{"id":107306,"date":"2026-07-31T16:38:09","date_gmt":"2026-07-31T14:38:09","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=107306"},"modified":"2026-07-31T16:38:14","modified_gmt":"2026-07-31T14:38:14","slug":"proxima-crisis-financiera-espiral-destruccion-mutua","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/07\/31\/proxima-crisis-financiera-espiral-destruccion-mutua\/","title":{"rendered":"La pr\u00f3xima crisis financiera podr\u00eda degenerar en una espiral de destrucci\u00f3n mutua"},"content":{"rendered":"\n
Las crisis financieras no siempre pueden evitarse. Aunque la regulaci\u00f3n y la supervisi\u00f3n permiten contener los riesgos, las perturbaciones siguen siendo inevitables. Sin embargo, s\u00ed es posible influir en lo que ocurre a continuaci\u00f3n. El impacto de una crisis depende menos de la perturbaci\u00f3n inicial que de la respuesta que se d\u00e9. Ah\u00ed radica la diferencia entre solidez y resiliencia, y en el caso de las crisis financieras mundiales, la resiliencia requiere cooperaci\u00f3n internacional. Esta estabiliza el sistema y evita que las respuestas pol\u00edticas nacionales degeneren en espirales mutuamente destructivas.<\/p>\n\n\n\n
La crisis financiera de 2008 es un ejemplo de ello. Caus\u00f3 importantes da\u00f1os. Sin embargo, a diferencia del periodo de entreguerras, no desencaden\u00f3 un ciclo de represalias entre las grandes econom\u00edas. No se produjo un giro generalizado hacia el proteccionismo comercial ni una guerra de divisas. Estados Unidos y China mantuvieron la estabilidad de sus relaciones comerciales y monetarias. Las intervenciones p\u00fablicas se coordinaron estrechamente en el seno del G-20. Las l\u00edneas de swap entre bancos centrales, que permit\u00edan a las autoridades monetarias proporcionarse liquidez mutuamente, desempe\u00f1aron un papel esencial en la estabilizaci\u00f3n de los mercados mundiales.<\/p>\n\n\n\n
El contexto actual no podr\u00eda ser m\u00e1s diferente. La reticencia hacia el proteccionismo ha desaparecido en gran medida. Hasta ahora, los flujos comerciales han demostrado una notable resiliencia frente al aumento de las barreras arancelarias. Sin embargo, el periodo de entreguerras nos ense\u00f1a que, cuando el proteccionismo se percibe como una respuesta aceptable de pol\u00edtica p\u00fablica, una crisis financiera puede traducirse r\u00e1pidamente en contracciones del comercio, de los flujos de capital y de la confianza que se refuerzan mutuamente. Quedan pocas barreras de protecci\u00f3n. Por lo tanto, una crisis de este tipo podr\u00eda llegar a ser mucho m\u00e1s peligrosa que la perturbaci\u00f3n inicial.<\/p>\n\n\n\n
Sobre todo porque el enfoque transaccional que prevalece actualmente en las relaciones internacionales no es adecuado para la gesti\u00f3n de crisis. La cooperaci\u00f3n entre pa\u00edses rara vez se basa en el altruismo puro. Sin embargo, tal y como defendi\u00f3 Charles Kindleberger, la estabilidad del sistema internacional exige que al menos un pa\u00eds est\u00e9 dispuesto a desempe\u00f1ar un papel estabilizador, es decir, a mantener los mercados abiertos y a proporcionar liquidez cuando la situaci\u00f3n lo requiera. Sin embargo, ning\u00fan pa\u00eds \u2014y Estados Unidos menos que ning\u00fan otro\u2014 parece dispuesto hoy en d\u00eda a asumir esa responsabilidad. Por el contrario, instrumentos esenciales de la cooperaci\u00f3n, como las l\u00edneas de swap entre bancos centrales, corren el riesgo de ser politizados, lo que debilita una de las herramientas m\u00e1s eficaces para la gesti\u00f3n de crisis.<\/p>\n\n\n\n
En este contexto, han surgido varias nuevas fuentes de vulnerabilidad que podr\u00edan desencadenar una crisis. En lugar de clasificarlas por orden de importancia, las enumeramos siguiendo un orden l\u00f3gico, ya que muchas de ellas est\u00e1n interrelacionadas. En primer lugar, el riesgo se ha desplazado en lugar de desaparecer: expulsado del sistema bancario regulado, ha resurgido en rincones menos transparentes del sector financiero. En segundo lugar, existe un conjunto de vulnerabilidades en torno a las finanzas p\u00fablicas (sostenibilidad de la deuda, funcionamiento de los principales mercados de bonos y oferta de activos seguros), y el predominio presupuestario y financiero amenaza la capacidad de los bancos centrales para centrarse en la estabilidad de los precios. En tercer lugar, los avances tecnol\u00f3gicos presentan numerosas ventajas, pero tambi\u00e9n provocan graves perturbaciones. En conjunto, estas fuerzas apuntan a un mundo en el que las crisis podr\u00edan ser m\u00e1s frecuentes y m\u00e1s dif\u00edciles de anticipar. Pero el principal riesgo sigue siendo el deterioro de la cooperaci\u00f3n internacional necesaria para contenerlas.<\/p>\n\n\n\n