{"id":10796,"date":"2022-11-21T05:30:00","date_gmt":"2022-11-21T05:30:00","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=10796"},"modified":"2022-11-20T23:23:21","modified_gmt":"2022-11-20T23:23:21","slug":"europa-como-espacio-potencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/11\/21\/europa-como-espacio-potencia\/","title":{"rendered":"Europa como espacio-potencia"},"content":{"rendered":"\n
Este texto est\u00e1 disponible en ingl\u00e9s<\/a> en el sitio web del Grupo de Estudios Geopol\u00edticos.<\/em><\/p>\n\n\n\n En los \u00faltimos a\u00f1os, el tema de la \u00absoberan\u00eda europea\u00bb se ha planteado en el debate europeo. Esta noci\u00f3n sigue siendo el lugar de ciertos malentendidos y el propio diagn\u00f3stico al que se refiere se discute a menudo. Sin embargo, sacudidos por dos d\u00e9cadas de crisis ex\u00f3genas -desde la crisis financiera de 2008, pasando por la crisis migratoria de 2015, hasta la crisis de Covid-19 de 2020 y la actual guerra de Ucrania-, los europeos se preguntan c\u00f3mo aumentar su independencia del exterior, a pesar de que su modelo de desarrollo se ha basado en la apertura comercial entre ellos y con el resto del mundo. El mundo del siglo XXI ya no es el de la edad de oro de la globalizaci\u00f3n y la paz: el deterioro de la situaci\u00f3n de seguridad a las puertas de la Uni\u00f3n Europea, la aceleraci\u00f3n de la rivalidad sino-estadounidense, las intenciones agresivas de algunas potencias regionales, la vulnerabilidad de la interdependencia durante la crisis sanitaria y, ahora, la guerra emprendida por Rusia contra Ucrania exigen replantearse el papel que debe desempe\u00f1ar la Uni\u00f3n Europea ante los nuevos retos del mundo. <\/p>\n\n\n\n Esta noci\u00f3n de soberan\u00eda europea se distingue en parte de la noci\u00f3n cl\u00e1sica de soberan\u00eda que suele aplicarse a un Estado. La soberan\u00eda puede definirse como la capacidad de un Estado de producir leyes reconocidas por sus ciudadanos y de hacerlas cumplir en su territorio, as\u00ed como de declarar la guerra y hacer la paz. La Uni\u00f3n Europea no es un Estado, sino una construcci\u00f3n original basada en un poder normativo. Su soberan\u00eda se deriva de su capacidad para elaborar normas que se aplican a los ciudadanos de los distintos Estados miembros y a las empresas que operan en Europa. Su legitimidad se basa en los Tratados, de los que la Comisi\u00f3n es garante. Desarrollar la soberan\u00eda europea implica convertir a Europa en una \u00abpotencia\u00bb a la altura de otras potencias nacionales, y para ello debe dotarse de varios de los atributos de la soberan\u00eda: poder econ\u00f3mico, influencia geopol\u00edtica, poder normativo, capacidad de defensa y seguridad com\u00fan, desarrollo de una identidad europea, es decir, el sentimiento de pertenencia a una historia com\u00fan y la proyecci\u00f3n de un destino compartido, mediante la producci\u00f3n de una narrativa que re\u00fana a los europeos por encima de la heterogeneidad de sus identidades nacionales <\/span>1<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Se trata de reforzar la soberan\u00eda de cada pa\u00eds fortaleciendo la soberan\u00eda europea, porque cada pa\u00eds aislado ser\u00e1 menos fuerte que cada uno en la uni\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n El mundo del siglo XXI ya no es el de la edad de oro de la globalizaci\u00f3n y la paz<\/p>laurence boone<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n En los \u00faltimos cinco a\u00f1os, los l\u00edderes europeos han ido asumiendo paulatinamente ese paradigma de soberan\u00eda y establecieron una agenda en la cumbre de Versalles del pasado mes de marzo <\/span>2<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Esta ambici\u00f3n sit\u00faa ahora a la Uni\u00f3n Europea en mejor posici\u00f3n para afrontar el reto de un mundo de rivalidades geopol\u00edticas, no s\u00f3lo en t\u00e9rminos de resistencia, sino tambi\u00e9n de proyecci\u00f3n y capacidades. Sin embargo, hay que reconocer que, a pesar de sus cualidades objetivas de poder econ\u00f3mico, humanitario y normativo, la Uni\u00f3n no es percibida como tal ni en el exterior ni en el interior, sobre todo por la persistencia de una ret\u00f3rica antieuropea o incluso nacionalista, que crea una serie de incertidumbres para el proyecto europeo. En el per\u00edodo que tenemos por delante, debemos continuar con esa agenda de soberan\u00eda europea con determinaci\u00f3n y compostura, fij\u00e1ndonos un conjunto claro de prioridades para superar colectivamente este per\u00edodo de crisis y seguir forjando una Uni\u00f3n Europea que est\u00e9 a la altura de los numerosos retos que nos esperan. As\u00ed es como preservaremos la unidad europea frente a las consecuencias de la guerra en Ucrania y de la guerra h\u00edbrida que Rusia libra contra Europa.<\/p>\n\n\n\n *<\/p>\n\n\n\n Construir una Europa-potencia significa comprometerse con cuatro \u00e1reas prioritarias. En primer lugar, debemos consolidar el poder econ\u00f3mico de la Uni\u00f3n Europea. Esto significa completar el mercado interior en t\u00e9rminos de energ\u00eda, reforzar la resistencia de las cadenas de valor y garantizar nuestra independencia tecnol\u00f3gica y espacial. La independencia energ\u00e9tica de la UE es claramente el reto m\u00e1s urgente e inmediato. Aunque ya nos estemos alejando de nuestra dependencia colectiva del petr\u00f3leo y el gas rusos, tambi\u00e9n tenemos que acelerar el desarrollo de las interconexiones para unificar el mercado energ\u00e9tico en toda la UE y fomentar as\u00ed la seguridad del suministro. Al mismo tiempo, hay que reducir r\u00e1pida y dr\u00e1sticamente nuestra dependencia de los combustibles f\u00f3siles. La \u00abcrisis\u00bb energ\u00e9tica representa una doble \u00aboportunidad\u00bb: atajar el cambio clim\u00e1tico y garantizar nuestra seguridad energ\u00e9tica. Las negociaciones en curso entre el Parlamento Europeo y el Consejo de la Uni\u00f3n Europea sobre el paquete de \u00abAjuste al objetivo del -55%\u00bb ser\u00e1n esenciales para acelerar el desarrollo de nuevas capacidades de producci\u00f3n de energ\u00eda descarbonizada. Esto requerir\u00e1 inversiones a gran escala tanto en infraestructuras energ\u00e9ticas como en interconexiones. Si bien estas \u00faltimas hab\u00edan sido planeadas antes de la agresi\u00f3n rusa a Ucrania, los r\u00e1pidos cambios provocados por las consecuencias energ\u00e9ticas de la guerra -sobre todo con el desarrollo de terminales de metano y energ\u00edas renovables- exigen una revisi\u00f3n del plan consolid\u00e1ndolo a escala de la Uni\u00f3n. Admit\u00e1moslo, tales inversiones requerir\u00e1n sin duda cambios en la gobernanza econ\u00f3mica europea. <\/p>\n\n\n\n\n\n De manera m\u00e1s general, la Uni\u00f3n Europea debe hacer valer su soberan\u00eda industrial en todos los sectores estrat\u00e9gicos. Gracias sobre todo a Next Generation EU, los programas europeos ya est\u00e1n reforzando nuestra independencia estrat\u00e9gica en los \u00e1mbitos de la tecnolog\u00eda digital, la salud, la energ\u00eda en general y el hidr\u00f3geno en particular, y los semiconductores. Con las propuestas de la Comisi\u00f3n Europea sobre materias primas cr\u00edticas y el instrumento del mercado \u00fanico para emergencias, la UE est\u00e1 reforzando la resistencia de su cadena de suministro. La Ley del Chip Europeo tambi\u00e9n reforzar\u00e1 nuestro ecosistema de semiconductores. Pero tenemos que hacer m\u00e1s para ponernos a la altura de otras potencias tecnol\u00f3gicas. Tenemos que acelerar para fomentar la innovaci\u00f3n disruptiva, que requiere inversiones masivas y diversificadas. Las industrias y organizaciones de investigaci\u00f3n europeas est\u00e1n preparadas para embarcarse en el pr\u00f3ximo \u201cmoonshot\u201d, y los Estados miembros de la UE deben proporcionar tanto los recursos financieros como el apoyo pol\u00edtico.<\/p>\n\n\n\n *<\/p>\n\n\n\n El paso de un espacio econ\u00f3mico a un espacio-potencia implica fundamentalmente a\u00f1adir a la econom\u00eda la capacidad de influencia. La influencia de la Uni\u00f3n Europea se deriva en gran medida de su mercado interior de casi 500 millones de consumidores que, a trav\u00e9s de su poder normativo, le da los medios para influir de forma decisiva en la organizaci\u00f3n del comercio internacional. En los pr\u00f3ximos a\u00f1os, la mejor expresi\u00f3n de esta capacidad de influencia se encuentra en su modelo de sostenibilidad medioambiental. Debemos seguir promovi\u00e9ndola y contribuir as\u00ed a que se respete el objetivo que nos hemos fijado colectivamente de mantener el aumento de la temperatura muy por debajo de los 2 \u00b0C. Llevar en alto los colores verdes de la primera potencia clim\u00e1tica del mundo requerir\u00e1 firmeza y comunicaci\u00f3n. Tambi\u00e9n requerir\u00e1 esfuerzos financieros y tecnol\u00f3gicos en favor de los pa\u00edses emergentes y en desarrollo. La Uni\u00f3n Europea puede y debe ser l\u00edder en la reducci\u00f3n de las emisiones, pero s\u00f3lo puede hacerlo acompa\u00f1ada del resto del mundo. Con el tama\u00f1o de su mercado y la capacidad de exportar sus normas, la Uni\u00f3n puede alcanzar tales ambiciones. El paquete de \u00abajuste al objetivo del -55%\u00bb, y en particular el impuesto sobre el carbono en las fronteras, o el reglamento sobre la lucha contra la deforestaci\u00f3n importada, as\u00ed como las cl\u00e1usulas espejo, permitir\u00e1n, en los pr\u00f3ximos a\u00f1os y d\u00e9cadas, reducir la huella clim\u00e1tica de la Uni\u00f3n al tiempo que se anima a terceros pa\u00edses a actuar contra el calentamiento global.<\/p>\n\n\n\n Desde Ucrania hasta Moldavia, pasando por los Balcanes Occidentales, el Reino Unido y Noruega, construiremos un \u00abgran continente\u00bb m\u00e1s unido, coordinado, fuerte y econ\u00f3micamente integrado. <\/p>laurence boone<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Al mismo tiempo, la Uni\u00f3n Europea puede y debe extender el modelo europeo por todo el continente. En efecto, para que la paz, el Estado de derecho, las libertades fundamentales y la democracia sean sostenibles en nuestro continente, la Uni\u00f3n debe defender sus valores ofreciendo su capacidad de seguridad y su poder econ\u00f3mico a escala continental. Este es el sentido de la Comunidad Pol\u00edtica Europea (CPE) que se lanz\u00f3 en Praga el 6 de octubre. Nos permitir\u00e1 unir pol\u00edticamente al gran continente europeo, sobre la base de una cooperaci\u00f3n concreta en una serie de \u00e1mbitos en los que compartimos intereses (infraestructuras cr\u00edticas, ciberseguridad, energ\u00eda, mares regionales, juventud, migraci\u00f3n, etc.). Con la comunidad pol\u00edtica europea se reforzar\u00e1 la unidad de toda Europa. Desde Ucrania hasta Moldavia, pasando por los Balcanes Occidentales, el Reino Unido y Noruega, construiremos un \u00abgran continente\u00bb m\u00e1s unido, coordinado, fuerte y econ\u00f3micamente integrado. As\u00ed, el CPE es una valiosa herramienta para desarrollar la influencia geopol\u00edtica de Europa. Porque, en el fondo, es el mismo reto: hacer del continente europeo el continente de los valores de la libertad y la emancipaci\u00f3n, de la apertura a la diversidad y la riqueza cultural, del Estado de derecho y la democracia, de una cierta ambici\u00f3n de igualdad y respeto.<\/p>\n\n\n\n *<\/p>\n\n\n\n La Europa-potencia no puede constituirse sin un sentimiento de pertenencia a una misma historia, unido a la proyecci\u00f3n de un destino compartido, es decir, una identidad europea. Por haber ignorado esta verdad durante demasiado tiempo, la construcci\u00f3n de Europa ha seguido siendo ese objeto a menudo fr\u00edo y tecnocr\u00e1tico a los ojos de muchos de nuestros conciudadanos. No s\u00f3lo hablando de las ventajas del mercado interior convenceremos a los europeos de los beneficios de la Uni\u00f3n Europea. La Uni\u00f3n Europea es ante todo un instrumento de paz, cooperaci\u00f3n y solidaridad entre los pueblos de Europa. A trav\u00e9s de la cooperaci\u00f3n cotidiana que establece, de los espacios de sociabilidad y di\u00e1logo que fomenta, la Uni\u00f3n Europea hace posible unas relaciones pac\u00edficas y constructivas entre los pueblos de Europa. A trav\u00e9s de la cooperaci\u00f3n cotidiana que establece, de los espacios de sociabilidad y de di\u00e1logo que fomenta, la Uni\u00f3n Europea hace posible la relaci\u00f3n pac\u00edfica y constructiva entre los pueblos de Europa. En un contexto de resurgimiento de los nacionalismos y de creciente desconfianza en las instituciones, es esencial explicar de forma concreta lo que, m\u00e1s all\u00e1 de nuestras diferencias, nos une como europeos. <\/p>\n\n\n\n El reto de nuestra Uni\u00f3n es desarrollar una narrativa unificadora, sin caer en un discurso civilizatorio. Marcada por una fuerte diversidad cultural, no se trata de producir una metanarrativa que celebre su singularidad cultural, como respuesta a las narrativas culturalistas rusa y china. M\u00e1s bien, la riqueza de Europa radica en abrazar su diversidad, la \u00abm\u00e1xima diversidad en un m\u00ednimo de espacio\u00bb <\/span>3<\/sup><\/a><\/span><\/span> para mejorar la soberan\u00eda del conjunto. <\/p>\n\n\n\n\n\n Europa es tambi\u00e9n un pacto que nos une en torno a principios fundamentales: la democracia, el Estado de derecho y la libertad. Estos valores, estos principios sobre los que se fund\u00f3 la Uni\u00f3n Europea, son nuestra fuerza y -cada vez m\u00e1s- nuestra singularidad: la independencia y la imparcialidad de la justicia, la pluralidad y la libertad de prensa, la lucha contra la corrupci\u00f3n y la protecci\u00f3n de la vida democr\u00e1tica. <\/p>\n\n\n\n El reto de nuestra Uni\u00f3n es desarrollar una narrativa unificadora, sin caer en un discurso civilizatorio.<\/p>laurence boone<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Por \u00faltimo, la Uni\u00f3n Europea es la defensa de un determinado modelo de sociedad: econom\u00eda social de mercado, igualdad de derechos, emancipaci\u00f3n y protecci\u00f3n de los ciudadanos, innovaci\u00f3n y ambici\u00f3n en materia de transici\u00f3n ecol\u00f3gica y digital.<\/p>\n\n\n
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