{"id":114054,"date":"2026-10-06T11:42:08","date_gmt":"2026-10-06T09:42:08","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=114054"},"modified":"2026-10-06T11:42:16","modified_gmt":"2026-10-06T09:42:16","slug":"la-era-de-la-guerra-politica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/10\/06\/la-era-de-la-guerra-politica\/","title":{"rendered":"La era de la guerra pol\u00edtica"},"content":{"rendered":"\n
Pruebe <\/em>el Grand Continent. Ideas y an\u00e1lisis que no se encuentran en ning\u00fan otro sitio. Pero que pronto ver\u00e1 por todas partes. En su bandeja de entrada a partir de 8 euros al mes.<\/a><\/em><\/p>\n\n\n\n Desde hace varios a\u00f1os, el t\u00e9rmino \u00abguerra h\u00edbrida\u00bb se ha afianzado en el debate p\u00fablico europeo con tal fuerza que desempe\u00f1a un papel fundamental en las pr\u00f3ximas elecciones presidenciales francesas. Varios candidatos potenciales ya han sido objeto de operaciones de injerencia procedentes de Rusia, <\/span>1<\/sup><\/a><\/span><\/span> mientras que la directora de la Direcci\u00f3n General de Seguridad Interior (DGSI) ha alertado recientemente sobre un probable recrudecimiento de acciones h\u00edbridas \u00abm\u00e1s directas y violentas\u00bb de aqu\u00ed a abril de 2027. <\/span>2<\/sup><\/a><\/span><\/span> La \u00abhibridez\u00bb est\u00e1, por tanto, en boca de todos, hasta tal punto que es muy probable que se convierta en uno de esos conceptos que definen una \u00e9poca y un imaginario y sobre los que se inclinar\u00e1n los historiadores del ma\u00f1ana.<\/p>\n\n\n\n Apareci\u00f3 en la d\u00e9cada de 2000 <\/span>3<\/sup><\/a><\/span><\/span> <\/sup>para referirse a la combinaci\u00f3n de formas de combate regulares e irregulares (en particular por parte de Hezbol\u00e1), el t\u00e9rmino \u00abguerra h\u00edbrida\u00bb se transform\u00f3 posteriormente, impulsado por la revoluci\u00f3n digital, para designar los nuevos medios de subversi\u00f3n que permite la digitalizaci\u00f3n de las sociedades abiertas. Ha acabado abarcando todo lo que se deriva de la explotaci\u00f3n de las vulnerabilidades de esta interconexi\u00f3n mundial: el hacking y las injerencias informativas, por supuesto, pero tambi\u00e9n pr\u00e1cticas jur\u00eddicas agresivas (\u00ablawfare\u00bb<\/em>) o sabotajes de infraestructuras f\u00edsicas que permiten la circulaci\u00f3n de flujos en una sociedad donde la prosperidad se basa, m\u00e1s que nunca, en el movimiento de bienes y personas. En un mundo tan interconectado como el nuestro, la \u00abhibridez\u00bb ha acabado designando r\u00e1pidamente casi cualquier medio de coacci\u00f3n, subversi\u00f3n o agresi\u00f3n que se sit\u00fae por debajo del umbral susceptible de provocar un conflicto armado. Del mismo modo, aunque el t\u00e9rmino pretend\u00eda ser universal en un principio, ahora se refiere casi exclusivamente a las operaciones de desestabilizaci\u00f3n llevadas a cabo por Rusia en el continente europeo, mientras que casi nunca se utiliza para referirse a las agresiones cometidas por otros Estados. En otras palabras, la terminolog\u00eda de la \u00abhibridez\u00bb, en su acepci\u00f3n actual, es a la vez hiperextensiva e hiperrestrictiva, por lo que introduce m\u00e1s confusi\u00f3n de la que aclara. Esto no ser\u00eda necesariamente un problema si no fuera porque hoy en d\u00eda la Uni\u00f3n Europea y la OTAN la utilizan de forma masiva tanto en su comunicaci\u00f3n pol\u00edtica como en sus reflexiones doctrinales, <\/span>4<\/sup><\/a><\/span><\/span> desempe\u00f1ando as\u00ed un papel importante en la definici\u00f3n de las pol\u00edticas p\u00fablicas de protecci\u00f3n de los ciudadanos.<\/p>\n\n\n\n Por lo tanto, el problema no se reduce a una simple disputa terminol\u00f3gica, ya que la \u00abguerra h\u00edbrida\u00bb contribuye a vaciar de contenido pol\u00edtico la cuesti\u00f3n de las injerencias. La reduce a un enfrentamiento entre especialistas en subversi\u00f3n, sabotaje o inteligencia, ya sean europeos o rusos, defensores o agresores. En su acepci\u00f3n com\u00fanmente aceptada, reduce el abanico de amenazas que pueden contemplarse y preverse, tanto en lo que respecta a los vectores como a los actores capaces de movilizarlos. Prueba de ello es, por ejemplo, la sobrerrepresentaci\u00f3n de los estudios \u2014por otra parte necesarios para la correcta informaci\u00f3n del p\u00fablico\u2014 que se centran en los efectos y las pr\u00e1cticas m\u00e1s que en las causas y los objetivos de las injerencias. Hoy en d\u00eda se sabe mucho sobre la identidad de los actores que las organizan, sobre sus medios y sobre las ideas que pretenden difundir en nuestros espacios p\u00fablicos. En cambio, son pocas las investigaciones que intentan situar estas operaciones y a los actores responsables de ellas en sus contextos sociol\u00f3gicos, geogr\u00e1ficos e hist\u00f3ricos, con el fin de comprender mejor sus representaciones del mundo y, en \u00faltima instancia, sus objetivos. En cambio, asistimos a la proliferaci\u00f3n de matrices cuantitativas y otras tipolog\u00edas t\u00e9cnicas que, en lugar de ampliar nuestro campo de visi\u00f3n, lo restringen. La guerra h\u00edbrida, al igual que la cuesti\u00f3n de las injerencias extranjeras, se presenta entonces como un problema esencialmente t\u00e9cnico, que deben gestionar los t\u00e9cnicos. Esta visi\u00f3n nos condena a una respuesta sector por sector (cibern\u00e9tica contra cibern\u00e9tica, desinformaci\u00f3n contra influencia, etc.), t\u00e9cnica, despolitizada y, en general, ineficaz. Prueba de ello es la proliferaci\u00f3n de herramientas inform\u00e1ticas que prometen luchar contra las injerencias, o la banalizaci\u00f3n de un vocabulario procedente de la medicina y la epidemiolog\u00eda para describirlas: algunos hablan as\u00ed de \u00abinfodemias\u00bb e incluso proponen desarrollar \u00abvacunas informativas\u00bb. <\/span>5<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n La terminolog\u00eda de la hibridez, en su acepci\u00f3n actual, es a la vez hiperextensiva e hiperrestrictiva, por lo que genera m\u00e1s confusi\u00f3n de la que aclara.<\/p>Jonathan Guiffard, Kevin Limonier<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n As\u00ed, con la terminolog\u00eda de la \u00abguerra h\u00edbrida\u00bb, los europeos nos limitamos a nosotros mismos en nuestra percepci\u00f3n de las amenazas muy reales que se ciernen sobre nuestros sistemas pol\u00edticos, sociales y econ\u00f3micos. Nos impide ver que los adversarios de Europa no solo pretenden desestabilizar a los Estados y las administraciones, sino tambi\u00e9n subvertir los sistemas pol\u00edticos y los valores en los que se basan, lo cual es mucho m\u00e1s grave. En otras palabras, la guerra h\u00edbrida y su jerga especializada ocultan, mediante una tecnicizaci\u00f3n excesiva, la dimensi\u00f3n fundamentalmente pol\u00edtica<\/em> de aquello a lo que nos enfrentamos colectivamente. Adem\u00e1s, nos condena a estar perpetuamente sorprendidos: nuestros responsables pol\u00edticos y nuestra opini\u00f3n p\u00fablica se encuentran regularmente en un estado de estupor ante operaciones que no se hab\u00edan previsto porque el marco prospectivo en el que nos encerramos, sencillamente, no lo permite.<\/p>\n\n\n\n La cuesti\u00f3n de ir m\u00e1s all\u00e1 de la terminolog\u00eda de la hibridez no es una moda conceptual, sino una necesidad estrat\u00e9gica a la que queremos contribuir proponiendo volver a otro enfoque: el de la guerra pol\u00edtica. <\/p>\n\n\n\n No se trata de un simple cambio de etiqueta. Mientras que la hibridez se define por unos medios que tienden a extenderse y diversificarse indefinidamente, la guerra pol\u00edtica se define por una intenci\u00f3n y una decisi\u00f3n: la que toma un Estado de buscar la subversi\u00f3n pol\u00edtica e ideol\u00f3gica de un sistema adversario. Desde esta perspectiva, los medios movilizados (desinformaci\u00f3n, sabotaje, financiaci\u00f3n encubierta o influencia econ\u00f3mica) no son m\u00e1s que herramientas al servicio de ese fin. Por lo tanto, no se trata de un estado latente de las relaciones internacionales, sino de una elecci\u00f3n, una decisi\u00f3n que puede combatirse y detenerse. Es precisamente este cambio de enfoque, de los medios a la intenci\u00f3n, lo que permite englobar en una misma categor\u00eda de an\u00e1lisis a actores que la hibridez, debido a su enfoque t\u00e9cnico, siempre ha mantenido separados: Rusia, por supuesto, pero tambi\u00e9n los Estados Unidos de Donald Trump y, quiz\u00e1 en el futuro, China.<\/p>\n\n\n\n Para discernir los contornos de esta guerra pol\u00edtica, es necesario situarse en el plano de la teleolog\u00eda de las operaciones de injerencia, es decir, cuestionar sus fines m\u00e1s que sus medios. Sabemos, por ejemplo, que los actuales intentos de injerencia y, en t\u00e9rminos m\u00e1s generales, las operaciones de desestabilizaci\u00f3n llevadas a cabo por Rusia en Europa desde 2022, tienen como objetivo principal mermar por todos los medios la voluntad de los europeos de ayudar a Ucrania, <\/span>6<\/sup><\/a><\/span><\/span> y, por lo tanto, influir en las decisiones estrat\u00e9gicas que tomemos para garantizar nuestra seguridad en las pr\u00f3ximas d\u00e9cadas. <\/p>\n\n\n\n Este objetivo, que no es m\u00e1s que la manifestaci\u00f3n coyuntural desde 2022 de una guerra pol\u00edtica iniciada por Mosc\u00fa ya en 2011-2012, se inscribe en otro objetivo, m\u00e1s amplio y antiguo, que consiste en que Rusia busque debilitar los sistemas democr\u00e1ticos europeos fomentando la erosi\u00f3n de la confianza de los ciudadanos en sus instituciones. Sabemos asimismo que los partidos pol\u00edticos que se oponen a una ayuda masiva de Europa a Ucrania son tambi\u00e9n, en gran medida, los m\u00e1s hostiles al liberalismo pol\u00edtico que caracteriza la filosof\u00eda sobre la que se ha construido el proyecto europeo desde hace m\u00e1s de medio siglo. <\/span>7<\/sup><\/a><\/span><\/span> Ahora bien, estos partidos y movimientos, a los que Marl\u00e8ne Laruelle califica de iliberales, <\/span>8<\/sup><\/a><\/span><\/span> no solo cuentan con el apoyo de Rusia: tambi\u00e9n lo reciben, cada vez con mayor claridad, de la administraci\u00f3n de Trump y de una parte de la extrema derecha nacionalista estadounidense, hasta tal punto que empiezan a surgir aut\u00e9nticas convergencias ruso-estadounidenses. Un ejemplo de ello son las elecciones h\u00fangaras de abril de 2026, <\/span>9<\/sup><\/a><\/span><\/span> en las que el exprimer ministro Viktor Orb\u00e1n, que finalmente sali\u00f3 derrotado, recibi\u00f3 el apoyo del aparato de influencia de Rusia, pero tambi\u00e9n el apoyo expl\u00edcito de los responsables estadounidenses, apoyo que se manifest\u00f3, en particular, mediante una visita del vicepresidente J.D. Vance a Budapest<\/a>. <\/p>\n\n\n\n Mientras que la hibridez se define por unos medios que tienden a extenderse y diversificarse indefinidamente, la guerra pol\u00edtica se define por una intenci\u00f3n y una decisi\u00f3n.<\/p>Jonathan Guiffard, Kevin Limonier<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Algunos lectores o lectoras podr\u00edan considerar que equiparar la Rusia de Vladimir Putin con los Estados Unidos de Donald Trump es una provocaci\u00f3n. Al fin y al cabo, Rusia lleva desde 2014 aplicando una pol\u00edtica expansionista e imperialista profundamente desestabilizadora, mientras que Estados Unidos sigue siendo, por el momento, un aliado hist\u00f3rico de los Estados europeos, con los que comparte intereses y valores. A pesar de la deriva trumpista y de la erosi\u00f3n del sistema pol\u00edtico tradicional que se est\u00e1 produciendo actualmente, Estados Unidos sigue siendo una gran democracia en la que funcionan numerosos contrapoderes, mientras que Rusia se ha hundido desde hace tiempo en un autoritarismo tan marcado que ha prohibido al \u00fanico partido de oposici\u00f3n ajeno al sistema, Y\u00e1bloko, presentar candidatos a las elecciones legislativas de septiembre de 2026. <\/span>10<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n Nuestro objetivo no es equiparar a Rusia y a Estados Unidos como Estados, ya que es evidente que sus relaciones con Europa se basan hist\u00f3ricamente en estructuras, valores y din\u00e1micas muy diferentes. Dicho esto, observamos una creciente convergencia de opiniones y pr\u00e1cticas, que lleva a los responsables rusos y a los ultraconservadores estadounidenses a apoyar los mismos movimientos pol\u00edticos, a veces con m\u00e9todos similares. <\/p>\n\n\n\n La administraci\u00f3n de Trump, animada en este sentido por los multimillonarios de Silicon Valley, no oculta en absoluto su hostilidad hacia cualquier forma de regulaci\u00f3n del sector digital, de protecci\u00f3n del medio ambiente, de redistribuci\u00f3n de la riqueza o incluso de defensa de las minor\u00edas \u00e9tnicas o de g\u00e9nero. El Departamento de Estado incluso ha concedido recientemente financiaci\u00f3n<\/a> a organizaciones europeas en funci\u00f3n de sus orientaciones pol\u00edticas a favor de MAGA: el think tank Western Arc (Francia) se ha presentado como candidato, <\/span>11<\/sup><\/a><\/span><\/span> mientras que se barajaba (y posteriormente se retir\u00f3) una subvenci\u00f3n de cinco millones de d\u00f3lares para la Free Speech Union (Reino Unido). <\/span>12<\/sup><\/a><\/span><\/span> En la d\u00e9cada de 2010, Rusia hab\u00eda hecho exactamente lo mismo. Por ejemplo, el Instituto para la Democracia y la Cooperaci\u00f3n (IDC) <\/span>13<\/sup><\/a><\/span><\/span> ten\u00eda como objetivo apoyar iniciativas que, ya por entonces, se caracterizaban por una l\u00ednea \u00absoberanista\u00bb (es decir, antieuropea), extractivista y, aunque todav\u00eda no se dijera as\u00ed en aquella \u00e9poca, iliberal. Hoy en d\u00eda, se observan incluso formas de coordinaci\u00f3n entre la base militante del trumpismo y los actores rusos implicados en la injerencia. Citemos aqu\u00ed un ejemplo que afect\u00f3 personalmente a uno de los autores del presente trabajo: tras una investigaci\u00f3n de campo en Moldavia con motivo de las elecciones legislativas de septiembre de 2025, varios blogs, sitios web y cuentas de redes sociales, tanto rusas como del movimiento MAGA, acusaron a dos investigadores franceses de ser agentes de desestabilizaci\u00f3n a sueldo del El\u00edseo. Los mensajes, id\u00e9nticos en todos los aspectos entre las cuentas rusas y las estadounidenses, pon\u00edan de manifiesto una coordinaci\u00f3n evidente. <\/p>\n\n\n\n En el fondo, Rusia y la administraci\u00f3n de Trump persiguen un objetivo com\u00fan: la \u00abfinlandizaci\u00f3n\u00bb de Europa, una expresi\u00f3n que la escritora estonio-finlandesa Sofi Oksanen volvi\u00f3 a poner de actualidad en 2022. Con ello pretend\u00eda explicar que Rusia buscaba hacerle a Europa lo que la URSS y Estados Unidos hab\u00edan impuesto a su pa\u00eds durante la Guerra Fr\u00eda: convertirla en una \u00abno potencia\u00bb, o m\u00e1s bien en un \u00abno sujeto\u00bb de las relaciones de poder internacionales, lo que convert\u00eda a los finlandeses en meros espectadores de su propio destino. En su art\u00edculo, <\/span>14<\/sup><\/a><\/span><\/span> Sofi Oksanen acusaba, como es l\u00f3gico, a Rusia de perseguir ese objetivo. Hoy en d\u00eda, parece que la administraci\u00f3n de Trump, enzarzada en numerosas disputas con Bruselas, que desprecia abiertamente las instituciones europeas y prefiere el di\u00e1logo bilateral, persiga la misma ambici\u00f3n: la de limitar al m\u00e1ximo la capacidad de los europeos para organizarse colectivamente con el fin de tomar las riendas de su destino e influir en el curso de los acontecimientos mundiales.<\/p>\n\n\n\n\n\n A pesar de esta teleolog\u00eda com\u00fan, no ser\u00eda correcto afirmar que los objetivos estrat\u00e9gicos de ambos pa\u00edses respecto a Europa convergen de forma absoluta. Mientras Mosc\u00fa busca romper un proyecto de unidad y cohesi\u00f3n para volver a ejercer un dominio territorial sobre lo que considera sus fronteras geogr\u00e1ficas, Washington quiere reorientar a Europa hacia su agenda estrat\u00e9gica. El primero divide y desintegra para recuperar un margen de maniobra y de acci\u00f3n que le permita reafirmar su ideolog\u00eda y su papel regional, mientras que el segundo ejerce presi\u00f3n e influye para moldear su entorno estrat\u00e9gico, forjando aliados a su imagen y semejanza. Esta remodelaci\u00f3n pasa por acciones que, en ocasiones, se asemejan enormemente a las injerencias de las que es culpable Mosc\u00fa, como ha quedado patente en el apoyo manifiesto de Elon Musk al partido alem\u00e1n AfD<\/a>, <\/span>15<\/sup><\/a><\/span><\/span> las campa\u00f1as de influencia en l\u00ednea de MAGA o las operaciones de influencia en Groenlandia. <\/span>16<\/sup><\/a><\/span><\/span> Si lo ponemos en perspectiva con las acciones rusas en el continente, vemos c\u00f3mo surgen intereses comunes para los mismos actores, ya sea en Hungr\u00eda, Alemania, el Reino Unido o en cualquier otro lugar. En otras palabras, existe una cierta convergencia de las luchas que permite afirmar que Europa se ve amenazada por la tenaza iliberal que le imponen Rusia, la administraci\u00f3n de Trump y sus aliados de la extrema derecha estadounidense, m\u00e1s que por acciones \u00abh\u00edbridas\u00bb cuya definici\u00f3n se le escapa a todo el mundo.<\/p>\n\n\n\n Por lo tanto, no se trata de una situaci\u00f3n latente en las relaciones internacionales, sino de una elecci\u00f3n, una decisi\u00f3n a la que se puede hacer frente y detener.<\/p>Jonathan Guiffard, Kevin Limonier<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Se nos podr\u00eda objetar que todo esto no es nada nuevo y que se ha demostrado ampliamente que el movimiento MAGA mantiene desde hace casi diez a\u00f1os una verdadera permeabilidad con los actores de la injerencia rusa, que han tratado de favorecer su auge. <\/span>17<\/sup><\/a><\/span><\/span> En cambio, el hecho de que esta administraci\u00f3n de Trump, a diferencia de la anterior, intente desencadenar una guerra pol\u00edtica desplegando una amplia gama de medios, en particular federales, para alcanzar sus fines ideol\u00f3gicos, constituye una novedad. Aunque podamos esperar que sea solo algo pasajero, esta decisi\u00f3n se inscribe en una relaci\u00f3n entre Mosc\u00fa y Washington que no tiene nada de circunstancial. De hecho, Estados Unidos y Rusia comparten una genealog\u00eda doctrinal de la guerra pol\u00edtica heredada de un siglo de rivalidad sovi\u00e9tico-estadounidense, que, combinada con otros factores, ha conducido en ambos casos a una privatizaci\u00f3n de los mecanismos de injerencia. Estos se centran ahora en las mismas palancas para desestabilizar Europa: la explotaci\u00f3n de las dependencias estrat\u00e9gicas en la era digital, por un lado, y la instrumentalizaci\u00f3n de la ira social, por otro. <\/p>\n\n\n\n La situaci\u00f3n a la que se enfrenta Europa hoy en d\u00eda no es, en realidad, nueva. Las pr\u00e1cticas contempor\u00e1neas de injerencia son el resultado de un largo enfrentamiento entre Mosc\u00fa y Washington, durante el cual cada uno ha observado, imitado y perfeccionado los m\u00e9todos del otro. De este \u00abdi\u00e1logo\u00bb conflictivo surge el repertorio de acciones que conocemos y que a menudo denominamos \u00abguerra h\u00edbrida\u00bb. La novedad radica en que sus dos art\u00edfices se encuentran ahora, frente a Europa, en el mismo bando.<\/p>\n\n\n\n El primer episodio del di\u00e1logo conflictivo que dio lugar a la guerra pol\u00edtica tiene lugar en la Rusia bolchevique de la d\u00e9cada de 1920. El 11 de enero de 1923, Unszlicht, subdirector de la GPU (antecesora del KGB), cre\u00f3 la primera oficina encargada de la dezinformatsiya<\/em><\/em>. Sus actividades comienzan con una amplia campa\u00f1a de desinformaci\u00f3n dirigida a los mon\u00e1rquicos rusos exiliados y a los servicios de inteligencia europeos, con el objetivo de disuadirlos de intervenir militarmente contra la URSS, especialmente durante la operaci\u00f3n Trust, dirigida por Artuzov, <\/span>18<\/sup><\/a><\/span><\/span> jefe del contraespionaje. Con la confianza que les dieron sus primeros \u00e9xitos, los servicios de inteligencia bolcheviques y, posteriormente, sovi\u00e9ticos multiplicaron las operaciones de influencia y desinformaci\u00f3n hasta la Segunda Guerra Mundial, desarrollando as\u00ed una experiencia considerable y pionera en este \u00e1mbito.<\/p>\n\n\n\n Por parte estadounidense, la respuesta a este activismo sovi\u00e9tico en el \u00e1mbito de la desestabilizaci\u00f3n de las democracias de Europa Occidental fue elaborada por George Kennan tras la Segunda Guerra Mundial. Director de Planificaci\u00f3n Pol\u00edtica y asesor del Departamento de Estado bajo la presidencia de Truman, considerado uno de los pioneros de la lucha contra la \u00abamenaza comunista\u00bb, busc\u00f3 una estrategia que permitiera a Estados Unidos contraatacar sin correr el riesgo de desencadenar un conflicto mundial, y menos a\u00fan en la era nuclear. As\u00ed, en 1947 propuso el concepto de \u00abguerra pol\u00edtica\u00bb (political warfare), inspir\u00e1ndose expl\u00edcitamente en las ense\u00f1anzas de Clausewitz y Lenin, seg\u00fan las cuales es posible utilizar otros medios distintos a los de la guerra convencional para luchar contra un adversario. En un memor\u00e1ndum clasificado de finales de abril de 1948 que inicia oficialmente la guerra pol\u00edtica estadounidense, titulado \u00abInauguraci\u00f3n de la guerra pol\u00edtica organizada\u00bb, se\u00f1ala que \u00abLenin sintetiz\u00f3 tan bien las ense\u00f1anzas de Marx y Clausewitz que la conducci\u00f3n de la guerra pol\u00edtica por parte del Kremlin se ha convertido en la m\u00e1s lograda y eficaz de toda la historia\u00bb<\/em>. <\/span>19<\/sup><\/a><\/span><\/span> El concepto de guerra pol\u00edtica rompe con el pasado, ya que ya no distingue entre tiempos de paz y tiempos de guerra, sino que deja entrever la posibilidad de una guerra librada contra un enemigo designado y su sistema ideol\u00f3gico. <\/p>\n\n\n\n La guerra pol\u00edtica se traduce r\u00e1pidamente en una directiva oficial y tiene dos dimensiones: abierta y clandestina. La dimensi\u00f3n abierta busca movilizar recursos financieros, pol\u00edticos y diplom\u00e1ticos para evitar que pa\u00edses extranjeros se vuelvan comunistas y caigan bajo el control de Mosc\u00fa. Incluye, por ejemplo, la propaganda pol\u00edtica abierta, denominada \u00abblanca\u00bb, que se corresponde m\u00e1s o menos con la comunicaci\u00f3n estrat\u00e9gica actual. La dimensi\u00f3n clandestina busca movilizar medios secretos para evitar esos cambios, que van desde la injerencia pol\u00edtica y electoral hasta el apoyo a grupos armados irregulares o la propaganda, denominada \u00abnegra\u00bb, que busca influir en las percepciones de la opini\u00f3n p\u00fablica a la que va dirigida mediante la desinformaci\u00f3n, la informaci\u00f3n err\u00f3nea o el chantaje. George Kennan se convierte as\u00ed en un ferviente defensor de las operaciones clandestinas de la CIA, reci\u00e9n creada en 1947 y brazo armado de esta guerra pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n Europa se ve amenazada por la tenaza antiliberal que le imponen Rusia, la administraci\u00f3n de Trump y sus aliados de la extrema derecha estadounidense.<\/p>Jonathan Guiffard, Kevin Limonier<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Durante la Guerra Fr\u00eda, numerosas operaciones estadounidenses formaron parte de esa guerra pol\u00edtica iniciada por el presidente Truman y por varios de sus sucesores contra la URSS y la expansi\u00f3n del comunismo internacional: apoyo econ\u00f3mico, subversi\u00f3n (golpe de Estado de 1953 en Ir\u00e1n), injerencias electorales (financiaci\u00f3n de partidos dem\u00f3cratas cristianos en Italia y Francia), financiaci\u00f3n de grupos armados (redes Stay-Behind <\/em>en Europa Occidental; los Contras en Nicaragua), etc.<\/p>\n\n\n\n Por parte sovi\u00e9tica, la doctrina estadounidense de la guerra pol\u00edtica constituy\u00f3 una importante fuente de inspiraci\u00f3n para la KGB, que la hizo suya bajo el nombre de lucha contra la \u00absubversi\u00f3n ideol\u00f3gica\u00bb a lo largo de la d\u00e9cada de 1960. De hecho, aunque los servicios sovi\u00e9ticos eran los depositarios del legado chekista, el momento hist\u00f3rico que viv\u00eda la URSS tras la muerte de Stalin exig\u00eda la creaci\u00f3n de nuevas herramientas para luchar contra el adversario estadounidense. El XX Congreso del PCUS de 1956, al allanar el camino para la desestalinizaci\u00f3n de la sociedad, inaugur\u00f3 una era que Alexander Zinoviev calific\u00f3 de \u00abliberal\u00bb, con una represi\u00f3n menor y una apertura del pa\u00eds algo mayor que antes. Esto dio lugar a la aparici\u00f3n de movimientos intelectuales, pol\u00edticos y c\u00edvicos que el KGB identific\u00f3 r\u00e1pidamente como intentos de desestabilizaci\u00f3n orquestados por los estadounidenses en el marco de su guerra pol\u00edtica. Este es, en particular, el caso de la disidencia. Surgido despu\u00e9s de que unos presos pol\u00edticos amnistiados relataran la extrema barbarie del gulag, este movimiento polifac\u00e9tico fue considerado r\u00e1pidamente por las autoridades sovi\u00e9ticas como una operaci\u00f3n estadounidense de desestabilizaci\u00f3n inspirada directamente en la doctrina Kennan. <\/span>20<\/sup><\/a><\/span><\/span> La KGB lleg\u00f3 incluso a ver la mano del adversario en la revuelta obrera de Novocherkask de junio de 1962, a pesar de que esta fue provocada por una subida de precios y reprimida de forma sangrienta. Se llega incluso a afirmar que Archipi\u00e9lago Gulag<\/em>, la obra maestra literaria de Solzhenitsyn, es un encargo de la CIA para desacreditar al r\u00e9gimen sovi\u00e9tico y minar la confianza que los partidos comunistas occidentales pudieran tener en la URSS. En julio de 1967, se cre\u00f3 incluso una 5.\u00aa Direcci\u00f3n de la KGB por iniciativa de Yuri Andropov <\/span>21<\/sup><\/a><\/span><\/span> con el fin de luchar contra esta \u00absubversi\u00f3n ideol\u00f3gica\u00bb, que siempre se consideraba una injerencia extranjera m\u00e1s que una consecuencia de los problemas econ\u00f3micos, pol\u00edticos y sociales a los que se enfrentaba el pa\u00eds en aquel momento. En otras palabras, los servicios secretos y el gobierno sovi\u00e9ticos interpretaban el mundo y las crisis internas que atravesaba entonces la URSS desde una perspectiva conspirativa.<\/p>\n\n\n\n Esta visi\u00f3n conspirativa no desapareci\u00f3 con la ca\u00edda de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, sino todo lo contrario. La Rusia contempor\u00e1nea es, en gran medida, heredera de esta visi\u00f3n paranoica de las relaciones internacionales, que considera la desaparici\u00f3n de la URSS como el \u00e9xito de una operaci\u00f3n occidental de desestabilizaci\u00f3n, mucho m\u00e1s que como el fracaso de un sistema pol\u00edtico y econ\u00f3mico incapaz de reformarse. Es esta visi\u00f3n conspirativa de la historia la que defienden hoy en d\u00eda Vladimir Putin y su entorno, quienes han interpretado de la misma manera las revoluciones de colores, las primaveras \u00e1rabes o incluso la revoluci\u00f3n de Maidan en Kiev. En 2011-2012, cuando decenas de miles de rusos salieron a las calles para reclamar la alternancia democr\u00e1tica y rechazar el tercer mandato presidencial de Vladimir Putin, se denunci\u00f3 una vez m\u00e1s la mano de la guerra pol\u00edtica y la subversi\u00f3n ideol\u00f3gica. <\/span>22<\/sup><\/a><\/span><\/span> Sin embargo, en esta ocasi\u00f3n, el Kremlin consider\u00f3 que se trataba de una amenaza directa para la supervivencia f\u00edsica del r\u00e9gimen y de sus miembros. Por ello, se tom\u00f3 la decisi\u00f3n de volver el arma del adversario contra \u00e9l mismo: las primeras f\u00e1bricas de trolls y los primeros intentos de apoyar a partidos populistas occidentales surgieron inmediatamente tras esta ola de manifestaciones sin precedentes por su magnitud. Desde entonces, el movimiento ha ido en aumento: desprestigio de la revoluci\u00f3n ucraniana de 2014, apoyo a la guerra civil en el Donb\u00e1s, injerencias masivas en las elecciones estadounidenses de 2016 e intentos de influir en varios refer\u00e9ndums europeos (Brexit, Catalu\u00f1a, etc.)\u2026 La lista de operaciones llevadas a cabo por Rusia desde entonces es extremadamente larga y se diversifica d\u00eda a d\u00eda, con una preferencia notable, aunque no exclusiva, por los movimientos soberanistas de izquierda, derecha y extrema derecha. En definitiva, Rusia ha adoptado una forma de \u00abcontramaniobra ideol\u00f3gica\u00bb, heredada a su vez de la guerra pol\u00edtica estadounidense, como estrategia de acci\u00f3n ofensiva desde hace casi 15 a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n Si bien Rusia reaviv\u00f3 la guerra pol\u00edtica en 2011-2012, Estados Unidos, por su parte, retom\u00f3 esta pr\u00e1ctica estrat\u00e9gica en 2025, tal y como se establece en la Estrategia de Seguridad Nacional<\/a>. <\/span>23<\/sup><\/a><\/span><\/span> Se han reactivado los antiguos modos de actuaci\u00f3n, pero ha surgido un m\u00e9todo relativamente nuevo: una mayor cooperaci\u00f3n entre los organismos p\u00fablicos de inteligencia y los operadores privados que persiguen objetivos econ\u00f3micos o pol\u00edticos. En otras palabras, la guerra pol\u00edtica se basa ahora, tanto en Washington como en Mosc\u00fa, en una privatizaci\u00f3n del dispositivo de seguridad, que tambi\u00e9n se pone al servicio de una competencia pol\u00edtica y econ\u00f3mica interna.<\/p>\n\n\n\n Las pr\u00e1cticas de la guerra pol\u00edtica estadounidense son m\u00faltiples y variadas, por lo que conviene adoptar una perspectiva m\u00e1s amplia para caracterizar esta estrategia: diplomacia coercitiva; apoyo pol\u00edtico y financiero a partidos o figuras pol\u00edticas; injerencia en los procesos electorales; creaci\u00f3n clandestina de medios de comunicaci\u00f3n, partidos o sindicatos que difundan sus ideas; conferencias organizadas para difundir sus ideas; falsificaci\u00f3n de documentos; reclutamiento de agentes de influencia y periodistas; desinformaci\u00f3n y propaganda; agit-prop y alteraciones del orden p\u00fablico; apoyo a grupos armados irregulares; sabotaje, etc. La multiplicidad de pr\u00e1cticas obliga, por tanto, a fijarse en el actor inicial y en su intenci\u00f3n pol\u00edtica, en lugar de perderse en el an\u00e1lisis minucioso de todas las t\u00e1cticas. El Consejo de Seguridad Nacional act\u00faa como centro de coordinaci\u00f3n desde 1947, lo que le confiere un papel central en la construcci\u00f3n de una visi\u00f3n global de la guerra pol\u00edtica librada tanto en el \u00e1mbito p\u00fablico como en el clandestino. El grado de intensidad de esta guerra pol\u00edtica podr\u00e1 medirse, as\u00ed, en funci\u00f3n de si se moviliza o no a los actores institucionales clandestinos para llevarla a cabo.<\/p>\n\n\n\n Aunque al presidente Trump solo le quedan dos a\u00f1os y medio de mandato, a J.D. Vance, Marco Rubio y Elon Musk les quedan varias d\u00e9cadas de futuro pol\u00edtico por delante. <\/p>Jonathan Guiffard, Kevin Limonier<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Para alcanzar sus objetivos, la Casa Blanca puede recurrir a actores dedicados, por un lado, a estrategias abiertas y, por otro, a estrategias clandestinas. En el \u00e1mbito abierto, el Departamento de Estado es la entidad principal. Durante la Guerra Fr\u00eda, este departamento coordinaba y financiaba numerosas entidades para aumentar la influencia estadounidense y hacer frente al comunismo, como USAID, para la ayuda al desarrollo; programas de asistencia, como el Plan Marshall; programas de influencia, como las becas acad\u00e9micas Fulbright o el Programa de Liderazgo para Visitantes Internacionales (IVLP). En las d\u00e9cadas de 1990 y 2000, aunque el \u00absoft power\u00bb<\/em> sigui\u00f3 siendo una dimensi\u00f3n central de su actuaci\u00f3n, no se inscrib\u00eda expresamente en una perspectiva de guerra pol\u00edtica, ya que ya no buscaba la subversi\u00f3n agresiva de un sistema ideol\u00f3gico adversario. Con el regreso de Donald Trump al poder en enero de 2025, el Departamento de Estado (DoS) fue sometido por el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) y, posteriormente, puesto bajo la responsabilidad de Marco Rubio, que pas\u00f3 a ser secretario de Estado y asesor de seguridad nacional. Cabe se\u00f1alar que esta doble responsabilidad no se daba desde Henry Kissinger y que ilustra bien el retorno de la convergencia entre la herramienta diplom\u00e1tica y la seguridad nacional, caracter\u00edstica de la guerra pol\u00edtica. El Departamento de Estado ha recuperado ahora un papel pol\u00edtico activo al implicarse oficialmente en los asuntos pol\u00edticos internos de los europeos, como ilustra la iniciativa, en mayo de 2025, de dos asesores del Departamento de Estado ante una magistrada francesa, para recabar argumentos contra la condena de Marine Le Pen. <\/span>24<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n En el \u00e1mbito secreto o clandestino, pueden movilizarse dos entidades en particular: la CIA, para las operaciones de guerra pol\u00edtica, y el Mando de Operaciones Especiales de Estados Unidos (SOCOM), para las operaciones de influencia militar. Seg\u00fan la Orden Ejecutiva 12333, la CIA es la \u00fanica con competencia para llevar a cabo operaciones clandestinas. Sin embargo, aunque desde principios de la d\u00e9cada de 2000 la CIA ha ido desarrollando un arsenal cibern\u00e9tico y ha llevado a cabo operaciones clandestinas puntuales, sobre todo con fines de influencia, no ha sido hasta el primer mandato de Trump cuando ha retomado las operaciones de propaganda masiva. <\/span>25<\/sup><\/a><\/span><\/span> y no ha sido hasta su segundo mandato cuando ha adoptado una perspectiva de guerra pol\u00edtica: por ejemplo, se le ha encomendado la misi\u00f3n de identificar a las fuerzas y a los responsables pol\u00edticos de Groenlandia favorables a la integraci\u00f3n en Estados Unidos. <\/span>26<\/sup><\/a><\/span><\/span> As\u00ed, aunque la CIA es m\u00e1s conocida por haber entrenado a grupos armados irregulares en Afganist\u00e1n o Siria con fines antiterroristas, cuenta con una considerable experiencia en la guerra pol\u00edtica a trav\u00e9s de entidades como partidos pol\u00edticos, medios de comunicaci\u00f3n, asociaciones, sindicatos, etc. El libro White Malice<\/em>, de Susan Williams <\/span>27<\/sup><\/a><\/span><\/span> que repasa las operaciones de subversi\u00f3n pol\u00edtica en el Congo y Ghana, pa\u00edses reci\u00e9n descolonizados, ilustra a la perfecci\u00f3n estos modos de actuaci\u00f3n. Cabe se\u00f1alar que estos m\u00e9todos no son muy habituales entre los servicios de inteligencia europeos, m\u00e1s acostumbrados a recabar informaci\u00f3n y contrarrestar amenazas a la seguridad que a llevar a cabo operaciones pol\u00edticas de influencia y subversi\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n Una caracter\u00edstica de este resurgimiento de la guerra pol\u00edtica es tambi\u00e9n la movilizaci\u00f3n de actores privados, que reciben apoyo pol\u00edtico y\/o financiero, a veces de forma abierta, pero la mayor\u00eda de las veces de forma clandestina. Al ser, por naturaleza, independientes o distintos de las estructuras estatales, estos actores resultan m\u00e1s convincentes y permiten difuminar las l\u00edneas de actuaci\u00f3n al ofrecer una negaci\u00f3n plausible: los influencers y los partidos son siempre m\u00e1s eficaces si no se conoce su v\u00ednculo con un Estado, y los empresarios se convierten as\u00ed en intermediarios y vectores de confianza m\u00e1s discretos y menos comprometedores desde el punto de vista diplom\u00e1tico. <\/p>\n\n\n\n Estas redes interpersonales se han convertido ahora en un elemento central de la guerra pol\u00edtica estadounidense. De hecho, la existencia de una base pol\u00edtica estructurada, conocida como MAGA, que ya cuenta con m\u00e9todos de influencia bien rodados y eficaces, capaces de servir de caja de resonancia a las operaciones pol\u00edticas estadounidenses, se combina con la estructuraci\u00f3n de redes pol\u00edticas y empresariales trumpistas que no dudan en movilizarse, por iniciativa propia o a petici\u00f3n, para influir en actores extranjeros. En este sentido, resulta reveladora la movilizaci\u00f3n en Groenlandia de varias redes de empresarios cercanos a Trump, algunos de los cuales formaron parte de la administraci\u00f3n durante el primer mandato. Esta acci\u00f3n de injerencia ha sido calificada, por otra parte, por los servicios de inteligencia daneses como una operaci\u00f3n clandestina. <\/span>28<\/sup><\/a><\/span><\/span> El nombramiento del gobernador de Luisiana, Jeff Landry, como enviado especial<\/a> para Groenlandia, <\/span>29<\/sup><\/a><\/span><\/span> o las repetidas reuniones de responsables del Departamento de Estado con los independentistas del Alberta Prosperity Project<\/em><\/a> en Canad\u00e1 en 2025, son otros ejemplos de ello. <\/span>30<\/sup><\/a><\/span><\/span> De este modo, estos obtienen recompensas pol\u00edticas y econ\u00f3micas a cambio de su compromiso personal, ya que los objetivos de la actual guerra pol\u00edtica tienen una dimensi\u00f3n fundamentalmente econ\u00f3mica en los \u00e1mbitos de la tecnolog\u00eda digital, los metales cr\u00edticos y la energ\u00eda.<\/p>\n\n\n\n En Rusia se observa una din\u00e1mica similar, en la que los servicios del Estado y los empresarios act\u00faan en pie de igualdad, todo ello en un sistema en el que las prerrogativas soberanas est\u00e1n ampliamente abiertas al sector privado. As\u00ed, uno de los principales art\u00edfices de la guerra pol\u00edtica rusa contempor\u00e1nea no es ni un servicio especial ni de inteligencia, sino un empresario: Yevgueni Prigozhin. Fallecido en el verano de 2023 en un sospechoso accidente a\u00e9reo<\/a>, el que se conoc\u00eda como \u00abel cocinero de Putin\u00bb hab\u00eda creado un aut\u00e9ntico modelo econ\u00f3mico de la guerra pol\u00edtica rusa. Su imperio, o m\u00e1s bien la galaxia de empresas que pose\u00eda y dirig\u00eda, proporcion\u00f3 al Estado ruso buena parte de sus capacidades en este \u00e1mbito entre 2014 y 2023. De este modo, encarnaba la figura del empresario de influencia, <\/span>31<\/sup><\/a><\/span><\/span> es decir, del actor privado que rentabiliza un capital \u2014en la mayor\u00eda de los casos econ\u00f3mico\u2014 acompa\u00f1ando el \u00abretorno\u00bb geopol\u00edtico de Rusia a numerosas regiones del mundo en las que la URSS hab\u00eda tenido una presencia destacada. En much\u00edsimos casos, este \u00abretorno\u00bb ha adoptado la forma de operaciones de desestabilizaci\u00f3n m\u00e1s o menos amplias con el fin de favorecer un cambio de r\u00e9gimen o de mayor\u00eda pol\u00edtica. As\u00ed ocurri\u00f3 en varios pa\u00edses de \u00c1frica, pero tambi\u00e9n en Europa, donde numerosos partidos nacionalistas, reaccionarios, neoconservadores y soberanistas han sido objeto de un fuerte apoyo, y en Estados Unidos, donde la investigaci\u00f3n del fiscal especial Robert Mueller y el Senado estadounidense documentaron importantes injerencias rusas en el proceso electoral de las elecciones presidenciales de 2016. <\/span>32<\/sup><\/a><\/span><\/span> Si bien estas injerencias contribuyeron a respaldar a Donald Trump en una medida que sigue siendo dif\u00edcil de cuantificar, sobre todo crearon una alineaci\u00f3n ideol\u00f3gica y v\u00ednculos s\u00f3lidos entre el \u00e1mbito del movimiento MAGA y los actores rusos implicados en la injerencia, v\u00ednculos que siguen prosperando en la actualidad.<\/p>\n\n\n\n\n\n Desde la muerte de Prigozhin en 2023, el ecosistema en el que se apoya el Estado ruso para llevar a cabo su guerra pol\u00edtica est\u00e1 m\u00e1s controlado por los organismos oficiales, concretamente por los servicios de inteligencia. De hecho, es muy probable que la explosi\u00f3n en pleno vuelo del jet privado que transportaba al empresario fuera provocada por los servicios de seguridad rusos con el fin de romper el cuasi monopolio que este ejerc\u00eda sobre numerosas capacidades de injerencia y de guerra pol\u00edtica. Recordemos que, dos meses antes de su muerte, tom\u00f3 las armas junto a sus tropas y organiz\u00f3 en el sur de Rusia un mot\u00edn<\/a> que habr\u00eda obligado a Vladimir Putin a huir de Mosc\u00fa de forma preventiva.<\/p>\n\n\n\n Por lo tanto, este ecosistema administrativo y financiero se ha replanteado para evitar que se repita una situaci\u00f3n de monopolio de este tipo. Los empresarios influyentes y otros \u00abpolitekhnolog<\/em>\u00bb<\/em> (lo que se conoce como \u00abspin doctors\u00bb<\/em>) <\/span>33<\/sup><\/a><\/span><\/span> se ven as\u00ed obligados a competir entre s\u00ed, sometidos a un sistema de distribuci\u00f3n de fondos que se ha burocratizado considerablemente. De este modo, el Estado ruso ha creado varios organismos encargados de distribuir el dinero p\u00fablico a todo un conjunto de start-ups y empresas de consultor\u00eda en comunicaci\u00f3n que se han especializado en las injerencias. <\/span>34<\/sup><\/a><\/span><\/span> Este sistema, si bien tiene como objetivo evitar que se vuelvan a crear oligopolios, tambi\u00e9n facilita la coordinaci\u00f3n con los servicios de inteligencia, entre los que destaca la Direcci\u00f3n General de Inteligencia (GRU). Seg\u00fan una serie de documentos filtrados desde el Kremlin y desde varias empresas especializadas en injerencias, la \u00abtorre de control\u00bb de todo este sistema se encontrar\u00eda en el Kremlin, en las oficinas del primer adjunto a la jefatura de la administraci\u00f3n presidencial, Sergu\u00e9i Kirienko. Seg\u00fan numerosos documentos que han sido analizados por diversos colectivos de periodistas <\/span>35<\/sup><\/a><\/span><\/span> as\u00ed como por uno de los autores del presente art\u00edculo, La guerra pol\u00edtica desde la perspectiva de la convergencia ruso-estadounidense<\/h2>\n\n\n\n
\r\n <\/picture>\r\n \n La guerra pol\u00edtica, fruto de la rivalidad entre la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y Estados Unidos<\/h2>\n\n\n\n
La guerra pol\u00edtica subcontratada: Mosc\u00fa y Washington, un reflejo el uno del otro<\/h2>\n\n\n\n
\r\n <\/picture>\r\n \n