{"id":105163,"date":"2026-07-14T10:37:29","date_gmt":"2026-07-14T08:37:29","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=105163"},"modified":"2026-07-14T10:37:33","modified_gmt":"2026-07-14T08:37:33","slug":"donald-trump-reve-t-il-detre-un-president-francais","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/07\/14\/donald-trump-reve-t-il-detre-un-president-francais\/","title":{"rendered":"\u00bfSue\u00f1a Donald Trump con ser un presidente franc\u00e9s?"},"content":{"rendered":"\n

Cada a\u00f1o, diez d\u00edas separan la fiesta nacional de los estadounidenses de la de los franceses: el D\u00eda de la Independencia, el 4 de julio, por un lado, y el 14 de julio (el Bastille Day<\/em>, como se dice en Washington), por otro. Por lo general, lo \u00fanico que tienen en com\u00fan ambas conmemoraciones es que se celebran en julio. <\/p>\n\n\n\n

En 2026, empiezan a parecerse entre s\u00ed. <\/p>\n\n\n\n

Esta repentina cercan\u00eda se debe sin duda m\u00e1s bien a la voluntad de Donald Trump de incorporar elementos franceses en la fiesta nacional. Ofrece un pretexto para retomar un an\u00e1lisis iniciado hace ya varios a\u00f1os: el de los pr\u00e9stamos, conscientes o no, que el poder estadounidense toma del repertorio franc\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n

Para cambiar de naturaleza, un r\u00e9gimen cambia, ante todo, su lenguaje visual<\/h2>\n\n\n\n

Las observaciones que siguen podr\u00edan considerarse anecd\u00f3ticas. Tambi\u00e9n se puede considerar que pertenecen a la ciencia pol\u00edtica m\u00e1s cl\u00e1sica: ning\u00fan r\u00e9gimen cambia de naturaleza sin cambiar primero su vocabulario visual. Un desfile, un palacio o un jarr\u00f3n dorado nunca son meros adornos, sino que anuncian, antes de que la ley los consagre, las pr\u00e1cticas del poder venidero. Es este desplazamiento, de los signos hacia las instituciones, el que me propongo seguir, paso a paso.<\/p>\n\n\n\n

Sin duda debido a la voluntad de Donald Trump de introducir en la fiesta nacional elementos tomados del 14 de julio franc\u00e9s, este a\u00f1o 2026 se ha celebrado, en el cielo de Washington, un desfile a\u00e9reo con motivo del 4 de julio.<\/p>\n\n\n\n\n\n

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El 4 de julio de 2026, un B-2 escoltado por F-35 sobrevuela el eje del National Mall, una perspectiva dise\u00f1ada por Pierre Charles L’Enfant siguiendo el modelo de los jardines de Versalles. Al trasladar all\u00ed el desfile a\u00e9reo del 14 de julio, se pretende revivir una perspectiva real. Fotograf\u00eda oficial de la Casa Blanca.<\/figcaption>\n <\/a>\n<\/figure>\n\n\n\n
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Los espectadores aplauden y graban el paso del B-2 y su escolta de F-35 durante las celebraciones del 4 de julio de 2026 en Washington. Foto oficial de la Casa Blanca.<\/figcaption> <\/figure>\n <\/a>\n \n <\/div>\n
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La Casa Blanca muestra, en primer plano, el fuselaje del bombardero que atac\u00f3 Ir\u00e1n, el d\u00eda del 250.\u00ba aniversario de Estados Unidos, justo en el momento en que, en Teher\u00e1n, las multitudes desfilan ante el f\u00e9retro de Jamenei. Fotograf\u00eda oficial de la Casa Blanca.<\/figcaption> <\/figure>\n <\/a>\n <\/div>\n <\/div>\n \n
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Los espectadores aplauden y graban el paso del B-2 y su escolta de F-35 durante las celebraciones del 4 de julio de 2026 en Washington. Foto oficial de la Casa Blanca.<\/figcaption> <\/figure>\n \n <\/div>\n
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La Casa Blanca muestra, en primer plano, el fuselaje del bombardero que atac\u00f3 Ir\u00e1n, el d\u00eda del 250.\u00ba aniversario de Estados Unidos, justo en el momento en que, en Teher\u00e1n, las multitudes desfilan ante el f\u00e9retro de Jamenei. Fotograf\u00eda oficial de la Casa Blanca.<\/figcaption> <\/figure>\n <\/div>\n <\/div>\n<\/div>\n\n\n\n

Esta demostraci\u00f3n de poder se produce tras el desfile militar del 14 de junio de 2025, que tuvo un \u00e9xito limitado, analizado con detalle en estas p\u00e1ginas por Thierry Breton<\/a>.<\/p>\n\n\n\n

Como invitado de honor junto a Melania en el desfile del 14 de julio de 2017 en los Campos El\u00edseos, Donald Trump pareci\u00f3 quedar maravillado por la formaci\u00f3n milim\u00e9trica de las tropas, el esplendor de los uniformes, el paso de los blindados y el sobrevuelo de los aviones de combate.<\/p>\n\n\n\n\n\n

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Los F-16 de los Thunderbirds de la Fuerza A\u00e9rea de EUA sobrevuelan Par\u00eds durante el desfile del 14 de julio de 2017, en el que las tropas estadounidenses participaron en la apertura para conmemorar el centenario de la entrada de Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial. Foto: AP<\/figcaption>\n <\/a>\n<\/figure>\n\n\n\n
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Emmanuel Macron saluda a Donald Trump al t\u00e9rmino del desfile del 14 de julio de 2017 en los Campos El\u00edseos, bajo la mirada de Melania Trump. Foto: Carolyn Kaster\/AP<\/figcaption> <\/figure>\n <\/a>\n \n <\/div>\n
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En la plaza de la Concordia, Trump con la mano en el coraz\u00f3n, ampliado por la pantalla gigante, la bandera de las estrellas desplegada a los pies de la tribuna. Es aqu\u00ed, como espectador, donde descubre lo que la Quinta Rep\u00fablica es capaz de hacer.<\/figcaption> <\/figure>\n <\/a>\n <\/div>\n <\/div>\n \n
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Emmanuel Macron saluda a Donald Trump al t\u00e9rmino del desfile del 14 de julio de 2017 en los Campos El\u00edseos, bajo la mirada de Melania Trump. Foto: Carolyn Kaster\/AP<\/figcaption> <\/figure>\n \n <\/div>\n
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En la plaza de la Concordia, Trump con la mano en el coraz\u00f3n, ampliado por la pantalla gigante, la bandera de las estrellas desplegada a los pies de la tribuna. Es aqu\u00ed, como espectador, donde descubre lo que la Quinta Rep\u00fablica es capaz de hacer.<\/figcaption> <\/figure>\n <\/div>\n <\/div>\n<\/div>\n\n\n\n

A su regreso, el presidente estadounidense declar\u00f3: \u00abEs uno de los desfiles m\u00e1s impresionantes que he visto. [\u2026] Vamos a tener que organizar algo parecido en Washington\u00bb.<\/p>\n\n\n\n

Le llev\u00f3 casi diez a\u00f1os. Se podr\u00eda haber pensado, como sol\u00eda ocurrir con \u00e9l, que se trataba de una frase sin importancia. Pero se obstin\u00f3. Esa declaraci\u00f3n, aparentemente anodina, marcaba el inicio de una revoluci\u00f3n cultural: el intento, m\u00e1s o menos consciente, de integrar los s\u00edmbolos reales del poder franc\u00e9s en el seno de unas pr\u00e1cticas concebidas, hist\u00f3ricamente, para resistirse a cualquier tendencia mon\u00e1rquica.<\/p>\n\n\n\n

Como ya hab\u00eda se\u00f1alado Tocqueville, el encanto del 4 de julio estadounidense radica precisamente en su falta de pompa: una fiesta c\u00edvica, familiar y local, salpicada de barbecues y ferias de barrio, que pertenece m\u00e1s a la sociedad que al Estado. El concepto franc\u00e9s de fiesta nacional difiere por completo. La toma de la Bastilla sigue siendo una operaci\u00f3n militar, se celebre o no como tal.<\/p>\n\n\n\n

Trump ya hab\u00eda intentado organizar un desfile desde el Pent\u00e1gono con motivo del D\u00eda de los Veteranos (Veterans Day<\/em>) de 2018. La operaci\u00f3n acab\u00f3 siendo un fiasco burocr\u00e1tico: el presupuesto se dispar\u00f3 y el Ayuntamiento de Washington se opuso al paso de carros de 60 toneladas por las calles. Cuesta imaginar que el alcalde de Par\u00eds rechazara una solicitud de este tipo al presidente de la Rep\u00fablica. Este episodio dice mucho sobre el poder de las autoridades locales en Estados Unidos: ni siquiera en la capital federal el presidente se siente del todo como en casa. El Estado Mayor estadounidense se mostraba entonces reacio a lo que percib\u00eda como demostraciones propias de reg\u00edmenes autocr\u00e1ticos<\/a>. Mostr\u00f3 una prudente inercia.<\/p>\n\n\n\n

Con el segundo mandato, la diferencia salta a la vista: lo que parec\u00eda imposible se ha hecho realidad. El 14 de junio de 2025, con motivo del 250.\u00ba aniversario del Ej\u00e9rcito de Estados Unidos, que coincid\u00eda con el 79.\u00ba cumplea\u00f1os de Donald Trump, se celebr\u00f3 un desfile de inspiraci\u00f3n francesa a lo largo de Constitution Avenue. Reconstrucciones hist\u00f3ricas, veh\u00edculos blindados pesados, 6.700 militares movilizados con un costo estimado de entre 25 y 45 millones de d\u00f3lares: tomando prestada la ret\u00f3rica espectacular del 14 de julio franc\u00e9s, la administraci\u00f3n transform\u00f3 la celebraci\u00f3n de la independencia en un desfile, en el que las legiones marchan en honor al pr\u00edncipe. Este hecho no es balad\u00ed en un pa\u00eds nacido del ideal del soldado-ciudadano.<\/p>\n\n\n\n

Poner en escena el triunfo<\/h2>\n\n\n\n

En 1970, Roland Barthes public\u00f3 un relato de viaje a Jap\u00f3n titulado, misteriosamente, El imperio de los signos<\/em>. En \u00e9l describ\u00eda un mundo de formas puras, separadas de su sustancia inicial. En el caso de Donald Trump, el ejercicio es m\u00e1s brutal, casi compulsivo: se apropia de la semiolog\u00eda francesa del poder, desde el oro de Luis XIV hasta la verticalidad de la Quinta Rep\u00fablica, a la manera de un advenedizo que se comprar\u00eda las antig\u00fcedades de un linaje que no es el suyo. Al apropiarse de un imperio de signos, Trump hace surgir ante nuestros ojos el signo de un imperio.<\/p>\n\n\n\n

La tentaci\u00f3n se vuelve m\u00e1s turbia cuando se abandona el \u00e1mbito de las formas para abordar la arquitectura institucional. Trump parece lamentar no poder disponer de las fuerzas armadas como si fueran un atributo personal, un pesar que se trasluce en su vocabulario habitual, cuando habla de \u00abmis generales\u00bb o de \u00abmi Marina\u00bb. Sin embargo, el aparato militar estadounidense presta juramento a la Constituci\u00f3n y no al ocupante de la Casa Blanca, lo que impone a cada soldado el deber de rechazar cualquier orden que le sea contraria. La elecci\u00f3n del vocabulario nunca es anodina: utilizar el posesivo en primera persona del singular, supone pasar del mando constitucional, temporal y funcional, a la posici\u00f3n de jefe de las fuerzas armadas, como si la instituci\u00f3n militar se convirtiera en prerrogativa de un solo hombre en lugar de ser el brazo armado de un texto.<\/p>\n\n\n\n

En Francia, la situaci\u00f3n es diferente, tal y como percibi\u00f3 con agudeza Trump en julio de 2017: el presidente Macron, que entonces solo ten\u00eda 40 a\u00f1os, pasaba revista a las fuerzas armadas, al estilo de Luis XIV o de Napole\u00f3n Bonaparte.<\/p>\n\n\n\n\n\n

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Emmanuel Macron recorre los Campos El\u00edseos de pie en el coche de mando, junto al general Pierre de Villiers, jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, el 14 de julio de 2017. Donald Trump debi\u00f3 de contemplar desde la tribuna la imagen majestuosa de un l\u00edder saludando a \u00absus\u00bb tropas. Foto oficial: Markus Schreiber \/ AP<\/figcaption>\n <\/a>\n<\/figure>\n\n\n

Esto no es contrario al esp\u00edritu republicano, ya que el nacimiento de la Rep\u00fablica Francesa coincide tambi\u00e9n con el momento en que la patria se levanta en armas, tras la batalla de Valmy. De hecho, el art\u00edculo 15 de la Constituci\u00f3n confiere al presidente el t\u00edtulo exclusivo de jefe de las Fuerzas Armadas. Trump ha comprendido que tal disposici\u00f3n era, por tanto, posible incluso en el seno de una rep\u00fablica.<\/p>\n\n\n\n

A veces, las se\u00f1ales provienen de Truth Social. En febrero de 2025, cuando los tribunales censuraban sus decretos y sus proyectos de reforma del Estado federal, pronunci\u00f3 una frase que ha pasado a la historia: \u00abQuien salva a su patria no viola ninguna ley\u00bb. <\/p>\n\n\n\n\n\n

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\u00abQuien salva a su pa\u00eds no viola ninguna ley\u00bb, cita pseudonapole\u00f3nica publicada por Donald Trump en su red social Truth Social el 15 de febrero de 2025. Captura de pantalla.<\/figcaption>\n <\/a>\n<\/figure>\n\n\n

Esta frase se atribuye a menudo (err\u00f3neamente) a Napole\u00f3n Bonaparte. Suscit\u00f3 una fuerte reacci\u00f3n en Estados Unidos, donde se interpret\u00f3 como una declaraci\u00f3n de principios a favor de un cesarismo asumido, la idea de que la legitimidad del l\u00edder prevalece sobre los c\u00f3digos y los tribunales. Esta visi\u00f3n plebiscitaria del poder, que sit\u00faa al ejecutivo por encima de las instituciones, choca de lleno con la tradici\u00f3n estadounidense. Pero la idea del Salvador<\/a> remite, una vez m\u00e1s, a algo t\u00edpicamente franc\u00e9s: la tradici\u00f3n providencialista real.<\/p>\n\n\n\n

Napole\u00f3n resurge en el proyecto de un Arco de la Independencia destinado a Washington, cuya altura, de 76 metros, est\u00e1 pensada para eclipsar al Arco del Triunfo. El monumento se erigir\u00eda en la rotonda de Columbia Island, en Memorial Drive, entre el puente Arlington Memorial y el Cementerio Nacional de Arlington. El 15 de octubre de 2025, Trump mostr\u00f3 a los periodistas, en el Despacho Oval, una maqueta colocada sobre su escritorio. <\/p>\n\n\n\n\n

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\n \n \"Representaci\u00f3n\n <\/picture>\n
Representaci\u00f3n arquitect\u00f3nica del \u00abArco de la Independencia\u00bb (o Arco de Trump) proyectado en Washington, en la rotonda de Columbia Island. Con una altura de 76 metros, el monumento llevar\u00eda la inscripci\u00f3n \u00abOne Nation Under God\u00bb y una Victoria alada dorada coronada al estilo de la Estatua de la Libertad.<\/figcaption> <\/figure>\n <\/a>\n \n <\/div>\n
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\n \n \"El\n <\/picture>\n
El original: 50 metros, encargado por Napole\u00f3n en 1806 tras la batalla de Austerlitz y terminado treinta a\u00f1os m\u00e1s tarde; el emperador nunca lleg\u00f3 a verlo erigido. Es este el que el proyecto de Washington pretende superar por 26 metros. <\/figcaption> <\/figure>\n <\/a>\n <\/div>\n <\/div>\n \n
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Representaci\u00f3n arquitect\u00f3nica del \u00abArco de la Independencia\u00bb (o Arco de Trump) proyectado en Washington, en la rotonda de Columbia Island. Con una altura de 76 metros, el monumento llevar\u00eda la inscripci\u00f3n \u00abOne Nation Under God\u00bb y una Victoria alada dorada coronada al estilo de la Estatua de la Libertad.<\/figcaption> <\/figure>\n \n <\/div>\n
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El original: 50 metros, encargado por Napole\u00f3n en 1806 tras la batalla de Austerlitz y terminado treinta a\u00f1os m\u00e1s tarde; el emperador nunca lleg\u00f3 a verlo erigido. Es este el que el proyecto de Washington pretende superar por 26 metros. <\/figcaption> <\/figure>\n <\/div>\n <\/div>\n<\/div>\n\n\n\n\n
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\n \n \"Vista\n <\/picture>\n
Vista del \u00abArco de la Independencia\u00bb desde Columbia Island, en la orilla de Virginia del Potomac: en el eje central, el Puente Conmemorativo de Arlington, el Monumento a Lincoln y, a lo lejos, el Monumento a Washington. El \u00e1tico lleva la inscripci\u00f3n \u00abLiberty and Justice for All\u00bb. Documento difundido por la Casa Blanca<\/figcaption> <\/figure>\n <\/a>\n \n <\/div>\n
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\n \n \"El\n <\/picture>\n
El Arco del Carrusel, inaugurado en 1808, fue el \u00fanico que Napole\u00f3n vio en pie; en un principio luc\u00eda los caballos de San Marcos, saqueados en Venecia y devueltos en 1815, que fueron sustituidos por esta cuadriga dorada. Desde su arco se divisan el obelisco de la Concordia, la \u00c9toile y, m\u00e1s all\u00e1, La D\u00e9fense. Es la perspectiva de un arco como punto de fuga la que el proyecto de Washington intenta trasladar al Potomac. DR.<\/figcaption> <\/figure>\n <\/a>\n <\/div>\n <\/div>\n \n
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Vista del \u00abArco de la Independencia\u00bb desde Columbia Island, en la orilla de Virginia del Potomac: en el eje central, el Puente Conmemorativo de Arlington, el Monumento a Lincoln y, a lo lejos, el Monumento a Washington. El \u00e1tico lleva la inscripci\u00f3n \u00abLiberty and Justice for All\u00bb. Documento difundido por la Casa Blanca<\/figcaption> <\/figure>\n \n <\/div>\n
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El Arco del Carrusel, inaugurado en 1808, fue el \u00fanico que Napole\u00f3n vio en pie; en un principio luc\u00eda los caballos de San Marcos, saqueados en Venecia y devueltos en 1815, que fueron sustituidos por esta cuadriga dorada. Desde su arco se divisan el obelisco de la Concordia, la \u00c9toile y, m\u00e1s all\u00e1, La D\u00e9fense. Es la perspectiva de un arco como punto de fuga la que el proyecto de Washington intenta trasladar al Potomac. DR.<\/figcaption> <\/figure>\n <\/div>\n <\/div>\n<\/div>\n\n\n\n

Cuando se le pregunt\u00f3 a qui\u00e9n iba dedicado ese monumento, respondi\u00f3: \u00abA m\u00ed. Y va a ser magn\u00edfico\u00bb. De este modo, el nombre de \u00abArco de la Independencia\u00bb se desvi\u00f3 un poco de su significado original. En julio de 2026, el Arco de Trump a\u00fan no se ha construido, pero el proyecto ha pasado de la fase de idea a la de aprobaci\u00f3n preliminar, y ya se han iniciado los trabajos preparatorios en el emplazamiento.<\/p>\n\n\n\n

El oro y el baile<\/h2>\n\n\n\n

Del ej\u00e9rcito a las piedras, la distancia parece grande. Pero no lo es tanto: el poder que sue\u00f1a con mandar en solitario a los ej\u00e9rcitos sue\u00f1a tambi\u00e9n, casi inevitablemente, con vivir en solitario en un palacio. Es a este segundo proyecto, m\u00e1s \u00edntimo (y m\u00e1s lujoso), al que Trump ha dedicado una parte desproporcionada de su segundo mandato.<\/p>\n\n\n\n

Quiz\u00e1 sea este el tercer ejemplo del que m\u00e1s se ha hablado: el sal\u00f3n de baile de la Casa Blanca, una ruptura asumida en la historia de este lugar emblem\u00e1tico de la democracia estadounidense. Hasta ahora, una diferencia fundamental separaba la Casa Blanca del El\u00edseo. La primera fue concebida como la residencia de un primer magistrado, responsable ante el pueblo y ocupante temporal del lugar. El segundo es una mansi\u00f3n, convertida en palacio, habitada por presidentes y por un emperador. <\/p>\n\n\n\n

El El\u00edseo cuenta con un elemento poco habitual en un palacio presidencial occidental: un sal\u00f3n de actos monumental y elegante<\/a>, capaz de acoger tanto los deseos de A\u00f1o Nuevo de la Rep\u00fablica como las cenas de Estado y las ruedas de prensa presidenciales. La Casa Blanca no cuenta con nada parecido, y cada visitante percibe all\u00ed la modestia de una casa, que no es un palacio, porque el presidente no es un rey y porque los reyes deben someterse a las normas republicanas.<\/p>\n\n\n\n

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