{"id":112655,"date":"2026-10-01T10:59:50","date_gmt":"2026-10-01T08:59:50","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=112655"},"modified":"2026-10-01T10:59:56","modified_gmt":"2026-10-01T08:59:56","slug":"la-deuda-y-el-muro-de-la-realidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/10\/01\/la-deuda-y-el-muro-de-la-realidad\/","title":{"rendered":"La deuda y el muro de la realidad"},"content":{"rendered":"\n
Pruebe <\/em>el Grand Continent. Ideas y an\u00e1lisis que no se encuentran en ning\u00fan otro sitio. Pero que pronto ver\u00e1 por todas partes. En su bandeja de entrada a partir de 8 euros al mes.<\/a><\/em><\/p>\n\n\n\n Los hechos son conocidos y est\u00e1n documentados. Recientemente, la OCDE. <\/span>1<\/sup><\/a><\/span><\/span> el Tribunal de Cuentas, <\/span>2<\/sup><\/a><\/span><\/span> y posteriormente el grupo de trabajo formado por Xavier Jaravel, Xavier Ragot, Jean-Luc Tavernier y Natacha Valla han elaborado un informe contundente sobre la alarmante situaci\u00f3n de las cuentas p\u00fablicas de Francia. <\/span>3<\/sup><\/a><\/span><\/span> Este texto no aporta nada nuevo a los trabajos en los que se inspira. Sin embargo, trata de ofrecer una visi\u00f3n de nuestra situaci\u00f3n que pueda ser ampliamente compartida. A pocos meses de unas elecciones presidenciales decisivas, se trata de proponer un camino colectivo y viable para optar por la recuperaci\u00f3n ahora y evitar tener que sufrir la austeridad m\u00e1s adelante. Los an\u00e1lisis que contiene son, evidentemente, mejorables y pueden ser cuestionados, pero permiten entablar un di\u00e1logo con todos aquellos que desean sinceramente preservar la capacidad de deliberaci\u00f3n democr\u00e1tica en Francia, para poder seguir tomando decisiones colectivas en el futuro.<\/p>\n\n\n\n Ahora tenemos que, juntos, hacer m\u00e1s con menos. Es frustrante, pero es la realidad, y es precisamente esa frustraci\u00f3n la que alimenta la ira y, a menudo, una forma de radicalismo, en una parte cada vez mayor de nuestros conciudadanos.<\/p>\n\n\n\n Tenemos que hacer mucho m\u00e1s, porque debemos resolver los problemas del pasado y del presente, en particular restablecer la promesa republicana de la escuela y la excelencia de nuestra investigaci\u00f3n, adaptar el funcionamiento del sistema sanitario al envejecimiento de la poblaci\u00f3n, garantizar el buen funcionamiento de un sistema judicial cada vez m\u00e1s solicitado, reinventar la cohesi\u00f3n de los territorios y los centros urbanos, modernizar las infraestructuras de transporte y energ\u00eda que se est\u00e1n quedando obsoletas, o incluso acompa\u00f1ar las transiciones agr\u00edcolas.<\/p>\n\n\n\n Pero tambi\u00e9n debemos resolver los problemas de hoy y de ma\u00f1ana, como la adaptaci\u00f3n a gran escala al cambio clim\u00e1tico, la defensa de nuestras libertades en el continente \u2014lo que requiere el desarrollo de capacidades de defensa adaptadas a las nuevas amenazas\u2014, el restablecimiento de nuestra competitividad tecnol\u00f3gica y de nuestras ambiciones en materia de inteligencia artificial e inform\u00e1tica cu\u00e1ntica, la reindustrializaci\u00f3n del pa\u00eds en un contexto de competencia feroz con China y de tensiones duraderas con Estados Unidos, la lucha contra la narcocriminalidad que se infiltra en nuestra sociedad y, sobre todo, la adaptaci\u00f3n a un envejecimiento demogr\u00e1fico inevitable. Es f\u00e1cil olvidar las realidades demogr\u00e1ficas, ya que se trata de procesos lentos, pero no por ello son menos masivos ni menos seguros en sus efectos.<\/p>\n\n\n\n Ahora tenemos que, juntos, hacer m\u00e1s con menos.\u00a0<\/p>St\u00e9phane Boujnah<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Sin embargo, tenemos que hacer mucho m\u00e1s con mucho menos, ya que nuestras capacidades de toma de decisiones colectivas \u2014y, por tanto, de acci\u00f3n p\u00fablica\u2014 se est\u00e1n reduciendo. Sin embargo, nuestro pa\u00eds es el que m\u00e1s impuestos recauda de entre los 38 pa\u00edses m\u00e1s desarrollados del planeta, cerca del 44 % del PIB, es decir, de la riqueza que creamos cada a\u00f1o; y, dentro de ese mismo grupo, tambi\u00e9n es el que destina al gasto p\u00fablico la mayor parte del PIB, m\u00e1s del 57 %. \u00bfPor qu\u00e9, si recaudamos m\u00e1s impuestos y gastamos m\u00e1s dinero p\u00fablico que los dem\u00e1s, no conseguimos resolver nuestros problemas de ayer, de hoy y de ma\u00f1ana? Porque hemos tomado decisiones colectivas, impl\u00edcitas o expl\u00edcitas, que nos llevan a un callej\u00f3n sin salida.<\/p>\n\n\n\n Juntos hemos elegido el presente en lugar del futuro, es decir, transferir ingresos a la generaci\u00f3n actual en lugar de invertir para preparar un futuro mejor para los j\u00f3venes de hoy y las generaciones futuras. Por ejemplo, hemos preferido garantizar el aumento de las pensiones de jubilaci\u00f3n en lugar de preservar nuestra capacidad de investigaci\u00f3n espacial. Hemos dado prioridad a un generoso sistema de bajas por enfermedad en detrimento de nuestra capacidad de investigaci\u00f3n m\u00e9dica. Nos hemos acostumbrado a que un profesor jubilado perciba una pensi\u00f3n m\u00e1s elevada que el sueldo de un profesor que est\u00e1 empezando su carrera.<\/p>\n\n\n\n Hemos preferido instaurar progresivamente una sociedad de consumidores en lugar de construir una naci\u00f3n de productores din\u00e1micos. Nuestras decisiones sobre la financiaci\u00f3n de la protecci\u00f3n social, que recaen principalmente sobre las empresas y los trabajadores, la aceptaci\u00f3n resignada de intercambios asim\u00e9tricos con China, o incluso la habituaci\u00f3n a un nivel, sin parang\u00f3n en el planeta, de regulaciones que afectan a las actividades industriales, ponen de manifiesto nuestra preferencia colectiva por consumir a bajo precio en lugar de producir de forma competitiva.<\/p>\n\n\n\n Nuestra preferencia por el presente tambi\u00e9n ha alimentado un crecimiento d\u00e9bil al que parece que nos estamos acostumbrando. Sin embargo, nuestro modelo solo funciona de forma sostenible si el crecimiento de nuestra econom\u00eda es mayor que el de nuestro gasto p\u00fablico. Poco a poco nos hemos acostumbrado a financiar con el dinero de otros unas decisiones que ya no pod\u00edamos permitirnos, es decir, a pedir prestado el dinero que luego redistribuimos. A menudo se dice que los franceses no quieren hacer sacrificios. Eso no es cierto: hay un sacrificio que hacemos colectivamente, con m\u00e9todo y constancia, el de nuestros hijos, a quienes cada a\u00f1o les dejamos una deuda m\u00e1s pesada y un espacio de deliberaci\u00f3n democr\u00e1tica m\u00e1s reducido para que tomen sus propias decisiones en el futuro.<\/p>\n\n\n\n Nuestra preferencia por el presente nos ha llevado a buscar en todas partes, y sobre todo en el Estado, protecci\u00f3n frente a los riesgos externos. El euro nos libera en gran medida de la angustia que provocaba la devaluaci\u00f3n y la consiguiente disminuci\u00f3n del poder adquisitivo. Los franceses tambi\u00e9n se caracterizan por ser poco sensibles a la subida de las tasas de inter\u00e9s: cuando compran su vivienda, solicitan un pr\u00e9stamo a tasa fija, a diferencia de la mayor\u00eda de los pa\u00edses europeos, donde los cr\u00e9ditos hipotecarios son a tasa variable, de modo que, en Francia, la subida de las tasas es, ante todo, un problema del banco prestamista. Adem\u00e1s, estamos mucho m\u00e1s protegidos que otros pa\u00edses frente a la inflaci\u00f3n mundial, gracias a generosas intervenciones p\u00fablicas, como el \u00abescudo energ\u00e9tico\u00bb. As\u00ed, hemos creado las condiciones para que muchos franceses piensen que viven en una isla aislada de las realidades mundiales, ya que hemos optado por construir una aut\u00e9ntica burbuja para aislarlos de los cambios que se producen en el mundo y preservar el bienestar actual. Pero esta burbuja es costosa y, cada vez m\u00e1s, la financian nuestros acreedores.<\/p>\n\n\n\n Hay un sacrificio que hacemos colectivamente, con m\u00e9todo y constancia: el de nuestros hijos.<\/p>St\u00e9phane Boujnah<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n El cr\u00e9dito y la deuda no son, en s\u00ed mismos, perjudiciales, siempre y cuando, en primer lugar, los fondos se destinen a preparar el futuro y, en segundo lugar, la sociedad genere recursos suficientes para garantizar su reembolso sin transferir cargas desproporcionadas a las generaciones futuras. As\u00ed, una familia pide un pr\u00e9stamo, con toda raz\u00f3n, para realizar obras de aislamiento en su vivienda, o para financiar el alquiler o la compra de una habitaci\u00f3n para un hijo que va a prepararse para su futuro en una ciudad universitaria. Pero, colectivamente, hacemos exactamente lo contrario: pedimos pr\u00e9stamos, en su mayor\u00eda al resto del mundo, para mantener un nivel de protecci\u00f3n social que ya no podemos permitirnos.<\/p>\n\n\n\n Esta situaci\u00f3n es el resultado de una acumulaci\u00f3n de peque\u00f1as renuncias que se han convertido en h\u00e1bitos, en la que cada uno tiene su parte de responsabilidad. Los responsables pol\u00edticos, que a menudo han preferido fijarse en las urnas en lugar de en las cunas, y dirigirse a los votantes en lugar de a los ciudadanos. Pero tambi\u00e9n cada uno de nosotros, que constatamos, sin sacar las consecuencias pertinentes, que este sistema de protecci\u00f3n social, creado en 1945, hace m\u00e1s de tres generaciones, se basaba en unas condiciones econ\u00f3micas y demogr\u00e1ficas que ya no existen. Dentro de 19 a\u00f1os, la Seguridad Social cumplir\u00e1 un siglo, y en casi un siglo Francia y el mundo han cambiado. La mayor\u00eda de los franceses recuerdan su infancia como una \u00e9poca en la que, el d\u00eda de Navidad, los ni\u00f1os que abr\u00edan los regalos bajo el \u00e1rbol eran m\u00e1s numerosos que los adultos y las personas mayores que se quedaban alrededor de la mesa; ahora, bajo el mismo \u00e1rbol, unos pocos ni\u00f1os \u2014cada vez m\u00e1s escasos\u2014 abren los regalos bajo la mirada de muchos adultos y, sobre todo, de un n\u00famero cada vez mayor de personas mayores.<\/p>\n\n\n\n \u00bfPor qu\u00e9 nuestro letargo colectivo ya no puede durar m\u00e1s y por qu\u00e9 esta vez es diferente? Porque algunos problemas, cuando se prolongan demasiado tiempo sin tratamiento, acaban cambiando no de gravedad, sino de naturaleza. El tratamiento tard\u00edo de un c\u00e1ncer muy avanzado es m\u00e1s duro y m\u00e1s incierto que el tratamiento precoz del tumor inicial. Ya hemos llegado a ese punto. Es tarde, pero no es demasiado tarde.<\/p>\n\n\n\n Juntos nos hemos adentrado en un proceso de asfixia que se acelera y que puede conducir a una austeridad impuesta.<\/p>\n\n\n\n Hay quien piensa que se puede seguir postergando la decisi\u00f3n, que las soluciones de siempre siguen siendo viables, ya que siempre hay compradores para la deuda francesa y que, por lo tanto, no hay ning\u00fan problema en endeudarse a\u00fan m\u00e1s. Es un error cuando quienes lo creen ignoran la realidad de los hechos; es una mentira cuando quienes lo afirman conocen los hechos y las cifras. Porque, aunque probablemente estemos a salvo de una falta repentina de ox\u00edgeno, es innegable que hemos entrado en un proceso de asfixia progresiva. Y la mentira, en este \u00e1mbito, es una traici\u00f3n. Una traici\u00f3n hacia nuestros hijos, sobre quienes hacemos recaer ma\u00f1ana el peso de nuestras renuncias y de nuestras comodidades de hoy. Una traici\u00f3n hacia los trabajadores, a quienes se les pide que financien hoy un nivel de vida m\u00e1s alto para los jubilados, cuando saben que ellos mismos no tendr\u00e1n acceso a las mismas pensiones. Una traici\u00f3n hacia los jubilados, que no entienden por qu\u00e9 cambian las reglas del juego, cuando ya solo se puede repartir lo que se produce y ya no se produce lo suficiente.<\/p>\n\n\n\n Los hechos son crudos. Hace dos a\u00f1os, Francia obten\u00eda pr\u00e9stamos a diez a\u00f1os a una tasa de inter\u00e9s que, aunque era m\u00e1s alto que el de Alemania, era inferior a los que pagaban, para el mismo plazo, Portugal, Espa\u00f1a, Italia y Grecia. Hoy en d\u00eda, Francia, que se financia principalmente a trav\u00e9s del resto del mundo, paga m\u00e1s que todos esos pa\u00edses. \u00bfPor qu\u00e9?<\/p>\n\n\n\n En primer lugar, porque nuestro volumen de deuda crece m\u00e1s r\u00e1pido que en otros pa\u00edses. Francia es el tercer pa\u00eds m\u00e1s endeudado de la zona del euro, con una deuda prevista de m\u00e1s del 120 % del PIB en 2027, por detr\u00e1s de Grecia (130 %) e Italia (137 %). Pero Francia es el \u00fanico pa\u00eds de la zona del euro que no ha reducido su deuda desde el final de la crisis sanitaria. Al contrario, cada a\u00f1o aumentamos nuestro volumen de deuda en unos 3 puntos del PIB, mientras que los pa\u00edses a\u00fan m\u00e1s endeudados que nosotros, Grecia en particular, reducen el suyo. As\u00ed, Grecia ha reducido su ratio de deuda sobre el PIB del 146 % en 2025 al 130 % previsto para 2027. En Francia, la deuda p\u00fablica habr\u00e1 aumentado en 2026 en m\u00e1s de 160.000 millones de euros, y al final del a\u00f1o deberemos a nuestros acreedores 3.620.000 millones de euros. En estas circunstancias, varios informes p\u00fablicos prev\u00e9n que el volumen de deuda podr\u00eda alcanzar el 130 % del PIB a mediados del pr\u00f3ximo quinquenio. Por lo tanto, es casi seguro que Francia tendr\u00e1, antes de 2029, una ratio de deuda sobre el PIB superior a la de Grecia.<\/p>\n\n\n\n Aunque probablemente estemos a salvo de un corte repentino de ox\u00edgeno, es innegable que hemos entrado en un proceso de asfixia progresiva.<\/p>St\u00e9phane Boujnah<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n En segundo lugar, porque nuestros acreedores exigen tasas de inter\u00e9s cada vez m\u00e1s altas para seguir prest\u00e1ndonos dinero. La tasa media de emisi\u00f3n de la deuda francesa ascend\u00eda al 3,35 % en 2025, frente al 1,70 % en 2022 y a una tasa nula, de media, en 2021. Dado que el vencimiento medio de la deuda francesa es de 8,5 a\u00f1os, hoy nos vemos obligados a refinanciar, a tasas superiores al 4,7 %, importes suscritos a tipos entre el 0 % y el 2 % que est\u00e1n llegando a su vencimiento. No hay motivos para que estas tasas bajen, en primer lugar porque el debate presupuestario de 2026 en el Parlamento corre el riesgo de ser tan confuso e indeciso como en 2025, en segundo lugar, porque ya se ha confirmado la perspectiva de un d\u00e9ficit superior al 5 % en 2027, por quinto a\u00f1o consecutivo, y, por \u00faltimo, porque aumenta la probabilidad de que dos candidatos de los partidos de la ira se clasifiquen para la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de la primavera de 2027. Por otra parte, m\u00e1s all\u00e1 del r\u00e1pido deterioro de la percepci\u00f3n que tienen nuestros acreedores del riesgo franc\u00e9s, las tasas de inter\u00e9s est\u00e1n aumentando en todo el mundo, debido al retorno de la inflaci\u00f3n y al r\u00e1pido deterioro de las tasas de la deuda p\u00fablica de Estados Unidos, que durante mucho tiempo se consider\u00f3 el \u00abactivo sin riesgo a nivel mundial\u00bb.\u00a0<\/p>\n\n\n\n La combinaci\u00f3n del aumento continuo de nuestro stock de deuda y la r\u00e1pida subida de las tasas de inter\u00e9s que exigen nuestros prestamistas conduce a una situaci\u00f3n en la que la carga de la deuda se habr\u00e1 duplicado entre 2020 y 2026. Este a\u00f1o pagaremos al menos 78.000 millones de euros a nuestros acreedores, es decir, unos 12.000 millones de euros m\u00e1s que el a\u00f1o pasado. Este sobrecosto por s\u00ed solo supera el presupuesto total del Ministerio de Justicia. En teor\u00eda, pues, con el mismo nivel de gasto p\u00fablico, podr\u00edamos haber duplicado el n\u00famero de jueces, fiscales y funcionarios de prisiones si hubi\u00e9ramos mantenido la carga de la deuda al nivel del a\u00f1o pasado. En 2027, primer a\u00f1o del pr\u00f3ximo quinquenio, tendremos que pagar a nuestros acreedores m\u00e1s de 91.000 millones de euros, es decir, m\u00e1s que todas las cantidades que destinamos a la educaci\u00f3n de los ni\u00f1os y j\u00f3venes de nuestro pa\u00eds, desde la guarder\u00eda hasta el \u00faltimo curso de bachillerato. El verdadero costo de nuestro endeudamiento descontrolado radica, por tanto, en primer lugar en el hecho de que nuestros acreedores, a quienes se paga antes de que hayamos decidido qu\u00e9 hacer con los impuestos que recaudamos, se quedan con una parte cada vez mayor de los mismos. Para medir la magnitud de nuestras dificultades, conviene recordar que una carga de la deuda que asciende a 91.000 millones de euros es una carga que absorbe casi la totalidad del impuesto sobre la renta que pagar\u00e1n en 2026 todas las personas f\u00edsicas en Francia. A la pregunta frecuente de nuestros conciudadanos, \u00ab\u00bfpara qu\u00e9 sirven mis impuestos?\u00bb, podremos responder en 2027, sin lugar a dudas: \u00aben primer lugar, para pagar intereses a los acreedores que nos prestan el dinero que nosotros redistribuimos\u00bb.<\/p>\n\n\n\n Nuestro pa\u00eds est\u00e1 descubriendo la trampa del sobreendeudamiento, es decir, una situaci\u00f3n en la que el d\u00e9ficit presupuestario aumenta incluso sin que se aprueben nuevos gastos, ya que la carga de la deuda absorbe una parte cada vez mayor de los ingresos obligatorios: ahora son los gastos por intereses los que impulsan principalmente el crecimiento del gasto p\u00fablico. Las empresas conocen bien estas situaciones, en las que todos los esfuerzos operativos para mejorar el rendimiento quedan engullidos por unos gastos financieros que acaban asfixi\u00e1ndolas. Los hogares sobreendeudados tambi\u00e9n las sufren, cuando los acreedores se quedan con casi todos los ingresos para el pago de las deudas, tanto de intereses como de capital. Es cierto que el Estado, por su parte, paga esencialmente solo intereses y refinancia la casi totalidad del capital. Pero descubrimos, al igual que las empresas y los hogares sobreendeudados, que cuanto m\u00e1s se endeuda uno, m\u00e1s se empobrece.<\/p>\n\n\n\n Pero si bien las tasas de inter\u00e9s que exigen nuestros acreedores no dependen \u00fanicamente de nosotros, la magnitud de nuestros d\u00e9ficits s\u00ed depende exclusivamente de nosotros. \u00bfPor qu\u00e9, entonces, nos resignamos a acumular, a\u00f1o tras a\u00f1o, r\u00edos de gasto p\u00fablico adicional, que alimentan r\u00edos de d\u00e9ficits, los cuales desembocan en un estuario encenagado y lleno de lodo que es el endeudamiento?<\/p>\n\n\n\n En los \u00faltimos a\u00f1os, el gasto p\u00fablico es el que menos ha aumentado y que, en algunos sectores, incluso ha disminuido considerablemente. El gasto de las administraciones locales se ha controlado mejor que en el pasado, aunque la extrema complejidad de nuestra administraci\u00f3n territorial genera costos que tambi\u00e9n constituyen posibles fuentes de optimizaci\u00f3n. Por el contrario, el gasto social \u2014entre el que destacan las pensiones y la sanidad\u2014 crece a un ritmo muy superior al del PIB. Y es que hemos decidido colectivamente endeudarnos para mantener, e incluso aumentar, primero el nivel de las pensiones y, despu\u00e9s, el de las prestaciones sanitarias, porque no queremos renunciar a un modelo social que ya no podemos permitirnos. En la actualidad, la protecci\u00f3n social no solo representa la gran mayor\u00eda del gasto p\u00fablico, sino, sobre todo, la parte que crece m\u00e1s r\u00e1pidamente. Sin embargo, la persistencia de d\u00e9ficits masivos en la Seguridad Social es dif\u00edcilmente justificable, dado que nuestra econom\u00eda no se encuentra en la fase descendente del ciclo: los gastos sociales son prestaciones abonadas a los hogares que, cuando no est\u00e1n cubiertas por impuestos o cotizaciones sociales, recaen sobre las generaciones futuras, que deber\u00e1n saldar esta deuda social.<\/p>\n\n\n\n Por \u00faltimo, el deterioro del contexto internacional desde principios de a\u00f1o lleva a prever un aumento de los d\u00e9ficits p\u00fablicos, que en 2027, por quinto a\u00f1o consecutivo, superar\u00e1n el 5 % del PIB, mientras que el nivel necesario para estabilizar el crecimiento desbocado de la deuda p\u00fablica es inferior al 3 %.<\/p>\n\n\n\n Podemos salir juntos de este atolladero, porque ya lo hemos hecho en el pasado y porque otros pa\u00edses europeos lo han hecho m\u00e1s recientemente.<\/p>\n\n\n\n Ya lo hemos hecho en el pasado. En 1958, con el general De Gaulle y el plan Pinay-Rueff. En 1983, con el giro hacia la austeridad impulsado por Pierre Mauroy y Jacques Delors. Y, por \u00faltimo, durante el periodo 1997-1999, para preparar a Francia para la transici\u00f3n al euro, cuando la actuaci\u00f3n del gobierno de mayor\u00eda plural de Lionel Jospin se guiaba por el objetivo de respetar los umbrales del 60 % de deuda y del 3 % de d\u00e9ficit previstos en el Tratado de Maastricht. En la mayor\u00eda de los casos, pens\u00e1bamos que era imposible y, sin embargo, lo conseguimos. Ante la magnitud de la tarea, el general De Gaulle involucr\u00f3 en el proyecto de recuperaci\u00f3n, al menos desde junio de 1958 hasta enero de 1959, a la mayor\u00eda de las fuerzas pol\u00edticas del momento. En 1997, la disoluci\u00f3n de la Asamblea Nacional se decidi\u00f3 por amplia mayor\u00eda con el fin de obtener un mandato pol\u00edtico s\u00f3lido que permitiera emprender el saneamiento necesario para que Francia pudiera incorporarse al euro. Los franceses, con mayor\u00edas pol\u00edticas muy diferentes, han sabido encontrar en el pasado las energ\u00edas necesarias para sanear nuestras cuentas p\u00fablicas, incluso cuando muchos pensaban que era imposible.<\/p>\n\n\n\n Otros pa\u00edses europeos lo han hecho m\u00e1s recientemente.<\/p>\n\n\n\n En la d\u00e9cada de los noventa, Dinamarca y Suecia llevaron a cabo ajustes presupuestarios espectaculares para reinventar por completo su modelo social, muy avanzado, adapt\u00e1ndolo a unas limitaciones externas que se hab\u00edan vuelto insostenibles. Hoy en d\u00eda, Dinamarca se financia a diez a\u00f1os al 3,42 %, es decir, a una tasa m\u00e1s baja que el de Alemania (3,62 %).<\/p>\n\n\n\n Alemania, a lo largo de la d\u00e9cada de 2010, registr\u00f3 super\u00e1vits primarios, es decir, super\u00e1vits presupuestarios antes de los gastos financieros relacionados con la deuda, lo que le permiti\u00f3 reducir su ratio de deuda p\u00fablica en 22,3 puntos del PIB entre 2010 y 2019, y de afrontar el periodo de crisis sanitaria y, posteriormente, inflacionista de principios de la d\u00e9cada de 2020 con un margen presupuestario holgado. En la actualidad, Alemania tiene un nivel de deuda en relaci\u00f3n con el PIB de alrededor del 64 %, mientras que el de Francia alcanzar\u00e1 el a\u00f1o que viene el 120 %. Las principales reformas que permitieron este saneamiento de las cuentas p\u00fablicas fueron una restricci\u00f3n del acceso al seguro de desempleo en 2003, la ampliaci\u00f3n, decidida en 2007, de la edad de jubilaci\u00f3n hasta los 67 a\u00f1os con vistas a 2031, y el aumento de tres puntos de la tasa normal del IVA, cuyos ingresos se destinaron en un tercio a la reducci\u00f3n de las cotizaciones sociales y en dos tercios a la reducci\u00f3n de la deuda.<\/p>\n\n\n\n Italia, a pesar de un crecimiento d\u00e9bil, debido sobre todo a una situaci\u00f3n demogr\u00e1fica desfavorable, ha llevado a cabo ambiciosas reformas desde la d\u00e9cada de 2010 que han permitido estabilizar su elevado nivel de deuda (137 % del PIB). En dos a\u00f1os, Italia ha reducido su d\u00e9ficit del 7,2 % al 3,4 %, y posteriormente al 3,1 % en 2025, con super\u00e1vits primarios constantes, lo que ha permitido una mejora de su calificaci\u00f3n soberana de BBB a BBB+. Se han suspendido importantes programas de apoyo p\u00fablico a la inversi\u00f3n, se ha flexibilizado el mercado laboral y contin\u00faa el retraso progresivo de la edad de jubilaci\u00f3n hasta los 67 a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n Grecia celebra en 2026 su tercer a\u00f1o consecutivo de super\u00e1vit presupuestario. El pa\u00eds registra un crecimiento superior a la media europea y una clara reducci\u00f3n del desempleo. Esta situaci\u00f3n es fruto de los enormes esfuerzos realizados para salir de la crisis de liquidez y solvencia de principios de la d\u00e9cada de 2010. La edad de jubilaci\u00f3n se ha elevado a los 67 a\u00f1os y se ha establecido un l\u00edmite m\u00e1ximo para los gastos sanitarios no esenciales. La masa salarial del sector p\u00fablico se ha reducido de forma dr\u00e1stica. Una ambiciosa reforma territorial, centrada especialmente en la fusi\u00f3n de municipios, ha permitido generar econom\u00edas de escala, con 332 municipios en un pa\u00eds de 130.000 km\u00b2 y 10,4 millones de habitantes. Pero, sobre todo, el discurso pol\u00edtico de los equipos en el poder se basa en el lema que repite sistem\u00e1ticamente el ministro de Hacienda, Kyriakos Pierrakakis: \u00abNo le pasaremos la factura a la siguiente generaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n\n\n\n Portugal ha pasado, en diez a\u00f1os, de un d\u00e9ficit cr\u00f3nico a un super\u00e1vit presupuestario (0,7 % del PIB en 2025, por tercer a\u00f1o consecutivo). Dos tercios del programa de ajuste puesto en marcha desde 2012 se han centrado en la reducci\u00f3n del gasto p\u00fablico y un tercio en el aumento de los ingresos. El gasto p\u00fablico se ha reducido mediante recortes dr\u00e1sticos en los servicios sanitarios no esenciales, la congelaci\u00f3n de las pensiones y el aumento de la edad de jubilaci\u00f3n a los 66 a\u00f1os. Con el objetivo de reactivar la actividad econ\u00f3mica, se ha flexibilizado el mercado laboral mediante la ampliaci\u00f3n de la jornada laboral, la supresi\u00f3n de cuatro d\u00edas festivos y la puesta en marcha de programas de reinserci\u00f3n para los desempleados de larga duraci\u00f3n. Se ha establecido un consenso pol\u00edtico entre la derecha y la izquierda, que se han alternado en el poder, en torno al lema \u00abNunca m\u00e1s\u00bb. Esta convergencia de las fuerzas pol\u00edticas en torno al equilibrio de las cuentas p\u00fablicas ha permitido la continuidad de los programas de recuperaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n Podemos salir juntos de este callej\u00f3n sin salida, precisamente si lo hacemos juntos.<\/p>\n\n\n\n Debemos, y podemos, explicar que hay que renunciar a ciertos aspectos del mundo de ayer que ni nuestra demograf\u00eda, ni nuestra productividad, ni nuestro crecimiento hacen sostenibles, para reinventar nuestro modelo social y preservar lo esencial del mismo. \u00bfC\u00f3mo?<\/p>\n\n\n\n En primer lugar, hay m\u00e9todos que ya no funcionan, porque han dejado de ser adecuados para la magnitud de la recuperaci\u00f3n que debemos llevar a cabo. Es el caso, en particular, de las decisiones impuestas por los vencedores a los vencidos durante el verano posterior a las elecciones presidenciales, sin ning\u00fan esfuerzo por incluir a quienes no piensan como los vencedores.<\/p>\n\n\n\nHacer m\u00e1s con menos<\/h2>\n\n\n\n
Elegir el futuro<\/h2>\n\n\n\n
La asfixia que conduce a la austeridad impuesta<\/h2>\n\n\n\n
Una salida<\/h2>\n\n\n\n
Una nueva perspectiva <\/h2>\n\n\n\n