y el derecho internacional <\/strong><\/h2>\n\n\n\nCuando uno se reivindica de la democracia y del respeto al derecho internacional, no puede dejar de condenar la incursi\u00f3n estadounidense en Venezuela: totalmente ilegal, independientemente de la opini\u00f3n que se tenga sobre Maduro y su r\u00e9gimen. Hay que respetar los principios que se invocan si se quiere ser cre\u00edble. El derecho, a diferencia de la moral, es el mismo para todos.<\/p>\n\n\n\n
Algunos responsables pol\u00edticos o expertos, que apoyaban la actuaci\u00f3n estadounidense, afirmaron que era necesario prescindir del derecho internacional para ser eficaces. La guerra de los doce d\u00edas de junio de 2025, y posteriormente la desencadenada el 28 de febrero de 2026, se presentaron como acciones que no infring\u00edan del todo dicho derecho, alargando el argumento \u2014muy real\u2014 de que Ir\u00e1n amenazaba a Israel y de que la no proliferaci\u00f3n merec\u00eda algunas concesiones. Este razonamiento no es m\u00e1s que la negaci\u00f3n del derecho internacional, que no reconoce la \u00ableg\u00edtima defensa preventiva\u00bb. Esto abre la puerta a todo tipo de violaciones, ya que a sus autores nunca les faltan motivos para justificarlas. La legitimidad es discutible, pero la legalidad no lo es.<\/p>\n\n\n\n
Los Estados europeos \u2014con la excepci\u00f3n de Espa\u00f1a\u2014 se han abstenido de criticar estas operaciones para no ofender a Donald Trump, al considerar que era necesario mantenerlo a toda costa en el juego ucraniano, aunque fuera a costa de importantes concesiones. Sin embargo, es evidente que, en lo que respecta a los valores que se proclaman \u2014el respeto al derecho, a la ONU, al multilateralismo y la lucha contra el cambio clim\u00e1tico\u2014, ya no tenemos mucho en com\u00fan con los Estados Unidos de Donald Trump.<\/p>\n\n\n\n
La cuesti\u00f3n que plantea Vassy es, en definitiva, la de la realpolitik<\/em>. Tiene mala fama, y resulta demasiado f\u00e1cil escudarse en la moral para condenarla. Pero estas cr\u00edticas a la realpolitik se basan en un error de calificaci\u00f3n. Con demasiada frecuencia se entiende la \u00abrealpolitik\u00bb<\/em> como indiferencia hacia el derecho internacional y los derechos humanos: eso es un contrasentido. La verdadera \u00abrealpolitik\u00bb<\/em> consiste en tener en cuenta las realidades para influir en ellas de forma positiva.<\/p>\n\n\n\nVassy lamenta, adem\u00e1s, que la m\u00e1s m\u00ednima imperfecci\u00f3n de los europeos, la m\u00e1s m\u00ednima concesi\u00f3n en nombre de sus intereses, suscite cr\u00edticas virulentas, como si tuvieran que ser perfectos y relacionarse \u00fanicamente con socios perfectos, lo cual va en contra de los principios m\u00e1s elementales de la diplomacia. Es cierto que hay que saber cenar con el diablo o con sus diablillos. Las concesiones que unos y otros pueden hacer con respecto al derecho internacional no son de la misma naturaleza y, por lo tanto, no pueden ponerse en el mismo plano. Entre incumplir un compromiso, renegar de una promesa y cometer un crimen de guerra hay un abismo. Ninguna potencia puede librarse de reproches ante el incumplimiento del derecho internacional. Pero las infracciones menores y las violaciones graves no pueden equipararse. Pero el compromiso no es lo mismo que la transigencia: el primero es necesario, la segunda es perjudicial. Dar constantemente lecciones sobre los derechos humanos, desde una supuesta superioridad moral, rara vez da buenos resultados. Hay que partir del mundo tal y como es, y no tal y como lo so\u00f1amos. Los m\u00faltiples proyectos de \u00abalianza de las democracias\u00bb opuestos a una ONU supuestamente entregada a las dictaduras nunca han dado resultados convincentes.<\/p>\n\n\n\n
El ejemplo de Nixon y Kissinger ilustra bien esta distinci\u00f3n. Se les reproch\u00f3 una distensi\u00f3n con la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica que les llevaba a descuidar la cuesti\u00f3n de los derechos humanos. Sin embargo, la forma en que sus predecesores hab\u00edan abordado el tema no hab\u00eda hecho avanzar esta causa ni un \u00e1pice, cuando a todos les interesaba frenar la carrera armament\u00edstica, evitar que los conflictos perif\u00e9ricos degeneraran en un enfrentamiento mundial y establecer un c\u00f3digo de conducta para la rivalidad. Aprobar esta distensi\u00f3n no impide condenar la intensificaci\u00f3n de los bombardeos en Vietnam y Camboya, o la implicaci\u00f3n estadounidense en el derrocamiento de Salvador Allende. Ambos casos violaban el derecho internacional. La distensi\u00f3n respond\u00eda a una aut\u00e9ntica realpolitik<\/em>; el golpe de Estado chileno, desde luego que no.<\/p>\n\n\n\nEl ejemplo puede ser nuestra estrategia<\/strong><\/h2>\n\n\n\nEs cierto que, por supuesto, el argumento del doble rasero presenta instrumentalizaci\u00f3n y exageraci\u00f3n. Pero el doble rasero existe; no es una mera fantas\u00eda, y negarlo no har\u00e1 m\u00e1s que alimentar las cr\u00edticas de suficiencia y arrogancia dirigidas a los europeos.<\/p>\n\n\n\n
Si queremos defender nuestros intereses, si queremos ser eficaces, debemos ser coherentes y ejemplares, pues eso es precisamente lo que exigimos a los dem\u00e1s. No podemos permitirnos un comportamiento contrario al que mostramos: est\u00e1 en juego nuestra credibilidad y, por tanto, nuestra propia capacidad para defender nuestros intereses. Francia y sus socios europeos deben mostrarse intransigentes en lo que respecta al respeto del derecho internacional y no dudar nunca en denunciar sus violaciones, aunque sean cometidas por pa\u00edses amigos o aliados. <\/p>\n\n\n\n
\u00bfDebemos ofendernos porque el resto del mundo sea m\u00e1s exigente con los europeos que con otras potencias? No, porque se debe en gran parte a que nosotros mismos hemos reivindicado esa singularidad \u2014y ese ejemplo\u2014 que se deriva de nuestro compromiso con el respeto al derecho internacional, la soberan\u00eda, el derecho de los pueblos a la autodeterminaci\u00f3n y la promoci\u00f3n de las libertades. <\/p>\n\n\n\n
\u00bfCu\u00e1ntas veces han presentado los responsables franceses a su pa\u00eds como el de los \u00abderechos humanos\u00bb, lo que llev\u00f3 a Robert Badinter a precisar que se trataba m\u00e1s bien del \u00abpa\u00eds de la Declaraci\u00f3n de los Derechos Humanos\u00bb?<\/p>\n\n\n\n
No se puede reprochar al resto del mundo que haya cre\u00eddo en nuestro discurso, ampliamente difundido. Nos honra, pero tambi\u00e9n nos compromete. De hecho, nos confiere m\u00e1s responsabilidades y obligaciones que derechos. Si no hubi\u00e9ramos sido nosotros mismos quienes, para distanciarnos de nuestros propios errores hist\u00f3ricos, hubi\u00e9ramos hecho hincapi\u00e9, de forma totalmente singular y casi sistem\u00e1tica, en el respeto a esos valores que consideramos universales, podr\u00edamos sentirnos molestos ante estos recordatorios cada vez m\u00e1s frecuentes. En realidad, no son m\u00e1s que un homenaje que se nos rinde, un recordatorio de la necesidad de estar atentos. Es l\u00f3gico que el mundo sea m\u00e1s exigente con nosotros. Nos pide que respetemos el estatus de \u00abdefensores\u00bb de los valores universales que nos atribuimos. Por eso es importante que nosotros mismos estemos a la altura de ese estatus. No es en absoluto algo molesto, sino una forma de ayudarnos a mantener el rumbo y de conciliar, mediante la coherencia de nuestra actuaci\u00f3n, nuestros intereses y nuestros valores.<\/p>\n\n\n\n
Reflexionar sobre el poder, s\u00ed, pero sin renunciar al derecho internacional, que es lo \u00fanico que lo convierte en algo m\u00e1s que una simple dominaci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"
Para definir su poder, Europa debe comprender que su fuerza radica, ante todo, en la credibilidad de sus principios.<\/p>\n","protected":false},"author":61106,"featured_media":104508,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"templates\/post-studies.php","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_trash_the_other_posts":false,"_yoast_wpseo_estimated-reading-time-minutes":12,"footnotes":""},"categories":[6],"tags":[],"staff":[1517],"editorial_format":[1469],"serie":[],"audience":[],"geo":[177],"class_list":["post-104519","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-politica","staff-pascal-boniface","editorial_format-estudios","geo-europa"],"acf":{"open_in_webview":false,"accent":"default","_thumbnail_id":104508,"excerpt":"Para definir su poder, Europa debe comprender que su fuerza radica, ante todo, en la credibilidad de sus principios.","display_date":"","new_abstract":true},"yoast_head":"\n
El realismo europeo empieza por dar ejemplo - El Grand Continent<\/title>\n \n \n \n \n \n \n \n \n \n \n \n\t \n\t \n\t \n \n \n \n \n\t \n\t \n\t \n