{"id":105931,"date":"2026-07-27T07:39:27","date_gmt":"2026-07-27T05:39:27","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=105931"},"modified":"2026-07-27T07:39:32","modified_gmt":"2026-07-27T05:39:32","slug":"todo-lo-que-siempre-ha-querido-saber-sobre-la-enciclica-magnifica-humanitas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/07\/27\/todo-lo-que-siempre-ha-querido-saber-sobre-la-enciclica-magnifica-humanitas\/","title":{"rendered":"Todo lo que siempre ha querido saber sobre la enc\u00edclica Magnifica Humanitas"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">En resumen<\/h2>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>El estudio comienza con unas observaciones preliminares dedicadas al g\u00e9nero del documento y a su autor: en ellas se analiza la visi\u00f3n doctrinal del papa, el ritmo propio de la enc\u00edclica, el equ\u00edvoco \u00abrerum novarumista\u00bb, un Le\u00f3n \u00abde los tiempos del c\u00f3lera\u00bb y el efecto Trump, la \u00ab<em>Denzingertheologie<\/em>\u00bb, la derogaci\u00f3n de la prisa, el contexto de la canonizaci\u00f3n y la dial\u00e9ctica de las semillas y los terrenos.<\/li>\n\n\n\n<li>En una segunda parte se describen las caracter\u00edsticas externas de la enc\u00edclica: sus medidas, su contexto, lo que tiene de previsible y de inesperado, sus redactores con un an\u00e1lisis gen\u00e9tico, se\u00f1ala un desliz b\u00edblico, las (ex)tensiones de un magisterio y el papel de las fuentes silenciosas.<\/li>\n\n\n\n<li>La tercera parte analiza las tensiones internas del texto. En primer lugar, sus contradicciones: los significados del bien com\u00fan, el paso de lo sano a lo aut\u00e9ntico, la relaci\u00f3n entre el individuo y la comunidad, la historia como drama. A continuaci\u00f3n, sus apor\u00edas: los juicios sobre la tecnolog\u00eda, el progreso y el trabajo, el di\u00e1logo pol\u00edtico y el c\u00e1lculo, as\u00ed como la gobernanza de los datos y la relaci\u00f3n entre mercado y distributismo. A continuaci\u00f3n, sus influencias y distanciamientos: la matriz agustiniana, los puntos en com\u00fan y las divergencias con respecto al tomismo, el distanciamiento de Marx. Por \u00faltimo, sus divergencias pol\u00e9micas: contra Thiel, contra Ratzinger, contra Bergoglio.<\/li>\n\n\n\n<li>La cuarta parte desentra\u00f1a los nudos fundamentales de <em>Magnifica Humanitas<\/em>: la \u00absuperaci\u00f3n\u00bb de la guerra justa, la falsabilidad de la doctrina social, la funci\u00f3n del poder p\u00fablico y la cuesti\u00f3n de la democracia. Una conclusi\u00f3n pone fin al conjunto.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">OBSERVACIONES PRELIMINARES SOBRE EL G\u00c9NERO Y EL AUTOR<\/h3>\n\n\n\n<p>El g\u00e9nero literario de la enc\u00edclica ha ido transform\u00e1ndose con el paso del tiempo.&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-1-105931' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote note-digits-1'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/07\/27\/todo-lo-que-siempre-ha-querido-saber-sobre-la-enciclica-magnifica-humanitas\/#easy-footnote-bottom-1-105931' title='Salvo que se indique lo contrario, las citas de &lt;em&gt;Magnifica humanitas&lt;\/em&gt; se han extra\u00eddo de la traducci\u00f3n oficial al franc\u00e9s publicada por la Santa Sede y &lt;a href=&quot;https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/05\/26\/magnifica-humanitas-texto-integro-de-enciclica-de-leon-xiv\/&quot; target=&quot;_blank&quot; rel=&quot;noreferrer noopener&quot;&gt;comentada en las p\u00e1ginas de la revista a partir del 25 de mayo&lt;\/a&gt;. Los n\u00fameros de los p\u00e1rrafos se indican en el texto. En el caso de algunas breves digresiones cuyo texto exacto no ha podido cotejarse, la traducci\u00f3n se ajusta a la terminolog\u00eda de dicha versi\u00f3n oficial. Las citas de &lt;em&gt;Antiqua et nova&lt;\/em&gt;, que el autor ofrece en ingl\u00e9s, se han traducido a partir de la traducci\u00f3n oficial al franc\u00e9s. Las citas de &lt;em&gt;Quo vadis, humanitas?&lt;\/em&gt; han sido traducidas del original italiano por nosotros, salvo que se indique lo contrario. Las dem\u00e1s fuentes de traducci\u00f3n se indican en nota.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span><\/span> Desde la primera \u00ab<em>littera encyclica<\/em>\u00bb en el sentido moderno <em>\u2014Ubi primum,<\/em> de Benedicto XIV, del 3 de diciembre de 1740\u2014, este tipo de acto dirigido al episcopado y a todos los fieles fue el instrumento mediante el cual el papado \u00abaliment\u00f3\u00bb una ense\u00f1anza diferente de las que se hab\u00edan venido practicando hasta entonces. Este tipo de ense\u00f1anza y legislaci\u00f3n sustituir\u00eda a las \u00abdecretales\u00bb, mediante las cuales se trataban cuestiones de disciplina, incluida la teol\u00f3gica, que pasaban a formar parte del <em>corpus<\/em> del magisterio acad\u00e9mico y, a partir de ah\u00ed, se convert\u00edan en norma general para la Iglesia; y lo mismo ocurrir\u00eda con las \u00abbulas\u00bb promulgadas para zanjar cuestiones doctrinales, se\u00f1alar el error y poner en marcha su represi\u00f3n, tanto secular como eclesi\u00e1stica.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">La <em><em>Denzingertheologie<\/em><\/em><\/h3>\n\n\n\n<p>La enc\u00edclica, en efecto, se caracterizar\u00eda por una acumulaci\u00f3n de funciones y ambiciones, desde la posici\u00f3n suprema de un magisterio que no pod\u00eda recurrir ni al carisma de la infalibilidad ni a la dignidad de los actos conciliares, pero que se propon\u00eda hacer valer su autoridad a lo largo de un per\u00edodo prolongado, durante el cual formar, obligar, inspirar, orientar, sancionar, reconocer y desautorizar.<\/p>\n\n\n\n<p>Yves Congar, mucho antes de que la cuesti\u00f3n cobrara actualidad, hab\u00eda puesto de relieve la importancia de estos documentos en la formaci\u00f3n de una construcci\u00f3n ideol\u00f3gica (\u00ab el magisterio ordinario\u00bb) y la funci\u00f3n eclesiol\u00f3gica que desempe\u00f1aba esta categor\u00eda, en cuyo seno a menudo se albergaban enunciados que no siempre eran conciliables entre s\u00ed. Sin embargo, reservaban a la autoridad del sucesor de Pedro una funci\u00f3n cuya exclusividad no desaparecer\u00eda hasta 2013, cuatro docenas de a\u00f1os despu\u00e9s del Concilio Vaticano II, cuando la exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica <em>Evangelii gaudium<\/em> del papa Francisco (n. 32) reconoci\u00f3 a los episcopados una cierta \u00abautoridad doctrinal\u00bb&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-2-105931' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote note-digits-1'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/07\/27\/todo-lo-que-siempre-ha-querido-saber-sobre-la-enciclica-magnifica-humanitas\/#easy-footnote-bottom-2-105931' title='Francisco, exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica &lt;em&gt;Evangelii gaudium&lt;\/em&gt; (24 de noviembre de 2013), n. 32: \u00abuna cierta autoridad doctrinal aut\u00e9ntica\u00bb, traducci\u00f3n oficial al franc\u00e9s.'><sup>2<\/sup><\/a><\/span><\/span> y dej\u00f3 claro lo que entend\u00eda por ello al citar las posiciones de las conferencias episcopales en sus actos pontificios y, sobre todo, en sus enc\u00edclicas.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta trayectoria parab\u00f3lica del \u00abg\u00e9nero enc\u00edclico\u00bb ha venido acompa\u00f1ada de un doble desenlace parad\u00f3jico. Por un lado, una ambici\u00f3n moderna de perdurabilidad, de legibilidad s\u00f3lida o\/y r\u00edgida. Por otro lado, un retorno a la \u00e9poca de las decretales de los siglos XII y XIII, que solo cobraban vigencia cuando se empezaban a impartir en la Universidad de Bolonia con la ambici\u00f3n m\u00e1s modesta de ser reconocidas en el momento y para el momento.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;A partir de 1854, en efecto, el mayor reconocimiento al que pod\u00eda aspirar una enc\u00edclica \u2014y al que aspir\u00f3\u2014 era ser literalmente reducida a \u00abtrozos\u00bb (o, si se quiere, en pruebas documentales) y que sus enunciados se incorporaran, como tantos p\u00e1rrafos, a una famos\u00edsima obra acad\u00e9mica privada: el \u00ab<em>Enchiridion symbolorum, definitionum et declarationum de rebus fidei et morum\u00bb,<\/em> creado por Heinrich J. D. Denzinger (1819-1883). Frente a las teor\u00edas sobre la autoridad y al principio de autoridad, una f\u00f3rmula pontificia, un pensamiento teol\u00f3gico, una categor\u00eda disciplinaria o una tesis doctrinal se convert\u00eda en <em>auctoritas<\/em> cuando se emancipaba de su emisor y entraba \u00aben el Denzinger\u00bb. Este <em>vadem\u00e9cum<\/em>, que goz\u00f3 de un enorme \u00e9xito y cont\u00f3 con innumerables reediciones (a cargo posteriormente del P. Alfons Sch\u00f6nmetzer, S.J., de ah\u00ed las siglas DS, y, en \u00faltima instancia, de Peter H\u00fcnermann, de ah\u00ed las siglas DSH), reun\u00eda dos tipos de ense\u00f1anza. Por un lado, seleccionaba y publicaba proposiciones de car\u00e1cter dogm\u00e1tico pertenecientes al magisterio extraordinario definitorio de la Iglesia, aquel que exige un asentimiento de fe divina y cat\u00f3lica (o teologal), es decir, la \u00abadhesi\u00f3n plena, libre y sobrenatural de la inteligencia y la voluntad a las verdades reveladas por Dios\u00bb. Por otro lado, y sin distinci\u00f3n alguna, situaba el magisterio ordinario que, como dec\u00edan los manuales del siglo XIX, no requiere \u00abm\u00e1s que\u00bb el respeto religioso de la inteligencia y la voluntad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Fue en el siglo XIX y en el siglo XX preconsiliar cuando esta exigencia llev\u00f3 a concebir y redactar las enc\u00edclicas como actos doctrinales completos, comprometidos, homog\u00e9neos, calibrados y potencialmente inmutables: tanto cuando deb\u00edan arremeter contra fil\u00f3sofos o te\u00f3logos denostados como cuando deb\u00edan establecer una cadena de transmisi\u00f3n de ense\u00f1anzas aut\u00e9nticas, cuyas etapas quedaron marcadas por los manuales y el Denzinger.<\/p>\n\n\n\n<p>Por lo tanto, no ha sido el aumento del volumen ni la ampliaci\u00f3n de estos documentos lo que ha cambiado su significado hist\u00f3rico, sino la transformaci\u00f3n de las relaciones entre el papado y el episcopado, entre la Iglesia y las Iglesias, entre la Iglesia y las sociedades: una evoluci\u00f3n que ha coincidido con el periodo posconciliar y la posmodernidad, y que ha exigido e impuesto la metamorfosis de estos documentos, que han pasado de ser enunciados a actos performativos: ya no se trata solo de decir qui\u00e9n \u00abense\u00f1a\u00bb, sino de gestos que convierten la palabra en un corolario de la actitud que traza los contornos del discurso.<\/p>\n\n\n\n<p>El punto de inflexi\u00f3n fue la enc\u00edclica <em>Human\u00e6 vit\u00e6<\/em>, publicada el 25 de julio de 1968, mediante la cual Pablo VI rechazaba la propuesta formulada por una comisi\u00f3n (cuyos miembros hab\u00edan sido elegidos \u00edntegramente por \u00e9l) de declarar moralmente l\u00edcita la anticoncepci\u00f3n hormonal y de permitir a las parejas cat\u00f3licas regular el tama\u00f1o de su familia con \u00abla\u00bb p\u00edldora. El resultado fue que fue precisamente una enc\u00edclica la que sufri\u00f3 la inaplicaci\u00f3n masiva d<em>el dictatum papae <\/em>de la \u00e9poca gregoriana: hasta el punto de hacer pensar que la antigua norma del Digesto (D. 1,3,32,1: <em>\u00ableges non solum suffragio legislatoris, sed etiam tacito consensu omnium per desuetudinem abrogentur<\/em>\u00bb (\u00ablas leyes no solo se derogan por la voluntad del legislador, sino tambi\u00e9n por el consenso t\u00e1cito un\u00e1nime cuando no se observan\u00bb) hab\u00eda encontrado aquel a\u00f1o un ejemplo llamativo. Esta postura pareci\u00f3 haber llevado al \u00absuicidio\u00bb del \u00abg\u00e9nero enc\u00edclico\u00bb, hasta tal punto que Pablo VI no volvi\u00f3 a escribir ninguna enc\u00edclica hasta su muerte, diez a\u00f1os y once d\u00edas despu\u00e9s. Y cuando llegaron las enc\u00edclicas renovadas de Juan Pablo II (14), y despu\u00e9s las de Benedicto XVI (3) y de Francisco (4), nos encontramos ante textos muy diferentes de los del pasado. Eran largos ensayos, a menudo extensas antolog\u00edas de fragmentos redactados por diferentes autores y reunidos con una intenci\u00f3n distinta a la, casi eterna, del pasado: el objetivo era se\u00f1alar un tema al que el papa daba prioridad y forma, m\u00e1s que obligar al clero o a los fieles a adoptar comportamientos concretos. Y es precisamente por esta raz\u00f3n por la que las enc\u00edclicas comenzaron a pasar del \u00e1mbito de los bienes duraderos al de los bienes de consumo: su contenido parec\u00eda perecedero, mientras que la fuerza de los gestos papales quedaba grabada en la memoria.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>De hecho, bajo el pontificado de Juan Pablo II, ninguna enc\u00edclica sufri\u00f3 un fracaso comparable al de <em>la Humanae vitae<\/em>; pero ninguna traspas\u00f3 la dimensi\u00f3n del simple gesto, con una funci\u00f3n tanto interna como externa. A nivel interno, se trataba de enc\u00edclicas largas o muy largas, elaboradas mediante la yuxtaposici\u00f3n de secciones que satisfac\u00edan la ambici\u00f3n de la Curia del Sumo Pont\u00edfice de dejar entrever la funci\u00f3n que desempe\u00f1aba, con grados crecientes de indiscreci\u00f3n (el punto \u00e1lgido lo alcanz\u00f3 un economista que, el d\u00eda de la publicaci\u00f3n de una enc\u00edclica de Benedicto XVI, se jact\u00f3 en el telediario de la RAI de haber escrito una parte de ella). Hacia el exterior, la enc\u00edclica se\u00f1ala un problema, ya no a los editores de los nuevos Denzinger, sino a la opini\u00f3n p\u00fablica, y llama la atenci\u00f3n sobre \u00e9l \u2014casi consciente de que en cada enc\u00edclica no faltar\u00eda el consenso\u2014, sin prejuzgar el futuro de sus elecciones ling\u00fc\u00edsticas, teol\u00f3gicas o incluso doctrinales.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto es tan cierto que, cuando se produce una excepci\u00f3n de una solemnidad poco habitual, pasa desapercibida: de hecho, es en una enc\u00edclica (<em>Evangelium vitae<\/em>) donde el papado hace uso, por primera y \u00fanica vez, del carisma de la infalibilidad consagrado en el Concilio Vaticano I; y lo hace no en relaci\u00f3n con un amplio fragmento de texto, sino con tres palabras: la definici\u00f3n del aborto provocado como \u00abdesorden moral grave\u00bb&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-3-105931' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote note-digits-1'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/07\/27\/todo-lo-que-siempre-ha-querido-saber-sobre-la-enciclica-magnifica-humanitas\/#easy-footnote-bottom-3-105931' title='Juan Pablo II, enc\u00edclica &lt;em&gt;Evangelium vitae&lt;\/em&gt; (25 de marzo de 1995), n. 62.'><sup>3<\/sup><\/a><\/span><\/span> que no alteran en nada una postura del discurso p\u00fablico de la Iglesia que se hab\u00eda ido endureciendo progresivamente, no solo con respecto a la interrupci\u00f3n del embarazo, sino sobre todo a las legislaciones que primero la hab\u00edan despenalizado y luego la hab\u00edan tratado como un derecho de la mujer.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta tendencia a convertir la enc\u00edclica en un gesto (y los gestos en magisterio) se ha mantenido intacta durante dos pontificados muy diferentes, el de Benedicto XVI y el de Francisco, cuyos actos y documentos, acompa\u00f1ados en su publicaci\u00f3n de muestras de admiraci\u00f3n muy profundas, han quedado grabados en la memoria a trav\u00e9s de un fragmento, una expresi\u00f3n, a veces incluso solo <em>un t\u00edtulo (\u00abFratelli tutti\u00bb)<\/em> o una referencia vaga (<em>\u00abLaudato si\u2019\u00bb<\/em> \u00abla enc\u00edclica verde\u00bb), que se convierte en un sello en el que se resume y se agota un esfuerzo de redacci\u00f3n en el que han participado varias personas.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">La derogaci\u00f3n de la prisa<\/h3>\n\n\n\n<p>No sabemos si, ni en qu\u00e9 medida, Bob Prevost \u2014que se orden\u00f3 sacerdote cuando Wojty\u0142a llevaba ya cuatro a\u00f1os en el cargo\u2014 reflexion\u00f3 sobre algunos de esos legados hist\u00f3ricos antes de convertirse en obispo en Chiclayo y, posteriormente, en Roma.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que resulta evidente para quien ha observado c\u00f3mo ha comenzado un pontificado que, previsiblemente, ser\u00e1 largo, es que los cardenales no han elegido a alguien que \u00abhaga\u00bb cosas diferentes a las de su predecesor, sino que \u00absea\u00bb una figura diferente, al tiempo que se inscribe en una prolongaci\u00f3n sustancial de la l\u00ednea teol\u00f3gica del papa Bergoglio. Los factores que propiciaron el consenso en el c\u00f3nclave se convirtieron as\u00ed en un mandato al que el elegido se ha atenido meticulosamente, al igual que en otros momentos de la historia reciente del papado.<\/p>\n\n\n\n<p>Y as\u00ed se vio cuando Le\u00f3n XIV no mostr\u00f3 ninguna prisa por firmar su primera enc\u00edclica. No sabemos si fue porque daba por hecho el r\u00e1pido olvido que se hab\u00eda convertido en una caracter\u00edstica propia del g\u00e9nero de la enc\u00edclica, o porque quer\u00eda meditar sobre sus contenidos. Sin embargo, es un hecho que, en el \u00faltimo siglo y medio de historia pontificia, de un Le\u00f3n a otro, las cosas han cambiado: el papa Pecci (Le\u00f3n XIII, P\u00edo X y Benedicto XV firmaron su primera enc\u00edclica en 60, 61 y 59 d\u00edas, respectivamente. Francisco tard\u00f3 108, Juan Pablo II, 139. A P\u00edo XII le llev\u00f3 232 d\u00edas, a Juan XXIII, 244, y a Benedicto XVI, 250; el \u00fanico que tard\u00f3 m\u00e1s de un a\u00f1o fue Pablo VI (412 d\u00edas). As\u00ed, con sus 372 d\u00edas de gestaci\u00f3n, Le\u00f3n XIV roz\u00f3 el r\u00e9cord, que ostenta Montini, aunque fue durante las sesiones de un concilio ecum\u00e9nico&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>En las 53 semanas transcurridas entre su elecci\u00f3n y su primera enc\u00edclica, el papa procedente de Am\u00e9rica no se ha precipitado en absoluto. No ha respondido a quienes sosten\u00edan que la elecci\u00f3n del nombre de Le\u00f3n era un homenaje \u00abal papa de <em>la Rerum<\/em> <em>novarum<\/em>\u00bb, cuesti\u00f3n sobre la que, por el momento, no ha dado ninguna indicaci\u00f3n \u2014algo que, por otra parte, nadie puede preguntarle\u2014.<\/p>\n\n\n\n<p>Una vez m\u00e1s, sin embargo, es un hecho que Prevost quiso restablecer la tradici\u00f3n seg\u00fan la cual, a lo largo de los \u00faltimos 11 siglos, los obispos de Roma han adoptado como nombre de cargo el de uno de sus predecesores \u2014una costumbre (leg\u00edtimamente) interrumpida por el papa Francisco, quien eligi\u00f3 el nombre de un santo muy importante, pero no el de otro pont\u00edfice. Y, yendo hacia atr\u00e1s, como no quer\u00eda ser ni Benedicto, ni Juan, ni Pablo, ni Juan Pablo, ni P\u00edo, acab\u00f3 eligiendo Le\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El pontificado de Pecci, en cualquier caso, era una figura a la que la familia religiosa en la que madur\u00f3 la vocaci\u00f3n del P. Prevost estaba agradecida, ya que hab\u00eda detenido el proceso de decadencia que, tras 600 a\u00f1os, estaba minando a los agustinos. Estos hermanos, en efecto, no tienen relaci\u00f3n directa con el santo de Hipona, del que son int\u00e9rpretes y no descendientes. Surgieron \u00fanicamente en 1244, cuando Inocencio IV oblig\u00f3 a unos ermita\u00f1os del centro de Italia a vivir en conventos bajo una regla famosa; y, tras la fama adquirida por uno de los suyos \u2014el hermano Mart\u00edn Lutero\u2014, mantuvieron un perfil discreto que les hab\u00eda llevado a una profunda crisis, hasta que precisamente Le\u00f3n XIII les propici\u00f3 una nueva primavera, tanto mediante beatificaciones y canonizaciones (Alonso de Orozco, Clara de Montefalco y Rita de Cascia) como al depositar su confianza en el P. Antonio Pac\u00edfico Neno, protagonista <em>sui generis <\/em>de la pol\u00edtica \u00abantiamericanista\u00bb de Pecci.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">La ambig\u00fcedad \u00ab<em>rerumnovarumista<\/em>\u00bb<\/h3>\n\n\n\n<p>Le\u00f3n XIV \u2014seg\u00fan un rumor period\u00edstico muy extendido\u2014 se habr\u00eda aliado con Le\u00f3n XIII porque \u00e9l tambi\u00e9n quer\u00eda ocuparse de \u00abcosas nuevas\u00bb: un \u00e9nfasis \u00abrerumnovarumista\u00bb marcado por dos equ\u00edvocos hist\u00f3ricos reveladores.<\/p>\n\n\n\n<p>El primer malentendido lo cometieron aquellos que, a ra\u00edz de su incipit, consideraban que la m\u00e1s famosa de las 86 enc\u00edclicas del papa Pecci mostraba simpat\u00eda por algo \u00abnuevo\u00bb que se estaba gestando en la historia: en realidad, era todo lo contrario, y fue precisamente el exordio del documento de 1891 el que manifestaba desconfianza hacia la <em>\u00abrerum novarum semel excitata cupidine<\/em> \u00bb (\u00abla sed de innovaciones suscitada desde hace tiempo por la codicia\u00bb) que se apoderaba de las sociedades del mundo global-colonial de finales del siglo XIX.<\/p>\n\n\n\n<p>El segundo error consist\u00eda en atribuir a la enc\u00edclica de 1891 la funci\u00f3n de una respuesta consciente y oportuna a la \u00abrevoluci\u00f3n industrial\u00bb: en realidad, este episodio \u2014denominado as\u00ed, entre otros, por J\u00e9r\u00f4me-Adolphe Blanqui (1837) y por Friedrich Engels (1845)\u2014 ya se hab\u00eda consumado en dos fases consecutivas: el primero, con la llegada de las m\u00e1quinas de vapor, 125 a\u00f1os antes; el segundo, con la irrupci\u00f3n de la qu\u00edmica y la electricidad, desde hac\u00eda al menos dos d\u00e9cadas.<\/p>\n\n\n\n<p>De hecho, pues \u2014tal y como relata respetuosamente don Luigi Sturzo, por ejemplo\u2014, <em>la Rerum novarum<\/em> fue \u00fatil no por lo que dec\u00eda, sino por lo que <em>se\u00f1alaba<\/em>: la condici\u00f3n obrera, emblema del conflicto entre el capital y el trabajo desde hac\u00eda m\u00e1s de un siglo, y, en \u00faltima instancia, la pol\u00edtica como \u00e1mbito en el que la distancia entre el mundo de los tronos y el de los altares era ya insalvable.<\/p>\n\n\n\n<p>Escrita 21 a\u00f1os despu\u00e9s del nacimiento del partido cat\u00f3lico alem\u00e1n \u2014el <em>Zentrum<\/em>\u2014 y 28 a\u00f1os antes del nacimiento del <em>Partido Popular<\/em> en Italia, la enc\u00edclica del papa Pecci se enfrentaba de lleno a las teor\u00edas \u00absocialistas\u00bb, pero no se defin\u00eda a s\u00ed misma como una \u00abdoctrina social\u00bb. Es m\u00e1s, de \u00absocial\u00bb (solo citaba esta palabra como adjetivo: de la disciplina, de los bienes, de las leyes sociales \u2014una vez cada una\u2014). Combat\u00eda tanto la cultura liberal del mercado como la lucha de clases, proponiendo una visi\u00f3n interclasista de los problemas de la econom\u00eda, de los que \u00abse derivaban\u00bb los problemas pol\u00edticos (\u00ab<em>a rationibus politicis in oeconomicarum cognatum genus aliquando defluerent<\/em>\u00bb). Abr\u00eda la puerta a un inter\u00e9s cat\u00f3lico por la comunidad de destino de los Estados, que se formar\u00eda no en el atril sagrado del pont\u00edfice romano, sino en el pensamiento y la din\u00e1mica social.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">A ra\u00edz de la canonizaci\u00f3n<\/h3>\n\n\n\n<p>Las prudentes aperturas de esta enc\u00edclica iban a tener numerosas aplicaciones, pero tambi\u00e9n iban a tropezar con muchos problemas, precisamente porque no hab\u00eda legitimado las consecuencias de lo que admit\u00eda. De tal modo que, por poner un ejemplo, cuando don Romolo Murri interpret\u00f3 que este documento instaba a organizar \u00abgrupos dem\u00f3crata-cristianos\u00bb y se present\u00f3 en el Parlamento del Reino de Italia, fue excomulgado. Y cuando, en 1919, don Sturzo fund\u00f3 el Partido Popular, la guerra ya hab\u00eda sepultado <em>la Rerum novarum<\/em> y olvidado esa <em>mira vis<\/em> (RN 15: \u00abpoder formidable\u00bb) que la enc\u00edclica instaba a manifestar.<\/p>\n\n\n\n<p>Hicieron falta d\u00e9cadas \u2014cuatro, para ser exactos\u2014 para que otro papa, P\u00edo XI, hiciera lo que nunca se hab\u00eda hecho: una enc\u00edclica que celebrara el aniversario de otra. Fue P\u00edo XI quien, en 1931, reinvent\u00f3 y solemniz\u00f3 <em>la Rerum novarum<\/em> con <em>la Quadragesimo anno<\/em>: es decir, tras la crisis de Wall Street y cuando la crisis de las relaciones entre la Iglesia y el fascismo empezaba a manifestarse. Tanto el papa Ratti como su secretario de Estado Pacelli ve\u00edan perfectamente la contradicci\u00f3n entre la necesidad hist\u00f3rica de resolver la cuesti\u00f3n romana \u2014reducida ya a un vestigio que el r\u00e9gimen liberal no hab\u00eda sabido resolver\u2014 y la propaganda que Mussolini iba a urdir en torno a una <em>\u00abConciliazione\u00bb<\/em> que \u00ab\u00a1incluso Sturzo habr\u00eda firmado!\u00bb (De Gasperi). La tercera v\u00eda del papa Le\u00f3n XIII y su esfuerzo por dotar a los cat\u00f3licos de un bagaje ideol\u00f3gico alternativo tanto a la v\u00eda socialista como a la liberal adquieren entonces una nueva elocuencia: encierra una cultura del proyecto embrionariamente afascista (salvo en lo que respecta al corporativismo), pero a\u00fan no antifascista; y todo ello se plasma en una enc\u00edclica redactada con motivo del cuadrag\u00e9simo aniversario de la enc\u00edclica leonina \u2014es decir, <em>Quadragesimo anno<\/em>\u2014. El papa Ratti analizaba el contexto de una Europa cuyo futuro dram\u00e1tico hab\u00eda vislumbrado Keynes \u2014el papa solo ve\u00eda su presente\u2014, aportando en algunos puntos un vocabulario nuevo: el diagn\u00f3stico de un capitalismo bajo el cual \u00ab<em>tota oeconomia horrendum in modum dura, immitis, atrox est facta\u00bb<\/em>; la afirmaci\u00f3n del doble car\u00e1cter de la propiedad privada; la formalizaci\u00f3n del principio de subsidiariedad; el rechazo simult\u00e1neo del socialismo y del liberalismo.<\/p>\n\n\n\n<p>P\u00edo XI, contrariamente a lo que se suele decir, denomin\u00f3 lo que propon\u00eda \u00abparte de la doctrina social cristiana\u00bb (<em>\u00abdoctrinae socialis christianae\u00bb<\/em>): una denominaci\u00f3n audaz, ya que entraba en contradicci\u00f3n con la \u00abdoctrina social\u00bb que el fascismo pretend\u00eda tener.<\/p>\n\n\n\n<p>Prueba de ello es que, en 1932, el volumen XIV de la \u00ab<em>Enciclopedia italiana<\/em>\u00bb public\u00f3 una famosa entrada titulada \u00abfascismo\u00bb, firmada por el Duce con la colaboraci\u00f3n de Arturo Marpicati, Gioacchino Volpe y el propio Giovanni Gentile, cuya segunda parte esbozaba \u00ab<em>La doctrina pol\u00edtica y social del fascismo<\/em>\u00bb y era principalmente obra de Benito Mussolini. Esta \u00abdoctrina social\u00bb del l\u00edder del r\u00e9gimen rechazaba tanto el marxismo como el liberalismo y propon\u00eda una tercera v\u00eda \u00abfascista\u00bb (lo que establece de una vez por todas que quien afirma no ser ni de derecha ni de izquierda, es, en realidad, de derecha).<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, esta arquitectura conceptual cristalizada por la Treccani imped\u00eda al papado definir su propia labor en estos t\u00e9rminos: y \u00abdoctrina social\u00bb (ahora sin el calificativo \u00abcristiana\u00bb) ser\u00e1 la definici\u00f3n de la cadena magisterial que va desde <em>la Rerum novarum<\/em> hasta <em>la Quadragesimo anno<\/em>, utilizada por P\u00edo XII. El papa Pacelli, a diferencia de su predecesor y de sus sucesores, no dedicar\u00e1, sin embargo, al texto de Le\u00f3n XIII ninguna \u00abenc\u00edclica conmemorativa\u00bb: ni en 1941 ni en 1951. Pero en el mensaje radiof\u00f3nico de Pentecost\u00e9s del 1 de junio de 1941, record\u00f3 y coment\u00f3 la enc\u00edclica, \u00abgermen fecundo, del que se ha desarrollado una doctrina social cat\u00f3lica que ha ofrecido a los hijos de la Iglesia, sacerdotes y laicos, directrices y medios para una reconstrucci\u00f3n social sumamente fecunda\u00bb.&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-4-105931' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote note-digits-1'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/07\/27\/todo-lo-que-siempre-ha-querido-saber-sobre-la-enciclica-magnifica-humanitas\/#easy-footnote-bottom-4-105931' title='P\u00edo XII, mensaje radiof\u00f3nico &lt;em&gt;La Solennit\u00e0 della Pentecoste&lt;\/em&gt; (1 de junio de 1941); traducci\u00f3n nuestra del italiano.'><sup>4<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n<p>La enc\u00edclica \u00abconmemorativa\u00bb volver\u00e1 a aparecer como g\u00e9nero con motivo del 70<sup>.<\/sup>\u00ba aniversario: se tratar\u00e1 de <em>Mater et magistra<\/em>, de Juan XXIII, quien, sin embargo, en 1963, con su \u00faltima enc\u00edclica, inicia el ciclo de una doctrina de la paz. Pablo VI tambi\u00e9n har\u00e1 algo similar: tras <em>la Populorum progressio*<\/em> de 1967, que contin\u00faa un an\u00e1lisis sobre las condiciones de la paz, publica en 1971 <em>la Octogesima adveniens<\/em>. De este modo, se mantiene una tradici\u00f3n a la que se adherir\u00e1 Juan Pablo II con <em>Laborem exercens<\/em> en 1981 y <em>Centesimus annus<\/em> en 1991. Con el siglo XXI, parec\u00eda que esta periodicidad de <em>Rerum novarum<\/em> se hab\u00eda revisado, liberando a los papas de la periodicidad de los aniversarios (<em>Caritas in veritate<\/em> es de 2009 y cierra una trilog\u00eda; <em>Laudato si\u2019<\/em> es de 2015, <em>Fratelli tutti<\/em> de 2020).<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Semillas y terrenos<\/h3>\n\n\n\n<p>Hasta Le\u00f3n XIV, precisamente. Con motivo del 135.\u00ba aniversario de la publicaci\u00f3n del documento de su predecesor hom\u00f3nimo, el papa de Chicago retom\u00f3 el ciclo de aniversarios de <em>la Rerum novarum<\/em>, sin tener siquiera a su alcance uno m\u00e1s solemne. Y quiso firmar la enc\u00edclica <em>Magnifica humanitas<\/em> el 15 de mayo, al igual que el papa Pecci \u2014por primera vez fuera de las d\u00e9cadas can\u00f3nicas utilizadas por P\u00edo XI, Juan XXIII, Pablo VI y Juan Pablo II\u2014.<\/p>\n\n\n\n<p>Como era evidente y previsible, el entusiasmo general en torno a la enc\u00edclica se fue apagando r\u00e1pidamente. La enc\u00edclica, tras dar la vuelta al mundo, ha comenzado, precisamente por las razones expuestas hasta ahora, a sucumbir ante los embates de un olvido que podr\u00eda hacerle correr la misma suerte que las dem\u00e1s o preservarla de ello (volver\u00e9 sobre esto al final), pero no por la \u00abactualidad\u00bb de sus temas, ya que la actualidad pasa de moda r\u00e1pidamente. Por lo dem\u00e1s, nada hace pensar que Le\u00f3n XIV iniciara su pontificado con un acto de \u00abdoctrina social\u00bb para situarse en la l\u00ednea de cuatro de sus siete predecesores o para beneficiarse del aura de su consenso.<\/p>\n\n\n\n<p>El papa \u00abborn in the USA\u00bb, en efecto, no parece <em>buscar<\/em> un terreno f\u00e9rtil para sus propias semillas ni para un <em>discurso cat\u00f3lico<\/em>: sino que, por as\u00ed decirlo, apunta justo a lo contrario. Es decir, <em>ser<\/em> \u2014\u00e9l y la Iglesia de Roma\u2014 un terreno f\u00e9rtil para las semillas de la justicia que buscan lugares donde desarrollarse, ofreciendo lo que la familia cat\u00f3lica quiere y a veces sabe ofrecer: un lugar amplio, un hospital de campa\u00f1a, desarmado, reflexivo. Porque no hace falta asomarse a las ventanas del Palacio Apost\u00f3lico para ver que, en el mundo posglobal \u2014azotado por la pandemia de la guerra, agotado por las pr\u00e1cticas neocoloniales de explotaci\u00f3n, golpeado por una propaganda del miedo, agotado por lo que el soci\u00f3logo denomina la \u00absuperdiversidad\u00bb cuantitativo-cualitativa\u2014, basta con tener ojos y o\u00eddos para ver y o\u00edr a amplios sectores de la humanidad en busca de una comprensi\u00f3n m\u00e1s unitaria de lo real, de una visi\u00f3n de conjunto, de un conjunto de criterios que se deriven de <em>principios<\/em> esenciales, y no construidos en torno a <em>valores<\/em> que suben y bajan fren\u00e9ticamente por las escaleras mec\u00e1nicas de la conveniencia pol\u00edtica, o algo peor.<\/p>\n\n\n\n<p>Criterios que tambi\u00e9n pueden interpretarse como indicios de una moral reticente (presente en la enc\u00edclica en las dos ocasiones en que aparece el \u00abpor desgracia\u00bb, que surge precisamente all\u00ed donde a la Santa Sede le complace que no se le escuche), pero tambi\u00e9n como indicios que se derivan de una cuesti\u00f3n radical y universal (como dice Romano Prodi) y que, por lo tanto, exigen una respuesta universal y radical.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Una visi\u00f3n doctrinal<\/h3>\n\n\n\n<p>Dar voz y fecundidad a una necesidad social y pol\u00edtica fundamental que atraviesa, insatisfecha y, por tanto, hambrienta, la vida del mundo: \u00bftiene eso un nombre? En s\u00ed mismo, existe un nombre, o al menos exist\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Si quisi\u00e9ramos emplear el lenguaje antiguo del conde Destutt de Tracy, habr\u00eda que llamarla \u00abciencia de las ideas\u00bb y, por consiguiente, como \u00e9l escribi\u00f3 en 1796, \u00abideolog\u00eda\u00bb. Pero este t\u00e9rmino ha quedado dif\u00edcil de utilizar debido a la cr\u00edtica de Karl Marx a la ideolog\u00eda como pensamiento metaf\u00edsico y como expresi\u00f3n de la autonomizaci\u00f3n del mundo de las mercanc\u00edas en la sociedad capitalista. Y para hacer un uso no ingenuo del mismo, habr\u00eda que tomar como referencia a Antonio Gramsci y a las ideolog\u00edas como cemento de los bloques sociales (v\u00e9ase al respecto Marie Lucas, \u00abReligi\u00f3n y herej\u00eda en Gramsci\u00bb); y, a partir de ah\u00ed, remontarse hasta Mannheim y esa capa intelectual flotante (<em>freischwebende<\/em>) capaz de ofrecer s\u00edntesis relativas de todos los elementos de verdad presentes en las distintas posturas espirituales y pol\u00edticas de una \u00e9poca; y de nuevo a Horkheimer (\u00abEl t\u00e9rmino \u201cideolog\u00eda\u201d deber\u00eda reservarse, por oposici\u00f3n a \u201cverdad\u201d, para el saber que no es consciente de su dependencia, pero que puede ser desentra\u00f1ado hist\u00f3ricamente; para la opini\u00f3n que ha quedado relegada al rango de apariencia frente al conocimiento m\u00e1s avanzado\u00bb).&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-5-105931' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote note-digits-1'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/07\/27\/todo-lo-que-siempre-ha-querido-saber-sobre-la-enciclica-magnifica-humanitas\/#easy-footnote-bottom-5-105931' title='M. Horkheimer; nuestra traducci\u00f3n basada en la versi\u00f3n italiana citada por el autor.'><sup>5<\/sup><\/a><\/span><\/span> Habr\u00eda que discutir a\u00fan su plausibilidad l\u00e9xica debatiendo con los te\u00f3ricos de su fin (David Riesman o Helmut Schelsky). Pero eso no es todo: al tratarse de una enc\u00edclica, habr\u00eda que debatir la tesis de 1977 de Marie-Dominique Chenu, seg\u00fan la cual la \u00abdoctrina social\u00bb era una ideolog\u00eda que compet\u00eda con otras ideolog\u00edas, socialistas y liberales, que parec\u00edan avanzar, invictas, hacia un antagonismo total.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1 el t\u00e9rmino \u00abideolog\u00eda\u00bb no sea ni recuperable ni redefinible; algunas alternativas son excesivamente ambiguas (el papado prob\u00f3 con \u00abdesarrollo humano integral\u00bb, con un toque maritainiano; el cardenal Zuppi, el t\u00edtulo \u00abFratelli tutti\u00bb como programa social). Pero la esencia a la que resulta dif\u00edcil dar un nombre, <em>die Sache<\/em> (la cosa), est\u00e1 clara: existen construcciones de pensamiento que no explican un problema de a uno, dando a cada segmento de preguntas un segmento de respuestas, sino que los abordan en su conjunto y ofrecen marcos interpretativos m\u00e1s amplios o globales. Una <em>Weltanschauung<\/em> que no responde, repito, a una escala de valores (sobre cuya tiran\u00eda Carl Schmitt escribi\u00f3 un ensayo memorable), sino que aplica un dispositivo de <em>principios<\/em> (ese era el t\u00edtulo de la revista de La Pira, hoy un poco olvidada).<\/p>\n\n\n\n<p>Le\u00f3n XIV present\u00f3 su primera enc\u00edclica con ese ritmo pausado que, como ya dec\u00eda y como todo el mundo sabe, caracteriza la forma de ser y de gobernar del papa Prevost, y que lo distingue tambi\u00e9n de la \u00absorpresa\u00bb que hab\u00edan tenido, de formas diferentes, Juan Pablo II y Francisco, como de la antigua astucia de <em>las<\/em> <em>dilatas<\/em> (o de las m\u00e1s prosaicas<em>, ya veremos<\/em>), mediante las cuales la curia romana ha aprendido desde hace siglos a \u00absofocar y adormecer\u00bb mediante el aplazamiento, la negligencia calculada a largo plazo.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">El ritmo de la enc\u00edclica<\/h3>\n\n\n\n<p>Le\u00f3n XIV se limit\u00f3 a esperar y, posteriormente, el 15 de mayo de 2026, firm\u00f3 <em>la Magnifica humanitas<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Esper\u00f3 a que los descifradores de simbolismos y los cart\u00f3grafos de la geopol\u00edtica divagaran, a que los cazadores de cotilleos descubrieran c\u00f3mo se desarroll\u00f3 realmente el c\u00f3nclave (parece que est\u00e1n de acuerdo en una cosa: se ha elegido al P. Prevost), y a que las canciller\u00edas asimilen que no hab\u00eda mucho que esperar ni que temer del papa, ya que su predicaci\u00f3n es, en esencia, previsible. Ha esperado sin ansiedad, porque esta se ve neutralizada por su vida como hermano y como hombre que sabe que \u2014si ning\u00fan tecn\u00f3crata le apaga los motores del avi\u00f3n en pleno vuelo y si Dios le concede vida y voluntad\u2014 reinar\u00e1 hasta mediados de siglo: por lo tanto, no tiene ning\u00fan motivo para desorientar a quienes creen comprenderlo todo de \u00e9l, ni para orientar a los desorientados: simplemente act\u00faa.<\/p>\n\n\n\n<p>Y aunque muchos dec\u00edan que escribir\u00eda una enc\u00edclica sobre la IA, ha escrito una enc\u00edclica (al parecer) sobre la IA: lo que confirma su voluntad de mostrarse predecible, lo que constituye el principal cambio con respecto a su predecesor. Y aunque se filtr\u00f3 el t\u00edtulo <em>Magnifica humanitas<\/em>, esto no caus\u00f3 ning\u00fan perjuicio, sino que se convirti\u00f3 en una aut\u00e9ntica campa\u00f1a de avance, con todo el revuelo que ello conlleva.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">L\u00e9on \u00abLos tiempos del c\u00f3lera\u00bb<\/h3>\n\n\n\n<p>Sin embargo, calificar la primera enc\u00edclica de Le\u00f3n XIV, no desde el punto de vista del marketing, sino desde el de la historia de las doctrinas, no es tan sencillo como parece. <em>Magnifica humanitas<\/em>, en efecto, aunque se sit\u00fae al inicio del pontificado \u2014y, por tanto, en un momento en el que cabr\u00eda esperar un acto \u00abprogram\u00e1tico\u00bb\u2014, no parece tener intencionadamente ese car\u00e1cter. En cualquier caso, no tiene nada que ver con la \u00abprimera enc\u00edclica\u00bb de P\u00edo XI, P\u00edo XII, Pablo VI o Juan Pablo II, ni siquiera con el verdadero primer acto de Francisco, publicado recurriendo al g\u00e9nero de la exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica, en homenaje al papa Montini.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, al decir esto, hay que destacar las palabras \u00abaparentemente\u00bb e \u00abintencionadamente\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">El efecto Trump<\/h3>\n\n\n\n<p>Porque, en realidad, y m\u00e1s all\u00e1 de cualquier intenci\u00f3n de su autor, <em>Magnifica humanitas<\/em> ha pasado a ocupar el centro del debate p\u00fablico a ra\u00edz de un acontecimiento externo e imprevisible: la decisi\u00f3n de Donald Trump de atacar al primer papa estadounidense con expresiones groseras y desordenadas, lo que situ\u00f3 <em>ipso facto<\/em> al reci\u00e9n elegido en un pedestal inusualmente alto, incluso para un papa.<\/p>\n\n\n\n<p>De hecho, Trump ha sido el tercer \u00absoberano\u00bb (\u00bfaut\u00f3crata?) que ha influido en el desarrollo de un c\u00f3nclave entre los siglos XX y XXI: el primero fue el emperador de Austria en 1903, quien vet\u00f3 al cardenal Rampolla y, al excluir al gran diplom\u00e1tico, favoreci\u00f3 la elecci\u00f3n del papa Sarto, cuya santidad personal y obsesi\u00f3n por la infiltraci\u00f3n de peligrosos \u00abmodernistas \u00bb en la Iglesia marcaron la primera mitad del siglo; el segundo fue Leonid Brezhnev, quien, al permitir la salida de los pa\u00edses del Pacto de Varsovia, facilit\u00f3 la elecci\u00f3n de Karol Wojty\u0142a, quien no deseaba la ca\u00edda del comunismo y no hab\u00eda reivindicado ning\u00fan m\u00e9rito (para \u00e9l era evidente y necesaria, debido al error antropol\u00f3gico que caracterizaba al bolchevismo ateo), pero desempe\u00f1\u00f3 un papel decisivo para evitar que el ocaso del imperio socialista se produjera en el ba\u00f1o de sangre que vimos, a peque\u00f1a escala, en la desintegraci\u00f3n de Yugoslavia; el tercero fue Trump, y lo que Trump representa.<\/p>\n\n\n\n<p>El vicepresidente que le asign\u00f3 Peter Thiel \u2014J.D. Vance\u2014 fue, de hecho, el protagonista de un primer acercamiento al papado en las \u00faltimas horas de vida de Francisco. Una visita con un contenido \u00abneocarolingio\u00bb: ofrecer a Roma un reconocimiento a cambio de la certificaci\u00f3n de la <em>translatio<\/em> de la <em>\u00abOld Nice Europe<\/em>\u00bb hacia la \u00ab<em>America Great Again<\/em>\u00bb, un papel distinto del papel puramente paternalista ejercido en el siglo anterior. Luego estuvo la del propio presidente, que acudi\u00f3 al funeral del papa Francisco con cierta arrogancia protocolaria y verbal: lo que, sin embargo, garantiz\u00f3 a todos que, frente a un hombre como Prevost, estadounidense de M\u00edchigan y Per\u00fa, el belicoso inquilino de la Casa Blanca no tendr\u00eda capacidad alguna para ejercer presi\u00f3n. Y as\u00ed fue como cay\u00f3 esa regla no escrita seg\u00fan la cual, tras la Segunda Guerra Mundial, un cardenal de Estados Unidos nunca habr\u00eda sido un candidato plausible.<\/p>\n\n\n\n<p>Si bien, <em><em>ex parte pap\u00e6<\/em><\/em>, la cuesti\u00f3n se resolvi\u00f3 as\u00ed, por parte del presidente estadounidense la elecci\u00f3n de Prevost tuvo consecuencias: pues ese pacto neocarolingio <a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2025\/04\/22\/la-opcion-carolingia-de-j-d-vance\/\">esbozado por Vance<\/a> cambi\u00f3 de rumbo. La aparici\u00f3n, junto a Vance, de otros dos cat\u00f3licos con perfiles distintos \u2014Ron DeSantis y Marco Rubio\u2014 entre los posibles candidatos a las primarias republicanas ha puesto de manifiesto que la columna vertebral del protestantismo evang\u00e9lico del movimiento MAGA pod\u00eda ponerse en tela de juicio: en lugar de absorber el catolicismo en una mezcla <em>cat\u00f3lico-evang\u00e9lica<\/em> impulsada por un fundamentalismo supremacista, podr\u00eda sustituirla, con consecuencias catastr\u00f3ficas para la multitud de televangelistas que hasta ahora han guiado, motivado y protegido el trumpismo de verdad. Por lo tanto, han pedido \u2014o han conseguido sin siquiera pedirlo\u2014 que el presidente se distancie, lo que se ha manifestado de muchas formas, entre ellas una serie de mensajes escritos y visuales ofensivos hacia el papa reinante.<\/p>\n\n\n\n<p>De este modo, sin embargo, un presidente que se siente elegido por Dios y al que sus vestales \u2014por ejemplo, Paula White\u2014 celebran como tal le ha dado al papa de Roma la oportunidad de decir cosas muy sencillas, pero que han convertido a Prevost en el \u00abanti-Trump\u00bb y a Trump en el \u00abanti-papa\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Un enfrentamiento que no pod\u00eda tener ning\u00fan efecto sobre el contenido de la enc\u00edclica. Detr\u00e1s de ella hay meses de trabajo de las oficinas, de los te\u00f3logos y de los dicasterios, que no han tenido en cuenta la coyuntura m\u00e1s inmediata, pero que se han visto dotados de un significado que ya ten\u00edan y que corr\u00eda el riesgo de pasar desapercibido: pues si la administraci\u00f3n de Trump no puede ni bombardear al papa como ha hecho con otros l\u00edderes pol\u00edtico-religiosos, ni secuestrarlo como ha hecho con otros jefes de Estado, entonces el papa se convierte en la \u00abotra voz\u00bb, que es fuerte no porque tenga divisiones (como pretend\u00eda el sarcasmo estalinista), sino porque forja la unidad; y lo que dice adquiere un peso mucho mayor y un valor objetivo.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed pues, la enc\u00edclica ha adquirido una funci\u00f3n que ha amplificado su repercusi\u00f3n, pero que ha desviado la atenci\u00f3n de sus aportaciones espec\u00edficas, de las posturas que adopta y de los problemas que aborda con un enfoque propio respecto a sus predecesoras.<\/p>\n\n\n\n<p>Para evitar, pues, caer v\u00edctimas del alboroto que ha hecho que la publicaci\u00f3n de la enc\u00edclica haya tenido tanto revuelo \u2014y que se ir\u00e1 apagando en unos meses\u2014, me gustar\u00eda intentar sugerir a quienes ya la han estudiado algunas claves de interpretaci\u00f3n: por lo tanto, intentar\u00e9 describir de forma muy anal\u00edtica i) las caracter\u00edsticas externas de <em>Magnifica humanitas<\/em>; luego, ii) me gustar\u00eda ofrecer un cat\u00e1logo de sus tensiones y otro, m\u00e1s breve, de iii) sus originalidades menos esperadas: un recorrido minucioso y pausado, al t\u00e9rmino del cual intentar\u00e9 extraer algunas consecuencias o conclusiones.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">CARACTER\u00cdSTICAS EXTERNAS DE LA ENC\u00cdCLICA<\/h2>\n\n\n\n<p>Para empezar, intentar\u00eda definir las caracter\u00edsticas materiales de una enc\u00edclica que, incluso con esta primera serie de datos, revela algo sobre s\u00ed misma y sobre la forma en que se ha elaborado, en una curia bergogliana, para un papa diferente.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Las medidas<\/h3>\n\n\n\n<p>Empecemos, pues, por las cifras: la enc\u00edclica <em>Magnifica humanitas<\/em> es una enc\u00edclica extensa. Una introducci\u00f3n y cinco cap\u00edtulos: 245 p\u00e1rrafos, 36.000 palabras (<em>la Rerum novarum<\/em> contaba con 42 p\u00e1rrafos y 11.500 palabras), 224 notas (solo el cap\u00edtulo II concentra un tercio de ellas, mientras que el cap\u00edtulo III menos de una d\u00e9cima parte).<\/p>\n\n\n\n<p>La introducci\u00f3n representa el 7 % de la extensi\u00f3n total; los dem\u00e1s cap\u00edtulos, el 15,7 %, el 18 %, el 15,6 %, el 19,9 % y el 15,9 %, respectivamente, y la conclusi\u00f3n, el 7,8 %. La primera parte (nn. 1-89: <em>Introducci\u00f3n<\/em>; cap. I: <em>Un pensamiento din\u00e1mico fiel al Evangelio<\/em>; cap. II: <em>Fundamentos y principios de la doctrina social<\/em>) es esencialmente recapitulativa; la segunda parte (nn. 90-228: cap. III: <em>T\u00e9cnica y dominio<\/em>; cap. IV: <em>Preservar lo humano en la transformaci\u00f3n<\/em>; cap. V: <em>La cultura del poder y la civilizaci\u00f3n del amor<\/em>) adopta, en cambio, una postura sobre los problemas de la econom\u00eda y la tecnolog\u00eda a trav\u00e9s de la IA; la <em>Conclusi\u00f3n<\/em> tiene un car\u00e1cter espiritual y termina, como es habitual, con el tradicional p\u00e1rrafo mariol\u00f3gico.<\/p>\n\n\n\n<p>Las <em>\u00abauctoritates\u00bb<\/em> reflejan el estilo m\u00e1s caracter\u00edstico de los inicios de un pontificado, cuando los <em>\u00abminutanti\u00bb<\/em>, encargados de las citas en las notas al pie de p\u00e1gina, llenan los actos del magisterio de autocitas del papa reinante (\u00aben mi opini\u00f3n, que, por cierto, comparto\u00bb, ironizaba un antiguo sustituto al referirse a esta <em>mala consuetudo<\/em>), y cuando su reincorporaci\u00f3n en los discursos o escritos del sucesor consagra este esquema de continuidad en el pensamiento de los titulares de la c\u00e1tedra de Pedro. Por lo tanto, resulta totalmente natural y previsible que haya 42 citas del papa Francisco, 29 de Juan Pablo II, 14 de Pablo VI, 12 de Benedicto XVI, 7 del propio Le\u00f3n XIV, 4 de P\u00edo XI, 3 de P\u00edo XII, 2 de Juan XXIII y de Le\u00f3n XIII; el Concilio Vaticano II se cita 9 veces, Agust\u00edn 4 y Tom\u00e1s de Aquino 1.<\/p>\n\n\n\n<p>Los <em>marcadores<\/em> l\u00e9xicos son muy llamativos: la palabra<em> \u00abhumano\u00bb<\/em> aparece 310 veces, lo que refleja el baricentro antropol\u00f3gico del texto; los <em>hapax<\/em> (no lematizados) son 3.188, una cifra que se sit\u00faa en la media de la prosa period\u00edstica italiana.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Antecedentes<\/h3>\n\n\n\n<p>Sin embargo, <em>Magnifica humanitas<\/em> se basa en algo original: tres textos con distintos grados de autoridad y formalidad, pero que proceden todos de la producci\u00f3n documental vaticana y que tratan, en su totalidad, sobre la IA.<\/p>\n\n\n\n<p>El primero es el Mensaje de Francisco para la LVII Jornada Mundial de la Paz, \u00abInteligencia artificial y paz\u00bb (con fecha del 8 de diciembre de 2023, para el 1 de enero de 2024); el segundo, una nota del Dicasterio para la Doctrina de la Fe titulada <em>Antiqua et nova. Nota sobre las relaciones entre la inteligencia artificial y la inteligencia humana<\/em>, del 28 de enero de 2025; y, por \u00faltimo, un documento de la Comisi\u00f3n Teol\u00f3gica Internacional titulado <em>Quo vadis, humanitas? Reflexiones sobre la antropolog\u00eda cristiana ante determinados escenarios sobre el futuro del ser humano<\/em>, publicado el 4 de marzo de 2026.<\/p>\n\n\n\n<p>Tres textos que, evidentemente, reivindican su perfecta armon\u00eda y su filiaci\u00f3n, incluso jer\u00e1rquica (el mensaje est\u00e1 firmado por Francisco; <em>\u00abAntiqua et nova\u00bb<\/em> fue aprobada <em>\u00abex audientia SS.mi<\/em>\u00bb, es decir, con un permiso espec\u00edfico; <em>\u00abQuo vadis, humanitas?<\/em>\u00bb<em> <\/em>es un acto de la Comisi\u00f3n, pero su publicaci\u00f3n ha sido autorizada por el jefe del dicasterio, tras la aprobaci\u00f3n del nuevo papa), pero que, en realidad, expresan posiciones contrapuestas entre s\u00ed: un contraste que pone de manifiesto c\u00f3mo ha evolucionado el debate en torno al trono pontificio entre el final del pontificado de Bergoglio y el inicio del ministerio de Prevost. Me limitar\u00e9 a citar algunos ejemplos.<\/p>\n\n\n\n<p>El mensaje de Francisco se enmarca en un contexto puramente moral: el hombre es imagen de Dios por su inteligencia, y la tecnolog\u00eda, fruto del don del Creador, debe emplearse en pro de la fraternidad y la paz. La categor\u00eda dominante es la responsabilidad \u00e9tica. <em>Antiqua et nova<\/em>, por el contrario, plantea una serie de distinciones (<em>ratio<\/em> e <em>intellectus<\/em>; persona y funci\u00f3n; alma y cuerpo; inteligencia y conciencia; racionalidad y libertad; conocimiento y sabidur\u00eda), lo que marca un desplazamiento del centro de gravedad de la moral hacia la metaf\u00edsica.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Antiqua et nova<\/em> se refiere, en su nota 7, al rechazo de la analog\u00eda entre el hombre y la m\u00e1quina: \u00abLos t\u00e9rminos utilizados en este documento para describir los resultados o los procedimientos de la IA se emplean en sentido figurado para explicar sus acciones y no pretenden atribuirle cualidades humanas \u00bb (<em>Antiqua et nova<\/em>, nota 7),&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-6-105931' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote note-digits-1'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/07\/27\/todo-lo-que-siempre-ha-querido-saber-sobre-la-enciclica-magnifica-humanitas\/#easy-footnote-bottom-6-105931' title='Todas las citas de &lt;em&gt;Antiqua et nova&lt;\/em&gt; (28 de enero de 2025) se recogen seg\u00fan la traducci\u00f3n oficial al franc\u00e9s.'><sup>6<\/sup><\/a><\/span><\/span> y lamenta que \u00abesta distinci\u00f3n se vea a menudo oscurecida por el lenguaje utilizado por los profesionales, que tiende a antropomorfizar la IA y, por lo tanto, a difuminar la frontera entre lo humano y lo artificial\u00bb (<em>Antiqua et nova<\/em>, n. 59). <em>Quo vadis, humanitas?<\/em> atribuye a los sistemas agentes fines y peligros: \u00abAs\u00ed, la IA podr\u00eda decidir de hecho qu\u00e9 est\u00e1 permitido saber, relegando las dem\u00e1s cuestiones al \u00e1mbito subjetivo o a cuestiones de gusto\u00bb (<em>Quo vadis, humanitas?<\/em>, n. 46, y v\u00e9ase n. 38).&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-7-105931' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote note-digits-1'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/07\/27\/todo-lo-que-siempre-ha-querido-saber-sobre-la-enciclica-magnifica-humanitas\/#easy-footnote-bottom-7-105931' title='Las citas de &lt;em&gt;\u00bfQuo vadis, humanitas?&lt;\/em&gt; (Comisi\u00f3n Teol\u00f3gica Internacional, 4 de marzo de 2026) han sido traducidas del original italiano por nosotros, salvo que se indique lo contrario; existe una traducci\u00f3n oficial al franc\u00e9s disponible en la editorial Salvator.'><sup>7<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n<p>La diferencia es radical: el marco de la \u00e9poca bergogliana es antropol\u00f3gico (crisis de la verdad en el foro p\u00fablico, naturaleza de la inteligencia: <em>Antiqua et nova<\/em>, n. 3, 10-12); la de la \u00e9poca leonina es socioecon\u00f3mica (doctrina social, trabajo, en la genealog\u00eda de <em>Rerum novarum<\/em>). De ello se deduce que, mientras que <em>Antiqua et nova<\/em> hace hincapi\u00e9 en el registro instrumental (\u00abdebe considerarse por lo que es: una herramienta y no una persona\u00bb, <em>Antiqua et nova<\/em>, n. 59; pero tambi\u00e9n: \u00abLa IA solo deber\u00eda utilizarse como una herramienta complementaria a la inteligencia humana y no deber\u00eda sustituir su riqueza\u00bb, n. 112; y n. 48: \u00abdebe estar dirigida por la inteligencia humana\u00bb), <em>Quo vadis, humanitas?<\/em> declara obsoleta esta ontolog\u00eda de la herramienta y adopta \u2014para rechazar su \u00e9tica\u2014 el l\u00e9xico que populariz\u00f3 un soci\u00f3logo como Luciano Floridi: \u00abLa tecnolog\u00eda digital ya no es solo un instrumento, sino que constituye un aut\u00e9ntico entorno de vida (es una observaci\u00f3n intuitiva de Luciano Floridi), con su propia forma de estructurar las actividades humanas y las relaciones\u00bb (<em>Quo vadis, humanitas?<\/em>, n. 33), y ve \u00abuna circularidad que implica un condicionamiento rec\u00edproco\u00bb (<em>Quo vadis, humanitas?<\/em>, n. 32).<\/p>\n\n\n\n<p>Esto desmonta la tesis sobre la moralidad humana <em>de Antiqua et nova<\/em>, n. 39 (\u00abEntre una m\u00e1quina y un ser humano, solo este \u00faltimo es verdaderamente un agente moral\u00bb, <em>Antiqua et nova<\/em>, n. 39; v\u00e9anse nn.&nbsp;40-46) ya que un entorno no se \u00abutiliza\u00bb, sino que se habita, y condiciona a quien lo habita antes de cualquier elecci\u00f3n, lo que abre el camino a una audaz tesis de <em>Magnifica humanitas<\/em> sobre la moral.<\/p>\n\n\n\n<p>Si bien <em>Antiqua et nova<\/em> sigue concibiendo la inteligencia de la IA como una herramienta (\u00abSin embargo, incluso en el caso de que una futura IAG resultara realmente inteligente, seguir\u00eda siendo de naturaleza funcional\u00bb, <em>Antiqua et nova<\/em>, nota 10), <em>Quo vadis, humanitas?<\/em> la ve como \u00abuna tecnolog\u00eda futura e invasiva, capaz de sustituir todos los aspectos computacionales y operativos de la inteligencia humana gracias a una velocidad de c\u00e1lculo muy elevada, que ser\u00e1 posible gracias al futuro desarrollo de procesadores cu\u00e1nticos \u00bb (<em>Quo vadis, humanitas?<\/em>, n. 38), y plantea la amenaza ontol\u00f3gica.<\/p>\n\n\n\n<p>Otro punto de contraste: la concepci\u00f3n del hombre como <em>imago Dei<\/em>. Para <em>Antiqua et nova<\/em>, en la l\u00ednea de la ex\u00e9gesis agustiniana y tomista, la diferencia entre el hombre y el animal viene dada por el intelecto, mientras que <em>Quo vadis, humanitas? <\/em>(n. 19) \u00abreconoce que la vida humana es incomprensible e insostenible sin las dem\u00e1s criaturas\u00bb, en una perspectiva ecol\u00f3gica y relacional que llega incluso a se\u00f1alar que \u00abla identidad filial es la determinaci\u00f3n \u00faltima y radical de nuestra identidad, y quien est\u00e1 marcado en su coraz\u00f3n por el Esp\u00edritu Santo encuentra en esta identidad de hijo el punto de referencia para cualquier otro aspecto de su identidad\u00bb (<em>Quo vadis, humanitas?<\/em>, n. 115).<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras que <em>Antiqua et nova<\/em> se ci\u00f1e a la <em>anima forma corporis<\/em> del Concilio de Viena y al dictamen de Tom\u00e1s (ST I, q. 76, a. 1), <em>Quo vadis, humanitas?<\/em> toma prestado de Lubac (<em>Teolog\u00eda en la historia<\/em>, I) el modelo patr\u00edstico tripartito \u00abcuerpo-alma-esp\u00edritu\u00bb, como modelo complementario.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Antiqua et nova<\/em> ve en la IA una idolatr\u00eda latente (\u00abla IA puede resultar a\u00fan m\u00e1s seductora que los \u00eddolos tradicionales: de hecho, a diferencia de estos \u00faltimos, que \u201ctienen boca y no hablan\u201d (Sal 115, 5-6), la IA puede \u201chablar\u201d o, al menos, dar esa impresi\u00f3n (cf. Ap 13, 15)\u00bb, <em>Antiqua et nova<\/em>, n. 105); por el contrario, <em>Quo vadis, humanitas?<\/em> valora \u00abese deseo de \u201cir m\u00e1s all\u00e1\u201d, de superarse a uno mismo y de superar la condici\u00f3n actual para ser plenamente humanos\u00bb, que \u00abrepresenta una tensi\u00f3n constitutiva de la naturaleza humana\u00bb (<em>Quo vadis, humanitas?<\/em>, n. 23), y que ser\u00eda el sentido del <em>\u00abtransumanar\u00bb<\/em> del para\u00edso dantesco (<em>Quo vadis, humanitas?<\/em>, n. 24), porque \u00abno puede haber ning\u00fan \u201ctrans\u201d o \u201cpost\u201d que la novedad de Cristo no haya integrado ya de antemano\u00bb (<em>Quo vadis, humanitas?<\/em>, n. 150), e integrada en el hecho de que \u00abel anuncio cristiano identifica la forma adecuada de ir m\u00e1s all\u00e1 (<em>trans<\/em>) de los l\u00edmites de la experiencia humana con la divinizaci\u00f3n (<em>theosis<\/em>)\u00bb (<em>Quo vadis, humanitas?<\/em>, n. 161).<\/p>\n\n\n\n<p>En resumen, <em>Antiqua et nova<\/em> ve riesgos y oportunidades, mientras que <em>Quo vadis, humanitas?<\/em> afirma que \u00abla familia humana se enfrenta a cuestiones tan radicales que amenazan incluso su existencia tal y como la hemos conocido hasta ahora\u00bb (<em>Quo vadis, humanitas?<\/em>, n. 159)&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-8-105931' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote note-digits-1'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/07\/27\/todo-lo-que-siempre-ha-querido-saber-sobre-la-enciclica-magnifica-humanitas\/#easy-footnote-bottom-8-105931' title='Aqu\u00ed seg\u00fan la traducci\u00f3n oficial al franc\u00e9s del documento.'><sup>8<\/sup><\/a><\/span><\/span> y se refiere a la pandemia como el momento que habr\u00eda \u00abreplanteado la confianza en un progreso tecnol\u00f3gico ilimitado\u00bb (n. 63): el transhumanismo, marginal para <em>Antiqua et nova<\/em>, se convierte en el n\u00facleo de <em>Quo vadis, humanitas?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En este contexto, <em>Magnifica humanitas<\/em> toma tres decisiones:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>En cuanto al fundamento teol\u00f3gico de la antropolog\u00eda, se sit\u00faa del lado de <em><em>Quo vadis, humanitas?<\/em><\/em> y de la ex\u00e9gesis del n. 22 <em>de Gaudium et spes<\/em>, que se convierte en la clave interpretativa de toda la enc\u00edclica: la t\u00e9cnica solo puede entenderse en el marco de una antropolog\u00eda cristol\u00f3gica (evidentemente calcedoniana);<\/li>\n\n\n\n<li>En lo que respecta a la relaci\u00f3n entre lo t\u00e9cnico y la persona, la enc\u00edclica se sit\u00faa del lado de <em>Antiqua et nova<\/em> y de su metaf\u00edsica de la persona, que la enc\u00edclica inserta en una teolog\u00eda de la historia;<\/li>\n\n\n\n<li>En cuanto al discernimiento hist\u00f3rico, Le\u00f3n XIV se alinea con el mensaje por la paz de 2024: en concreto, en el primer cap\u00edtulo, insiste continuamente en el car\u00e1cter vivo del magisterio social, en el discernimiento de los \u00absignos de los tiempos\u00bb, en el di\u00e1logo con las ciencias y en la naturaleza no est\u00e1tica (que <em>Magnifica humanitas<\/em> finalmente proclama\u2026) de la doctrina social.&nbsp;<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Lo esperado y lo inesperado<\/h3>\n\n\n\n<p>Era de esperar que la enc\u00edclica firmada el 15 de mayo reivindicara su pertenencia a la doctrina social, ofreciendo incluso una s\u00edntesis que reivindica la linealidad, pero no la continuidad, de este tipo de magisterio.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre las cosas menos originales, cabe destacar la referencia al \u00abparadigma tecnocr\u00e1tico\u00bb, expresi\u00f3n que no es de Romano Guardini, sino del redactor del n. 108 de <em>Laudato si\u2019<\/em>: el papa Francisco se remit\u00eda en \u00e9l al ensayo del te\u00f3logo italo-alem\u00e1n, <em>Das Ende der Neuzeit<\/em>, de 1950 \u2014el cual, sin embargo, nunca habla de paradigma tecnocr\u00e1tico, sino de t\u00e9cnica (como cualquier otra), y considera que el problema fundamental del fin de la modernidad es que la humanidad ha adquirido un poder enorme sobre las fuerzas de la naturaleza, pero no el poder sobre ese poder.<\/p>\n\n\n\n<p>El n\u00facleo de este libro, tan cargado de visi\u00f3n, era el hecho de que la t\u00e9cnica lo absorbe todo y que \u00ab<em>el hombre que la lleva sabe que, en \u00faltima instancia, la t\u00e9cnica no tiene que ver ni con la utilidad ni con el bienestar, sino con el dominio; con un dominio en el sentido m\u00e1s extremo de la palabra<\/em>\u00bb [\u00abel hombre que la lleva sabe que, en la t\u00e9cnica, no se trata, en \u00faltima instancia, ni de utilidad ni de bienestar, sino de dominaci\u00f3n; de una dominaci\u00f3n en el sentido m\u00e1s extremo de la palabra\u00bb].&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-10-105931' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote note-digits-2'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/07\/27\/todo-lo-que-siempre-ha-querido-saber-sobre-la-enciclica-magnifica-humanitas\/#easy-footnote-bottom-10-105931' title='R. Guardini, &lt;em&gt;Das Ende der Neuzeit&lt;\/em&gt; (1950); traducci\u00f3n al franc\u00e9s: &lt;em&gt;La Fin des temps modernes&lt;\/em&gt;, Par\u00eds, Seuil, 1952; la traducci\u00f3n que aqu\u00ed ofrecemos del pasaje citado es propia.[\/nota]. Le\u00f3n lo cita a trav\u00e9s del t\u00edtulo que le daba la enc\u00edclica \u00abverde\u00bb (&lt;em&gt;Laudato si\u2019&lt;\/em&gt;), y da la voz de alarma para que, en medio de una avalancha incontrolada de tecnolog\u00eda predictiva, la conciencia de la dignidad humana no quede \u00aboculta bajo la presi\u00f3n de nuevas ideolog\u00edas o de ciertos intereses muy poderosos en el mundo actual\u00bb (n. 51).&lt;\/p&gt;\n\n\n\n&lt;p&gt;A pesar de la larga gestaci\u00f3n (Pablo VI tard\u00f3 m\u00e1s o menos lo mismo en publicar &lt;em&gt;Ecclesiam suam&lt;\/em&gt;, pero entretanto volvi\u00f3 a convocar un concilio, sali\u00f3 por primera vez de Italia y bendijo al centroizquierda de Moro), se ha hecho poco por atenuar las diferencias de estilo, las huellas ling\u00fc\u00edsticas y las visiones divergentes de las partes redactadas por distintos autores: de modo que coexisten un claro rechazo a la teor\u00eda de la \u00abguerra justa\u00bb (n. 192) y la recomendaci\u00f3n de que la \u00abfuerza letal\u00bb sea manejada por una mano humana y no por un agente moral artificial (n. 200).&lt;\/p&gt;\n\n\n\n&lt;h3 class=&quot;wp-block-heading&quot;&gt;Los redactores&lt;\/h3&gt;\n\n\n\n&lt;p&gt;No tiene nada de extra\u00f1o que la enc\u00edclica sea fruto del trabajo de muchas personas: casi siempre \u2014y los documentos de archivo empiezan a dar cuenta de los procedimientos y matices\u2014, el texto de una enc\u00edclica, en un momento determinado de su preparaci\u00f3n, circula entre los responsables de la Curia romana o entre c\u00edrculos reducidos de te\u00f3logos y expertos; pero este texto b\u00e1sico no siempre surge de la uni\u00f3n de secciones encomendadas a distintos expertos, como debi\u00f3 de ser el caso de &lt;em&gt;Magnifica humanitas&lt;\/em&gt;.&lt;\/p&gt;\n\n\n\n&lt;p&gt;Un o\u00eddo m\u00ednimamente acostumbrado a los tics ling\u00fc\u00edsticos y a los precedentes percibe claramente los cambios de tono, las diferentes formas de utilizar las citas y los registros ling\u00fc\u00edsticos, a los que la ausencia de un texto en lat\u00edn (&lt;em&gt;\u00a1sic!&lt;\/em&gt;) ha privado de ese velo de homogeneidad que garantiza la formalizaci\u00f3n de una versi\u00f3n \u00aboficial\u00bb, de la que las dem\u00e1s no son, formalmente, m\u00e1s que traducciones. No sabemos cu\u00e1l es la versi\u00f3n definitiva en la que trabaj\u00f3 un papa pol\u00edglota como Le\u00f3n XIV \u2014angloparlante nativo, que dominaba el espa\u00f1ol en todos sus matices y se expresaba con perfecta soltura en italiano\u2014, pero un primer acercamiento al texto en la lengua materna de algunos de los redactores (por ejemplo, el fr. Paolo Benanti y el cardenal Michael Czerny) sugiere que las personas implicadas en la redacci\u00f3n de las distintas secciones van mucho m\u00e1s all\u00e1 de estas dos figuras que, por su competencia y su cargo (Benanti es el te\u00f3logo moralista que se interes\u00f3 primero por la \u00e9tica de la IA, Czerny, el cardenal prefecto del Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral), no pod\u00edan sino ser protagonistas de la misma.&lt;\/p&gt;\n\n\n\n&lt;p&gt;La ling\u00fc\u00edstica computacional permite perfilar estilos: distintos autores que el c\u00e1lculo identifica porque los rasgos que los caracterizan se sit\u00faan siempre por encima de la media de las distribuciones, se detectan mediante marcadores independientes del contenido (conectores, modalidad de\u00f3ntica, puntuaci\u00f3n expresiva, longitud de las frases) y presentan tics ling\u00fc\u00edsticos reconocibles, incluso por la IA\u2026&lt;\/p&gt;\n\n\n\n&lt;p&gt;As\u00ed pues, se puede plantear la hip\u00f3tesis de que haya sido obra de cinco personas (aunque los fragmentos solicitados por tal o cual responsable de un dicasterio a sus conocidos seguir\u00e1n siendo imposibles de identificar), y existe una persona (un individuo o un equipo) que desempe\u00f1a la funci\u00f3n de redactor final. Por razones de brevedad, me limitar\u00e9 al an\u00e1lisis de la versi\u00f3n italiana de la enc\u00edclica, lo que permite identificar algunas figuras a las que no pretendo dar un nombre, sino un perfil:&lt;\/p&gt;\n\n\n\n&lt;p&gt;El redactor C: es un cronista del magisterio, y su estilo predomina en los nn. 17-46. Se reconoce su estilo porque escribe frases con una media de 41,3 palabras, frente a las 28-31 de todas las dem\u00e1s secciones, y recurre a las oraciones subordinadas de forma incomparable. No cita la Biblia en treinta p\u00e1rrafos (nn. 17-46): le gusta utilizar &lt;em&gt;\u00abemerge\u00bb&lt;\/em&gt; como verbo de juicio historiogr\u00e1fico (7,0), recurre a menudo a \u00aba&lt;em&gt; la luz de\u00bb&lt;\/em&gt; (22,8) y manifiesta su cultura o su pertenencia a la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas con sus 14 &lt;em&gt;\u00abdiscernimientos&lt;\/em&gt;\u00bb. Nunca emplea los verbos de obligaci\u00f3n (&lt;em&gt;hay que&lt;\/em&gt;, &lt;em&gt;es necesario&lt;\/em&gt;, &lt;em&gt;se debe&lt;\/em&gt;: su uso es nulo); nunca hay preguntas, nunca hay exclamaciones.&lt;\/p&gt;\n\n\n\n&lt;p&gt;El redactor M: podr\u00eda ser el mismo que C, pero M es un especialista en manuales. A \u00e9l se debe el resumen del compendio de la doctrina social: presenta algunos rasgos estil\u00edsticos precisos y exclusivos de \u00e9l: &lt;em&gt;\u00abes decir\u00bb&lt;\/em&gt; solo aparece dos veces; le gusta el \u00abes decir\u00bb o, en la versi\u00f3n italiana, &lt;em&gt;\u00abcio\u00e8\u00bb&lt;\/em&gt; (6 de 12), &lt;em&gt;\u00abconcreto\/concreta\u00bb&lt;\/em&gt; (11,5 + 8,2), utiliza &lt;em&gt;\u00abintegral\u00bb&lt;\/em&gt; (13,2), &lt;em&gt;\u00abpersona humana\u00bb&lt;\/em&gt; (16,5 \u2014casi ausente en el resto del texto, donde prevalece &lt;em&gt;\u00abser humano&lt;\/em&gt;\u00bb) y &lt;em&gt;\u00abbien com\u00fan\u00bb&lt;\/em&gt; (46,1). Cita mucho, y la mayor concentraci\u00f3n de comillas \u2014el 30 % de todo el aparato de notas\u2014 se encuentra en el cap\u00edtulo que define los \u00abprincipios de\u00bb: le corresponde a \u00e9l.&lt;\/p&gt;\n\n\n\n&lt;p&gt;El redactor A: la mano de la \u00abalgor\u00e9tica\u00bb (la tesis de la necesidad de una \u00e9tica de los algoritmos) romana, la que marca los nn.&amp;nbsp;90-111 y 131-147: presenta los TTR (&lt;em&gt;ratio tipo\/token&lt;\/em&gt;) m\u00e1s elevados del documento (0,544 y 0,447). En italiano, mantiene los anglicismos (&lt;em&gt;accountability&lt;\/em&gt;, n. 105; &lt;em&gt;privacy&lt;\/em&gt;, n. 102) y, en las notas, se basa sobre todo en &lt;em&gt;Antiqua y nova&lt;\/em&gt; (notas 123-127). Su sello ret\u00f3rico es la an\u00e1fora: \u00abHablar de\u2026 significa\u00bb (n. 109, cuatro apariciones), una expresi\u00f3n que vuelve a aparecer en el n. 137 con \u00aben la vertiente\u2026\u00bb, lo que demuestra el v\u00ednculo entre sus secciones.&lt;\/p&gt;\n\n\n\n&lt;p&gt;El redactor D: el hecho de que domine el cap\u00edtulo IV a partir del n. 131 podr\u00eda indicar una mezcla; sin embargo, su sello es deontol\u00f3gico: quien redacta el texto explica lo que&lt;em&gt; hay que hacer&lt;\/em&gt; (12,4) o lo que &lt;em&gt;es necesario&lt;\/em&gt; (11,0 &lt;em&gt;\u2014m\u00e1ximos absolutos\u2014&lt;\/em&gt;), sabe lo que &lt;em&gt;supone un reto&lt;\/em&gt; (6,9) y emplea el tecnolenguaje de la inform\u00e1tica (&lt;em&gt;datos&lt;\/em&gt;, &lt;em&gt;sistemas&lt;\/em&gt;, &lt;em&gt;digital&lt;\/em&gt;). El lenguaje teol\u00f3gico desaparece (cero &lt;em&gt;nomina sacra&lt;\/em&gt;, &lt;em&gt;amor&lt;\/em&gt; en su m\u00ednima expresi\u00f3n); privilegia el enfoque nominal-tem\u00e1tico t\u00edpico de &lt;em&gt;los documentos de posici\u00f3n&lt;\/em&gt; gubernamentales e intergubernamentales: &lt;em&gt;\u00abLa verdad\u2026\u00bb&lt;\/em&gt;, &lt;em&gt;\u00abLa escuela\u2026\u00bb&lt;\/em&gt;, \u00a1y once p\u00e1rrafos que empiezan por &lt;em&gt;\u00abLa\u00bb\u2026!&lt;\/em&gt; La huella estad\u00edstica y estil\u00edstica es clara (cero primera persona, cero referencias a las Escrituras, cero preguntas ret\u00f3ricas en veintid\u00f3s p\u00e1rrafos): en el n. 159, se exhibe el pasaporte italiano del autor (que el ingl\u00e9s apenas logra traducir): \u00abEl desarrollo de par\u00e1metros y m\u00e9tricas complementarios al PIB es decisivo para mejorar los datos b\u00e1sicos utilizados para realizar an\u00e1lisis, tomar decisiones pol\u00edticas y de pol\u00edtica econ\u00f3mica, y seleccionar las prioridades regionales, nacionales e internacionales\u00bb; frases que aparecen en un informe econ\u00f3mico italiano sobre el \u00abBes\u00bb (Bienestar equitativo y sostenible)&lt;\/p&gt;\n\n\n\n&lt;p&gt;El redactor P: el predicador diplom\u00e1tico-pacifista domina el cap\u00edtulo V y es aficionado a las exclamaciones, que, en la enc\u00edclica, solo aparecen aqu\u00ed y en la Conclusi\u00f3n; la forma exhortativa comunitaria &lt;em&gt;\u00abdebemos\u00bb&lt;\/em&gt; (lo contrario del impersonal &lt;em&gt;\u00abhay que\u00bb&lt;\/em&gt; de antes) se combina con la irrupci\u00f3n del &lt;em&gt;\u00abpor lo tanto\u00bb&lt;\/em&gt; conclusivo. Cabe destacar el binomio &lt;em&gt;guerra\/paz&lt;\/em&gt; y la l\u00f3gica del &lt;em&gt;poder&lt;\/em&gt;. En los nn. 182-228, deja algunas pistas sobre su competencia t\u00e9cnica en materia de&lt;em&gt; control&lt;\/em&gt; de armamento (Tratado sobre la Prohibici\u00f3n de las Armas Nucleares de 2021, con recuento de los Estados parte, n. 194; el problema de la &lt;em&gt;atribuci\u00f3n&lt;\/em&gt; en los ciberataques, n. 225); la autorreferencia institucional \u00abla Santa Sede\u00bb (nn. 197, 226-227, con la nota 183 que remite a una intervenci\u00f3n oficial); el canon de la diplomacia cat\u00f3lica italiana (P\u00edo XII de 1939, n. 219; La Pira, n. 221) sugiere que P es un diplom\u00e1tico de organismos multilaterales o de la diplomacia informal de los movimientos cat\u00f3licos, que retoma la expresi\u00f3n \u00abdesarmar las palabras\u00bb del l\u00e9xico de Le\u00f3n XIV.&lt;\/p&gt;\n\n\n\n&lt;p&gt;El redactor jefe K: suponiendo, sin admitirlo, que la parte final no sea obra del propio papa y que este no se haya reservado ese papel, hay algunos indicios de una mano que lo ha rele\u00eddo todo y ha introducido sus propios tics ling\u00fc\u00edsticos: el performativo en primera persona &lt;em&gt;\u00abyo deseo\u00bb&lt;\/em&gt;, el inclusivo &lt;em&gt;\u00abnosotros\u00bb&lt;\/em&gt;, &lt;em&gt;\u00abnuestro\/nuestra\u00bb&lt;\/em&gt;, el verbo emblem\u00e1tico &lt;em&gt;\u00abcustodire\u00bb&lt;\/em&gt; (preservar, guardar), que alcanza su punto \u00e1lgido en la conclusi\u00f3n, y la de\u00edxis temporal enf\u00e1tica &lt;em&gt;\u00abhoy\u00bb&lt;\/em&gt;; es K, o quien act\u00fae en su nombre, quien lleva a cabo &lt;em&gt;la \u00abinclusio\u00bb&lt;\/em&gt; de los nn. 1 y 245 con el t\u00edtulo.&lt;\/p&gt;\n\n\n\n&lt;h3 class=&quot;wp-block-heading&quot;&gt;El desliz b\u00edblico&lt;\/h3&gt;\n\n\n\n&lt;p&gt;No sabemos a qui\u00e9n se deben exactamente las dos im\u00e1genes b\u00edblicas con las que se inicia la enc\u00edclica: la de la torre de Babel del G\u00e9nesis y la de la reconstrucci\u00f3n de las murallas de Jerusal\u00e9n del libro de Nehem\u00edas. Pero lo cierto es que muchos de los que fueron llamados a dar su opini\u00f3n sobre el texto las han visto y \u2014como fruto amargo del desinter\u00e9s b\u00edblico y del analfabetismo escritural predominante\u2014 no han captado los puntos cr\u00edticos que, en cambio, la revista de los jesuitas neoyorquinos &lt;em&gt;America&lt;\/em&gt; ha se\u00f1alado en un formidable art\u00edculo breve del 15 de junio de 2026. La pluma cort\u00e9s de Cathleen Kavita Chopra-McGowan \u2014biblista y arque\u00f3loga conocida por sus trabajos sobre las destrucciones de Jerusal\u00e9n\u2014 ha se\u00f1alado con una precisi\u00f3n implacable la forma en que la enc\u00edclica ha malinterpretado dos im\u00e1genes b\u00edblicas, utiliz\u00e1ndolas \u00abir\u00f3nicamente\u00bb, como si se tratara de una obra literaria cualquiera que proporcionara met\u00e1foras y alusiones inertes, sin percibir sus matices, que quiz\u00e1 habr\u00edan resultado m\u00e1s \u00fatiles para su prop\u00f3sito.&lt;\/p&gt;\n\n\n\n&lt;p&gt;La Torre de Babel de la Biblia, de hecho, no es un riesgo: como explica la ex\u00e9geta estadounidense, es una realidad (ambivalente en el G\u00e9nesis) a la que la pluralidad de lenguas pone remedio (al fin y al cabo, algo positivo, ya que es capaz de crear la diversidad m\u00e1s radical).&lt;\/p&gt;\n\n\n\n&lt;blockquote class=&quot;wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow&quot;&gt;\n&lt;p&gt;La enc\u00edclica aborda G\u00e9nesis 11 como una historia en la que la humanidad olvida la verdadera fuente de su poder. Pero en el texto b\u00edblico, el peligro no radica en que los seres humanos se crean err\u00f3neamente poderosos. El peligro es que realmente lo sean. \u00abSon un solo pueblo, con una sola lengua para todos\u00bb, dice Dios en G\u00e9nesis 11, 6, \u00aby esto no es m\u00e1s que el comienzo de lo que har\u00e1n. Nada de lo que se propongan les resultar\u00e1 imposible a partir de ahora\u00bb. En el marco m\u00e1s amplio del G\u00e9nesis, el relato forma parte de un esquema recurrente en el que las capacidades humanas se ven progresivamente reducidas. Del mismo modo que la inmortalidad, en G\u00e9nesis 3 (el relato de Ad\u00e1n y Eva), est\u00e1 reservada a la esfera divina, tambi\u00e9n el lenguaje unificado aparece en G\u00e9nesis 11 como una forma de poder que Dios no quiere ver en manos de la humanidad. Dios dispersa a la humanidad y confunde su lengua no solo para castigar el orgullo, sino para impedir que los hombres concentren demasiado poder. Esta intuici\u00f3n podr\u00eda ser a\u00fan m\u00e1s pertinente para la inteligencia artificial de lo que sugiere la enc\u00edclica. El verdadero peligro de la uniformidad no es solo que la comunicaci\u00f3n se degrade. Es que la comunicaci\u00f3n se convierta en totalizadora. Un mundo reducido a una sola lengua no est\u00e1 simplemente unificado: es gobernable. Los seres humanos se vuelven m\u00e1s f\u00e1ciles de coordinar, vigilar, predecir, manipular y controlar cuando toda la informaci\u00f3n circula a trav\u00e9s de los mismos sistemas y las mismas estructuras. En este sentido, \u00abBabel\u00bb se lee menos como una advertencia sobre el colapso de la comunicaci\u00f3n \u2014lo que L\u00e9on describe como un mundo en el que \u00ablas lenguas se confunden y los seres humanos ya no se comprenden\u00bb\u2014 que como una advertencia contra la concentraci\u00f3n del poder humano en un \u00fanico orden tecnol\u00f3gico. Ah\u00ed radica precisamente la promesa m\u00e1s insidiosa de la IA, que la enc\u00edclica reconoce acertadamente: \u00abla pretensi\u00f3n de un lenguaje \u00fanico \u2014incluido el digital\u2014 capaz de traducirlo todo, incluso el misterio de la persona, en datos y resultados\u00bb.&amp;nbsp;&lt;span class=&#039;whitespace-nowrap&#039;&gt;&lt;span id=&#039;easy-footnote-9-105931&#039; class=&#039;easy-footnote-margin-adjust&#039;&gt;&lt;\/span&gt;&lt;span class=&#039;easy-footnote note-digits-1&#039;&gt;&lt;a href=&#039;https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/07\/27\/todo-lo-que-siempre-ha-querido-saber-sobre-la-enciclica-magnifica-humanitas\/#easy-footnote-bottom-9-105931&#039; title=&#039;&#039;&gt;&lt;sup&gt;9&lt;\/sup&gt;&lt;\/a&gt;&lt;\/span&gt;&lt;\/span&gt;C.K. Chopra-McGowan, art\u00edculo breve en &lt;em&gt;America&lt;\/em&gt;, 15 de junio de 2026; traducci\u00f3n nuestra del ingl\u00e9s. Los pasajes de la enc\u00edclica citados en este texto se han extra\u00eddo de la traducci\u00f3n oficial al franc\u00e9s de &lt;em&gt;Magnifica humanitas&lt;\/em&gt; (nn. 7 y 10).'><sup>10<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Y el Nehem\u00edas al que se refiere la enc\u00edclica no es el precursor de los procesos participativos, sino (adem\u00e1s de ser la figura m\u00e1s invocada por el fundamentalismo evang\u00e9lico como ejemplo del buen soberano que, con una mano, construye y, con la otra, mata a los enemigos que obstaculizan la reconstrucci\u00f3n de la ciudad) el portador de una idea de pureza que no tiene nada de sencilla. Desde el punto de vista exeg\u00e9tico, de hecho, Chopra-McGowan pone de manifiesto una incongruencia radical:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>El segundo paradigma b\u00edblico de la enc\u00edclica, la historia de Nehem\u00edas, plantea un conjunto de cuestiones diferentes, pero igualmente dif\u00edciles. Le\u00f3n presenta a Nehem\u00edas como una figura de reconstrucci\u00f3n comunitaria y de liderazgo moral: \u00abNo impone soluciones que vienen de arriba. Convoca a las familias, conf\u00eda a cada una un tramo de muralla que reconstruir, escucha los temores, coordina los esfuerzos y hace frente a las oposiciones\u00bb. Es cierto que el texto b\u00edblico describe a Nehem\u00edas como el reconstructor de Jerusal\u00e9n tras una cat\u00e1strofe. Pero el libro de Nehem\u00edas tambi\u00e9n presenta una visi\u00f3n de la restauraci\u00f3n inseparable de las preocupaciones por las fronteras, la pureza y el control social. En Nehem\u00edas 13, Nehem\u00edas se jacta de haber enfrentado violentamente a los jud\u00edos que se hab\u00edan casado con mujeres no jud\u00edas: \u00abA varios de ellos los golpe\u00e9 y les arranqu\u00e9 el pelo\u00bb. Sus reformas son inseparables de proyectos de exclusi\u00f3n y de pol\u00edticas de pureza. A pesar de la caracterizaci\u00f3n que la enc\u00edclica hace de Nehem\u00edas como profeta de la solidaridad, el texto b\u00edblico lo presenta como un administrador que gestiona recursos imperiales, organiza el trabajo, impone la obediencia y consolida la autoridad. Estos rasgos no invalidan el uso que el papa Le\u00f3n hace de Nehem\u00edas. Pero lo complican. En una \u00e9poca en la que muchos temen que la inteligencia artificial intensifique los sistemas de vigilancia, de gesti\u00f3n burocr\u00e1tica y de control centralizado, las dimensiones desatendidas de la historia de Nehem\u00edas podr\u00edan ser tan importantes como aquellas que la enc\u00edclica destaca. Las im\u00e1genes de la reconstrucci\u00f3n de los muros de Jerusal\u00e9n, por ejemplo, entra\u00f1an peligros pol\u00edticos que la enc\u00edclica no aborda plenamente. Le\u00f3n interpreta estos muros metaf\u00f3ricamente como barreras morales y l\u00edmites \u00e9ticos impuestos al poder tecnol\u00f3gico. Pero las murallas dividen tanto como protegen. La misma estructura que da seguridad a una comunidad tambi\u00e9n determina qui\u00e9n queda fuera. En la vida pol\u00edtica contempor\u00e1nea, las im\u00e1genes de murallas ya est\u00e1n saturadas del lenguaje de la exclusi\u00f3n, la seguridad y el nacionalismo defensivo. Lo mismo ocurre con la historia de Nehem\u00edas en la Biblia. La visi\u00f3n de la restauraci\u00f3n que ofrece este libro es inseparable de su insistencia en el control de las fronteras. Elegir a Nehem\u00edas como paradigma sin matizarlo evoca, sin querer, precisamente ese tipo de control centralizado contra el que, por otra parte, advierte la enc\u00edclica. Esta elecci\u00f3n encaja mal con la visi\u00f3n de un desarrollo humano compartido que la enc\u00edclica de Le\u00f3n pretende promover.&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-11-105931' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote note-digits-2'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/07\/27\/todo-lo-que-siempre-ha-querido-saber-sobre-la-enciclica-magnifica-humanitas\/#easy-footnote-bottom-11-105931' title='&lt;em&gt;Ib\u00edd.&lt;\/em&gt;; traducci\u00f3n propia. La cita de la enc\u00edclica incluida se ha tomado de la traducci\u00f3n oficial al franc\u00e9s (n. 8); la cita b\u00edblica sigue en Ne 13, 25.'><sup>11<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Esto explica que estas im\u00e1genes (Babel era el t\u00edtulo y la portada de un libro de Paolo Benanti publicado en 2024) no fueran un reflejo de la originalidad, sino, por as\u00ed decirlo, su velo.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Las (ex)tensiones de un magisterio<\/h3>\n\n\n\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de las manos o de lo incongruente de las figuras b\u00edblicas empleadas, <em>Magnifica humanitas<\/em> tiene un centro de gravedad muy preciso: como intentar\u00e9 demostrar, el texto ha acumulado numerosas referencias expl\u00edcitas e impl\u00edcitas, evoca cuestiones teol\u00f3gicas y \u00e9ticas a veces dispares, ofrece sus puntos de referencia y sus desviaciones, pero, en su n\u00facleo \u00faltimo, retoma la cuesti\u00f3n de <em>Redemptor hominis<\/em> 15, reformulada en el n. 138: el papa, el papado, la Iglesia y las iglesias no se preguntan por la IA, ni por la vida con la IA, ni por la IA como entorno de la vida, sino por lo que hace que la vida humana sea m\u00e1s \u00abdigna del hombre\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Para ello, Le\u00f3n XIV resta importancia al paradigma \u00e9tico de la regulaci\u00f3n y potencia el paradigma pol\u00edtico del drama.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo hace mediante una ampliaci\u00f3n doctrinal y a trav\u00e9s de una de las pocas listas limitativas: cinco bienes de destino universal (n. 67): \u00abpatentes, algoritmos, plataformas digitales, infraestructuras tecnol\u00f3gicas, datos\u00bb. A lo que, en el magisterio del siglo XX (p. ej., <em>Laborem exercens<\/em> 19, citada en la nota 66), constitu\u00eda bienes tangibles (tierra, capital, medios de producci\u00f3n), se suman la informaci\u00f3n y los flujos de conocimiento, as\u00ed como los bienes de infraestructura.<\/p>\n\n\n\n<p>La consecuencia es la crucial y poderosa relativizaci\u00f3n del paradigma moral que se recoge en el n. 107: \u00abuna IA m\u00e1s moral no sirve de nada si esa moral la decide un pu\u00f1ado de personas\u00bb. De ah\u00ed se deriva la incorporaci\u00f3n de la tecnolog\u00eda a la gesti\u00f3n de la Casa Com\u00fan (n. 110) y el recurso a la categor\u00eda bergogliana del \u00abdesarmar \u00bb (<em>passim<\/em>, y m\u00e1s recientemente en la carta a Luciano Fontana del 14 de marzo de 2025), que Le\u00f3n XIV hizo su propio estandarte desde su primer mensaje, pronunciado desde la logia de las bendiciones, inmediatamente despu\u00e9s de su elecci\u00f3n como obispo de Roma.<\/p>\n\n\n\n<p>Prevost (m\u00e1s bien: la enc\u00edclica del papa Prevost) no considera la \u00abt\u00e9cnica\u00bb como un instrumento, sino como el poder epist\u00e9mico-infraestructural generado por la IA, que se convierte en un rasgo constitutivo de la sociedad mundial. Para expresar este pasaje, el papa debe hacer suyo el l\u00e9xico de Dario Amodei sobre la (no)interpretabilidad de los modelos (las IA \u00abm\u00e1s \u201ccultivadas\u201d que \u201cconstruidas\u201d\u00bb, n. 98) y reconocer una opacidad cient\u00edfica constitutiva (\u00bfpodr\u00eda definirse como un realismo epistemol\u00f3gico?).<\/p>\n\n\n\n<p>En torno a este n\u00facleo se ramifican una serie de problemas planteados y no siempre resueltos, ni en el plano te\u00f3rico ni en el pol\u00edtico; pero su mera enumeraci\u00f3n es indicativa de lo que un observador privilegiado como el papa ve desde su ventana del Palacio Apost\u00f3lico. Cito algunos de ellos: el v\u00ednculo entre trabajo y ciudadan\u00eda (n. 154), que admite una disyuntiva entre dignidad, ingresos y empleo que <em>Laborem exercens<\/em> hab\u00eda excluido; la neosubsidiariedad (n. 71), que no protege al individuo de la omnipotencia del Estado, sino al ser humano del sector privado, que se ha vuelto \u00abtotipotente\u00bb al esconderse tras el mito de la \u00ab\u00fanica mano invisible del mercado\u00bb (en contraposici\u00f3n a Adam Smith, no citado).<\/p>\n\n\n\n<p>El pilar tradicional de la doctrina social como filosof\u00eda pol\u00edtica cat\u00f3lica con un trasfondo papal \u2014la destinaci\u00f3n universal de los bienes como principio fundamental y la propiedad privada como medio subordinado\u2014 se desarrolla as\u00ed en la propuesta de ampliar la categor\u00eda de los bienes universales a los bienes informativos (n. 67) y en la calificaci\u00f3n de los datos como bienes comunes o colectivos (n. 108).<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">El juego de las fuentes silenciosas<\/h3>\n\n\n\n<p>Como dec\u00eda, la enc\u00edclica establece un di\u00e1logo, a veces expl\u00edcito y otras impl\u00edcito, con autores, fuentes y corrientes de pensamiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Algunos ejemplos, de car\u00e1cter totalmente general, se acompa\u00f1an de referencias tan dispares entre s\u00ed que parecen temerarias: con todo el respeto que se le debe a Tolkien, \u00e9l no es Plat\u00f3n, y viceversa\u2026 Otras referencias parecen ilustraciones a\u00f1adidas a toda prisa, con el riesgo de caer en la banalidad propia de las revistas, que no pueden restar nada a la Novena de Beethoven ni al Guernica de Picasso, pero que, por definici\u00f3n, ignoran su profundidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Otras referencias, bastante precisas \u2014si se estudian a fondo, se podr\u00e1 entender por qu\u00e9\u2014, se han pasado por alto. Se distribuyen a lo largo de una constelaci\u00f3n a la que da coherencia un personalismo social pol\u00edticamente transversal, en el que conviven fuentes liberales, ordoliberales, cr\u00edticas radicales y comunitaristas.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo no incluir\u00eda all\u00ed el nombre de Paolo Benanti: su omisi\u00f3n podr\u00eda ser se\u00f1al de su voluntad de pasar desapercibido tras la firma del papa, o indicio del deseo de no identificar la postura \u00abdoctrinal\u00bb con la categor\u00eda \u00abalgor\u00e9tica\u00bb \u2014t\u00e9rmino que <em>nunca<\/em> aparece en la enc\u00edclica\u2014, ni tampoco hay referencia alguna a los ensayos de Benanti que la elaboraron, ni al <em>\u00abRome Call for AI Ethics<\/em>\u00bb, que en 2020 la hizo suya. Pienso en otros nombres, que intento detallar sin pretender ser exhaustivo:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Nunca se cita expl\u00edcitamente a Dario Amodei, y se entiende por qu\u00e9; sin embargo, es de su ensayo <em>The Adolescence of Technology<\/em> de donde se toma la expresi\u00f3n clave de la IA como producto \u00ab<em>grown, not built<\/em>\u00bb, que genera la \u00abasimetr\u00eda epist\u00e9mica, econ\u00f3mica y pol\u00edtica\u00bb (n. 109)\u2014 lo que tal vez explique el \u00abprivilegio\u00bb que se concedi\u00f3 de forma tan evidente a Anthropic durante la presentaci\u00f3n de la enc\u00edclica, a la que fue invitado Chris Olah, un joven multimillonario de treinta a\u00f1os, antiguo pupilo de la escuder\u00eda Thiel, que pas\u00f3 por OpenAI y acab\u00f3 en la empresa del 548 de Market Street, en San Francisco.<\/li>\n\n\n\n<li>En ese mismo pasaje del n. 109 de la enc\u00edclica, se recoge la tesis de un libro de referencia para iniciados como <em>Data Grab. The New Colonialism of Big Tech and how to Fight Bac<\/em>k, de Nick Couldry y Ulises A. Mej\u00edas, as\u00ed como la cr\u00edtica al colonialismo de los datos;<\/li>\n\n\n\n<li>Es en el libro de Mary L. Gray y Siddharth Suri, <em>Ghost Work: How to Stop Silicon Valley from Building a New Global Underclass<\/em>, donde se pone de manifiesto la l\u00f3gica extractiva que pesa sobre los \u00abcuerpos marcados, mutilados y desgastados para que el flujo del c\u00e1lculo no se interrumpa\u00bb (n. 173).<\/li>\n\n\n\n<li>En cuanto al \u00abayuno tecnol\u00f3gico\u00bb (n. 140), el papa retoma uno de sus mensajes de Cuaresma, en el que se hac\u00eda referencia a las tesis del fil\u00f3sofo Hans Schnitzler, <em>A Little Philosophy of Digital Abstinence<\/em>, sobre la <em>desintoxicaci\u00f3n digital<\/em>.<\/li>\n\n\n\n<li>En cuanto a la cr\u00edtica del \u00abnuevo colonialismo digital\u00bb y de la \u00abextracci\u00f3n de datos de las comunidades para convertirlos en activos predictivos\u00bb, la fuente es el l\u00e9xico de la asimetr\u00eda informativa y el an\u00e1lisis econ\u00f3mico de Shoshana Zuboff.<\/li>\n\n\n\n<li>El enfoque contra los algoritmos de puntuaci\u00f3n crediticia se basa te\u00f3ricamente en la escuela italiana de econom\u00eda civil de Luigino Bruni y Stefano Zamagni.<\/li>\n\n\n\n<li>J\u00fcrgen Habermas es el trasfondo \u00e9tico del discurso del crucial n. 107 (someter el c\u00f3digo \u00e9tico \u00aba criterios de justicia social compartida\u00bb) y del n. 132 (la verdad que \u00abse construye a trav\u00e9s de v\u00ednculos de confianza y pr\u00e1cticas compartidas, en un di\u00e1logo honesto\u00bb).<\/li>\n\n\n\n<li>La cr\u00edtica a la \u00abracionalidad tecnocr\u00e1tica\u00bb, por vaciarla de \u00e9tica, es herencia de la cr\u00edtica a la Ilustraci\u00f3n y a la \u00abraz\u00f3n instrumental\u00bb propia de Max Horkheimer y Theodor Adorno, y, posteriormente, del an\u00e1lisis de J\u00fcrgen Habermas (que se inspira en Hans Jonas) sobre la esfera p\u00fablica colonizada por la t\u00e9cnica.<\/li>\n\n\n\n<li>La controvertida tesis que consiste en considerar los macrodatos no como propiedad privada de las grandes empresas tecnol\u00f3gicas ni como propiedad exclusiva del Estado, sino como \u00abbienes comunes de la humanidad\u00bb, tiene un origen concreto: aplica parte de la econom\u00eda de los bienes comunes de la premio Nobel Elinor Ostrom, que Charlotte Hess ya hab\u00eda extendido a los bienes del conocimiento en <em>Understanding Knowledge as a Commons: From Theory to Practice<\/em> (MIT Press, 2007), y que hab\u00eda tenido aplicaciones \u00abwojtylianas\u00bb. Los datos y los conocimientos se tratan como recursos comunes expuestos al <em>\u00abenclosure<\/em>\u00bb: la providencial asunci\u00f3n de <em>Centesimus annus<\/em>, n. 40, y sobre todo los nn. 31-32, resuelve parte de los problemas y refuerza el recordatorio del trabajo invisible que los produce (nn. 109, 173), lo que confiere a los bienes comunes de los datos un fundamento de justicia retributiva ausente en Ostrom.<\/li>\n\n\n\n<li>La idea de que los datos son \u00abfruto de la contribuci\u00f3n de un gran n\u00famero de personas\u00bb (n. 108) es una tesis que puede reforzarse o inspirarse en una amplia bibliograf\u00eda que abarca desde Carol Rose (<em>The Comedy of the Commons<\/em>, 1986) hasta <em>The Wealth of Networks,<\/em> de Yochai Benkler (2006).<\/li>\n\n\n\n<li>La primac\u00eda de lo justo y la justicia procesal de los n\u00fameros 107 y 109 (\u00abcondici\u00f3n previa para su aplicaci\u00f3n en su propia concepci\u00f3n\u00bb) convergen con las tesis de John Rawls sobre el \u00abvelo de la ignorancia\u00bb, que impulsa a quien desconoce su papel en una sociedad imaginaria \u2014cuyas normas debe establecer\u2014 a hacerlas equitativas y liberales: forma que <em>Magnifica humanitas<\/em> aplica al dise\u00f1o de la IA.<\/li>\n\n\n\n<li>A Hannah Arendt no solo le debemos lo que indica la nota que remite a <em>Los<\/em> <em>or\u00edgenes del totalitarismo<\/em>, sino tambi\u00e9n la \u00abverdad de hecho\u00bb de <em>Verdad y pol\u00edtica<\/em> y de <em>La condici\u00f3n humana<\/em> (impl\u00edcita en los n\u00fameros 148-154 sobre el trabajo).<\/li>\n\n\n\n<li>La tesis de la \u00abinf\u00f3sfera\u00bb era original cuando Luciano Floridi la acu\u00f1\u00f3, y se utiliza en el n. 110 (\u00abLa IA ya es el entorno en el que estamos inmersos\u00bb es una par\u00e1frasis del lema del soci\u00f3logo italo-brit\u00e1nico) y en el n. 76 (\u00abecosistema digital\u00bb).<\/li>\n\n\n\n<li>De Hans Jonas proviene el principio de la responsabilidad intergeneracional extendida al patrimonio digital (nn. 65, 76, 84), aunque mediado por <em>Caritas in veritate, n.<\/em> 48.<\/li>\n\n\n\n<li>El fil\u00f3sofo de origen surcoreano Byung-Chul Han, profesor en Alemania, que ha teorizado sobre la sociedad del cansancio y la econom\u00eda de la atenci\u00f3n, parece mencionarse en varios pasajes (nn. 100, 141, 170), donde se teme una topolog\u00eda de la violencia impl\u00edcita en modelos que \u00abprosperan gracias a la debilidad humana\u00bb.<\/li>\n\n\n\n<li>Norbert Wiener, en su obra <em>The Human Use of Human Beings<\/em>, es el precursor de la preocupaci\u00f3n por la delegaci\u00f3n de la toma de decisiones a la que se refieren los apartados 102 y 103.<\/li>\n\n\n\n<li>De Amartya Sen proviene el tema de las capacidades: n. 109, sobre el \u00abacceso universal a las tecnolog\u00edas y a la formaci\u00f3n\u00bb.<\/li>\n\n\n\n<li>Despu\u00e9s de que el papa Francisco hiciera suya la definici\u00f3n de \u00abWasted Lives\u00bb de Zygmunt Bauman, su referencia en <em>Magnifica humanitas<\/em> bien podr\u00eda ser una r\u00e9plica del l\u00e9xico de su predecesor, y ya no una cita del fil\u00f3sofo de la sociedad l\u00edquida, quien, no obstante, sigue siendo quien identific\u00f3 una cultura del desecho.<\/li>\n\n\n\n<li>La categor\u00eda de Charles Taylor del \u00abimaginario social\u00bb reaparece, con ligeras variaciones, en forma de \u00abimaginario colectivo\u00bb en los n\u00fameros 115 y 135-136.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>M\u00e1s sutiles son las similitudes con Karl Polanyi (la cr\u00edtica a la mercanc\u00eda ficticia resuena en la tesis de que los datos no pueden \u00abvenderse\u00bb como cualquier otra mercanc\u00eda, n. 108) y con el pluralismo de valores de Isaiah Berlin, que podr\u00edan asumir los nn.&nbsp;10 y 110 (\u00abrestituy\u00e9ndola a la pluralidad de las culturas humanas y de las formas de vida\u00bb), as\u00ed como la tensi\u00f3n entre verdad y democracia (\u00abproceso de discernimiento comunitario no delegable\u00bb) de la n.&nbsp;134 podr\u00eda constituir una forma de antagonismo con respecto a sus tesis.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">TENSIONES INTERNAS DEL TEXTO<\/h2>\n\n\n\n<p>En un texto tan deliberadamente heterog\u00e9neo, hay altibajos: tensiones y contradicciones internas, matices de registro y distanciamiento respecto a configuraciones del magisterio anterior, desviaciones y reajustes, ninguno de los cuales puede pretender, como hacen las IA a las que se puede alimentar con la enc\u00edclica, alcanzar de forma estoc\u00e1stica una mediana hermen\u00e9utica. Es, por el contrario, su propia presencia la que ayuda a identificar, por sustracci\u00f3n, las originalidades doctrinales y pol\u00edticas m\u00e1s profundas.<\/p>\n\n\n\n<p>Por lo tanto, hacer un inventario de ello es, en mi opini\u00f3n, indispensable, no tanto para documentar los l\u00edmites de una m\u00e1quina redactora que, sin duda, es menos r\u00edgida y menos sofisticada que en el pasado, como para comprender los puntos clave de un desarrollo doctrinal que marcar\u00e1 la agenda de la Iglesia y de un pontificado que, previsiblemente, ser\u00e1 largo.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Contradicciones<\/h3>\n\n\n\n<p>Por lo tanto, enumerar\u00e9 algunas contradicciones internas del texto, a continuaci\u00f3n algunas apor\u00edas conceptuales y, por \u00faltimo, las influencias y las distanciaciones respecto a ciertas posiciones que la enc\u00edclica no cita, pero con las que se mide.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Los significados del bien com\u00fan<\/h4>\n\n\n\n<p>Surge una contradicci\u00f3n al analizar la expresi\u00f3n \u00abbien com\u00fan\u00bb, que aparece 67 veces en 56 p\u00e1rrafos, repartidos por todas las secciones de la enc\u00edclica (12 en la introducci\u00f3n y el cap. I, 25 en el cap. II, con una densidad m\u00e1xima en los nn.&nbsp;59-64; 8 en el cap. III, 10 en el cap. IV, 12 entre el cap. V y la Conclusi\u00f3n, nn. 182-238).<\/p>\n\n\n\n<p>Se utiliza con significados muy diferentes:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Existe un bien com\u00fan de tipo tomista (y maritainiano), ampliamente predominante: \u00abese conjunto de condiciones sociales que permiten, tanto a los grupos como a cada uno de sus miembros, alcanzar su perfecci\u00f3n de una manera m\u00e1s plena y m\u00e1s f\u00e1cil\u00bb (n. 60, con referencia a GS 26):&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-12-105931' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote note-digits-2'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/07\/27\/todo-lo-que-siempre-ha-querido-saber-sobre-la-enciclica-magnifica-humanitas\/#easy-footnote-bottom-12-105931' title='La definici\u00f3n es la de &lt;em&gt;Gaudium et spes&lt;\/em&gt;, n. 26, citada por la enc\u00edclica.'><sup>12<\/sup><\/a><\/span><\/span> este es el fundamento definitorio.<\/li>\n\n\n\n<li>El bien com\u00fan se entiende tambi\u00e9n, en un sentido personalista, como \u00abla forma social de la dignidad reconocida a cada uno\u00bb (n. 59), lo que constituye, si no me equivoco, una aportaci\u00f3n bastante original y susceptible de dar lugar a desarrollos interesantes.<\/li>\n\n\n\n<li>Existe un bien com\u00fan entendido como fruto y fundamento de la interdependencia (n. 61), en un sentido casi bergogliano: \u00abEl bien com\u00fan es un <em>plus<\/em>, resultado de la interacci\u00f3n y de la influencia rec\u00edproca\u00bb.<\/li>\n\n\n\n<li>A continuaci\u00f3n, existe un bien com\u00fan que es fruto de una desmitificaci\u00f3n cr\u00edtica: se afirma \u00abdesenmascarando la nueva asimetr\u00eda\u00bb y \u00abdenunciando los nuevos monopolios de la IA\u00bb (n. 109), hasta llegar a la f\u00f3rmula del n. 137: \u00abla verdad es un bien com\u00fan y no propiedad de quien tiene poder o visibilidad\u00bb.<\/li>\n\n\n\n<li>Por fin existe un bien com\u00fan entendido como expresi\u00f3n del pluralismo social: es decir, un bien de la familia humana (nn. 64, 187, 201, 226), que se extiende de forma bastante superficial a la Iglesia como \u00abestilo sinodal\u00bb (n. 86).<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>Una multiplicaci\u00f3n de significados que hace que se pierda toda capacidad de discernimiento: no se menciona el problema maritainiano del bien com\u00fan como aquello que vale tanto para quien est\u00e1 dentro como para quien est\u00e1 fuera de las murallas, y al final todo se resuelve en la inversi\u00f3n escatol\u00f3gica de la Jerusal\u00e9n del Apocalipsis, cuyas puertas est\u00e1n abiertas y cuyos muros son las joyas de la Esposa.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">De lo sano a lo aut\u00e9ntico<\/h4>\n\n\n\n<p>La doctrina social, tanto formal como informal, ha sido el \u00e1mbito en el que el papado ha recurrido a menudo a los adjetivos \u00absano\u00bb y \u00abverdadero\u00bb para referirse a principios cuyo uso incorrecto por parte de la modernidad lamentaba: no se trataba de un artificio ling\u00fc\u00edstico, sino de una forma de admitir, de manera refinada, lo que, como tal, hab\u00eda sido objeto de condena: de ah\u00ed la \u00ablaicidad sana\u00bb, la \u00abdemocracia verdadera\u00bb, etc.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Magnifica humanitas<\/em> no elimina por completo este lenguaje, pero lo desequilibra y lo ampl\u00eda hacia nuevas direcciones. As\u00ed lo demuestra un an\u00e1lisis de las apariciones y coapariciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Si bien \u00absano\u00bb, en su funci\u00f3n normativa, solo aparece en la expresi\u00f3n \u00absano realismo\u00bb (n. 213 = 218), \u00abverdadero\/verdadera\u00bb, que se repite 45 veces, solo ejerce una funci\u00f3n normativa cl\u00e1sica en algunas expresiones: \u00abverdadero progreso\u00bb (nn. 15, 84), \u00abverdadero bien\u00bb (n. 60), \u00abverdadera paz\u00bb (n. 215), \u00abverdadero bien com\u00fan\u00bb (n. 226), \u00abverdadero m\u00e1s que humano \u00bb (n. 126), \u00abverdadera higiene de la atenci\u00f3n\u00bb (n. 146); junto a ellos figuran los cinco usos de \u00abfalso\u00bb: descriptivos en los nn.&nbsp;132 y 134; y en sentido normativo: \u00abfalso realismo\u00bb (nn. 188, 205), \u00abfalso pragmatismo\u00bb (n. 204).<\/p>\n\n\n\n<p>El autor se decanta por el t\u00e9rmino \u00abaut\u00e9ntico\u00bb, que aparece 23 veces y constituye el operador cl\u00e1sico dominante: el papa habla de un \u00abaut\u00e9ntico multilateralismo\u00bb (n. 201), de un \u00abaut\u00e9ntico realismo\u00bb (n. 218), de un \u00abaut\u00e9ntico progreso social y moral\u00bb (n. 94) y de una \u00abaut\u00e9ntica cultura de la negociaci\u00f3n\u00bb (n. 221). Y frente a lo aut\u00e9ntico se sit\u00faan los tres \u00absupuestos\u00bb: \u00absupuesto realismo pol\u00edtico\u00bb (subt\u00edtulo que precede al n. 204), \u00absupuesta optimizaci\u00f3n de la especie\u00bb (n. 117), \u00absupuesta superaci\u00f3n de todo l\u00edmite\u00bb (n. 120). \u00abDegradado\u00bb una sola vez (n. 218).<\/p>\n\n\n\n<p>El esquema binario tradicional \u00absano-verdadero\/falso\u00bb se concentra (o se limita), por tanto, en el cap\u00edtulo V sobre la paz, y gira en torno a un<em> \u00fanico<\/em> campo sem\u00e1ntico: el realismo de los nn. 204-205 y 218. Aqu\u00ed, la estructura es triangular: en la c\u00faspide, el \u00abrealismo aut\u00e9ntico\u00bb\/\u00abrealismo sano\u00bb (n. 218); a los lados, dos degeneraciones sim\u00e9tricas: el \u00abidealismo que selecciona los hechos\u00bb y el \u00abrealismo degradado que sustituye la constataci\u00f3n por la resignaci\u00f3n: dado que la fuerza domina, concluye que debe dominar\u00bb (n. 218).<\/p>\n\n\n\n<p>Lo \u00abdegradado\u00bb no es el polo opuesto de lo sano (eso ser\u00eda el idealismo): es una corrupci\u00f3n interna por exceso, seg\u00fan una teor\u00eda aristot\u00e9lica del vicio como desviaci\u00f3n de la misma disposici\u00f3n. El papa no cede el t\u00e9rmino \u00abrealismo\u00bb al adversario, sino que lo reivindica (\u00ablo que es verdaderamente irresponsable es la Realpolitik\u00bb, n. 205; el realismo aut\u00e9ntico \u00abcomienza por ver con claridad los intereses, los temores, las limitaciones y las relaciones de poder, precisamente para calcular lo que es posible obtener\u00bb, n. 218).<\/p>\n\n\n\n<p>En <em>Magnifica humanitas<\/em> aparecen, por el contrario, otras siete parejas que definen la vertiente aceptable y la inaceptable de los procesos, las teor\u00edas y los procedimientos: medida\/desmesura (operador ecosist\u00e9mico, n. 113); tener\/ser (operador personalista, n.&nbsp;93-94); orientado\/no neutro (operador del valor inscrito, n. 9 y 104); cultivado\/construido (operador organicista, n. 98); habitable-hospitalario\/armado\/monopolizado (operador espacial-relacional, n. 110); simulado\/real (operador de la apariencia, n. 100); ecol\u00f3gico\/t\u00f3xico (operador medioambiental, nn. 137-138).<\/p>\n\n\n\n<p>Dicen que la enc\u00edclica intenta o inicia una transici\u00f3n l\u00e9xica estratificada: el l\u00e9xico normativo del pasado (aut\u00e9ntico\/falso\/pretendido, con el \u00fanico \u00absano\u00bb que sobrevive) se mantiene en torno al problema de la guerra, en el cap\u00edtulo V, y su adversario no es la modernidad ni la irreligiosidad, sino la <em>Realpolitik<\/em>; los nuevos operadores ocupan el cap\u00edtulo III sobre la IA (que hereda de la CTI la cuesti\u00f3n de qu\u00e9 es lo humano frente a la IA), donde el objeto no es una posici\u00f3n, sino un entorno y un poder, que la dicotom\u00eda pureza\/corrupci\u00f3n no logra describir.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">El individuo y la comunidad<\/h4>\n\n\n\n<p>La enc\u00edclica busca un equilibrio entre la inmensa responsabilidad del individuo que vela por los destinos colectivos y la funci\u00f3n de la comunidad \u2014que a veces es un sujeto espont\u00e1neo y otras veces una sociedad pol\u00edtica que se expresa a trav\u00e9s de las instituciones\u2014, ya que act\u00faa constantemente en tres niveles del sujeto responsable: el individuo (\u00abnadie est\u00e1 exento de responsabilidad. Cada uno dispone de su propio \u00e1mbito de acci\u00f3n\u00bb, n. 212; \u00abla construcci\u00f3n de Babel o la de Jerusal\u00e9n comienza en cada uno de nosotros\u00bb, n. 130); la comunidad espont\u00e1nea (las familias de Nehem\u00edas, n. 8; los organismos intermedios y el sector terciario, n. 70; las comunidades que deben \u00abtener voz y contribuir al discernimiento\u00bb, n. 72); la sociedad pol\u00edtica institucionalizada (el Estado como garante de \u00abla cohesi\u00f3n, la unidad y la justa organizaci\u00f3n\u00bb, n. 63; la \u00abpol\u00edtica que no abdica\u00bb, n. 106; las instituciones internacionales, nn. 226-227).<\/p>\n\n\n\n<p>Desde el punto de vista ret\u00f3rico, la piedra angular es la uni\u00f3n entre subsidiariedad y solidaridad del n. 73: \u00abCuando la subsidiariedad no va acompa\u00f1ada de solidaridad, acaba convirti\u00e9ndose en una mera defensa de intereses particulares; cuando la solidaridad no se sustenta en la subsidiariedad, degenera en asistencialismo, lo que no fomenta la responsabilidad\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta integraci\u00f3n se lleva a cabo a trav\u00e9s de una responsabilidad (\u00abpersonal en la conciencia, comunitaria en los v\u00ednculos, pol\u00edtica en las instituciones, global en las normas comunes\u00bb). Pero no se sostiene, porque <em>Magnifica humanitas<\/em> ve c\u00f3mo oscila el sujeto regulador: a veces la IA debe regularse a nivel macroinstitucional (nn. 106-107, 163, 226); en otros casos prima m\u00e1s el nivel micro de las \u00abfidelidades peque\u00f1as y tenaces\u00bb (n.&nbsp;213, con Tolkien \u2014autor cuyo mito ha sido estudiado por Bradley Birzer y del que la Santa Sede sabe que fue apreciado primero por el movimiento hippie, luego por <em>Led Zeppelin<\/em> y ahora por la presidenta del Consejo italiano, adem\u00e1s de por J. D. Vance, Elon Musk y Peter Thiel).<\/p>\n\n\n\n<p>Un doble registro sin resolver, y quiz\u00e1 irresoluble, que se refleja tambi\u00e9n en la ambivalencia de la categor\u00eda de \u00abcomunidad\u00bb, a veces como sujeto espont\u00e1neo (n. 13: movimientos populares; n. 70), a veces como sujeto pol\u00edtico (nn. 21, 63), siguiendo as\u00ed la l\u00ednea de la indeterminaci\u00f3n operativa hist\u00f3rica de la subsidiariedad.<\/p>\n\n\n\n<p>El riesgo de esta contradicci\u00f3n es imponer al individuo una sobrecarga ret\u00f3rica: atribuirle una responsabilidad moral universal (n. 212) frente a unos poderes descritos como casi abrumadores (nn. 5, 95, 133) genera una desproporci\u00f3n entre la imputaci\u00f3n y el poder real, que acaba resolvi\u00e9ndose (es decir, lo contrario de lo que, con un enorme retraso respecto a la revoluci\u00f3n industrial, hab\u00eda comprendido incluso Le\u00f3n XIII) en una sustituci\u00f3n de la inteligencia pol\u00edtica por la asc\u00e9tica. El n. 212 llega a atenuar este riesgo al distinguir los \u00e1mbitos y se\u00f1ala con lucidez la tentaci\u00f3n contraria (\u00abpensar que los problemas son demasiado grandes y nosotros demasiado peque\u00f1os [\u2026] es una forma elegante de rendici\u00f3n, a menudo disfrazada de realismo\u00bb), pero la tensi\u00f3n no se resuelve.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">La historia como drama<\/h4>\n\n\n\n<p>La enc\u00edclica deja abierta la dial\u00e9ctica entre la concepci\u00f3n dram\u00e1tica de la historia como lucha entre los dos amores que dan lugar a dos ciudades en guerra (seg\u00fan el esquema de la obra que Agust\u00edn termin\u00f3 en el a\u00f1o 426 y que el papa ni siquiera cit\u00f3) y la confianza en una racionalidad que \u2014suponiendo que rechace la presunci\u00f3n del hombre moderno de \u00abser el \u00fanico autor de s\u00ed mismo\u00bb, citando a Benedicto XVI, nota 140\u2014 sabe encontrar las precauciones a las que someterse.<\/p>\n\n\n\n<p>Se manifiesta cierta confianza all\u00ed donde el derecho aparece como un precipitado de la raz\u00f3n moral, y la historia de las doctrinas pol\u00edticas como una historia de \u00abconquistas morales que casi siempre revisten la forma de un camino largo y laborioso, marcado tambi\u00e9n por retrocesos\u00bb: por ejemplo, en los nn.&nbsp;123-125, donde el redactor (\u00bfun nuncio en una sede multilateral?) ofrece la lista de conquistas institucionales (Cruz Roja, 1863; abolici\u00f3n de la esclavitud; ONU, 1945; Declaraci\u00f3n Universal de 1948, Convenci\u00f3n sobre los Refugiados de 1951) como \u00abprueba de que el ser humano es capaz de crear instituciones capaces de proteger la convivencia\u00bb (n. 123). Del mismo modo, la cr\u00edtica de los nn. 204-207 contra el entrelazamiento de los \u00abextremismos religiosos [\u2026] con un economicismo irracional\u00bb supone que existe uno racional en el que inspirarse para no caer en la \u00abnueva ceguera espiritual y cultural \u00bb (n. 204).<\/p>\n\n\n\n<p>Por el contrario, son numerosos los pasajes en los que la desconfianza hacia la autosuficiencia de la raz\u00f3n se convierte en desconfianza hacia la racionalidad. Hay expresiones de recelo hacia la raz\u00f3n instrumental que se repliega sobre s\u00ed misma (la inteligencia, si se absolutiza, \u00abacaba oscureciendo otras dimensiones esenciales\u00bb, n. 113, y el poder t\u00e9cnico sin contrapeso \u00abnos hace sentir m\u00e1s solos\u00bb, n. 128); existe la conciencia de la opacidad estructural de la IA, en virtud de la cual (n. 98) \u00abtodos nosotros, incluidos quienes la dise\u00f1an, sabemos poco sobre su funcionamiento real\u00bb; y la constataci\u00f3n de un \u00abeconomicismo irracional\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, la enc\u00edclica aborda, sin zanjarla, esta dial\u00e9ctica dominada por un pesimismo estructural y no antropol\u00f3gico: no son los seres humanos los que son incapaces de alcanzar la verdad, sino las infraestructuras las que pueden orientar los incentivos en sentido contrario (n. 132). La desconfianza de <em>Magnifica humanitas<\/em> no es ni antimoderna ni antiilustrada, sino que se dirige contra la <em>Zweckrationalit\u00e4t<\/em>, la racionalidad instrumental y calculadora, contra la que se lucha hasta el final de la historia, en una visi\u00f3n escatol\u00f3gica que aporta el \u00abfondo de desconfianza\u00bb que la pregunta buscaba: la certeza de que ninguna configuraci\u00f3n t\u00e9cnico-institucional coincide con la ciudad de Dios (al igual que el ate\u00edsmo no es portador de humanismo en s\u00ed mismo)<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Apor\u00edas<\/h3>\n\n\n\n<p>Las apor\u00edas de un texto tan heterog\u00e9neo no tienen nada de sorprendente: los tiempos en los que hab\u00eda un \u00fanico redactor (el p.&nbsp;Sebasti\u00e1n Tromp en la \u00e9poca de Pacelli, monse\u00f1or Pietro Pavan en la de Roncalli) han quedado atr\u00e1s, y es probable que muchos de los redactores hayan \u00abdefendido\u00bb su p\u00e1rrafo en lugar de detectar las oscilaciones, las apor\u00edas y las contradicciones formales, y decidir cu\u00e1les eran necesarias y cu\u00e1les no.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">El juicio sobre la tecnolog\u00eda<\/h4>\n\n\n\n<p>La m\u00e1s llamativa se refiere a la oscilaci\u00f3n del juicio sobre la tecnolog\u00eda: el n. 9 afirma que la tecnolog\u00eda \u00abno es en s\u00ed misma una soluci\u00f3n [\u2026] del mismo modo que no es en s\u00ed misma un mal; pero, en la pr\u00e1ctica, no es neutra\u00bb; sin embargo, en el n. 104, al referirse a la IA, el tono se endurece: \u00abno podemos considerar la IA como moralmente neutra\u00bb, porque \u00abtodo artefacto t\u00e9cnico lleva consigo elecciones y prioridades\u00bb. La desconfianza hacia la automatizaci\u00f3n es tan autom\u00e1tica que la tecnolog\u00eda ya no se ve como un instrumento ambiguo que hay que orientar, sino como un \u00absistema pan\u00f3ptico\u00bb intr\u00ednsecamente corrupto. Se trata de una contradicci\u00f3n no l\u00f3gica (la enc\u00edclica distingue entre <em>lo abstracto<\/em> <em>y lo concreto<\/em>, y entre <em>el instrumento<\/em> y <em>la incorporaci\u00f3n de elecciones<\/em>), sino entre registros que emplean la categor\u00eda de \u00abneutro\u00bb de maneras diferentes.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">El juicio sobre el progreso y el trabajo<\/h4>\n\n\n\n<p>La enc\u00edclica oscila entre el legado optimista de <em>Centesimus annus<\/em> (n. 39, el \u00abpotencial positivo del mercado\u00bb) y el pesimismo montiniano de <em>Populorum y Octogesima<\/em>, retomado en los nn.&nbsp;94 y 117 (\u00ablos progresos\u2026 se vuelven en contra del hombre\u00bb): en algunas secciones (nn. 30-44), el progreso es un legado que hay que preservar, y en las secciones dedicadas al an\u00e1lisis de la IA (nn. 90-117), es sobre todo una amenaza. \u00bfDe cu\u00e1nto trabajo debe liberarse el hombre para cumplir con el n. 152 (que exige que \u00abla tecnolog\u00eda libere al hombre de trabajos especialmente penosos, repetitivos o peligrosos\u00bb), sin caer en la regresi\u00f3n antropol\u00f3gica temida en los nn.&nbsp;149 y 154 si se perdiera el sentido de que el trabajo es una \u00abexigencia inherente a la condici\u00f3n humana\u00bb? Esto no se dice. El n. 152 se trunca precisamente en el punto en el que cabr\u00eda esperar la matizaci\u00f3n: y ah\u00ed radica una tensi\u00f3n interna en el n\u00facleo del discurso.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">La valoraci\u00f3n del di\u00e1logo pol\u00edtico<\/h4>\n\n\n\n<p>La tensi\u00f3n entre el Estado, que establece \u00abmarcos jur\u00eddicos adecuados, una supervisi\u00f3n independiente\u2026 una pol\u00edtica que no renuncie \u00bb (n. 106) y la subsidiariedad, que exige que los organismos intermedios (nn. 31, 108, 109) no se vean \u00abreducidos a meros destinatarios de decisiones tomadas en otros \u00e1mbitos\u00bb, es cl\u00e1sica y se mantiene tal y como estaba. La construcci\u00f3n de la base de consenso propuesta en los nn.&nbsp;2 y 62 a trav\u00e9s del \u00abdi\u00e1logo con todos\u00bb choca, en cambio, con la promesa de un compromiso para \u00abdesenmascarar la asimetr\u00eda\u00bb, \u00abnombrar los nuevos monopolios\u00bb y \u00abcuestionar las geograf\u00edas del poder\u00bb, como si fuera posible aplicar categor\u00edas prenum\u00e9ricas y personalistas a una realidad poshumana e hipertecnol\u00f3gica sin una aclaraci\u00f3n teol\u00f3gica de fondo.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">La valoraci\u00f3n del c\u00e1lculo<\/h4>\n\n\n\n<p>La columna vertebral filos\u00f3fica de la enc\u00edclica se basa en la clara dicotom\u00eda entre el <em>c\u00e1lculo ciego de la m\u00e1quina<\/em> y el <em>juicio sapiencial del hombre<\/em>; por eso condena la \u00abracionalidad instrumental\u00bb y la cuantificaci\u00f3n algor\u00edtmica, consider\u00e1ndolas extractivas y alienantes; pero en lo que respecta a las soluciones pol\u00edticas y econ\u00f3micas (la gesti\u00f3n de los macrodatos como <em>bienes comunes<\/em>, la redistribuci\u00f3n de los recursos, la legislaci\u00f3n antimonopolio digital), la enc\u00edclica debe recurrir a los mismos instrumentos de c\u00e1lculo y planificaci\u00f3n computacional que critica.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">La gobernanza de los datos<\/h4>\n\n\n\n<p>Otra apor\u00eda se refiere a la gobernanza de la IA y al hecho de que, en la actualidad, no es posible gobernar, fragmentar o redistribuir la infraestructura de la inteligencia artificial mundial sin recurrir a modelos matem\u00e1ticos y predictivos igualmente complejos. La enc\u00edclica cae as\u00ed en una apor\u00eda performativa: critica la reducci\u00f3n de la realidad a los datos, pero, para liberar al ser humano, debe proponer una burocracia p\u00fablica y supranacional que act\u00fae \u00fanicamente mediante la gesti\u00f3n (\u00bfsocialista?) de datos.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Mercado y distributismo<\/h4>\n\n\n\n<p>Otro problema sin resolver se refiere al modelo del ordoliberalismo alem\u00e1n, que funciona porque acepta las leyes del mercado y de la competencia, limit\u00e1ndose a supervisarlas a trav\u00e9s del Estado. <em>Magnifica humanitas<\/em>, por el contrario, vac\u00eda desde dentro los supuestos del mercado digital: rechaza la monetizaci\u00f3n de los datos, rechaza los sistemas de optimizaci\u00f3n predictiva (que son el motor econ\u00f3mico de la IA) y exige la propiedad colectiva o la nacionalizaci\u00f3n de los medios inform\u00e1ticos. La enc\u00edclica propone un modelo econ\u00f3mico h\u00edbrido que no es ni capitalismo regulado ni socialismo de Estado, sino una especie de \u00abdistributismo medieval-digital\u00bb. Exige que las grandes empresas tecnol\u00f3gicas renuncien a su modelo de negocio extractivo, sin explicar, sin embargo, qui\u00e9n deber\u00eda financiar y asumir los costos \u2014que ascienden a miles de millones\u2014 de la computaci\u00f3n y la transici\u00f3n energ\u00e9tica de los servidores, salvo un Estado centralizado: lo que har\u00eda resurgir el espectro del colectivismo autoritario que condena, y en el que el modelo chino (mencionado pero nunca citado) resulta perfectamente legible, e incluso admirado <em>sub condicione<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Deudas y distanciamientos<\/h3>\n\n\n\n<p>Hay un nivel adicional de interpretaci\u00f3n de la enc\u00edclica que me parece \u00fatil, y quiz\u00e1 necesario, poner de relieve. Precisamente debido al marco \u00abcontinuista\u00bb en el que se inscribe y a lo que ha generado la tradici\u00f3n de los aniversarios de 1931 a 2001, <em>Magnifica humanitas<\/em> no tiene ning\u00fan inter\u00e9s en declarar los cambios de pensamiento que la sustentan. Sin embargo, estos existen, y me parece que se pueden representar en t\u00e9rminos topol\u00f3gicos.<\/p>\n\n\n\n<p>La enc\u00edclica se aleja y se acerca a fuentes de pensamiento importantes tanto para quien la firma como para quien le ha dado motivo para escribirla.<\/p>\n\n\n\n<p>Le\u00f3n XIV, de hecho, es el primer pont\u00edfice que naci\u00f3, se cri\u00f3 y se educ\u00f3 en el seno de una democracia liberal: ni en el Estado Pontificio ni en el reino de Saboya, ni en la Alemania nazi, ni en la Polonia o la Argentina de Per\u00f3n: naci\u00f3 en el Estados Unidos de Eisenhower, creci\u00f3 en el de Kennedy y Johnson; se orden\u00f3 sacerdote tras el Watergate y, como sabemos, particip\u00f3 activamente en las elecciones inscribi\u00e9ndose como votante republicano. Un bagaje existencial que, en un tema como el que trata la enc\u00edclica, implica y conlleva una cierta diversidad de enfoques con respecto a sus predecesores m\u00e1s inmediatos, lo cual no significa ni pol\u00e9mica ni reprobaci\u00f3n, sino pura y simple diferencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde un punto de vista objetivo, por otra parte, la situaci\u00f3n de la Iglesia cat\u00f3lica en la escena internacional ya no es la misma que hace unos a\u00f1os, y no por decisi\u00f3n o voluntad propia. A su alrededor, cinco grandes potencias (Estados Unidos, Rusia, China, India y Turqu\u00eda) reivindican un estatus superior al de las dem\u00e1s para ser \u00abgrandes\u00bb (<em>again<\/em>) y reclaman asimismo una exenci\u00f3n de esos principios del derecho, que constituyen un logro moral de la humanidad.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">La matriz de Agust\u00edn<\/h4>\n\n\n\n<p>A nadie le sorprender\u00e1 que el marco ideol\u00f3gico y antropol\u00f3gico de <em>Magnifica humanitas<\/em> revele una profunda influencia agustiniana: es el autor m\u00e1s apreciado por el papa Le\u00f3n, y resulta muy natural que los colaboradores del pont\u00edfice, una vez dejados de lado los l\u00e9xicos de la teolog\u00eda alemana y de la espiritualidad ignaciana, piensen hoy en servir al papa evocando figuras y pensamientos \u00abagustinianos\u00bb en sentido amplio.<\/p>\n\n\n\n<p>Asimismo, cuando la enc\u00edclica describe al hombre contempor\u00e1neo asediado por el algoritmo, no recurre al optimismo tomista de la \u00abraz\u00f3n natural\u00bb capaz de ordenar el mundo, sino que se refugia en la antropolog\u00eda dram\u00e1tica, introspectiva e \u00abinquieta\u00bb de san Agust\u00edn (y no en la cristolog\u00eda balthasariana, que queda ignorada).<\/p>\n\n\n\n<p>El texto menciona, tanto de forma expl\u00edcita como impl\u00edcita, tres elementos antropol\u00f3gicos t\u00edpicamente agustinianos para desmontar la ilusi\u00f3n de la perfecci\u00f3n tecnol\u00f3gica:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>La enc\u00edclica contrapone el <em>\u00abcor inquietum\u00bb<\/em> (la inquietud) a la optimizaci\u00f3n algor\u00edtmica y afirma que el intento de eliminar lo imprevisto, la duda, el aburrimiento o el fracaso mediante respuestas prefabricadas de la IA equivale a esterilizar el coraz\u00f3n del hombre; la inquietud agustiniana no es un fallo de funcionamiento que haya que corregir, sino la herida ontol\u00f3gica que hace al hombre capaz de Dios. Una sociedad perfectamente optimizada y \u00abpacificada\u00bb por el c\u00e1lculo es, para la enc\u00edclica papal, una sociedad antropol\u00f3gicamente muerta.<\/li>\n\n\n\n<li>Le\u00f3n describe en sus p\u00e1ginas la tensi\u00f3n entre la <em>\u00ablibertas\u00bb<\/em> como gracia y el <em>\u00abliberum arbitrium\u00bb<\/em> de la elecci\u00f3n m\u00faltiple. Agust\u00edn distingue entre el simple <em>libre albedr\u00edo<\/em> (la capacidad psicol\u00f3gica de elegir entre la opci\u00f3n A y la opci\u00f3n B) y la verdadera <em>libertad<\/em> (la liberaci\u00f3n interior del pecado y de la alienaci\u00f3n, posible \u00fanicamente por la gracia). <em>Magnifica humanitas<\/em> le sigue lanzando un duro ataque contra la ilusi\u00f3n de libertad que ofrecen las plataformas digitales y las interfaces de IA (el usuario se cree libre porque dispone de una infinidad de opciones de consumo, respuestas y recorridos personalizados). Pero la respuesta a esta forma de esclavitud psicol\u00f3gica y cognitiva (una actualizaci\u00f3n de la <em>libido dominandi<\/em>) pasa por la capacidad de sustraerse a la reactividad automatizada, lo cual requiere un despertar de la conciencia que la enc\u00edclica compara con la acci\u00f3n de la gracia y que (al igual que en el <em>De civitate Dei<\/em>) pasa por la recuperaci\u00f3n de la <em>memoria<\/em>, la <em>inteligencia <\/em>y la <em>voluntad<\/em> (la tr\u00edada agustiniana del alma a imagen de la Trinidad) frente a su externalizaci\u00f3n en los servidores de las grandes empresas tecnol\u00f3gicas.<\/li>\n\n\n\n<li>En definitiva, <em>Magnifica humanitas<\/em> lleva a cabo una operaci\u00f3n deliberada: abandona la idea de que la tecnolog\u00eda sea una mera \u00abpr\u00f3tesis de la raz\u00f3n\u00bb y la trata como una <em>amenaza para el alma<\/em>, en el marco de una antropolog\u00eda dram\u00e1tica como la de Agust\u00edn, pero sin llegar a la misma conclusi\u00f3n que \u00e9l.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Usos y divergencias con respecto al tomismo<\/h4>\n\n\n\n<p>Mucho m\u00e1s grave y profundo es el problema de la relaci\u00f3n entre la estructura de la enc\u00edclica y el tomismo: y no solo porque el anterior Le\u00f3n, el XIII, inventara uno \u2014el neotomismo\u2014; la convicci\u00f3n que el papa hab\u00eda recibido del P. Joseph Kleutgen, sj, y de otros era que el catolicismo necesitaba una estructura de pensamiento r\u00edgida, que se pod\u00eda obtener comprimiendo la riqueza de Aquino en un sistema ahist\u00f3rico de filosof\u00eda perenne, y que ese cors\u00e9 intelectual correctivo bastar\u00eda para formar una falange de militantes capaces de responder a una filosof\u00eda antirreligiosa que aterrorizaba a Roma. El resultado \u2014por resumir en pocas palabras una historia larga y bien estudiada\u2014 fue parad\u00f3jico: el neotomismo constituy\u00f3 un modelo que gener\u00f3 simplismos esencialistas y dogm\u00e1ticos muy problem\u00e1ticos, pero que, al mismo tiempo, form\u00f3 a la generaci\u00f3n de reformadores cat\u00f3licos, dominicos o no, que llevar\u00eda a cabo el Concilio Vaticano II. El Le\u00f3n de hoy, el XIV, no da muestras de pasiones tomistas o neotomistas; pero s\u00ed se mide, en una m\u00ednima parte y en varios planos, con un nudo del tomismo.<\/p>\n\n\n\n<p>De hecho, <em>Magnifica humanitas<\/em> coincide al mil\u00edmetro con la concepci\u00f3n tomista del poder p\u00fablico y de la \u00e9tica, pero entra en una contradicci\u00f3n teol\u00f3gica irresoluble en lo que respecta a la racionalidad y su funci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image wp-block-image-medium\"\n    data-shadow=\"false\"\n    data-use-original-file=\"false\">\n    <a\n        data-pswp-src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2026\/07\/SIPA_ap22956458_000026-scaled-1.jpg\"\n        class=\"inline-block gallery-item no-underline \"\n        data-pswp-width=\"2560\"\n        data-pswp-height=\"1707\">\n                                        <picture>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2026\/07\/SIPA_ap22956458_000026-scaled-1-330x220.jpg\"\r\n                media=\"(max-width:  374px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2026\/07\/SIPA_ap22956458_000026-scaled-1-690x460.jpg\"\r\n                media=\"(max-width:  989px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2026\/07\/SIPA_ap22956458_000026-scaled-1-990x660.jpg\"\r\n                media=\"(max-width: 1319px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2026\/07\/SIPA_ap22956458_000026-scaled-1-690x460.jpg\"\r\n                media=\"(max-width: 1599px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2026\/07\/SIPA_ap22956458_000026-scaled-1-990x660.jpg\"\r\n                media=\"(min-width: 1600px)\" \/>\r\n                <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2026\/07\/SIPA_ap22956458_000026-scaled-1-125x83.jpg\" \/>\r\n        <\/picture>\r\n                            \n                    <figcaption class=\"pswp-caption-content \">\u00abLe\u00f3n XIV, de hecho, es el primer pont\u00edfice que naci\u00f3, se cri\u00f3 y se educ\u00f3 en el seno de una democracia liberal\u00bb.<\/figcaption>\n            <\/a>\n<\/figure>\n\n\n<p>Para Tom\u00e1s, el poder p\u00fablico no es un mal necesario fruto del pecado original (como pensaba Agust\u00edn), sino una instituci\u00f3n natural, ya que el hombre es un animal pol\u00edtico y social. La ley p\u00fablica se define como <em>\u00abordinatio rationis ad bonum commune<\/em>\u00bb (un orden de la raz\u00f3n orientado hacia el bien com\u00fan); la promulga quien tiene a su cargo la comunidad, y es \u00e9l quien vela por ella.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed pues, cuando <em>Magnifica humanitas<\/em> asigna al poder p\u00fablico estatal la tarea de ser el \u00abguardi\u00e1n de la \u00faltima instancia humana\u00bb y de imponer por ley el lugar que le corresponde al ser humano (<em>human-in-the-loop<\/em>), aplica exactamente una l\u00f3gica tomista; la intervenci\u00f3n coercitiva que se desea que el Estado ejerza sobre las grandes empresas tecnol\u00f3gicas (que, sin embargo, lo dominan y superan sus dimensiones financieras) expresa el deber moral de ordenar la sociedad seg\u00fan la raz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Otra resonancia profunda se refiere a la esencia misma de la dimensi\u00f3n \u00e9tica. Para Tom\u00e1s, la \u00e9tica se basa en las virtudes, y la virtud reina de la pol\u00edtica es la <em>prudentia<\/em> (<em>recta ratio agibilium<\/em>, la raz\u00f3n recta aplicada a la acci\u00f3n). La prudencia se despliega en tres actos (el consejo que busca, el juicio que decide, el mandato que ejecuta). Seg\u00fan <em>Magnifica humanitas<\/em>, la IA puede interrumpir este circuito tomista: al sustituir al hombre en el consejo y en el juicio, la m\u00e1quina provoca una atrofia de la virtud. El hombre que delega las decisiones en el algoritmo ya no puede llegar a ser \u00abprudente\u00bb en el sentido tomista, porque ya no ejerce su funci\u00f3n esencial. Existe, por tanto, una realidad que Tom\u00e1s no pod\u00eda prever: el nacimiento de un \u00absustituto de la raz\u00f3n\u00bb que exime al hombre del ejercicio \u00e9tico, imposibilitando el desarrollo de las virtudes naturales, y aqu\u00ed, no queda claro si la respuesta es la ascesis tecnol\u00f3gica que reeduca en el uso de las propias facultades, o la acci\u00f3n de los dem\u00e1s, o una combinaci\u00f3n de ambas.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, hay un punto en el que <em>Magnifica humanitas<\/em> supone una clara ruptura especulativa con la tradici\u00f3n tomista. Para Tom\u00e1s de Aquino, el intelecto humano es el espejo del intelecto divino; incluso la capacidad de calcular, medir, idear y acumular conocimiento cient\u00edfico forma parte de una racionalidad que no puede dejar de comprender tambi\u00e9n la ley moral. El \u00abprogreso t\u00e9cnico\u00bb (Tom\u00e1s no lo llama as\u00ed, naturalmente), <em>si<\/em> sigue las leyes de la l\u00f3gica y de la naturaleza, es intr\u00ednsecamente racional y bueno; y si no es bueno, es porque no sigue las leyes de la naturaleza y la racionalidad que lo impregnan.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Magnifica humanitas<\/em> no afirma que la IA viole o pueda violar estas dos leyes: va m\u00e1s all\u00e1. Rompe la unidad de la raz\u00f3n. Sostiene que el hiperracionalismo del c\u00e1lculo algor\u00edtmico est\u00e1 separado de la sabidur\u00eda humana y no puede ser otra cosa que eso. La tecnolog\u00eda extractiva de la IA (que <em>debe<\/em> extraer materias, datos y energ\u00eda) produce una racionalidad \u00abdiferente\u00bb, ciega y destructiva. Mientras que un tomista ver\u00eda en el algoritmo matem\u00e1tico un ejercicio superior y leg\u00edtimo de la racionalidad humana, Le\u00f3n XIV discierne en \u00e9l un principio de alienaci\u00f3n que amenaza a la conciencia. Pone en duda \u2014quiz\u00e1 se podr\u00eda decir que niega\u2014 que el progreso tecnol\u00f3gico de la IA sea una evoluci\u00f3n natural de la racionalidad humana: lo trata como una desviaci\u00f3n hipertrofiada del c\u00e1lculo que ahoga la inteligencia y de la que hay que guardarse.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">El distanciamiento de Marx<\/h4>\n\n\n\n<p>En los insultos dirigidos al papa por Donald Trump (quien probablemente ignora la infalibilidad del proverbio \u00ab<em>chi mangia papa crepa\u00bb<\/em> \u2014quien se come al apa, muere\u2014) debe de haberse pasado por alto un aspecto del l\u00e9xico de <em>Magnifica humanitas<\/em>: los t\u00e9rminos cl\u00e1sicos de lo que, en el siglo XX, constitu\u00eda la <em>notitia criminis<\/em> de la doctrina social (el socialismo, el comunismo, el marxismo) no aparecen en ella. Los objetivos pol\u00e9micos originales y cl\u00e1sicos del g\u00e9nero literario del \u00abmagisterio social\u00bb, en el que Le\u00f3n XIV inscribe su enc\u00edclica, no se explicitan en su formulaci\u00f3n hist\u00f3rica. Pero la oposici\u00f3n a estas propuestas pol\u00edticas y culturales se reelabora en el marco del enfrentamiento entre el paradigma humano y el paradigma tecnocr\u00e1tico: con una condena de la metamorfosis tecnol\u00f3gica del totalitarismo colectivista, tras la cual no es dif\u00edcil vislumbrar el modelo chino de sociedad y de IA. Lo cual no impide que la enc\u00edclica adopte <em>de manera cr\u00edtica ciertos instrumentos anal\u00edticos del marxismo<\/em> para desmontar el poder de los nuevos monopolios algor\u00edtmicos, siguiendo un procedimiento que era el propio de la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n peruana de Gustavo Guti\u00e9rrez.<\/p>\n\n\n\n<p>La enc\u00edclica alude impl\u00edcitamente al comunismo real del siglo XX cuando analiza el riesgo de una planificaci\u00f3n total de la vida humana por parte del Estado a trav\u00e9s de las nuevas tecnolog\u00edas, y cuando examina el modelo de control social automatizado de lo que se denomina \u00abcomunismo de datos\u00bb. Si el socialismo real destruy\u00f3 la libertad del ser humano, en cuerpo y alma, el totalitarismo tecnol\u00f3gico \u2014teme L\u00e9on\u2014 colectiviza la dimensi\u00f3n interior (los pensamientos, los deseos, las decisiones \u00e9ticas) y anula el valor de la persona.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Una sociedad perfectamente optimizada y \u00abpacificada\u00bb por el c\u00e1lculo es, seg\u00fan la enc\u00edclica papal, una sociedad antropol\u00f3gicamente muerta.<\/p><cite>Alberto Melloni<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Al mismo tiempo, el funcionamiento del capitalismo de Silicon Valley se analiza mediante las categor\u00edas marxistas de la acumulaci\u00f3n primitiva: en <em>El Capital<\/em>, el capitalista expropia al trabajador la plusval\u00eda generada por su trabajo material; <em>Magnifica humanitas<\/em> considera que los grandes modelos de lenguaje (LLM) son sistemas que extraen una \u00abmateria prima cognitiva\u00bb (los datos, las interacciones, la creatividad expresada en l\u00ednea por miles de millones de personas) sin devolver ning\u00fan valor. Y en lugar del conflicto entre la clase obrera y el capital, se perfila la idea de que un hipercapital, que ha desbaratado los sistemas reguladores, busca hoy un enemigo (y ya veremos qu\u00e9 enemigo le tiende el papa).<\/p>\n\n\n\n<p>Y hay m\u00e1s: Le\u00f3n XIV afirma expl\u00edcitamente que la verdadera injusticia social reside hoy en d\u00eda en el monopolio de los medios de supercomputaci\u00f3n y de las infraestructuras inform\u00e1ticas. Ante esta injusticia (estructural), la enc\u00edclica no pide una revoluci\u00f3n, sino normas. Normas sobre la \u00abdestino universal\u00bb de los bienes digitales y una gobernanza colectiva de las infraestructuras de la IA, que el papado pide a los Estados para influir en el control de los medios de producci\u00f3n, confiando en las normas antimonopolio (que fracasaron en la Uni\u00f3n Europea en la \u00e9poca de los primeros navegadores).<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed pues, sin recurrir (demasiado) a Marx, la enc\u00edclica muestra que ya no se trata de defender el capitalismo liberal frente al comunismo, sino de defender al ser humano frente a un nuevo totalitarismo h\u00edbrido, que tiene la eficacia extractiva del peor capitalismo y la penetraci\u00f3n controladora del peor colectivismo de Estado.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Divergencias<\/h3>\n\n\n\n<p>Hay tres figuras con las que la enc\u00edclica no quiere compararse \u2014como acabo de mencionar\u2014, pero respecto a las cuales adopta posturas diferentes; al m\u00e1s puro estilo de Prevost, no lo hace en tono pol\u00e9mico, pero tampoco de forma ambigua.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Adversus Thiel<\/h4>\n\n\n\n<p>Sin duda no es lo m\u00e1s importante, pero <em>Magnifica humanitas<\/em> ha tenido que lidiar con Peter Thiel, el fundador de PayPal y Palantir; en cualquier caso, fue \u00e9l quien quiso tratar con ella.<\/p>\n\n\n\n<p>Thiel viaj\u00f3 a Roma en abril de 2026 para impartir clases a puerta cerrada, en las que expuso una singular postura teol\u00f3gica sobre el Anticristo (que ser\u00eda un pensamiento universalista destinado a frenar el desarrollo tecnol\u00f3gico) y sobre el <em>\u00abkatechon\u00bb<\/em>, figura de la apocal\u00edptica jud\u00eda que aparece en la segunda ep\u00edstola a los Tesalonicenses, interpretada por el fil\u00f3sofo tecn\u00f3crata seg\u00fan sus propias categor\u00edas. Como es sabido, Thiel construye un sistema ecl\u00e9ctico en el que mezcla a Ren\u00e9 Girard, Soloviev y a s\u00ed mismo para justificar teol\u00f3gicamente su propia l\u00f3gica y sus propias estrategias industriales; pero tambi\u00e9n es mentor de figuras pol\u00edticas de primer orden (una de ellas, sobre todo: J. D. Vance) y de figuras del mundo empresarial (precisamente ese Olah que, ahora que se ha distanciado de Thiel y se ha pasado al bando de Anthropic, ha sido elegido por el papa para estar a su lado y explicar la enc\u00edclica). Si el objetivo de estas lecciones de Thiel era hacer creer que la enc\u00edclica, entonces en fase de elaboraci\u00f3n, respond\u00eda a \u00e9l, el resultado no se logr\u00f3 \u2014no porque la enc\u00edclica, ya redactada en su mayor parte, eludiera el enfrentamiento con el futuro billonario Thiel, sino porque planteaba el problema de la libertad humana de una manera radicalmente y originariamente opuesta.<\/p>\n\n\n\n<p>La expresi\u00f3n de la libertad es, sin lugar a dudas, el objetivo declarado y com\u00fan tanto de Thiel como de Prevost.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero Thiel, haciendo suya una filosof\u00eda de la ciencia ya superada, considera que <em>todo<\/em> pensamiento est\u00e1 impulsado por el deseo de conocimiento y que <em>toda<\/em> ciencia, en el sentido baconiano, pretende explicar el universo; a partir de ah\u00ed comienzan las diferencias entre los conocimientos y las explicaciones. Para la enc\u00edclica, el pensamiento y la ciencia est\u00e1n marcados desde el principio por un riesgo que condiciona sus resultados y que exige una emancipaci\u00f3n (o, en t\u00e9rminos agustinianos, una \u00abpurificaci\u00f3n\u00bb) del deseo y de la voluntad.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Magnifica humanitas<\/em> pide y espera que el progreso cient\u00edfico (el progreso m\u00e9dico es un <em>ejemplo<\/em> paradigm\u00e1tico, ya que alivia el sufrimiento propio de la condici\u00f3n humana) pueda acercar al ser humano a un ideal de perfecci\u00f3n en el que las disciplinas human\u00edsticas, cient\u00edficas y teol\u00f3gicas convivan en armon\u00eda. Thiel sostiene, por el contrario, que, desde 1945 (con la bomba at\u00f3mica), la ciencia ha inaugurado una nueva era, intr\u00ednsecamente apocal\u00edptica, en la que se enfrentan en un duelo el progreso \u2014capaz de dominar esas fuerzas\u2014 y un estancamiento tecnol\u00f3gico en el que habita el enga\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>Para el papa, la educaci\u00f3n consiste en proporcionar las herramientas necesarias para interpretar la realidad tal y como es y desmontar sus distop\u00edas. Para Thiel, el conocimiento debe salir de las \u00abmultiversidades\u00bb, que se han vuelto est\u00e9riles debido a la hiperespecializaci\u00f3n y al cobarde rechazo de una visi\u00f3n del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>En medio de la incertidumbre, <em>Magnifica humanitas<\/em> defiende un humanismo cosmopolita que considera la gobernanza global, la cooperaci\u00f3n internacional y la paz como la c\u00faspide del progreso civil de la humanidad. Thiel ve en el proyecto de un gobierno mundial basado en procesos globales el mayor riesgo existencial y el enga\u00f1o tranquilizador que, para \u00e9l, coincide con la figura b\u00edblica del reinado del Anticristo.<\/p>\n\n\n\n<p>Thiel critica duramente a algunos intelectuales y activistas contempor\u00e1neos (como Nick Bostrom o Eliezer Yudkowsky) que, asustados por los riesgos de la IA o del cambio clim\u00e1tico, abogan por una acci\u00f3n preventiva que, a su juicio, no es m\u00e1s que un totalitarismo global que pretende frenar la ciencia. Para el papa, hacer propio el sufrimiento del planeta y de quienes son v\u00edctimas del cambio clim\u00e1tico es una llamada ineludible a habitar la Casa Com\u00fan como hijos.<\/p>\n\n\n\n<p>Thiel ve una sucesi\u00f3n de \u00e9pocas casi joaquimita: tras la guerra m\u00e1s justa (la Segunda Guerra Mundial) y una guerra injusta (la Guerra Fr\u00eda), prev\u00e9 la llegada de una paz injusta (identificada con la sumisi\u00f3n econ\u00f3mica y moral de Occidente ante la China totalitaria, siempre y cuando se mantenga el Estado de bienestar). Seg\u00fan \u00e9l, el miedo a un apocalipsis nuclear (el <em>Armaged\u00f3n<\/em> b\u00edblico interpretado de forma fundamentalista) empuja a la humanidad a buscar \u00abpaz y seguridad\u00bb a cualquier precio, aceptando la homologaci\u00f3n y la tiran\u00eda del Anticristo, frente a la cual una verdadera <em>humanitas<\/em> cristiana y liberal debe rechazar este compromiso, combatir el \u00abmimetismo raso\u00bb y restaurar la vitalidad del deseo humano, agotado por un repliegue hacia espacios interiores en los que se encierra una humanidad pasiva, est\u00e9ril y vulnerable al control totalitario de inspiraci\u00f3n ecologista, etc.<\/p>\n\n\n\n<p>Por el contrario, <em>Magnifica humanitas<\/em> ve en la raz\u00f3n y en las instituciones humanas el camino hacia la autorrealizaci\u00f3n del hombre en la tierra: no en nombre de verdades dist\u00f3picas, sino de una <em>b\u00fasqueda<\/em> de la verdad que no anula la libertad humana, sino que la pone en juego, en un contexto en el que dos amores siempre compiten entre s\u00ed y siempre lo har\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Adversus Ratzinger<\/h4>\n\n\n\n<p>Renunciar a la confianza tomista en la racionalidad del progreso y pedir al Estado que utilice la ley para proteger el alma de los ciudadanos frente a una m\u00e1quina que simula la raz\u00f3n para vaciar la conciencia, a una escala que escapa al control del Estado, allana el terreno para una clara divergencia respecto al pensamiento de Ratzinger.<\/p>\n\n\n\n<p>Le\u00f3n XIV cita <em>Caritas in veritate<\/em>, la enc\u00edclica de Benedicto XVI de 2009; sin embargo, adopta una perspectiva teol\u00f3gica divergente. La teolog\u00eda ratzingeriana del <em>Logos<\/em>, expuesta en la famosa conferencia de Ratisbona de 2006, se contradice estructuralmente en sus supuestos epistemol\u00f3gicos.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras que Ratzinger ve en la racionalidad cient\u00edfico-tecnol\u00f3gica una expresi\u00f3n del <em>Logos<\/em> divino \u2014aunque requiera una purificaci\u00f3n que proviene, una vez m\u00e1s, <em>del <\/em>propio <em>Logos\u2014<\/em>, <em>Magnifica humanitas<\/em> establece una separaci\u00f3n dram\u00e1tica que relega el c\u00e1lculo tecnol\u00f3gico avanzado fuera del horizonte de la sabidur\u00eda. La contradicci\u00f3n se articula en torno a tres puntos l\u00f3gicos irreconciliables.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>La enc\u00edclica muestra que ya no se trata de defender el capitalismo liberal contra el comunismo, sino de defender al ser humano contra un nuevo totalitarismo h\u00edbrido.<\/p><cite>Alberto Melloni<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>El <em>Logos<\/em> ratzingeriano es lo que hace posible y necesaria la alianza entre la fe y la raz\u00f3n. El <em>Logos<\/em> es uno, y el hombre puede despreciarlo o amarlo. La enc\u00edclica de Le\u00f3n XIV, por el contrario, opera una dr\u00e1stica escisi\u00f3n epistemol\u00f3gica: por un lado, existe una racionalidad del <em>c\u00e1lculo<\/em> (la eficiencia matem\u00e1tica, la l\u00f3gica algor\u00edtmica, la cuantificaci\u00f3n); por otro, una racionalidad que formula el <em>juicio sapiencial<\/em> (reservado exclusivamente a la conciencia humana relacional).<\/p>\n\n\n\n<p>En <em>Caritas in veritate<\/em> (cap\u00edtulo VI), Benedicto XVI aborda directamente el desarrollo tecnol\u00f3gico con un optimismo teol\u00f3gico riguroso: \u00abLa t\u00e9cnica \u2014conviene subrayarlo\u2014 es una realidad profundamente humana, ligada a la autonom\u00eda y a la libertad del hombre. Expresa y afirma con fuerza el dominio del esp\u00edritu sobre la materia. [\u2026] La t\u00e9cnica se inscribe, pues, en el mandato de \u00abcultivar y cuidar la tierra\u00bb (cf. Gn 2, 15) que Dios ha confiado al hombre\u00bb (<em>Caritas in veritate<\/em>, n. 69).&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-13-105931' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote note-digits-2'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/07\/27\/todo-lo-que-siempre-ha-querido-saber-sobre-la-enciclica-magnifica-humanitas\/#easy-footnote-bottom-13-105931' title='Benedicto XVI, enc\u00edclica &lt;em&gt;Caritas in veritate&lt;\/em&gt; (29 de junio de 2009), n. 69.'><sup>13<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n<p><em>Magnifica humanitas<\/em> recurre a una perspectiva conceptual diferente: la tecnolog\u00eda ya no se describe como el \u00e1mbito en el que se confirma el \u00abdominio del esp\u00edritu sobre la materia\u00bb, el cual (a la manera de Guardini) puede, como mucho, expresar un poder sobre el que no se ejerce un dominio suficiente; para la enc\u00edclica de Prevost, la tecnolog\u00eda es, sencillamente, el \u00e1mbito en el que la materia algor\u00edtmica ejerce un dominio coercitivo sobre la mente.<\/p>\n\n\n\n<p>Si Ratzinger ve en la t\u00e9cnica una \u00abvocaci\u00f3n\u00bb que el hombre puede orientar, por gracia, con caridad, <em>Magnifica humanitas<\/em> \u2014en parte siguiendo a Agust\u00edn, en parte a la escuela de Fr\u00e1ncfort\u2014 la analiza como un dispositivo estructuralmente extractivo y alienante, concebido para el control cognitivo. De la ambig\u00fcedad ratzingeriana se pasa, pues, a una sospecha ontol\u00f3gica.<\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, la divergencia sobre el relativismo. Ante la crisis de la antropolog\u00eda contempor\u00e1nea, Benedicto XVI propone la ampliaci\u00f3n de la raz\u00f3n (\u00ab<em>Weitung der Vernunft<\/em>\u00bb, tal y como la define en la conferencia de Ratisbona de 2006). Frente a un positivismo cientificista que reduce la verdad a lo que es verificable \u00fanicamente en el laboratorio, Ratzinger no pide dar un paso atr\u00e1s, sino a\u00f1adir racionalidad hasta alcanzar la metaf\u00edsica y la \u00e9tica. Por el contrario, ante el hiperracionalismo del c\u00e1lculo computacional, Le\u00f3n XIV no pide ampliar la raz\u00f3n, sino adoptar una estrategia de defensa: el ayuno digital que restaura la estructura cognitiva del ser humano; el retiro estrat\u00e9gico hacia la corporeidad y la limitaci\u00f3n legal de la delegaci\u00f3n de la toma de decisiones. La respuesta al superdesarrollo del logos artificial no es su s\u00edntesis teol\u00f3gica, sino su delimitaci\u00f3n coercitiva por parte del Estado.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras que Benedicto XVI quer\u00eda demostrar a la raz\u00f3n cient\u00edfica que la fe misma es <em>Logos<\/em>, Le\u00f3n XIV declara que la racionalidad algor\u00edtmica est\u00e1 en guerra con la antropolog\u00eda cristiana. Es la victoria del dramatismo agustiniano sobre la confianza c\u00f3smica del Logos ratzingeriano.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Adversus Bergoglium<\/h4>\n\n\n\n<p><em>Magnifica humanitas<\/em>, al igual que toda la predicaci\u00f3n y los discursos del papa Prevost, se inspira ampliamente en el l\u00e9xico bergogliano, aunque no siempre con la misma intensidad: la cultura del descarte, el compromiso con el desarme, el clamor de los pobres y de la tierra, etc., son categor\u00edas de Francisco, y cuando Le\u00f3n XIV las hace suyas, lo hace mediante un pr\u00e9stamo discreto.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, hay al menos un punto en el que <em>Magnifica humanitas<\/em> hace algo diferente, y se refiere a la categor\u00eda de \u00abamistad social\u00bb, heredada directamente de <em>Fratelli tutti<\/em> del papa Francisco: en este aspecto, la enc\u00edclica de 2026 introduce un cambio sem\u00e1ntico preciso, que va en direcci\u00f3n opuesta al sentido bergogliano de la expresi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Para el papa Francisco, la amistad social era una categor\u00eda que vinculaba lo interpersonal con lo pol\u00edtico universal: <em>Fratelli tutti<\/em>, n. 94, la define as\u00ed: \u00abEl amor que se extiende m\u00e1s all\u00e1 de las fronteras tiene su base en lo que llamamos \u201camistad social\u201d en cada ciudad o en cada pa\u00eds\u00bb.&nbsp;<span class='whitespace-nowrap'><span id='easy-footnote-14-105931' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote note-digits-2'><a href='https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/07\/27\/todo-lo-que-siempre-ha-querido-saber-sobre-la-enciclica-magnifica-humanitas\/#easy-footnote-bottom-14-105931' title='Francisco, enc\u00edclica &lt;em&gt;Fratelli tutti&lt;\/em&gt; (3 de octubre de 2020), n. 94.'><sup>14<\/sup><\/a><\/span><\/span> Para el papa argentino, la <em>amistad social<\/em> es \u00abcondici\u00f3n de posibilidad de una verdadera apertura universal\u00bb, de la que Bergoglio, cuando era obispo, ya hab\u00eda hablado durante el <em>Te Deum<\/em> del 25 de mayo de 2006, consagrando as\u00ed una expresi\u00f3n presente en el magisterio de los obispos argentinos desde los a\u00f1os, y posteriormente en su predicaci\u00f3n durante la crisis de 2001, y, m\u00e1s atr\u00e1s en el tiempo, tanto en la obra del fil\u00f3sofo argentino Alberto Methol Ferr\u00e9 como en la del te\u00f3logo Juan Carlos Scannone.<\/p>\n\n\n\n<p>En la enc\u00edclica de Le\u00f3n XIV, la amistad social se convierte en una categor\u00eda moral y antropol\u00f3gica: es el instrumento para el reconocimiento de la dignidad de la persona y el ant\u00eddoto fundamental contra la reducci\u00f3n de la sociedad a un conjunto de nodos de una red neuronal que exime al hombre de su responsabilidad y erosiona lo humano. En <em>Magnifica humanitas<\/em>, la amistad social expresa la cercan\u00eda relacional frente a la conexi\u00f3n sin contacto. Mientras que los sistemas predictivos y las redes sociales tienden a agrupar a las personas seg\u00fan algoritmos de similitud (las \u00abc\u00e1maras de eco\u00bb), lo que exacerba la polarizaci\u00f3n y el odio hacia un enemigo imaginario a trav\u00e9s del filtro de la irrealidad virtual, la amistad social es la capacidad humana de convivir con el conflicto y acoger la diversidad real. Mientras que el algoritmo de optimizaci\u00f3n tiende estructuralmente a eliminar las diferencias efectivas con el fin de maximizar el beneficio, la amistad social exige el encuentro entre cuerpos e historias.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras que detr\u00e1s de la <em>\u00abamistad social\u00bb<\/em> de Bergoglio se escond\u00eda la teolog\u00eda del pueblo que se unifica, <em>Magnifica humanitas<\/em> adopta un enfoque diferente y ataca de frente la idea de que una persona deba \u00abganarse o justificar continuamente su propio valor\u00bb seg\u00fan criterios de rendimiento y productividad, amplificados por la IA, hasta el punto de justificar el rechazo de quienes no son \u00aboptimizables\u00bb (los enfermos, las personas mayores, quienes pierden su trabajo a causa de la automatizaci\u00f3n).<\/p>\n\n\n\n<p>La amistad social se convierte en una defensa del valor de la <em>gratuidad<\/em> para quien la practica, y el eje central de la \u00abreconstrucci\u00f3n de los v\u00ednculos\u00bb que, en lugar de atomizar a la humanidad u organizarla seg\u00fan criterios de mera clasificaci\u00f3n estad\u00edstica, plantea como exigencia espiritual la restituci\u00f3n al otro de su rostro y de su singularidad incalculable.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">NUDOS ORIGINALES DE <em>MAGNIFICA HUMANITAS<\/em><\/h2>\n\n\n\n<p>Durante su pontificado, Ratzinger hab\u00eda establecido, en relaci\u00f3n con la hermen\u00e9utica del Concilio Vaticano II, una compleja distinci\u00f3n entre dos binomios: por un lado, continuidad\/reforma; por otro, discontinuidad\/ruptura. Sus aduladores no hab\u00edan captado la tensi\u00f3n (sin resolver) que el profesor de Tubinga se hab\u00eda planteado ya desde el final de los trabajos del concilio, y la redujeron, en la pol\u00e9mica eclesi\u00e1stica, a un burdo antagonismo entre continuidad y discontinuidad, ignorando todo ese debate sobre el desarrollo de los dogmas que recorre los escritos de John Henry Newman y de tantos otros.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n Le\u00f3n \u2014aunque dentro del reducido \u00e1mbito de la doctrina social\u2014 decide abordar un problema an\u00e1logo: por lo dem\u00e1s, la decisi\u00f3n de incluir un resumen del compendio de las doctrinas sociales de los \u00faltimos 125 a\u00f1os obligaba a ofrecer una descripci\u00f3n, que se presenta (n. 45) como caracterizada por un \u00abdesarrollo armonioso, aunque no siempre lineal\u00bb, con \u00abcambios de perspectiva que no rompen con lo anterior, sino que hacen madurar sus implicaciones\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Una soluci\u00f3n bastante elegante a un problema que, sin embargo, sigue siendo delicado y subyace a los cambios reales que sugiere la enc\u00edclica, y que se refieren a la guerra \u00abjusta\u00bb, la falsabilidad del magisterio, la propuesta de un ordoliberalismo digital y la democracia.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">La \u00absuperaci\u00f3n\u00bb de la guerra justa<\/h3>\n\n\n\n<p><em>Magnifica humanitas<\/em> retoma un \u00abestilo\u00bb de <em>Fratelli tutti<\/em> y esconde una ense\u00f1anza impactante en el seno de un documento que, en s\u00ed mismo, se asemeja a una doctrina moral sobre el buen uso de las tecnolog\u00edas de la IA.<\/p>\n\n\n\n<p>Le\u00f3n XIV, en efecto, marca, de una manera que pretende ser definitiva, la superaci\u00f3n de la guerra justa. Se trata de una superaci\u00f3n que, seg\u00fan el papa estadounidense, debe simplemente \u00abreafirmarse\u00bb (n. 192), pero que, de hecho, constituye una afirmaci\u00f3n radical y decisiva. Es cierto que un pasaje olvidado de <em>Pacem in terris<\/em> dec\u00eda que, en la era at\u00f3mica, es <em>alienum a ratione<\/em> (\u00abajeno a la raz\u00f3n\u00bb) pensar que la guerra genere justicia; pero es un hecho que esta tesis fue desautorizada por Pablo VI, quien, ante la ONU, invoc\u00f3 el famoso \u00abnunca m\u00e1s la guerra\u00bb, pero la readmiti\u00f3 en un mundo marcado por el pecado; es un hecho que esta postura no se convirti\u00f3 en magisterio conciliar, precisamente debido a la oposici\u00f3n de los obispos estadounidenses, que no quer\u00edan desarmarse ante el enemigo sovi\u00e9tico; y se sabe que el enorme compromiso de Juan Pablo II para poner fin a los conflictos que marcaron su largo pontificado no impidi\u00f3 que, en el <em>Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica<\/em> \u2014formalmente un compendio <em>ad usum Delphini<\/em> y, al mismo tiempo, un espejo de la conciencia doctrinal\u2014, la guerra ocupe su lugar.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, la enc\u00edclica de Bergoglio citada hab\u00eda dado un paso decisivo en la direcci\u00f3n marcada por <em>Pacem in terris<\/em>, al negar la licitud moral de la posesi\u00f3n de armas at\u00f3micas. As\u00ed pues, en 2026, Le\u00f3n XIV adopta una postura que es \u00abm\u00e1s una afirmaci\u00f3n que una repetici\u00f3n\u00bb: \u00abHoy m\u00e1s que nunca, es importante reafirmar que se ha superado la teor\u00eda de la \u201cguerra justa\u201d, invocada con demasiada frecuencia para justificar cualquier guerra, sin perjuicio del derecho a la leg\u00edtima defensa en su sentido m\u00e1s estricto\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>La nota 182 pretende justificar el uso del verbo \u00abreafirmar\u00bb (\u00ab<em>reaffirm<\/em>\u00bb en ingl\u00e9s), pero, por el contrario, explica la diferencia: se trata de un aut\u00e9ntico desarrollo dogm\u00e1tico, en el sentido de Newman, con respecto a <em>Gaudium et spes<\/em> 79 y \u2014sin comparar un concilio con un catecismo\u2014 con respecto a la formulaci\u00f3n, por modesta que sea, del n.&nbsp;2309 del <em>Catecismo<\/em>, que \u2014por poner un ejemplo\u2014 caus\u00f3 furor en los medios de comunicaci\u00f3n estadounidenses cuando los obispos cat\u00f3licos acudieron a los foros de las grandes cadenas de televisi\u00f3n para para explicar que ni en Venezuela ni en Ir\u00e1n la administraci\u00f3n de Trump se hab\u00eda ajustado a los criterios que habr\u00edan hecho que sus intervenciones fueran \u00abmoralmente l\u00edcitas\u00bb desde el punto de vista de una teor\u00eda cat\u00f3lica que, desde Agust\u00edn hasta el Concilio Vaticano II, s\u00ed que ha sido reafirmada una y otra vez.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">La falsabilidad de la doctrina social<\/h3>\n\n\n\n<p>Otro aspecto original e importante de la enc\u00edclica se refiere precisamente al estatus de la doctrina social y, de forma indirecta, al magisterio ordinario, cuya falsabilidad explica a partir del <em>casus<\/em> de la esclavitud.<\/p>\n\n\n\n<p>La estructura de la enc\u00edclica \u2014como ya se ha se\u00f1alado\u2014 dedica una secci\u00f3n completa a reivindicar la continuidad de las doctrinas sociales de los distintos pontificados. Un esquema habitual de representaci\u00f3n de la continuidad que, en la l\u00f3gica de la controversia, deb\u00eda servir de argumento denigratorio contra el protestantismo y su multiplicaci\u00f3n teol\u00f3gica, y que, a nivel interno, deb\u00eda conferir al papado un aura cada vez mayor, con el fin del poder temporal y la desmaterializaci\u00f3n de la funci\u00f3n del pont\u00edfice romano, despojado de su soberan\u00eda temporal.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Mientras que Benedicto XVI quer\u00eda demostrar a la raz\u00f3n cient\u00edfica que la fe misma es Logos, Le\u00f3n XIV declara que la racionalidad algor\u00edtmica est\u00e1 en guerra con la antropolog\u00eda cristiana.<\/p><cite>Alberto Melloni<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Por eso resulta interesante la larga digresi\u00f3n sobre la esclavitud: l\u00f3gicamente innecesaria, centrada en un \u00fanico punto concreto y, en definitiva, necesaria para explicar que no se conden\u00f3 a tiempo (n. 176); escrita por un historiador que conoce muy bien el pontificado del siglo XIX (pero que desconoce la bula <em>Veritas ipsa<\/em> de Pablo III de 1537\u2026), articula, de acuerdo con la verdad, el lento proceso que va desde el rechazo de una pr\u00e1ctica hasta el establecimiento de una condena \u00abformal, absoluta y universal\u00bb, que llega con Le\u00f3n XIII, es decir, tarde, muy tarde.<\/p>\n\n\n\n<p>Se trata, pues, de un reconocimiento sincero que sirve para afirmar que existe y ha existido un \u00abcrecimiento en la comprensi\u00f3n, por parte de la Iglesia, de las verdades perennes\u00bb, que ha tardado 18 siglos en concretarse (se podr\u00eda haber dicho lo mismo del antisemitismo, por ejemplo): lo que pone de manifiesto un giro metadoctrinal que socava desde dentro la ret\u00f3rica de la mera \u00abmaduraci\u00f3n de las implicaciones\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">La funci\u00f3n del poder p\u00fablico<\/h3>\n\n\n\n<p><em>Magnifica humanitas<\/em> no es la primera enc\u00edclica que ensalza la funci\u00f3n del poder p\u00fablico en la econom\u00eda; pero lo hace en un momento en el que la ciencia pol\u00edtica ha perdido el sentido del Estado y, frente a los gigantes tecnocr\u00e1ticos, recuerda con gran firmeza la funci\u00f3n del poder <em>p\u00fablico<\/em> (n. 63), de la intervenci\u00f3n <em>p\u00fablica<\/em> (n. 69), del control <em>p\u00fablico<\/em> (nn.&nbsp;80 y 95) y del apoyo p\u00fablico a la educaci\u00f3n <em>p\u00fablica<\/em> (n. 144). Frente al c\u00f3mico anticristo que es el te\u00f3logo en ciernes Peter Thiel, el papa de Roma opone (\u00bfcomo <em>un \u00abkatechon\u00bb<\/em>?) dos tradiciones del pensamiento econ\u00f3mico alem\u00e1n hoy ca\u00eddas en el olvido.<\/p>\n\n\n\n<p>Una de ellas es la larga herencia del <em>\u00abKathedersozialismus\u00bb<\/em> de Gustav von Schmoller, de Adolf Wagner (el de la ley de la expansi\u00f3n creciente de las actividades p\u00fablicas) y de Lujo Brentano, que dio origen a la <em>Verein f\u00fcr Socialpolitik<\/em> en 1873 y que encierra una concepci\u00f3n hoy ya superada sobre la funci\u00f3n pedag\u00f3gica del Estado, as\u00ed como un rechazo al liberalismo de Manchester que influy\u00f3 en Pecci a trav\u00e9s del catolicismo social alem\u00e1n de Wilhelm Emmanuel von Ketteler y la <em>Freiburger Vereinigung<\/em>. Lo que la enc\u00edclica rechaza es la idea de que la inteligencia artificial deba autorregularse (las propias y supuestas directrices \u00e9ticas de <em>las<\/em> <em>\u00abBig Tech\u00bb<\/em>). Exactamente igual que los <em>Kathedersozialisten<\/em> exig\u00edan que fuera la ley del Estado la que impusiera la justicia social en las f\u00e1bricas industriales, Le\u00f3n XIV exige que el poder p\u00fablico intervenga con firmeza para nacionalizar o civilizar las infraestructuras inform\u00e1ticas, anteponiendo el bien com\u00fan al beneficio privado de los nuevos \u00abbarones del algoritmo\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>La otra es <em>el \u00abOrdoliberalismus\u00bb<\/em> de la escuela de Friburgo: Walter Eucken, Franz B\u00f6hm y figuras del neoliberalismo sociol\u00f3gico como Alexander R\u00fcstow y la <em>Civitas humana<\/em> de Wilhelm R\u00f6pke: su idea de que el Estado no lleva a cabo una <em>\u00abProzesspolitik\u00bb<\/em> en materia econ\u00f3mica, sino que establece el marco mediante una <em>\u00abOrdnungspolitik\u00bb<\/em>, para impedir aquello que amenaza la libertad tanto como al propio Estado, es la l\u00f3gica de los nn. 106 a 109. Seg\u00fan esta l\u00f3gica, la armonizaci\u00f3n social excluye la revoluci\u00f3n y el sabotaje, porque el Estado sabe hacerse cargo de la protecci\u00f3n de las personas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfSue\u00f1a <em>\u00abMagnifica humanitas\u00bb<\/em> con una <em>\u00abOrdnungspolitik\u00bb<\/em> de la IA, con un componente educativo y formativo cercano al <em>\u00abKathedersozialismus\u00bb<\/em> y al enfoque de <em>las<\/em> <em>capacidades<\/em> (Sen) \u2014donde la libertad real depende de la formaci\u00f3n y de un acceso efectivo\u2014, que postula un orden de justicia abierto a la correcci\u00f3n redistributiva (n. 162: fiscalidad progresiva)? S\u00ed, pero con una advertencia: el marco ordoliberal presupone un Estado territorial, mientras que el ordoglobalismo digital, multilateral e internacional, a\u00fan est\u00e1 por construir: donde Eucken ten\u00eda la Rep\u00fablica Federal de Adenauer, Le\u00f3n XIV tiene un \u00abmultipolarismo desordenado y conflictivo\u00bb (n. 201).<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">La cuesti\u00f3n de la democracia<\/h3>\n\n\n\n<p>Pero uno de los puntos m\u00e1s originales de la enc\u00edclica es la afirmaci\u00f3n de un v\u00ednculo <em>entre democracia y verdad<\/em> (nn. 132-134), que plantea sin reparos y que suscita numerosas preguntas tanto sobre una como sobre la otra.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde el mensaje radiof\u00f3nico de P\u00edo XII de 1944 hasta el n. 46 <em>de la Centesimus annus<\/em>, el papado hab\u00eda mantenido una postura de valoraci\u00f3n instrumental de la democracia: un reconocimiento condicional y limitado (que se aplicaba \u00aben la medida en que\u00bb, tal y como se explica en el n. 40). Lo que se afirma en el n. 134 es todo lo contrario: decir que \u00abla b\u00fasqueda de la verdad es un elemento esencial para la democracia\u00bb y que el desinter\u00e9s por la verdad \u00abconduce lenta pero inexorablemente a deslizarse hacia el totalitarismo\u00bb (con una cita de Hannah Arendt en la nota 143) se\u00f1ala, como valor que hay que preservar, una verdad que no es la verdad revelada, sino la de la \u00abecolog\u00eda\u00bb com\u00fan. En lugar de ser un instrumento moralmente condicionado, la democracia se convierte en un ecosistema epist\u00e9mico vulnerable, al que se vincula una verdad abierta, respaldada por una cita f\u00e1cil del papa Francisco sobre la verdad, que no es un territorio que hay que defender, sino un espacio que hay que habitar.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, la enc\u00edclica no deja de mencionar, en el n. 133, el v\u00ednculo entre saber y poder (\u00abpuro poder privado de verdad, que impone [\u2026] lo que quiere que los dem\u00e1s consideren verdadero\u00bb) y extrae de ello una conclusi\u00f3n opuesta a la tesis foucaultiana \u2014seg\u00fan la cual la \u00abverdad\u00bb invocada como bien com\u00fan es en s\u00ed misma un efecto del poder y postula reg\u00edmenes de verdad\u2014: precisamente porque el saber es poder, se necesitan pr\u00e1cticas p\u00fablicas de \u00abverdad\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>El papa no se mide con los antagonistas cl\u00e1sicos. Me limito a mencionar algunos nombres y posturas muy conocidos: para Hans Kelsen (<em>Vom Wesen und Wert der Demokratie<\/em>), la democracia se nutre de un relativismo de valores, y quien cree poseer la verdad absoluta tiende a la autocracia: \u00bfbasta con decir que la verdad no es un territorio, citando a Francisco? Joseph Schumpeter (<em>Capitalism, Socialism and Democracy<\/em>) la presenta como el m\u00e9todo competitivo de selecci\u00f3n de \u00e9lites, indiferentes a lo verdadero pero no a lo justo: \u00bfbasta con el bien com\u00fan? Para Richard Rorty, la democracia liberal se nutre de la solidaridad y la conversaci\u00f3n: y aqu\u00ed, \u00bfcu\u00e1l es el lugar de ese di\u00e1logo? Y para terminar con Karl Popper, cuya sociedad abierta se construye en contra de quienes pretenden conocer la verdad de la historia: \u00bfc\u00f3mo hacerla coincidir con el esquema agustiniano?<\/p>\n\n\n\n<p>Pero se enfrenta (lo que le encantar\u00e1\u2026) a Thiel y a los ide\u00f3logos de la soberan\u00eda de las plataformas: la enc\u00edclica considera la verdad como un bien com\u00fan, en contraposici\u00f3n a la idea de la verdad como t\u00edtulo de gobierno; por eso la \u00abequivalencia entre poder t\u00e9cnico y derecho a gobernar\u00bb citada en el n. 110 es precisamente lo que el papa afirma querer romper.<\/p>\n\n\n\n<p>Para ello, era necesario superar de forma definitiva la l\u00f3gica del papado del siglo XX, que consideraba la democracia como un sistema carente de contenidos propios (la distorsi\u00f3n que hac\u00eda Ratzinger del <em>dictum<\/em> de B\u00f6ckenf\u00f6rde sobre el\u00abEstado liberal que no posee los fundamentos sobre los que se asienta\u00bb, por parte de Ratzinger se refer\u00eda precisamente a este punto, ignorando que, para el jurista alem\u00e1n, esta consideraci\u00f3n es precisamente la motivaci\u00f3n para asumir \u00abel riesgo de la libertad\u00bb), y unirla a una idea diferente de la verdad. Una operaci\u00f3n compleja: pues era precisamente la idea de la verdad como \u00fanica titular de derechos la que hab\u00eda constituido el n\u00facleo de la teor\u00eda del Estado \u2014el cual debe ser confesional all\u00ed donde el catolicismo es mayoritario, y defender la libertad religiosa all\u00ed donde el catolicismo es minoritario\u2014. Este andamiaje hab\u00eda sido desmantelado por <em>Pacem in terris<\/em>, que hab\u00eda establecido a la persona, y no a la verdad, como titular de los derechos fundamentales. Para evitar dar siquiera la impresi\u00f3n de querer refundar el Estado democr\u00e1tico sobre una verdad entendida como esencia, y no sobre una b\u00fasqueda de la verdad entendida como m\u00e9todo, era necesario trabajar la propia categor\u00eda de la verdad. Y <em>Magnifica humanitas<\/em> sale del paso con la f\u00f3rmula bergogliana seg\u00fan la cual \u00abla verdad no es un territorio que hay que defender, sino un bien que hay que compartir\u00bb (n. 25).<\/p>\n\n\n\n<p>Identificar lo que amenaza a la democracia no es menos importante que la definici\u00f3n que se ofrece de ella: para comprender qu\u00e9 es la \u00abdemocracia cognitiva\u00bb, <em>Magnifica humanitas<\/em> define a sus antagonistas: el populismo, el autoritarismo y el totalitarismo. Si, en <em>la<\/em> misma <em>Fratelli tutti<\/em>, el populismo era la instrumentalizaci\u00f3n del \u00abpueblo\u00bb por parte de l\u00edderes que desgarran las sociedades para acumular poder econ\u00f3mico y pol\u00edtico, <em>Magnifica humanitas<\/em> denuncia el populismo integrado en la arquitectura de las redes sociales y en la radicalizaci\u00f3n algor\u00edtmica de las respuestas emocionales inmediatas. All\u00ed donde la <em>democracia<\/em> exige tiempo, paciencia y la aceptaci\u00f3n de la complejidad (el di\u00e1logo), el <em>populismo tecnol\u00f3gico<\/em> destruye el espacio democr\u00e1tico, porque se nutre de reacciones pavlovianas desencadenadas por flujos de datos perfilados. Tambi\u00e9n en lo que respecta al autoritarismo se produce un salto: desde <em>Quadragesimo anno<\/em> hasta <em>Centesimus annus<\/em>, el papado arremete contra la concentraci\u00f3n del poder estatal que ahoga la subsidiariedad y los organismos intermedios; para Le\u00f3n XIV, existe el peligro de un \u00abautoritarismo suave\u00bb o tecnocr\u00e1tico, que se produce cuando los grandes monopolios (superiores al Estado) utilizan la inteligencia artificial para crear un sistema predictivo de la ciudadan\u00eda, la justicia y el cr\u00e9dito social. Como tel\u00f3n de fondo, el \u00abtotalitarismo invisible\u00bb, que no es el del socialismo real que rechaza la verdad trascendente sobre el hombre, sino aquel que act\u00faa mediante la colonizaci\u00f3n subyacente del imaginario y de los procesos cognitivos, lo que conduce al \u00abdesarme de la conciencia\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">PARA TERMINAR<\/h2>\n\n\n\n<p>Al final de la Segunda Guerra Mundial, en casa del profesor Padovani, un peque\u00f1o grupo de j\u00f3venes <em>\u00abprofessorini\u00bb<\/em> de la Universidad Cat\u00f3lica se reun\u00eda para debatir sobre el orden mundial que surgir\u00eda tras la derrota de los fascismos. Potros de pura raza de la cuadra del padre Gemelli, hab\u00edan aprendido de este religioso \u2014que hab\u00eda sido socialista y alumno de Golgi, antes de convertirse en un fascista sincero y abiertamente antisemita\u2014 no esas horribles inclinaciones, sino una confianza desmesurada en el trabajo racional de la inteligencia para comprender las cosas.<\/p>\n\n\n\n<p>Convencidos de que comprender la realidad ya era, en s\u00ed mismo, modificarla, se dedicaban a ello con los instrumentos \u2014no muy numerosos\u2014 que la autarqu\u00eda intelectual del r\u00e9gimen y el clericofascismo no hab\u00edan aniquilado; y, movidos por un instinto \u2014dir\u00eda casi cat\u00f3lico\u2014, buscaban en los mensajes radiof\u00f3nicos del papa segundas intenciones, indicaciones t\u00e1citas, caminos invisibles que liberaran al ma\u00f1ana del horror en el que se hab\u00eda precipitado el presente. Y antes incluso de emprender caminos de resistencia, la lucha pol\u00edtica o el compromiso con la Constituci\u00f3n, se dedicaban a una interpretaci\u00f3n totalmente singular del \u00abmagisterio social\u00bb del papa Pacelli.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque encontraban entre las l\u00edneas y entre las l\u00edneas de P\u00edo XII y sus predecesores cosas que, objetivamente, no estaban all\u00ed (La Pira, por ejemplo, estaba convencido de que la condena de quienes acaparan el capital \u00abaument\u00e1ndolo continuamente en grave perjuicio de los dem\u00e1s\u00bb era un rechazo al r\u00e9gimen capitalista \u2014lo cual quiz\u00e1 no fuera el objetivo de ese documento de condena del \u00abcomunismo ateo\u00bb\u2014: pero, al hacerlo, interpretaban correctamente una intenci\u00f3n pontificia. Precisamente, la de ejercer una funci\u00f3n de orientaci\u00f3n constante, que era (para el papa) m\u00e1s importante que la interpretaci\u00f3n del <em>sensus loquentis<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Seg\u00fan la enc\u00edclica de Prevost, la tecnolog\u00eda es, sencillamente, el entorno en el que la materia algor\u00edtmica ejerce un control coercitivo sobre la mente.<\/p><cite>Alberto Melloni<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Si intentamos aplicar el m\u00e9todo de la Casa Padovani a <em>Magnifica humanitas<\/em>, nos encontramos con dos problemas: uno subjetivo y otro objetivo.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo primero es que \u2014dado que la energ\u00eda definitoria de 1942-1944 ya no forma parte ni de la cultura del emisor ni de la de los receptores\u2014 acabamos cayendo en el papismo m\u00e1s obtuso: aquel que ensalza lo evidente, escudri\u00f1a los zapatos, descifra los chismes de Curie y \u00absit\u00faa\u00bb actos que se han producido lentamente, pero que no por ello est\u00e1n maduros ni consumados, en grandes cuadros en los que, al final, todo se recompone como por arte de magia.<\/p>\n\n\n\n<p>La segunda es que, si realmente, como afirma Mauro Magatti, la IA se presenta como el <em>\u00abpharmakon\u00bb<\/em> de la era l\u00edquida \u2014un remedio que reduce a una unidad estoc\u00e1stica el v\u00e9rtigo de las opciones\u2014, analizarla como hace Le\u00f3n XIV no despertar\u00e1 el inter\u00e9s de los aspirantes y profesionales a \u00abmaestros de lo humano\u00bb, que ven en el salto tecnol\u00f3gico en curso una palanca para aumentar las igualdades y las desigualdades, las justicias y las injusticias, las ventajas y las desventajas.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto introduce un elemento que recuerda a la famosa pipa de Magritte, pintada sobre la inscripci\u00f3n <em>\u00abEsto no es una pipa<\/em>\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Magnifica humanitas<\/em> es una enc\u00edclica program\u00e1ticamente no program\u00e1tica. No establece la agenda del pontificado como hicieron P\u00edo XII o Pablo VI. No traza el marco teol\u00f3gico en el que se inspira el nuevo papa, como hicieron Wojty\u0142a o Bergoglio (quien, sin embargo, prefiri\u00f3 el g\u00e9nero de la exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica). Reivindica el derecho y el deber de la Iglesia de acoger en la fe los retos del tiempo y de la historia, y lo hace en torno a temas en los que han trabajado mucho algunas figuras clave de la pol\u00edtica bergogliana \u2014el cardenal Michael Czerny y el P. Paolo Benanti, el te\u00f3logo franciscano al que el prestigio merecido en la ONU, en el gobierno de Meloni y en la Universidad LUISS le ha conferido la autoridad de precursor\u2014 han trabajado mucho, aunque con resultados dispares, como se ha se\u00f1alado anteriormente.<\/p>\n\n\n\n<p>Y, sin embargo, el m\u00e9todo de la casa Padovani, por as\u00ed decirlo, plantea una cuesti\u00f3n de fondo que puede resumirse en el crucial n. 107.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque, en este caso, el papa de la Iglesia de Roma afirma que no tiene (y, por lo tanto, no ofrece) una \u00e9tica de principios aplicada a la m\u00e1quina, sino una cuesti\u00f3n que exige una \u00abteor\u00eda\u00bb sobre qui\u00e9n decide, basada en una l\u00f3gica de obligaci\u00f3n estructural. Esto deja fuera de juego los cat\u00e1logos habituales sobre los cinco pilares de la<em> \u00e9tica<\/em> de la IA (beneficencia, no maleficencia, autonom\u00eda, justicia y <em>explicabilidad<\/em>), que fingen haber resuelto el problema que el n. 107 declara abierto.<\/p>\n\n\n\n<p>Abierto, y no desde hoy: y que, hoy en d\u00eda, no puede cerrarse. Si queremos recurrir a una referencia muy lejana y ajena al mundo eclesi\u00e1stico, para asegurarnos de no caer en los desmayos de ciertos comentaristas ante cada suspiro pontificio, podr\u00edamos tomar como \u00abnavaja de Ockham\u00bb la distinci\u00f3n de <em>Two Concepts of Liberty,<\/em> de Isaiah Berlin (1958).<\/p>\n\n\n\n<p>Para la enc\u00edclica, lo que el pensador del siglo XX habr\u00eda denominado las \u00ablibertades negativas\u00bb (el hecho de que no se le impida hacer algo) es, para el usuario de la IA, total: pero tambi\u00e9n soberanamente ilusorio. Porque bajo la superficie de la no coacci\u00f3n no hay un despliegue de la racionalidad ratzingeriana, sino el condicionamiento psicol\u00f3gico invisible y ontol\u00f3gicamente \u00abinhumano\u00bb de los algoritmos. Por el contrario, la reconquista de la libertad positiva que nace del juicio de la conciencia \u2014expresada mediante verbos \u00ablentos\u00bb como preservar, educar, proteger\u2014 plantea la cuesti\u00f3n de qui\u00e9n puede garantizarla, para que el ser humano est\u00e9 verdaderamente protegido y sea verdaderamente libre.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, siguiendo el esquema de Berl\u00edn, \u00bfqu\u00e9 \u00abpoder p\u00fablico\u00bb puede erigirse en garante de nada menos que la identidad antropol\u00f3gica humana, sin correr el riesgo de volver al Estado pedagogo y a su paternalismo preautoritario? O, por decirlo de otra manera: \u00bfEs <em>Magnifica humanitas<\/em> el manifiesto de una democracia social radical, en la que el Estado no es ni el \u00e1rbitro neutral de los pensadores liberales ni, por ello, el guardi\u00e1n de los cien ojos de los equilibrios \u00absapienciales\u00bb definidos por consenso, no se sabe por qui\u00e9n, ni d\u00f3nde, y que suscitar\u00edan cierta complacencia entre los defensores (chinos) de la armon\u00eda (el <em>\u00abH\u00e9\u00bb<\/em> chino)?<\/p>\n\n\n\n<p>Este dilema se entrelaza con una interpretaci\u00f3n de la IA a la que hay que reconocerle el m\u00e9rito de haber llevado al apa a afirmar que su reflexi\u00f3n no puede ser m\u00e1s que provisional, dada la rapidez de sus avances y la inmensidad de las inversiones privadas que la alimentan, y dada la falta de profundidad con la que se abordan problemas que, si son fundamentales, deben tener una dimensi\u00f3n hist\u00f3rico-teol\u00f3gica, y que, si no la tienen, no son m\u00e1s que charlas de bar sobre la IA.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfDebemos concluir que <em>Magnifica humanitas<\/em> correr\u00e1 la misma suerte ef\u00edmera que las enc\u00edclicas recientes que la han precedido a lo largo del \u00faltimo medio siglo? Para quien quiera estudiar la doctrina social de este punto de inflexi\u00f3n del siglo XXI, \u00bfse convertir\u00e1 en algo as\u00ed como \u00abGuerra y paz\u00bb en la pel\u00edcula de Woody Allen (<em>\u00ab<em>I took a speed-reading course and read \u201cWar and Peace\u201d in twenty minutes. It involves Russia<\/em><\/em>\u00bb \u2014\u00abHice un curso de lectura r\u00e1pida y me le\u00ed \u201cGuerra y paz\u201d en veinte minutos. Tiene que ver con Rusia\u00bb\u2014 y diremos de ella: <em>Magnifica humanitas<\/em>? <em>It involves AI<\/em>?<\/p>\n\n\n\n<p>Si lo vemos con realismo, el riesgo existe. Pero si le estuviera reservado un destino menos ef\u00edmero, no se deber\u00e1 al hecho de que haya tratado un tema \u00abmoderno\u00bb o de que se haya centrado en las \u00abcosas nuevas\u00bb que se citan, <em>propter ignorantiam<\/em>, para vincular, mediante grandilocuentes digresiones, el XIII y el XIV de Le\u00f3n. Si perdura, si deja huella, no ser\u00e1 porque la fuerza de ciertos pasajes haga insignificantes peque\u00f1as mezquindades de redacci\u00f3n (como la de hacer desaparecer \u2014salvo una, la de los obispos de Estados Unidos\u2014 las citas de las conferencias episcopales con las que Francisco quer\u00eda mostrar la colegialidad en acci\u00f3n, o la vulgaridad de citar el concilio a trav\u00e9s de las <em>Acta Apostolic\u00e6 Sedis<\/em>, como si el Vaticano II perteneciera al papado y como si el papado no hubiera optado por incluirse en el proceso conciliar al firmar \u00ab<em>una cum Patribus<\/em>\u00bb). Si ma\u00f1ana sigue teniendo peso, tampoco ser\u00e1 porque a\u00f1ada cien p\u00e1ginas a la \u00abdoctrina social\u00bb: pues quien la lea sin la intenci\u00f3n de convertirla en un compendio que no sirve para nada, ni de colmarla dede elogios de los que la Autoridad Suprema no tiene necesidad alguna, coincidir\u00e1 con el papa Prevost en que el breve recorrido de la doctrina social, desde Pecci hasta hoy, no es lineal, y que su valor no radica en que se haya mantenido id\u00e9ntico, sino precisamente por la raz\u00f3n contraria.<\/p>\n\n\n\n<p><em>La Magnifica humanitas<\/em> puede perdurar si alguien \u2014cristiano o no, agn\u00f3stico o no\u2014 comprende c\u00f3mo evitar los \u00abentusiasmos ingenuos\u00bb y los \u00abmiedos est\u00e9riles\u00bb (n. 14); si aprendemos de este hermano reflexivo a no dejarnos llevar por esl\u00f3ganes del tipo \u00abotro mundo es posible\u00bb, sino a comprender con qui\u00e9n construirlo \u2014pues el papa dice que no hay que empezar por pedir recetas\u2014. Al igual que Francisco, Le\u00f3n XIV tiene palabras muy duras sobre las din\u00e1micas del mercado, a medida que ve que el \u00abcapitalismo hist\u00f3rico\u00bb (en cuyo centro el papado ve\u00eda el principio de la propiedad privada) se ha vuelto \u00abprehist\u00f3rico \u00bb en comparaci\u00f3n con el sistema que concentra dinero y poder en tal medida que condiciona las instituciones y las leyes, que se impone al poder y que condiciona la concepci\u00f3n y la pr\u00e1ctica de la vida del Estado; pero, al final, es al Estado al que pide que invente instrumentos de contenci\u00f3n y garant\u00eda, gracias a un pensamiento que est\u00e1 a\u00fan por construir por completo, y para el cual \u2014aqu\u00ed, la diferencia con Ratzinger y Bergoglio es muy clara\u2014 no bastan ni una teolog\u00eda del <em>logos<\/em> ni una teolog\u00eda del <em>pueblo<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Si <em>Magnifica humanitas<\/em> perdura, ser\u00e1 porque, en el fondo, reconoce que una teolog\u00eda de la <em>\u00abhumanitas\u00bb<\/em> tampoco basta: pues \u2014basta con echar un vistazo a las notas de la enc\u00edclica, repletas de autocitas y referencias a una \u00abDoctrina\u00bb y a un \u00abMagisterio\u00bb ante los que Congar y Chenu, desde lo alto del cielo, sonreir\u00e1n al ver las may\u00fasculas\u2014, esa teolog\u00eda no existe y, por lo tanto, hay que construirla, en un esfuerzo diario de pensamiento y virtud, de estudio y ascesis, de rigor y escucha, que hoy en d\u00eda ya nadie exige a nadie. Lo cual constituye un acto program\u00e1tico. Tanto como la pipa de Magritte es una pipa.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicamos uno de los estudios m\u00e1s exhaustivos, cr\u00edticos y ambiciosos sobre la primera enc\u00edclica dedicada a la 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