{"id":111430,"date":"2026-09-18T11:19:08","date_gmt":"2026-09-18T09:19:08","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=111430"},"modified":"2026-09-18T11:19:14","modified_gmt":"2026-09-18T09:19:14","slug":"el-momento-de-estados-unidos-europa-llego","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/09\/18\/el-momento-de-estados-unidos-europa-llego\/","title":{"rendered":"Ha llegado el momento de los Estados Unidos de Europa"},"content":{"rendered":"\n

Para orientarse en las elecciones m\u00e1s importantes de 2027, pruebe <\/em>el Grand Continent. Ideas y an\u00e1lisis que no encontrar\u00e1 en ning\u00fan otro sitio. Pero que pronto ver\u00e1 por todas partes. En su bandeja de entrada a partir de 8 euros al mes<\/a>.<\/a><\/em><\/p>\n\n\n\n

Los grandes proyectos sacan su fuerza de la claridad de su formulaci\u00f3n. Dig\u00e1moslo sin rodeos: debemos construir los Estados Unidos de Europa.<\/p>\n\n\n\n

Desde hace demasiado tiempo, nos negamos a embarcarnos colectivamente en proyectos que nos superan, y dejamos que el polvo administrativo y normativo se acumule sobre nuestras ambiciones.<\/p>\n\n\n\n

En un mundo regulado, tranquilo y equilibrado, podr\u00edamos creer en el \u00abfin de la historia\u00bb y limitarnos a recoger, casi con indiferencia, los frutos del progreso. No vivimos en ese mundo. Ya no vivimos en \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n

De la era de los Estados-naci\u00f3n a la era de las potencias continentales<\/h2>\n\n\n\n

El mundo ha cambiado de reglas. El orden internacional construido en torno a los Estados-naci\u00f3n est\u00e1 dando paso a un mundo de potencias continentales, las \u00fanicas capaces de ejercer influencia a la escala en la que hoy se deciden las relaciones de poder tecnol\u00f3gicas, industriales y militares. Se trata del cambio m\u00e1s profundo de las \u00faltimas d\u00e9cadas, y Europa se ve atacada en tres frentes. Nuestros adversarios tienen voluntad, estrategia y medios; cuentan con nuestras divisiones y, m\u00e1s a\u00fan, con nuestro des\u00e1nimo a la hora de desafiar el curso de la historia.<\/p>\n\n\n\n

Rusia ataca nuestra seguridad. Dirigida con mano de hierro por un r\u00e9gimen que detesta nuestro modelo democr\u00e1tico, contin\u00faa su guerra contra Ucrania, bombardea sus ciudades y sus infraestructuras civiles, con el objetivo de amenazar a todo el continente. Sus drones sobrevuelan ya la Uni\u00f3n, y sus injerencias y ciberataques pretenden desorganizar nuestras sociedades y nuestras elecciones. En Leipzig, incluso ha atacado un aeropuerto.<\/p>\n\n\n\n

China est\u00e1 llevando a cabo un ataque en toda regla contra nuestra econom\u00eda y nuestra industria. Nos est\u00e1 haciendo pagar por nuestra arrogancia del pasado: durante d\u00e9cadas, hemos transferido nuestras tecnolog\u00edas y deslocalizado nuestra producci\u00f3n, convencidos de que siempre conservar\u00edamos la propiedad intelectual. Esa condescendencia nos ha salido cara: los chinos se han formado, han invertido, han aprendido y nos han superado en los sectores clave. Ahora pasan al ataque: primero, mediante la sobreproducci\u00f3n industrial \u2014una de cada cuatro empresas chinas exporta con p\u00e9rdidas, una estrategia deliberada para llevar a nuestras industrias a la quiebra\u2014; luego, captando la atenci\u00f3n de nuestros hijos mediante algoritmos que no controlamos, a costa de sus adicciones y sus trastornos mentales. Atacar la inteligencia de nuestra juventud es atacar el futuro de Europa.<\/p>\n\n\n\n

Por \u00faltimo, Estados Unidos tambi\u00e9n nos ataca: guerra comercial, chantaje constante en materia de defensa, extraterritorialidad de su legislaci\u00f3n bajo la amenaza de cortarnos el acceso al d\u00f3lar, una inteligencia artificial que moldea nuestra econom\u00eda sin que tengamos voz ni voto en sus normas. Estas palancas no son m\u00e1s que los instrumentos de una guerra m\u00e1s profunda, contra nuestros valores. Sigo teniendo muy presente el discurso del vicepresidente estadounidense en M\u00fanich, en febrero de 2025: una acusaci\u00f3n contra las democracias europeas, un cuestionamiento de nuestra capacidad para decidir libremente. \u00bfY qu\u00e9 hicimos nosotros? Nada, o casi nada: cinco meses despu\u00e9s, en Turnberry, aceptamos sin rechistar un acuerdo comercial que sacrificaba nuestros intereses para no ofender a Washington. Hay que afrontar la realidad: con Trump, y sin duda con sus sucesores, la servilidad nunca sale a cuenta. Qu\u00e9 contraste, ahora que Europa recibe al primer ministro canadiense, entre su obstinaci\u00f3n por defender a su pueblo frente a Estados Unidos y lo que tuvimos que aceptar en julio de 2025.<\/p>\n\n\n\n

Todas estas potencias continentales han comprendido que nuestra divisi\u00f3n es su garant\u00eda de supervivencia; \u00abdividir para reinar mejor\u00bb se ha convertido en la m\u00e1xima de su pol\u00edtica respecto a la Uni\u00f3n. Por eso ensalzan a golpe de tuit el nacionalismo europeo y la fantas\u00eda de que nuestra civilizaci\u00f3n desaparecer\u00e1 bajo la oleada migratoria: mientras sigamos se\u00f1alando a un enemigo interno, ellos podr\u00e1n inundar tranquilamente nuestras carreteras con sus coches, nuestras computadoras con sus modelos de inteligencia artificial y nuestro cielo con sus sat\u00e9lites.<\/p>\n\n\n\n

A estos enemigos, que ya ni siquiera se molestan en ocultarse, se suma una amenaza sin capital ni bandera: el cambio clim\u00e1tico, que quema nuestros bosques, reseca nuestras tierras y agrieta las paredes de nuestras casas: la realidad cotidiana de los agricultores que pierden sus cosechas, de los pueblos privados de agua, de las personas mayores que se asfixian en sus departamentos. Ya no es una perspectiva lejana, es una prueba que nos exige tomar decisiones a la altura de las circunstancias.<\/p>\n\n\n\n

La actualidad demuestra que Europa no tiene m\u00e1s remedio que recurrir a la fuerza y a la unidad. Desde el 28 de febrero, Estados Unidos libra en solitario, sin consultarnos, una guerra contra Ir\u00e1n. En represalia, Teher\u00e1n ha cerrado el estrecho de Ormuz, por donde transita una quinta parte del petr\u00f3leo y el gas del planeta, y sigue cerrado seis meses despu\u00e9s. El INSEE acaba de rebajar su previsi\u00f3n de crecimiento para Francia del 0,7 % al 0,4 %, citando expl\u00edcitamente este cierre; el precio del gas sube por segunda vez en dos meses, y ya se habla de un gas\u00f3leo a tres euros. Washington no tuvo en cuenta el precio de la gasolina en nuestras gasolineras antes de actuar, \u00bfpor qu\u00e9 iba a hacerlo? Una potencia continental act\u00faa en funci\u00f3n de sus intereses; de hecho, es precisamente por eso por lo que se la reconoce. Estados Unidos es un exportador neto de energ\u00eda; nosotros importamos el 97 % de nuestro petr\u00f3leo. Nuestros intereses han divergido, y somos pr\u00e1cticamente los \u00fanicos que no hemos sacado las consecuencias de ello. \u00bfQu\u00e9 voz tenemos en este asunto? Ninguna, o casi ninguna: ning\u00fan dirigente europeo tiene, por s\u00ed solo, el peso suficiente para lograr el fin de esta guerra. Mientras tanto, la factura nos llega a casa, y la ira va en aumento cuando hay que elegir entre llenar el tanque o llenar el carrito de la compra. S\u00e9 lo que nos van a proponer, tanto la extrema derecha como la extrema izquierda: un cheque financiado con deuda. Eso es tratar una dependencia agravando otra: un respiro pagado por nuestros hijos, no una soluci\u00f3n. Se necesitan respuestas a corto plazo para gestionar la emergencia, pero una campa\u00f1a presidencial tambi\u00e9n debe mirar m\u00e1s all\u00e1: lo que necesitamos es una respuesta estructural de poder, y eso es lo que propongo con los Estados Unidos de Europa: permitir que nuestro continente sea m\u00e1s que un espacio, una verdadera potencia.<\/p>\n\n\n\n

Porque el poder no es una palabra abstracta: el poder es libertad. Es en el seno de una Europa unida donde construiremos nuestra independencia energ\u00e9tica y la electrificaci\u00f3n de nuestros estilos de vida; es a esa escala, y solo a esa escala, donde seremos lo suficientemente innovadores y productivos como para permitir un aumento masivo de nuestros salarios. Fij\u00e9monos en Estados Unidos: uno de cada dos hogares gana m\u00e1s de 7.290 d\u00f3lares al mes, y la tasa de pobreza se encuentra en su nivel m\u00e1s bajo de la historia; son, ante todo, los hogares los que se benefician de los frutos del poder estadounidense. Podemos, y debemos, seguir el mismo camino. Pero hoy, ante la fuerza, mostramos una imagen de dispersi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n

Una Europa que se pone trabas a s\u00ed misma<\/h2>\n\n\n\n

Europa est\u00e1 fragmentada, dividida: avanza con las cadenas que ella misma se ha atado a los pies. Un mercado com\u00fan, pero con empresas que deben superar una serie de obst\u00e1culos para pasar de un pa\u00eds a otro. Una moneda com\u00fan, pero con circuitos de financiaci\u00f3n que siguen estando fragmentados. Intereses industriales comunes, pero Estados que siguen compitiendo entre s\u00ed. En muchos \u00e1mbitos, las dem\u00e1s potencias ni siquiera necesitan dividirnos: nosotros hacemos el trabajo por ellas. La fragmentaci\u00f3n econ\u00f3mica de Europa equivale, en aranceles internos, a aproximadamente un 45 % sobre nuestros bienes y un 110 % sobre nuestros servicios: nos gravamos a nosotros mismos mucho m\u00e1s de lo que Estados Unidos amenaza con gravarnos. Nos ponemos trabas a nosotros mismos: ese es el quid de la cuesti\u00f3n, el principal obst\u00e1culo para nuestra prosperidad y nuestro poder\u00edo.<\/p>\n\n\n\n

Quiero ser sincero: la Uni\u00f3n Europea de los veintisiete ha logrado \u00e9xitos considerables, y no permitir\u00e9 que nadie los borre de la historia. La PAC, el mercado \u00fanico y el euro son logros hist\u00f3ricos. Ante cada crisis, Europa ha sabido encontrar en s\u00ed misma los recursos para resurgir: la recuperaci\u00f3n de la autonom\u00eda monetaria y bancaria tras 2008, la estrategia com\u00fan de vacunaci\u00f3n durante la pandemia de COVID-19, la primera deuda com\u00fan para financiar la reactivaci\u00f3n econ\u00f3mica, el apoyo inquebrantable a Ucrania y el rechazo un\u00e1nime a Donald Trump cuando amenaz\u00f3 con invadir Groenlandia durante el Foro de Davos. Europa debe en gran medida ese \u00abno\u00bb a la actuaci\u00f3n del presidente Emmanuel Macron, que ha sabido romper el tab\u00fa de t\u00e9rminos como soberan\u00eda europea, intereses estrat\u00e9gicos comunes, contrataci\u00f3n p\u00fablica europea, defensa europea o impuesto sobre el carbono en las fronteras, y que se ha impuesto como el principal l\u00edder europeo.<\/p>\n\n\n\n

Pero reconocer estos logros no impide ver sus l\u00edmites, y lo digo con rotundidad: la Europa de los veintisiete ha alcanzado los suyos. Ya no puede seguir el ritmo de la historia. No podremos ir m\u00e1s all\u00e1 con el sistema actual, ni tener influencia si queremos mantenerlo todo tal y como est\u00e1. En las decisiones fundamentales, la regla de la unanimidad permite que un solo gobierno frene a todos los dem\u00e1s; el equilibrio de poderes \u2014y, por tanto, de responsabilidades\u2014 se encuentra fragmentado entre una Comisi\u00f3n con escasa legitimidad, un Parlamento con escaso poder y un Consejo atrapado en la trampa de la unanimidad. Desde hace dos a\u00f1os, con el informe Draghi, la Uni\u00f3n dispone de la hoja de ruta para su propio renacimiento. Se han puesto en marcha algunas iniciativas \u2014la \u00abBr\u00fajula para la competitividad\u00bb, el \u00abPacto por una industria limpia\u00bb, la \u00abUni\u00f3n del ahorro y la inversi\u00f3n\u00bb y la propuesta de un \u00abFondo Europeo de Competitividad\u00bb\u2014 que van en la direcci\u00f3n correcta. Pero avanzan con demasiada lentitud: solo se ha aplicado el 30 % de las recomendaciones del informe, y lo fundamental de lo que hay que construir \u2014el poder financiero, el mercado \u00fanico de capitales y de la energ\u00eda\u2014 sigue sin estar, en gran medida, completado.<\/p>\n\n\n\n

A la larga, este sistema no hace m\u00e1s que generar frustraci\u00f3n y enfado: el de saber lo que habr\u00eda que hacer, sin poder hacerlo nunca. Creo que solo hay dos opciones pol\u00edticas posibles: la vieja pesadilla del \u00abFrexit\u00bb o un nuevo sue\u00f1o: el de los Estados Unidos de Europa.<\/p>\n\n\n\n

Un viejo sue\u00f1o que nunca ha necesitado una patria<\/h2>\n\n\n\n

La idea que defiendo no es nueva: es el viejo sue\u00f1o europeo, y he venido a reavivarlo.<\/p>\n\n\n\n

Nuestro sue\u00f1o europeo se nutre de dos fuentes: el legado grecorromano, que nos ha aportado la democracia y el derecho, y la tradici\u00f3n judeocristiana, que nos ha ense\u00f1ado la dignidad igualitaria de todo ser humano. Estas dos fuentes se unieron en la Ilustraci\u00f3n, que ilumin\u00f3 a toda Europa: un sue\u00f1o sin una patria \u00fanica, porque las ten\u00eda todas.<\/p>\n\n\n\n

Esto se aprecia ya desde el Renacimiento, cuando las ideas circulaban libremente de un extremo a otro del continente, hasta llegar a Voltaire, que se form\u00f3 por toda Europa sin sentirse nunca extranjero en ella. Fue V\u00edctor Hugo quien, en 1849, le dio un nombre: los \u00abEstados Unidos de Europa\u00bb, una uni\u00f3n en la que cada naci\u00f3n conservar\u00eda su propia identidad al tiempo que se fundir\u00eda en una fraternidad superior.<\/p>\n\n\n\n

Nuestros abuelos hicieron renacer este sue\u00f1o sobre las ruinas de la guerra: Schuman y Monnet, en 1950, pusieron en com\u00fan el carb\u00f3n y el acero, transformando nuestras antiguas rivalidades en un camino hacia la paz. Nuestros padres continuaron esta labor con el mercado com\u00fan y la moneda \u00fanica de Maastricht.<\/p>\n\n\n\n

Nos corresponde a nuestra generaci\u00f3n dar el tercer paso de esta historia: poner en com\u00fan la propia econom\u00eda, liberar a Europa de los nacionalismos que preparan su declive y retomar el sue\u00f1o all\u00ed donde lo dejaron nuestros padres. No temamos ya construir los Estados Unidos de Europa.<\/p>\n\n\n\n

Qu\u00e9 son los Estados Unidos de Europa: nuevas fronteras y un federalismo econ\u00f3mico y ecol\u00f3gico<\/h2>\n\n\n\n

Seamos claros. Los Estados Unidos de Europa no suponen la creaci\u00f3n de un \u00fanico pa\u00eds que borre de la faz de la tierra a las naciones existentes: se trata de una fusi\u00f3n econ\u00f3mica y ecol\u00f3gica entre un n\u00facleo duro de pa\u00edses europeos. All\u00ed donde Europa ha construido la paz, all\u00ed donde la Uni\u00f3n ha establecido normas, los Estados Unidos de Europa deben forjar nuestro poder\u00edo. Su objetivo: lanzarse a la conquista de una decena de frentes que determinar\u00e1n nuestra prosperidad en los \u00e1mbitos de la salud, la inteligencia artificial y la f\u00edsica cu\u00e1ntica, el acceso al espacio, la energ\u00eda y el transporte descarbonizados, el armamento, la soberan\u00eda de nuestros sistemas de pago, la protecci\u00f3n de nuestra independencia cognitiva y la excelencia acad\u00e9mica.<\/p>\n\n\n\n

Si lo conseguimos, los Estados Unidos de Europa se convertir\u00e1n en la primera potencia mundial. No propongo una instituci\u00f3n m\u00e1s, lejana y desconectada de la vida de la gente: creo que solo los Estados Unidos de Europa nos permitir\u00e1n dar respuestas concretas a los problemas fundamentales de los franceses y los europeos.<\/p>\n\n\n\n

Para lograrlo, se necesita un aut\u00e9ntico federalismo econ\u00f3mico, tecnol\u00f3gico y ecol\u00f3gico, que elimine las barreras que impiden que nuestras econom\u00edas se fusionen de verdad. A menudo creemos que nuestras econom\u00edas ya est\u00e1n integradas, pero no es as\u00ed. Nos encontramos a medio camino: demasiado conectados para ser plenamente aut\u00f3nomos, pero no lo suficiente para ser plenamente poderosos. Por lo tanto, propongo la desaparici\u00f3n total de las fronteras econ\u00f3micas dentro de los Estados Unidos de Europa, y una pol\u00edtica sin precedentes de emergencia ecol\u00f3gica. He identificado 21 barreras que hay que derribar: la convergencia de nuestros impuestos y tasas, una legislaci\u00f3n laboral com\u00fan, la fusi\u00f3n de nuestros bancos y operadores de telecomunicaciones, la emisi\u00f3n de deuda com\u00fan, un presupuesto com\u00fan, la unificaci\u00f3n total de nuestras normas agr\u00edcolas y econ\u00f3micas, y un derecho mercantil \u00fanico (sociedades, contratos, quiebras y propiedad intelectual).<\/p>\n\n\n\n

En la pr\u00e1ctica, una empresa debe poder desarrollarse en este espacio con la misma naturalidad con la que hoy en d\u00eda se expande de una regi\u00f3n francesa a otra. Hoy en d\u00eda, cuando se establece en Europa, tiene que conocer 27 legislaciones laborales, 27 legislaciones mercantiles y 27 sistemas fiscales; abrir 27 cuentas bancarias y contratar 27 l\u00edneas telef\u00f3nicas.<\/p>\n\n\n\n

El n\u00facleo de este proyecto es la simplificaci\u00f3n: esa ser\u00e1 la br\u00fajula de los Estados Unidos de Europa. All\u00ed donde la Uni\u00f3n ha dado la impresi\u00f3n de generar demasiadas normas, los Estados Unidos de Europa demostrar\u00e1n que la simplicidad y la prosperidad van de la mano.<\/p>\n\n\n\n

Completaremos la uni\u00f3n bancaria y la de nuestros mercados de capitales. Se nos dice que en Europa faltan gigantes por falta de dinero: eso no es cierto. Los europeos se encuentran entre los pueblos que m\u00e1s ahorran del mundo; el dinero est\u00e1 ah\u00ed. Lo que falta es el camino entre ese ahorro y nuestras empresas, porque el dinero permanece encerrado en 27 compartimentos herm\u00e9ticos, 27 sistemas fiscales, 27 reguladores, mientras que los estadounidenses solo tienen uno. Resultado: la aseguradora alemana que podr\u00eda financiar a la empresa espa\u00f1ola prefiere comprar bonos del Tesoro estadounidense, que es m\u00e1s sencillo. Exportamos nuestro dinero para financiar la econom\u00eda estadounidense. En septiembre, Mistral recaud\u00f3 3.000 millones de euros, la mayor operaci\u00f3n de la historia de la tecnolog\u00eda europea; seis meses antes, OpenAI recaud\u00f3 122.000 millones de d\u00f3lares de una sola vez \u201435 veces m\u00e1s\u2014. Solo Amazon firm\u00f3 un cheque catorce veces superior a todo lo que Mistral ha recaudado. Nuestros investigadores e ingenieros son igual de buenos: lo que les falta es financiaci\u00f3n. Por eso propongo la uni\u00f3n de los mercados de capitales: un regulador, un depositario, un producto de ahorro europeo, el mismo en todas partes. El d\u00eda en que recaudar 3.000 millones ya no sea un r\u00e9cord, sino una operaci\u00f3n habitual, tendremos nuestros gigantes, financiados con el ahorro de los europeos, para el empleo de sus hijos y para nuestra soberan\u00eda.<\/p>\n\n\n\n

Tambi\u00e9n llevaremos a cabo una pol\u00edtica industrial \u00fanica \u2014planificaci\u00f3n por sectores, inversiones coordinadas, contratos p\u00fablicos capaces de hacer crecer nuestras empresas, preferencia europea asumida\u2014 aplicada prioritariamente a la industria de defensa. Los Estados Unidos de Europa se liberar\u00e1n de la obsesi\u00f3n por la libre competencia para hacer lo que Estados Unidos y China han hecho antes que nosotros: planificar, invertir masivamente en investigaci\u00f3n y en nuestras empresas m\u00e1s prometedoras, y luego darles acceso al mayor mercado del mundo y a contratos p\u00fablicos a gran escala. La pol\u00edtica comercial tambi\u00e9n deber\u00e1 evolucionar: la Uni\u00f3n mantendr\u00eda la iniciativa para negociar nuevos acuerdos con nuestros aliados \u2014como el CETA con Canad\u00e1\u2014 y se convertir\u00eda en el interlocutor de todos nuestros socios para organizar la paz comercial, desde Jap\u00f3n hasta la India, desde Corea hasta Nueva Zelanda y Australia. Pero ante un ataque demostrado por parte de China o de Estados Unidos, los Estados Unidos de Europa dispondr\u00edan de un arma de disuasi\u00f3n comercial, capaz de reaccionar m\u00e1s r\u00e1pido y con m\u00e1s fuerza que los 27 por separado, e imponer nuestra propia visi\u00f3n del comercio internacional. Defendernos y, por fin, imponer nuestro poder.<\/p>\n\n\n\n

Para llevar a cabo estas pol\u00edticas, dotaremos a los Estados Unidos de Europa de los medios necesarios para sus decisiones: un presupuesto com\u00fan, recursos comunes y un Tesoro capaz de emitir deuda com\u00fan para financiar nuestras inversiones de futuro. Con la Uni\u00f3n, hemos creado el mercado \u00fanico. Con el euro, la moneda \u00fanica. Propongo crear, junto con los Estados Unidos de Europa, una econom\u00eda \u00fanica.<\/p>\n\n\n\n

Pero los Estados Unidos de Europa ser\u00e1n una potencia tanto ecol\u00f3gica como econ\u00f3mica, y eso es algo en lo que creo profundamente. El \u00abecocontinente\u00bb es la \u00fanica escala posible para afrontar este reto. Por lo tanto, los Estados Unidos de Europa decidir\u00e1n su trayectoria clim\u00e1tica y los medios para llevarla a cabo: planificaci\u00f3n ecol\u00f3gica europea, redes energ\u00e9ticas organizadas de forma conjunta, energ\u00eda nuclear y renovables unidas en un mismo esfuerzo, financiaci\u00f3n de las interconexiones, del almacenamiento y de la descarbonizaci\u00f3n de nuestras industrias. En un continente pobre en recursos naturales, la seguridad de nuestro abastecimiento ser\u00e1 una prioridad, para que las materias primas chinas no se conviertan en el gas ruso del ma\u00f1ana; diversificaremos nuestros proveedores y nos convertiremos en la mayor econom\u00eda circular del mundo: nuestros residuos se convertir\u00e1n en nuestra principal materia prima. Nuestra deuda com\u00fan tambi\u00e9n financiar\u00e1 nuestra adaptaci\u00f3n al cambio clim\u00e1tico que ya est\u00e1 en marcha: agricultura resiliente, viviendas y servicios p\u00fablicos aislados, protecci\u00f3n de nuestros recursos h\u00eddricos, de nuestros litorales y de nuestros bosques. Hay que abandonar esa l\u00f3gica en la que se fija un objetivo europeo para luego dejar que cada pa\u00eds, cada empresa y cada hogar cuente con sus propios medios para alcanzarlo: una ambici\u00f3n com\u00fan exige medios comunes, y la ecolog\u00eda debe convertirse en una palanca de nuestro poder en lugar de una suma de restricciones nacionales.<\/p>\n\n\n\n

El m\u00e9todo: un n\u00facleo duro, un tratado, un refer\u00e9ndum<\/h2>\n\n\n\n

Este proyecto lo pondr\u00e9 en marcha desde el primer d\u00eda de mi mandato. Mi primera misi\u00f3n ser\u00e1 formar un n\u00facleo duro de pa\u00edses europeos y convencerlos de que los Estados Unidos de Europa son el \u00fanico camino posible. Tenderemos la mano a los pa\u00edses fundadores \u2014Alemania, Italia, B\u00e9lgica, los Pa\u00edses Bajos y Luxemburgo\u2014 y, a continuaci\u00f3n, a Espa\u00f1a, Portugal, los pa\u00edses n\u00f3rdicos y Polonia, todos ellos esenciales para el futuro de Europa. Espero que alg\u00fan d\u00eda el Reino Unido recupere su lugar en esta aventura, si decide libremente unirse a ella. No pretendo afirmar que todos estos pa\u00edses est\u00e9n ya preparados: lo que propongo es abrirles este camino. No importa el n\u00famero de primeros signatarios \u2014ocho, diez\u2014, siempre que este n\u00facleo duro est\u00e9 unido, sea solidario y poderoso. Ser\u00e1 la vanguardia de los Estados Unidos de Europa.<\/p>\n\n\n\n

Ir\u00e9 a ver a esos dirigentes en persona y les dir\u00e9: pongamos la primera piedra. Redactemos juntos el tratado que fusionar\u00e1 nuestras econom\u00edas y nos unir\u00e1 en nuestra lucha contra el cambio clim\u00e1tico \u2014el Tratado de Prosperidad Econ\u00f3mica y Emergencia Ecol\u00f3gica\u2014, que marcar\u00e1 esta primera etapa de los Estados Unidos de Europa. Porque ser\u00e1 este federalismo econ\u00f3mico el que constituya su primera piedra, al igual que en su d\u00eda la puesta en com\u00fan del carb\u00f3n y el acero fue la primera piedra de la uni\u00f3n pol\u00edtica \u2014mucho m\u00e1s ambiciosa\u2014 que conocemos hoy en d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n

Se me objetar\u00e1 que se trata del proyecto de un siglo. Eso no es cierto: los Estados Unidos de Europa pueden ver la luz en menos de diez a\u00f1os. El Tratado de Par\u00eds por el que se instituy\u00f3 la Comunidad Europea del Carb\u00f3n y del Acero entr\u00f3 en vigor tan solo siete a\u00f1os despu\u00e9s del fin de la Segunda Guerra Mundial; la negociaci\u00f3n del Tratado de Maastricht dur\u00f3 apenas 14 meses; el Acuerdo de Schengen se firm\u00f3 12 meses despu\u00e9s del Consejo Europeo de Fontainebleau. Una vez que los dirigentes europeos se pongan de acuerdo sobre lo que quieren poner en com\u00fan, el proceso puede avanzar r\u00e1pidamente, y creo que la crisis existencial que atraviesa Europa llevar\u00e1 a sus dirigentes a ello: el modelo alem\u00e1n, basado en una triple dependencia de los hidrocarburos rusos, de las exportaciones a China y del paraguas militar estadounidense, se ve sacudido estructuralmente por la inundaci\u00f3n de su mercado con coches chinos; el modelo franc\u00e9s est\u00e1 agotado, y no es el \u00fanico. He consultado a mis vecinos europeos: en la intimidad de nuestras conversaciones, llegan a la misma conclusi\u00f3n que yo, y he creado, en casi todos los pa\u00edses europeos, una red de aliados que piensan, como yo, que sin uni\u00f3n estamos condenados a desaparecer.<\/p>\n\n\n\n

Desde el primer d\u00eda de mi mandato, iniciar\u00e9 las negociaciones con todos los socios que aspiren a formar parte de los Estados Unidos de Europa. Pero no debemos perder ni un solo d\u00eda de negociaci\u00f3n: a partir de ahora aprovecharemos todo lo que permiten los tratados actuales, en el marco de las cooperaciones reforzadas, que autorizan a un grupo reducido de pa\u00edses a avanzar m\u00e1s r\u00e1pido cuando la Uni\u00f3n se estanca con 27 miembros.<\/p>\n\n\n\n

Y si, a pesar de todo, los gobiernos dan largas al asunto, lo dejan para ma\u00f1ana o se dejan vencer por el miedo a los grandes proyectos, entonces habr\u00e1 que recurrir directamente a los pueblos. Propongo crear los Estados Unidos de Europa mediante un refer\u00e9ndum europeo: una votaci\u00f3n simult\u00e1nea en todos los pa\u00edses llamados a formar parte de ellos. Los gobiernos van y vienen, los pueblos permanecen. Si los pueblos eligen los Estados Unidos de Europa, esa elecci\u00f3n ser\u00e1 inquebrantable.<\/p>\n\n\n\n

Una gobernanza democr\u00e1tica, para acabar con la Europa de las cumbres<\/h2>\n\n\n\n

La gobernanza de los Estados Unidos de Europa deber\u00e1 ser democr\u00e1tica: hay que acabar con la Europa de las cumbres. A largo plazo, un parlamento compuesto por representantes europeos elegidos de cada naci\u00f3n y un responsable \u2014un presidente, un presidente de la Comisi\u00f3n, da igual el nombre\u2014 elegido por sufragio universal, en las primeras elecciones verdaderamente paneuropeas de nuestra historia. Pero lo urgente no es crear nuevas instituciones: lo urgente es avanzar, ser eficaces y sentar las bases del proyecto que nuestra Europa y nuestro pa\u00eds necesitan.<\/p>\n\n\n\n

Responder a quienes ya no creen en ello<\/h2>\n\n\n\n

Hay quien dir\u00e1 que los Estados Unidos de Europa son un horizonte deseable, pero que no da respuesta a las preocupaciones cotidianas. He explicado por qu\u00e9 pienso lo contrario: los precedentes hist\u00f3ricos indican que este proyecto puede materializarse en menos de diez a\u00f1os, siempre que exista la voluntad pol\u00edtica \u2014y la crisis que atraviesan, al mismo tiempo, casi todos los modelos nacionales europeos, hace que esa voluntad sea m\u00e1s probable, y no menos. Los momentos de crisis estructural suelen sacar, hist\u00f3ricamente, lo mejor de los pueblos, pero tambi\u00e9n lo peor; yo apuesto por lo mejor.<\/p>\n\n\n\n

Otros dir\u00e1n que este proyecto amenaza nuestra identidad, que una integraci\u00f3n m\u00e1s profunda borrar\u00eda a nuestro pa\u00eds. Me parece que este temor es comprensible, pero infundado: habr\u00eda que considerarnos realmente muy d\u00e9biles para que una uni\u00f3n econ\u00f3mica y ecol\u00f3gica pudiera destruir siglos de historia. Creo en Francia, la amo, me niego a aceptar su declive y, precisamente por eso, quiero que sea m\u00e1s fuerte, m\u00e1s pr\u00f3spera, en el seno de los Estados Unidos de Europa. Las competencias soberanas seguir\u00e1n en manos de los Estados: el mando de nuestras fuerzas armadas, la decisi\u00f3n de desplegar nuestras fuerzas, la diplomacia, la seguridad interior, la justicia\u2026 cada Estado las conservar\u00e1. La disuasi\u00f3n francesa seguir\u00e1 siendo francesa, e incluso reforzaremos nuestro papel convirti\u00e9ndonos en el nuevo paraguas nuclear europeo: el paraguas estadounidense ha demostrado ser poco fiable, as\u00ed que le toca el turno al paraguas franc\u00e9s. Nuestras naciones conservar\u00e1n su lengua, su cultura y sus instituciones; Francia seguir\u00e1 siendo Francia, con su voz, su historia y su libertad, pero dispondr\u00e1 de una nueva fuerza econ\u00f3mica para hacerlas realidad. Una potencia com\u00fan solo ser\u00e1 leg\u00edtima si los ciudadanos mantienen el control sobre ella: por eso propongo que se funde mediante un refer\u00e9ndum, y no mediante un acuerdo entre canciller\u00edas.<\/p>\n\n\n\n

Lo que tenemos que decidir<\/h2>\n\n\n\n

S\u00e9 lo que supone una propuesta as\u00ed en una campa\u00f1a presidencial. Ser\u00eda m\u00e1s f\u00e1cil hablar de algunos ajustes, prometer un mejor equilibrio de fuerzas sin precisar nunca qu\u00e9 estamos dispuestos a poner en com\u00fan. Yo elijo otra v\u00eda: quiero que esta campa\u00f1a sirva para decidir nuestro futuro, y me presento como candidato para proponer el proyecto de una generaci\u00f3n: los Estados Unidos de Europa.<\/p>\n\n\n\n

No es una idea improvisada. Surge de los di\u00e1logos mantenidos con dirigentes europeos, expertos, fil\u00f3sofos, juristas, economistas y empresarios, y todos me han dicho lo mismo: es lo que Francia necesita.<\/p>\n\n\n\n

Soy consciente del riesgo que supone esta elecci\u00f3n: habr\u00e1 que convencer, negociar y superar intereses arraigados y viejas costumbres. Lo asumo, porque creo que ese es el camino hacia nuestra prosperidad y nuestra libertad en el mundo que se avecina. Pero soy igualmente consciente del riesgo del que nunca se habla: el de seguir como hasta ahora, el de ver c\u00f3mo se nos escapan nuestras inversiones, el de perder el control de nuestras tecnolog\u00edas, el de descubrir demasiado tarde que nuestras elecciones se han convertido en las decisiones de otros. Frente a las potencias estadounidense, china y rusa, creo que los Estados Unidos de Europa son nuestra mejor oportunidad.<\/p>\n\n\n\n

A nuestra vez, tenemos que tomar una decisi\u00f3n: legar a nuestros j\u00f3venes una Europa que habr\u00e1 perdido el control de su futuro, o una Europa que habr\u00e1 sabido recuperar, en medio de la gravedad de la prueba, la fuerza para emprender algo grandioso.<\/p>\n\n\n\n

La libertad es lo que est\u00e1 en juego.
<\/p>\n\n\n\n

El poder es el medio.
<\/p>\n\n\n\n

Los Estados Unidos de Europa, el camino a seguir.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"

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