{"id":107933,"date":"2026-08-07T14:39:46","date_gmt":"2026-08-07T12:39:46","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=107933"},"modified":"2026-08-07T14:39:52","modified_gmt":"2026-08-07T12:39:52","slug":"nueva-talasocracia-china","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/08\/07\/nueva-talasocracia-china\/","title":{"rendered":"La nueva talasocracia china"},"content":{"rendered":"\n
La historia mar\u00edtima, entendida a largo plazo, puede ayudarnos a comprender la China actual. Desde hace medio siglo, los mares y los oc\u00e9anos ya no se perciben \u00fanicamente como espacios intermedios entre civilizaciones terrestres, sino como espacios fundamentales de circulaci\u00f3n, confrontaci\u00f3n, mediaci\u00f3n e innovaci\u00f3n. El historiador Fernand Braudel fue uno de los primeros en demostrar que el Mediterr\u00e1neo no constituye ni un mero tel\u00f3n de fondo ni una unidad pol\u00edtica homog\u00e9nea, sino una macrorregi\u00f3n hist\u00f3rica formada por interdependencias, microecolog\u00edas, rivalidades imperiales y flujos comerciales que se desarrollan a largo plazo. <\/span>1<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n Este an\u00e1lisis ha sido ampliado por otros autores que han situado en el centro del principio de inteligibilidad de un espacio mar\u00edtimo <\/span>2<\/sup><\/a><\/span><\/span> su fragmentaci\u00f3n y su conectividad juntas. Desde esta perspectiva, resulta interesante considerar el Asia mar\u00edtima como un \u00abMediterr\u00e1neo asi\u00e1tico\u00bb, no para aplicar artificialmente el modelo mediterr\u00e1neo a Asia, sino m\u00e1s bien, partiendo de este ejercicio de reflexi\u00f3n, para proponer un marco de interpretaci\u00f3n renovado de las interdependencias regionales. As\u00ed pues, no estamos trasplantando un modelo, sino que nos esforzamos por hacer comprensibles tres fen\u00f3menos interconectados: los flujos comerciales, la porosidad entre el comercio l\u00edcito, el contrabando y la pirater\u00eda, y las rivalidades entre el poder central y los poderes locales. <\/span>3<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n Tenemos que alejarnos de la geopol\u00edtica m\u00e1s inmediata y volver a la historia a largo plazo.<\/p>Fran\u00e7ois Gipouloux<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n En sentido amplio, el Asia mar\u00edtima se extiende, de norte a sur, desde el mar de Jap\u00f3n hasta el estrecho de Malaca, pasando por el estrecho de Taiw\u00e1n y el Mar de China Meridional. Hist\u00f3ricamente, se ha caracterizado por una densidad excepcional de rutas comerciales, una estrecha interrelaci\u00f3n entre el litoral y su espacio interior fluvial, una pluralidad de formas pol\u00edticas y reg\u00edmenes jur\u00eddicos que se traslapan parcialmente. En este sentido, comparte varios rasgos estructurales comunes con el Mediterr\u00e1neo braudeliano: una proximidad navegable entre microrregiones, la existencia de puertos mediadores entre mundos culturales diferentes, la coexistencia de soberan\u00edas concurrentes y la importancia central de los intercambios mar\u00edtimos en la organizaci\u00f3n econ\u00f3mica.<\/p>\n\n\n\n\n\n Para comprender las tensiones actuales en el Mar de China Meridional, las redefiniciones del papel de Taiw\u00e1n, la rivalidad entre Shangh\u00e1i, Hong Kong y Singapur, o incluso el endurecimiento de las relaciones entre China y Jap\u00f3n, hay que alejarse de la geopol\u00edtica m\u00e1s inmediata y volver a la historia a largo plazo. De hecho, el conjunto de estas relaciones regionales, m\u00e1s o menos conflictivas, se explica por las diferentes funciones que se le han atribuido al mar desde hace siglos: es a la vez un recurso, una v\u00eda de comunicaci\u00f3n, un espacio de soberan\u00eda disputado y un entorno de interdependencia. Este marco permite comprender mejor el presente.<\/p>\n\n\n\n Entre los siglos XVI y XVIII, se impuso en Asia la idea de un continuo que un\u00eda los espacios terrestres y mar\u00edtimos: no se pueden concebir las cuencas fluviales sin las zonas de producci\u00f3n continentales, que a su vez dependen de los circuitos mar\u00edtimos. Estos espacios est\u00e1n estrechamente entrelazados. Fue el historiador japon\u00e9s Hamashita Takeshi quien, al desplazar el marco de an\u00e1lisis \u2014que consist\u00eda en examinar Asia Oriental a trav\u00e9s del prisma de un modelo puramente estatal\u2014, puso de manifiesto una configuraci\u00f3n en redes, ya se trate de las que determinan el comercio tributario, la circulaci\u00f3n de los flujos de dinero en metal o el funcionamiento de las aduanas mar\u00edtimas, dotadas de una relativa autonom\u00eda. <\/span>4<\/sup><\/a><\/span><\/span> Existe, sin duda, una continuidad estructural que une los espacios mar\u00edtimos y terrestres. El espacio mar\u00edtimo no es el exterior del territorio, sino su prolongaci\u00f3n funcional: los mares de Asia est\u00e1n profundamente integrados en los sistemas continentales. Las grandes cuencas fluviales, entre las que destaca la del Yangts\u00e9, conectaban directamente las zonas de producci\u00f3n interior con los circuitos mar\u00edtimos. La protoindustria y la artesan\u00eda de Jiangnan (la regi\u00f3n de Shangh\u00e1i) estaban conectadas con los puertos costeros y con los territorios de ultramar mediante una densa red de canales y afluentes. La seda, el t\u00e9, la porcelana, el az\u00facar, la madera, los metales y el arroz se transportaban hacia los puertos de la costa sureste, mientras que la plata japonesa, y posteriormente la procedente de las minas peruanas y mexicanas, se enviaba a China a trav\u00e9s de Acapulco y Manila. <\/span>5<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n El espacio mar\u00edtimo no es el exterior del territorio, sino su prolongaci\u00f3n funcional.<\/p>Fran\u00e7ois Gipouloux<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Si nos centramos en el ejemplo chino, las zonas costeras del sureste de China no constitu\u00edan las fronteras del Imperio, sino puntos de encuentro entre dos reg\u00edmenes de acumulaci\u00f3n y circulaci\u00f3n: el orden agrario-fiscal del interior de China y el orden comercial de la costa. Las dos provincias costeras de Fujian y Guangdong, aunque pobres y con d\u00e9ficit de cereales, supieron sacar partido del mar para su econom\u00eda. Se convirtieron en el punto de anclaje de instituciones de linaje y redes mercantiles, el punto de partida de flujos migratorios hacia el sudeste asi\u00e1tico y el nexo de uni\u00f3n con las di\u00e1sporas hokkien establecidas en los grandes centros comerciales extranjeros, desde Manila hasta Nagasaki, pasando por Batavia. <\/span>6<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n\n\n A diferencia del comercio tributario o del comercio con licencia, que depend\u00edan estrechamente de la administraci\u00f3n imperial, el comercio mar\u00edtimo chino se diferenciaba por estar menos controlado por las autoridades. Sus participantes eran m\u00e1s numerosos y no se limitaban a los funcionarios del Imperio ni a los grandes comerciantes: los corredores, capitanes, armadores y mercaderes-piratas formaban una red m\u00e1s dif\u00edcil de definir, a la que se sumaban las di\u00e1sporas de Fujian, Guangdong, Chaozhou y Hainan. Adem\u00e1s de las perspectivas de enriquecimiento personal, el mar tambi\u00e9n puede dar lugar al surgimiento de potencias perif\u00e9ricas, que tienden a emanciparse del seno imperial. El guerrero Zheng Chenggong Koxinga (1624-1662), ferviente defensor de los Ming y art\u00edfice de la victoria obtenida contra los holandeses en Formosa en 1662, convirti\u00f3, por ejemplo, esta isla en un basti\u00f3n de la resistencia contra la nueva dinast\u00eda Qing. <\/p>\n\n\n\n\n Fue tambi\u00e9n en este lugar donde se organiz\u00f3 la lucha contra las redes sino-japonesas, sino-vietnamitas y sino-siamesas, as\u00ed como contra los \u00abcompradores\u00bb, figuras clave de los puertos abiertos, en el siglo XIX. Por \u00faltimo, el mar y la periferia mar\u00edtima de un imperio son tambi\u00e9n elementos indispensables para conectarse con una regi\u00f3n m\u00e1s amplia: Ry\u016bky\u016b (hoy Okinawa), Nagasaki, Manila, Batavia, Malaca, Siam y Vietnam eran todos ellos territorios que se extend\u00edan m\u00e1s all\u00e1 del centro imperial. <\/p>\n\n\n\n Este continuo tierra-mar va acompa\u00f1ado de una fluidez en los estatus: los mismos actores, las mismas redes e incluso las mismas familias pasan, seg\u00fan la coyuntura pol\u00edtica, del comercio l\u00edcito al contrabando y, posteriormente, a la pirater\u00eda. El comerciante Zheng Zhilong, por ejemplo, aprovech\u00f3 la tumultuosa transici\u00f3n pol\u00edtica entre las dinast\u00edas Ming y Qing para mejorar su situaci\u00f3n, hasta llegar a acumular funciones que, en ocasiones, entraban en conflicto con el orden legal: se convirti\u00f3 en almirante, proto-soberano, contrabandista o incluso intermediario entre el Imperio y el mar. <\/p>\n\n\n\n\n El mar no es, por tanto, ese vasto espacio blanco y vac\u00edo que a veces se ve en los mapas, sino un espacio de gobernanza competitiva, en el que el Estado imperial intenta peri\u00f3dicamente proyectar su autoridad (mediante la prohibici\u00f3n de las actividades mar\u00edtimas, por ejemplo, y posteriormente mediante su levantamiento parcial), mientras que los actores privados construyen un orden paralelo. Las zonas costeras pueden considerarse, por tanto, como un espacio fiscal alternativo: <\/strong>mientras que las prohibiciones mar\u00edtimas suprimen de hecho una fiscalidad mar\u00edtima imperial estable y continua, los actores privados han establecido un sistema competidor de recaudaci\u00f3n y redistribuci\u00f3n de la renta comercial, como las comisiones de intermediaci\u00f3n y las retribuciones de las redes de contrabando \u2014en particular de seda\u2014 entre los v\u00e9rtices del tri\u00e1ngulo formado por Zhangzhou (Fujian), Nagasaki y Manila. Es en este espacio donde se produce un arbitraje permanente entre el comercio l\u00edcito y el il\u00edcito, lo que da lugar a la formaci\u00f3n de un orden parainstitucional, competidor del del Estado imperial. El continuo tierra-mar nos invita a no recurrir a una dicotom\u00eda entre un Imperio continental que ser\u00eda cerrado y un mundo mar\u00edtimo que, por su parte, ser\u00eda m\u00e1s abierto. Ambos interact\u00faan constantemente, y las zonas costeras son precisamente el lugar donde se articula esta interacci\u00f3n. Es all\u00ed donde se negocian los permisos para circular y comerciar, donde se redefine la frontera cambiante entre las actividades l\u00edcitas e il\u00edcitas, y donde se determina la condici\u00f3n de los actores intermedios que operan entre el orden imperial y el orden privado. <\/p>\n\n\n\n A partir de estas caracter\u00edsticas, resulta tentador establecer una serie de paralelismos con la pol\u00edtica de reforma y apertura iniciada por Deng Xiaoping a finales de la d\u00e9cada de 1970. Una vez m\u00e1s, son las relaciones mar\u00edtimas las que resultan decisivas para desmantelar el yugo de la econom\u00eda planificada. <\/p>\n\n\n\n Al igual que en las dinast\u00edas Ming y Qing, en la China de Deng Xiaoping la flexibilidad de los estatus y los actores del mar permite la circulaci\u00f3n del capital.<\/p>Fran\u00e7ois Gipouloux<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Los intercambios econ\u00f3micos y tecnol\u00f3gicos se intensifican entre las provincias costeras, Jap\u00f3n y los \u00abcuatro dragones asi\u00e1ticos\u00bb, a saber, Corea del Sur, Taiw\u00e1n, Singapur y Hong Kong. Entre los a\u00f1os 1980 y 2000, estas provincias costeras chinas retomaron su papel de interfaz entre, por un lado, un interior bajo r\u00e9gimen socialista y, por otro, un espacio mar\u00edtimo capitalista. <\/p>\n\n\n\n Tambi\u00e9n fue en esa \u00e9poca cuando, al igual que bajo las dinast\u00edas Ming y Qing, la flexibilidad de los estatus y los actores del \u00e1mbito mar\u00edtimo permiti\u00f3 la circulaci\u00f3n del capital. Este capital abarca desde la inversi\u00f3n directa (l\u00edcita) hasta el blanqueo y el contrabando de productos manufacturados (flujos il\u00edcitos), todo ello amparado en estructuras jur\u00eddicas opacas. Las zonas econ\u00f3micas especiales institucionalizan estas zonas grises con el acuerdo t\u00e1cito de las autoridades locales. <\/p>\n\n\n\n En este contexto, los \u00abdragones\u00bb, pero sobre todo las di\u00e1sporas hokkiana y cantonesa, desempe\u00f1an un papel similar al de los comerciantes del antiguo r\u00e9gimen imperial: act\u00faan como intermediarios entre el capital extranjero y las zonas de subcontrataci\u00f3n internacionales, repartidas por las provincias costeras, y logran tejer lazos de confianza basados en los lazos familiares, una comunidad ling\u00fc\u00edstica o el sentimiento de pertenencia local (tongxiang<\/em>).<\/p>\n\n\n\n Esta idea de un continuo tierra-mar permite arrojar luz sobre lo que los an\u00e1lisis puramente econ\u00f3micos tendr\u00edan dificultades para comprender: la reconquista del centro por parte de la periferia no se produce mediante una ruptura pol\u00edtica, sino a trav\u00e9s de una infiltraci\u00f3n progresiva. Las zonas costeras constituyen la base ideal para esta infiltraci\u00f3n. Las provincias meridionales no se oponen frontalmente a Pek\u00edn. M\u00e1s bien se centran en crear situaciones econ\u00f3micas que obliguen progresivamente al centro a adaptar sus categor\u00edas econ\u00f3micas y pol\u00edticas, primero validando la tolerancia de la propiedad privada, luego desencadenando la descolectivizaci\u00f3n del campo y, posteriormente, acelerando la pol\u00edtica de apertura. <\/p>\n\n\n\n Para profundizar en nuestra comprensi\u00f3n de la dial\u00e9ctica entre los imperios continentales y los espacios mar\u00edtimos, el Mediterr\u00e1neo ofrece un marco interpretativo especialmente f\u00e9rtil. <\/p>\n\n\n\n El Mediterr\u00e1neo asi\u00e1tico no es solo una met\u00e1fora geogr\u00e1fica. Esta aproximaci\u00f3n permite tambi\u00e9n poner de manifiesto c\u00f3mo un espacio mar\u00edtimo constituye una unidad hist\u00f3rica coherente, dotada de sus propias temporalidades y formas de integraci\u00f3n econ\u00f3mica, independientemente \u2014o incluso en contraposici\u00f3n\u2014 a las divisiones pol\u00edticas de las que los Estados ribere\u00f1os son portadores.<\/p>\n\n\n\n El Mediterr\u00e1neo asi\u00e1tico no es solo una met\u00e1fora geogr\u00e1fica. Esta aproximaci\u00f3n permite tambi\u00e9n poner de manifiesto c\u00f3mo un espacio mar\u00edtimo constituye una unidad hist\u00f3rica coherente.<\/p>Fran\u00e7ois Gipouloux<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n As\u00ed, entre los siglos XVI y XIX, el Mar de China Meridional y el estrecho de Malaca se organizaron al margen de los Estados territoriales, ya fuera el Imperio Ming, el Imperio Qing, el Jap\u00f3n de los Tokugawa o los reinos del sudeste asi\u00e1tico. El espacio mar\u00edtimo se perfila, por tanto, como un orden aut\u00f3nomo, un espacio de intercambio integrado compuesto por redes mercantiles de la di\u00e1spora, formas monetarias comunes (la plata japonesa y, posteriormente, la hispanoamericana) y pr\u00e1cticas jur\u00eddicas y contractuales compartidas. Tambi\u00e9n se observa en \u00e9l el desarrollo de una cultura del riesgo y de la confianza basada en los lazos comunitarios. <\/p>\n\n\n\n Se trata de una inversi\u00f3n radical de la dial\u00e9ctica centro-periferia: en el Mediterr\u00e1neo asi\u00e1tico, el punto de partida del impulso econ\u00f3mico es mar\u00edtimo, y no territorial. Zhangzhou, Malaca, Nagasaki, Batavia\u2026 estas ciudades portuarias no son la periferia de imperios terrestres: son estos \u00faltimos los que se convierten en periferia. En esta configuraci\u00f3n, las zonas costeras chinas dejan de ser meros enlaces entre el interior y el exterior: constituyen los nodos de una red macrorregional dotada de su propia coherencia. <\/p>\n\n\n\n El comercio mar\u00edtimo asi\u00e1tico se rige por un derecho mercantil, que puede compararse con la lex mercatoria<\/em> de la Edad Media europea. Las sociedades en comandita, los seguros mutuos y el arbitraje comunitario forman parte de un orden institucional alternativo, que se fue desarrollando a lo largo de varios siglos y se construy\u00f3 al margen de cualquier marco estatal. Se basa en redes de solidaridad mercantil, din\u00e1micas diasp\u00f3ricas y formas de regulaci\u00f3n informal que no necesitan del Estado para garantizar su coherencia ni su continuidad. La dominaci\u00f3n europea (siglos XVII-XIX), y posteriormente la divisi\u00f3n del litoral asi\u00e1tico en Estados soberanos en el siglo XX, se presentan menos como la culminaci\u00f3n de una trayectoria natural que como un par\u00e9ntesis, una interrupci\u00f3n forzada de las din\u00e1micas de integraci\u00f3n mar\u00edtima que ya exist\u00edan y que les han sobrevivido. Por lo tanto, la apertura econ\u00f3mica de la d\u00e9cada de 1980 reactiv\u00f3 unas l\u00f3gicas que la dominaci\u00f3n colonial, y posteriormente la afirmaci\u00f3n del Estado, hab\u00edan reprimido sin llegar a erradicarlas. <\/p>\n\n\n\n Hist\u00f3ricamente, el Asia mar\u00edtima nunca ha estado dominada por una \u00fanica forma pol\u00edtica. En ella coexisten imperios agrarios, formaciones talasocr\u00e1ticas, ciudades portuarias aut\u00f3nomas, di\u00e1sporas mercantiles y, m\u00e1s tarde, compa\u00f1\u00edas europeas que forman parte de una proyecci\u00f3n de soberan\u00eda. Esta heterogeneidad demuestra que el Asia mar\u00edtima no se rige por un dominio imperial, sino por una gobernanza negociada. Malaca, Ayutthaya, Batavia o Manila eran en aquella \u00e9poca ciudades portuarias de primer orden, que funcionaban como espacios estratificados desde el punto de vista jur\u00eddico, y en los que coexist\u00edan el derecho principesco, el arbitraje comunitario, los tribunales mercantiles, las pr\u00e1cticas consuetudinarias y, en algunos casos, las jurisdicciones consulares europeas. <\/p>\n\n\n\n El dominio europeo y, posteriormente, la divisi\u00f3n del litoral asi\u00e1tico en Estados soberanos en el siglo XX parecen menos el resultado de una trayectoria natural que un par\u00e9ntesis.<\/p>Fran\u00e7ois Gipouloux<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Durante la dinast\u00eda Ming, las prohibiciones mar\u00edtimas (haijin<\/em>), a menudo consideradas como un indicio de repliegue continental, deben relativizarse. Estudios recientes han demostrado claramente que no fueron ni absolutas ni continuas. De hecho, el Estado imperial oscilaba entre la represi\u00f3n y la adaptaci\u00f3n: <\/span>7<\/sup><\/a><\/span><\/span> estas regulaciones pudieron adoptar la forma de una prohibici\u00f3n formal o de un comercio con licencia, pero el contrabando tambi\u00e9n pudo ser tolerado. La circulaci\u00f3n mercantil, especialmente en las regiones costeras meridionales, sigue siendo lo suficientemente intensa como para obligar al poder central a adoptar repetidas formas de compromiso. Uno de los efectos parad\u00f3jicos de las prohibiciones fue la militarizaci\u00f3n de la costa y la creaci\u00f3n de un oligopolio, una confederaci\u00f3n de contrabandistas y piratas, y posteriormente de un monopolio sobre el comercio mar\u00edtimo con el ascenso de Zheng Chenggong, el \u00abse\u00f1or del mar\u00bb. <\/span>8<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n Esta pluralidad de modelos jur\u00eddicos permite matizar los relatos teleol\u00f3gicos que oponen a Occidente \u2014considerado el \u00fanico creador de las instituciones mar\u00edtimas modernas\u2014 a Asia, que se habr\u00eda quedado en una organizaci\u00f3n informal. Es cierto que Europa desarroll\u00f3 antes las doctrinas codificadas del derecho mar\u00edtimo internacional y los mercados de seguros centralizados. <\/span>9<\/sup><\/a><\/span><\/span> Pero en Asia tambi\u00e9n se encuentran contratos de asociaci\u00f3n, mecanismos de reparto de p\u00e9rdidas, sistemas de cr\u00e9dito rotatorio, escoltas y formas elaboradas de arbitraje mercantil. La diferencia radica menos en la ausencia de instituciones que en su grado de formalizaci\u00f3n y en el tipo de ecosistema jur\u00eddico en el que se insertaban. <\/span>10<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n En este contexto, se puede hablar de \u00absoberan\u00eda difusa\u00bb, <\/span>11<\/sup><\/a><\/span><\/span> un concepto especialmente \u00fatil para comprender la complejidad de las relaciones internacionales en el Asia mar\u00edtima. <\/p>\n\n\n\n En su seno, el poder rara vez es absoluto. Se ejerce a trav\u00e9s de mecanismos de presencia, escolta, tributaci\u00f3n, intermediaci\u00f3n y negociaci\u00f3n, m\u00e1s que a trav\u00e9s del cierre territorial. La figura de Zheng Chenggong, mencionada anteriormente, ilustra bien esta l\u00f3gica h\u00edbrida: es a la vez comerciante, jefe militar en el mar y miembro de la resistencia contra el ocupante manch\u00fa. Esta singular figura difumina las fronteras entre la pirater\u00eda, el comercio l\u00edcito y la empresa pol\u00edtica cuyo objetivo es acudir en ayuda de la dinast\u00eda Ming. En este sentido, establece en Taiw\u00e1n una administraci\u00f3n que reproduce con gran fidelidad la estructura del poder imperial. <\/span>12<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n La China posmao\u00edsta se ha beneficiado enormemente de la globalizaci\u00f3n. Las regiones costeras \u2014el delta del R\u00edo de las Perlas (Guangdong), el delta del Yangts\u00e9 (Shangh\u00e1i-Jiangsu-Zhejiang) y el corredor Fujian-Zhejiang\u2014 han actuado como vectores que han permitido que los productos procedentes del \u00abtaller del mundo\u00bb lleguen a los mercados occidentales. Este modelo se basa en una combinaci\u00f3n cl\u00e1sica: mano de obra barata, inversiones extranjeras directas, subcontrataci\u00f3n manufacturera e integraci\u00f3n masiva en las cadenas de valor mundiales tras la adhesi\u00f3n a la Organizaci\u00f3n Mundial del Comercio en 2001. Las Zonas Econ\u00f3micas Especiales constitu\u00edan el marco institucional de esta apertura que, limitada a la costa, no estaba destinada a extenderse al interior de China, que a\u00fan se reg\u00eda por un r\u00e9gimen econ\u00f3mico socialista. <\/p>\n\n\n\n A partir de 2012, la pol\u00edtica de Xi Jinping experimenta un giro. Pero, \u00bfse puede afirmar por ello que se inscribe en una din\u00e1mica de desglobalizaci\u00f3n? De hecho, no se trata tanto de un repliegue aut\u00e1rquico como de una reconfiguraci\u00f3n estrat\u00e9gica, en favor de un reenfoque selectivo y del fin de la extraversi\u00f3n sistem\u00e1tica de la econom\u00eda china. La doble circulaci\u00f3n (shuang xunhuan<\/em>) convierte la demanda interna en el principal motor del crecimiento, al tiempo que mantiene la circulaci\u00f3n externa \u2014exportaciones, inversi\u00f3n extranjera directa, integraci\u00f3n en las cadenas de valor mundiales\u2014 en un papel de apoyo. <\/p>\n\n\n\n Las Nuevas Rutas de la Seda son una nueva forma de globalizaci\u00f3n, esta vez bajo la hegemon\u00eda china.<\/p>Fran\u00e7ois Gipouloux<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n El XV Plan Quinquenal<\/a> (2026-2030) forma parte de la misma tendencia: refuerza el control estatal, la integraci\u00f3n entre lo militar y lo civil y la b\u00fasqueda de la autosuficiencia en los sectores estrat\u00e9gicos \u2014semiconductores, inteligencia artificial, energ\u00edas renovables\u2014, que ahora se vinculan expl\u00edcitamente a la seguridad nacional. Este giro en la estrategia econ\u00f3mica pone de manifiesto un proyecto fundamental: China busca redefinir la econom\u00eda mundial a su favor. <\/span>13<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n La Belt and Road Initiative<\/em><\/em> (BRI) es una nueva forma de globalizaci\u00f3n, esta vez bajo la hegemon\u00eda china. <\/span>14<\/sup><\/a><\/span><\/span> Con la BRI, se invierte la tendencia iniciada durante las dos \u00faltimas d\u00e9cadas del siglo XX: ahora es la China continental la que se proyecta<\/em> hacia el exterior, a trav\u00e9s de puertos (Gwadar en Pakist\u00e1n, Hambantota en Sri Lanka y Yibuti) que funcionan ahora como puntos de anclaje mar\u00edtimos de una potencia que ha vuelto a ser plenamente terrestre. <\/p>\n\n\n\n Sin embargo, este movimiento de integraci\u00f3n desde arriba no es unilateral. Los actores perif\u00e9ricos no se limitan a sufrir la l\u00f3gica del centro: pueden reconfigurar sus t\u00e9rminos, intentar imponer sus propias prioridades y, a su vez, modificar las jerarqu\u00edas del sistema. <\/span>15<\/sup><\/a><\/span><\/span> Lo que revela precisamente el an\u00e1lisis de la BRI es que los Estados y los actores relegados a una posici\u00f3n marginal en la arquitectura inicial del proyecto no se limitan a aceptar las prioridades fijadas por Pek\u00edn: las negocian \u2014como Malasia, que en 2019 consigui\u00f3 una reducci\u00f3n de aproximadamente el 30 % del coste del East Coast Rail Link tras haberlo suspendido en 2018\u2014, las modifican \u2014como hizo Myanmar al reducir en m\u00e1s del 80 % el coste del puerto de Kyaukpyu en 2018 para evitar un endeudamiento excesivo\u2014, y a veces las aprovechan en su beneficio. <\/span>16<\/sup><\/a><\/span><\/span> introduciendo objetivos propios que, a su vez, modifican las jerarqu\u00edas del sistema.<\/p>\n\n\n\n Los m\u00e1rgenes no son solo una fuente de resistencia: contribuyen a la creaci\u00f3n de nuevas jerarqu\u00edas.<\/p>Fran\u00e7ois Gipouloux<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Esta dial\u00e9ctica entre centro y periferia no da lugar, por tanto, a la desaparici\u00f3n de las jerarqu\u00edas existentes, sino a su recomposici\u00f3n. Las periferias se integran en el sistema aportando recursos, limitaciones y l\u00f3gicas locales que el centro no puede ignorar sin correr el riesgo de que sus proyectos se estanquen. La cuesti\u00f3n sigue abierta: \u00bfes posible que la periferia ejerza alg\u00fan tipo de presi\u00f3n estructural sobre el centro, oblig\u00e1ndolo a reajustar sus prioridades \u2014financieras, log\u00edsticas, diplom\u00e1ticas\u2014 en funci\u00f3n de las resistencias y las oportunidades que plantean los actores locales? Lejos de ser un proyecto impuesto unilateralmente desde Pek\u00edn sobre un espacio pasivo, las Nuevas Rutas de la Seda (BRI) <\/span>17<\/sup><\/a><\/span><\/span> parecen estar reconfigur\u00e1ndose bajo el efecto de las relaciones de poder, las renegociaciones de deuda, los cambios de trazado y los reajustes pol\u00edticos que le imponen sus socios perif\u00e9ricos.<\/p>\n\n\n\n Al hacerlo, las periferias no solo son fuente de resistencia, sino que contribuyen a la creaci\u00f3n de nuevas jerarqu\u00edas. Los nodos log\u00edsticos que surgen a lo largo de los corredores de la Iniciativa de BRI \u2014puertos de aguas profundas, plataformas multimodales, zonas econ\u00f3micas especiales\u2014 tienden a redefinir la centralidad dentro del espacio regional en cuesti\u00f3n, elevando a actores hasta entonces secundarios al rango de ejes imprescindibles. Gwadar, tras su concesi\u00f3n a la China Overseas Port Holding Company en 2013, se convierte en la salida mar\u00edtima del corredor chino-pakistan\u00ed; Horgos, un modesto puesto fronterizo entre China y Kazajist\u00e1n, se transforma a partir de 2015 en el mayor puerto seco de Asia Central; El Pireo, cuya participaci\u00f3n mayoritaria fue adquirida por COSCO en 2016, se impone como el primer puerto de contenedores del Mediterr\u00e1neo oriental y como una nueva puerta de entrada de las mercanc\u00edas asi\u00e1ticas hacia los Balcanes y Europa Central. <\/span>18<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n
\r\n <\/picture>\r\n \n El mar integrado en la tierra: la continuidad entre la tierra y el mar en el Asia mar\u00edtima<\/h2>\n\n\n\n
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\n <\/picture>\n Replantearse el Asia mar\u00edtima desde el paradigma mediterr\u00e1neo <\/h3>\n\n\n\n
Metr\u00f3polis portuarias, imperios continentales y pluralismo jur\u00eddico<\/h3>\n\n\n\n
Soberan\u00edas difusas<\/h3>\n\n\n\n
La China de Xi Jinping impone una reconfiguraci\u00f3n m\u00e1s que una retirada<\/h2>\n\n\n\n