{"id":111715,"date":"2026-09-22T10:01:48","date_gmt":"2026-09-22T08:01:48","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=111715"},"modified":"2026-09-22T10:01:54","modified_gmt":"2026-09-22T08:01:54","slug":"europa-debe-aprender-a-decir-no-a-china","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/09\/22\/europa-debe-aprender-a-decir-no-a-china\/","title":{"rendered":"Europa debe aprender a decir \u00abno\u00bb a China"},"content":{"rendered":"\n
Pruebe <\/em>el Grand Continent. Ideas y an\u00e1lisis que no encontrar\u00e1 en ning\u00fan otro sitio. Pero que pronto ver\u00e1 por todas partes. En su bandeja de entrada a partir de 8 euros al mes.<\/a><\/em><\/p>\n\n\n\n Los jefes de Estado y de Gobierno, reunidos en junio en \u00c9vian en el marco del G7 y del Consejo Europeo, han planteado por fin un problema que Bruselas y numerosas capitales han intentado eludir durante mucho tiempo: el poder\u00edo industrial chino representa una amenaza sist\u00e9mica para la industria europea. \u00abNuestro d\u00e9ficit comercial con China asciende hoy a 1.000 millones de euros al d\u00eda. Ha llegado a un punto de inflexi\u00f3n. Hay quien dice que el segundo choque chino es inminente<\/a>. Sin embargo, ya lo estamos sintiendo\u00bb, a\u00f1adi\u00f3 Ursula von der Leyen durante su discurso anual sobre el estado de la Uni\u00f3n<\/a>. <\/p>\n\n\n\n El d\u00e9ficit comercial de la Uni\u00f3n con China no deja de aumentar y Europa depende de Pek\u00edn en cadenas de valor estrat\u00e9gicas. Una situaci\u00f3n que pone en peligro la seguridad econ\u00f3mica europea, mientras que Pek\u00edn utiliza cada vez m\u00e1s los flujos comerciales como arma geopol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n En este contexto, el comisario europeo de Comercio y Seguridad Econ\u00f3mica, Maro\u0161 \u0160ef\u010dovi\u010d, puso en marcha el pasado mes de junio un nuevo mecanismo de consulta sobre comercio e inversi\u00f3n con su hom\u00f3logo chino, Wang Wentao, con la esperanza de resolver mediante el di\u00e1logo los desequilibrios estructurales que caracterizan actualmente esta relaci\u00f3n comercial. Los europeos consideran que el \u00e9xito de este di\u00e1logo radica en la obtenci\u00f3n de medidas concretas que permitan limitar las exportaciones chinas a Europa en sectores sensibles, y no en una mera mejora del acceso al mercado chino para las empresas europeas. La fecha l\u00edmite est\u00e1 fijada para principios de octubre y los jefes de Estado y de Gobierno se reunir\u00e1n en Bruselas los d\u00edas 15 y 16 de octubre. Ser\u00e1 un momento clave que permitir\u00e1 responder a la cuesti\u00f3n pol\u00edtica que hoy sigue sin resolverse: \u00bfse conformar\u00e1 Europa con unos pocos ajustes marginales por parte china, ya que una mayor\u00eda de Estados miembros se negar\u00e1 a embarcarse en una \u00abescalada\u00bb, o estar\u00e1n los Estados dispuestos a encargar a la Comisi\u00f3n que refuerce dr\u00e1sticamente nuestra pol\u00edtica de defensa comercial, en particular mediante la adopci\u00f3n de nuevas herramientas legislativas para intentar imponer un reequilibrio de nuestra relaci\u00f3n comercial con China? <\/p>\n\n\n\n Ninguna de estas dos estrategias estar\u00e1 exenta de dificultades. Optar por el statu quo supone correr el riesgo de que desaparezcan sectores enteros de nuestro tejido industrial, que no tiene ninguna posibilidad de resistir la ofensiva china. Optar por la respuesta significa emprender un camino en el que China no dudar\u00e1 en explotar nuestras vulnerabilidades y en intentar dividirnos. Los responsables de la toma de decisiones europeos, tanto del sector p\u00fablico como del privado, deber\u00e1n dar muestras de una gran constancia, pues lo peor ser\u00eda crear un equilibrio de fuerzas y ceder ante la primera dificultad; de una gran solidaridad, pues un enfrentamiento inevitablemente generar\u00e1 ganadores y perdedores a corto plazo; y de una capacidad de innovaci\u00f3n e inversi\u00f3n mucho mayor que la actual, ya que si el comercio exterior con China se ha desequilibrado tanto, es tambi\u00e9n porque Pek\u00edn ha llevado a cabo las innovaciones que nosotros no hemos realizado a tiempo. Pero China tampoco est\u00e1 exenta de debilidades frente a nosotros, empezando por su dependencia de las exportaciones al mercado \u00fanico, que es un motor esencial de su crecimiento econ\u00f3mico y, por tanto, de su estabilidad social.<\/p>\n\n\n\n El diagn\u00f3stico ya es indiscutible. En 2025, por primera vez, todos los Estados miembros registraron un d\u00e9ficit comercial con China. A escala de la Uni\u00f3n, este d\u00e9ficit asciende a 360.000 millones de euros en el \u00e1mbito de los bienes. Y el comercio de servicios no permite compensar este d\u00e9ficit, ya que la Uni\u00f3n registra un super\u00e1vit comercial de solo 21.000 millones de euros. <\/span>1<\/sup><\/a><\/span><\/span> Se trata de una diferencia notable con respecto a Estados Unidos, donde Donald Trump hace hincapi\u00e9 en el d\u00e9ficit estadounidense con Europa en materia de bienes, que es real y asciende a unos 200.000 millones de euros. Sin embargo, omite mencionar que Estados Unidos registra un super\u00e1vit casi equivalente en el comercio de servicios, de unos 178.000 millones de euros. <\/span>2<\/sup><\/a><\/span><\/span> Con China, la situaci\u00f3n es muy diferente: el comercio de servicios est\u00e1 pr\u00e1cticamente equilibrado, mientras que el de bienes presenta un d\u00e9ficit enorme para los europeos. Una sola cifra resume la gravedad de la situaci\u00f3n: seg\u00fan el BCE, 29 millones de puestos de trabajo europeos est\u00e1n directamente expuestos a la competencia china, lo que supone el 27 % de los empleos de la zona del euro. <\/span>3<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n China utiliza su industria como palanca de su poder. Su pol\u00edtica industrial, sus ambiciones geopol\u00edticas y su modelo econ\u00f3mico est\u00e1n alineados y coordinados por el Estado y el Partido Comunista, que lleva d\u00e9cadas aplicando una estrategia de autonom\u00eda estrat\u00e9gica, e incluso de autosuficiencia. En 2015, Pek\u00edn puso en marcha su plan \u00abMade in China 2025\u00bb: un plan decenal destinado a alcanzar un 70 % de autosuficiencia en las industrias estrat\u00e9gicas y a utilizar su mercado interior para que surjan l\u00edderes industriales capaces de competir en la escena mundial. <\/span>4<\/sup><\/a><\/span><\/span> China produce actualmente el 37 % de los productos manufacturados a nivel mundial y podr\u00eda alcanzar el 45 % de aqu\u00ed a 2030. <\/span>5<\/sup><\/a><\/span><\/span> Si bien durante d\u00e9cadas China se limit\u00f3 a industrias de bajo valor a\u00f1adido, como la textil, los juguetes y el montaje de bajo costo, hoy en d\u00eda ya no es as\u00ed. De hecho, domina las principales cadenas de valor estrat\u00e9gicas de la transici\u00f3n ecol\u00f3gica y digital, desde las materias primas hasta el montaje: bater\u00edas, p\u00e1neles solares, materiales cr\u00edticos, etc. China produce m\u00e1s de la mitad del acero mundial, el 40 % de los productos qu\u00edmicos y el 80 % de los p\u00e1neles fotovoltaicos. <\/span>6<\/sup><\/a><\/span><\/span> Ahora se adentra en el terreno de juego predilecto de los europeos, y en particular de Alemania: la automoci\u00f3n, la maquinaria-herramienta y la industria qu\u00edmica<\/a>. En el sector del autom\u00f3vil, China se convirti\u00f3 as\u00ed en 2023 en el primer pa\u00eds exportador de coches. <\/span>7<\/sup><\/a><\/span><\/span> En la actualidad, exporta m\u00e1s coches a Europa que los europeos a China. Se trata de un cambio hist\u00f3rico para la industria automovil\u00edstica alemana, que, desde hace unos veinte a\u00f1os, hab\u00eda convertido el mercado chino en una fuente clave de ingresos.<\/p>\n\n\n\n\n\n En 2001, China se incorpor\u00f3 a la Organizaci\u00f3n Mundial del Comercio, lo que le permiti\u00f3 acceder a los mercados mundiales sin tener que renegociar dicho acceso cada a\u00f1o. Esta condici\u00f3n aporta una previsibilidad que estimula las inversiones y las exportaciones de forma exponencial: mientras que China solo representaba el 4 % de las exportaciones mundiales en 2001, <\/span>8<\/sup><\/a><\/span><\/span> esta cifra se ha m\u00e1s que triplicado en poco m\u00e1s de 20 a\u00f1os hasta alcanzar el 15 % en 2023, lo que la convierte, con diferencia, en el primer exportador mundial. Hay quien considera que su adhesi\u00f3n a la OMC fue un error a la luz de la situaci\u00f3n actual. Siempre es dif\u00edcil reescribir la historia, pero es razonable pensar que dicha adhesi\u00f3n aceler\u00f3 el desarrollo econ\u00f3mico del pa\u00eds, sin por ello producir la convergencia hacia el modelo de democracia de mercado occidental que era uno de los beneficios esperados por los dirigentes europeos y estadounidenses de la \u00e9poca.<\/p>\n\n\n\n Ya desde la d\u00e9cada de 1980, China utiliza el acceso a su mercado interior como palanca estrat\u00e9gica, imponiendo la creaci\u00f3n de empresas conjuntas a las empresas extranjeras que desean acceder a \u00e9l. De este modo, obliga a la transferencia de tecnolog\u00edas y conocimientos t\u00e9cnicos a las empresas nacionales. El objetivo no es solo permitir la recuperaci\u00f3n tecnol\u00f3gica, sino, a largo plazo, crear empresas l\u00edderes capaces de superar a sus rivales occidentales. La mayor\u00eda de los fabricantes de autom\u00f3viles europeos crearon empresas conjuntas entre los a\u00f1os ochenta y el 2000. Paralelamente, China ha visto surgir gigantes nacionales como BYD o Geely. En 2010, Geely lleg\u00f3 incluso a adquirir el fabricante sueco Volvo. El a\u00f1o pasado, los fabricantes chinos representaron el 60 % de las ventas mundiales de coches el\u00e9ctricos. <\/span>9<\/sup><\/a><\/span><\/span> Su costo de producci\u00f3n es entre un 30 % y un 40 % inferior al de los fabricantes europeos, gracias a una estrategia de integraci\u00f3n vertical, a la rapidez en la implantaci\u00f3n de la innovaci\u00f3n y a una automatizaci\u00f3n m\u00e1s avanzada que en Europa, en f\u00e1bricas m\u00e1s modernas y, por lo tanto, m\u00e1s productivas. <\/span>10<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n La competitividad en t\u00e9rminos de costos de las empresas chinas se explica tambi\u00e9n por el hecho de que reciben subvenciones masivas, ya sea a trav\u00e9s de ayudas estatales directas o mediante pr\u00e9stamos a tipos de inter\u00e9s preferenciales respaldados por el sistema bancario estatal. Seg\u00fan la OCDE, el 60 % de la proporci\u00f3n de mercado ganada por las empresas chinas en los \u00faltimos veinte a\u00f1os no se debe ni a su productividad ni a su innovaci\u00f3n, sino a las subvenciones p\u00fablicas. Las empresas chinas reciben entre 3 y 8 veces m\u00e1s apoyo estatal en relaci\u00f3n con su volumen de negocio que sus competidoras europeas. <\/span>11<\/sup><\/a><\/span><\/span> No est\u00e1n sujetas a una norma impl\u00edcita de rentabilidad. El objetivo es conquistar proporci\u00f3n de mercado, a cualquier precio. Una cuarta parte de las empresas chinas que operan actualmente en Europa son deficitarias. <\/span>12<\/sup><\/a><\/span><\/span> De los aproximadamente treinta fabricantes de coches el\u00e9ctricos presentes en China, solo tres son rentables. <\/span>13<\/sup><\/a><\/span><\/span> Europa no puede competir con el costo del capital chino, ya que China no es una econom\u00eda de mercado. Este concepto de \u00abcosto del capital\u00bb brilla por su ausencia en los debates pol\u00edticos, cuando es al menos tan importante como el costo de la mano de obra o el de la energ\u00eda. La competitividad basada en los costos se sustenta tambi\u00e9n en una pol\u00edtica de devaluaci\u00f3n de la moneda. El BCE y el FMI estiman que el renminbi est\u00e1 subvalorado en torno a un 15 %. <\/span>14<\/sup><\/a><\/span><\/span> De este modo, China utiliza su moneda para crearse artificialmente una ventaja competitiva adicional, frente a la cual ninguna mejora de la competitividad basada en los costos en Europa puede competir.<\/p>\n\n\n\n Por si fuera poco, el desequilibrio comercial entre la Uni\u00f3n y China tambi\u00e9n se traduce en barreras de acceso para las empresas europeas al mercado chino. El resultado: las exportaciones desde el mercado \u00fanico hacia China est\u00e1n disminuyendo. De hecho, han registrado una ca\u00edda del 30 % en volumen entre 2017 y 2024, mientras que China ha experimentado un crecimiento del 40 % en el mismo periodo. <\/span>15<\/sup><\/a><\/span><\/span> La Uni\u00f3n exporta hoy m\u00e1s a Suiza que a China, que se ha convertido en el cuarto destino de las exportaciones de la Uni\u00f3n. <\/span>16<\/sup><\/a><\/span><\/span> Si los industriales europeos exportan menos a China, ello se debe tambi\u00e9n al auge de la oferta local china. Hace veinte a\u00f1os, China compraba de forma masiva m\u00e1quinas-herramienta y autom\u00f3viles alemanes. Hoy en d\u00eda, compra coches y m\u00e1quinas-herramienta chinas. Es una realidad: los industriales chinos han innovado e invertido mucho m\u00e1s que sus hom\u00f3logos europeos durante la \u00faltima d\u00e9cada. Han ido recuperando poco a poco su retraso y ahora, en muchos \u00e1mbitos, son sencillamente m\u00e1s competitivos.<\/p>\n\n\n\n Pero a esta realidad, de la que somos responsables, se suman las pol\u00edticas chinas que distorsionan las condiciones de la competencia. De tal manera que, incluso cuando las empresas europeas obtienen mejores resultados, salen perdiendo. Por ejemplo, China aplica cl\u00e1usulas de \u00abBuy China\u00bb en la adjudicaci\u00f3n de contratos p\u00fablicos, favoreciendo as\u00ed a sus empresas l\u00edderes nacionales. Desde principios de 2026, el precio de los productos chinos se reduce artificialmente en un 20 % en la evaluaci\u00f3n de las ofertas. <\/span>17<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n Cuando se analizan en su conjunto todas las pol\u00edticas chinas destinadas a garantizar la competitividad no relacionada con los costos y la competitividad basada en los costos, se aprecia el peligro mortal del tsunami al que apenas estamos empezando a enfrentarnos.<\/p>\n\n\n\n Mientras que Pek\u00edn ha ido construyendo minuciosamente una pol\u00edtica industrial planificada y coordinada a lo largo de varias d\u00e9cadas, Europa ha optado deliberadamente por el libre comercio como estrategia para maximizar los beneficios: las empresas europeas han globalizado sus cadenas de valor, optimizado los costos y hecho que los consumidores europeos disfruten de productos a precios m\u00e1s competitivos, al tiempo que han utilizado el mercado chino como motor de crecimiento, como es el caso de los fabricantes alemanes, que a\u00fan hoy obtienen hasta un 30 % de sus beneficios de las ventas en China. <\/span>18<\/sup><\/a><\/span><\/span> La elecci\u00f3n de China ha resultado beneficiosa tanto para los precios que pagan los consumidores como para los dividendos de los accionistas de las grandes empresas europeas.<\/p>\n\n\n\n En el debate franc\u00e9s apenas se mencionan las ventajas del comercio con China, ya que Francia mantiene una relaci\u00f3n casi exclusivamente negativa con la globalizaci\u00f3n. De hecho, llevamos varias d\u00e9cadas registrando uno de los d\u00e9ficits comerciales m\u00e1s importantes de Europa. Sin embargo, muchos pa\u00edses europeos, empezando por Alemania, se han beneficiado enormemente de esta apertura. Esta diferencia objetiva se refleja en los debates actuales sobre pol\u00edtica europea: los franceses la ven como una evoluci\u00f3n natural, mientras que los alemanes la consideran una ruptura, justificada por la nueva situaci\u00f3n para unos y como el inicio de una espiral hacia una guerra comercial para otros. <\/p>\n\n\n\n La integraci\u00f3n de las cadenas de valor europeas con China, que se ha ido forjando desde 2001, ha generado dependencias estructurales que Pek\u00edn utiliza hoy en d\u00eda como instrumento de presi\u00f3n econ\u00f3mica. El Estado chino ha ido imponiendo progresivamente sistemas de licencias de exportaci\u00f3n para metales y tecnolog\u00edas cr\u00edticas. En abril de 2025, China lleg\u00f3 incluso a imponer restricciones a la exportaci\u00f3n de tierras raras pesadas e imanes permanentes, indispensables para los motores el\u00e9ctricos, la industria e\u00f3lica y los equipos de defensa. <\/p>\n\n\n\n En 2026, China dio un nuevo paso al aprobar dos decretos adicionales: el decreto 834 sobre la \u00abseguridad de las cadenas industriales y de suministro\u00bb y el decreto 835 sobre la \u00ablucha contra el ejercicio abusivo de la jurisdicci\u00f3n extraterritorial por parte de Estados extranjeros\u00bb. Estas normativas completan el abanico de herramientas coercitivas de que dispone China y plantean un nuevo reto estrat\u00e9gico a Europa. De hecho, en los \u00faltimos a\u00f1os nos hemos dotado de un conjunto de normativas destinadas a condicionar el acceso al mercado \u00fanico al cumplimiento de determinadas normas europeas. Estas implican que las empresas recaben datos de sus proveedores, incluidos los no europeos, con el fin de verificar la conformidad de los productos que entran en el mercado \u00fanico. Es el caso del reglamento que proh\u00edbe los productos derivados del trabajo forzoso, que entrar\u00e1 en vigor a finales de 2024; del mecanismo de ajuste por emisiones de carbono en las fronteras; del reglamento sobre la deforestaci\u00f3n; pero tambi\u00e9n de la obligaci\u00f3n de diligencia debida y de la informaci\u00f3n no financiera. Sin embargo, estos nuevos decretos chinos complican seriamente la tarea de las empresas europeas y de la Comisi\u00f3n a la hora de recopilar estos datos, ya que China se reserva el derecho a prohibir su transferencia por motivos de seguridad industrial y de cadenas de valor, sin definir con precisi\u00f3n su \u00e1mbito de aplicaci\u00f3n, con el fin de dar rienda suelta a pol\u00edticas discriminatorias. De hecho, el decreto 835 ya se utiliz\u00f3 en mayo de 2026 para bloquear una investigaci\u00f3n de la Comisi\u00f3n sobre la empresa Nuctech en virtud del reglamento europeo sobre subvenciones extranjeras. Esta nueva pol\u00edtica china podr\u00eda impedir que las empresas europeas que operan en China cumplan con la legislaci\u00f3n europea, lo que las situar\u00eda en una situaci\u00f3n jur\u00eddica compleja. Asimismo, dificultar\u00eda considerablemente a la Comisi\u00f3n Europea la realizaci\u00f3n de investigaciones que condujeran, por ejemplo, a la imposici\u00f3n de aranceles sobre los productos chinos.<\/p>\n\n\n\n Se trata de una dimensi\u00f3n menos visible que el enfrentamiento comercial basado en los aranceles, pero igual de importante: la guerra de las normas extraterritoriales. China ataca frontalmente a Europa como potencia normativa. Esto va m\u00e1s all\u00e1 de la mera cuesti\u00f3n de la competitividad industrial, ya que apunta a un elemento clave de nuestra soberan\u00eda pol\u00edtica europea: decidir qu\u00e9 debe o no entrar en nuestro propio mercado. <\/p>\n\n\n\n Ya no es momento solo de hacer diagn\u00f3sticos. El poder\u00edo industrial chino ya est\u00e1 teniendo efectos nefastos sobre la industria europea. El modelo europeo, basado durante mucho tiempo en una apertura comercial que se consideraba beneficiosa para todas las partes, debe replantearse. El poder\u00edo europeo pasar\u00e1 por dos imperativos inseparables: por un lado, invertir para producir e innovar en Europa con el fin de reducir nuestra dependencia y, por otro, protegernos cuando haya pa\u00edses que no respeten las mismas normas. <\/p>\n\n\n\n China comprendi\u00f3 antes que Europa que la electrificaci\u00f3n no solo era un imperativo clim\u00e1tico, sino tambi\u00e9n una palanca para la competitividad industrial y la soberan\u00eda energ\u00e9tica. Al igual que Europa, China carece de recursos f\u00f3siles. Como primer importador mundial de petr\u00f3leo crudo, depende en m\u00e1s de un 70 % de las importaciones de petr\u00f3leo, una vulnerabilidad que han puesto de manifiesto las tensiones en torno al estrecho de Ormuz. <\/span>19<\/sup><\/a><\/span><\/span> En dos d\u00e9cadas, China ha convertido la electrificaci\u00f3n en una prioridad estrat\u00e9gica. As\u00ed, la proporci\u00f3n de la electricidad en su consumo final de energ\u00eda ha pasado del 10 % a principios de la d\u00e9cada de 2000 a m\u00e1s del 30 % en la actualidad. En comparaci\u00f3n, esta tasa se ha estancado en Europa en torno al 20 % desde hace veinticinco a\u00f1os. <\/span>20<\/sup><\/a><\/span><\/span> En 2024, China alcanz\u00f3, con seis a\u00f1os de antelaci\u00f3n, su objetivo de capacidad e\u00f3lica y solar fijado para 2030, <\/span>21<\/sup><\/a><\/span><\/span> al tiempo que invirti\u00f3 625.000 millones de d\u00f3lares en energ\u00edas limpias, lo que supone un tercio de las inversiones mundiales en este sector. <\/span>22<\/sup><\/a><\/span><\/span> En el \u00e1mbito de la energ\u00eda nuclear, China tambi\u00e9n est\u00e1 a punto de superar a las potencias nucleares tradicionales. El pa\u00eds est\u00e1 construyendo actualmente casi la mitad de los reactores en construcci\u00f3n en todo el mundo, <\/span>23<\/sup><\/a><\/span><\/span> con plazos de construcci\u00f3n dos veces m\u00e1s cortos que la media mundial. <\/span>24<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n Ahora se habla de un \u00abelectroestado\u00bb<\/em>, en contraposici\u00f3n a los<\/em> \u00abpetroestados\u00bb<\/em> que han basado su poder en el petr\u00f3leo, como es el caso de Estados Unidos. China no se limita a desplegar a toda velocidad capacidades de producci\u00f3n de electricidad descarbonizada, sino que organiza todo su sistema el\u00e9ctrico de tal manera que se convierta en una palanca de competitividad industrial. Est\u00e1 desarrollando una red inteligente y descentralizada que permite transformar cada punto de consumo en un potencial de flexibilidad. Se han instalado m\u00e1s de mil millones de contadores inteligentes. En octubre de 2024 se puso en marcha un mercado spot interprovincial de la electricidad, lo que permiti\u00f3, por primera vez, ajustar los precios en tiempo real para hacer coincidir el consumo y la producci\u00f3n descarbonizada competitiva a escala nacional. En Shangh\u00e1i, que cuenta con unos 25 millones de habitantes, la primera prueba a gran escala de \u00abvehicle-to-grid\u00bb tiene como objetivo demostrar la viabilidad de utilizar los coches el\u00e9ctricos como bater\u00edas sobre ruedas capaces de prestar servicios a la red el\u00e9ctrica. <\/p>\n\n\n\n\n\n Con la electrificaci\u00f3n, China tambi\u00e9n pretende aprovechar el proceso continuo de automatizaci\u00f3n y modernizaci\u00f3n del sector industrial. En el Foro de Davos, el viceprimer ministro chino, He Lifeng, hizo especial hincapi\u00e9 en que la transici\u00f3n ecol\u00f3gica es el eje central de la estrategia de crecimiento china, vinculando claramente la descarbonizaci\u00f3n con la innovaci\u00f3n y el desarrollo de nuevas tecnolog\u00edas punteras. De hecho, la electrificaci\u00f3n crea las condiciones t\u00e9cnico-econ\u00f3micas que permiten el despliegue a gran escala de la robotizaci\u00f3n y la automatizaci\u00f3n de los procesos industriales. <\/span>25<\/sup><\/a><\/span><\/span> De este modo, permite a las industrias, que tradicionalmente se basan en sistemas energ\u00e9ticos f\u00f3siles, lograr aumentos de productividad. En 2024, el 54 % de los robots industriales estaban instalados en China, seg\u00fan la Federaci\u00f3n Internacional de Rob\u00f3tica. La electrificaci\u00f3n y la modernizaci\u00f3n industrial van, por tanto, de la mano. <\/p>\n\n\n\n Como es sabido, el objetivo geopol\u00edtico \u00faltimo del Partido Comunista Chino es forjar un nuevo orden mundial en el que China sea el centro, a semejanza de lo que hicieron Estados Unidos en el siglo XX y Europa antes que ellos. Sin embargo, la dependencia de China de las energ\u00edas f\u00f3siles \u2014de las que Estados Unidos es el primer productor y exportador mundial\u2014 lo hace imposible. Por esta raz\u00f3n, convertirse en un electroestado<\/em> es un elemento clave de la estrategia china, ya que es la condici\u00f3n indispensable para su supremac\u00eda.<\/p>\n\n\n\n En el \u00e1mbito europeo, la Comisi\u00f3n acaba de publicar una nueva estrategia de electrificaci\u00f3n para el continente. La guerra en Medio Oriente ha vuelto a poner de manifiesto el costo de nuestra dependencia de las energ\u00edas f\u00f3siles importadas, as\u00ed como el inter\u00e9s, tanto en materia de seguridad como econ\u00f3mico, que tiene para Europa llevar a cabo r\u00e1pidamente esta transici\u00f3n. Este plan tiene como objetivo electrificar casi la mitad de nuestra econom\u00eda de aqu\u00ed a 2040, lo que permitir\u00eda lograr un ahorro de hasta 260.000 millones de euros al a\u00f1o. <\/span>26<\/sup><\/a><\/span><\/span> Gracias a su producci\u00f3n el\u00e9ctrica, ya en gran medida descarbonizada, a su red el\u00e9ctrica interconectada y a su industria nuclear madura, Europa tiene los medios para unirse al club de los electroestados. Se trata de una estrategia ganadora en todos los planos: para la soberan\u00eda europea, la competitividad industrial y la seguridad. El reto para los europeos consiste en desarrollar simult\u00e1neamente la producci\u00f3n de las tecnolog\u00edas limpias esenciales para esta electrificaci\u00f3n, al tiempo que se logra un consenso pol\u00edtico en torno a este objetivo. Ah\u00ed radica el quid de la cuesti\u00f3n que deben abordar los jefes de Estado y de Gobierno europeos: \u00bfqueremos convertir a Europa en un electroestado, condici\u00f3n indispensable para su poder frente a las potencias de los combustibles f\u00f3siles que son Estados Unidos y Rusia? Mientras no se resuelva esta cuesti\u00f3n, careceremos gravemente de una visi\u00f3n estrat\u00e9gica y de un rumbo claro. <\/p>\n\n\n\n Si Europa se enfrenta hoy en d\u00eda a un d\u00e9ficit de competitividad, ello se debe en parte a una falta cr\u00f3nica de inversi\u00f3n por parte de las grandes empresas europeas en sus capacidades productivas, en relaci\u00f3n con sus resultados financieros. Europa cuenta con un aparato industrial compuesto por medios de producci\u00f3n amortizados que generan beneficios a corto plazo, pero que condenan la competitividad a medio plazo si no se modernizan. Por el contrario, China ha construido f\u00e1bricas ultramodernas, automatizadas y optimizadas. En Europa, por cada euro de beneficio obtenido, la parte reinvertida en nuevas capacidades productivas se ha reducido en m\u00e1s de la mitad en veinticinco a\u00f1os, pasando del 18,9 % en 2000 a solo el 7,4 % en 2024. <\/span>27<\/sup><\/a><\/span><\/span> Paralelamente, en las 300 mayores empresas no financieras europeas, la tasa de distribuci\u00f3n a los accionistas pas\u00f3 del 27 % al 68 % de los beneficios netos durante el mismo periodo. <\/span>28<\/sup><\/a><\/span><\/span> Los pagos a los accionistas en forma de dividendos o de recompra de acciones superan ahora de forma estructural la inversi\u00f3n productiva. <\/p>\n\n\n\n La presi\u00f3n que ejerce la industria china sobre las proporciones de mercado y los precios, unida a la exigencia de distribuir dividendos de forma inmediata y de realizar recompras de acciones para hacer subir las cotizaciones, empuja a los dirigentes europeos a dar prioridad al muy corto plazo en detrimento de la inversi\u00f3n. Acumulada a lo largo de veinticinco a\u00f1os, esta decisi\u00f3n explica en parte por qu\u00e9 Europa se encuentra hoy en una posici\u00f3n de debilidad frente a una China que ha apostado por lo contrario, sin la presi\u00f3n de la rentabilidad a corto plazo. El sistema chino de financiaci\u00f3n de la innovaci\u00f3n permite que surjan cientos de empresas emergentes en torno a un mismo reto tecnol\u00f3gico. Financiadas tanto por el Estado central como por las provincias, estas empresas compiten posteriormente entre s\u00ed. Los l\u00edderes que surgen de esta competencia son objeto de una atenci\u00f3n especial por parte del poder central, que los convierte en l\u00edderes mundiales mientras que los dem\u00e1s desaparecen.<\/p>\n\n\n\n Por lo tanto, la Uni\u00f3n no tiene m\u00e1s remedio que invertir mucho m\u00e1s de lo que lo hace actualmente, empezando por desarrollar capacidades de producci\u00f3n europeas en los sectores estrat\u00e9gicos. Desarrollar una industria de las bater\u00edas, de las tierras raras o incluso de la qu\u00edmica verde es indispensable para garantizar nuestra competitividad y nuestra soberan\u00eda a medio plazo. Si Europa no puede competir con China en materia de competitividad de precios, debe centrarse en la innovaci\u00f3n y las tecnolog\u00edas disruptivas. Tomemos el ejemplo de las bater\u00edas. China controla y domina a la perfecci\u00f3n las tecnolog\u00edas de las bater\u00edas de iones de litio y de fosfato de hierro y litio. Produce bater\u00edas de calidad a precios ultracompetitivos. CATL, l\u00edder mundial indiscutible, reconoce hoy en d\u00eda que solo se encuentra en el nivel 4 de 9 de la escala de madurez industrial de la tecnolog\u00eda de bater\u00edas s\u00f3lidas. <\/span>29<\/sup><\/a><\/span><\/span> Lo que significa que la competencia sigue abierta. Pero eso no significa, por ello, que Europa deba abandonar por completo la batalla industrial en torno a las tecnolog\u00edas actuales, ya que la innovaci\u00f3n no se construye sobre arena, sino sobre un ecosistema industrial consolidado y \u00e1gil, capaz de llevarla a escala industrial. El ejemplo de ASML en los Pa\u00edses Bajos es muy elocuente: se trata de la experiencia de la empresa Philips, un gigante hist\u00f3rico cuyas numerosas l\u00edneas de negocio han desaparecido, pero que ha sabido desarrollar en su seno nuevos conocimientos y competencias que han contribuido a convertir a ASML en l\u00edder mundial en la fabricaci\u00f3n de m\u00e1quinas de litograf\u00eda, indispensables para la producci\u00f3n de semiconductores. Lo que no era m\u00e1s que una filial de Philips se ha convertido en una de las empresas europeas m\u00e1s grandes y estrat\u00e9gicas. Si Europa se desindustrializa, perder\u00e1 su capacidad para ser un referente industrial del futuro. Hoy vemos, con el ejemplo de la industria de las bater\u00edas, que crear competencias lleva tiempo, m\u00e1s tiempo del previsto, y requiere esfuerzos financieros a\u00fan m\u00e1s significativos de lo que se esperaba. Pero sin esta nueva base industrial capaz de generar innovaciones disruptivas, ya no tendremos ninguna oportunidad en la competencia con China.<\/p>\n\n\n\n La soberan\u00eda industrial europea tambi\u00e9n pasar\u00e1 por el despliegue de tecnolog\u00edas que nos hagan menos dependientes de China, especialmente en lo que respecta a las materias primas cr\u00edticas. Por eso, la innovaci\u00f3n debe centrarse tambi\u00e9n en su sustituci\u00f3n. De hecho, esa es la apuesta de algunas empresas europeas, como Skeleton Technologies en Estonia, que fabrica bater\u00edas sin cobalto ni grafito, o Renault, pionera en motores el\u00e9ctricos sin tierras raras. Este objetivo estrat\u00e9gico debe generalizarse ahora mediante instrumentos financieros espec\u00edficos que podr\u00edan concentrarse en la Comisi\u00f3n Europea, en el nuevo Fondo de Competitividad previsto en el nuevo presupuesto europeo a partir de 2028. <\/p>\n\n\n\n Tambi\u00e9n hay que recordar que la preservaci\u00f3n de una base industrial europea no es solo una cuesti\u00f3n de competitividad econ\u00f3mica. Es tambi\u00e9n una cuesti\u00f3n de soberan\u00eda y de poder geopol\u00edtico. De hecho, existen fundamentos comunes entre la industria civil y la industria de defensa. La producci\u00f3n de bater\u00edas, tierras raras o semiconductores, por ejemplo, tambi\u00e9n es importante para las aplicaciones de defensa. En caso de conflicto armado, es necesario poder movilizar la producci\u00f3n civil de acero o de combustibles alternativos para que la aviaci\u00f3n militar pueda funcionar. Una industria de defensa de vanguardia tambi\u00e9n necesita las sinergias, las competencias y los conocimientos t\u00e9cnicos de la industria civil. Esta cultura del doble uso civil y militar sigue estando poco presente en Europa por razones hist\u00f3ricas, mientras que China la ha integrado perfectamente en su propia pol\u00edtica industrial, al igual que Estados Unidos, especialmente en los \u00e1mbitos espacial y digital. <\/p>\n\n\n\n Hay quien se\u00f1ala que la propia transici\u00f3n ecol\u00f3gica genera nuevas dependencias respecto a China: las bater\u00edas de los coches el\u00e9ctricos, los elementos raros, los p\u00e1neles solares, etc. Sin embargo, no hay que equiparar estas nuevas dependencias con la dependencia europea de las energ\u00edas f\u00f3siles. En un mundo dependiente del carbono, donde el control de la energ\u00eda es un arma, Europa sencillamente no tiene los medios para competir, ya que no produce, ni producir\u00e1 jam\u00e1s, petr\u00f3leo ni gas. Se ve obligada a aceptar una relaci\u00f3n de fuerzas que le es desfavorable y solo puede gestionar su riesgo diversificando sus suministros. En el \u00e1mbito de las materias primas cr\u00edticas, la situaci\u00f3n no es tan est\u00e1tica. El dominio chino no es geol\u00f3gico; es el resultado de una pol\u00edtica industrial deliberada. Europa tiene los medios para reducir su dependencia invirtiendo en la extracci\u00f3n, el refinado y el reciclaje de estas materias primas. Tomemos el ejemplo del litio. Europa es capaz de garantizar una producci\u00f3n europea de litio, ya que cuenta con recursos geol\u00f3gicos de litio en su territorio y porque, a largo plazo, podr\u00e1 reciclar el litio de las bater\u00edas de los coches el\u00e9ctricos al final de su vida \u00fatil, de modo que se utilicen materias primas secundarias producidas in situ. La dependencia actual de China no se refiere, por otra parte, tanto a la extracci\u00f3n como al refinado y la transformaci\u00f3n, es decir, a capacidades industriales y no a recursos geol\u00f3gicos ante los que estamos indefensos.<\/p>\n\n\n\n Este impulso a la inversi\u00f3n para que surjan en Europa las cadenas de valor industriales del futuro solo puede producirse si nuestras empresas se enfrentan a una competencia leal. Sin embargo, no se dan las condiciones para una competencia leal con China. El mercado europeo est\u00e1 inundado de un exceso de capacidad subvencionado de forma masiva. El precedente del sector solar, en el que la Comisi\u00f3n hab\u00eda establecido m\u00e1rgenes de dumping <\/span>30<\/sup><\/a><\/span><\/span> del 88 % ya en 2013, ha supuesto la desaparici\u00f3n del sector fotovoltaico europeo. Por su parte, la investigaci\u00f3n de la Comisi\u00f3n sobre los coches el\u00e9ctricos ha dado lugar a la aplicaci\u00f3n de derechos compensatorios de hasta el 35 % a partir de 2024. Pero hay que dejar de razonar caso por caso, a menudo demasiado tarde, para pasar a una l\u00f3gica estrat\u00e9gica multisectorial. Esa es la decisi\u00f3n pol\u00edtica que queda por tomar, y cada mes perdido es un mes de retraso.<\/p>\n\n\n\n Con el Pacto Verde, Europa ha perseguido un objetivo claro: descarbonizarse y, al mismo tiempo, garantizar un marco de competencia leal para las industrias europeas con el fin de evitar el dumping clim\u00e1tico por parte de sus competidores. El principio es sencillo: los socios comerciales deben estar sujetos a las mismas normas que nuestras empresas y cumplir las normas europeas para acceder al mercado. Es esta l\u00f3gica de igualdad de trato la que nos ha llevado a adoptar, en 2023, el mecanismo de ajuste por carbono en las fronteras, con el fin de fijar un precio a las emisiones de CO\u2082 importadas, as\u00ed como los criterios de trazabilidad y huella de carbono en el reglamento sobre bater\u00edas. Es la principal forma en que Europa defiende sus intereses industriales, a trav\u00e9s de las normas de acceso al mercado, un enfoque eficaz, ya que la Uni\u00f3n Europea es uno de los principales mercados del mundo. <\/p>\n\n\n\n Paralelamente, Europa tambi\u00e9n ha reforzado su conjunto de instrumentos de defensa comercial, ya que las medidas tradicionales antidumping y antisubvenciones han llegado a sus l\u00edmites a la hora de hacer frente a la distorsi\u00f3n sist\u00e9mica de la competencia impuesta por China. Estas medidas, concebidas en la d\u00e9cada de los noventa, han resultado ser demasiado lentas, demasiado espec\u00edficas y demasiado reactivas, y no lo suficientemente proactivas. Los procedimientos de investigaci\u00f3n pueden llegar a durar, en ocasiones, hasta tres a\u00f1os. En el Derecho europeo, los derechos antidumping se rigen por la denominada \u00abregla del derecho menor\u00bb, lo que significa que responden a una medida de dumping no con un derecho de aduana equivalente, sino con un derecho de aduana suficiente para compensar los efectos econ\u00f3micos reales de dicho dumping. Por ejemplo, seg\u00fan este principio, un arancel europeo del 15 % en respuesta a un dumping chino del 25 % sobre el acero puede ser suficiente para \u00abcompensar\u00bb el perjuicio sufrido por la industria y restablecer la igualdad de condiciones para todos. La regla del derecho menor \u00abreparar\u00bb el impacto del dumping en el mercado, pero no iguala las condiciones del propio dumping. El objetivo de esta regla es evitar las guerras comerciales y prevenir situaciones en las que nuestra industria no tuviera, o dejara de tener, los medios para producir lo que consumimos. Sin embargo, hay que reconocer que, frente a un actor como China, donde el dumping forma parte de una estrategia de conquista masiva, su car\u00e1cter disuasorio deja mucho que desear. Sobre todo, se trata de una norma que nos imponemos a nosotros mismos: no todos los pa\u00edses miembros de la OMC optan por este enfoque. Es el caso, en particular, de Estados Unidos, que aplica una pol\u00edtica mucho m\u00e1s disuasoria y, en la gran mayor\u00eda de los casos, ajusta sus aranceles al nivel de dumping del pa\u00eds en cuesti\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n\n\n Por otra parte, las investigaciones de la Comisi\u00f3n est\u00e1n muy centradas en cada producto concreto, lo que impide tener en cuenta la dimensi\u00f3n sist\u00e9mica de la distorsi\u00f3n, que puede afectar a varios segmentos de una misma cadena de valor. En los \u00faltimos cinco a\u00f1os, Europa ha puesto en marcha nuevas herramientas m\u00e1s adecuadas para hacer frente a la instrumentalizaci\u00f3n de los flujos comerciales por parte de China con fines coercitivos. En noviembre de 2023, la Uni\u00f3n se dot\u00f3, en particular, de un instrumento contra la coacci\u00f3n que le permite responder a las pr\u00e1cticas coercitivas de terceros pa\u00edses. Asimismo, ha reforzado el control de las inversiones extranjeras mediante la adopci\u00f3n, en junio de 2026, de un reglamento revisado. Adoptar este tipo de instrumentos es positivo, pero a\u00fan mejor es utilizarlos. Este es el n\u00facleo de la decisi\u00f3n pol\u00edtica que habr\u00e1 que tomar en oto\u00f1o de 2026, tal y como se\u00f1al\u00f3 Ursula von der Leyen al afirmar: \u00abUtilizaremos todas las herramientas de que disponemos para reequilibrar nuestra relaci\u00f3n\u00bb. <\/span>31<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n Estos instrumentos ponen de manifiesto el inicio de un cambio en la normativa europea. Ya no basta con condicionar el acceso al mercado al cumplimiento de las normas europeas por parte de nuestros socios comerciales. En ocasiones, es necesario tener la capacidad de restringir o limitar los flujos comerciales, aunque estos cumplan las normas europeas. Este giro se asume expl\u00edcitamente en la Estrategia de Seguridad Econ\u00f3mica Europea de junio de 2023 y en la comunicaci\u00f3n de la Comisi\u00f3n de diciembre de 2025. Esta \u00faltima reconoce por primera vez que el comercio y la apertura econ\u00f3mica ya no pueden considerarse sistem\u00e1ticamente como factores positivos, y que los terceros pa\u00edses pueden aprovechar la interdependencia econ\u00f3mica con fines estrat\u00e9gicos y coercitivos. Se trata de un importante cambio conceptual que hay que celebrar y en el que Francia no es ajena, ni mucho menos.<\/p>\n\n\n\n Por otra parte, tambi\u00e9n se ha iniciado una reflexi\u00f3n en el seno de las instituciones europeas sobre la necesidad de dotarse de nuevas herramientas m\u00e1s \u00e1giles y estructurales, con el fin de no seguir acumulando retrasos en la protecci\u00f3n leg\u00edtima de nuestra industria frente a una competencia objetivamente desleal. Si bien es necesario corregir ciertos principios obsoletos, como el del \u00abderecho menor\u00bb, conviene sobre todo poner en marcha nuevas herramientas m\u00e1s sist\u00e9micas y adaptadas a la naturaleza de los riesgos comerciales a los que nos enfrentamos con China. Este es el sentido del llamado del presidente de la Rep\u00fablica, Emmanuel Macron, durante el Consejo de junio de 2026, a favor de un \u00abequivalente europeo de la Secci\u00f3n 301 estadounidense\u00bb, que permite la r\u00e1pida imposici\u00f3n de aranceles tras una decisi\u00f3n directa del presidente estadounidense si una medida de un gobierno extranjero obstaculiza o restringe el comercio estadounidense de manera irrazonable o injustificable. Si bien el uso de esta secci\u00f3n por parte de la administraci\u00f3n de Trump es m\u00e1s que cuestionable, al ser totalmente arbitrario, hay que reconocer que confiere agilidad pol\u00edtica para protegerse contra el impacto de los excesos de capacidad que observamos hoy en d\u00eda con China, y quiz\u00e1 ma\u00f1ana con la India, y que no pueden abordarse adecuadamente con nuestros actuales instrumentos de defensa comercial. En el Derecho europeo ya contamos con un primer pilar similar a la Secci\u00f3n 301 para el exceso de capacidad, a trav\u00e9s del instrumento de salvaguardia para el acero. Ahora, el reto consiste en inspirarnos en la Secci\u00f3n 301 estadounidense para crear un instrumento de salvaguardia contra el exceso de capacidad en todos los sectores. El debate sobre la forma exacta de esta herramienta est\u00e1 abierto, pero la direcci\u00f3n es clara: Europa necesita un instrumento a la altura del reto que plantea China, un instrumento capaz de abordar las distorsiones de manera sist\u00e9mica y que sea \u00e1gil. <\/p>\n\n\n\n El refuerzo de las medidas de protecci\u00f3n no debe servir de excusa para defender una industria europea que se beneficia de rentas y es contaminante, ni para frenar la transici\u00f3n clim\u00e1tica. Gracias a unas tecnolog\u00edas verdes maduras y competitivas, China est\u00e1 acelerando hoy en d\u00eda la transici\u00f3n clim\u00e1tica a escala mundial, especialmente en aquellos pa\u00edses que carecen tanto de los medios como de la ambici\u00f3n para desarrollar sus propias cadenas industriales de autom\u00f3viles, bater\u00edas o p\u00e1neles solares, por ejemplo. Para muchos pa\u00edses, la oferta china constituye una soluci\u00f3n y un acelerador de la descarbonizaci\u00f3n. En estos mercados, Europa puede desempe\u00f1ar un papel si es capaz de ofrecer sus propias soluciones ecol\u00f3gicas a un precio competitivo. Por otra parte, muchos pa\u00edses que actualmente reciben inversiones chinas masivas tambi\u00e9n buscan diversificar sus socios para no depender de Pek\u00edn. Es el caso, por ejemplo, de Brasil y Australia. Europa tiene, por tanto, una oportunidad para crear un espacio de cooperaci\u00f3n con estos pa\u00edses y convertirse en un socio alternativo cre\u00edble. En Europa, una pol\u00edtica proteccionista asumida debe perseguir un objetivo claro: permitir, a largo plazo, producir las mismas tecnolog\u00edas a un coste competitivo que China, o bien producir de forma diferente, con innovaciones m\u00e1s caras, pero superiores en otros criterios: sostenibilidad, rendimiento, seguridad, etc. La competitividad m\u00e1s all\u00e1 de los costos puede convertirse en un posicionamiento firme de la Uni\u00f3n, lo que le permitir\u00eda competir en innovaciones disruptivas, al igual que hizo China hace veinte a\u00f1os. <\/p>\n\n\n\n Ni a Europa ni a China les conviene una guerra comercial. Las cadenas de valor europeas dependen en gran medida de China y las exportaciones chinas dependen en gran medida del mercado europeo, sobre todo desde el cierre relativo del mercado estadounidense. Pero el statu quo no es una opci\u00f3n, ya que conducir\u00eda a la agon\u00eda industrial del continente. Europa debe explorar una tercera v\u00eda para restablecer el equilibrio en su relaci\u00f3n comercial, identificando y aprovechando sus puntos fuertes para fomentar la reciprocidad. <\/p>\n\n\n\n China depende de Europa para dar salida a su exceso de capacidad industrial. La econom\u00eda china est\u00e1 orientada estructuralmente a la exportaci\u00f3n, ya que la demanda interna es insuficiente. China solo representa el 13 % de la demanda mundial de bienes. <\/span>32<\/sup><\/a><\/span><\/span> Todo apunta a que esta tendencia se mantendr\u00e1, a la luz del 15.\u00ba plan quinquenal, aprobado en marzo de 2026. Un tercio del crecimiento del pa\u00eds se basa actualmente en las exportaciones. <\/span>33<\/sup><\/a><\/span><\/span> Para alcanzar su objetivo de crecimiento del 4,5 % al 5 % para 2026, <\/span>34<\/sup><\/a><\/span><\/span> China deber\u00e1 seguir apostando por sus exportaciones. Europa no es el \u00fanico socio comercial de China, pero s\u00ed es un socio privilegiado que ofrece oportunidades que pocas otras regiones del mundo pueden ofrecer. La Uni\u00f3n es un mercado de 450 millones de consumidores y 27 pa\u00edses regidos por un gran n\u00famero de leyes comunes. Tomemos el ejemplo de los p\u00e1neles solares: la demanda se ve impulsada por un marco normativo estable, las infraestructuras de red est\u00e1n disponibles y el mercado est\u00e1 regulado, lo que ofrece cierta previsibilidad a los inversores. Ninguna otra regi\u00f3n del mundo ofrece un conjunto de condiciones como este.<\/p>\n\n\n\n Europa tambi\u00e9n cuenta con tecnolog\u00edas cr\u00edticas que China nos envidia. Es el caso de las m\u00e1quinas que permiten fabricar los chips m\u00e1s avanzados, producidas por ASML, una de las \u00fanicas empresas del mundo que posee esta tecnolog\u00eda. Europa cuenta con un ecosistema de vanguardia que controla tecnolog\u00edas clave de la inteligencia artificial, como los l\u00e1seres de Trumpf y los espejos de precisi\u00f3n de Zeiss, indispensables para las m\u00e1quinas de ASML. De hecho, desde 2019 se ha establecido un r\u00e9gimen de restricciones a la exportaci\u00f3n. Se trata de una ventaja estrat\u00e9gica para Europa si quiere mantener su ventaja tecnol\u00f3gica frente a China.<\/p>\n\n\n\n Con la Ley del Acelerador Industrial (IAA), Europa propone utilizar su mercado interior como palanca estrat\u00e9gica para impulsar el desarrollo de sectores estrat\u00e9gicos. La IAA introduce por primera vez la preferencia europea en la contrataci\u00f3n p\u00fablica y la financiaci\u00f3n p\u00fablica. La contrataci\u00f3n p\u00fablica europea representa aproximadamente el 14 % del PIB de la Uni\u00f3n, lo que supone m\u00e1s de 2 billones de euros al a\u00f1o. De este modo, Europa se inspira en lo que lleva a\u00f1os haciendo Estados Unidos con la Ley \u00abBuy American\u00bb. Con la Ley de Reducci\u00f3n de la Inflaci\u00f3n (Inflation Reduction Act), Estados Unidos ha llevado esta l\u00f3gica a\u00fan m\u00e1s lejos al condicionar las ayudas p\u00fablicas al origen estadounidense de determinados componentes. Aunque la administraci\u00f3n de Trump ha suprimido gran parte de los cr\u00e9ditos previstos para las energ\u00edas limpias y los veh\u00edculos el\u00e9ctricos, las restricciones relativas a los componentes chinos se han endurecido en el marco de la \u00abOne Big Beautiful Bill Act\u00bb. De este modo, el presupuesto estadounidense se utiliza como un fuerte incentivo para la \u00abreducci\u00f3n de riesgos\u00bb en las cadenas de suministro de las empresas. Europa puede reproducir esta l\u00f3gica, siempre que la asuma como una estrategia de poder industrial y no como una simple pol\u00edtica de competitividad, ya que esta reducci\u00f3n de riesgos tiene un coste. Por eso debe aplicarse de forma estrat\u00e9gica, asumiendo que se trata del precio que hay que pagar para que el valor y el dominio tecnol\u00f3gico permanezcan en suelo europeo. Y que, por el contrario, aceptemos no querer \u00abhacerlo todo\u00bb. De hecho, el ritmo de la transici\u00f3n clim\u00e1tica depende tambi\u00e9n del acceso a bienes industriales a precios controlados, como los paneles solares. Por otra parte, incluso cuando el panel solar se fabrica en China, su instalaci\u00f3n, mantenimiento, etc., siguen generando valor en Europa. Por lo tanto, es necesario establecer una distinci\u00f3n entre las diferentes tecnolog\u00edas. No es una tarea pol\u00edtica f\u00e1cil, pero cuando todo se convierte en prioritario, nada lo es ya. <\/p>\n\n\n\n La IAA prev\u00e9 otra medida estructural que reproduce lo que China ha venido aplicando durante a\u00f1os. Durante cuarenta a\u00f1os, las empresas europeas que deseaban acceder al mercado chino tuvieron que aceptar las condiciones de Pek\u00edn: empresas conjuntas obligatorias, producci\u00f3n local y transferencia forzosa de tecnolog\u00edas y conocimientos t\u00e9cnicos. Esto contribuy\u00f3 en gran medida a la recuperaci\u00f3n industrial del pa\u00eds. Hay que recordar siempre que esa recuperaci\u00f3n sirvi\u00f3 posteriormente de base para una oleada de innovaciones verdaderamente \u00abmade in China\u00bb, lo cual es m\u00e9rito suyo, pero no hay que olvidar las condiciones iniciales impuestas por el r\u00e9gimen chino. Hoy en d\u00eda, la situaci\u00f3n se ha invertido: ahora son los actores chinos los que desean establecerse en Europa. El riesgo es que esto adopte la forma de f\u00e1bricas \u00abde montaje\u00bb: componentes importados de China y ensamblados en Europa, sin transferencia de competencias, sin integraci\u00f3n en las cadenas de valor locales, sin creaci\u00f3n de valor a\u00f1adido real y, en ocasiones, batallones enteros de trabajadores chinos, como ocurre en Hungr\u00eda, donde la construcci\u00f3n de la f\u00e1brica de BYD en Szeged ha movilizado a miles de trabajadores chinos. Estas implantaciones chinas \u00absin arraigo\u00bb no aportan nada a la soberan\u00eda industrial europea. Si queremos que la IAA proteja eficazmente nuestras industrias, hay que revisar la definici\u00f3n de \u00abMade in Europe\u00bb propuesta por la Comisi\u00f3n el pasado mes de marzo. Al incluir hasta 80 socios comerciales en esta definici\u00f3n, la Comisi\u00f3n ha creado una brecha que China podr\u00eda aprovechar. Por ejemplo, Marruecos podr\u00eda convertirse en una base industrial de retaguardia para China, que exportar\u00eda productos a precios ultracompetitivos a Europa bajo la etiqueta \u00abMade in Europe\u00bb. Invertir en Marruecos permitir\u00eda a las empresas chinas disfrutar de lo mejor de ambos mundos: una estructura de costos mucho m\u00e1s baja que en Europa y un acceso ilimitado, sin aranceles, al mercado \u00fanico. Y China lo ha entendido perfectamente, ya que ha propuesto a Marruecos un acuerdo de libre comercio. En lugar de la propuesta de la Comisi\u00f3n, que otorga la etiqueta \u00abMade in Europe\u00bb a la producci\u00f3n realizada en 80 pa\u00edses \u2014y, por lo tanto, considera \u00abMade in Europe\u00bb un producto fabricado en Vietnam o en Turqu\u00eda\u2014, Europa debe optar por un enfoque de c\u00edrculos conc\u00e9ntricos: un primer c\u00edrculo limitado a los pa\u00edses de la Uni\u00f3n y del Espacio Econ\u00f3mico Europeo; un segundo c\u00edrculo de reciprocidad total con los pocos pa\u00edses que tienen estructuras de costes comparables, como el Reino Unido, Canad\u00e1, Jap\u00f3n y Corea del Sur, y, por \u00faltimo, una apertura caso por caso, en funci\u00f3n de nuestros intereses y de lo que est\u00e9 en juego en cada cadena de valor. En la pr\u00e1ctica, esto supondr\u00eda otorgar la etiqueta \u00abMade in Europe\u00bb a lo que realmente se produce en Europa y conceder un trato equivalente a los productos fabricados en los pa\u00edses amigos de Europa que forman parte del c\u00edrculo de reciprocidad total. Por su parte, los dem\u00e1s pa\u00edses que deseen beneficiarse de la equivalencia \u00abMade in Europe\u00bb deber\u00edan negociarla a cambio de garant\u00edas reales. <\/p>\n\n\n\n El objetivo de la Uni\u00f3n no es aislarse. La Industrial Accelerator Act (IAA) ofrece la oportunidad de forjar alianzas con socios afectados por la misma crisis industrial y que comparten intereses similares a los nuestros. Pa\u00edses como Jap\u00f3n, Canad\u00e1 o Corea del Sur pueden ser aliados que refuercen nuestra posici\u00f3n en las negociaciones con Pek\u00edn. La IAA dar\u00eda as\u00ed un contenido operativo a la alianza de potencias medias que Mark Carney, primer ministro de Canad\u00e1, lleva deseando desde su discurso en Davos en enero de 2026<\/a>. Esta alianza se ha materializado con la presencia de este \u00faltimo a mediados de septiembre durante el discurso sobre el estado de la Uni\u00f3n en el Parlamento Europeo, as\u00ed como con la propuesta de Ursula von der Leyen de convertir a Canad\u00e1 en el primer miembro asociado de la Uni\u00f3n<\/a>. Esta propuesta ha sido aceptada por el primer ministro canadiense y ahora vamos a trabajar en ella. Se trata de una decisi\u00f3n hist\u00f3rica que demuestra que, ante las tensiones geopol\u00edticas, Europa es capaz de construir la alianza de las democracias. Europa tiene un papel fundamental que desempe\u00f1ar en la reestructuraci\u00f3n geocomercial del mundo. Esto pasar\u00e1 por la creaci\u00f3n de un espacio de cooperaci\u00f3n basado en normas actualizadas y en una reciprocidad real, algo que la OMC ya no est\u00e1 en condiciones de ofrecer. De hecho, las normas de la OMC se basaron en una premisa que ya no se sostiene: la de que el libre comercio beneficia a todos gracias a las ventajas comparativas de los pa\u00edses. Sin embargo, este postulado ya no es v\u00e1lido hoy en d\u00eda, ya que un solo pa\u00eds, China, concentra las capacidades manufactureras de los sectores industriales clave. En segundo lugar, la OMC solo funciona si todos respetan sus normas. Pero si un actor como China ya no las respeta, entonces es toda la organizaci\u00f3n la que deja de funcionar. Se podr\u00eda pensar que bastar\u00eda con excluir a China de la OMC. Pero hoy en d\u00eda no existe ning\u00fan mecanismo que permita excluir a un pa\u00eds. En este contexto, \u00bfno ser\u00eda una soluci\u00f3n mejor crear una OMC alternativa con los pa\u00edses aliados que comparten un inter\u00e9s similar al nuestro? <\/p>\n\n\n\n Esta tercera v\u00eda, que se sit\u00faa entre la guerra comercial y el statu quo, requiere un requisito pol\u00edtico previo: la unidad europea. La buena noticia es que las posiciones nacionales est\u00e1n cambiando. Alemania, que durante mucho tiempo se ha caracterizado por su oposici\u00f3n a un endurecimiento de la pol\u00edtica comercial frente a China, est\u00e1 empezando a cambiar de postura. La econom\u00eda alemana se ve muy afectada por la crisis industrial que azota a sus sectores tradicionales, como el automovil\u00edstico, el de la maquinaria y el qu\u00edmico. El d\u00e9ficit comercial de Alemania con China alcanz\u00f3 los 89.300 millones de euros en 2025, lo que supone un aumento del 33,5 % con respecto a los 66.900 millones de euros registrados en 2024. <\/span>35<\/sup><\/a><\/span><\/span> La Alemania que en 2024 se opon\u00eda a los aranceles sobre los veh\u00edculos el\u00e9ctricos es muy diferente de la que hoy se muestra abierta al di\u00e1logo, junto a Francia, sobre la respuesta que hay que dar a la agresiva pol\u00edtica industrial de China. En cuanto a Espa\u00f1a, mantiene una posici\u00f3n ambigua debido a la multiplicaci\u00f3n de las inversiones chinas en su territorio, que se han cuadruplicado en un a\u00f1o, pasando de 149 millones de euros en 2024 a 643 millones en 2025. <\/span>36<\/sup><\/a><\/span><\/span> Madrid destaca las ventajas de su energ\u00eda limpia y competitiva, as\u00ed como el costo de su mano de obra, para posicionarse como un centro neur\u00e1lgico de las tecnolog\u00edas verdes. Resultado: el fabricante de autom\u00f3viles Chery ha abierto all\u00ed su primera f\u00e1brica en el continente y CATL est\u00e1 construyendo, junto con Stellantis, una de las mayores gigaf\u00e1bricas de bater\u00edas de Europa en Zaragoza. Para lograr una respuesta colectiva, sin duda ser\u00e1 necesario gestionar la asimetr\u00eda del impacto que tendr\u00eda una escalada comercial en los Estados miembros. Este es el sentido de la propuesta de la Comisi\u00f3n de crear un Fondo de Solidaridad Europeo entre los Estados para mutualizar en parte las ganancias y las p\u00e9rdidas de una estrategia m\u00e1s ofensiva. Ahora bien, como es sabido, esta mutualizaci\u00f3n es uno de los temas m\u00e1s delicados en el Consejo, donde cada gobierno tiende a defender sus intereses individuales a corto plazo. El papel del Parlamento ser\u00e1, sin duda, defender el inter\u00e9s general europeo, pero esto implica una mayor\u00eda proeuropea que hoy se ve amenazada por el auge de los partidos nacionalistas y su alianza, cada vez m\u00e1s frecuente, con la derecha tradicional del PPE. Sin unidad pol\u00edtica europea, es evidente que China se aprovechar\u00e1 de nuestras divisiones. <\/p>\n\n\n\n Pero el mayor reto no es necesariamente el que creemos. Lo que impide hoy en d\u00eda una respuesta europea ambiciosa es la profunda falta de coordinaci\u00f3n entre las propias empresas europeas. Es el problema m\u00e1s subestimado del debate sobre la seguridad econ\u00f3mica y, quiz\u00e1s, el m\u00e1s dif\u00edcil de resolver. Muchas grandes empresas no desean un endurecimiento de las normas comerciales con respecto a China, ya sea por temor a represalias contra sus cadenas de suministro, que se encuentran en gran parte en China, o bien porque tienen una estrategia de inversi\u00f3n en China para producir posteriormente para todo el mundo, incluida Europa. A modo de ejemplo, la inversi\u00f3n m\u00e1s importante realizada recientemente por el gigante qu\u00edmico alem\u00e1n BASF no se ha producido en Europa, sino en China. En marzo de 2026, BASF inaugur\u00f3 una nueva planta de producci\u00f3n a la \u00faltima que supuso una inversi\u00f3n de casi 9.000 millones de euros. Se trata, sencillamente, de la mayor inversi\u00f3n de la historia del grupo. Una parte de las exportaciones chinas a Europa procede de empresas europeas implantadas en China, pero hoy en d\u00eda no existen datos fiables que permitan cuantificar este fen\u00f3meno. Est\u00e1 claro que algunos grupos tienen como estrategia a medio plazo cerrar sus bases industriales obsoletas en Europa para, posteriormente, exportar desde China hacia Europa. Y como estos gigantes tienen acceso directo a los gobiernos, constituyen una fuerza de presi\u00f3n que frena una pol\u00edtica comercial m\u00e1s restrictiva. Por otra parte, cada sector reclama protecci\u00f3n, pero se niega a que esta se aplique a sus proveedores o clientes por miedo a un aumento de los costes. El sector del acero reclama la m\u00e1xima protecci\u00f3n, lo que encarece el costo de los coches, algo a lo que se oponen los fabricantes europeos, que ya se enfrentan a una competencia feroz con sus rivales chinos. Considerada de forma individual, cada decisi\u00f3n empresarial es perfectamente racional, pero constituye un obst\u00e1culo para el consenso europeo necesario en torno a nuestra doctrina de seguridad econ\u00f3mica. <\/p>\n\n\n\n Por lo tanto, es fundamental establecer una forma de coordinaci\u00f3n y alineaci\u00f3n entre los poderes p\u00fablicos y las empresas europeas para poder actuar en equipo. China no tiene este problema, ya que las empresas privadas operan bajo la direcci\u00f3n del PCC. La armonizaci\u00f3n de los intereses privados con los objetivos estrat\u00e9gicos de Pek\u00edn pasa, entre otras cosas, por la presencia de c\u00e9lulas del PCC en el seno de las grandes empresas privadas. En Estados Unidos se debate actualmente sobre mecanismos que garanticen que los nuevos l\u00edderes del sector de la IA respeten los grandes objetivos estrat\u00e9gicos nacionales. En este contexto, Sam Altman ha propuesto ceder el 5 % del capital de OpenAI al Estado estadounidense, en el marco de una iniciativa m\u00e1s amplia en la que los gigantes de la IA alimentar\u00edan un fondo soberano que permitir\u00eda redistribuir los beneficios de la IA entre los ciudadanos. Este debate brilla por su ausencia en Europa, cuando en realidad es absolutamente fundamental.<\/p>\n\n\n\n La respuesta europea al poder\u00edo industrial chino no es solo un reto industrial, sino tambi\u00e9n una prueba pol\u00edtica. Si los Estados miembros se dividen y las empresas act\u00faan en contra de los intereses europeos, Europa le dar\u00e1 a China exactamente lo que busca. El mayor reto no es crear los instrumentos adecuados, sino contar con la visi\u00f3n y la voluntad pol\u00edtica colectiva necesarias para lograrlo. La cuesti\u00f3n hoy es saber si estamos preparados para asumir una decisi\u00f3n colectiva que nos fortalecer\u00e1 como europeos, pero que, inevitablemente, acarrear\u00e1 consecuencias nacionales asim\u00e9tricas. Pero sin este impulso colectivo, Europa se expone a un futuro en el que saldr\u00e1 perdiendo en todos los frentes: para los Estados miembros, para la industria europea y para la soberan\u00eda europea. Es decir, para nuestra democracia y nuestras libertades. Ya hemos sido capaces de superar esta prueba pol\u00edtica en el pasado. Cuando creamos el mercado \u00fanico, cuando creamos el euro o cuando pusimos en marcha el plan de recuperaci\u00f3n tras la pandemia de COVID. En cada ocasi\u00f3n, el salto parec\u00eda imposible, pero Europa lo logr\u00f3. Y as\u00ed conseguimos forjar nuestro futuro.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":" El poder\u00edo industrial de Pek\u00edn amenaza nuestros cimientos econ\u00f3micos. 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Para hacer frente a ello, la Uni\u00f3n puede convertir su mercado en un instrumento de poder","display_date":"","new_abstract":true},"yoast_head":"\nEl poder\u00edo industrial chino ha debilitado el orden basado en normas que constituye el n\u00facleo del modelo europeo<\/h2>\n\n\n\n
Un tsunami industrial chino <\/h3>\n\n\n\n
\r\n <\/picture>\r\n \n China no es una potencia industrial como las dem\u00e1s<\/h3>\n\n\n\n
La interdependencia, pilar fundamental del poder europeo, se ha convertido en un arma de coacci\u00f3n<\/strong><\/h3>\n\n\n\n
La inversi\u00f3n y la innovaci\u00f3n en la descarbonizaci\u00f3n como nuevos motores del poder\u00edo europeo<\/h2>\n\n\n\n
La electrificaci\u00f3n es una estrategia de soberan\u00eda<\/h3>\n\n\n\n
\r\n <\/picture>\r\n \n Producir e innovar en Europa<\/h3>\n\n\n\n
Las posibles respuestas de Europa al nuevo orden chino<\/h2>\n\n\n\n
De la condicionalidad del acceso al mercado \u00fanico al control estrat\u00e9gico de los flujos comerciales<\/h3>\n\n\n\n
\r\n <\/picture>\r\n \n Una estrategia \u00abde lo d\u00e9bil a lo fuerte\u00bb para Europa<\/h3>\n\n\n\n
Jugar en competencias europeas<\/h3>\n\n\n\n