{"id":111335,"date":"2026-09-17T10:56:58","date_gmt":"2026-09-17T08:56:58","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=111335"},"modified":"2026-09-17T10:57:05","modified_gmt":"2026-09-17T08:57:05","slug":"por-una-soberania-tecnologica-selectiva","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/09\/17\/por-una-soberania-tecnologica-selectiva\/","title":{"rendered":"Por una soberan\u00eda tecnol\u00f3gica selectiva"},"content":{"rendered":"\n

Para prepararse para la rentr\u00e9e, pruebe <\/em>el Grand Continent. Ideas y an\u00e1lisis que no se encuentran en ning\u00fan otro sitio, pero que pronto ver\u00e1 por todas partes. En su bandeja de entrada a partir de 8 euros al mes.<\/a><\/em><\/p>\n\n\n\n

El 12 de junio de 2026, <\/span>1<\/sup><\/a><\/span><\/span> la Casa Blanca impuso restricciones a la exportaci\u00f3n que limitaban dr\u00e1sticamente el acceso de empresas y personas extranjeras a los modelos de inteligencia artificial m\u00e1s avanzados del gigante Anthropic. De la noche a la ma\u00f1ana, Europa perdi\u00f3 la posibilidad de utilizar una de las IA m\u00e1s potentes del mundo, en la que muchas de sus empresas ya empezaban a confiar. Bast\u00f3 una decisi\u00f3n repentina de la administraci\u00f3n de Trump para poner de manifiesto el costo exorbitante de la dependencia del continente respecto a esta tecnolog\u00eda punta estadounidense. <\/span>2<\/sup><\/a><\/span><\/span> Aunque el acceso ya se ha restablecido, este incidente ha demostrado una vez m\u00e1s que Estados Unidos no es fiable ni como aliado ni como socio, y ha acentuado la urgencia de la aspiraci\u00f3n europea a una mayor soberan\u00eda tecnol\u00f3gica, que se ha convertido en un elemento clave para la competitividad y la seguridad del continente. <\/p>\n\n\n\n

Sin embargo, el debate sobre esta cuesti\u00f3n suele estar marcado por aspiraciones poco realistas e imposibles de materializar. De hecho, el objetivo de Europa no puede ser una soberan\u00eda tecnol\u00f3gica total, sino una soberan\u00eda selectiva. Por lo tanto, el reto estrat\u00e9gico que se plantea no consiste en eliminar todas<\/em> las dependencias, sino en distinguir cu\u00e1les son las m\u00e1s importantes, cu\u00e1les pueden reducirse, cu\u00e1les deben atenuarse y cu\u00e1les hay que gestionar con habilidad para que Europa pueda defender sus intereses y sus valores.<\/p>\n\n\n\n

El surgimiento de un imperativo categ\u00f3rico<\/h2>\n\n\n\n

La b\u00fasqueda europea de autonom\u00eda estrat\u00e9gica, incluso en materia de soberan\u00eda tecnol\u00f3gica, no se remonta ni al auge de la IA ni a la ruptura con Anthropic. Las preocupaciones sobre la excesiva dependencia de Europa respecto a Estados Unidos y China no han dejado de crecer a lo largo de la \u00faltima d\u00e9cada. Aunque la autonom\u00eda estrat\u00e9gica comenz\u00f3 siendo un lema promovido principalmente por Francia <\/span>3<\/sup><\/a><\/span><\/span> \u2014que el resto de capitales europeas rechazaban como una manifestaci\u00f3n \u00abdirigista\u00bb de Par\u00eds\u2014, la importancia de este objetivo pol\u00edtico cuenta ahora con el consenso de los dirigentes del continente. Cuando Emmanuel Macron destac\u00f3 su importancia durante la Cumbre para la Acci\u00f3n sobre Inteligencia Artificial celebrada en Par\u00eds en febrero de 2025, ya no necesitaba convencer a sus hom\u00f3logos. La \u00fanica cuesti\u00f3n era saber cu\u00e1nto tiempo se tardar\u00eda en alcanzarla. <\/p>\n\n\n\n

Esta ambici\u00f3n se vuelve a\u00fan m\u00e1s urgente dado que los europeos se encuentran atrapados entre las dos potencias que dominan la vanguardia tecnol\u00f3gica en materia de IA. De hecho, en todos los indicadores clave, Pek\u00edn y Washington se presentan, con raz\u00f3n, como l\u00edderes indiscutibles, dominando todos los niveles de la pila tecnol\u00f3gica (el \u00abstack\u00bb)<\/em>, desde los modelos de IA hasta los semiconductores, pasando por los servicios en la nube y los centros de datos. Concentran la mayor parte del talento y atraen inversiones colosales. Europa, muy rezagada, se encuentra especialmente vulnerable. Sin embargo, sus empresas cuentan con ciertas bazas, en particular competencias de vanguardia en rob\u00f3tica. ASML \u2014el fabricante neerland\u00e9s de sofisticadas m\u00e1quinas de litograf\u00eda utilizadas en la fabricaci\u00f3n de chips de gama alta\u2014 es, por tanto, una de las empresas m\u00e1s estrat\u00e9gicas en la carrera por la IA. Pero la brecha entre las capacidades europeas y las de Estados Unidos o China ya es demasiado grande y no deja de aumentar. <\/p>\n\n\n\n

Debido a estas debilidades relativas, Europa suele presentarse, en el mejor de los casos, como una espectadora o, en el peor, como una v\u00edctima. Los gobiernos europeos y algunas empresas han optado durante mucho tiempo por ignorar este retraso en materia de innovaci\u00f3n, apoy\u00e1ndose en las tecnolog\u00edas estadounidenses sin realizar esfuerzos sostenidos para reducir su dependencia. Durante a\u00f1os, la Uni\u00f3n ha apostado por sus amplios poderes reguladores, considerando que bastar\u00edan para orientar el desarrollo tecnol\u00f3gico de acuerdo con sus valores gracias a una normativa protectora de los derechos. <\/span>4<\/sup><\/a><\/span><\/span> Pero la confianza en el poder normativo de la Uni\u00f3n ha dado paso a la toma de conciencia de que Europa no puede conformarse con ser un \u00e1rbitro en un mundo marcado por la escalada de las guerras comerciales y tecnol\u00f3gicas, el deterioro de las relaciones transatl\u00e1nticas y el aumento de las tensiones. <\/span>5<\/sup><\/a><\/span><\/span> Tambi\u00e9n debe ser un actor de pleno derecho, que defienda sus intereses mediante estrategias ofensivas y defensivas s\u00f3lidas. El control soberano sobre tecnolog\u00edas clave como la IA se ha convertido en algo indispensable para proteger la econom\u00eda, la seguridad y la democracia del continente.<\/p>\n\n\n\n

En 2024, el informe de Mario Draghi<\/a> sobre la competitividad hab\u00eda suscitado un gran inter\u00e9s en todo el continente. <\/span>6<\/sup><\/a><\/span><\/span> En \u00e9l expon\u00eda los retos existenciales de Europa y pon\u00eda de manifiesto hasta qu\u00e9 punto un sector tecnol\u00f3gico pr\u00f3spero era vital para recuperar la competitividad. <\/p>\n\n\n\n

Este objetivo tambi\u00e9n es fundamental para la defensa, ya que no hay seguridad sin prosperidad. La invasi\u00f3n rusa de Ucrania y la p\u00e9rdida de confianza en las garant\u00edas de seguridad estadounidenses han obligado a los europeos a reconstruir sus propias capacidades militares. Esto requiere recursos considerables para unas econom\u00edas que ya deben hacer frente a unas finanzas p\u00fablicas endeudadas y a un crecimiento estancado. Por ello, el informe Draghi ha situado, con raz\u00f3n, la competitividad y la soberan\u00eda tecnol\u00f3gica en primer plano de la agenda pol\u00edtica. La aceleraci\u00f3n de la carrera por la IA hace que este objetivo sea a\u00fan m\u00e1s urgente y determinante. <\/p>\n\n\n\n\n\n

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\u00abLos gobiernos europeos y algunas empresas han optado durante mucho tiempo por ignorar este retraso en materia de innovaci\u00f3n, apoy\u00e1ndose en las tecnolog\u00edas estadounidenses sin realizar esfuerzos sostenidos para reducir su dependencia\u00bb.<\/figcaption>\n <\/a>\n<\/figure>\n\n\n

Por qu\u00e9 Europa no debe aspirar a ser totalmente soberana<\/h2>\n\n\n\n

Una soberan\u00eda total en materia de IA implicar\u00eda un control absoluto \u2014es decir, totalmente soberano\u2014 sobre toda la pila tecnol\u00f3gica. Ahora bien, esta no se limita a la capa de los modelos, sino que tambi\u00e9n incluye una infraestructura sofisticada \u2014centros de datos, servicios en la nube\u2014 as\u00ed como semiconductores, que son esenciales para el entrenamiento de los modelos de IA de vanguardia y su implementaci\u00f3n. <\/span>7<\/sup><\/a><\/span><\/span> Dicho control requerir\u00eda, adem\u00e1s, considerables recursos energ\u00e9ticos para alimentar los centros de datos, as\u00ed como el control del suministro de tierras raras, indispensables para los semiconductores y otros componentes de hardware clave. <\/span>8<\/sup><\/a><\/span><\/span> <\/p>\n\n\n\n

Recordemos, en primer lugar, algo evidente: si hablamos de una carrera<\/em> por la IA, es precisamente porque ni Estados Unidos ni China disponen de una soberan\u00eda total sobre esta tecnolog\u00eda y es probable que ninguno de los dos est\u00e9 siquiera en condiciones de pretenderla. <\/span>9<\/sup><\/a><\/span><\/span> De hecho, la IA se basa en complejas cadenas de suministro mundiales, imposibles de controlar o nacionalizar. As\u00ed, China sigue dependiendo de los semiconductores extranjeros y de los equipos necesarios para su fabricaci\u00f3n. Por su parte, Estados Unidos se ha negado a suministrarle los chips m\u00e1s avanzados con el fin de preservar su ventaja en el entrenamiento de los modelos de IA de vanguardia m\u00e1s potentes. <\/span>10<\/sup><\/a><\/span><\/span> A su vez, Pek\u00edn supo aprovechar la dependencia estadounidense de las tierras raras, lo que oblig\u00f3 a la administraci\u00f3n de Trump a flexibilizar sus controles a la exportaci\u00f3n de semiconductores a cambio del acceso a estos minerales esenciales. <\/span>11<\/sup><\/a><\/span><\/span> Los chips ilustran, por otra parte, bien la magnitud de estas interdependencias: Estados Unidos domina su dise\u00f1o, Taiw\u00e1n su fabricaci\u00f3n, los Pa\u00edses Bajos ciertos equipos clave, Jap\u00f3n los componentes qu\u00edmicos necesarios para su fabricaci\u00f3n, Corea las \u00abmemorias semiconductoras\u00bb y China las materias primas. <\/span>12<\/sup><\/a><\/span><\/span> Cada uno de estos pa\u00edses podr\u00eda convertir en arma el o los cuellos de botella que controla para influir en la carrera por la IA. Pero incluso si lo hicieran de forma agresiva, cada uno seguir\u00eda siendo vulnerable a que otros actores de la cadena de suministro se aprovecharan de otro cuello de botella. <\/span>13<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n

Si ni Estados Unidos ni China pueden aspirar a una soberan\u00eda total en materia de IA, Europa a\u00fan menos. El continente acumula muchas m\u00e1s dependencias y dispone de muchos menos recursos para liberarse de ellas. Adem\u00e1s, ser\u00eda peligroso para Europa adoptar un enfoque maximalista en su b\u00fasqueda de soberan\u00eda en materia de IA, aisl\u00e1ndose voluntaria y totalmente de las tecnolog\u00edas estadounidenses y chinas. Si las empresas europeas no tienen acceso a las mejores tecnolog\u00edas \u2014que, en el \u00e1mbito de la IA, suelen seguir siendo estadounidenses y chinas\u2014, la adopci\u00f3n de esta tecnolog\u00eda en Europa corre el riesgo de ralentizarse. <\/span>14<\/sup><\/a><\/span><\/span> La utilidad real de la IA depende, en efecto, de la forma en que la integremos en diversos sectores. Sin embargo, muchas de las ganancias de productividad prometidas por la IA a\u00fan no se han materializado. Es precisamente en este nivel crucial de la pila tecnol\u00f3gica, el de la aplicaci\u00f3n, donde Europa no presenta por el momento ninguna desventaja estructural inherente, siempre y cuando mantenga un acceso fiable a los modelos de vanguardia necesarios para la transformaci\u00f3n de su econom\u00eda.<\/p>\n\n\n\n

Por lo tanto, el objetivo debe ser una soberan\u00eda tecnol\u00f3gica selectiva. Europa debe actuar con visi\u00f3n estrat\u00e9gica, sin dejar de ser realista a la hora de elegir aquellas dependencias con las que puede convivir y aquellas en las que debe reducir los riesgos, ya sea a corto, mediano o largo plazo. <\/p>\n\n\n\n

Deber\u00eda dar prioridad a la reducci\u00f3n de las dependencias extranjeras m\u00e1s sensibles en materia de soberan\u00eda y, por lo tanto, las m\u00e1s perjudiciales si se utilizaran con fines hostiles, especialmente en lo que respecta a las infraestructuras esenciales y los servicios p\u00fablicos cr\u00edticos. Paralelamente, debe proseguir con ambici\u00f3n el desarrollo de mayores capacidades propias en todo el espectro tecnol\u00f3gico, jerarquizando cuidadosamente sus inversiones.<\/p>\n\n\n\n

Una estrategia para las potencias medias<\/h2>\n\n\n\n

Al igual que otras potencias que no cuentan con los recursos de Estados Unidos y China, Europa se enfrenta a importantes decisiones estrat\u00e9gicas sobre c\u00f3mo reducir sus dependencias tecnol\u00f3gicas. Expertos de Chatham House han propuesto recientemente una tipolog\u00eda de estrategias alternativas para las potencias medias: la alineaci\u00f3n (alignment<\/em>), la cobertura del riesgo (hedging<\/em>), la puesta en com\u00fan de recursos (pooling<\/em>) o la especializaci\u00f3n. <\/span>15<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n

La alineaci\u00f3n consiste en posicionarse deliberadamente del lado de Estados Unidos o de China \u2014y, por lo tanto, aceptar una dependencia respecto a uno de ellos, pero no del otro\u2014 con la esperanza de obtener un acceso privilegiado y otras ventajas. El hedging<\/em><\/a> consiste en recurrir a diversos proveedores extranjeros, al tiempo que se busca desarrollar de forma selectiva capacidades propias. La estrategia de pooling <\/em>tiene como objetivo establecer alianzas con pa\u00edses que compartan los mismos valores, con el fin de amplificar la influencia colectiva de todos los participantes. Por \u00faltimo, la especializaci\u00f3n implica identificar \u00e1mbitos concretos de la cadena de suministro mundial de IA en los que el pa\u00eds pueda desarrollar capacidades aut\u00f3nomas, o incluso convertirse en l\u00edder mundial, reforzando as\u00ed su poder de negociaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n

Aunque estas cuatro estrategias se presenten como excluyentes, Europa se encuentra en una posici\u00f3n ideal para combinarlas: la armonizaci\u00f3n y el hedging <\/em>presentan limitaciones evidentes, pero la puesta en com\u00fan de recursos y la especializaci\u00f3n podr\u00edan aprovecharse de forma \u00fatil.<\/p>\n\n\n\n

Las alineaciones arriesgadas<\/h3>\n\n\n\n

Europa deber\u00eda, ante todo, evitar depender en exceso de Estados Unidos o de China. En el pasado, alinearse con Washington pudo haber sido una estrategia plausible, pero nunca fue la \u00f3ptima. Durante d\u00e9cadas, los europeos se han apoyado en numerosas tecnolog\u00edas estadounidenses, tranquilos gracias a los estrechos v\u00ednculos econ\u00f3micos, pol\u00edticos y militares que sustentaban la asociaci\u00f3n transatl\u00e1ntica. Durante el segundo mandato de Donald Trump, Estados Unidos se ha convertido en un socio cada vez m\u00e1s impredecible y poco fiable: aranceles, ataques a las leyes e instituciones democr\u00e1ticas, amenazas sobre Groenlandia y retirada de las garant\u00edas de seguridad. Este punto de inflexi\u00f3n ha llevado a muchos europeos a concluir que alinearse con una potencia cada vez m\u00e1s hostil hacia el continente no solo ser\u00eda imprudente, sino tambi\u00e9n peligroso. <\/span>16<\/sup><\/a><\/span><\/span> El reciente episodio del corte de Anthropic pone de manifiesto que Estados Unidos es capaz y est\u00e1 dispuesto a privar a los europeos del acceso a las tecnolog\u00edas estadounidenses sin previo aviso ni negociaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n

Al mismo tiempo, un acercamiento a China no supone precisamente una alternativa atractiva. Pek\u00edn busca abiertamente sacar partido de las pol\u00edticas impredecibles de Estados Unidos, present\u00e1ndose como un proveedor de tecnolog\u00eda m\u00e1s estable y fiable. Pero China tambi\u00e9n ha demostrado que no duda en recurrir a la coacci\u00f3n econ\u00f3mica. Su control sobre las materias primas esenciales le confiere un poder y una influencia considerables. Ya ha hecho uso de ellos al imponer controles a la exportaci\u00f3n, limitando as\u00ed el acceso de Europa a las tierras raras, indispensables para las industrias automovil\u00edstica, verde, digital y de defensa del continente. <\/span>17<\/sup><\/a><\/span><\/span> Por \u00faltimo, la Rep\u00fablica Popular sigue siendo un r\u00e9gimen autoritario, lo que plantea otras cuestiones en cuanto a la dependencia de Europa respecto a actores cuyo modelo pol\u00edtico difiere tan fundamentalmente del suyo. <\/p>\n\n\n\n\n\n

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\u00abSi hablamos de la carrera por la IA, es precisamente porque ni Estados Unidos ni China tienen una soberan\u00eda total sobre esta tecnolog\u00eda y es probable que ninguno de los dos pueda siquiera aspirar a ella\u00bb.<\/figcaption>\n <\/a>\n<\/figure>\n\n\n

El hedging<\/em>: una estrategia de diversificaci\u00f3n<\/h3>\n\n\n\n

Europa, por el contrario, podr\u00eda adoptar una estrategia de cobertura del riesgo entre Estados Unidos y China, utilizando de forma selectiva sus tecnolog\u00edas y evitando deliberadamente depender de una \u00fanica fuente de suministro. Esto le permitir\u00eda enfrentar a las superpotencias entre s\u00ed.<\/p>\n\n\n\n

Por lo tanto, a la hora de negociar el acceso a las tecnolog\u00edas estadounidenses y chinas, Europa deber\u00eda utilizar su amplio mercado como palanca. <\/span>18<\/sup><\/a><\/span><\/span> China y Estados Unidos desean y necesitan acceder a los m\u00e1s de 450 millones de consumidores con poder adquisitivo que hay en Europa. Las empresas y los particulares europeos constituyen, por tanto, una importante fuente de ingresos para los desarrolladores de IA estadounidenses y chinos, lo que les incentiva en gran medida a abastecer este mercado. Este acceso podr\u00eda utilizarse, por ejemplo, para negociar un estatus de \u00absocio de confianza\u00bb que permitiera preservar el acceso de Europa a la IA de vanguardia estadounidense. Al mismo tiempo, podr\u00eda negociar acuerdos de transferencia de tecnolog\u00eda como condici\u00f3n previa para autorizar a las empresas tecnol\u00f3gicas chinas a invertir u operar en Europa. <\/span>19<\/sup><\/a><\/span><\/span> El objetivo de esta estrategia de diversificaci\u00f3n es evitar una dependencia excesiva de cualquiera de las dos partes, al tiempo que se refuerza su posici\u00f3n negociadora. <\/p>\n\n\n\n

La puesta en com\u00fan de capacidades mediante nuevas colaboraciones<\/h3>\n\n\n\n

El pooling<\/em> de capacidades con otras potencias medias reforzar\u00eda a\u00fan m\u00e1s el poder de negociaci\u00f3n de Europa frente a Estados Unidos y China.<\/p>\n\n\n\n

Europa cuenta con numerosos aliados y socios con los que colaborar. Una colaboraci\u00f3n m\u00e1s estrecha con pa\u00edses que comparten sus mismos valores, como Australia, Canad\u00e1, Corea del Sur y Jap\u00f3n, reforzar\u00eda el peso colectivo de una coalici\u00f3n de este tipo formada por pa\u00edses dispuestos a actuar. De hecho, ninguna de estas potencias medias desea alinearse plenamente ni con Estados Unidos ni con China. Saben que, por separado, podr\u00edan convertirse en blanco de medidas de coacci\u00f3n econ\u00f3mica por parte de uno u otro. No solo se enfrentan todas a amenazas comunes, sino que tambi\u00e9n comparten valores que les permiten establecer una cooperaci\u00f3n basada en la confianza y que redunda en beneficio de sus intereses mutuos. Adem\u00e1s, estos pa\u00edses disponen de tecnolog\u00edas clave que pueden compartirse para reducir sus vulnerabilidades individuales, ya sea en lo que respecta al acceso a la energ\u00eda, a los chips electr\u00f3nicos, a los modelos de c\u00f3digo abierto, o incluso a la investigaci\u00f3n o a la contrataci\u00f3n p\u00fablica. Dicha colaboraci\u00f3n les permitir\u00eda poner en com\u00fan sus recursos y beneficiarse de econom\u00edas de escala, as\u00ed como de valiosas capacidades complementarias, al tiempo que ofrecer\u00eda una mayor resistencia a las estrategias coercitivas de Pek\u00edn y Washington.<\/p>\n\n\n\n

Especializaci\u00f3n de Europa: desde la IA industrial hasta la I+D, pasando por la defensa<\/h3>\n\n\n\n

La Uni\u00f3n deber\u00eda identificar \u00e1mbitos de especializaci\u00f3n con el objetivo de convertirse en l\u00edder industrial y en un socio imprescindible en determinados segmentos de la cadena de valor de la IA. <\/p>\n\n\n\n

Empresas como ASML ya est\u00e1n demostrando que un grupo europeo puede desempe\u00f1ar un papel fundamental en la carrera por la vanguardia tecnol\u00f3gica. Europa deber\u00eda buscar ahora de forma proactiva otros \u00e1mbitos en los que sus ventajas puedan desarrollarse, ampliarse y aprovecharse para alcanzar posiciones de liderazgo a nivel mundial. Estos \u00e1mbitos deber\u00edan beneficiarse de inversiones adicionales, gracias a una pol\u00edtica industrial espec\u00edfica, pero tambi\u00e9n facilitando la entrada de capital privado. Adem\u00e1s de estas estrategias ofensivas, Europa deber\u00eda proteger estos sectores frente a cualquier adquisici\u00f3n por parte de actores externos, limitando la inversi\u00f3n extranjera directa e incluso bloqueando determinadas adquisiciones por parte de actores no europeos en sectores estrat\u00e9gicos, con el fin de garantizar que estas capacidades permanezcan en Europa. <\/span>20<\/sup><\/a><\/span><\/span> La posesi\u00f3n de estos activos clave confiere a Europa evidentes ventajas econ\u00f3micas, pero, sobre todo, una ventaja estrat\u00e9gica para resistir la coacci\u00f3n y negociar un acceso preferencial a los segmentos de la cadena de valor de la IA que no controla.<\/p>\n\n\n\n

La IA industrial constituye un \u00e1mbito natural de especializaci\u00f3n para Europa. <\/span>21<\/sup><\/a><\/span><\/span> A diferencia de la IA dirigida al gran p\u00fablico, genera ganancias de productividad casi inmediatas en rob\u00f3tica, industria manufacturera, qu\u00edmica y materiales, log\u00edstica, sanidad, sistemas energ\u00e9ticos y operaciones industriales: precisamente los sectores en los que Europa sigue siendo competitiva a escala mundial. Si bien hasta hace poco la atenci\u00f3n se hab\u00eda centrado en los modelos de lenguaje y los agentes, la IA industrial al servicio de la econom\u00eda real ofrece amplias oportunidades que Europa debe aprovechar.<\/p>\n\n\n\n

En este \u00e1mbito, el continente cuenta ya con una s\u00f3lida tradici\u00f3n industrial, con gigantes mundiales de la industria manufacturera como Siemens, Schneider Electric, Bosch, BASF o Airbus. El continente sigue siendo un actor de primer orden en los sectores que requieren ingenier\u00eda de precisi\u00f3n, en particular los componentes aeroespaciales, la rob\u00f3tica industrial o los dispositivos m\u00e9dicos. Su profunda experiencia en ingenier\u00eda y su amplio conjunto de datos industriales de alta calidad podr\u00edan aprovecharse para lograr avances en el \u00e1mbito de la IA industrial. Si bien es cierto que China ha logrado grandes avances en la aplicaci\u00f3n de la IA a las industrias f\u00edsicas y ha registrado progresos impresionantes en sectores como la rob\u00f3tica, <\/span>22<\/sup><\/a><\/span><\/span> a\u00fan no ha ganado la partida. Ser\u00eda un error dejar completamente en manos de China esta carrera por la \u00abIA encarnada\u00bb. Al contrario, deber\u00edamos integrar de forma ambiciosa la IA en los sectores en los que, de hecho, ya contamos con empresas y una experiencia reconocida a nivel mundial. En este sentido, el hecho de que hoy en d\u00eda haya m\u00e1s start-ups especializadas en IA industrial en Europa que en Estados Unidos demuestra que ya hemos empezado a sacar partido de estas ventajas. <\/span>23<\/sup><\/a><\/span><\/span> Ahora estas empresas deben poder desarrollarse en Europa y convertirse en l\u00edderes mundiales.<\/p>\n\n\n\n

El uso cient\u00edfico de la IA, que integra esta tecnolog\u00eda en los procesos de I+D, ofrece otro campo prometedor para el liderazgo mundial de Europa en materia de inteligencia artificial. De hecho, la excelencia del continente en materia de investigaci\u00f3n cient\u00edfica se presta a avances en \u00e1mbitos como la qu\u00edmica, la biolog\u00eda y la industria farmac\u00e9utica. En particular, gracias a un marco normativo muy desarrollado, Europa podr\u00eda centrarse en el desarrollo de soluciones de IA para los sectores regulados que exigen una tecnolog\u00eda especialmente fiable. As\u00ed, en sectores como la banca y los seguros, el cumplimiento normativo y el car\u00e1cter explicable y verificable de los modelos y aplicaciones de IA son elementos cruciales. Las empresas europeas llevan mucho tiempo operando en este marco de restricciones y podr\u00edan marcar el camino al aprovechar la IA para desarrollar soluciones que permitan procesos de cumplimiento normativo eficaces y fiables.<\/p>\n\n\n\n

Por \u00faltimo, los cambios geopol\u00edticos han dado lugar a importantes inversiones en empresas de defensa en toda Europa. Las tecnolog\u00edas centradas en la IA f\u00edsica, como los drones, pueden constituir un sector de especializaci\u00f3n privilegiado, al igual que los sistemas basados en la IA dedicados a la recopilaci\u00f3n de informaci\u00f3n y a la planificaci\u00f3n de operaciones en el campo de batalla.<\/p>\n\n\n\n

En definitiva, disponemos de opciones estrat\u00e9gicas. Pero nuestra b\u00fasqueda de soberan\u00eda en materia de IA requerir\u00e1 una combinaci\u00f3n de medidas de protecci\u00f3n, puesta en com\u00fan y especializaci\u00f3n. La combinaci\u00f3n adecuada de estas estrategias puede reducir las vulnerabilidades de Europa, tanto gestionando las dependencias existentes como desarrollando, al mismo tiempo, capacidades propias en materia de IA.<\/p>\n\n\n\n\n\n

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\u00abEl objetivo debe ser, por tanto, una soberan\u00eda tecnol\u00f3gica selectiva. Europa debe actuar con visi\u00f3n estrat\u00e9gica, sin dejar de ser realista a la hora de elegir aquellas dependencias con las que puede convivir.\u00bb<\/figcaption>\n <\/a>\n<\/figure>\n\n\n

Aprovechar los errores de Estados Unidos<\/h3>\n\n\n\n

Para hacer frente a los dilemas estrat\u00e9gicos a los que se enfrenta, Europa necesita comprender claramente cu\u00e1les son sus puntos fuertes y d\u00e9biles. Debe abordar con car\u00e1cter urgente los obst\u00e1culos estructurales al crecimiento, entre los que destaca la insuficiente integraci\u00f3n de los mercados. La Uni\u00f3n puede intentar inspirarse \u2014de forma selectiva\u2014 en algunos \u00e9xitos de Estados Unidos y China, como la fruct\u00edfera integraci\u00f3n de los mercados de capital riesgo en Estados Unidos o la atenci\u00f3n que presta China a las aplicaciones industriales de la IA. Pero tambi\u00e9n debe tener la confianza necesaria para desarrollar la IA de una manera que est\u00e9 en consonancia con los valores y las prioridades estrat\u00e9gicas del continente.<\/p>\n\n\n\n

La principal debilidad actual de Europa radica en la fragmentaci\u00f3n de su mercado<\/a>. A pesar de d\u00e9cadas de esfuerzos legislativos, el mercado \u00fanico sigue estando incompleto, lo que impide a las empresas europeas desarrollarse y aprovechar al m\u00e1ximo este vasto espacio econ\u00f3mico de 450 millones de consumidores. <\/span>24<\/sup><\/a><\/span><\/span> Esto es especialmente cierto en el caso de los servicios digitales. Demasiado preocupada por los aranceles impuestos por Donald Trump, la Uni\u00f3n olvida a veces que su principal socio comercial es ella misma. Debe completar con car\u00e1cter de urgencia la integraci\u00f3n de los mercados de capitales para que las start-ups especializadas en IA y el resto de empresas del continente puedan financiar su crecimiento. <\/span>25<\/sup><\/a><\/span><\/span> Si estas dos reformas se aplican de forma ambiciosa, ofrecen la v\u00eda m\u00e1s prometedora hacia una mayor soberan\u00eda tecnol\u00f3gica. <\/p>\n\n\n\n

M\u00e1s all\u00e1 de la fragmentaci\u00f3n, esta trayectoria positiva suele considerarse comprometida por otras dos debilidades reales. En primer lugar, la falta de capital para financiar las necesidades de infraestructuras de la econom\u00eda de la IA limitar\u00eda la capacidad de Europa para construir un ecosistema de vanguardia. Desde este punto de vista, la incapacidad para sacar partido de la revoluci\u00f3n de internet sigue lastrando a un continente que carece de gigantes tecnol\u00f3gicos que generen importantes flujos de ingresos para financiar el desarrollo de las infraestructuras. Esta situaci\u00f3n contrasta fuertemente con el ecosistema de las empresas estadounidenses, que, por su parte, pueden movilizar capitales colosales para financiar el mayor proyecto de desarrollo de infraestructuras de la historia. En segundo lugar, la propensi\u00f3n de Europa a regular la tecnolog\u00eda se percibe a menudo como un freno a la innovaci\u00f3n europea. <\/span>26<\/sup><\/a><\/span><\/span> Los detractores del Estado regulador europeo suelen destacar que las empresas estadounidenses no est\u00e1n sujetas a tales regulaciones, lo que les deja total libertad para innovar. <\/p>\n\n\n\n

Una IA eficiente<\/h3>\n\n\n\n

Sin embargo, estas dos debilidades percibidas tambi\u00e9n pueden suponer ventajas para Europa. En primer lugar, aunque deba aumentar sus inversiones en infraestructuras de IA y construir centros de datos, no debe por ello intentar competir con el desarrollo masivo de las infraestructuras estadounidenses. Se prev\u00e9 que los principales hiperescaladores de Silicon Valley inviertan 800.000 millones de d\u00f3lares en infraestructuras de IA solo en 2026, mientras se enzarzan en una carrera fren\u00e9tica por mantener la ventaja de Estados Unidos en el desarrollo de la IA de vanguardia. Gran parte de estas inversiones se destina a la construcci\u00f3n de centros de datos donde se entrenan los modelos m\u00e1s eficaces. Sin embargo, esta apuesta por un modelo de expansi\u00f3n que consume mucha energ\u00eda y requiere grandes inversiones de capital se enfrenta ahora a una resistencia creciente en Estados Unidos y en algunas otras regiones del mundo. La poblaci\u00f3n estadounidense se est\u00e1 volviendo masivamente en contra de la IA<\/a> y se muestra reacia a acoger gigantescos centros de datos en sus comunidades. <\/span>27<\/sup><\/a><\/span><\/span> Estos centros de datos consumen enormes cantidades de energ\u00eda, hasta el punto de saturar en algunos puntos la capacidad de la red el\u00e9ctrica existente y de hacer que se disparen los precios de la energ\u00eda para unos consumidores que ya se enfrentan a una inflaci\u00f3n galopante y a una crisis del poder adquisitivo. <\/span>28<\/sup><\/a><\/span><\/span> En respuesta al deterioro de la opini\u00f3n p\u00fablica en Estados Unidos, numerosos proyectos de centros de datos han sido revisados, suspendidos o incluso abandonados. <\/span>29<\/sup><\/a><\/span><\/span> M\u00e1s all\u00e1 de los efectos negativos sobre el medio ambiente y los precios de la energ\u00eda, los usuarios de la IA y algunas empresas comienzan a plantearse los costos asociados al uso de modelos que requieren una gran inversi\u00f3n de capital y que, por lo tanto, resultan m\u00e1s onerosos. Dado que la propuesta de valor de la IA sigue siendo limitada, numerosas empresas se est\u00e1n decantando ahora por la IA china, m\u00e1s asequible y \u00absuficientemente eficaz\u00bb. <\/span>30<\/sup><\/a><\/span><\/span> reconociendo que la mayor\u00eda de las tareas no requieren modelos de vanguardia costosos y pueden llevarse a cabo con una IA que consuma menos recursos. <\/p>\n\n\n\n

Esta reacci\u00f3n del mercado, unida a la opini\u00f3n p\u00fablica, ofrece una valiosa lecci\u00f3n a Europa. El enorme auge de las inversiones estadounidenses podr\u00eda no dar sus frutos, e incluso resultar un importante derroche de recursos. El creciente sentimiento contrario a la IA<\/a> tambi\u00e9n podr\u00eda frenar las ambiciones estadounidenses en este \u00e1mbito; se trata de un fen\u00f3meno que Europa a\u00fan podr\u00eda evitar si implementara la IA con mayor prudencia y teniendo en cuenta el inter\u00e9s general. Por lo tanto, la mejor opci\u00f3n sigue siendo invertir con prudencia, con el objetivo de crear modelos eficientes en cuanto a energ\u00eda y capital que, sin alcanzar las capacidades de la IA de vanguardia, respondan a una demanda creciente, tanto en el mercado interior como en el extranjero.<\/p>\n\n\n\n

Dominar la tecnolog\u00eda y generar confianza<\/h3>\n\n\n\n

Una segunda lecci\u00f3n para Europa es que no debe renunciar a su tendencia a regular la IA. El dominio estadounidense en materia de tecnolog\u00eda no se explica por su apego al tecnoliberalismo, incluida una IA no regulada. <\/span>31<\/sup><\/a><\/span><\/span> Por el contrario, el \u00e9xito estadounidense radica en su pr\u00f3spero ecosistema tecnol\u00f3gico, en particular su audaz cultura emprendedora, su amplio mercado interior, sus mercados de capitales altamente integrados y su acceso al talento mundial. <\/span>32<\/sup><\/a><\/span><\/span> Son las caracter\u00edsticas fundamentales del ecosistema tecnol\u00f3gico estadounidense las que han allanado el camino para que las empresas tecnol\u00f3gicas estadounidenses alcancen el estatus de l\u00edderes mundiales, un conjunto de cualidades que la Uni\u00f3n no ha sido capaz de reproducir hasta la fecha. China tambi\u00e9n regula la IA y ha demostrado c\u00f3mo la regulaci\u00f3n y la innovaci\u00f3n pueden coexistir. Esto sugiere, adem\u00e1s, que la inclinaci\u00f3n de Europa por la regulaci\u00f3n no es la raz\u00f3n por la que el continente se ha quedado rezagado respecto a Estados Unidos y China en la carrera tecnol\u00f3gica. <\/span>33<\/sup><\/a><\/span><\/span> <\/p>\n\n\n\n

Por otra parte, a medida que se desarrollan las capacidades de los modelos de IA, ya no resulta estrat\u00e9gicamente aconsejable ni pol\u00edticamente viable otorgar a las empresas del sector de la IA un poder ilimitado para orientar la evoluci\u00f3n de esta tecnolog\u00eda. El creciente resentimiento y la desconfianza del p\u00fablico hacia la IA demuestran que necesitamos una gobernanza previsible y protectora. Las presiones a favor de una regulaci\u00f3n tambi\u00e9n se est\u00e1n intensificando en Estados Unidos. El populismo en torno a la IA est\u00e1 ganando terreno, lo que podr\u00eda limitar el desarrollo y la adopci\u00f3n de esta tecnolog\u00eda en Estados Unidos. Las grandes empresas estadounidenses est\u00e1n empezando a darse cuenta de que no pueden seguir desarrollando esta tecnolog\u00eda sin el apoyo de la sociedad. <\/span>34<\/sup><\/a><\/span><\/span> Tambi\u00e9n resulta revelador que el a\u00f1o pasado se aprobaran 145 proyectos de ley sobre IA a nivel de los estados estadounidenses, <\/span>35<\/sup><\/a><\/span><\/span> lo que refleja el creciente apoyo de la opini\u00f3n p\u00fablica a una mayor regulaci\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n

La regulaci\u00f3n genera confianza, y la confianza en la IA es esencial para la adopci\u00f3n generalizada de esta tecnolog\u00eda por parte de la sociedad. La confianza es, en s\u00ed misma, una capacidad estrat\u00e9gica. Lejos de ser un obst\u00e1culo para las ambiciones europeas en materia de IA, un marco regulador estable es esencial para hacer realidad dichas ambiciones. Por lo tanto, una mejor regulaci\u00f3n puede facilitar la adopci\u00f3n de la IA en Europa y generar el crecimiento econ\u00f3mico que tanto necesita el continente. Tambi\u00e9n puede suponer una ventaja comparativa importante para Europa, que busca posicionarse como l\u00edder en una IA de confianza.<\/p>\n\n\n\n\n\n

\n \n \r\n \r\n \r\n \r\n \r\n <\/picture>\r\n \n
\u00abLa IA industrial constituye un \u00e1mbito natural de especializaci\u00f3n para Europa\u00bb<\/figcaption>\n <\/a>\n<\/figure>\n\n\n

Una carrera por la IA que Europa puede ganar<\/h2>\n\n\n\n

Quienes desean una soberan\u00eda tecnol\u00f3gica plena y total para Europa son tan poco constructivos como aquellos que se resignan a la vasallizaci\u00f3n. La verdad \u2014por inc\u00f3moda que sea\u2014 es que Europa no alcanzar\u00e1 esa soberan\u00eda en un futuro pr\u00f3ximo, si es que alguna vez lo consigue. Cuanto antes admitan los europeos esta realidad, antes podr\u00e1n empezar a elaborar estrategias realistas y eficaces que hagan que el continente sea menos dependiente y m\u00e1s resiliente. Europa no puede eliminar todas sus dependencias, pero debe gestionarlas con sensatez. <\/p>\n\n\n\n

Reconocer que la soberan\u00eda tecnol\u00f3gica no est\u00e1 al alcance de la mano no significa que nos hayamos quedado sin opciones. Europa es un continente rico, repleto de enorme talento y de empresas globales. Cuenta con un amplio mercado interior, instituciones estables, as\u00ed como valiosos aliados y socios en todo el mundo. Lo que Europa necesita hoy es una nueva mentalidad. No deber\u00edamos comportarnos como si estuvi\u00e9ramos \u00abya convencidos de [nuestro] propio declive\u00bb, <\/span>36<\/sup><\/a><\/span><\/span> prepar\u00e1ndonos para la derrota como resultado inevitable de la carrera por la IA. En lugar de esa resignaci\u00f3n, Europa debe reunir el valor, la confianza y la convicci\u00f3n necesarios para aprovechar sus numerosas bazas, jugando no solo a la defensiva, sino tambi\u00e9n al ataque en esta carrera. Esta ambici\u00f3n renovada le permitir\u00e1 sacar partido de esas ventajas y convertirse en una potencia m\u00e1s aut\u00f3noma, capaz de escribir su propio futuro en materia de IA.<\/p>\n\n\n\n

Por \u00faltimo, debe decidir qu\u00e9 rumbo quiere tomar en materia de IA. Esta decisi\u00f3n constituye, en s\u00ed misma, un ejercicio de soberan\u00eda tecnol\u00f3gica. Es poco probable que las empresas europeas sean las primeras en alcanzar los l\u00edmites de la inteligencia artificial general, ni que logren convencer al mundo de que adopte una pila tecnol\u00f3gica europea en materia de IA. Pero Europa a\u00fan puede ganar la carrera que m\u00e1s importa: la del despliegue a gran escala de la IA en toda su econom\u00eda y sus instituciones p\u00fablicas, con el fin de aumentar la prosperidad de Europa, reforzar su seguridad y preservar su democracia, al tiempo que se gestionan los riesgos que esta tecnolog\u00eda supone para sus ciudadanos. Para tener \u00e9xito, los l\u00edderes pol\u00edticos deber\u00e1n alcanzar dif\u00edciles compromisos entre objetivos pol\u00edticos contrapuestos. Pero si abordan estos compromisos con una ambici\u00f3n pragm\u00e1tica, podr\u00e1n ofrecer a Europa una forma de soberan\u00eda tecnol\u00f3gica que sea a la vez selectiva y significativa.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"

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