{"id":111642,"date":"2026-09-21T17:54:33","date_gmt":"2026-09-21T15:54:33","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=111642"},"modified":"2026-09-21T17:54:40","modified_gmt":"2026-09-21T15:54:40","slug":"europa-puede-defenderse-sola","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/09\/21\/europa-puede-defenderse-sola\/","title":{"rendered":"Europa puede defenderse por s\u00ed sola"},"content":{"rendered":"\n

Junto con el CEPR <\/em> <\/span>1<\/sup><\/a><\/span><\/span> ponemos en marcha un nuevo proyecto estrat\u00e9gico: articular propuestas concretas para <\/em>la Europa de 2050<\/em><\/a>. Para seguir esta iniciativa y apoyar nuestras publicaciones,<\/em> suscr\u00edbase a la revista<\/em><\/a><\/p>\n\n\n\n

El principal problema de la defensa europea no es una cuesti\u00f3n de dinero, sino de coherencia. Ahora bien, la coherencia, a diferencia de un presupuesto, no se puede aprobar cada a\u00f1o. Las l\u00edneas siguientes pretenden demostrar que, si Europa quiere ser capaz de defenderse en 2050, no solo debe destinarle un presupuesto excepcional, sino tambi\u00e9n armonizar su investigaci\u00f3n, su equipamiento, sus recursos humanos, su doctrina y su voluntad estrat\u00e9gica, de modo que formen un todo coherente y cre\u00edble.<\/p>\n\n\n\n

Europa vivi\u00f3 un par\u00e9ntesis hist\u00f3rico de 25 a\u00f1os, el tiempo de una generaci\u00f3n. El fin de la Guerra Fr\u00eda parec\u00eda confirmar la tesis de Francis Fukuyama que anunciaba el fin de la historia<\/em>: <\/span>2<\/sup><\/a><\/span><\/span> <\/em>la democracia liberal y el mercado se hab\u00edan impuesto; nos encontr\u00e1bamos en los albores de un mundo en el que la econom\u00eda sustituir\u00eda a la geopol\u00edtica y a la pol\u00edtica, la interdependencia acabar\u00eda con los conflictos y las relaciones de poder que dominaban a los Estados desde hac\u00eda siglos desaparecer\u00edan. Europa, m\u00e1s que sus hom\u00f3logos, era la encarnaci\u00f3n resplandeciente de esa promesa, ya que, en sus or\u00edgenes, era una potencia civil y un mercado com\u00fan, un proyecto pac\u00edfico basado en la idea de la integraci\u00f3n, amparado bajo el paraguas estadounidense, pero que ignoraba en gran medida la carga que supon\u00eda su defensa.<\/p>\n\n\n\n

El par\u00e9ntesis est\u00e1 a punto de cerrarse. La historia vuelve a hacerse presente, siguiendo lo que Robert Kagan denomina \u00abel retorno de la historia y el fin de los sue\u00f1os\u00bb, <\/span>3<\/sup><\/a><\/span><\/span> es decir, el retorno de las relaciones de poder que ese par\u00e9ntesis promet\u00eda abolir: las guerras de alta intensidad que se libran en el continente europeo, la coacci\u00f3n derivada de las dependencias, la condicionalidad de las alianzas que se cre\u00edan permanentes, la competencia abierta destinada a dominar el orden internacional. Treinta a\u00f1os despu\u00e9s, no se trata de decir que Fukuyama se equivocara \u2014la democracia liberal no ha perdido nada de su poder de seducci\u00f3n\u2014, sino que lo que, seg\u00fan \u00e9l, era un estado definido no era m\u00e1s que un momento. <\/p>\n\n\n\n

La tregua en la pol\u00edtica de poder fue una excepci\u00f3n que no pod\u00eda durar. Sin embargo, Europa se organiz\u00f3 en funci\u00f3n de esa excepci\u00f3n, por lo que no est\u00e1 preparada para este retorno a la norma. En su ensayo El laberinto de los extraviados. Occidente y sus adversarios<\/em>, Amin Maalouf <\/span>4<\/sup><\/a><\/span><\/span> comienza con una advertencia tomada de Faulkner: \u00abThe past is never dead. It’s not even past<\/em>\u00bb, \u00abEl pasado nunca muere, ni siquiera ha pasado\u00bb. Eso es exactamente lo que la defensa europea debe tener presente.<\/p>\n\n\n\n

A menudo se interpreta este retorno como una sucesi\u00f3n de avisos. Es una imagen acertada, pero que tiende a entenderlos como crisis distintas y superables, cada una de las cuales ir\u00eda seguida de una vuelta a la normalidad. Esto supone olvidar que el propio contexto ha cambiado. La \u00abnormalidad\u00bb que subyace a este retorno no existe. Desde 1887, Albert Robida imaginaba un siglo en el que la guerra ya no ser\u00eda un acontecimiento excepcional, sino un estado permanente, una condici\u00f3n a partir de la cual la vida colectiva se reorganizar\u00eda tranquilamente. <\/span>5<\/sup><\/a><\/span><\/span> Esta s\u00e1tira parece hoy un diagn\u00f3stico. En defensa de ello, las consecuencias son dram\u00e1ticas. Europa, concebida como un par\u00e9ntesis civil, postestrat\u00e9gico y dependiente, debe volver a aprender lo que significa el poder.<\/p>\n\n\n\n

Ser\u00eda tentador evaluar este esfuerzo en funci\u00f3n del volumen de recursos destinados, pero ser\u00eda un error. Por mucho que aumenten los presupuestos de defensa europeos en todos los pa\u00edses, solo dar\u00e1n lugar a capacidades fragmentadas y a cadenas de producci\u00f3n que se traslapar\u00e1n, todo ello sin una visi\u00f3n pol\u00edtica coordinada.<\/p>\n\n\n\n

La dependencia digital y la fragmentaci\u00f3n estrat\u00e9gica<\/h2>\n\n\n\n

Empecemos por hacer un balance de la situaci\u00f3n que, sinceramente, da que pensar. Europa no puede defenderse si no cuenta con el apoyo ni los medios de Estados Unidos. Sabemos c\u00f3mo se traduce esta dependencia: apoyo estrat\u00e9gico, inteligencia, vigilancia y reconocimiento, transporte y paraguas nuclear. Sin embargo, en los c\u00edrculos de defensa, la dependencia m\u00e1s estructural \u2014y de la que menos se habla\u2014 es de car\u00e1cter digital.<\/p>\n\n\n\n

El poder militar moderno est\u00e1 cada vez m\u00e1s vinculado a la inform\u00e1tica. El mando y control, la selecci\u00f3n de objetivos, la fusi\u00f3n de informaci\u00f3n, la guerra electr\u00f3nica, la log\u00edstica y la conectividad en el campo de batalla se basan en una infraestructura que, en la actualidad, est\u00e1 esencialmente digitalizada, as\u00ed como en las personas o los programas que la configuran y la mantienen. Ah\u00ed es donde est\u00e1 el problema. Una defensa que no controla su c\u00f3digo no controla sus fuerzas. Si Europa no domina su propia infraestructura digital y no garantiza las competencias de las que depende su soberan\u00eda, se condena a s\u00ed misma a una vasallizaci\u00f3n pura y simple. Cabe destacar la dimensi\u00f3n humana de esta necesidad. Siempre se puede adquirir material, pero no se puede formar una generaci\u00f3n de ingenieros de la noche a la ma\u00f1ana. <\/p>\n\n\n\n

Estamos hablando de una dependencia real que cada vez es m\u00e1s evidente. Las fuerzas armadas europeas y los Estados que las respaldan dependen de la infraestructura digital estadounidense: la nube y los servicios digitales los proporcionan los hyperscalers<\/em><\/em> estadounidenses, al igual que la mayor parte del software ofim\u00e1tico y de trabajo colaborativo. Esta fragilidad no es en absoluto te\u00f3rica. En Ucrania, la conectividad por sat\u00e9lite comercial de una zona de combate ya se ha visto afectada por la buena voluntad de un proveedor. Un estudio de 2026 estim\u00f3 que el aumento del precio del software en la nube ascender\u00eda a 140.000 millones de euros al a\u00f1o para Europa entre 2026 y 2030, de los cuales 93.000 millones no reportar\u00e1n beneficio alguno a la econom\u00eda europea. Un sistema de defensa que subcontrata su red digital se expone a cortes impuestos por un tercero. Dos ejemplos recientes lo demuestran. En agosto de 2021, Google suspendi\u00f3 los servicios en l\u00ednea del gobierno afgano en el minuto siguiente a la toma de Kabul por parte de los talibanes, lo que equivale a \u00abapagar\u00bb a todo un Estado con el pretexto de que se hab\u00eda producido un cambio de poder. El 20 de agosto de 2025, el Tesoro estadounidense sancion\u00f3 a Nicolas Guillou, juez franc\u00e9s de la Corte Penal Internacional, cort\u00e1ndole el acceso a los servicios digitales estadounidenses, con el mismo efecto a escala individual. Este tipo de injerencia es, por tanto, posible y concebible; la \u00fanica inc\u00f3gnita es la escala a la que se llevar\u00e1 a cabo. <\/span>6<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n

A esta dependencia se suma una segunda debilidad: la fragmentaci\u00f3n. Por un lado, tenemos una potencia que utiliza un \u00fanico sistema; por otro, una Europa en la que proliferan sistemas incompatibles entre s\u00ed. Las cifras, ya contrastadas, son abrumadoras: la Uni\u00f3n Europea utiliza alrededor de 178 sistemas de armas distintos, entre los que se incluyen una docena de familias de carros de combate y otros tantos modelos de fragatas, mientras que Estados Unidos utiliza unos treinta. <\/span>7<\/sup><\/a><\/span><\/span> Apenas el 18 % del gasto europeo en equipamiento est\u00e1 vinculado a programas de cooperaci\u00f3n, y aproximadamente 1 de cada 2 euros se destina a proveedores situados fuera de Europa, de los cuales un tercio son de Estados Unidos. <\/p>\n\n\n\n

Samuel Faure habla de \u00abarchipelizaci\u00f3n\u00bb de la defensa europea para referirse a esa multiplicidad de polos nacionales que comparten los mismos objetivos pero act\u00faan sin coordinarse, hasta tal punto que, en lugar de lograr econom\u00edas de escala, sus presupuestos pueden aumentar y volverse en contra de Europa. <\/span>8<\/sup><\/a><\/span><\/span> Cada duplicidad corresponde a una cadena de producci\u00f3n distinta, una log\u00edstica distinta y un itinerario formativo distinto, por lo que, en cada caso, se sacrifican las econom\u00edas de escala y la interoperabilidad. Gastar m\u00e1s sin poner remedio a esta fragmentaci\u00f3n supone multiplicar este tipo de traslapes. Si hay una lecci\u00f3n que extraer de la guerra en Ucrania es que la cantidad, la sostenibilidad y la capacidad de producir munici\u00f3n valen m\u00e1s que la elegancia de una plataforma aislada, y son precisamente estas tres ventajas las que la fragmentaci\u00f3n pone en peligro. Esto implica un cambio m\u00e1s profundo en el ritmo de la guerra. <\/p>\n\n\n\n

Como ha se\u00f1alado Olivier Schmitt<\/a>, <\/span>9<\/sup><\/a><\/span><\/span> los conflictos actuales son a la vez m\u00e1s r\u00e1pidos y m\u00e1s lentos: desde el punto de vista t\u00e1ctico, se aceleran \u2014los drones, los sensores y los ataques de precisi\u00f3n reducen el tiempo de decisi\u00f3n\u2014, pero desde el punto de vista operativo y estrat\u00e9gico, se ralentizan porque son la log\u00edstica, la capacidad industrial y la resistencia las que determinan el resultado de los conflictos. La conclusi\u00f3n es inequ\u00edvoca. Europa debe aprender a combatir m\u00e1s r\u00e1pido, pero tambi\u00e9n debe aprender a resistir. Una defensa optimizada, que apueste por la rapidez t\u00e1ctica pero carezca de resistencia estrat\u00e9gica, de industria, de munici\u00f3n, de log\u00edstica, de reservas y de una cohesi\u00f3n de la alianza a largo plazo, es una defensa que gana batallas pero pierde guerras.<\/p>\n\n\n\n

En la \u00faltima cumbre celebrada en Ankara, el 8 de julio de 2026, la Alianza se comprometi\u00f3 a destinar 50.000 millones de d\u00f3lares adicionales a nuevas adquisiciones, partiendo de la base del incremento de 139.000 millones de d\u00f3lares previsto para 2025. Y lo que es a\u00fan m\u00e1s revelador, se comprometi\u00f3 a crear una \u00abnube de combate\u00bb interoperable a escala transatl\u00e1ntica y a adoptar potentes modelos de inteligencia artificial, todo ello concebido como una capacidad com\u00fan. <\/span>10<\/sup><\/a><\/span><\/span> Las arquitecturas centradas en los datos y el modelo \u00abzero-trust\u00bb<\/em> que requieren la computaci\u00f3n cu\u00e1ntica y la IA agentiva permiten dise\u00f1ar nubes y modelos de IA perfectamente soberanos e interoperables, conectados all\u00ed donde Europa decida conectarlos y cerrados all\u00ed donde deban permanecer as\u00ed. Por lo tanto, Ankara se limit\u00f3 a enunciar lo que se requiere, pero sin especificar qui\u00e9n deb\u00eda ponerlo en pr\u00e1ctica ni a partir de qu\u00e9 infraestructura. En lugar de recurrir una vez m\u00e1s a los<\/em> hyperscalers<\/em> estadounidenses, es esencial aprovechar esta apertura y aprovechar las oportunidades que ofrece.<\/p>\n\n\n\n

Las cuatro l\u00edneas de actuaci\u00f3n que deben adoptarse de aqu\u00ed a 2050<\/h2>\n\n\n\n

No se puede construir la defensa de 2050 sin situarla en perspectiva con las amenazas identificadas en 2026. Dentro de 25 a\u00f1os, los mayores retos a los que nos enfrentaremos se presentar\u00e1n en forma de rupturas estrat\u00e9gicas y discontinuidades que no solo supondr\u00e1n un aumento de los riesgos existentes, sino cambios radicales que modificar\u00e1n la propia naturaleza de dichos riesgos, a menudo debido a reacciones en cadena imposibles de prever hasta que se produzcan. Se han identificado cuatro \u00e1mbitos \u2014tecnol\u00f3gico, social, geopol\u00edtico y medioambiental\u2014 que no constituyen un inventario de amenazas, sino un mapa de incertidumbres por el que Europa debe aprender a navegar. Cada uno de estos \u00e1mbitos debe permitir poner a prueba la capacidad de Europa para hacer evolucionar sus organizaciones, sus competencias y su doctrina de forma conjunta, en lugar de por separado. Porque no hay nada mejor que las rupturas para poner a prueba la coherencia.<\/p>\n\n\n\n

La tecnolog\u00eda es el \u00e1mbito m\u00e1s evidente. La inteligencia artificial agentiva no es una nueva herramienta que haya que incorporar a las fuerzas ya existentes, sino un cambio radical que conlleva una evoluci\u00f3n de las organizaciones, las competencias y la doctrina. Un ej\u00e9rcito que adquiere un sistema aut\u00f3nomo de apoyo a la toma de decisiones, sin replantearse sus estructuras de mando, sin ofrecer formaci\u00f3n ni revisar su doctrina, no obtiene ninguna capacidad adicional. La inform\u00e1tica cu\u00e1ntica supone una segunda disrupci\u00f3n, ya que revoluciona las arquitecturas digitales existentes e impone la implantaci\u00f3n del concepto de \u00abzero trust\u00bb<\/em>, as\u00ed como una seguridad centrada en los datos. Adem\u00e1s, sus efectos no solo se dejan sentir en la criptograf\u00eda, sino tambi\u00e9n en la detecci\u00f3n, la navegaci\u00f3n y el c\u00e1lculo. La disrupci\u00f3n tecnol\u00f3gica es, ante todo, un reto digital que Europa solo podr\u00e1 superar si tiene el control de su infraestructura inform\u00e1tica y de los expertos que la mantienen. Dicho esto, la historia nos invita a actuar con humildad: la promesa de que los datos y los algoritmos \u00aboptimizar\u00edan\u00bb la toma de decisiones militares, ampliamente aplicada por Estados Unidos en la d\u00e9cada de 2000, no se ha cumplido. En realidad, no era sostenible, aunque los programas se mantuvieran durante mucho tiempo. <\/span>11<\/sup><\/a><\/span><\/span> No es que la tecnolog\u00eda est\u00e9 abocada al fracaso, pero centrarse en el hardware y el software, olvidando la organizaci\u00f3n, la doctrina y la formaci\u00f3n, equivale a desarrollar una capacidad aparente, y no una capacidad real.<\/p>\n\n\n\n

La automatizaci\u00f3n y la robotizaci\u00f3n se sit\u00faan en la encrucijada entre el \u00e1mbito tecnol\u00f3gico y el social. Plantean tanto cuestiones \u00e9ticas como problemas relacionados con el uso de la fuerza militar (doctrina). Asimismo, ponen de manifiesto, de forma especialmente aguda, el dilema \u00abintegraci\u00f3n o coordinaci\u00f3n\u00bb: por ejemplo, \u00bfles conviene a las naciones europeas integrar, o simplemente coordinar, la doctrina que rige el uso de los sistemas aut\u00f3nomos y rob\u00f3ticos? No se puede improvisar una respuesta cada vez que se avecina una crisis.<\/p>\n\n\n\n

La dimensi\u00f3n social tambi\u00e9n es estrat\u00e9gica, en la medida en que un ej\u00e9rcito obtiene su fuerza de la sociedad de la que emana. Se distinguen tres cambios radicales. La lucha por la informaci\u00f3n y la confianza, la desinformaci\u00f3n, la desconfianza de los ciudadanos y la menor legitimidad de las instituciones han convertido la cohesi\u00f3n de cada poblaci\u00f3n en una primera l\u00ednea de batalla. El debilitamiento del v\u00ednculo entre las fuerzas armadas y la naci\u00f3n, las dificultades en el reclutamiento, la disminuci\u00f3n de las reservas y la erosi\u00f3n de la cultura de resistencia nacional debilitan la base humana sobre la que se sustenta la defensa. Por \u00faltimo, el declive demogr\u00e1fico reduce la cantera de talentos justo cuando la capacidad exige m\u00e1s. Sea cual sea su presupuesto, una sociedad dividida, desconfiada o indiferente no puede contar con una defensa cre\u00edble.<\/p>\n\n\n\n

La l\u00ednea geopol\u00edtica aboga por el reequilibrio entre las grandes potencias mundiales. La alianza estadounidense, ahora condicional, supone una ruptura que genera una situaci\u00f3n de emergencia. A ello se suma la militarizaci\u00f3n de la interdependencia, que transforma las cadenas de suministro, los minerales m\u00e1s esenciales y el acceso a las tecnolog\u00edas en instrumentos de coacci\u00f3n \u2014como China ha demostrado estar dispuesta a hacer\u2014, as\u00ed como la instrumentalizaci\u00f3n de los flujos energ\u00e9ticos y migratorios para ejercer presi\u00f3n sobre las sociedades europeas. La lucha por el control de los cuellos de botella estrat\u00e9gicos, desde el mar Rojo hasta el estrecho de Ormuz, demuestra que los trastornos que se producen en lugares lejanos pueden dejar a Europa repentinamente expuesta de la noche a la ma\u00f1ana. Europa est\u00e1 abocada a evolucionar en un mundo en el que la propia unidad de los occidentales no ser\u00e1 algo que se d\u00e9 por sentado.<\/p>\n\n\n\n

La cuesti\u00f3n medioambiental nos obliga a replantearnos las misiones encomendadas a las fuerzas armadas, as\u00ed como las condiciones en las que podr\u00edan actuar. La presi\u00f3n clim\u00e1tica que sufren las zonas perif\u00e9ricas de Europa, el Sahel, la cuenca mediterr\u00e1nea y Medio Oriente alimenta la inestabilidad y los flujos migratorios que las fuerzas armadas se ven obligadas a controlar cada vez con mayor frecuencia. El acceso a los recursos, ya sea agua o minerales esenciales, se ha convertido en una fuente de conflicto. Por \u00faltimo, la apertura de nuevos espacios, en particular el \u00c1rtico, los fondos marinos y el espacio exterior, crea escenarios codiciados que hasta hace poco no figuraban en el mapa operativo.<\/p>\n\n\n\n

Ninguno de estos cuatro ejes puede abordarse por separado. Su interacci\u00f3n conforma la matriz del entorno estrat\u00e9gico de 2050, y no convergen en una amenaza previsible para la que la defensa europea pudiera prepararse. Ah\u00ed radica todo el reto. El entorno de 2050 estar\u00e1 dominado por la incertidumbre, por la interacci\u00f3n de puntos de inflexi\u00f3n que ning\u00fan modelo puede anticipar y por escenarios que parecen improbables hasta el d\u00eda en que se producen. La defensa europea debe sacar su fuerza de su capacidad para absorber los impactos, ganar tiempo y coordinarse para adaptarse, m\u00e1s que de su capacidad para predecirlos. Esto exige, m\u00e1s all\u00e1 del material y la doctrina, una mentalidad basada en la voluntad de organizarse para la discontinuidad m\u00e1s que para la continuidad, de entrenarse para las sorpresas estrat\u00e9gicas, de velar por la solidez de las instituciones y de mantener reflejos de mando capaces de responder al primer golpe. Una Europa que se prepara exclusivamente para las amenazas que ha previsto no prepara su defensa ante la incertidumbre del mundo.<\/p>\n\n\n\n

Si la forma de llevar la guerra se ve trastocada, \u00bfqu\u00e9 heredamos?<\/h2>\n\n\n\n

Los cambios mencionados no se limitan a las nuevas herramientas, sino que modifican la propia forma de llevar a cabo la guerra. De ah\u00ed surgen tres preguntas.<\/p>\n\n\n\n

En primer lugar, \u00bfhasta qu\u00e9 punto sigue siendo pertinente la estructura de las fuerzas que hemos heredado? Dado que el campo de batalla ucraniano es transparente y est\u00e1 saturado de drones, ofrece una visibilidad muy arriesgada de las concentraciones de veh\u00edculos blindados y las grandes formaciones est\u00e1ticas. Por otro lado, la precisi\u00f3n, que resulta m\u00e1s econ\u00f3mica, debilita la capacidad de supervivencia de las antiguas plataformas sofisticadas. No se trata de deshacerse de los sistemas de gama alta, sino de reequilibrarlos combinando las \u00abarmas decisivas\u00bb con las \u00abarmas de desgaste\u00bb, que son asequibles y m\u00e1s f\u00e1ciles de desarrollar.<\/p>\n\n\n\n

En segundo lugar, \u00bfes la guerra menos costosa? Desde el punto de vista t\u00e1ctico, s\u00ed. Un dron FPV, que cuesta unos cientos de euros, puede destruir un veh\u00edculo de varios millones de euros. Desde el punto de vista estrat\u00e9gico, no: no se puede ganar sin contar con una defensa a\u00e9rea a gran escala que comprenda varios niveles (los interceptores suelen ser m\u00e1s caros que las amenazas a las que neutralizan), sin controlar los espacios mar\u00edtimos (desde la superficie hasta las profundidades marinas) y sin proteger las retaguardias a largo plazo. Los costos se han desplazado de la plataforma al sistema, y de ah\u00ed a la producci\u00f3n, las existencias y la resiliencia.<\/p>\n\n\n\n

En tercer lugar, Rusia y Ucrania, que avanzan poco en el frente, buscan m\u00e1s bien imponerse en la retaguardia mediante ataques de largo alcance dirigidos contra las infraestructuras energ\u00e9ticas, los nudos de transporte y la moral de la poblaci\u00f3n, mucho m\u00e1s all\u00e1 de la l\u00ednea de contacto. La guerra se est\u00e1 convirtiendo en una prueba de profundidad y resistencia, no solo de maniobras frontales. Una Europa que solo tiene en cuenta la l\u00ednea del frente es una Europa que se equivoca de guerra: hay que defender la retaguardia, las redes energ\u00e9ticas, los nodos log\u00edsticos, la infraestructura digital y la moral de la poblaci\u00f3n civil con la misma seriedad con la que se defienden las fronteras. Lo que vivieron los pa\u00edses europeos en 2026 sin que se disparara ni un solo tiro en su territorio es un ejemplo de ello. Bast\u00f3 con una oleada de drones sobre los territorios aliados, sin duda procedente de los buques de una \u00abflota fantasma\u00bb que operaba en aguas internacionales, para poner de manifiesto todas las deficiencias de la defensa a\u00e9rea, la autoridad jur\u00eddica y la cohesi\u00f3n pol\u00edtica, pero tambi\u00e9n para comprender que el umbral de la respuesta colectiva es m\u00e1s alto de lo que recomienda la disuasi\u00f3n europea. <\/span>12<\/sup><\/a><\/span><\/span> La defensa de la retaguardia es tambi\u00e9n una cuesti\u00f3n de disciplina log\u00edstica, tal y como resume el adagio que repiten los planificadores europeos: \u00abLa infanter\u00eda gana las batallas, la log\u00edstica gana las guerras\u00bb. Las rutas de proyecci\u00f3n deben protegerse contra los drones y el sabotaje, que son dispersos y recurrentes, m\u00e1s que hipot\u00e9ticos. <\/span>13<\/sup><\/a><\/span><\/span> Una l\u00f3gica de ataque en profundidad que nos obliga a reformular los t\u00e9rminos de la defensa europea: la retaguardia se ha convertido en un frente para el que hay que prepararse.<\/p>\n\n\n\n

Por una Europa capaz de defenderse<\/h2>\n\n\n\n

Si seguimos el m\u00e9todo de este an\u00e1lisis, que no es otro que el \u00abm\u00e9todo de Singapur\u00bb, no debemos partir de lo que es pol\u00edticamente posible hoy en d\u00eda, sino de 2050, y razonar a la inversa. Esto cobra a\u00fan m\u00e1s importancia si se tiene en cuenta que las iniciativas de defensa europea, basadas en los planes \u00abReArm Europe\u00bb y posteriormente \u00abReadiness 2030\u00bb, se caracterizan por un car\u00e1cter de urgencia, sobre todo en lo que respecta a la reposici\u00f3n de las reservas de munici\u00f3n. Sin embargo, sin un objetivo a largo plazo, la urgencia lleva a acumular recursos sin una direcci\u00f3n concreta. De ah\u00ed el inter\u00e9s de contar tambi\u00e9n con un horizonte de 25 a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n

De aqu\u00ed a 2050, el n\u00facleo duro de Europa puede defenderse por s\u00ed mismo. No necesita ponerse de acuerdo ni disponer de un ej\u00e9rcito europeo. En cambio, a largo plazo, necesita algo m\u00e1s espec\u00edfico: una Europa que cuente con capacidades coherentes y coordinadas, as\u00ed como con una voluntad pol\u00edtica com\u00fan para disuadir y, si es necesario, actuar en todo el espectro, desde la defensa convencional hasta los ataques cibern\u00e9ticos, econ\u00f3micos e informativos. La seguridad de Europa ya no debe \u00abexternalizarse\u00bb. Hablamos de una soberan\u00eda de fondo, no de una soberan\u00eda simb\u00f3lica y declarativa.<\/p>\n\n\n\n

En t\u00e9rminos muy concretos, el horizonte de 2050 permite liberarnos de las limitaciones actuales para transformar mentalidades y organizaciones. Implica, en primer lugar, una soberan\u00eda digital, es decir, el control de las infraestructuras y los expertos que permiten librar una guerra definida por el software y respaldada por el metal. Es coherente y preciso, y permite traducir una voluntad estrat\u00e9gica com\u00fan en una acci\u00f3n coordinada, sin que se produzca una par\u00e1lisis. El plazo es lo suficientemente lejano como para que el esfuerzo b\u00e9lico pueda contar con una verdadera potencia industrial, reservas, reservas, una log\u00edstica resiliente, as\u00ed como una alianza pol\u00edticamente firme, sabiendo que las guerras para las que est\u00e1 concebido servir\u00e1n de disuasi\u00f3n ser\u00e1n tanto una cuesti\u00f3n de resistencia como de capacidad de reacci\u00f3n. Sigue arraigado y plenamente integrado en la alianza transatl\u00e1ntica, como socio que asume plenamente sus responsabilidades. Por \u00faltimo, es flexible, ya que est\u00e1 estructurado y concebido para reaccionar ante las sorpresas estrat\u00e9gicas y la incertidumbre, y para garantizar una actuaci\u00f3n coherente ante una amplia gama de escenarios imposibles de prever. Cada una de las cuestiones que siguen constituye una etapa del m\u00e9todo que consiste en partir de este punto de llegada para volver a las decisiones que hay que tomar ahora mismo.<\/p>\n\n\n\n

Del presupuesto a la coherencia<\/h2>\n\n\n\n

\u00bfQu\u00e9 nivel de gasto en defensa debe fijarse Europa como objetivo? Esa es la primera pregunta que surge. Ser\u00eda l\u00f3gico responder en t\u00e9rminos de porcentaje del PIB: un 2 %, un 3 % o incluso un 5 %, pero eso ser\u00eda un poco simplista. Un porcentaje del PIB corresponde a una aportaci\u00f3n, no a una capacidad. Esto dice muy poco sobre el potencial de defensa de un pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n

Lo que constituye la fuerza de un ej\u00e9rcito y la resistencia de un pa\u00eds es la coherencia y la simultaneidad de varias dimensiones: investigaci\u00f3n y desarrollo, equipamiento, recursos humanos y condiciones de vida de los soldados, doctrina y formaci\u00f3n. Un ej\u00e9rcito que adquiere material sin contar con un equipo especializado, que adopta una doctrina para la que no ha sido formado o que utiliza plataformas que su industria no puede mantener, no es un ej\u00e9rcito fuerte, independientemente de su nivel de gasto. Por el contrario, un ej\u00e9rcito en el que estos elementos se refuerzan entre s\u00ed genera un poder muy superior al que cabr\u00eda esperar de su partida presupuestaria. El objetivo al que debe aspirar Europa no es, por tanto, una cifra, sino una norma, un nivel de esfuerzo sostenible de cara a 2050, evaluado en funci\u00f3n de la coherencia y los resultados que produce, m\u00e1s que de la parte de la riqueza nacional que absorbe.<\/p>\n\n\n\n

Este cambio de enfoque tiene una consecuencia muy pr\u00e1ctica. En lugar de obligar a los pa\u00edses europeos a deliberar cada a\u00f1o para fijar porcentajes que los ciclos pol\u00edticos propios de cada uno acabar\u00e1n socavando, los anima a reflexionar sobre c\u00f3mo construir un sistema de defensa coherente y resiliente. La primera opci\u00f3n no es m\u00e1s que una rutina. La segunda, someterse a la disciplina que exige el cambio que estamos viviendo.<\/p>\n\n\n\n

Coordinar o integrar <\/h2>\n\n\n\n

\u00bfSon suficientes la interoperabilidad y la coordinaci\u00f3n, o necesita Europa una verdadera integraci\u00f3n? Esa es la clave del asunto, pero no se puede responder a la pregunta siguiendo una l\u00f3gica binaria. Europa necesita coordinaci\u00f3n en algunos \u00e1mbitos e integraci\u00f3n en otros. Se trata de trazar la l\u00ednea divisoria en el lugar adecuado.<\/p>\n\n\n\n

Las fuerzas deben coordinarse entre s\u00ed, no fusionarse. Las fuerzas armadas de una naci\u00f3n deben seguir arraigadas en la sociedad y en la tradici\u00f3n de mando de dicha naci\u00f3n, as\u00ed como en la responsabilidad que esta asume. Ese arraigo es una fuente de poder y legitimidad, no un obst\u00e1culo que haya que esforzarse por eliminar. Lo que hay que perseguir es la interoperabilidad entre fuerzas coordinadas, normas comunes, ejercicios, una doctrina y la capacidad de ponerse de acuerdo entre ellas.<\/p>\n\n\n\n\n\n

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Un soldado durante el ejercicio de la OTAN \u00abEagle Spearhead\u00bb, dirigido por Francia, en Rumania, en agosto de 2026.<\/figcaption>\n <\/a>\n<\/figure>\n\n\n

Por el contrario, cuando se trata de decisiones estrat\u00e9gicas, Europa debe aspirar a la \u00abintegraci\u00f3n\u00bb de la decisi\u00f3n pol\u00edtica, en el sentido de una visi\u00f3n compartida de sus intereses vitales. La principal debilidad del Viejo Continente no es la falta de coordinaci\u00f3n entre sus fuerzas armadas, sino la ausencia de una visi\u00f3n estrat\u00e9gica com\u00fan que permita actuar en consecuencia. De ah\u00ed la urgencia de una intenci\u00f3n pol\u00edtica compartida, lo que implica una misma interpretaci\u00f3n de las amenazas y una misma definici\u00f3n de los objetivos que rijan su puesta en pr\u00e1ctica. Es preferible una intenci\u00f3n estrat\u00e9gica com\u00fan, cuya ejecuci\u00f3n est\u00e9 coordinada, que no s\u00e9 cu\u00e1ntas unidades interoperables que dependan de 27 decisiones distintas. La brecha que hay que salvar tiene menos que ver con las capacidades que con lo que Samuel Faure denomina la distancia entre la decisi\u00f3n y la ejecuci\u00f3n, la \u00abintimidad estrat\u00e9gica\u00bb entre Estados que permite plasmar una misma interpretaci\u00f3n en acciones y compromisos con plazos concretos y vinculantes, en lugar de dejarlos en el \u00e1mbito de las meras declaraciones.<\/p>\n\n\n\n

El dilema no es nada nuevo. El objetivo no es, ni debe ser, crear un ej\u00e9rcito europeo integrado. No es ni deseable ni necesario. Eso es lo que intent\u00f3 hacer la Comunidad Europea de Defensa entre 1950 y 1954: integrar las tropas hasta el nivel de batall\u00f3n. A falta de una comunidad pol\u00edtica previa que respaldara la decisi\u00f3n, fue un fracaso. En aquella \u00e9poca, los militares franceses no se pon\u00edan de acuerdo en casi nada, salvo en el orden de prioridades: un ej\u00e9rcito com\u00fan, si llegaba a crearse, solo deb\u00eda surgir al t\u00e9rmino de un proceso pol\u00edtico, \u00abpara coronar el edificio\u00bb, y desde luego no para servirle de cimientos. <\/span>14<\/sup><\/a><\/span><\/span> La lecci\u00f3n es directamente aplicable, pero en sentido contrario al habitual: no es el ej\u00e9rcito lo que hay que integrar, sino la decisi\u00f3n pol\u00edtica de defender, juntos, los valores y los espacios territoriales, digitales, espaciales y mar\u00edtimos que comparten los europeos. Las fuerzas deben seguir coordinadas, no fusionadas. En cambio, la decisi\u00f3n de actuar para defender estos valores y estos espacios no puede fragmentarse en 27 subdecisiones.<\/p>\n\n\n\n

Ah\u00ed es tambi\u00e9n donde entran en juego la l\u00f3gica de la integraci\u00f3n diferenciada y la \u00abcoalici\u00f3n de voluntarios\u00bb. Exigir la unanimidad de todos los miembros cada vez que hay que recurrir a la fuerza es la mejor forma de paralizarlo todo. El realismo exige que haya un n\u00facleo duro que se ponga de acuerdo en una intenci\u00f3n estrat\u00e9gica y act\u00fae en consecuencia, sin dejar de estar abierto a los dem\u00e1s, en lugar de un tratado que dependa de que se levante un veto definitivo.<\/p>\n\n\n\n

Es fundamental que este n\u00facleo duro tenga el poder, tanto pol\u00edtico como militar, para decidir el despliegue de fuerzas y, si es necesario, sin el consentimiento de Estados Unidos ni de ning\u00fan otro aliado. Tal y como est\u00e1, la estructura de mando de la OTAN no lo garantiza: la regla del consenso significa que cualquier aliado, sea cual sea, puede denegar su autorizaci\u00f3n, por mucho que se haya europeizado la cadena de mando. Por lo tanto, la autonom\u00eda no puede provenir de la estructura integrada de la OTAN, sino de la \u00abcapacidad de planificaci\u00f3n y direcci\u00f3n militar\u00bb de la Uni\u00f3n y de su \u00abcapacidad de despliegue r\u00e1pido\u00bb, o incluso de coaliciones ad hoc<\/em> bajo mando nacional o multinacional. No se trata de una ruptura con la Alianza, sino de la posibilidad de actuar en caso de que esta no lo haga, es decir, de una autonom\u00eda estrat\u00e9gica en el sentido operativo.<\/p>\n\n\n\n

Disuasi\u00f3n nuclear: m\u00e1s que compartida, avanzada<\/h2>\n\n\n\n

La gesti\u00f3n de la disuasi\u00f3n nuclear es la cuesti\u00f3n m\u00e1s espinosa y requiere una respuesta precisa. La opci\u00f3n m\u00e1s realista y responsable consiste en no compartir la fuerza de disuasi\u00f3n. Esta se basa en la unidad y la credibilidad de la decisi\u00f3n de una naci\u00f3n. Diluirla en un mecanismo colectivo la debilitar\u00eda y reducir\u00eda una garant\u00eda concreta a un gesto simb\u00f3lico.<\/p>\n\n\n\n

La postura, a la vez l\u00facida y significativa, es la de la \u00abdisuasi\u00f3n avanzada<\/a>\u00bb, o ampliada, definida por el presidente de la Rep\u00fablica en \u00cele Longue en marzo de 2026. <\/span>15<\/sup><\/a><\/span><\/span> La fuerza de disuasi\u00f3n francesa tiene, por definici\u00f3n, una dimensi\u00f3n europea, ya que protege intereses vitales dif\u00edciles de disociar de los de sus vecinos m\u00e1s cercanos. La \u00abdisuasi\u00f3n avanzada<\/a>\u00bb tiene, por tanto, un alcance perfectamente tangible. Asocia a los socios europeos mediante medidas de acompa\u00f1amiento, el despliegue de aviones franceses de doble capacidad, ejercicios nucleares conjuntos, consultas estructuradas y apoyo convencional en materia de inteligencia y alerta temprana, al tiempo que reserva al presidente la decisi\u00f3n exclusiva de emplear la fuerza. Funciona de Estado a Estado, independientemente de la Uni\u00f3n, y consolida la posici\u00f3n europea sin transferir la decisi\u00f3n a otro, sin \u00abcompartir\u00bb el arma ni menoscabar el n\u00facleo soberano del que depende toda disuasi\u00f3n cre\u00edble.<\/p>\n\n\n\n

Esta distinci\u00f3n, una postura compartida m\u00e1s que un dedo en el gatillo, se ajusta a una l\u00f3gica cuyo objetivo colectivo es ambicioso, sin dejar de ser honesto respecto a lo irreducible que es lo que constituye una naci\u00f3n. Una l\u00f3gica que complementa, pero no sustituye, el paraguas estadounidense, el cual, adem\u00e1s, constituye una contribuci\u00f3n fundamental que, de entre las potencias europeas, solo Francia est\u00e1 en condiciones de aportar.<\/p>\n\n\n\n

Fundamento humano y moral, cohesi\u00f3n y singularidad militar<\/h2>\n\n\n\n

Adem\u00e1s de las capacidades, los presupuestos y las estructuras de mando, la base de la defensa es la cohesi\u00f3n y la singularidad del aparato militar. Estas caracter\u00edsticas son intangibles, pero desde luego no son abstracciones, ya que son las que justifican que una naci\u00f3n mantenga un ej\u00e9rcito, haga la guerra y sepa qu\u00e9 est\u00e1 dispuesta a defender. No cabe imaginar la construcci\u00f3n de una arquitectura de defensa europea sin estos dos elementos, que con demasiada frecuencia se pasan por alto.<\/p>\n\n\n\n

La cohesi\u00f3n se manifiesta en dos niveles distintos, que exigen medidas diferentes y no deben confundirse. El primero es la cohesi\u00f3n nacional, es decir, el v\u00ednculo, en cada pa\u00eds, entre la poblaci\u00f3n, las instituciones y las fuerzas armadas, la voluntad de defenderse, la resiliencia de la sociedad y la idea de que el uso de la fuerza es leg\u00edtimo. Desde este punto de vista, la acci\u00f3n es exclusivamente nacional. El segundo nivel es el de la cohesi\u00f3n europea, es decir, el v\u00ednculo entre las naciones europeas, la comprensi\u00f3n de lo que tienen en com\u00fan y su voluntad de defenderlo juntas. En este caso, se trata de acciones destinadas a establecer una base de valores e intereses vitales comunes, y a ponerse de acuerdo sobre el grado de solidaridad que une a estas naciones. Ninguno de los dos niveles puede sustituir al otro. La cohesi\u00f3n europea no puede imponerse por decreto si la base nacional es fr\u00e1gil, del mismo modo que una fuerte cohesi\u00f3n nacional no se integra autom\u00e1ticamente en un todo europeo. \u00bfQu\u00e9 es lo que une a las naciones europeas? La pregunta no est\u00e1 fuera de lugar, pero la respuesta es m\u00e1s cultural que institucional. Como escribi\u00f3 Milan Kundera, Europa es un valor, no una geograf\u00eda; <\/span>16<\/sup><\/a><\/span><\/span> ser europeo es tener el sentimiento de pertenecer a una cultura com\u00fan, que el Este \u00absecuestr\u00f3\u00bb en su d\u00eda de una Europa Central que nunca hab\u00eda dejado de ser occidental. La defensa europea se basa, ante todo, en lo que \u00abune\u00bb, independientemente de los medios que se pongan en com\u00fan.<\/p>\n\n\n\n

En el n\u00facleo mismo de esta defensa se encuentra lo que podr\u00edamos denominar la \u00absingularidad militar\u00bb, la idea de que solo las fuerzas armadas tienen derecho a matar por orden (fundamento del estatuto militar). Ninguna instituci\u00f3n p\u00fablica tiene ese poder. M\u00e1s all\u00e1 del estatuto, esta singularidad tiene consecuencias estructurales que toda arquitectura europea debe respetar. Influye en la gobernanza en la medida en que la cadena de legitimidad que autoriza el uso de la fuerza letal no puede diluirse ni padecer de ambig\u00fcedad; por eso pueden adoptarse decisiones estrat\u00e9gicas, mientras que el uso de la fuerza y la disuasi\u00f3n se basan en un n\u00facleo nacional irreducible. Influye en la organizaci\u00f3n de las fuerzas armadas, basada en la disciplina, la jerarqu\u00eda y el sacrificio, m\u00e1s que en l\u00f3gicas propias de las instituciones civiles. Influye en la disponibilidad de los hombres, basada en un compromiso sin reservas, imposible de comparar con un contrato de trabajo ordinario. Por \u00faltimo, trastoca la relaci\u00f3n entre civiles y militares en un momento en que el v\u00ednculo hist\u00f3rico \u00abej\u00e9rcito-naci\u00f3n\u00bb se ve afectado por la presi\u00f3n social mencionada anteriormente. Es hora de renovar la relaci\u00f3n entre lo civil y lo militar y de sustituir lo antiguo por un v\u00ednculo deliberado entre las fuerzas armadas y la sociedad a la que sirven, en lugar de actuar como si se tratara de un v\u00ednculo org\u00e1nico y dado por supuesto desde el principio.<\/p>\n\n\n\n

Esta singularidad tambi\u00e9n impone limitar la automatizaci\u00f3n del uso de la fuerza. En cuanto la selecci\u00f3n de objetivos se delega en la firma de un algoritmo, la responsabilidad moral y jur\u00eddica se diluye en la cadena hombre-m\u00e1quina. <\/span>17<\/sup><\/a><\/span><\/span> No se puede confiar el derecho a matar a una m\u00e1quina. Este derecho debe ser ejercido por personas que formen parte de una cadena de mando que pueda ser llamada a rendir cuentas. Por eso, integrar una decisi\u00f3n estrat\u00e9gica no significa convertirla en un acto automatizado. <\/p>\n\n\n\n

Esa es la vertiente humana de la coherencia. Una Europa que armoniza sus presupuestos, su industria y su doctrina, pero que descuida la cohesi\u00f3n y la singularidad militar, es un cuerpo sin alma, una fuerza que carece tanto de efecto disuasorio como de capacidad de adaptaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n

Industria, la adquisici\u00f3n de material y el \u00abpor qu\u00e9\u00bb com\u00fan<\/h2>\n\n\n\n

Ahora, pasemos a la cuesti\u00f3n de la adquisici\u00f3n de material militar: \u00bfc\u00f3mo dejar de lado los intereses de cada pa\u00eds, lograr econom\u00edas de escala y reducir la dependencia de la tecnolog\u00eda estadounidense? Una vez m\u00e1s, el marco al que estamos acostumbrados resulta insatisfactorio.<\/p>\n\n\n\n

No se pueden, ni se deben, descuidar los intereses nacionales cuando se trata de la industria de la defensa. Estos intereses deben preservarse, ya que la integraci\u00f3n industrial viene despu\u00e9s de la cohesi\u00f3n, como acabamos de demostrar, y solo puede sostenerse si los europeos saben qu\u00e9 est\u00e1n dispuestos a defender juntos. La prioridad es definir ese \u00abpor qu\u00e9\u00bb com\u00fan. La mutualizaci\u00f3n industrial, las econom\u00edas de escala, el marco colectivo del mercado de la defensa, el \u00ab28.\u00ba r\u00e9gimen\u00bb de la defensa \u2014por retomar la f\u00f3rmula del manifiesto\u2014 vienen despu\u00e9s, una vez que cada pa\u00eds haya comprendido \u00abpor qu\u00e9\u00bb debe subordinar su soberan\u00eda a la de los dem\u00e1s. Si se hace lo contrario, se acusar\u00e1 a la m\u00e1s m\u00ednima econom\u00eda de escala de querer malvender intereses vitales.<\/p>\n\n\n\n

Una doctrina industrial coherente debe conciliar dos tipos de capacidades que, como ha demostrado Ucrania, son m\u00e1s complementarias que rivales: las \u00abarmas decisivas\u00bb, sistemas de alta gama determinantes, y las \u00abarmas de desgaste\u00bb, eficaces, asequibles y producidas en masa. Los sistemas de gama baja se producen en grandes cantidades, se reparan y se renuevan r\u00e1pidamente; los de gama alta producen el efecto deseado en el momento oportuno. Europa necesita ambos y debe dise\u00f1arlos en funci\u00f3n de un costo objetivo.<\/p>\n\n\n\n

Para ello, es necesario conciliar dos modelos industriales. Por un lado, los proveedores consolidados, que dominan la integraci\u00f3n de sistemas, la certificaci\u00f3n, la soberan\u00eda y las econom\u00edas de escala; por otro, los reci\u00e9n llegados al sector de las tecnolog\u00edas de defensa, cuya ventaja radica en la rapidez y la iteraci\u00f3n impulsada por el software. Se trata de asociar expl\u00edcitamente a socios hist\u00f3ricos y a start-ups, sin proteger a unos ni ensalzar a otros, siguiendo arquitecturas abiertas del tipo \u00abplug-and-fight<\/em> (conectarse para luchar) en lugar de cerradas, partiendo de datos considerados un activo com\u00fan y soberano, y gracias a un capital igualmente soberano que financie la investigaci\u00f3n, la industrializaci\u00f3n y el salto a una escala superior. Superaremos la fragmentaci\u00f3n construyendo un ecosistema perfectamente interoperable, en lugar de coronar a un \u00fanico campe\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n

La dependencia tecnol\u00f3gica se inscribe en la misma l\u00f3gica de coherencia. El objetivo es establecer una jerarqu\u00eda deliberada de dependencias, m\u00e1s que la autarqu\u00eda. La tecnolog\u00eda digital y el software constituyen la dependencia m\u00e1s arriesgada, aquella a la que deben dirigirse prioritariamente las inversiones a largo plazo.<\/p>\n\n\n\n

La OTAN: reequilibrar los centros de gravedad<\/h1>\n\n\n\n

Articular la defensa europea y la OTAN equivale a repartir las tareas, en lugar de poner en competencia varios marcos de actuaci\u00f3n. La OTAN sigue siendo el marco de la defensa colectiva, la planificaci\u00f3n militar integrada y el mando de alto nivel. La Uni\u00f3n Europea es el marco en el que cobran forma la industria, la movilidad militar, la financiaci\u00f3n y la resiliencia social. Su funci\u00f3n consiste en actuar como mediadora de la soberan\u00eda y garantizar la cofinanciaci\u00f3n de programas de cooperaci\u00f3n que tengan en cuenta la preferencia europea, recurriendo a la contrataci\u00f3n p\u00fablica para estimular la innovaci\u00f3n y velando por que los Estados miembros cumplan sus compromisos con respecto a indicadores comunes. <\/span>18<\/sup><\/a><\/span><\/span> Hay que evitar dos procesos que se traslapen: un proyecto de defensa de la Uni\u00f3n que ignore los objetivos de la OTAN, o lo contrario. El objetivo es un conjunto \u00fanico de fuerzas<\/em> al servicio de ambas, con un pilar europeo lo suficientemente s\u00f3lido como para planificar, dirigir y llevar a cabo las misiones m\u00e1s cercanas, incluso si la atenci\u00f3n estadounidense se centra en otros lugares.<\/p>\n\n\n\n

La soluci\u00f3n consiste en reequilibrar los centros de gravedad de la OTAN, en lugar de \u00absalir\u00bb de ella, mediante tres medidas: una planificaci\u00f3n m\u00e1s europea de las capacidades, un mando de las misiones m\u00e1s europeo siempre que sea posible y una mayor puesta en com\u00fan industrial y log\u00edstica entre los aliados europeos. En conjunto, reducen la dependencia de Europa sin perjudicar su interoperabilidad, que sigue siendo una ventaja.<\/p>\n\n\n\n

Existen propuestas concretas. El presidente checo Petr Pavel, antiguo presidente del Comit\u00e9 Militar de la OTAN, recomienda institucionalizar el componente europeo de la Alianza integr\u00e1ndolo en la planificaci\u00f3n, los presupuestos y los procedimientos de despliegue de las fuerzas, y a\u00f1adiendo un oficial europeo a cada puesto de mando superior ocupado por un oficial estadounidense, de modo que sean posibles operaciones espec\u00edficamente europeas sin la participaci\u00f3n activa de Estados Unidos. As\u00ed deber\u00eda ser, en la pr\u00e1ctica, el reequilibrio: un pilar lo suficientemente s\u00f3lido como para sobrevivir a una retirada estadounidense, sin una estructura paralela.<\/p>\n\n\n\n

Se trata de protegerse contra el aislamiento, sin renunciar a la autonom\u00eda. La duplicaci\u00f3n de los puestos no modifica en absoluto la norma del consenso de la OTAN; ninguna redistribuci\u00f3n de los puestos de mando altera la posibilidad de bloquear un mandato en el Consejo. La propuesta solo afecta al nivel estrat\u00e9gico, es decir, al cuartel general del Mando Aliado de Operaciones. No se trata de duplicar toda la estructura de mando de la OTAN, algo que los oficiales superiores europeos ni sus presupuestos de defensa permitir\u00edan. Desde este punto de vista, la propuesta de Petr Pavel permite mantener la continuidad si se ha autorizado una misi\u00f3n, pero, por cualquier motivo, los estadounidenses se centran en otros teatros de operaciones o retiran a sus oficiales; el oficial europeo en el cargo puede tomar el relevo sin necesidad de un nuevo mandato. La propuesta contribuye asimismo a reforzar, m\u00e1s que a socavar, la solidaridad transatl\u00e1ntica, y a adquirir aquello de lo que Europa carece profundamente: una cantera de generales de alto rango, curtidos y acostumbrados a dirigir operaciones multinacionales. Se trata de una experiencia que solo se adquiere estando realmente al mando, no participando en la planificaci\u00f3n, y una experiencia de la que necesitar\u00e1 cualquier capacidad aut\u00f3noma futura. Esto no resuelve la cuesti\u00f3n de cu\u00e1l es la mejor forma de repartir estos puestos entre los Estados miembros: \u00bfen funci\u00f3n de su contribuci\u00f3n, de su especializaci\u00f3n o mediante un sistema de rotaci\u00f3n? Un reequilibrio serio debe dar respuesta a ello de forma expl\u00edcita, en lugar de hacerlo por defecto.<\/p>\n\n\n\n

Lo fundamental es distinguir, con conocimiento de causa, entre las dependencias admisibles y las cr\u00edticas. Europa puede seguir integrada en las estructuras de la OTAN al tiempo que obtiene una mayor participaci\u00f3n en la generaci\u00f3n de fuerzas, la defensa a\u00e9rea, la log\u00edstica, las municiones, la inteligencia t\u00e1ctica y su propia capacidad de mando y control. Es ah\u00ed donde la obtenci\u00f3n de nuevas cuotas resulta m\u00e1s factible y donde la dependencia es mayor y menos admisible. Las incursiones de drones de 2026 nos recuerdan que la defensa a\u00e9rea, as\u00ed como su gobernanza jur\u00eddica y pol\u00edtica, forman parte de ello. Last but not least<\/em>, hay miembros de la OTAN que no forman parte de la Uni\u00f3n (el Reino Unido, Noruega, Turqu\u00eda) y, a la inversa, miembros de la Uni\u00f3n que no forman parte de la OTAN (Austria, Irlanda, Chipre, Malta), lo que significa que el pilar europeo del que hablamos no se corresponde exactamente con la Uni\u00f3n Europea. Se trata de una coalici\u00f3n de voluntarios, abierta a todos aquellos que compartan la misma intenci\u00f3n estrat\u00e9gica, independientemente de su pertenencia oficial.<\/p>\n\n\n\n

Esto supone un aut\u00e9ntico cambio de mentalidad. La OTAN es europea y<\/em> estadounidense. No se trata de una instituci\u00f3n estadounidense a la que pertenezcan los europeos, sino de lo que sus miembros decidan hacer de ella. En el fondo, se trata m\u00e1s de una limitaci\u00f3n psicol\u00f3gica que institucional. Los europeos tienen todo el derecho a paliar la falta de visi\u00f3n y de liderazgo europeos en el seno de la OTAN. Ser\u00eda el paso m\u00e1s decisivo que Europa podr\u00eda dar, un paso que, adem\u00e1s, no supone ning\u00fan costo en materia de interoperabilidad.<\/p>\n\n\n\n

Actuar ahora mismo en favor de la autonom\u00eda: tres decisiones que hay que tomar<\/h2>\n\n\n\n

Una visi\u00f3n solo contribuye a la reflexi\u00f3n si se traduce en decisiones con plazos concretos y sujetas a la obligaci\u00f3n de rendir cuentas. Contar con plazos precisos \u2014por ejemplo, la eliminaci\u00f3n del motor de combusti\u00f3n interna de aqu\u00ed a 2035\u2014 ayuda a estructurar las expectativas y las inversiones. Distinguiremos tres decisiones fundamentales que permitir\u00edan a Europa actuar de este modo en el \u00e1mbito de la defensa.<\/p>\n\n\n\n

    \n
  • Primera decisi\u00f3n. De aqu\u00ed a 2030, Europa crear\u00e1 un programa de soberan\u00eda en materia de software de defensa, controlar\u00e1 sus infraestructuras digitales cr\u00edticas y contar\u00e1 con un grupo de ingenieros europeos especializados en software e inteligencia artificial, lo que se considera una capacidad estrat\u00e9gica. Dado que el poder\u00edo militar moderno viene definido por el software, este constituye a la vez la dependencia m\u00e1s peligrosa para Europa y la base de su coherencia.<\/li>\n\n\n\n
  • Segunda decisi\u00f3n. De aqu\u00ed a 2028, Europa pondr\u00e1 en marcha un mecanismo de intenci\u00f3n estrat\u00e9gica com\u00fan, un grupo reducido o una coalici\u00f3n de voluntarios capaz de interpretar las amenazas, tomar decisiones y actuar sin necesidad de unanimidad. Esta coalici\u00f3n se basar\u00e1 m\u00e1s en las capacidades de planificaci\u00f3n y direcci\u00f3n de la Uni\u00f3n que en el mando integrado de la OTAN, siempre que la situaci\u00f3n exija un mandato espec\u00edficamente europeo. La integraci\u00f3n de la toma de decisiones, m\u00e1s que la de las fuerzas, transforma las unidades interoperables en una potencia operativa.<\/li>\n\n\n\n
  • Tercera decisi\u00f3n. De aqu\u00ed a 2030, Europa pondr\u00e1 en pr\u00e1ctica la dimensi\u00f3n europea, o avanzada, de su disuasi\u00f3n, la \u00abdisuasi\u00f3n avanzada\u00bb definida por el presidente en \u00cele Longue, en forma de un di\u00e1logo estrat\u00e9gico estructurado entre socios voluntarios, m\u00e1s que de un reparto de la toma de decisiones.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n

    Estas tres etapas deben ser vinculantes, estar sujetas a plazos concretos y a un indicador actualizado, como un \u00ab1 % europeo\u00bb m\u00ednimo, es decir, al menos el 1 % del PIB destinado a equipamiento militar de fabricaci\u00f3n europea, lo cual se verificar\u00e1 mediante un balance anual.<\/p>\n\n\n\n

    Sin disciplina, la ambici\u00f3n queda en letra muerta y las crisis reproducen las pr\u00e1cticas que se supone que deben eliminar. Ninguna de estas decisiones exige que Europa abandone la OTAN, firme un nuevo tratado o imponga la uniformidad entre sus miembros.<\/p>\n\n\n\n

    Solo exigen lo que falta: coherencia y la voluntad de garantizarla. Tambi\u00e9n revelan una verdad inc\u00f3moda. El \u00e9xito del proyecto europeo no est\u00e1 garantizado, y una Europa incapaz de defenderse tiene pocas posibilidades de seguir siendo aut\u00f3noma. La elecci\u00f3n se centra en la coherencia o el declive, m\u00e1s que en la ambici\u00f3n o el realismo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"

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