{"id":10825,"date":"2022-11-22T10:58:51","date_gmt":"2022-11-22T10:58:51","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=10825"},"modified":"2022-11-22T11:00:36","modified_gmt":"2022-11-22T11:00:36","slug":"el-siglo-de-la-injerencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/11\/22\/el-siglo-de-la-injerencia\/","title":{"rendered":"El siglo de la injerencia"},"content":{"rendered":"\n
A finales del siglo XX, un peque\u00f1o n\u00famero de instituciones internacionales hab\u00eda llegado a ejercer una influencia considerable en las pol\u00edticas econ\u00f3micas nacionales de muchos Estados del mundo. El Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, en particular, han condicionado la ayuda a los Estados miembros a una amplia gama de reformas, a menudo con profundas consecuencias pol\u00edticas y sociales. Desde \u00c1frica hasta Am\u00e9rica Latina y Asia, los pr\u00e9stamos estaban vinculados al equilibrio de los presupuestos p\u00fablicos, la privatizaci\u00f3n de las industrias estatales, la eliminaci\u00f3n de las regulaciones y la reducci\u00f3n de los aranceles. <\/p>\n\n\n\n
El FMI desarroll\u00f3 estas capacidades durante dos d\u00e9cadas de agitaci\u00f3n mundial, con la crisis de la deuda del Tercer Mundo de los a\u00f1os 1980 y 1990, el colapso de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y la crisis financiera asi\u00e1tica de 1997-98. Al mismo tiempo, se enfrent\u00f3 a una crisis de legitimidad. En todo el mundo, el FMI fue criticado por interferir en la pol\u00edtica interna e imponer pol\u00edticas neoliberales a los Estados del Sur y al antiguo bloque comunista. En la d\u00e9cada de 2000, conscientes de la mala reputaci\u00f3n de la instituci\u00f3n, algunos funcionarios del Fondo dijeron que se pondr\u00edan menos condiciones a sus ayudas. Pero cuando las condiciones se hicieron m\u00e1s flexibles, normalmente fue porque el pa\u00eds que recib\u00eda los pr\u00e9stamos ya hab\u00eda emprendido tantas reformas de liberalizaci\u00f3n que s\u00f3lo quedaban unas pocas medidas por aplicar. Y mientras que algunos miembros del FMI insisten cada vez m\u00e1s en que la instituci\u00f3n ha abandonado su neoliberalismo doctrinario, sigue exigiendo las mismas medidas de austeridad generalizadas cuando los Estados piden ayuda, incluso en el momento m\u00e1s \u00e1lgido de la pandemia de Covid-19.<\/p>\n\n\n\n
En la actualidad, aunque el FMI sigue siendo la \u00fanica instituci\u00f3n financiera internacional con recursos para hacer frente a crisis financieras graves, s\u00f3lo los Estados m\u00e1s desesperados suelen recurrir a \u00e9l. Es probable que otros lo hagan en los pr\u00f3ximos meses a medida que los bancos centrales, con la Reserva Federal de Estados Unidos a la cabeza, suban los tipos de inter\u00e9s, encareciendo mucho el servicio de la deuda soberana. Desde Sri Lanka hasta Pakist\u00e1n o Ghana, muchos pa\u00edses se encuentran ahora en situaci\u00f3n de extrema dificultad de endeudamiento, lo que apunta a una nueva ola de impagos de la deuda soberana mundial. Tras las \u00faltimas crisis mundiales de la deuda de los a\u00f1os ochenta y noventa, en las que el FMI se inmiscuy\u00f3 en las pol\u00edticas internas m\u00e1s delicadas de algunos de sus Estados miembros, se produjo una reacci\u00f3n generalizada contra lo que se consideraba una injerencia del FMI. Para evitar los rescates del FMI, varios Estados buscaron otras formas de protegerse de la inestabilidad financiera, como la acumulaci\u00f3n de grandes cantidades de reservas de divisas. Este fue el caso no s\u00f3lo de rivales estadounidenses como China y Rusia, sino tambi\u00e9n de muchos mercados emergentes y pa\u00edses en desarrollo de bajos ingresos, como Corea del Sur y Brasil.<\/p>\n\n\n\n
Mientras que algunos miembros del FMI insisten cada vez m\u00e1s en que la instituci\u00f3n ha abandonado su neoliberalismo doctrinario, sigue exigiendo las mismas medidas de austeridad generalizadas cuando los Estados piden ayuda, incluso en el momento m\u00e1s \u00e1lgido de la pandemia de Covid-19.<\/p>JAMIE MARTIN<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n
Esta estrategia no ha sido ni mucho menos indolora: ha desviado dinero de la inversi\u00f3n p\u00fablica y de los programas de reducci\u00f3n de la pobreza en los pa\u00edses de renta baja y ha canalizado el capital del Sur hacia la inversi\u00f3n en la deuda p\u00fablica del Norte. Pero para algunos Estados, la alternativa -aceptar un pr\u00e9stamo condicionado de una instituci\u00f3n dominada por el Tesoro estadounidense- podr\u00eda parecer a\u00fan peor. <\/p>\n\n\n\n
A medida que aumenta la escala de los desaf\u00edos globales del siglo XXI, el ideal de una cooperaci\u00f3n financiera internacional que no implique estas impopulares exigencias intervencionistas sobre las pol\u00edticas nacionales no parece estar m\u00e1s cerca de realizarse que antes. Hasta ahora, no se ha encontrado ninguna forma estable y leg\u00edtima de gobernanza econ\u00f3mica mundial para navegar por una econom\u00eda mundial inestable. <\/p>\n\n\n\n
\u00bfQu\u00e9 hay que hacer? La respuesta depende en parte de c\u00f3mo contemos la historia de la crisis de gobernanza econ\u00f3mica mundial. Una versi\u00f3n popular de la historia ve la crisis en t\u00e9rminos del ascenso del neoliberalismo. Seg\u00fan este punto de vista, las instituciones de Bretton Woods, creadas en 1944 en el punto \u00e1lgido del consenso keynesiano de mediados del siglo XX -incluyendo el FMI y el Banco Mundial- s\u00f3lo se convirtieron en veh\u00edculos de injerencia a partir de la d\u00e9cada de 1970. Despu\u00e9s de que Nixon pusiera fin a la convertibilidad del d\u00f3lar en oro en 1971, el FMI y el Banco Mundial perdieron sus mandatos originales y el Estado estadounidense los utiliz\u00f3 para supervisar una revoluci\u00f3n del mercado mundial. Anteriormente, estas instituciones hab\u00edan representado lo que el polit\u00f3logo John Ruggie ha llamado \u00abel compromiso del liberalismo incrustado\u00bb en el coraz\u00f3n del orden econ\u00f3mico de la posguerra, un sistema que era a la vez multilateral y revolucionario, ya que daba a los Estados una mayor autonom\u00eda para llevar a cabo pol\u00edticas econ\u00f3micas y sociales ambiciosas que la que hab\u00edan tenido antes de los a\u00f1os 1930, cuando el patr\u00f3n oro hab\u00eda limitado gravemente la gesti\u00f3n de sus econom\u00edas nacionales.<\/p>\n\n\n\n
La moraleja de esta historia es esencialmente nost\u00e1lgica: si abandon\u00e1ramos el neoliberalismo actual, estas instituciones podr\u00edan volver a funcionar como los veh\u00edculos leg\u00edtimos de cooperaci\u00f3n internacional que una vez fueron. El objetivo, en definitiva, deber\u00eda ser recuperar una edad de oro perdida de la gobernanza econ\u00f3mica mundial. <\/p>\n\n\n\n
Pero centrarse en el giro neoliberal de la posguerra, por muy importante que fuera, oscurece los defectos de las instituciones liberales de mediados del siglo XX, defectos que se hacen m\u00e1s evidentes cuando se retrocede en el tiempo. Los primeros esfuerzos internacionales para gobernar la econom\u00eda global se remontan en realidad a d\u00e9cadas antes de la Segunda Guerra Mundial, cuando los imperios del siglo XIX se adaptaron a un orden mundial transformado por la Primera Guerra Mundial. Aunque exacerbado por la revoluci\u00f3n neoliberal, el surgimiento de un FMI intervencionista tiene sus ra\u00edces en este proceso de m\u00e1s largo plazo de adaptaci\u00f3n imperial a las nuevas formas de pol\u00edtica de masas y al surgimiento de la autodeterminaci\u00f3n a principios del siglo XX.<\/p>\n\n\n\n
Los primeros esfuerzos internacionales para gobernar la econom\u00eda global se remontan en realidad a d\u00e9cadas antes de la Segunda Guerra Mundial, cuando los imperios del siglo XIX se adaptaron a un orden mundial transformado por la Primera Guerra Mundial.<\/p>JAMIE MARTIN<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n
En otras palabras, la idea de una era estable de cooperaci\u00f3n internacional a mediados del siglo XX que s\u00f3lo habr\u00eda que reactivar hoy es un mito. Desde su creaci\u00f3n en 1918, las instituciones econ\u00f3micas internacionales siempre han sido acusadas de injerencia, y siempre han estado estrechamente vinculadas a las prerrogativas de los imperios. A diferencia de los organismos internacionales encargados de evitar que los ministerios de asuntos exteriores se declaren la guerra, su trabajo consist\u00eda en interferir en los asuntos nacionales conflictivos. Incluso cuando se pusieron l\u00edmites a su poder, estas instituciones tendieron, con el tiempo, a ser m\u00e1s intervencionistas, ya que sus decisiones afectaban a muchos niveles de la vida pol\u00edtica, social y econ\u00f3mica de los Estados e imperios. Si se quieren construir hoy instituciones verdaderamente cooperativas para la gobernanza econ\u00f3mica mundial, es esencial comprender y tener en cuenta este legado. <\/p>\n\n\n\n\n\n\n \n \r\n \r\n \r\n \r\n \r\n <\/picture>\r\n \n \u00a9 Tommaso Picone<\/figcaption>\n <\/a>\n<\/figure>\n\n\n