{"id":107658,"date":"2026-08-04T17:09:49","date_gmt":"2026-08-04T15:09:49","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=107658"},"modified":"2026-08-04T17:09:53","modified_gmt":"2026-08-04T15:09:53","slug":"la-moneda-se-convierte-en-arma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/08\/04\/la-moneda-se-convierte-en-arma\/","title":{"rendered":"El dinero ha vuelto a convertirse en un arma, hay que armar al euro"},"content":{"rendered":"\n
El euro solo se convertir\u00e1 en un verdadero instrumento de soberan\u00eda si Europa acepta dotarse de los medios necesarios para ello, lo que supone superar varias etapas fundamentales. <\/p>\n\n\n\n
En primer lugar, la desdolarizaci\u00f3n: una parte demasiado importante de nuestras transacciones se basa en el d\u00f3lar, incluso en nuestras infraestructuras de pago, que son estadounidenses. Esto ya no es viable en un momento en el que Washington utiliza su moneda y sus empresas como herramienta de presi\u00f3n geopol\u00edtica. <\/p>\n\n\n\n
A continuaci\u00f3n, debemos garantizar una Uni\u00f3n de los Mercados de Capitales para reforzar nuestra autonom\u00eda estrat\u00e9gica, lo que pasa por la profundizaci\u00f3n de nuestro mercado \u00fanico. <\/p>\n\n\n\n
Por \u00faltimo, queda la cuesti\u00f3n clave: emitir un activo seguro capaz de competir con los bonos del Tesoro estadounidense. De hecho, eso es lo que le falta hoy al euro para imponerse como moneda de reserva mundial: un activo subyacente soberano, l\u00edquido y cre\u00edble, a la altura de la ambici\u00f3n pol\u00edtica que le atribuimos. Evidentemente, coincido con Christine Lagarde en este punto. <\/p>\n\n\n\n
A diferencia de los estadounidenses y los chinos, a los europeos les cuesta esbozar una doctrina global y, m\u00e1s a\u00fan, ponerla en pr\u00e1ctica. <\/p>\n\n\n\n
La instituci\u00f3n que deber\u00eda estar al frente de esta gran orientaci\u00f3n es el Banco Central Europeo. Sin embargo, debido a los tratados, las normativas y las limitaciones en el ejercicio de sus competencias, le cuesta avanzar en una serie de cuestiones. Nos falta una visi\u00f3n de conjunto y un foro donde debatirla. <\/p>\n\n\n\n El euro solo se convertir\u00e1 en un verdadero instrumento de soberan\u00eda si Europa est\u00e1 dispuesta a dotarse de los medios necesarios para ello.<\/p>Aurore Lalucq<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Es cierto que, como diputados al Parlamento Europeo, es un tema que tratamos en el Parlamento; existe una Comisi\u00f3n de Asuntos Econ\u00f3micos y Monetarios que yo presido. Sin embargo, parece que la cuesti\u00f3n crucial de la moneda ha sido descuidada durante mucho tiempo por el Consejo Europeo, e incluso por la Comisi\u00f3n. Por no hablar de las l\u00edneas de divisi\u00f3n \u2014entre la derecha y la izquierda, entre los Estados miembros\u2014 que alimentan debates de larga duraci\u00f3n: sobre los activos seguros, a los que he dedicado mi informe sobre la Uni\u00f3n de los Mercados de Capitales, <\/span>2<\/sup><\/a><\/span><\/span> o sobre la Uni\u00f3n Bancaria, que a\u00fan no se ha completado.<\/p>\n\n\n\n Pero, poco a poco, los ministros de Hacienda est\u00e1n abordando estos temas: analizan el papel internacional del euro \u2014algo impensable hasta hace muy poco\u2014 y hablan de activos seguros o de deuda com\u00fan, como ha hecho el ministro espa\u00f1ol Carlos Cuerpo<\/a>.<\/p>\n\n\n\n Yo dir\u00eda que la estrategia estadounidense es m\u00e1s coherente de lo que parece: es menos err\u00e1tica que abiertamente agresiva. Donde antes prevalec\u00eda un sistema de \u00abcotos de caza\u00bb que frenaba la competencia entre divisas, ahora existe una voluntad real de atacar al euro, incluso en nuestro propio territorio, inund\u00e1ndolo de stablecoins estadounidenses. <\/p>\n\n\n\n Lo que m\u00e1s me preocupa es que la actual administraci\u00f3n estadounidense no busca tanto la dolarizaci\u00f3n del mundo como poner en tela de juicio la propia instituci\u00f3n monetaria. Hoy en d\u00eda estamos asistiendo al resurgimiento de las monedas privadas y a la privatizaci\u00f3n del se\u00f1oreaje. <\/p>\n\n\n\n La actual administraci\u00f3n estadounidense no busca tanto la dolarizaci\u00f3n del mundo como poner en tela de juicio la propia instituci\u00f3n monetaria.<\/p>Aurore Lalucq<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n En un contexto geopol\u00edtico como este, marcado por tensiones cada vez mayores, el euro debe reafirmar su papel como moneda fiable y potente a escala internacional. Una cuesti\u00f3n que no se planteaba hace tan solo unos a\u00f1os, pero que las amenazas hacen ahora m\u00e1s acuciante. <\/p>\n\n\n\n La pol\u00edtica de la administraci\u00f3n de Trump respecto al d\u00f3lar est\u00e1 plagada de contradicciones. Por un lado, los responsables del Tesoro afirman que quieren reducir su valor exterior \u2014el tipo de cambio\u2014. Por otro lado, pretenden, mediante la stablecoin, aumentar la demanda de la moneda estadounidense y de los bonos del Tesoro, lo que, por el contrario, deber\u00eda provocar su apreciaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n Sin embargo, donde s\u00ed se aprecia una coherencia es en los ataques sistem\u00e1ticos de la administraci\u00f3n de Trump contra aquello que une. La moneda es un ejemplo de ello: une m\u00e1s all\u00e1 de las diferencias nacionales y culturales. <\/p>\n\n\n\n\n Antes que una herramienta, un medio de pago o de intercambio, o incluso un valor estable, la moneda se define ante todo como una instituci\u00f3n pol\u00edtica. Como ha demostrado Michel Aglietta<\/a>, se basa en \u00abla confianza y la violencia\u00bb, <\/span>4<\/sup><\/a><\/span><\/span> y en un sistema institucional s\u00f3lido y fiable, y puede ser objeto de ataques brutales. <\/p>\n\n\n\n Sin embargo, es precisamente esta dimensi\u00f3n pol\u00edtica la que lo convierte en un objetivo: al minar la confianza en las monedas competidoras \u2014en particular, el euro\u2014 y en las instituciones que representan, Estados Unidos pretende imponer una forma de gobernanza monetaria. <\/p>\n\n\n\n La Uni\u00f3n no debe limitarse a considerarse un basti\u00f3n de la resistencia al imperialismo estadounidense: debe adoptar una actitud m\u00e1s ofensiva y afirmarse.<\/p>Aurore Lalucq<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Sin embargo, si el euro es tan fuerte y resiste las presiones, es porque una normativa \u2014en este caso, la que aplica y garantiza el Banco Central Europeo\u2014 le confiere su legitimidad. No es casualidad que la historia del euro sea tambi\u00e9n una cuesti\u00f3n de s\u00edmbolos, de s\u00edmbolos pol\u00edticos. Por lo tanto, no solo est\u00e1 en juego nuestro medio de pago, sino tambi\u00e9n unos valores pol\u00edticos y un elemento constitutivo de la construcci\u00f3n europea, a los que los europeos est\u00e1n muy apegados. <\/p>\n\n\n\n A partir de ahora, una cosa est\u00e1 clara: la Uni\u00f3n no solo debe concebirse como un basti\u00f3n de resistencia al imperialismo estadounidense, sino que debe adoptar una actitud m\u00e1s ofensiva y afirmarse. Esto nos lleva de nuevo al papel internacional del euro. En mi opini\u00f3n, este papel es menos de car\u00e1cter econ\u00f3mico que pol\u00edtico y geopol\u00edtico. <\/p>\n\n\n\n Los swaps de divisas ocupan un lugar central en las estrategias actual de Estados Unidos y China. El principio es bastante sencillo: al ofrecer l\u00edneas de liquidez a los bancos centrales asociados, se tejen v\u00ednculos de dependencia que refuerzan de forma duradera el estatus internacional de una moneda. <\/p>\n\n\n\n La cuesti\u00f3n de los swaps es, por tanto, crucial, pero requiere una consolidaci\u00f3n de la zona del euro, de ah\u00ed las reticencias del BCE. <\/span>5<\/sup><\/a><\/span><\/span> Una vez reforzado y decidido a desempe\u00f1ar plenamente su papel geopol\u00edtico, el BCE podr\u00eda participar efectivamente en esta ampliaci\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n Lo que se conoce como \u00abeuro digital\u00bb no se refiere \u00fanicamente a la moneda del banco central que tendremos en circulaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n a la infraestructura sobre la que se basar\u00e1. <\/p>\n\n\n\n Hoy en d\u00eda, casi todas las infraestructuras que utilizamos en Europa son estadounidenses, con algunas excepciones como la tarjeta bancaria en Francia, la Girocard en Alemania o Bancontact en B\u00e9lgica. Esto da lugar a una dependencia y una vulnerabilidad cada vez menos aceptables y que ya resulta imposible ignorar. Bast\u00f3 con que Donald Trump expresara su descontento con respecto a ciertos jueces y magistrados europeos de la Corte Penal Internacional para que se les privara de cualquier medio de pago, como le ocurri\u00f3 a Nicolas Guillou, que de la noche a la ma\u00f1ana vio c\u00f3mo Visa, Mastercard y PayPal le cerraban las cuentas y le bloqueaban las tarjetas. <\/span>6<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n Adem\u00e1s, a las empresas privadas, incluso a las de gran envergadura, les resulta muy complicado prescindir de estas redes estadounidenses: las que intentan liberarse de ellas se enfrentan bien a la adquisici\u00f3n de sus soluciones alternativas, bien a represalias comerciales.<\/p>\n\n\n\n\nEsta falta de una doctrina europea contrasta con la actitud de Washington. En un informe publicado el 2 de junio de 2026, <\/span>3<\/sup><\/a><\/span><\/span> el Banco Central Europeo pone de manifiesto, por otra parte, que el euro no se ha beneficiado tanto como cabr\u00eda esperar de la pol\u00edtica econ\u00f3mica \u2014a menudo considerada err\u00e1tica\u2014 de la administraci\u00f3n de Trump. \u00bfC\u00f3mo analiza usted la estrategia monetaria estadounidense?<\/h3>\n\n\n\n
Usted sit\u00faa la stablecoin en el centro de esta ofensiva. \u00bfNo es, ante todo, una forma de estimular la demanda de d\u00f3lares, d\u00e1ndole un nuevo impulso a escala mundial?<\/h3>\n\n\n\n
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La autonom\u00eda tambi\u00e9n depende de las infraestructuras de pago. \u00bfEs ah\u00ed donde, en su opini\u00f3n, entra en juego el euro digital?<\/h3>\n\n\n\n