorona. En \u00e9l se encuentran militantes de izquierda que aplican esquemas antiimperialistas para combatir a la extrema derecha; simpatizantes o compa\u00f1eros de viaje islamistas con motivaciones religiosas y nada emancipadoras; defensores liberales de los derechos humanos, apegados al marco del derecho internacional; acad\u00e9micos poscoloniales para quienes la causa palestina es el \u00faltimo caso sin resolver del colonialismo cl\u00e1sico; y j\u00f3venes usuarios de TikTok con un compromiso humanitario impulsado por las redes sociales y con conocimientos hist\u00f3ricos limitados.<\/p>\n\n\n\n<p>Estos grupos comparten una realidad, la del genocidio, por motivos a veces incompatibles. El universalista laico y el islamista no son aliados naturales; el jurista liberal y el pensador antioccidental no tienen mucho en com\u00fan desde el punto de vista filos\u00f3fico. Lo que les une es el objeto de su oposici\u00f3n, no un proyecto com\u00fan. El bando proisrael\u00ed, una coalici\u00f3n igualmente fracturada, adolece de la misma incoherencia. En \u00e9l se encuentran neoconservadores para quienes Israel es una l\u00ednea de frente de la civilizaci\u00f3n occidental frente al islamismo; cristianos evang\u00e9licos movidos por compromisos teol\u00f3gicos con Israel; sionistas de izquierda angustiados por las p\u00e9rdidas civiles, pero que, por el momento, rechazan la calificaci\u00f3n de genocidio; comunidades jud\u00edas que act\u00faan, ante todo, bajo el efecto del trauma hist\u00f3rico y el miedo existencial; jud\u00edos de derechas que justifican la pol\u00edtica del Gobierno israel\u00ed; y nacionalistas de extrema derecha, tanto en Europa como en Am\u00e9rica, que apoyan a Israel porque proyectan sobre el pa\u00eds su propia hostilidad hacia las poblaciones musulmanas.<\/p>\n\n\n\n<p>En ambos casos, lo que mantiene unidos a grupos tan dispares es el odio: el objeto del odio los une mucho m\u00e1s que el discurso. Un odio alimenta al otro, hasta tal punto que el odio y el contraodio parecen haberse convertido en el cemento de estos bandos y en la norma habitual del espacio p\u00fablico.<\/p>\n\n\n\n<p>El contraste hist\u00f3rico es revelador. La coalici\u00f3n <em>dreyfusarde<\/em> no estaba exenta de tensiones: en ella conviv\u00edan anarquistas, socialistas, republicanos moderados e incluso algunos cat\u00f3licos liberales. Pero al organizarse, encontr\u00f3 una visi\u00f3n y una definici\u00f3n, la legalidad republicana, que se convirti\u00f3 en su verdadera lengua com\u00fan.<\/p>\n\n\n\n<p>En el debate sobre Gaza, nada de eso. O mejor dicho, si se va forjando un lenguaje com\u00fan a medida que se desarrolla la controversia, ese es el del antisionismo, un concepto pol\u00edticamente pobre e inepto, incapaz de proporcionar una base filos\u00f3fica o moral.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Conclusi\u00f3n: la separaci\u00f3n entre la verdad y la justicia<\/h2>\n\n\n\n<p>A menudo se cita el caso Dreyfus como modelo de controversia democr\u00e1tica, porque muestra a una sociedad capaz de dividirse ante una cuesti\u00f3n de justicia y, posteriormente, de rectificar. El caso dist\u00f3 mucho de ser perfecto, pero sigue siendo ejemplar en la medida en que logr\u00f3 la s\u00edntesis entre la justicia y la epistemolog\u00eda. Lo que falta en las controversias contempor\u00e1neas es precisamente el deseo de contar con una base f\u00e1ctica, una figura de autoridad intelectual desinteresada y la primac\u00eda de la investigaci\u00f3n sobre la convicci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La acusaci\u00f3n de genocidio moviliza a una densa red de organizaciones, investigadores, instituciones y ONG que act\u00faan en simbiosis y son capaces de crear, mediante la sinergia y el isomorfismo, una realidad poderosa, con categor\u00edas que parecen evidentes. Se ha construido ignorando las normas b\u00e1sicas de la prueba. El caso Dreyfus, por su parte, fue posible gracias a una estructura de la esfera p\u00fablica en la que intelectuales desinteresados analizaban las pruebas a lo largo de un amplio per\u00edodo institucional.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Esa econom\u00eda moral ha desaparecido en el caso de Gaza. Se ha roto el v\u00ednculo entre el <em>hecho demostrado<\/em> y la <em>respuesta moral<\/em>. Las convicciones morales preceden a los hechos; hay demasiados hechos que se disputan el estatus de argumento definitivo, y demasiados actores confunden la pericia con la autoridad que les confiere una instituci\u00f3n. La nueva arquitectura de la informaci\u00f3n permite reunir a p\u00fablicos fragmentados en torno a realidades <em>emocionales<\/em> que invaden el espacio ps\u00edquico. Es esta conversi\u00f3n de los valores en pseudofactualidad lo que caracteriza el debate contempor\u00e1neo.<\/p>\n\n\n\n<p>La pol\u00e9mica dreyfusiana a\u00fan se desarrollaba en el \u00e1mbito del <em>logos<\/em>, de la argumentaci\u00f3n razonada. Algunos desacuerdos pueden resolverse y, en ese sentido, son m\u00e1s racionales que otros. Las controversias contempor\u00e1neas (sobre el clima, las vacunas, la inmigraci\u00f3n, la identidad) se desarrollan cada vez m\u00e1s en el terreno de la identidad y el afecto; se vuelven, al mismo tiempo, m\u00e1s intensas y menos f\u00e1ciles de resolver. Al versar sobre valores, identidades y visiones morales del mundo, no pueden, por principio, resolverse. Ya no existe un equivalente al <em>\u00abbordereau\u00bb<\/em> que pueda someterse a examen. La cuesti\u00f3n del genocidio en Gaza se ha convertido en una controversia moral, ahogada en una mezcolanza de hechos. La fuerza del bando dreyfusista resid\u00eda en el estrecho v\u00ednculo que hab\u00eda establecido entre la verdad y la justicia: la moral no pod\u00eda separarse de la epistemolog\u00eda. El bando que hoy se autodenomina defensor de la justicia se ha vuelto indiferente a las pruebas y a la verdad. Al disociar ambas, ha vaciado de contenido sus reivindicaciones y las ha reducido a una mera gesticulaci\u00f3n. En esto coincide con el bando antidreyfusista, que no cambi\u00f3 de opini\u00f3n porque, en realidad, se burlaba de la verdad. Aquellos que creen haber heredado el legado de los dreyfusistas se parecen m\u00e1s a estos \u00faltimos. En el fondo, ellos tambi\u00e9n se burlan de la verdad. Su exigencia de justicia no es m\u00e1s que una ret\u00f3rica hueca, sin profundidad ni <em>seriedad<\/em>. Utilizada de forma demasiado amplia, demasiado imprecisa y demasiado precipitada, la palabra \u00abgenocidio\u00bb funciona m\u00e1s como un eslogan pol\u00edtico que como una calificaci\u00f3n jur\u00eddica y moral. Se trata de una grave desviaci\u00f3n de nuestro vocabulario y de la propia pol\u00edtica.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Un ejemplo de la confusi\u00f3n de nuestra \u00e9poca: ya solo nos queda recurrir a los tribunales, con la esperanza de que hagan su trabajo sin prejuicios. Hasta entonces, debemos llorar a los fallecidos y no emitir ning\u00fan juicio.&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Del caso Dreyfus a Gaza: una investigaci\u00f3n sobre las patolog\u00edas contempor\u00e1neas del debate 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