{"id":109540,"date":"2026-08-27T14:52:23","date_gmt":"2026-08-27T12:52:23","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=109540"},"modified":"2026-08-27T14:52:29","modified_gmt":"2026-08-27T12:52:29","slug":"dronofobia-investigacion-sobre-el-mal-del-siglo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/08\/27\/dronofobia-investigacion-sobre-el-mal-del-siglo\/","title":{"rendered":"Dronofobia: investigaci\u00f3n sobre la enfermedad del siglo XXI"},"content":{"rendered":"\n
Para prepararse para la rent\u00e9e, prueb<\/em>e el Grand Continent. Ideas y an\u00e1lisis que no se encuentran en ning\u00fan otro sitio. Pero que pronto ver\u00e1 por todas partes. En su bandeja de entrada a partir de 8 euros al mes<\/a><\/em><\/p>\n\n\n\n La escopeta de bombeo se ha atascado otra vez, y uno se pregunta si los soldados que esperan su turno al borde del bosque no se estar\u00e1n planteando todos la misma pregunta: \u00bfqu\u00e9 pasar\u00eda si el objetivo no fuera un plato de color naranja brillante lanzado al aire en un campo de entrenamiento de la regi\u00f3n de Jarkov, sino un aut\u00e9ntico dron ruso cargado de explosivos? Los pocos segundos que \u00abRybak\u00bb pasa agitando fren\u00e9ticamente la rec\u00e1mara para expulsar un cartucho parecen, de repente, durar una eternidad. Unas semanas antes, el primer contacto de los reclutas con un dron \u2014en aquel caso, un simple Mavic lanzado para un ejercicio de entrenamiento\u2014 los hab\u00eda tomado por sorpresa: pocos imaginaban que fuera tan r\u00e1pido y \u00e1gil, muy lejos de la trayectoria predecible que dibuja en el aire la placa de tiro al plato.<\/p>\n\n\n\n Pero los drones dominan la guerra, todo el mundo busca soluciones a todos los niveles, y la r\u00e1faga de perdigones de la escopeta de bombeo cuenta con el favor de muchos soldados en el frente. As\u00ed que m\u00e1s vale ense\u00f1\u00e1rselo a estos hombres reci\u00e9n movilizados y que pronto se dirigir\u00e1n al frente: solo les queda un d\u00eda dedicado a la lucha antidrones, seguido de una marcha de tres d\u00edas a modo de examen final.<\/p>\n\n\n\n\n Uno tras otro, van pasando por un desfiladero de este campo de entrenamiento accidentado y empu\u00f1an por primera vez esta arma de dise\u00f1o israel\u00ed y fabricaci\u00f3n ucraniana. Los cartuchos est\u00e1n dise\u00f1ados espec\u00edficamente para la lucha contra los drones. Las cajas que los contienen muestran, con cierto optimismo, la imagen de un dron ruso de largo alcance. De hecho, el arma est\u00e1 pensada para derribar esos peque\u00f1os aparatos de corto alcance que pululan por el campo de batalla, m\u00e1s que los Shahed de 2,50 metros de envergadura que caen regularmente sobre las ciudades de la retaguardia.<\/p>\n\n\n\n\n Mientras manejaba el lanzador de platos, \u00abSanta\u00bb explic\u00f3 con pericia a los hombres c\u00f3mo y cu\u00e1ndo utilizar esa arma. Reconoce que los repetidos atascos son un problema. Si tuviera que volver \u00e9l mismo al frente, el instructor no lo dudar\u00eda y se quedar\u00eda con su kal\u00e1shnikov.<\/p>\n\n\n\n\n\n Con una lentitud angustiosa, la guerra ha llegado a las puertas de las dos \u00faltimas grandes ciudades del Donb\u00e1s que a\u00fan est\u00e1n bajo control ucraniano. No hace mucho, hombres como los de la 28.\u00aa brigada segu\u00edan entren\u00e1ndose en las canteras inundadas de las afueras de Kramatorsk. Ahora el entrenamiento tiene lugar a varias decenas de kil\u00f3metros de all\u00ed, lejos de las ciudades que poco a poco se han ido convirtiendo en campos de batalla. El 21 de agosto, la administraci\u00f3n ucraniana de la regi\u00f3n de Donetsk clasific\u00f3 oficialmente <\/span>1<\/sup><\/a><\/span><\/span> las ciudades de Sloviansk y Kramatorsk como \u00abzonas de combate\u00bb. Varias decenas de miles de personas siguen viviendo en Kramatorsk y en la vecina ciudad de Sloviansk. Las cafeter\u00edas, los restaurantes y las peluquer\u00edas siguieron abiertos este verano y atendiendo a una clientela cada vez m\u00e1s masculina y militar. En este purgatorio tan particular, que ya no es realmente la retaguardia pero a\u00fan no es del todo el frente, la amenaza de los drones domina los \u00e1nimos.<\/p>\n\n\n\n Sin embargo, quiz\u00e1 no sea, en este verano de 2026, la que tenga mayor potencial devastador. Un dron FPV (siglas de \u00abFirst Person View\u00bb, es decir, cuando una c\u00e1mara montada en el dron permite al operador ver la perspectiva del aparato) lleva una carga de unos tres kilos de explosivos y puede ser destruido de diversas formas: una red puede enredarlo, un sistema de interferencia puede derribarlo y una bala de Kal\u00e1shnikov o de escopeta puede abatirlo en vuelo. Esta amenaza es muy diferente a la de una bomba planeadora de 250 o 500 kilos, capaz de arrasar un edificio entero y contra la que, por el momento, no existe defensa alguna. Lanzadas a varias decenas de kil\u00f3metros del frente por cazas rusos, fuera del alcance de los sistemas antia\u00e9reos ucranianos, estas bombas caen cada d\u00eda sobre el Donb\u00e1s, provocando un estruendo constante y levantando columnas de humo en el horizonte.<\/p>\n\n\n\n\n Pero si bien la bomba planeadora es un arma temible, el dron es la \u00fanica presencia permanente. Si la bomba destruye, el dron FPV \u2014y la mera amenaza de su presencia\u2014 transforma inmediatamente el entorno. La red de mallas antidrones que se ha extendido por la ciudad desde la primavera, y que se prolonga a lo largo de varias decenas de kil\u00f3metros por las v\u00edas de entrada y salida de Kramatorsk y Sloviansk, es la ilustraci\u00f3n visual m\u00e1s evidente de ello. Hay una torre cada cuatro o cinco metros y estas redes (a menudo redes de pesca procedentes de Breta\u00f1a, Italia o incluso de los Pa\u00edses Bajos) se tensan para formar t\u00faneles. Las estructuras son fr\u00e1giles y, para los conductores habituales de la zona, es habitual cruzarse con soldados apostados en andamios realizando lo que uno de ellos describe con una sonrisa como \u00abtrabajo de orfebre\u00bb. La red no deja de deteriorarse, pero rara vez por la acci\u00f3n del enemigo: se debe m\u00e1s bien al viento, a las ramas que se acumulan en el dosel o, tal vez, a un coche que se ha estrellado contra uno de los postes. Entonces hay que trepar y, a base de nudos, volver a tejer con esmero esta inmensa red. Al pie del andamio, un hombre escudri\u00f1a el cielo, con su kal\u00e1shnikov apoyada, la mayor\u00eda de las veces, contra una valla cercana.<\/p>\n\n\n\n\n El t\u00fanel de la red antidrones marca la entrada a un espacio que no es el de la primera l\u00ednea de combate. El dron sigue ah\u00ed, aunque quiz\u00e1 no por mucho tiempo, apareciendo de forma intermitente.<\/p>\n\n\n\n El frente no est\u00e1 donde las redes antidrones se mantienen en pie y protegen, sino donde cuelgan en jirones in\u00fatiles, tras haber recibido m\u00faltiples impactos en entornos demasiado expuestos como para poder enviar soldados a repararlas.<\/p>\n\n\n\n En este espacio intermedio, donde la red antidrones constituye una protecci\u00f3n frente a una amenaza real pero a\u00fan no abrumadora, la presencia del dron sirve, en primer lugar, para obstaculizar y sofocar el movimiento. De hecho, es sobre todo el tr\u00e1fico de veh\u00edculos lo que el piloto del dron pretende controlar, y de ah\u00ed deriva el riesgo. Desplazarse se convierte entonces en un motivo de reflexi\u00f3n. \u00bfDe verdad necesito ir en coche hoy? \u00bfRecorrer estos pocos kil\u00f3metros de carretera entre Sloviansk y Kramatorsk, que suelen estar vigilados por drones de reconocimiento rusos? Evgueni Pavenko, pastor protestante de Kramatorsk que ya vivi\u00f3, hace unos meses, el ataque de un dron contra un tren, cuenta con una sonrisa nerviosa c\u00f3mo el dron acaba imponi\u00e9ndose: encontrarse con los restos calcinados de un coche, o\u00edr el zumbido de un dron FPV y correr, correr para esconderse durante esos momentos que a\u00fan est\u00e1n lo suficientemente espaciados como para permitir una apariencia de vida normal entre un ataque y otro. La amenaza no crece de manera uniforme y los barrios m\u00e1s cercanos al frente son tambi\u00e9n los m\u00e1s expuestos. As\u00ed, la administraci\u00f3n de Kramatorsk suspendi\u00f3 la recogida de basura en varias zonas del sur y el este de la ciudad durante el verano, ya que el riesgo de un ataque con drones se hab\u00eda vuelto demasiado elevado.<\/p>\n\n\n\n\n Ni siquiera la red, convertida en s\u00edmbolo visual del dominio del dron sobre el espacio y la mente, es la panacea: \u00abSolo detiene a un FPV; un Lancet lo atravesar\u00e1 sin problemas\u00bb, refunfu\u00f1a un soldado al borde de una carretera, ocupado en sujetar el andamio tambaleante sobre el que uno de sus hombres repara una red. En la ciudad, tambi\u00e9n hay que dejar aberturas delante de cada casa, edificio o cruce: tantos lugares por los que un dron puede colarse f\u00e1cilmente. Y un pasillo totalmente herm\u00e9tico puede convertirse en una trampa mortal si un dron consigue entrar a pesar de todo, impidiendo entonces cualquier huida de los veh\u00edculos por la carretera. \u00abPero bueno, uno se siente m\u00e1s tranquilo al entrar en una carretera con estas redes\u00bb, comenta un zapador. A su lado, otro le interrumpe: \u00abBueno, eso depende\u2026 Hay quien ve la red y piensa: \u201cVaya, eso significa que los drones vuelan por aqu\u00ed\u2026\u201d\u00bb.<\/p>\n\n\n\n De repente, se hace el silencio en la penumbra del sal\u00f3n; la conversaci\u00f3n se ve interrumpida por el movimiento que se aprecia en la imponente pantalla de este puesto de mando de batall\u00f3n instalado en una choza an\u00f3nima de Kramatorsk. Una \u00fanica transmisi\u00f3n de video ha sustituido a la decena de im\u00e1genes en directo de los drones procedentes del frente de Kostiantynivka. C\u00f3modamente instalados en un sof\u00e1, \u00abKuma\u00bb, un navegante de 35 a\u00f1os, \u00abBalkan\u00bb, un piloto de 26 a\u00f1os, y \u00abPasichnik\u00bb, un zapador de 29, observan con profesionalidad la maniobra de uno de sus compa\u00f1eros, que sin duda tambi\u00e9n se encuentra en alg\u00fan lugar de Kramatorsk. <\/p>\n\n\n\n En la imagen en blanco y negro, el dron sobrevuela una carretera desierta y, a continuaci\u00f3n, desciende suavemente por encima de una hilera de \u00e1rboles. Se intuye que el piloto reflexiona unos instantes, quiz\u00e1 mientras su navegador le indica el objetivo de esta misi\u00f3n: una posici\u00f3n fortificada rusa formada por arena y troncos de madera que sobresalen ligeramente del bosquecillo. El dron desciende y aterriza con naturalidad sobre uno de los troncos. Aparecen algunas llamas antes de que se corte la imagen. No se ha visto a nadie en estas im\u00e1genes de una posici\u00f3n rusa y \u00abBalkan\u00bb no cree que los propios pilotos supieran si la posici\u00f3n estaba ocupada o no. Sea como fuere, una casamata destruida supone una oportunidad menos de esconderse y descansar para los grupos de asalto rusos que intentan superar Kostiantynivka, a 20 kil\u00f3metros al sur.<\/p>\n\n\n\n Kuma, Balkan y Pasichnik (cuyo nombre de guerra, \u00abapicultor\u00bb, hace referencia a su profesi\u00f3n en la vida civil) combaten all\u00ed donde las redes antidrones han perdido hace tiempo toda su utilidad. Durante estas rotaciones, viven con el dron como una presencia constante y agobiante. Su condici\u00f3n de miembros de la tripulaci\u00f3n de drones los convierte en objetivos prioritarios para los pilotos rusos. Para llegar a su posici\u00f3n, no muy lejos de la ciudad de Kostiantynivka, han abandonado, como muchos otros, los veh\u00edculos \u2014incluso los blindados y reforzados con jaulas met\u00e1licas\u2014, que son el objetivo prioritario de los pilotos. Recorren esa carretera, sembrada de restos de veh\u00edculos calcinados y a\u00fan atravesada por redes antidrones rasgadas e in\u00fatiles, en scooter el\u00e9ctrico. Adelantan con frecuencia a robots sobre ruedas cargados de munici\u00f3n o v\u00edveres, a los que apartan a un lado para evitar a un veh\u00edculo que regresa a toda velocidad desde el frente. El scooter tiene la ventaja de ser m\u00e1s discreto que un veh\u00edculo de cuatro ruedas, a la vez que es mucho m\u00e1s r\u00e1pido y menos agotador que ir a pie. El dron ha transformado el entorno y el movimiento. Tambi\u00e9n est\u00e1 remodelando la mentalidad de todos aquellos que viven bajo su vigilancia. Pasichnik no duda cuando se le pregunta si considera que la artiller\u00eda es m\u00e1s o menos estresante que un ataque con dron: \u00abMucho menos, por supuesto. El proyectil es ciego, la mayor\u00eda de las veces caer\u00e1 a unos cien metros de ti y, en cualquier caso, no te perseguir\u00e1\u00bb.<\/p>\n\n\n\n De hecho, el dron ha industrializado el acecho, una actividad b\u00e9lica que antes estaba reservada a los francotiradores y a peque\u00f1os grupos de comandos. Es una actividad eminentemente personal, ya que cada ataque se lleva a cabo con la conciencia directa de que detr\u00e1s hay un piloto que observa, dirige y se adapta. El misil o el proyectil solo apuntan a unas coordenadas, mientras que el dron y el hombre que lo dirige apuntan a una persona. Un piloto que no haya dado con su objetivo puede, antes de quedarse sin bater\u00eda, lanzar su dron contra el primer coche que se le cruce. Un dron puede entrar con delicadeza por la ventana de un edificio, mirar a la izquierda y a la derecha, tomarse un tiempo para reflexionar. \u00abEs interesante ese momento\u00bb, me confes\u00f3 el a\u00f1o pasado un piloto de dron mientras pon\u00eda en pausa un video en su tel\u00e9fono en el que se ve\u00eda uno de sus vuelos: una imagen congelada en la que dos soldados rusos en un campo acaban de avistar el dron ucraniano y empiezan a correr en direcciones opuestas. \u00abEn ese momento, t\u00fa decides qui\u00e9n vive y qui\u00e9n muere\u00bb, contin\u00faa el hombre. El piloto de dron, dice en voz baja, es un \u00abpeque\u00f1o dios\u00bb.<\/p>\n\n\n\n\n\n En el frente, la amenaza constante de los drones tambi\u00e9n transforma a los hombres. Yulia Matvieieva, profesional de la salud mental, imparte regularmente cursos de primeros auxilios psicol\u00f3gicos a unidades del ej\u00e9rcito ucraniano: \u00abEn una situaci\u00f3n t\u00edpica de estr\u00e9s agudo, primero se produce el inicio del episodio estresante, que luego alcanza su punto \u00e1lgido antes de llegar a su fin. Pero con los ataques de drones, nunca hay un inicio ni un final claramente definidos del episodio; es un periodo prolongado que se pasa a la espera de un ataque\u00bb. Los especialistas hablan de una mezcla de hipervigilancia y ansiedad anticipatoria.<\/p>\n\n\n\n En el frente, casi todo es, ante todo, una cuesti\u00f3n de ruido, cuenta Balkan, una impresionante figura de guerrero fornido y barbudo. Hay que estar siempre atento para poder reaccionar: de hecho, esa es la ventaja de los scooters el\u00e9ctricos que utilizan los pilotos, mucho m\u00e1s silenciosos que un 4×4, que podr\u00eda enmascarar el ruido de un dron. Existen detectores de drones, capaces incluso de interceptar la se\u00f1al de video de un dron enemigo, pero los aparatos de fibra \u00f3ptica son indetectables por este m\u00e9todo. La \u00fanica soluci\u00f3n es, por tanto, detectar ese zumbido caracter\u00edstico que puede ser aislado o convertirse en un insoportable murmullo de colmena cuando decenas de drones operan en la misma zona. Hay que estar atento para poder esconderse, explica Balkan: \u00abPorque al disparar, corres el riesgo de revelar tu posici\u00f3n; el destello de una r\u00e1faga de ametralladora es muy visible en una c\u00e1mara\u00bb. As\u00ed pues, es mejor buscar un matorral y esperar, esperar, hasta que el zumbido se desvanezca o resuene una explosi\u00f3n. Y entonces reanudar la marcha.<\/p>\n\n\n\n Esta tensi\u00f3n constante es agotadora, explica Yuliia Matvieieva: \u00abEs como conducir a toda velocidad; si lo haces durante demasiado tiempo, tendr\u00e1s un accidente o te quedar\u00e1s sin gasolina, pero es simplemente imposible hacerlo de forma permanente\u00bb. \u00bfA qu\u00e9 ritmo? En el frente, los hombres pierden aproximadamente la mitad de su eficacia tras diez d\u00edas en sus b\u00fankeres, estima Balkan. El miedo a los drones tambi\u00e9n a\u00edsla a los hombres de la luz natural (salir es arriesgarse a ser detectado y, por tanto, alcanzado), por no hablar de la falta de sue\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n A\u00fan no se ha encontrado respuesta a la pregunta de c\u00f3mo esta amenaza y este miedo constantes a los drones transforman a las personas. Los ejemplos y las an\u00e9cdotas abundan en las conversaciones: un amigo de ese zapador ucraniano que cree o\u00edr drones incluso cuando no hay ninguno; otro traumatizado por un trueno; un soldado incapaz de subirse a un coche tras resultar herido por un ataque de un dron mientras conduc\u00eda su veh\u00edculo. Se trata de una forma particular de trastorno por estr\u00e9s postraum\u00e1tico denominada \u00abdronofobia\u00bb, que a\u00fan no se ha estudiado lo suficiente.<\/p>\n\n\n\n El 9 de junio, un seminario en l\u00ednea organizado por \u00abTi Yak?\u00bb (\u00ab\u00bfC\u00f3mo est\u00e1s?\u00bb), una iniciativa para la promoci\u00f3n de la salud mental fundada por la primera dama de Ucrania, intenta ofrecer un primer balance del estado actual de los conocimientos. Ante una audiencia en l\u00ednea compuesta por varios cientos de profesionales sanitarios procedentes de todos los rincones de Ucrania, el psiquiatra Serhi Andrichenko presenta una visi\u00f3n general de lo que \u00e9l mismo califica como un fen\u00f3meno \u00abcomplejo y a\u00fan poco estudiado\u00bb. Utiliza el t\u00e9rmino \u00abdronofobia\u00bb, que, no obstante, califica de imperfecto: \u00abSer\u00eda m\u00e1s correcto, en este momento, referirse a la dronofobia como \u201cansiedad relacionada con los drones\u201d\u00bb. \u00bfPor qu\u00e9? Porque el aspecto m\u00e1s importante no es simplemente el miedo, sino \u00abuna reacci\u00f3n ps\u00edquica patol\u00f3gica ante un est\u00edmulo concreto\u00bb.<\/p>\n\n\n\n Si la reacci\u00f3n ante un ataque con drones es diferente a la que se produce ante un bombardeo de artiller\u00eda, se debe, en primer lugar, a la \u00abvisualizaci\u00f3n\u00bb de la amenaza, explica el psiquiatra: el soldado o el habitante de Kramatorsk puede ver c\u00f3mo se acerca el dron, mientras que el proyectil es invisible. Ambas armas tambi\u00e9n se diferencian por el sonido: el silbido del proyectil solo se oye en el \u00faltimo segundo, demasiado tarde para reaccionar, mientras que el zumbido de los drones en el campo de batalla provoca \u00abuna presi\u00f3n ac\u00fastica constante\u00bb.<\/p>\n\n\n\n \u00abEn otras palabras, esa presencia se percibe constantemente, sobre todo por parte de los militares en el campo de batalla. No dejan de pensar que el cielo est\u00e1 invadido por una multitud de drones, sin llegar a comprender nunca a qui\u00e9n pertenecen. \u00bfSon nuestros o del enemigo? \u00bfQu\u00e9 est\u00e1 pasando?\u00bb. Todo ello desemboca en la sensaci\u00f3n de estar constantemente en el punto de mira, lo cual, seg\u00fan el psiquiatra, se ve multiplicado por el consumo de videos que muestran ataques con drones, y que puede dar la impresi\u00f3n inconsciente de que el dron es omnipotente y siempre dar\u00e1 en el blanco. Sin embargo, la mayor\u00eda de los drones FPV no consiguen alcanzar su objetivo. <\/p>\n\n\n\n No duda en pedir que se censuren los canales de Telegram que difunden estos videos y tambi\u00e9n le preocupa el impacto psicol\u00f3gico que tienen los drones en los propios pilotos. La distancia, explica, puede provocar una sensaci\u00f3n de \u00abimpunidad\u00bb en el piloto, lo que puede conducir a un \u00abdeseo de infligir dolor y heridas\u00bb. Una tentaci\u00f3n dif\u00edcil de ignorar en el \u00absafari humano\u00bb perpetrado por las fuerzas rusas en Jers\u00f3n: una campa\u00f1a de ataques con drones contra la poblaci\u00f3n civil de esta ciudad del sur de Ucrania, que la ONU denunci\u00f3 el a\u00f1o pasado como un \u00abcrimen contra la humanidad\u00bb. <\/span>2<\/sup><\/a><\/span><\/span>.<\/p>\n\n\n\n\n La amenaza del dron es personalizada y se agudiza por la conciencia de que un hombre es a la vez protagonista y testigo de esa violencia. Ni siquiera la prevenci\u00f3n de la amenaza puede llevarse a cabo sin alimentar esta ansiedad permanente: el detector de drones, capaz de interceptar las transmisiones de video de estos aparatos, impone as\u00ed una vigilancia constante, que, de todos modos, resulta indispensable. Un caso terrible y, sin duda, \u00fanico en la historia de la humanidad, en el que una herramienta permite adem\u00e1s a la presa ver el punto de vista del cazador mientras el dron se abalanza sobre ella.<\/p>\n\n\n\n El psiquiatra se refiere sobre todo a los efectos neurol\u00f3gicos: \u00abSe observa una hiperactividad de la am\u00edgdala. El cerebro se encuentra constantemente en estado de alerta, lo que provoca un tipo de reacci\u00f3n impulsiva: hipervigilancia, irritabilidad, etc. La sobrecarga sensorial y el hecho de estar constantemente observando y escuchando agotan los centros de control del cerebro. Esto provoca angustia cognitiva\u00bb. La imposibilidad de que el cerebro disfrute de un momento de calma para asimilar la informaci\u00f3n y situarla en su contexto provoca agotamiento y puede dar lugar a lo que el psiquiatra califica de actitudes \u00abcontraintuitivas\u00bb, por ejemplo, exponerse al peligro en lugar de protegerse de \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n Aunque agotadora e insostenible a largo plazo, esta hipervigilancia a la que se ven sometidos los soldados en el frente es, sin embargo, perfectamente racional. \u00abEs importante recordarlo\u00bb, insiste Yuliia Matvieieva. \u00abAnte una amenaza de muerte, es normal estar hipervigilante y escanear constantemente el entorno\u00bb. El miedo a los drones no es, en esta fase, \u00abpostraum\u00e1tico\u00bb, ya que el trauma sigue en curso. Cuando se prolonga durante varias semanas o meses, el agotamiento se mezcla entonces con la habituaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n Pero siempre llega un momento en el que el soldado abandona su posici\u00f3n \u2014a pie, en scooter o quiz\u00e1 en un veh\u00edculo blindado\u2014, se sube a un coche y se dirige hacia la retaguardia, primero bajo redes antidrones intactas y luego por una carretera sin protecci\u00f3n, ya que esta ya no es necesaria. Se hace el silencio, pero la hipervigilancia sigue presente. \u00abMuchos soldados me dicen que cuanto m\u00e1s se alejan del frente, m\u00e1s ansiedad sienten\u00bb, confiesa Yuliia Matvieieva. Ella evoca la imagen de un resorte estirado durante demasiado tiempo e incapaz de recuperar su forma original. Es entonces cuando la ansiedad se vuelve patol\u00f3gica. Serhii Andriichenko advert\u00eda en su seminario que la \u00abdronofobia\u00bb no es pura, sino que se mezcla con formas m\u00e1s cl\u00e1sicas de estr\u00e9s postraum\u00e1tico. La hipervigilancia persiste y se transforma en un intento de mantener el control m\u00e1s all\u00e1 de lo racional: as\u00ed, durante un ataque de drones Shahed, un hombre puede acercarse a las ventanas para intentar avistar el dron, a pesar de que no tiene ning\u00fan medio para detenerlo, o evitar pasar por un parque demasiado expuesto a un posible ataque de dron (aunque la ciudad est\u00e9 totalmente fuera del alcance de cualquier dron FPV). Al igual que en las formas m\u00e1s cl\u00e1sicas de TEPT, el sonido es un desencadenante de traumas. Hay tantos sonidos que pueden recordar el zumbido del dron FPV: una cortadora de c\u00e9sped en el patio de un hospital militar, la aceleraci\u00f3n de un coche el\u00e9ctrico, un simple video en un tel\u00e9fono.<\/p>\n\n\n\n\n\n El problema no va a desaparecer, y Ucrania ya se enfrenta a la perspectiva de ser una naci\u00f3n traumatizada por los drones. <\/p>\n\n\n\n No muy lejos de Kramatorsk, un psic\u00f3logo militar que est\u00e1 de permiso en una dacha en el campo suspira: \u00abTodo el mundo sufrir\u00e1 trastorno de estr\u00e9s postraum\u00e1tico, solo ser\u00e1 cuesti\u00f3n de grado\u00bb. <\/p>\n\n\n\n Ya hay un pu\u00f1ado de incidentes que dan una idea del trauma del momento y de los posibles problemas futuros. As\u00ed, esta sentencia de un tribunal de Kiev, publicada el verano pasado por hechos ocurridos en abril de 2025, relata un incidente entre muchos otros: \u00abAl ser interrogado en la vista, el acusado reconoci\u00f3 plenamente su culpabilidad, se arrepinti\u00f3 sinceramente y declar\u00f3 ante el tribunal que se hab\u00eda sometido a la comisi\u00f3n m\u00e9dica militar (VLK) el 5 de abril de este a\u00f1o y que se hab\u00eda desplazado a su unidad militar al volante de su propio veh\u00edculo la ma\u00f1ana del d\u00eda 6. Cerca de la ciudad de Uman, se detuvo para descansar y su coche fue embestido por otro veh\u00edculo. A ra\u00edz de este incidente, se llam\u00f3 a una patrulla al lugar y el coche fue retirado por una gr\u00faa. A continuaci\u00f3n, se dirigi\u00f3 a Kiev y se aloj\u00f3 en casa de unos conocidos. Ese d\u00eda, pas\u00f3 la noche en la casa de dichos conocidos. Por la ma\u00f1ana, se levant\u00f3 y empez\u00f3 a beber alcohol: una botella de whisky que le hab\u00edan regalado. Decidi\u00f3 limpiar su arma y, entonces, le pareci\u00f3 o\u00edr el ruido de un dron. Sali\u00f3 al balc\u00f3n y empez\u00f3 a disparar. En ese momento se dio cuenta de que era de d\u00eda y de que no hab\u00eda ning\u00fan dron. Declar\u00f3 que hab\u00eda participado en la guerra como voluntario y que padec\u00eda fobia a los drones. Hab\u00eda presenciado la muerte de un compa\u00f1ero de armas ante sus propios ojos. Posee una licencia v\u00e1lida para el arma con la que dispar\u00f3\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":" En Ucrania, soldados y psiquiatras descubren el trauma que provoca un arma que traspasa los l\u00edmites de la guerra.<\/p>\n","protected":false},"author":61106,"featured_media":109486,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"templates\/post-studies.php","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_trash_the_other_posts":false,"_yoast_wpseo_estimated-reading-time-minutes":19,"_lgc_tts_voice":"","_lgc_tts_publish":false,"_lgc_tts_history_item_id":"","_lgc_tts_generated_at":"","_lgc_tts_status":"","_lgc_tts_error":"","footnotes":""},"categories":[216],"tags":[],"staff":[625],"editorial_format":[1469],"serie":[],"audience":[],"geo":[177],"class_list":["post-109540","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-la-guerra-en-ucrania-dia-a-dia","staff-fabrice-deprez","editorial_format-estudios","geo-europa"],"acf":{"open_in_webview":false,"accent":"default","_thumbnail_id":109486,"excerpt":"En Ucrania, soldados y psiquiatras descubren el trauma que provoca un arma que traspasa los l\u00edmites de la guerra.","display_date":"","new_abstract":true},"yoast_head":"\n
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\r\n <\/picture>\r\n \n All\u00ed donde las redes a\u00fan se mantienen<\/h2>\n\n\n\n
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\n <\/picture>\n Los \u00abpeque\u00f1os dioses\u00bb<\/h2>\n\n\n\n
\r\n <\/picture>\r\n \n Un trastorno con un nombre poco acertado<\/h2>\n\n\n\n
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\n <\/picture>\n El resorte que ya no recupera su forma <\/h2>\n\n\n\n
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