{"id":111891,"date":"2026-09-23T17:21:32","date_gmt":"2026-09-23T15:21:32","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=111891"},"modified":"2026-09-23T17:21:38","modified_gmt":"2026-09-23T15:21:38","slug":"las-claves-del-poder-huti","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/09\/23\/las-claves-del-poder-huti\/","title":{"rendered":"Las claves del poder hut\u00ed"},"content":{"rendered":"\n
Pruebe <\/em>el Grand Continent y descubra ideas y an\u00e1lisis que no encontrar\u00e1 en ning\u00fan otro sitio. Pero que pronto ver\u00e1 por todas partes. En su bandeja de entrada a partir de 8 euros al mes.<\/a><\/em><\/p>\n\n\n\n De forma intermitente, y a menudo en relaci\u00f3n con sus victorias en el \u00e1mbito militar, los hut\u00edes irrumpen en el panorama medi\u00e1tico europeo y estadounidense. <\/p>\n\n\n\n La operaci\u00f3n rel\u00e1mpago llevada a cabo hasta el estrecho de Bab el-Mandeb<\/a> no es m\u00e1s que la \u00faltima de una serie de acciones que se caracterizaron, en particular, en 2014 por la toma de San\u00e1, la capital yemen\u00ed, o tambi\u00e9n en 2023 por sus ataques en el Mar Rojo, en apoyo a los palestinos. Sin embargo, este movimiento pol\u00edtico-religioso yemen\u00ed parece ser (re)descubierto cada vez. <\/p>\n\n\n\n El movimiento debe su nombre a la familia al-Hut\u00ed, originaria de los alrededores de Sa’dah, en el extremo norte de Yemen. El t\u00e9rmino \u00abhutista\u00bb designa, por tanto, de manera gen\u00e9rica a los partidarios del actual l\u00edder, Abd al-Malik al-Hut\u00ed, nacido en 1979. Este tom\u00f3 el relevo de su padre, Badr al-Din (1926-2010), quien a su vez hab\u00eda asumido el cargo de forma interina despu\u00e9s de que su hijo Hussein, fundador del movimiento nacido en 1960, fuera asesinado en septiembre de 2004 por el ej\u00e9rcito yemen\u00ed. <\/span>1<\/sup><\/a><\/span><\/span> Por convenci\u00f3n, el t\u00e9rmino \u00abhut\u00ed\u00bb se refiere, por tanto, a la propia familia, y \u00abhutista\u00bb, al movimiento, que trasciende con creces el c\u00edrculo familiar. <\/p>\n\n\n\n Los hut\u00edes se autodenominan, en primer lugar, mediante el t\u00e9rmino \u00abJuventud creyente\u00bb (al-Shabab al-mu\u2019min<\/em>) y, desde 2011, por el de \u00abPartidarios de Dios\u00bb (Ansar Allah<\/em>), nombre que recuerda al del Partido de Dios liban\u00e9s, Hezbol\u00e1.<\/p>\n\n\n\n\n En el entorno tribal tradicional de Yemen, el prestigio de la familia al-Hut\u00ed se debe a su pertenencia a la categor\u00eda de descendientes del profeta Mahoma. Por ello, pertenecen a una especie de aristocracia que, en este entorno del norte de Yemen \u2014donde las tribus son mayoritarias y portan armas\u2014, ha logrado arrogarse una especie de monopolio sobre el conocimiento religioso. Estas familias, denominadas hachemitas o conocidas como sayyid<\/em> (pl. sada<\/em>) o ahl al-bayt<\/em> (gente de la casa), tambi\u00e9n acapararon el poder pol\u00edtico hasta la revoluci\u00f3n republicana de 1962: el im\u00e1n, una especie de monarca, era entonces elegido de entre los miembros de estas familias. <\/span>2<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n El movimiento hut\u00ed se enmarca en la identidad zaid\u00ed, una rama singular del chi\u00edsmo que hoy en d\u00eda solo est\u00e1 presente en Yemen y a la que, en origen, pertenece aproximadamente el 40 % de la poblaci\u00f3n total. La revoluci\u00f3n de 1962, que puso fin al r\u00e9gimen del imamato, trastorn\u00f3 el zaidismo y condujo a su marginaci\u00f3n pol\u00edtica y religiosa. La p\u00e9rdida de sentido de esta identidad religiosa dio lugar a una din\u00e1mica de renovaci\u00f3n a partir de la d\u00e9cada de 1980, impulsada sobre todo por la \u00abJuventud Creyente\u00bb e influenciada por cl\u00e9rigos como Badr al-Din al-Hut\u00ed. <\/p>\n\n\n\n La organizaci\u00f3n de campamentos para el aprendizaje del Cor\u00e1n, las actividades editoriales y las conferencias en las mezquitas han dado lugar al surgimiento de una generaci\u00f3n de activistas deseosos de reinventar su identidad zaid\u00ed. A nivel local, en los alrededores de Sa’dah, el desarrollo paralelo de un movimiento salafista vinculado a Arabia Saudita, <\/span>3<\/sup><\/a><\/span><\/span> y la influencia de la experiencia posrevolucionaria iran\u00ed han favorecido una recomposici\u00f3n identitaria. <\/p>\n\n\n\n\n Durante la d\u00e9cada de los noventa y principios de la de los 2000, la Juventud Creyente se estructur\u00f3 en torno a las ense\u00f1anzas de Hussein al-Hut\u00ed. Este \u00faltimo fue elegido diputado entre 1993 y 1997. Posteriormente, parti\u00f3 para cursar sus estudios universitarios en la Universidad de Jartum y, a su regreso, se dedic\u00f3 a impartir sermones y conferencias centrados en la historia del zaidismo, el papel preponderante que deben desempe\u00f1ar los hachemitas \u2014descendientes del Profeta\u2014 y cuestiones internacionales.<\/p>\n\n\n\n El contexto de la lucha contra Al-Qaeda a partir de septiembre de 2001 y la guerra de Irak de 2003 favorecieron un discurso cr\u00edtico con el poder yemen\u00ed, alineado con las posiciones de Estados Unidos, por parte de Hussein al-Hut\u00ed. Las intervenciones del l\u00edder de la Juventud Creyente son una ocasi\u00f3n para que sus seguidores coreen consignas inequ\u00edvocas: \u00ab\u00a1Muerte a Estados Unidos, muerte a Israel, maldici\u00f3n sobre los jud\u00edos, victoria al islam!\u00bb. Una visita del presidente Ali Abdallah Saleh a Saada a principios de 2004, durante la cual la multitud grit\u00f3 este eslogan, justific\u00f3 la represi\u00f3n estatal. El intento de detenci\u00f3n de Hussein al-Hut\u00ed fracasa y desemboca, en junio de 2004, en un conflicto armado cuyas repercusiones se prolongan a\u00fan hoy. <\/span>4<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n Dos meses m\u00e1s tarde, la muerte de Hussein al-Hut\u00ed, mientras se refugiaba en una cueva, lo convirti\u00f3 en m\u00e1rtir, pero no resolvi\u00f3 en absoluto el conflicto con el poder central. Sus sucesores y partidarios contin\u00faan la lucha y se basan en sus ense\u00f1anzas para forjar un corpus ideol\u00f3gico que, arraigado en la tradici\u00f3n zaid\u00ed, la reinventa. Las Malazim<\/em> (notas), como se les denomina, se recopilan, se difunden ampliamente y se analizan. Se caracterizan por una ret\u00f3rica contestataria y por destacar una especie de infalibilidad de la interpretaci\u00f3n religiosa por parte de los hachemitas, contribuyendo as\u00ed a lo que se describe como una \u00abcultura cor\u00e1nica\u00bb. <\/span>5<\/sup><\/a><\/span><\/span> Este concepto se sit\u00faa, en retrospectiva, en el centro de la ideolog\u00eda hut\u00ed y constituye una especie de contrapartida local a la contribuci\u00f3n intelectual jomeinista a la Revoluci\u00f3n Isl\u00e1mica de 1979, a saber, la doctrina del velayat e-faqih,<\/em> que otorga a los cl\u00e9rigos religiosos un papel preponderante en la gesti\u00f3n de los asuntos pol\u00edticos. <\/p>\n\n\n\n Esta ideolog\u00eda hut\u00ed, marginal en vida de Hussein, sin duda habr\u00eda quedado limitada a sectores muy minoritarios de los partidarios de la renovaci\u00f3n zaid\u00ed de no ser por su incorporaci\u00f3n a una larga guerra civil. La operaci\u00f3n policial contra Hussein adquiri\u00f3 una magnitud inesperada y dio lugar a un conflicto armado conocido como las \u00abguerras de Sa’dah\u00bb. Durante seis rondas que se prolongaron entre 2004 y 2010, el movimiento hut\u00ed y el gobierno se enfrentaron militarmente en las tierras altas de Sa’dah y, posteriormente, en las provincias vecinas. Tras su hermanastro y, posteriormente, su padre, Abd al-Malik al-Houthi asumi\u00f3 progresivamente el liderazgo del movimiento en 2007. <\/p>\n\n\n\n\n La represi\u00f3n indiscriminada provocada por esta guerra asim\u00e9trica, acompa\u00f1ada de bombardeos a\u00e9reos, de una intervenci\u00f3n puntual de los saud\u00edes, pero tambi\u00e9n de milicias islamistas sun\u00edes, ha favorecido sin duda alguna que la poblaci\u00f3n de estas zonas se alineara con los hut\u00edes. Las tribus de origen zaidita han contribuido al esfuerzo b\u00e9lico hut\u00ed, al igual que el apoyo recibido de la Rep\u00fablica Isl\u00e1mica de Ir\u00e1n. Ya en 2004, el gobierno yemen\u00ed acus\u00f3 a este \u00faltimo (as\u00ed como al Hezbol\u00e1 liban\u00e9s) de intentar debilitarlo y de abrir un frente en el flanco sur de Arabia Saudita con el fin de propiciar un enfrentamiento entre sunitas y chi\u00edtas.<\/p>\n\n\n\n Durante esos a\u00f1os, la experiencia b\u00e9lica de los hut\u00edes y sus combatientes reforz\u00f3 su base popular y permiti\u00f3 a Abd al-Malik al-Houthi convertirse en una figura carism\u00e1tica de la oposici\u00f3n. <\/span>6<\/sup><\/a><\/span><\/span> Sus intervenciones en video, en las que utiliza un vocabulario que recuerda al de Hassan Nasrallah, l\u00edder de Hezbol\u00e1, lo sit\u00faan por encima del debate pol\u00edtico. Consigue h\u00e1bilmente erigirse como defensor del pueblo llano y de la naci\u00f3n yemen\u00ed tradicional, frente a las injerencias saud\u00edes y al imperialismo estadounidense, pero tambi\u00e9n como defensor de la causa palestina.<\/p>\n\n\n\n A principios de 2011, cuando se produjo el levantamiento revolucionario de la \u00abPrimavera yemen\u00ed\u00bb, los hut\u00edes se movilizaron, como era de esperar, a favor de la ca\u00edda de Ali Abdallah Saleh. Recurren a la misma ret\u00f3rica, esencialmente pacifista, que los dem\u00e1s grupos de protesta, se instalan en los lugares de las manifestaciones y participan en los debates que intentan imaginar un nuevo Yemen. <\/span>7<\/sup><\/a><\/span><\/span> Sin embargo, su integraci\u00f3n en la oposici\u00f3n dur\u00f3 poco tiempo.<\/p>\n\n\n\n De hecho, la ca\u00edda de Saleh en 2012 provoc\u00f3 un giro en la postura de los hut\u00edes. El proceso de transici\u00f3n, seg\u00fan ellos, otorga un papel preponderante a sus adversarios islamistas sunitas, en particular a la rama yemen\u00ed de los Hermanos Musulmanes, el partido Al-Islah, antiguo aliado de Saleh del que ahora desea vengarse. Para ello, Saleh llega a un acuerdo t\u00e1cito con los hut\u00edes, ofreci\u00e9ndoles el resto de sus recursos financieros y militares para socavar la transici\u00f3n pol\u00edtica. <\/p>\n\n\n\n El 21 de septiembre de 2014, las redes del antiguo r\u00e9gimen ayudaron a los hut\u00edes a llevar a cabo un golpe de Estado victorioso y, posteriormente, a ampliar su territorio hasta la toma de la ciudad de Ad\u00e9n, en el sur del pa\u00eds. A continuaci\u00f3n, afirmaron que quer\u00edan preservar los logros de la revoluci\u00f3n y expresaron la impaciencia de los yemen\u00edes, que sufr\u00edan la crisis econ\u00f3mica y las promesas incumplidas. <\/span>8<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n\n A instancias del presidente Hadi, reconocido por la comunidad internacional, Arabia Saudita lanz\u00f3 el 26 de marzo de 2015 una operaci\u00f3n militar a gran escala, destinada a provocar la ca\u00edda de los hut\u00edes. Sin embargo, esta operaci\u00f3n apenas tuvo \u00e9xito, salvo por la liberaci\u00f3n de Ad\u00e9n, puerto que se convirti\u00f3 en capital provisional. El nuevo cambio de postura de Saleh, quien a finales de 2017 acept\u00f3 la propuesta saud\u00ed de volverse contra los hut\u00edes, tampoco surti\u00f3 efecto: los hut\u00edes acabaron asesin\u00e1ndolo mientras hu\u00eda y se quedaron solos en el poder en los territorios que controlan, es decir, el tercio occidental del pa\u00eds, donde vive m\u00e1s de dos tercios de los 35 millones de yemen\u00edes.<\/p>\n\n\n\n Aunque los hut\u00edes basan su estrategia pol\u00edtica en un discurso con tintes nacionalistas y populistas \u2014contra la \u00abagresi\u00f3n estadounidense-sionista y saud\u00ed\u00bb y la corrupci\u00f3n\u2014, la ideolog\u00eda que defienden no est\u00e1 exenta de ambig\u00fcedades. <\/p>\n\n\n\n En primer lugar, hay que reconocer que su capacidad de movilizaci\u00f3n apenas trasciende los segmentos de origen zaid\u00ed de la sociedad. La instrumentalizaci\u00f3n de algunas figuras salafistas, por ejemplo, no enga\u00f1a a nadie. En segundo lugar, el n\u00facleo de sus \u00e9lites pertenece directamente a la minor\u00eda de descendientes del Profeta. Por \u00faltimo, aunque no ostente el t\u00edtulo y se hayan creado instituciones de fachada, como el Comit\u00e9 Revolucionario, Abd al-Malik al-Hut\u00ed desempe\u00f1a de facto el papel de monarca e im\u00e1n. Se mantiene la ambig\u00fcedad y ning\u00fan texto publicado, ni siquiera los Malazim<\/em> de Hussein al-Hut\u00ed, aboga por la restauraci\u00f3n del imamato zaid\u00ed, desaparecido en 1962. <\/p>\n\n\n\n\n La falta de claridad en cuanto al proyecto pol\u00edtico se extiende tambi\u00e9n al territorio reivindicado por los hut\u00edes. \u00bfLas zonas pobladas por zaid\u00edes o todo el Yemen unificado en 1990? \u00bfPretender\u00edan disponer, a la larga, de los territorios conquistados en 1934 por Arabia Saudita, o incluso La Meca y Medina? <\/span>9<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n La falta de claridad en torno a sus objetivos no ha impedido que los hut\u00edes hayan establecido, desde septiembre de 2014, un protoestado. Aunque no est\u00e1n reconocidas por la comunidad internacional, las instituciones que controlan mantienen la ilusi\u00f3n de continuidad. Es el caso, en particular, de los medios de comunicaci\u00f3n p\u00fablicos, las universidades, el Ministerio de Asuntos Exteriores y, por supuesto, el ej\u00e9rcito. <\/p>\n\n\n\n Esta ilusi\u00f3n se ve socavada por las dificultades financieras y el impago de los sueldos de los funcionarios. Sin embargo, hay que reconocer que, en materia de servicios p\u00fablicos, seguridad y estabilidad monetaria, no lo hacen peor que las regiones en las que existe un poder reconocido por la comunidad internacional y, sin embargo, respaldado por las monarqu\u00edas del Golfo. Peor a\u00fan, han logrado desarrollar una importante capacidad militar-industrial.<\/p>\n\n\n\n\n Esta aparente eficacia se consigue a costa de un poder autoritario, incluso despiadado, que viola los derechos humanos y ataca especialmente a las mujeres. El elevado nivel de corrupci\u00f3n que merma la ayuda humanitaria internacional, de la que dependen tres cuartas partes de los yemen\u00edes, proporciona recursos al r\u00e9gimen en el poder.<\/p>\n\n\n\n La percepci\u00f3n del movimiento hut\u00ed se reduce a veces a su integraci\u00f3n en la pol\u00edtica regional iran\u00ed, de la que no ser\u00eda m\u00e1s que una marioneta o un proxy<\/em>. Los v\u00ednculos entre el movimiento yemen\u00ed y la Rep\u00fablica Isl\u00e1mica no son ning\u00fan misterio. Se remontan a los or\u00edgenes del movimiento hut\u00ed, hace m\u00e1s de veinte a\u00f1os. Pero conviene no sobrevalorarlos. La circulaci\u00f3n de conocimientos militares, la transferencia de componentes para fabricar drones o misiles de largo alcance, as\u00ed como la probable financiaci\u00f3n, convierten a los hut\u00edes en un enlace eficaz, movilizado a bajo costo por los dirigentes iran\u00edes. <\/span>10<\/sup><\/a><\/span><\/span> <\/p>\n\n\n\n Sin embargo, su perspectiva regional y su estrategia se inscriben, ante todo, en el contexto hist\u00f3rico yemen\u00ed. Los dirigentes del movimiento siempre se han esforzado por justificar sus acciones en funci\u00f3n de la situaci\u00f3n local y por modificar el equilibrio de fuerzas con sus enemigos directos. As\u00ed es como hay que interpretar su moderaci\u00f3n en el estrecho de Bab el-Mandeb durante los primeros meses de la guerra estadounidense-israel\u00ed que estall\u00f3 en febrero de 2026. No quer\u00edan, bajo ning\u00fan concepto, que sus seguidores pensaran que actuaban en nombre de los intereses de Ir\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n\n El arraigo local y el v\u00ednculo con la pol\u00edtica regional iran\u00ed marcan un compromiso constante contra Arabia Saudita e Israel, o m\u00e1s bien en apoyo de los palestinos. La ofensiva saud\u00ed contra los hut\u00edes, que comenz\u00f3 en 2015, ha dado lugar progresivamente a importantes medidas de represalia, a medida que han aumentado las capacidades de proyecci\u00f3n militar de estos \u00faltimos. A partir de 2019, los drones y, posteriormente, los misiles de largo alcance han puesto a ciudades e infraestructuras saud\u00edes al alcance de sus ataques. Esta situaci\u00f3n ha favorecido entre los dirigentes saud\u00edes una estrategia de retirada y negociaci\u00f3n con los hut\u00edes, lo que condujo al alto al fuego de marzo de 2022, vigente de una forma u otra hasta agosto de 2026. Durante este periodo en el que el conflicto parec\u00eda estancado, los hut\u00edes subieron constantemente la apuesta, planteando, en particular, exigencias econ\u00f3micas que los saud\u00edes no pod\u00edan aceptar. Durante el verano de 2026, despu\u00e9s de que los hut\u00edes intentaran poner a los saud\u00edes ante un hecho consumado al autorizar la llegada de un avi\u00f3n procedente de Teher\u00e1n, los saud\u00edes volvieron a bombardear el aeropuerto de San\u00e1. En represalia, los hut\u00edes anunciaron un bloqueo de los buques con destino a Arabia Saudita. Esta decisi\u00f3n justific\u00f3 entonces su ofensiva contra el estrecho de Bab el-Mandeb, lo que marc\u00f3 el inicio de una nueva fase de la guerra, con ataques dirigidos contra el aeropuerto de Riad y los oleoductos saud\u00edes. <\/p>\n\n\n\n El compromiso de los hut\u00edes con Palestina viene de lejos y da lugar a manifestaciones masivas que son mucho m\u00e1s que una instrumentalizaci\u00f3n del conflicto \u00e1rabe-israel\u00ed, ya que contribuyen en gran medida a su popularidad. Tras los ataques del 7 de octubre de 2023 y los bombardeos israel\u00edes sobre Gaza, los hut\u00edes se han adentrado en un terreno militar que durante mucho tiempo parec\u00eda fuera del alcance de estos combatientes procedentes de las monta\u00f1as: el Mar Rojo. Ya en noviembre de 2023, anunciaron que atacar\u00edan a los buques mercantes vinculados, aunque fuera de forma indirecta, a Israel. Esta estrategia desorganiz\u00f3 el comercio mar\u00edtimo mundial, pero tambi\u00e9n provoc\u00f3 bombardeos israel\u00edes y estadounidenses. En mayo de 2025, Donald Trump acab\u00f3 firmando un acuerdo con los hut\u00edes, mientras que los israel\u00edes segu\u00edan llevando a cabo incursiones a\u00e9reas en respuesta al lanzamiento de drones y misiles contra Israel y a los ataques contra los buques que navegaban por las costas yemen\u00edes. Aunque los bombardeos israel\u00edes fueron significativos \u2014lo que condujo, entre otras cosas, al asesinato de doce ministros del gobierno hut\u00ed en agosto de 2025\u2014, el movimiento yemen\u00ed nunca pareci\u00f3 debilitarse realmente. <\/span>11<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n\n1 \u2014 Una familia: los al-Hut\u00ed, padre e hijo<\/h2>\n\n\n\n
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\n <\/picture>\n 2 \u2014 Una identidad: el renacimiento zaid\u00ed<\/h2>\n\n\n\n
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\n <\/picture>\n 3 \u2014 Un corpus ideol\u00f3gico: Hussein al-Hut\u00ed<\/h2>\n\n\n\n
4 \u2014 Un movimiento curtido en las guerras de Sa’dah<\/h2>\n\n\n\n
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\n <\/picture>\n 5 \u2014 Una alianza encubierta con el expresidente Saleh <\/h2>\n\n\n\n
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\n <\/picture>\n 6 \u2014 Una ambig\u00fcedad: \u00bfrestablecer o no el imamato?<\/h2>\n\n\n\n
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\n <\/picture>\n 7 \u2014 Un protoestado feroz<\/h2>\n\n\n\n
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\n <\/picture>\n 8 \u2014 Una alianza con Ir\u00e1n<\/h2>\n\n\n\n
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\n <\/picture>\n 9 \u2014 Un doble compromiso: Palestina y Arabia Saudita<\/h2>\n\n\n\n