{"id":10982,"date":"2022-11-25T11:54:02","date_gmt":"2022-11-25T11:54:02","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=10982"},"modified":"2022-11-25T11:56:06","modified_gmt":"2022-11-25T11:56:06","slug":"pensar-los-bienes-comunes-para-afrontar-los-dilemas-tragicos-de-la-energia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/11\/25\/pensar-los-bienes-comunes-para-afrontar-los-dilemas-tragicos-de-la-energia\/","title":{"rendered":"Pensar los bienes comunes para afrontar los \u00abdilemas tr\u00e1gicos\u00bb de la energ\u00eda"},"content":{"rendered":"\n
Nuestra sociedad se enfrenta al reto sin precedentes de llevar a cabo una transici\u00f3n ecol\u00f3gica radical en un corto periodo de tiempo. \u00bfEst\u00e1 la actual organizaci\u00f3n econ\u00f3mica y social preparada para hacer las compensaciones adecuadas y alinear a los diferentes actores implicados? Un enfoque f\u00e9rtil consiste en caracterizar los bienes comunes implicados en la transici\u00f3n ecol\u00f3gica, identificar los conflictos entre objetivos leg\u00edtimos y establecer nuevos modelos de gobernanza para afrontarlos. En el proceso, las empresas de servicios p\u00fablicos como EDF tienen un papel fundamental. Este art\u00edculo lo ilustra en el caso de la preservaci\u00f3n del clima y la gesti\u00f3n sostenible y equitativa de la energ\u00eda. <\/p>\n\n\n\n
La conciencia de la emergencia clim\u00e1tica y ecol\u00f3gica est\u00e1 creciendo entre los distintos componentes de nuestra sociedad. Sin embargo, se enfrenta a la inercia estructural y a la fuerza de nuestros h\u00e1bitos individuales y colectivos. Una dificultad particular reside en la multiplicaci\u00f3n de los conflictos entre diferentes objetivos leg\u00edtimos, todos ellos vinculados a cuestiones clim\u00e1ticas y energ\u00e9ticas. Enfocarse en los bienes comunes permite caracterizar esos conflictos y tratar de establecer una forma de gobernanza capaz de afrontarlos de manera m\u00e1s eficaz y justa. <\/p>\n\n\n\n
Cada vez hay m\u00e1s conciencia no s\u00f3lo de la prioridad y del car\u00e1cter sist\u00e9mico del reto de preservar el planeta y sus ecosistemas, sino tambi\u00e9n del car\u00e1cter com\u00fan de \u00abnuestro planeta\u00bb como un bien: es nuestra<\/em> casa la que se est\u00e1 quemando, y somos nosotros<\/em>, los habitantes de esa casa, los que miramos hacia otro lado o los que, aturdidos por el fuego, intentamos temporalmente apagarlo sin atacar las causas de fondo, sin organizarnos colectivamente para evitarlo o -porque puede ser demasiado tarde para evitarlo- para minimizarlo y adaptarnos a nuevas formas de vida. <\/p>\n\n\n\n El cuestionamiento en t\u00e9rminos de bienes comunes arroja luz sobre las cuestiones actuales: nos permite volver al sentido etimol\u00f3gico de la actividad econ\u00f3mica, que consiste en gestionar la casa com\u00fan (Oikonomia<\/em>). En sus Principios de Econom\u00eda Pol\u00edtica<\/em> (1848), John Stuart Mill subray\u00f3 hasta qu\u00e9 punto la econom\u00eda debe ser reconocida como una rama de la filosof\u00eda social, y no como una disciplina desconectada del cuestionamientos \u00e9ticos y pol\u00edticos. \u00bfQu\u00e9 sentido tienen las actividades econ\u00f3micas si no contribuyen a la calidad de vida y dejan un planeta habitable para las generaciones futuras? Esta perspectiva est\u00e1 vinculada a la preocupaci\u00f3n por el bien com\u00fan promovida desde la Antig\u00fcedad en la b\u00fasqueda de la vida buena. Los trabajos contempor\u00e1neos sobre los bienes comunes han llevado a la necesidad de redefinir qu\u00e9 recursos son inapropiables <\/span>1<\/sup><\/a><\/span><\/span> y cu\u00e1les condicionan la vida y el buen vivir en la tierra, y cuyo acceso debe ser posible para todos: la energ\u00eda en general y la electricidad en particular se encuentran entre estos bienes comunes esenciales. En el lenguaje de los economistas, son tanto rivales (su uso por parte de una persona impide o compromete el uso por parte de otra) como no exclusivos (por razones \u00e9ticas, t\u00e9cnicas o pol\u00edticas no se puede excluir a alguien del acceso a esos bienes). El llamado enfoque de los comunes insiste en las reglas y la gobernanza de tales bienes, en una perspectiva democr\u00e1tica al servicio de la justicia social y ecol\u00f3gica <\/span>2<\/sup><\/a><\/span><\/span>. <\/p>\n\n\n\n La energ\u00eda es un bien com\u00fan espec\u00edfico y arquitect\u00f3nico, ya que es indispensable para el desarrollo fisiol\u00f3gico de los seres humanos y de cada ser vivo a nivel individual, pero tambi\u00e9n para el desarrollo de las sociedades en su conjunto.<\/p>JEAN-BERNARD L\u00c9VY, C\u00c9CILE RENOUARD y CHARLES WEYMULLER<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Se podr\u00eda decir que la energ\u00eda es un bien com\u00fan espec\u00edfico y arquitect\u00f3nico, ya que es indispensable para el desarrollo fisiol\u00f3gico de los seres humanos y de cada ser vivo a nivel individual, pero tambi\u00e9n para el desarrollo de las sociedades en su conjunto (un apag\u00f3n energ\u00e9tico hace que toda una sociedad se detenga, o incluso corra peligro de muerte si pensamos en las interdependencias y en la forma en que las actividades m\u00e1s cotidianas, como la recolecci\u00f3n y el tratamiento de residuos, o el abastecimiento de las ciudades, dependen estructuralmente de ella). Algunas fuentes de energ\u00eda parecen inagotables, como el viento y el sol. De este modo, la energ\u00eda no tendr\u00eda competencia, ya que el consumo de una unidad de energ\u00eda no impedir\u00eda que otros consumieran la suya. Sin embargo, este car\u00e1cter inagotable de la energ\u00eda es s\u00f3lo aparente: la explotaci\u00f3n de la energ\u00eda natural se basa siempre en el uso de materiales, que son recursos naturales presentes en cantidades limitadas. En particular, la explotaci\u00f3n de las llamadas energ\u00edas renovables (e\u00f3lica, solar y biomasa) requiere grandes cantidades de metales, cuyas existencias son limitadas. La energ\u00eda \u00abtransformada\u00bb es, por tanto, un bien rival, indirectamente a trav\u00e9s del consumo de materiales que supone. Es un bien com\u00fan, que interact\u00faa con el bien com\u00fan que es \u00abnuestro planeta\u00bb a trav\u00e9s de los recursos naturales que consume y los recursos derivados que emite. En el mismo sentido, a un nivel m\u00e1s general, en virtud de las leyes de la termodin\u00e1mica, toda transformaci\u00f3n energ\u00e9tica aumenta la entrop\u00eda del sistema, con un elemento de irreversibilidad m\u00e1s o menos marcado, m\u00e1s o menos visible. Por tanto, no podemos contar con un acceso ilimitado a la energ\u00eda. Por lo tanto, debemos tratar las reservas de energ\u00eda accesibles a nuestra sociedad como un bien com\u00fan. As\u00ed, entre los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) adoptados por la comunidad internacional en 2015, el ODS 7 hace hincapi\u00e9 en el car\u00e1cter de \u00abbien com\u00fan\u00bb de la energ\u00eda y pretende: \u00abGarantizar el acceso a servicios energ\u00e9ticos fiables, sostenibles y modernos para todos a un costo asequible\u00bb. Tambi\u00e9n se percibe que la energ\u00eda es un bien com\u00fan que act\u00faa como vector entre el planeta (esfera geof\u00edsica) y la sociedad humana (esfera social). Este bien com\u00fan es sist\u00e9mico porque, adem\u00e1s de las interdependencias propias de un sistema energ\u00e9tico, se utiliza antes de las cadenas de valor de nuestras actividades econ\u00f3micas y sociales. <\/p>\n\n\n\n Como se\u00f1al\u00f3 Richard Buckminster Fuller ya en 1940, la revoluci\u00f3n industrial estuvo acompa\u00f1ada del desarrollo de nuestra capacidad de usar \u00abesclavos energ\u00e9ticos\u00bb, gracias a fuentes de energ\u00eda que se combinaron para multiplicar por diez nuestras capacidades de producci\u00f3n. Los historiadores, en particular Jean-Baptiste Fressoz, han mostrado la locura de nuestras sociedades y el car\u00e1cter ilusorio, hasta hoy, de sustituir una fuente de energ\u00eda por otra que ser\u00eda m\u00e1s sostenible. La crisis energ\u00e9tica que atravesamos es un doloroso recordatorio de ello<\/a>: ante las dificultades de abastecimiento de gas, se ha reactivado el consumo mundial de carb\u00f3n… Debemos integrar el hecho de que las formas de vivir y organizarse de nuestras sociedades desde las revoluciones industriales del siglo XIX se han basado, m\u00e1s o menos conscientemente, en el supuesto de que tenemos acceso a abundantes recursos naturales y a una energ\u00eda igualmente abundante. Ese supuesto ha sustentado el desarrollo de nuestras sociedades modernas, basadas en el consumo colectivo desenfrenado. Los flujos de consumo en las industrias textil y electr\u00f3nica son ejemplos simples pero edificantes y sintom\u00e1ticos <\/span>3<\/sup><\/a><\/span><\/span>. La actual crisis energ\u00e9tica pone en tela de juicio ese supuesto excesivamente despreocupado. Nuestras sociedades ya no tienen m\u00e1s remedio que evolucionar. El gran reto actual es reconocer el car\u00e1cter competitivo y limitado de nuestros recursos y garantizar su justa distribuci\u00f3n y uso. Este imperativo se refiere tanto al clima -reflejado en el objetivo de neutralidad global del carbono para 2050- como al mantenimiento de la biodiversidad, que es tambi\u00e9n un requisito previo para sostener la vida humana en la Tierra <\/span>4<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Adem\u00e1s de respetar el techo de los recursos naturales <\/span>5<\/sup><\/a><\/span><\/span>, tambi\u00e9n debemos garantizar un piso para saciar las necesidades esenciales de los seres humanos y la sociedad. Actuar a favor de los bienes comunes significa construir un modelo de sociedad que se mueva entre pisos y techos, en el espacio descrito por Kate Raworth como la \u00abeconom\u00eda de la dona\u00bb <\/span>6<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Tenemos que reconocer que las trayectorias actuales de nuestras sociedades est\u00e1n lejos de la marca y est\u00e1n dibujando un mundo que llegar\u00e1 a ser invivible para parte de la humanidad y para todos los seres vivos <\/span>7<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Si la realidad de la finitud se nos impone, debemos reconocer que el costo de la inacci\u00f3n actual es cada vez m\u00e1s alto, tanto para las generaciones futuras como para los m\u00e1s vulnerables de nuestras sociedades. <\/p>\n\n\n\n Los objetivos de preservar o desarrollar los bienes comunes interact\u00faan entre s\u00ed, lo que hace que el problema sea m\u00e1s complejo. Ya sab\u00edamos que era dif\u00edcil gobernar bien un<\/em> bien com\u00fan: pensemos en el debate sobre el papel que deben desempe\u00f1ar los derechos de propiedad. Insistiendo en la tragedia de los comunes, en un famoso art\u00edculo de 1968 <\/span>8<\/sup><\/a><\/span><\/span>, Hardin propon\u00eda privatizarlo todo o que un Estado central lo administrara todo; como respuesta, el trabajo emp\u00edrico de la economista Elinor Ostr\u00f6m, ganadora del Premio Nobel, demostr\u00f3 c\u00f3mo las comunidades, a lo largo de los tiempos, se han organizado para garantizar la gesti\u00f3n sostenible de los recursos comunes. Sin embargo, ahora tambi\u00e9n estamos experimentando la dificultad de gobernar varios bienes comunes que interact\u00faan, lo que crea mandatos y objetivos contradictorios. Esto tambi\u00e9n da lugar a lo que puede llamarse, siguiendo a la fil\u00f3sofa Martha Nussbaum, \u00abdilemas tr\u00e1gicos\u00bb <\/span>9<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Muchas de las compensaciones necesarias hoy en d\u00eda ponen en tensi\u00f3n las diversas necesidades actuales derivadas de nuestro estilo de vida, e ilustran la incompatibilidad de dichas necesidades individuales con las limitaciones actuales y futuras. La dimensi\u00f3n \u00abtr\u00e1gica\u00bb se refiere a la p\u00e9rdida inevitable, en t\u00e9rminos del sue\u00f1o imposible de una calidad de vida dependiente del crecimiento infinito de materiales y energ\u00eda.\u00a0Tras la invasi\u00f3n de Ucrania, ahora que los sistemas energ\u00e9ticos europeos est\u00e1n sometidos a la doble presi\u00f3n de la demanda y del desacoplamiento de los hidrocarburos rusos, una herramienta como el Observatorio de la guerra ecol\u00f3gica<\/a> creado por el Groupe d’\u00e9tudes g\u00e9opolitiques es un intento \u00fatil de cartografiar y medir los conflictos de objetivos.<\/p>\n\n\n\n En particular, en nuestra gesti\u00f3n del clima y la energ\u00eda, nos enfrentamos a un dilema entre, por un lado, el deseo de garantizar el acceso continuo a la energ\u00eda para todos y, por otro, la insostenibilidad a mediano plazo de nuestros actuales patrones de producci\u00f3n y consumo.<\/p>\n\n\n\n Nos enfrentamos a un dilema entre, por un lado, el deseo de garantizar el acceso continuo a la energ\u00eda para todos y, por otro, la insostenibilidad a mediano plazo de nuestros actuales patrones de producci\u00f3n y consumo.<\/p>JEAN-BERNARD L\u00c9VY, C\u00c9CILE RENOUARD y CHARLES WEYMULLER<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Y dentro de las preocupaciones a largo plazo sobre el clima y la energ\u00eda, nos enfrentamos a conflictos de objetivos muy concretos, entre diferentes imperativos:<\/p>\n\n\n\n La preservaci\u00f3n de la atm\u00f3sfera y el uso de la tierra<\/em>: la producci\u00f3n y distribuci\u00f3n de energ\u00eda conlleva conflictos no resueltos sobre la tierra, como ilustra el litigio sobre el deber de vigilancia en M\u00e9xico, donde una comunidad ind\u00edgena impugna el derecho de un tercero a la propiedad de la tierra en la que EDF, debidamente autorizada por el Estado de M\u00e9xico, planea instalar turbinas e\u00f3licas terrestres. Esto demuestra los l\u00edmites de un sistema que se basa exclusivamente en los derechos de propiedad para gestionar los bienes comunes.<\/p>\n\n\n\n Preservaci\u00f3n de la atm\u00f3sfera y uso del agua<\/em>: la producci\u00f3n de energ\u00eda, incluida la energ\u00eda descarbonizada, utiliza agua en varias etapas. Existen y aumentar\u00e1n los conflictos entre los usos industriales, agr\u00edcolas y particulares. Las sequ\u00edas del verano de 2022 en Europa son una buena muestra de ello: los r\u00edos europeos est\u00e1n en su nivel m\u00e1s bajo desde hace 500 a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n Preservaci\u00f3n de la atm\u00f3sfera y producci\u00f3n de residuos<\/em>: como la mayor\u00eda de las actividades humanas e industriales, la producci\u00f3n de energ\u00eda transforma la materia y produce residuos, es decir, materia en un estado inutilizable o, en algunos casos, perjudicial para la salud humana y el medio ambiente. Lo mismo ocurre con la producci\u00f3n de energ\u00eda descarbonizada. En el caso de las turbinas e\u00f3licas y los paneles solares, los equipos siguen siendo dif\u00edciles de reciclar. En el caso de la tecnolog\u00eda nuclear, la reacci\u00f3n que produce la energ\u00eda produce simult\u00e1neamente is\u00f3topos, que no se reciclan completamente y cuyas radiaciones ionizantes son peligrosas para la salud humana y el medio ambiente si los residuos no se guardan cuidadosamente mientras se extingue su radiactividad. Por lo tanto, es necesario gestionarlos a largo plazo. <\/p>\n\n\n\n Tal y como est\u00e1n las cosas, dadas las tecnolog\u00edas disponibles, ninguna soluci\u00f3n energ\u00e9tica actual puede garantizar el crecimiento infinito de nuestras sociedades termoindustriales tal y como han funcionado hasta ahora. La mayor\u00eda de los bienes que utilizamos hoy en d\u00eda, que han contribuido a nuestras sociedades de abundancia, siguen dependiendo de los combustibles f\u00f3siles y de la extracci\u00f3n de materias primas. Esto es v\u00e1lido para todos los medios de producci\u00f3n de energ\u00eda, incluidas las llamadas energ\u00edas renovables, como los paneles solares y los aerogeneradores, cuya fabricaci\u00f3n consume importantes vol\u00famenes de metales cuyos yacimientos son limitados.<\/p>\n\n\n\n Para establecer una estrategia energ\u00e9tica, en lo que respecta a la producci\u00f3n (la demanda es igualmente prioritaria, y la necesidad de sobriedad se trata en el apartado siguiente), es necesario comparar las soluciones disponibles sobre una base objetiva y sopesar los distintos objetivos perseguidos. Para ello, el mejor enfoque es estimar el impacto ambiental de los distintos medios de producci\u00f3n y consumo de energ\u00eda a lo largo de todo su ciclo de vida: desde la fase previa al proyecto hasta la rehabilitaci\u00f3n de los terrenos movilizados, pasando por la construcci\u00f3n de la instalaci\u00f3n, de sus componentes y su funcionamiento y mantenimiento, as\u00ed como el tratamiento de los residuos. Este an\u00e1lisis del ciclo de vida (ACV) se ha desarrollado con los indicadores Cambio Clim\u00e1tico y Agotamiento de los Recursos Minerales, a los que se hace referencia en el manual ILCD (International Reference Life Cycle Data System<\/em>) de la Comisi\u00f3n Europea.<\/p>\n\n\n\n En particular, estos estudios permiten una evaluaci\u00f3n objetiva de la tecnolog\u00eda nuclear en la producci\u00f3n de energ\u00eda. Desde el punto de vista de la protecci\u00f3n del clima, la tecnolog\u00eda nuclear tiene la menor huella de carbono entre las distintas tecnolog\u00edas de producci\u00f3n de energ\u00eda. En particular, las combinaciones de electricidad con una parte nuclear tienen una huella de carbono menor que las combinaciones que se basan 100% en la energ\u00eda e\u00f3lica, solar e hidr\u00e1ulica. Esto se debe, por un lado, a las diferencias en las emisiones de CO2 durante la fabricaci\u00f3n de los equipos de producci\u00f3n de energ\u00eda y, por otro, al car\u00e1cter m\u00e1s controlable de la energ\u00eda nuclear, que evita la necesidad de sobredimensionar la capacidad instalada en relaci\u00f3n con la cantidad de energ\u00eda que se espera producir. Desde el punto de vista del objetivo de preservar los recursos minerales, la tecnolog\u00eda nuclear es tambi\u00e9n mucho m\u00e1s econ\u00f3mica en cuanto a los materiales que consume que las tecnolog\u00edas de energ\u00edas renovables. <\/p>\n\n\n\n Sin embargo, desde el punto de vista de la generaci\u00f3n de residuos, la tecnolog\u00eda nuclear produce residuos m\u00e1s sensibles, ya que una fracci\u00f3n de ellos emite radiaciones ionizantes durante un largo periodo de tiempo antes de que su radiactividad se extinga gradualmente. Por lo tanto, cualquier uso de la tecnolog\u00eda nuclear en la producci\u00f3n de energ\u00eda requiere una gesti\u00f3n rigurosa y fiable de los residuos producidos. La gesti\u00f3n actual de los residuos nucleares es de esta naturaleza, y se beneficia en particular de la baja cantidad de residuos peligrosos (m\u00e1s baja entre m\u00e1s se incrementan los esfuerzos de reciclaje) y de su buena trazabilidad (a diferencia de la mayor\u00eda de los residuos t\u00f3xicos emitidos por la actividad humana). Este nivel ejemplar de seguridad debe mantenerse, de acuerdo con las m\u00e1s altas exigencias internacionales <\/span>10<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Sin embargo, la gesti\u00f3n tiene un costo, sobre todo financiero, que hay que pagar si queremos beneficiarnos de la tecnolog\u00eda nuclear en la producci\u00f3n de energ\u00eda <\/span>11<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Del mismo modo, la producci\u00f3n de energ\u00eda nuclear se basa en procesos f\u00edsicos que deben estar absolutamente controlados, pues de lo contrario pueden provocar accidentes cuyas consecuencias para la salud humana y el medio ambiente ser\u00edan muy graves en casos extremos y si el riesgo no est\u00e1 controlado. Para seguir controlando los procesos f\u00edsicos implicados en todas las situaciones (incluidas las m\u00e1s tensas, como la guerra o el colapso pol\u00edtico) y limitar el riesgo de un accidente grave a la menor probabilidad posible, son necesarios flujos de inversi\u00f3n recurrentes en estructuras, competencias y \u00f3rganos de control, lo que conlleva costos. Sin embargo, ese gasto es esencial para garantizar la seguridad nuclear, adem\u00e1s, las combinaciones de producci\u00f3n de electricidad que mezclan energ\u00eda nuclear y energ\u00edas renovables siguen siendo aquellas cuyo costo total (es decir, el costo para el sistema el\u00e9ctrico en su conjunto) es el menos alto, sobre todo en comparaci\u00f3n con las combinaciones de electricidad que dependen exclusivamente de las energ\u00edas renovables <\/span>12<\/sup><\/a><\/span><\/span>.<\/p>\n\n\n\n Por \u00faltimo, la elecci\u00f3n de utilizar o no la energ\u00eda nuclear debe basarse en un an\u00e1lisis preciso de las distintas dimensiones mencionadas anteriormente. Este an\u00e1lisis debe ser colectivo. Debe ser objeto de debates con la participaci\u00f3n de los ciudadanos, basados en informaci\u00f3n clara sobre las consecuencias de las diferentes opciones, y una lucidez colectiva sobre nuestras responsabilidades, sean cuales sean nuestras preferencias u opciones personales. En particular, esos debates deben reconocer la capacidad de la energ\u00eda nuclear para ofrecer una soluci\u00f3n al dilema entre la finitud de los recursos y el suministro de energ\u00eda para el sustento y el desarrollo sostenible de nuestras sociedades. Adem\u00e1s, deben reconocer los costos y requisitos de la utilizaci\u00f3n de la energ\u00eda nuclear: los costos financieros para garantizar el nivel necesario de seguridad nuclear (costos que, sin embargo, como se ha se\u00f1alado anteriormente, no alteran el hecho de que las combinaciones de electricidad que se basan tanto en la energ\u00eda nuclear como en las renovables son las m\u00e1s baratas de producir), los costos de los recursos naturales movilizados (aunque sean inferiores a los de otros medios de producci\u00f3n de energ\u00eda) y los requisitos institucionales de control y transparencia en la gesti\u00f3n de los residuos. Por \u00faltimo, los debates deben centrarse en la organizaci\u00f3n de la industria nuclear a nivel mundial para que nuestras sociedades puedan contar con una gobernanza s\u00f3lida, capaz de garantizar la seguridad nuclear y la gesti\u00f3n razonada de la tecnolog\u00eda nuclear con fines energ\u00e9ticos. En los debates hay que reconocer, sin duda, que dependemos de las decisiones y de los acontecimientos del pasado, pero tambi\u00e9n hay que asumir que lo que est\u00e1 en juego y la complejidad son tales que se pueden prever nuevas opciones en t\u00e9rminos de innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica, usos y organizaci\u00f3n institucional. Ante las inmensas incertidumbres relacionadas con la evoluci\u00f3n social y geopol\u00edtica mundial, y frente a los riesgos que conlleva cualquier soluci\u00f3n, es m\u00e1s necesaria que nunca una \u00e9tica de la responsabilidad, asumida colectivamente, en nuestras decisiones energ\u00e9ticas. <\/p>\n\n\n\n\n\n Adem\u00e1s de los conflictos de objetivos propios del clima y la energ\u00eda, tambi\u00e9n hay que tener en cuenta los conflictos en la forma en que los distintos individuos tratan el tema, ya sean conflictos de preferencias (los individuos tienen preferencias heterog\u00e9neas, m\u00e1s o menos altruistas), conflictos de generaci\u00f3n, e incluso incoherencias temporales (un mismo individuo puede tener un somportamiento esquizofr\u00e9nico en su aproximaci\u00f3n a los bienes comunes).<\/p>\n\n\n\n Por tanto, el problema no es unidimensional. Por un lado, existe una competencia de riesgos ligada a los objetivos perseguidos y, por otro, una multiplicidad de interacciones entre los actores (intercambios, fricciones, comportamientos racionales e irracionales). Vamos m\u00e1s all\u00e1 del caso te\u00f3rico con una sola externalidad (como el CO2) para la que bastar\u00eda con ponerle un precio para que los mercados internalizaran el problema.<\/p>\n\n\n\n Ante la urgencia y la complejidad, y en la competencia de los peligros, necesitamos tanto una visi\u00f3n clara del modelo de sociedad al que aspiramos como una nueva gobernanza para llevar a cabo la acci\u00f3n. Dicha gobernanza debe asumir expl\u00edcitamente que act\u00faa en favor de los bienes comunes y debe hacer expl\u00edcitas las compensaciones (trade-offs<\/em>).<\/p>\n\n\n\n De entrada, hay que precisar el modelo de sociedad al que aspiramos. Estamos claramente al final de un ciclo econ\u00f3mico y social. Est\u00e1 claro que el consenso de Washington ya no est\u00e1 adaptado para afrontar los retos actuales. El enfoque totalmente privado, desregulado y descentralizado est\u00e1 mostrando sus l\u00edmites y su incapacidad para abordar eficazmente los retos de los comunes. Adem\u00e1s, el resurgimiento de reg\u00edmenes m\u00e1s autoritarios y centralizados est\u00e1 poniendo en peligro la viabilidad del modelo democr\u00e1tico. No obstante, los modelos de sociedad adaptados a las cuestiones que est\u00e1n en juego deben debatirse \u00aben com\u00fan\u00bb. De las observaciones anteriores se desprenden algunos puntos clave.<\/p>\n\n\n\n Ahora est\u00e1 bastante claro que nuestro sistema institucional y jur\u00eddico ha confiado demasiado ciegamente en los derechos de propiedad: no es eficiente ni justo resolver los conflictos de uso a trav\u00e9s de los derechos de propiedad.<\/p>JEAN-BERNARD L\u00c9VY, C\u00c9CILE RENOUARD y CHARLES WEYMULLER<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n En primer lugar, debemos integrar el imperativo de la sobriedad. Las trayectorias-objetivo para la neutralidad del carbono en 2050 <\/span>13<\/sup><\/a><\/span><\/span> se basan no s\u00f3lo en la descarbonizaci\u00f3n de los m\u00e9todos de producci\u00f3n de energ\u00eda, en particular de la electricidad (a trav\u00e9s de la movilizaci\u00f3n de las energ\u00edas renovables y de la energ\u00eda nuclear), sino tambi\u00e9n -y sobre todo- en la reducci\u00f3n de la demanda total de energ\u00eda: una reducci\u00f3n del 45% del consumo de energ\u00eda en Francia de aqu\u00ed a 2050, objetivo de reducci\u00f3n que puede alcanzarse mediante la electrificaci\u00f3n acelerada de los usos, la mejora de la eficiencia energ\u00e9tica y la reducci\u00f3n del consumo final de bienes y servicios. Se trata de un esfuerzo colectivo muy importante en comparaci\u00f3n con las tendencias actuales. La necesidad de sobriedad viene impuesta por los l\u00edmites f\u00edsicos de los recursos naturales (por ejemplo, un consumo de cobre 4 veces mayor para un coche el\u00e9ctrico que para uno t\u00e9rmico). Hacer que nuestras sociedades sean sobrias en t\u00e9rminos de insumos energ\u00e9ticos requiere, por tanto, un doble esfuerzo: por un lado, un esfuerzo renovado en t\u00e9rminos de eficiencia energ\u00e9tica (es decir, para una unidad de consumo final dada, reducir el volumen de energ\u00eda necesario para producir esa unidad), y por otro lado, un esfuerzo sin precedentes en t\u00e9rminos de reducci\u00f3n de la demanda de consumo final (adoptar usos que consuman menos en t\u00e9rminos de bienes y servicios finales). La sobriedad debe organizarse: es el reto de la planificaci\u00f3n en los tiempos de la ecolog\u00eda de guerra<\/a>. Es necesario un enfoque consolidado de las cuestiones sist\u00e9micas, en el que una \u00fanica limitaci\u00f3n f\u00edsica se imponga a varios usos, que por tanto deben tener en cuenta su coexistencia. Por ejemplo, la necesidad de agua o de minerales para las diferentes fuentes de energ\u00eda de baja emisi\u00f3n de carbono. Adem\u00e1s, es necesaria una \u00abrevoluci\u00f3n cultural\u00bb para reducir el consumo y pensar que se puede vivir bien sin consumir siempre m\u00e1s y m\u00e1s. Esta revoluci\u00f3n no implica negar el progreso ni la innovaci\u00f3n, que siguen siendo bazas esenciales para completar con \u00e9xito la transici\u00f3n, incluso ganando en sobriedad, innovando en eficiencia energ\u00e9tica y en usos. Se trata de redefinir el progreso en funci\u00f3n de la calidad relacional que queremos promover entre los seres humanos y con el entorno vital, tanto para sobrevivir como para convivir. El acceso a la electricidad para todos, hoy y ma\u00f1ana, requiere la integraci\u00f3n de la sobriedad como principio rector de las pol\u00edticas p\u00fablicas y las estrategias empresariales <\/span>14<\/sup><\/a><\/span><\/span>.<\/p>\n\n\n\n En segundo lugar, hay que integrar mejor el imperativo de la justicia social<\/a>. La transici\u00f3n justa es consustancial a la transici\u00f3n ecol\u00f3gica, ya que la dimensi\u00f3n desigual del problema es importante: el calentamiento global afecta a las poblaciones de forma extremadamente heterog\u00e9nea<\/a>, en funci\u00f3n de la geograf\u00eda, los empleos, los usos, las organizaciones sociales, los ingresos y la riqueza; y a la inversa, el impacto de los individuos sobre el clima es tambi\u00e9n extremadamente heterog\u00e9neo <\/span>15<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Ahora est\u00e1 bastante claro que nuestro sistema institucional y jur\u00eddico ha confiado demasiado ciegamente en los derechos de propiedad: no es eficiente ni justo (especialmente desde una perspectiva multigeneracional) resolver los conflictos de uso a trav\u00e9s de los derechos de propiedad. M\u00e1s a\u00fan en un momento en el que el uso compartido debe desarrollarse como soluci\u00f3n al reto de la sobriedad. La crisis de los chalecos amarillos ilustra el reto de no hacer recaer sobre las poblaciones m\u00e1s pobres econ\u00f3micamente el peso de los esfuerzos por una mayor sobriedad, y de reconocer que las personas m\u00e1s ricas contaminan m\u00e1s y emiten m\u00e1s gases de efecto invernadero en promedio. Son necesarios debates colectivos, tanto sobre la gesti\u00f3n de la precariedad energ\u00e9tica como sobre los criterios de equidad en el reparto de los costos de las transformaciones a realizar.<\/p>\n\n\n\n Por lo tanto, es leg\u00edtimo cuestionarse sobre la diferenciaci\u00f3n de costos energ\u00e9ticos efectivos entre los hogares, seg\u00fan los ingresos e incluso seg\u00fan el uso <\/span>16<\/sup><\/a><\/span><\/span>. El costo efectivo de la energ\u00eda desde el punto de vista de un hogar puede definirse como el costo para un determinado hogar de su consumo de energ\u00eda neto de las transferencias que recibe en virtud de la pol\u00edtica energ\u00e9tica p\u00fablica. La diferenciaci\u00f3n entre los hogares en t\u00e9rminos de costos energ\u00e9ticos efectivos puede lograrse de diferentes maneras: ya sea modulando directamente el precio del consumo de energ\u00eda (una unidad de energ\u00eda consumida tendr\u00eda entonces diferentes precios en funci\u00f3n de la renta del hogar que la consuma o incluso del uso que haga de esa unidad de energ\u00eda), o bien apoy\u00e1ndose en un precio uniforme de la energ\u00eda (el mismo precio para cada unidad de energ\u00eda consumida, independientemente de la renta y del uso del hogar) unido a transferencias p\u00fablicas (positivas o negativas) que se modulan, a su vez, en funci\u00f3n de la renta de los hogares o incluso de los usos que se hagan de ella. En teor\u00eda, la primera opci\u00f3n tiene la ventaja de modular \u00abde ra\u00edz\u00bb el costo de la energ\u00eda para los hogares. Es m\u00e1s f\u00e1cil de entender para el p\u00fablico y m\u00e1s simple de mostrar, y no implica a las finanzas p\u00fablicas, que actualmente est\u00e1n sujetas a severas restricciones. Sin embargo, genera un riesgo de manipulaci\u00f3n (que consiste en disfrazar el uso o revender la energ\u00eda comprada a precios diferentes) y, en general, plantea complejidades t\u00e9cnicas y jur\u00eddicas dif\u00edciles de superar <\/span>17<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Por el contrario, la segunda opci\u00f3n evita los riesgos de manipulaci\u00f3n y las dificultades de aplicaci\u00f3n, y adem\u00e1s permite producir un precio uniforme de la energ\u00eda, te\u00f3ricamente m\u00e1s eficaz a nivel agregado para llevar a cabo una estrategia de descarbonizaci\u00f3n energ\u00e9tica <\/span>18<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Sin embargo, puede generar una necesidad masiva de subvenciones p\u00fablicas, y no est\u00e1 exenta de dificultades operativas (tambi\u00e9n en esta opci\u00f3n hay que proponer la focalizaci\u00f3n de los hogares en funci\u00f3n de los ingresos o incluso del uso, y luchar contra la manipulaci\u00f3n de la focalizaci\u00f3n). Al final, las dos opciones son bastante similares en cuanto a su efecto \u00fatil, ya que ambas conducen a una progresividad efectiva en el costo que pagan los hogares por su energ\u00eda <\/span>19<\/sup><\/a><\/span><\/span>. El nivel deseado de progresividad de los ingresos en el costo efectivo de la energ\u00eda debe debatirse democr\u00e1ticamente, por ejemplo para estimar un nivel de consumo de energ\u00eda de \u00absubsistencia\u00bb que deber\u00eda ser accesible para todos. Adem\u00e1s, podr\u00eda considerarse la ponderaci\u00f3n de la utilidad social de los distintos usos de la energ\u00eda. Los casos extremos de la calefacci\u00f3n de un hospital y la calefacci\u00f3n de un jacuzzi ponen de manifiesto que es deseable tener en cuenta, hasta cierto punto, el uso de la energ\u00eda desde un punto de vista normativo. Dadas las cuestiones de viabilidad t\u00e9cnica y jur\u00eddica que se plantean, probablemente sea preferible la aplicaci\u00f3n de la segunda opci\u00f3n, incluso si los poderes p\u00fablicos desean diferenciar los costos reales de la energ\u00eda en funci\u00f3n del uso (es entonces el importe de la transferencia ex post -o la regulaci\u00f3n <\/span>20<\/sup><\/a><\/span><\/span>– el que se modula en funci\u00f3n del uso que el hogar haga de su energ\u00eda, lo que permite mantener un precio uniforme sobre el bien energ\u00e9tico subyacente) <\/span>21<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Es innegable que estas cuestiones plantean muchos retos t\u00e9cnicos, pero la heterogeneidad de los impactos y los peligros sociales inherentes a la transici\u00f3n ecol\u00f3gica hacen indispensable esta reflexi\u00f3n. Adem\u00e1s, la cuesti\u00f3n merece una atenci\u00f3n prioritaria en el contexto actual. En efecto, la factura energ\u00e9tica agregada es tal que deber\u00e1 distribuirse m\u00e1s que nunca seg\u00fan criterios de justicia y equidad entre los agentes econ\u00f3micos.<\/p>\n\n\n\n La factura energ\u00e9tica agregada es tal que deber\u00e1 distribuirse m\u00e1s que nunca seg\u00fan criterios de justicia y equidad entre los agentes econ\u00f3micos.<\/p>JEAN-BERNARD L\u00c9VY, C\u00c9CILE RENOUARD y CHARLES WEYMULLER<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Sin embargo, la forma m\u00e1s eficaz de llevar a cabo la transici\u00f3n necesaria es probablemente no renegar completamente de la econom\u00eda social de mercado, ya que el mercado es un poderoso mecanismo de descentralizaci\u00f3n y, por tanto, de remisi\u00f3n a las escalas locales, siempre que est\u00e9 suficientemente regulado para internalizar las externalidades y evitar los desequilibrios (inestabilidad financiera o concentraci\u00f3n de la riqueza y aumento de las desigualdades). De hecho, es necesario garantizar el piso de las necesidades humanas b\u00e1sicas (en la \u00abeconom\u00eda de la dona\u00bb de Kate Raworth, v\u00e9ase m\u00e1s arriba). La experiencia hist\u00f3rica nos muestra que una gesti\u00f3n totalmente centralizada conduce al fracaso de la transici\u00f3n. Esto es exactamente lo que subraya el enfoque de los bienes comunes.<\/p>\n\n\n\n Nuestros instrumentos econ\u00f3micos de regulaci\u00f3n e intercambio requieren reformas profundas. Por ejemplo, la premio Nobel Elinor Ostr\u00f6m recomienda alejarse de la \u00abprivatizaci\u00f3n total\u00bb de los derechos de propiedad distribuyendo los \u00abderechos de uso\u00bb de forma escalonada, que podr\u00edan ser: el acceso, la deducci\u00f3n, la gesti\u00f3n, el derecho de exclusi\u00f3n, el derecho de transferencia o de venta <\/span>22<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Este enfoque m\u00e1s \u00abdifuso\u00bb de los derechos de propiedad hace eco de los debates actuales sobre la organizaci\u00f3n del sistema el\u00e9ctrico. Por ejemplo, existe el deseo de que los activos de producci\u00f3n se consideren m\u00e1s en t\u00e9rminos de su contribuci\u00f3n al sistema el\u00e9ctrico global. El concepto de valor de uso, utilizado en la gesti\u00f3n de los activos de producci\u00f3n de electricidad, tambi\u00e9n pone de manifiesto la dimensi\u00f3n intertemporal de la cuesti\u00f3n de gestionar un stock de energ\u00eda limitado. Por tanto, los instrumentos econ\u00f3micos existen para ayudarnos a llevar a cabo la transici\u00f3n, y deben interactuar de forma coherente con las pol\u00edticas p\u00fablicas, que sin duda deben activar simult\u00e1neamente las tres palancas de la combinaci\u00f3n de pol\u00edticas (precio del CO2, subvenciones, normas), aprehendiendo con precisi\u00f3n los m\u00faltiples impactos sobre los agentes. Esta combinaci\u00f3n de pol\u00edticas puede pensarse e insertarse en el marco de la econom\u00eda social de mercado.<\/p>\n\n\n\n En segundo lugar, para organizar una nueva gobernanza, se expresan diversas voluntades, todas ellas leg\u00edtimas, pero a menudo contradictorias, y centr\u00edfugas entre el nivel global (macro) y el local (micro). <\/p>\n\n\n\n\n\n En particular, es necesaria una mayor planificaci\u00f3n de arriba hacia abajo (top-down<\/em>) para coordinar mejor a los actores en torno a un tope claro y asertivo, no demasiado vol\u00e1til, para las inversiones a largo plazo. El discurso del presidente franc\u00e9s en Belfort sobre la estrategia energ\u00e9tica de Francia para 2050 es de esta naturaleza. <\/p>\n\n\n\n Sin embargo, este requisito plantea una cuesti\u00f3n adicional: \u00bfcu\u00e1l es la escala adecuada para desarrollar una estrategia de arriba hacia abajo? La m\u00e1s natural es la escala global, siempre que se trate de un bien com\u00fan mundial. As\u00ed naci\u00f3 la diplomacia del clima, a trav\u00e9s de las COP. Sin embargo, los resultados de casi 40 a\u00f1os de negociaciones internacionales sobre el clima son magros, no s\u00f3lo por la dificultad de alcanzar un consenso entre m\u00e1s de 160 pa\u00edses, sino tambi\u00e9n por el bajo nivel de granularidad inherente a las negociaciones. El nivel internacional sigue siendo pertinente, sobre todo para coordinar los compromisos p\u00fablicos de los Estados, los grupos y las empresas.<\/p>\n\n\n\n Paralelamente a las dificultades de la gobernanza internacional, crece la voluntad de soberan\u00eda energ\u00e9tica a escala nacional o regional (sobre todo europea). Este objetivo es leg\u00edtimo en muchos aspectos (por razones geopol\u00edticas y de resistencia econ\u00f3mica en particular). Sin embargo, no est\u00e1 exento de costos, pues implica por definici\u00f3n m\u00e1s redundancias, con una potencial degradaci\u00f3n del patrimonio com\u00fan (m\u00e1s consumo de energ\u00eda) y un agravamiento de los conflictos de uso. La ganancia desde el punto de vista de los bienes comunes, que en este caso es la preservaci\u00f3n del acceso a la energ\u00eda, factor de paz y prosperidad social, y el refuerzo de la resiliencia frente a los riesgos de perturbaciones (probados por los \u00faltimos acontecimientos), debe por tanto sopesarse con el costo de esta soberan\u00eda desde el punto de vista de los bienes comunes. En este sentido, en el contexto actual, es \u00fatil se\u00f1alar que las diferentes tecnolog\u00edas de producci\u00f3n tienen impactos muy heterog\u00e9neos sobre la soberan\u00eda energ\u00e9tica europea. As\u00ed, el desarrollo del hidr\u00f3geno como vector energ\u00e9tico no est\u00e1 exento de riesgos en t\u00e9rminos de soberan\u00eda si es importado (una estrategia de importaci\u00f3n masiva de hidr\u00f3geno producido por energ\u00edas renovables en pa\u00edses africanos o de Medio Oriente har\u00eda a Europa vulnerable a la interrupci\u00f3n de los flujos, adem\u00e1s del problema \u00e9tico de transferir a los pa\u00edses socios los costos de la producci\u00f3n de hidr\u00f3geno, en particular el elevado consumo de agua <\/span>23<\/sup><\/a><\/span><\/span> en regiones expuestas al estr\u00e9s h\u00eddrico y la importante ocupaci\u00f3n de tierras con los conflictos de uso del suelo asociados). Si la soberan\u00eda es necesaria en el sentido de la estrategia\/planificaci\u00f3n a nivel nacional y europeo -una estrategia para la que el papel orquestador del Estado es indispensable debido a su legitimidad democr\u00e1tica-, se trata de una soberan\u00eda abierta y solidaria, que anticipe los puntos de divisi\u00f3n que ser\u00e1n la fuente de los conflictos del ma\u00f1ana, y que evite duplicar el uso de recursos energ\u00e9ticos ya escasos.<\/p>\n\n\n\n La ganancia desde el punto de vista de los bienes comunes, que en este caso es la preservaci\u00f3n del acceso a la energ\u00eda, factor de paz y prosperidad social, y el refuerzo de la resiliencia frente a los riesgos de perturbaciones, debe sopesarse con el costo de esta soberan\u00eda desde el punto de vista de los bienes comunes.<\/p>JEAN-BERNARD L\u00c9VY, C\u00c9CILE RENOUARD y CHARLES WEYMULLER<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Paralelamente a la necesidad de mayor planificaci\u00f3n, existe una necesidad complementaria de mayor participaci\u00f3n de los actores locales de abajo hacia arriba (bottom-up<\/em>). La bibliograf\u00eda en materia econ\u00f3mica sobre los bienes comunes suele abogar por una mayor autogesti\u00f3n a nivel local para evitar tanto el \u201cEstado total\u201d como el \u201cmercado total\u201d. Esto puede funcionar en algunas cuestiones, por ejemplo, la aceptabilidad de un aerogenerador, pero no es suficiente cuando se trata de abordar retos comunes a nivel de pa\u00eds o mundial (por ejemplo, la externalidad del CO2 en la atm\u00f3sfera o la limitada disponibilidad global de recursos). Un enfoque exclusivamente local o territorial aumenta los riesgos de captura de recursos por parte de una comunidad cerrada. <\/p>\n\n\n\n Combinar estos diferentes niveles de gobernanza, dejando cierta iniciativa al nivel local (evitando la sobrehomogeneizaci\u00f3n), pero sin conformarse con la autogesti\u00f3n local ni con los contratos privados promovidos por Ronald Coase (que considera que la negociaci\u00f3n contractual bilateral siempre puede conducir a una asignaci\u00f3n \u00f3ptima de derechos y recursos). Por \u00faltimo, una gobernanza \u00f3ptima debe activar las diferentes escalas e incluir el apoyo de arriba hacia abajo a las iniciativas y consultas de abajo hacia arriba. La gobernanza polic\u00e9ntrica defendida por Elinor Ostr\u00f6m -que no niega la importancia del recurso al poder p\u00fablico- permite esta articulaci\u00f3n <\/span>24<\/sup><\/a><\/span><\/span>.<\/p>\n\n\n\n En todos los casos, las prioridades deben explicitarse para que los ciudadanos puedan deliberar al respecto. Tambi\u00e9n hay que hacer transparentes los impactos sobre cada ciudadano, sin negar las dificultades. Compartir las limitaciones es la forma m\u00e1s s\u00f3lida de crear consenso para la acci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n No existe una arquitectura institucional milagrosa, independientemente del papel de todos los actores de nuestras sociedades. Sean cuales sean las configuraciones, las empresas tienen un papel importante en la acci\u00f3n a favor de los bienes comunes, porque son parte esencial para idear soluciones. De hecho, los servicios p\u00fablicos tienen una mayor responsabilidad para abonar los objetivos globales y las soluciones e iniciativas que surjan de forma descentralizada.<\/p>\n\n\n\n La acci\u00f3n en pro de los bienes comunes puede convertirse en la br\u00fajula de la acci\u00f3n empresarial sin convertirse en un manto opresivo de reglas y normas. La empresa puede ofrecer una perspectiva para la acci\u00f3n: tiene la energ\u00eda vital y el margen de acci\u00f3n para llevar a cabo proyectos y soluciones.<\/p>\n\n\n\n Sin embargo, esto requiere una redefinici\u00f3n de los principales objetivos y m\u00e9todos de funcionamiento de la empresa, para crear el bien com\u00fan respetando los l\u00edmites planetarios. <\/p>\n\n\n\n En primer lugar, hay que aclarar el papel que la empresa pretende desempe\u00f1ar en la sociedad, m\u00e1s all\u00e1 de su mera actividad econ\u00f3mica. Este trabajo ha sido realizado por varias empresas del sector energ\u00e9tico. Por ejemplo, en Francia, donde el marco legal cambi\u00f3 en 2019 para animar a las empresas a adoptar una raz\u00f3n de ser, EDF adopt\u00f3 una raz\u00f3n de ser con el objetivo de \u00abconstruir un futuro energ\u00e9tico neutro en cuanto al CO2, conciliando la preservaci\u00f3n del planeta, el bienestar y el desarrollo, gracias a la electricidad y a soluciones y servicios innovadores\u00bb. Este objetivo parece coherente con los requisitos mencionados anteriormente para que cualquier empresa forme parte de una \u00abeconom\u00eda de la dona\u00bb que respete los l\u00edmites globales sociales y medioambientales. Esta raz\u00f3n de ser sit\u00faa, por tanto, los bienes comunes -y no s\u00f3lo el CO2- en el centro de la acci\u00f3n de la empresa. La raz\u00f3n de ser tiene un alcance estrat\u00e9gico, de gesti\u00f3n, pero tambi\u00e9n jur\u00eddico. Fuera de Francia, muchas empresas energ\u00e9ticas han adoptado enfoques similares, a menudo a trav\u00e9s del concepto de \u201cprop\u00f3sito\u201d (que no tiene el mismo alcance legal que la raz\u00f3n de ser en Francia). Por ejemplo, Iberdrola ha adoptado como prop\u00f3sito \u00abseguir construyendo juntos cada d\u00eda un modelo energ\u00e9tico m\u00e1s saludable y accesible, basado en la electricidad\u00bb, adem\u00e1s de tres valores: \u00abenerg\u00eda sostenible, fuerza integradora, fuerza impulsora\u00bb. Las empresas energ\u00e9ticas Enel en Italia y EDP en Portugal han adoptado prop\u00f3sitos similares. En general, las \u00abrazones de ser\u00bb o \u00abprop\u00f3sitos\u00bb deben ser cuidadosamente analizados, en particular para identificar las posibles tensiones entre objetivos -a riesgo de quedar reducidos a una ret\u00f3rica vac\u00eda <\/span>25<\/sup><\/a><\/span><\/span> y a un \u00abgreen washing<\/em>\u00ab-, por lo que estos prop\u00f3sitos deben articularse con pr\u00e1cticas transformadoras que se inserten en un gran grupo de partes interesadas (cf. Consejo de Partes Interesadas) y que act\u00faen seg\u00fan criterios ejemplares, o incluso que contraten y formen seg\u00fan la br\u00fajula de la acci\u00f3n a favor de los comunes.<\/p>\n\n\n\n Esto deber\u00eda contribuir gradualmente a la evoluci\u00f3n de la gobernanza empresarial para que pueda alinear la estrategia con los requisitos ecol\u00f3gicos y sociales. Sin embargo, como se\u00f1ala el Alto Consejo para el Clima, nuestras trayectorias actuales no son suficientes. Por lo tanto, deber\u00edamos hablar de la RSE como responsabilidad sist\u00e9mica de las empresas y de la ciudadan\u00eda empresarial, y no s\u00f3lo como responsabilidad social y medioambiental <\/span>26<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Se trata de hacer converger la l\u00f3gica financiera y la extrafinanciera. Los estudios realizados por empresas como Ethics & Boards indican la magnitud del camino que queda por recorrer: las competencias sociales y medioambientales est\u00e1n poco representadas en los consejos de administraci\u00f3n y los propios miembros de los consejos no est\u00e1n suficientemente formados en estas materias. Por \u00faltimo, debemos promover urgentemente la armonizaci\u00f3n de las reglas del juego, lo que nos permitir\u00e1 modificar colectivamente nuestras trayectorias. En este sentido, adem\u00e1s del instrumento fiscal, la reforma de las normas contables (bien subrayada por el informe S\u00e9nard-Notat), la reducci\u00f3n de las desigualdades de renta y la normalizaci\u00f3n de los criterios son necesarias para evitar que contin\u00faen las pr\u00e1cticas depredadoras e insostenibles ligadas a una concepci\u00f3n de la naturaleza como reserva de recursos que hay que explotar sin fin. <\/p>\n\n\n\n Las empresas, m\u00e1s all\u00e1 de tener un enfoque \u00abdefensivo\u00bb de la integraci\u00f3n de los bienes comunes en su actividad, pueden ser lugares valiosos para la aparici\u00f3n de soluciones y la renovaci\u00f3n de enfoques, en el seno de cada sector y territorio.<\/p>\n\n\n\n\n\nSurge una nueva dificultad del conflicto entre los bienes comunes<\/strong><\/h3>\n\n\n\n
\r\n <\/picture>\r\n \n Para tomar decisiones sobre los \u00abdilemas tr\u00e1gicos\u00bb, la gobernanza renovada debe asumir la responsabilidad de actuar en nombre de los bienes comunes y hacer expl\u00edcitas las compensaciones, tanto a nivel local como global<\/strong><\/h3>\n\n\n\n
\r\n <\/picture>\r\n \n Las empresas de servicios p\u00fablicos tienen un papel fundamental en la transici\u00f3n para conciliar la estrategia global y las soluciones locales<\/strong><\/h2>\n\n\n\n
Para que sea aceptable, la empresa debe situar la noci\u00f3n de los bienes comunes en el centro de su acci\u00f3n<\/strong><\/h3>\n\n\n\n
Pero, sobre todo, las empresas pueden -y deben- aportar tambi\u00e9n soluciones para los \u00abcomunes\u00bb que respondan a los retos de la presi\u00f3n de los recursos<\/strong><\/h3>\n\n\n\n
\r\n <\/picture>\r\n \n