{"id":11140,"date":"2022-11-28T17:36:00","date_gmt":"2022-11-28T17:36:00","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=11140"},"modified":"2022-11-28T18:20:37","modified_gmt":"2022-11-28T18:20:37","slug":"tecnopolitica-del-poder-alianzas-e-interdependencias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/11\/28\/tecnopolitica-del-poder-alianzas-e-interdependencias\/","title":{"rendered":"Tecnopol\u00edtica del poder, alianzas e interdependencias"},"content":{"rendered":"\n
Como una premonici\u00f3n. A principios de los a\u00f1os 2000, Pierre Hassner ya se\u00f1alaba la fragmentaci\u00f3n multipolar del mundo, el fin de la ilusi\u00f3n de la hiperpotencia estadounidense, el advenimiento de nuevas potencias, guerras, cat\u00e1strofes y crisis diversas. Mucho antes de los primeros ciberataques o de las campa\u00f1as masivas de desinformaci\u00f3n en las redes sociales, citaba a Hegel y su \u00abimpotencia de la victoria\u00bb -entendida aqu\u00ed como victoria militar- que se ve enfrentada, complementada, aumentada (o debilitada) por formas de lucha y confrontaci\u00f3n m\u00e1s intangibles que se juegan en otros frentes, fomentadas a bajo coste y con poca fanfarria, y que en cualquier caso son m\u00e1s dif\u00edciles de circunscribir en cuanto a su intenci\u00f3n, umbral de criticidad o atribuci\u00f3n. Para seguir parafraseando a Hegel, podr\u00edamos incluso aventurarnos a decir que el hombre debe a veces proyectarse lejos de sus fronteras, all\u00ed donde podr\u00eda jugarse su destino. Esto es exactamente lo que la tecnolog\u00eda parece permitir, una pol\u00edtica de poder (\u201cPower Politic<\/em>s\u201d) m\u00e1s l\u00edquida, donde \u00abla fuerza de la mente es tan grande como su exteriorizaci\u00f3n\u00bb. Una Power Politics<\/em> actualizada por las nuevas posibilidades de conflictividad que ofrece el ciberespacio y que te\u00f3ricamente permite dotar a las potencias medias o d\u00e9biles de ciertas nuevas capacidades defensivas u ofensivas. M\u00e1s all\u00e1 del \u00e1mbito estricto de la guerra, esta nueva pol\u00edtica se desarrolla en todos los frentes, en particular mediante la politizaci\u00f3n y la militarizaci\u00f3n extrema de la econom\u00eda mundial, que ahora est\u00e1 conectada en red.<\/p>\n\n\n\n En esta mara\u00f1a de reconfiguraciones pr\u00e1cticas y conceptuales, \u00bfa partir de qu\u00e9 pensadores y seg\u00fan qu\u00e9 criterios podemos intentar repensar el poder, las alianzas y la soberan\u00eda en el \u00e1mbito tecnol\u00f3gico?<\/p>\n\n\n\n Ya en 2007, este giro tecno-pol\u00edtico del poder, caracterizado por una gran concentraci\u00f3n de violencia -simb\u00f3lica, econ\u00f3mica o militar- fue perfectamente captado por Pierre Hassner en un art\u00edculo titulado \u00abEl siglo del poder relativo\u00bb <\/span>1<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Siguiendo los pasos de su maestro Raymond Aron, Hassner se\u00f1ala con acierto que no hay que confundir el poder y la fuerza. El poder es una \u00abrelaci\u00f3n\u00bb que ahora parece haber pasado de una concepci\u00f3n artificialmente pacificada por la aspiraci\u00f3n occidental de libertad a una de brutalidad asumida entre naciones. Hemos pasado de Locke a Hobbes <\/span>2<\/sup><\/a><\/span><\/span>: la concepci\u00f3n de la libertad que marc\u00f3 la segunda parte del siglo XX ha perdido moment\u00e1neamente frente a la ret\u00f3rica de seguridad hobbesiana de la guerra de todos contra todos, pero sobre todo, de todos contra todo -una forma total de instrumentalizaci\u00f3n del mundo, fuera del simple campo militar, de una conflictividad permanente pero de bajo nivel, por utilizar la imagen de Mark Galeotti <\/span>3<\/sup><\/a><\/span><\/span>: econom\u00eda, energ\u00eda, tecnolog\u00eda-. Seg\u00fan la famosa m\u00e1xima de Clausewitz, la guerra no es m\u00e1s que la \u00abcontinuaci\u00f3n de la pol\u00edtica por otros medios\u00bb -estos \u00abotros medios\u00bb est\u00e1n hoy en d\u00eda en todas partes-. <\/p>\n\n\n\n Este poder relativo conlleva su cuota de ambig\u00fcedades y zonas grises. En 2018, Hassner formaliz\u00f3 claramente la creciente instrumentalizaci\u00f3n de las interdependencias cuando escribi\u00f3 que \u00aben un mundo complejo e interdependiente, el verdadero poder consiste en manipular esta interdependencia o, mejor a\u00fan, en definir las reglas del juego, en determinar o influir en la naturaleza del sistema, o en los l\u00edmites de las cuestiones leg\u00edtimas\u00bb que atormentan el orden mundial <\/span>4<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Un \u00abdesorden mundial\u00bb que, impulsado por la fuerza tecnol\u00f3gica, avanza m\u00e1s r\u00e1pido que nosotros, pero que s\u00f3lo estamos aprendiendo a comprender poco a poco.<\/p>\n\n\n\n M\u00e1s all\u00e1 del \u00e1mbito estricto de la guerra, esta nueva pol\u00edtica se desarrolla en todos los frentes, en particular mediante la politizaci\u00f3n y la militarizaci\u00f3n extrema de la econom\u00eda mundial, que ahora est\u00e1 conectada en red.<\/p>ASMA MHALLA<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Completando estas primeras observaciones con las \u00faltimas tendencias tecnol\u00f3gicas y la literatura cient\u00edfica que las teoriza, podr\u00edamos resumir la recomposici\u00f3n geopol\u00edtica en curso a principios del siglo XXI en torno al tr\u00edptico a-paz<\/em>, arsenalizaci\u00f3n de las interdependencias, asimetr\u00edas sist\u00e9micas. <\/p>\n\n\n\n Por a-paz<\/em><\/a> nos referimos a lo que Mark Leonard denomina una era en la que las interdependencias y la conectividad -sobre las que se supon\u00eda que \u00edbamos a construir nuestra felicidad colectiva- se han convertido en armas, creando un intermedio ambivalente e inestable en el que surgen posibles conflictos. Estas conexiones, en efecto, est\u00e1n \u00abarsenalizadas\u00bb. En un art\u00edculo de referencia <\/span>5<\/sup><\/a><\/span><\/span>, Henry Farrell y Abraham Newman intentan demostrar que estas interdependencias econ\u00f3micas, industriales y tecnol\u00f3gicas han mutado en armas de guerra, ya sean militares o pol\u00edticas. Mientras que en el siglo XX la formaci\u00f3n de redes interdependientes todav\u00eda se consideraba un freno o incluso una respuesta a los conflictos, el comienzo del siglo XXI se caracteriza por un interregno brutal y, por el momento, ca\u00f3tico, en el que estas interdependencias se han transformado en un vector de poder e influencia, y a veces de coacci\u00f3n. Aunque la coerci\u00f3n econ\u00f3mica siempre ha sido un pilar de la \u00ab Power Politics<\/em> \u00bb cl\u00e1sica, el potencial destructivo de las interdependencias actuales, a la luz de las interconexiones en red, vuelve a ser un tema imprescindible. En su \u00faltimo ensayo, The Weaponisation of Everything<\/em>, publicado en febrero de 2022, Mark Galeotti <\/span>6<\/sup><\/a><\/span><\/span> vuelve a hablar largo y tendido de los distintos \u00e1mbitos de militarizaci\u00f3n \u00abpor debajo del umbral\u00bb de todas las palancas posibles de coerci\u00f3n: militar, econ\u00f3mica, financiera, energ\u00e9tica, tecnol\u00f3gica, etc. En un art\u00edculo para el Grand Continent<\/em><\/a>, Mark Leonard resume la situaci\u00f3n: \u201clos lazos que mantienen unido al mundo son tambi\u00e9n los que lo dividen. En un mundo donde la guerra entre las potencias nucleares es demasiado peligrosa incluso para tenerla contemplada, los pa\u00edses se enzarzan en nuevos conflictos utilizando los mismos elementos que los unen.\u201d Una \u00abguerra de las conectividades\u00bb en la que nuestras interacciones con otras potencias nos hacen especialmente vulnerables. <\/p>\n\n\n\n Pero esta nueva conflictividad se construye en torno a un tercer aspecto: la asimetr\u00eda sistem\u00e1tica de las relaciones de poder y las interdependencias. Esta es la opini\u00f3n de Pierre Veltz <\/span>7<\/sup><\/a><\/span><\/span>, que describe la dimensi\u00f3n intr\u00ednsecamente desigual de la econom\u00eda de los datos (data economy<\/em>), una econom\u00eda que no es nada virtual o \u00abpostindustrial\u00bb, sino m\u00e1s bien material, \u00abhiperindustrial\u00bb. El periodista Hubert Guillaud <\/span>8<\/sup><\/a><\/span><\/span> disecciona los pormenores: \u00abla econom\u00eda en red, al hacer m\u00e1s fluidos los recursos, en realidad concentra las actividades espacialmente. La proximidad va de la mano de la fluidez. Detr\u00e1s de las cadenas de suministro mundiales se encuentran archipi\u00e9lagos que concentran la riqueza y el saber hacer. Un mundo cada vez m\u00e1s interconectado parece ser tambi\u00e9n un mundo cada vez m\u00e1s desigual.\u201d<\/em> En resumen, los megacentros concentran la riqueza y las periferias quedan al margen de este nuevo sistema. La cuesti\u00f3n es qui\u00e9n es el due\u00f1o de estos centros y de las periferias. Se podr\u00eda decir que Estados Unidos es un centro all\u00ed donde Europa es ahora la periferia; o que China es un centro, que aspira a ser un megacentro. Naturalmente, estos pocos mega-hubs tienen el control sobre los \u00abpuntos nodales\u00bb de la red global, control\u00e1ndolos tanto t\u00e9cnica como jurisdiccionalmente. Es el caso, por ejemplo, de los cables submarinos transatl\u00e1nticos o de los servicios en la nube y los centros de datos de los que dependen, especialmente a trav\u00e9s de leyes extraterritoriales estadounidenses como la Cloud Act o la FISA. Por parte de China, las estrategias de instrumentalizaci\u00f3n de su expansi\u00f3n digital y tecnol\u00f3gica proceden estrictamente de la misma l\u00f3gica <\/span>9<\/sup><\/a><\/span><\/span>: seg\u00fan el informe \u00abCyber Operations Enabling Expansive Digital Authoritarianism<\/em>\u00ab <\/span>10<\/sup><\/a><\/span><\/span>, elaborado por la Oficina del Director de Inteligencia Nacional, Pek\u00edn est\u00e1 utilizando su control sobre las empresas chinas en el extranjero para recopilar datos a gran escala. Seg\u00fan el informe, \u00abPek\u00edn podr\u00e1 aprovechar la expansi\u00f3n de la infraestructura de telecomunicaciones y los servicios digitales de las empresas chinas, la creciente presencia de estas empresas en la vida cotidiana de los ciudadanos de todo el mundo y la creciente influencia econ\u00f3mica y pol\u00edtica de China a nivel mundial\u00bb. En este sentido, la aplicaci\u00f3n Tiktok, considerada por un n\u00famero creciente de legisladores y reguladores estadounidenses, como Brendan Carr, como un dispositivo para ampliar el control extraterritorial de China sobre los datos de los ciudadanos estadounidenses con fines de inteligencia e influencia, est\u00e1 ahora bajo la amenaza de ser prohibida en Estados Unidos por motivos de seguridad nacional. \u00bfLa tecnolog\u00eda y el derecho (\u00ab\u00a0law warfare<\/em>\u00a0\u00bb)\u00a0como armas de guerra? Nada fundamentalmente nuevo -sin embargo, las caracter\u00edsticas t\u00e9cnicas de estas nuevas herramientas nos obligan a volver a esta cuesti\u00f3n-.\u00a0<\/p>\n\n\n\n \u00bfLa tecnolog\u00eda y el derecho como armas de guerra? Nada fundamentalmente nuevo -sin embargo, las caracter\u00edsticas t\u00e9cnicas de estas nuevas herramientas nos obligan a volver a esta cuesti\u00f3n-.\u00a0<\/p>asma mhalla<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Estos diferentes elementos estructurales son especialmente destacados cuando se trata de estudiar las alianzas estrat\u00e9gicas. En un intento de proponer un marco inteligible y contextualizado a las cuestiones tecnol\u00f3gicas que est\u00e1n en juego, proponemos comenzar con un art\u00edculo de Olivier Schmitt <\/span>11<\/sup><\/a><\/span><\/span>, en el que describe los principios, los problemas y los mecanismos de las alianzas a principios del siglo XXI. Para Olivier Schmitt, una alianza es \u00abuna estructura pol\u00edtica y militar en la que los actores se unen a otros actores que persiguen objetivos similares, con el fin de perseguir un inter\u00e9s de seguridad com\u00fan, especialmente para hacer frente a un enemigo o una amenaza com\u00fan\u00bb <\/span>12<\/sup><\/a><\/span><\/span>.\u00a0<\/p>\n\n\n\n Esta definici\u00f3n debe adaptarse ahora a la din\u00e1mica contempor\u00e1nea de las relaciones internacionales, bas\u00e1ndose en los siguientes elementos principales :<\/p>\n\n\n\n \u00bfC\u00f3mo se desarrollan estos tres puntos clave en el \u00e1mbito tecnol\u00f3gico? <\/p>\n\n\n\n Estados Unidos, hiperpotencia mundial desafiada por China, est\u00e1 empezando a establecer alianzas minilaterales informales como parte de una estrategia pol\u00edtica para contener a China, pero tambi\u00e9n para acelerar su propia industria tecnol\u00f3gica mediante asociaciones estrat\u00e9gicas. As\u00ed, las alianzas minilaterales y no oficiales permiten crear din\u00e1micas de poder \u00e1giles y convergentes, jugando sutilmente con las ambig\u00fcedades que permiten instrumentalizar el derecho y el comercio en una zona de libre flotaci\u00f3n diplom\u00e1tica, manteniendo las tensiones con China, sobre todo las econ\u00f3micas, por debajo de un determinado umbral.<\/p>\n\n\n\n Aunque las alianzas se definen cl\u00e1sicamente por una cl\u00e1usula de defensa rec\u00edproca, esta terminolog\u00eda parece adecuada por tres elementos: en primer lugar<\/em>, la intenci\u00f3n pol\u00edtica (aislar a China, bloquear su desarrollo aprovechando la cooperaci\u00f3n profunda y espec\u00edfica con sus pa\u00edses vecinos), que se juega en segundo lugar<\/em> en un contexto global -ampliamente referido m\u00e1s arriba- de conflictualizaci\u00f3n de la econom\u00eda y en tercer lugar<\/em> en un per\u00edmetro funcional directamente vinculado al uso militar de las nuevas tecnolog\u00edas dirigidas con el objetivo defensivo de bloquear al rival chino en su conquista tecno-militar.<\/p>\n\n\n\n A este respecto, cabe destacar tres iniciativas m\u00e1s o menos recientes:<\/p>\n\n\n\n Las alianzas minilaterales y no oficiales permiten crear din\u00e1micas de poder \u00e1giles y convergentes, jugando sutilmente con las ambig\u00fcedades que permiten instrumentalizar el derecho y el comercio en una zona de libre flotaci\u00f3n diplom\u00e1tica, manteniendo las tensiones con China, sobre todo las econ\u00f3micas, por debajo de un determinado umbral.<\/p>ASMA MHALLA<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n De manera m\u00e1s cl\u00e1sica, la OTAN sigue siendo la Alianza de referencia en cuanto a riesgos cibern\u00e9ticos. Desde 2016, la organizaci\u00f3n ha tomado la medida del riesgo de estas nuevas amenazas y, de forma m\u00e1s general, del ciberespacio como quinta dimensi\u00f3n de la confrontaci\u00f3n y ha invocado la posibilidad de activar el art\u00edculo 5 relativo a la cl\u00e1usula de defensa colectiva en caso de un ciberataque cr\u00edtico contra uno de los pa\u00edses de la Alianza. En el plano operativo, tambi\u00e9n en 2016, la Alianza reforz\u00f3 sus programas de cooperaci\u00f3n con la Uni\u00f3n Europea, especialmente en el marco de un acuerdo t\u00e9cnico sobre ciberdefensa en los \u00e1mbitos del intercambio de informaci\u00f3n, la formaci\u00f3n, la investigaci\u00f3n y la educaci\u00f3n. En 2018, los aliados crean un Centro de Operaciones Cibern\u00e9ticas dentro de la estructura de mando de la OTAN y el Centro de Excelencia de Ciberdefensa Cooperativa (CCD CoE) en Tallin, Estonia. En 2021, ponen en marcha una doctrina de ciberdefensa m\u00e1s global <\/span>21<\/sup><\/a><\/span><\/span>.\u00a0<\/p>\n\n\n\n La intenci\u00f3n pol\u00edtica de estas alianzas minilaterales y ambiguas es servir a la instrumentalizaci\u00f3n estadounidense de las dependencias, que el pa\u00eds est\u00e1 creando y dominando en sus zonas geogr\u00e1ficas prioritarias, en primer lugar el Indo-Pac\u00edfico. Desde este punto de vista, cabe destacar que los pa\u00edses europeos no forman parte de ellas, por dos razones principales: en primer lugar, la eficacia de los peque\u00f1os grupos convergentes en t\u00e9rminos de enfoque; en segundo lugar, la no necesidad de integrar luego a los pa\u00edses europeos. <\/p>\n\n\n\n En el \u00e1mbito de la econom\u00eda de los datos que describe Pierre Veltz, Estados Unidos es, en efecto, el megacentro mundial por el que pasa el 80% del tr\u00e1fico de datos del mundo a trav\u00e9s de los cables submarinos <\/span>22<\/sup><\/a><\/span><\/span>, que acoge a las BigTech estrat\u00e9gicas, a los l\u00edderes mundiales de la computaci\u00f3n en la nube, liderados por Amazon y Microsoft, de la IA o del new space<\/em><\/a>, como SpaceX y el ya famoso Starlink de Elon Musk<\/a>. Para Farrell y Newman, el poder tecnol\u00f3gico y comercial estadounidense juega con dos din\u00e1micas no contradictorias: el pan\u00f3ptico -las condiciones de posibilidad de la vigilancia masiva- y el efecto de los cuellos de botella que controlan total o parcialmente. As\u00ed, en el caso europeo, m\u00e1s que de alianzas -aparte de la OTAN-, el poder estadounidense se materializa m\u00e1s bien en forma de injerencia que podr\u00eda compararse con la din\u00e1mica de los antiguos protectorados franceses en el norte de \u00c1frica, que debe entenderse en este contexto como un \u00abtecno-protectorado\u00bb que mantendr\u00eda un cierto nivel de independencia interna del pa\u00eds, pero en funci\u00f3n de capacidades de soberan\u00eda de geometr\u00eda variable que dependen en \u00faltima instancia del \u00abprotector\u00bb, en particular en materia de inteligencia o de pol\u00edtica industrial tecnol\u00f3gica.\u00a0<\/p>\n\n\n\n En Europa, Estados Unidos utiliza en la pr\u00e1ctica dos instrumentos:<\/p>\n\n\n\n El territorio europeo se ve, se percibe y se trata como un proxy<\/em> de la guerra tecnol\u00f3gica sino-estadounidense.<\/p>ASMA MHALLA<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Frente a China, Estados Unidos hace valer su posici\u00f3n de forma m\u00e1s brutal. <\/p>\n\n\n\n La guerra comercial, por el momento todav\u00eda por debajo del umbral de la confrontaci\u00f3n directa, est\u00e1 sin embargo declarada y abierta. En la actual configuraci\u00f3n geoestrat\u00e9gica, Estados Unidos explota abiertamente su papel de megacentro, controlando los puntos nodales estrat\u00e9gicos de la red. En el \u00e1mbito altamente estrat\u00e9gico de los cables submarinos, en 2013, 2020 y 2021, y bajo diferentes administraciones, Estados Unidos se comprometi\u00f3 a bloquear o ha cancelado varios proyectos de construcci\u00f3n de cables transpac\u00edficos chinos en el marco de la Digital Silk Road<\/em>. <\/p>\n\n\n\n M\u00e1s recientemente, son los semiconductores los que han cristalizado esta creciente tensi\u00f3n entre los dos Estados <\/a>por una sencilla raz\u00f3n: la \u00abguerra de los chips\u00bb trata realmente de la posibilidad de una guerra. En su notable ensayo Chip Wars<\/em>, Chris Miller repasa la historia de esta guerra de los chips y la principal apuesta, inicialmente militar, que fue la fuente de la ansiedad estadounidense por ser superada por China <\/span>25<\/sup><\/a><\/span><\/span>.<\/p>\n\n\n\n Esta preocupaci\u00f3n ha transformado a los semiconductores en una herramienta de coerci\u00f3n econ\u00f3mica, que comenz\u00f3 con Obama y fue ganando poder. Bajo el mandato de Biden, Washington comenz\u00f3 por aumentar el n\u00famero de empresas chinas, como Huawei, incluidas en la lista negra. Entre agosto de 2022 y octubre de 2022, el presidente estadounidense firm\u00f3 una salva de decretos para frenar el desarrollo de China en semiconductores de \u00faltima generaci\u00f3n y, a su vez, frenar el desarrollo de supercomputadoras o IA para uso militar. La administraci\u00f3n quiere intensificar su control sobre la exportaci\u00f3n de software estadounidense de alta tecnolog\u00eda a China, con el Bureau of Industry and Security<\/em> (BIS) del Departamento de Comercio de Estados Unidos actuando como guardi\u00e1n. En agosto de 2022, la administraci\u00f3n prohibi\u00f3 oficialmente a algunas empresas estadounidenses como Nvidia o AMD exportar a China algunos de sus componentes cruciales, como las tarjetas gr\u00e1ficas (GPU) m\u00e1s avanzadas, para el desarrollo de la inteligencia artificial, la computaci\u00f3n cu\u00e1ntica o el armamento avanzado <\/span>26<\/sup><\/a><\/span><\/span>. En octubre de 2022, las sanciones se intensifican, ya que el gobierno bloquea expl\u00edcitamente la entrada de talentos estadounidenses en la industria china de semiconductores <\/span>27<\/sup><\/a><\/span><\/span>.<\/p>\n\n\n\n Esta nueva ronda de controles a la exportaci\u00f3n, y el aislamiento de China, s\u00f3lo ser\u00e1n efectivos si otros pa\u00edses clave en la cadena mundial de producci\u00f3n de semiconductores, especialmente Jap\u00f3n y los Pa\u00edses Bajos, principales exportadores a China de la maquinaria necesaria para producir chips, siguen el ejemplo de Estados Unidos, Esto es inevitable, dada la extraterritorialidad de la legislaci\u00f3n estadounidense (Foreign Direct Product Rule), que proh\u00edbe la exportaci\u00f3n de chips, programas inform\u00e1ticos o m\u00e1quinas desde el momento en que interviene cualquier tipo de abastecimiento en la producci\u00f3n del producto final. El arma legal tambi\u00e9n ir\u00e1 acompa\u00f1ada de su cuota de presi\u00f3n pol\u00edtica, como se ha mencionado anteriormente.<\/p>\n\n\n\n En cuanto a los resultados efectivos, a corto plazo, la estrategia estadounidense permitir\u00e1 bloquear el acceso a los chips de alta gama en China -chips l\u00f3gicos y GPU, por ejemplo, importantes para el desarrollo de los c\u00e1lculos de la IA-, al tiempo que se reorienta el circuito de producci\u00f3n y tambi\u00e9n la investigaci\u00f3n y el desarrollo hacia el mercado nacional, con incentivos y subvenciones a gran escala, siguiendo el ejemplo de la Chips and Science Act<\/em> ratificada por Joe Biden en agosto de 2022. <\/p>\n\n\n\n Sin embargo, a largo plazo, el resultado de esta guerra tecnol\u00f3gica no est\u00e1 escrito<\/a>. El principal l\u00edmite de la desvinculaci\u00f3n econ\u00f3mica, especialmente mediante el uso de herramientas legales de control de las exportaciones, es su diluci\u00f3n en el tiempo. El riesgo de estas medidas, a las que China no est\u00e1 respondiendo real o plenamente por el momento, es acelerar su autonom\u00eda tecnol\u00f3gica, una de las prioridades reafirmadas por Xi Jinping en el XX Congreso del Partido Comunista Chino<\/a> <\/span>28<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Al restringir el acceso de China a estos chips de \u00faltima generaci\u00f3n -que quedar\u00e1n obsoletos en unos a\u00f1os, lo que obligar\u00e1 a Estados Unidos. y a sus aliados a mantener actualizadas estas medidas coercitivas-, se est\u00e1 empujando a Pek\u00edn a volcarse en su mercado interno, a desarrollarlo y estructurarlo mucho m\u00e1s r\u00e1pido de lo previsto con vistas a adquirir su propia independencia tecnol\u00f3gica, al tiempo que se reduce significativamente la presencia estadounidense en China.\u00a0<\/p>\n\n\n\n Europa est\u00e1 tomando conciencia por fin de que la econom\u00eda mundial es una correa de transmisi\u00f3n de enfrentamientos y agresiones.<\/p>ASMA MHALLA<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Al igual que en el universo cibern\u00e9tico y en el caso de Ir\u00e1n tras la secuencia de Stuxnet -cuando una potencia empuja a su enemigo a cerrarse sobre s\u00ed mismo- se corta al mismo tiempo la posibilidad de tener informaci\u00f3n sobre sus verdaderas estrategias, fortalezas y debilidades. En este caso, sobre el estado real de avance de China en materia de la IA, cu\u00e1ntica, en particular para uso militar. Por \u00faltimo, al dar a China los medios posibles para conquistar su propia autonom\u00eda estrat\u00e9gica, se reduce parad\u00f3jicamente la posici\u00f3n de Estados Unidos como nodo capaz de instrumentalizar estas dependencias y jugar con estas armas de guerra comercial. <\/p>\n\n\n\n Europa, por su parte, sigue t\u00edmidamente -el episodio de Huawei en el momento de la batalla por el 5G lo atestigua <\/span>29<\/sup><\/a><\/span><\/span>.- sin tomar posici\u00f3n por el momento. Ser un mercado abierto ya no puede ser una estrategia geopol\u00edtica como tal<\/a>, y la econom\u00eda ya no puede ser el \u00fanico v\u00ednculo posible entre los Estados de la Uni\u00f3n. Europa est\u00e1 tomando conciencia por fin de que la econom\u00eda mundial es una correa de transmisi\u00f3n de enfrentamientos y agresiones. El hecho es que, aunque la comprensi\u00f3n est\u00e1 ah\u00ed, las herramientas a su disposici\u00f3n son todav\u00eda bastante d\u00e9biles por el momento.<\/p>\n\n\n\n Esta guerra tecno-comercial se desarrolla sim\u00e9tricamente con la fragmentaci\u00f3n del ciberespacio en otros tantos bloques ideol\u00f3gicos -una din\u00e1mica de fractura que ya hemos mencionado en estas columnas<\/a>-. Esta escisi\u00f3n se traduce en la necesidad de desvincular, deseada o sufrida, las econom\u00edas occidentales de China o, m\u00e1s exactamente, de volver a vincular las \u00abfuentes de prosperidad y seguridad\u00bb, para utilizar el an\u00e1lisis de Olivier Schmitt. Esto significa una progresiva re-regionalizaci\u00f3n de la producci\u00f3n. Este reacoplamiento podr\u00eda tener lugar a dos niveles: parcial para las industrias no cr\u00edticas, r\u00e1pido y brutal para las tecnolog\u00edas cr\u00edticas. <\/p>\n\n\n\nEl poder ambiguo<\/strong><\/h2>\n\n\n\n
Alianzas e interdependencias a la luz de la tecnopol\u00edtica<\/strong><\/h2>\n\n\n\n
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Alianzas minilaterales ambiguas e informales<\/strong><\/h2>\n\n\n\n
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La arsenalizaci\u00f3n de las dependencias<\/strong><\/h2>\n\n\n\n
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La guerra de los semiconductores en el centro de la rivalidad tecnol\u00f3gica sino-estadounidense<\/strong><\/h2>\n\n\n\n
Los dilemas europeos<\/strong><\/h2>\n\n\n\n