{"id":104332,"date":"2026-07-05T07:00:00","date_gmt":"2026-07-05T05:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=104332"},"modified":"2026-07-05T01:48:23","modified_gmt":"2026-07-04T23:48:23","slug":"acuerdo-nakamal-vanuatu-ambiciones-australianas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/07\/05\/acuerdo-nakamal-vanuatu-ambiciones-australianas\/","title":{"rendered":"El acuerdo de Nakamal con Vanuatu: las ambiciones australianas se han revisado a la baja"},"content":{"rendered":"\n
En los \u00faltimos a\u00f1os, el \u00abcintur\u00f3n de fuego\u00bb <\/span>1<\/sup><\/a><\/span><\/span> de Melanesia nunca ha hecho tanto honor a su nombre, ya que cristaliza e intensifica las rivalidades geopol\u00edticas entre China y Australia. Desde 2022, bajo el impulso del primer ministro Anthony Albanese, Australia intenta rivalizar con las Rutas de la Seda chinas multiplicando los acuerdos de seguridad y defensa<\/a> con sus vecinos m\u00e1s cercanos (Tuvalu, Nauru, las Islas Salom\u00f3n, Pap\u00faa Nueva Guinea y, m\u00e1s recientemente, Indonesia <\/span>2<\/sup><\/a><\/span><\/span>). En esta din\u00e1mica, Canberra incluy\u00f3 al archipi\u00e9lago de Vanuatu entre sus prioridades geoestrat\u00e9gicas ya en 2025, con el fin de completar el cerco de seguridad de sus fronteras, en particular a lo largo del arco melanesio.<\/p>\n\n\n\n El acuerdo de Nakamal no es un hecho aislado, sino el \u00faltimo eslab\u00f3n de una contraofensiva diplom\u00e1tica puesta en marcha por el Gobierno de Anthony Albanese. <\/p>\n\n\n\n \u00bfUn compromiso con Port-Vila para alcanzar un acuerdo m\u00ednimo?<\/strong><\/p>\n\n\n\n Sin embargo, la versi\u00f3n definitiva del tratado pone de manifiesto los l\u00edmites del liderazgo australiano frente a la estrategia de \u00abhedging\u00bb<\/em> de los Estados insulares. Bajo la presi\u00f3n de Pek\u00edn y de una parte de su coalici\u00f3n, Jotham Napat oblig\u00f3 a Canberra a rebajar sus exigencias <\/span>9<\/sup><\/a><\/span><\/span> entre la versi\u00f3n inicial (agosto de 2025) y la definitiva (junio de 2026).\u00a0<\/p>\n\n\n\n La competencia con China y la sombra del acuerdo \u00abNamele\u00bb<\/strong><\/p>\n\n\n\n El alcance del acuerdo de Nakamal resulta a\u00fan m\u00e1s matizado si se tiene en cuenta que Vanuatu est\u00e1 negociando al mismo tiempo, y sin ocultarlo, con China un acuerdo de \u00abcooperaci\u00f3n estrat\u00e9gica\u00bb<\/em>, denominado Namele <\/span>11<\/sup><\/a><\/span><\/span>.\u00a0<\/p>\n\n\n\n Esta coexistencia de dos acuerdos negociados con potencias rivales ilustra la evoluci\u00f3n de las relaciones de poder en el Pac\u00edfico. <\/p>\n\n\n\n La paradoja estrat\u00e9gica de una potencia media: hegemon\u00eda local, dependencia global<\/strong><\/p>\n\n\n\n Este frenes\u00ed australiano por los tratados regionales pone de manifiesto, en definitiva, una paradoja estructural. <\/p>\n\n\n\n En este contexto, el acuerdo de Nakamal parece menos el resultado de una estrategia hegem\u00f3nica que la expresi\u00f3n de un pragmatismo dictado ahora por las limitaciones. De este modo, refleja los esfuerzos de una Australia obligada a negociar su seguridad caso por caso en un Pac\u00edfico que ya no tolera los cotos privados. Lejos del esplendor simb\u00f3lico escenificado en 2025 cerca del cr\u00e1ter del volc\u00e1n Yasur, la ratificaci\u00f3n del acuerdo, el lunes 29 de junio de 2026 en Canberra, constituye una victoria t\u00e1ctica tan fr\u00e1gil como parad\u00f3jica. Ilustra la determinaci\u00f3n de Canberra de afianzar su entorno estrat\u00e9gico inmediato, al tiempo que revela los l\u00edmites de su autonom\u00eda en un espacio indopac\u00edfico donde las relaciones de poder se reestructuran constantemente. En t\u00e9rminos m\u00e1s generales, esta secuencia confirma que, en el Pac\u00edfico Sur, la seguridad ya no es un monopolio, sino un equilibrio que se renegocia constantemente entre potencias rivales y Estados oce\u00e1nicos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":" Entre el deseo de fortificar sus fronteras y la creciente dependencia de Washington, Canberra intenta convertir una soberan\u00eda regional cuestionada por China en un escudo estrat\u00e9gico resistente.<\/p>\n","protected":false},"author":40,"featured_media":104286,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"templates\/post-briefings.php","format":"standard","meta":{"_acf_changed":true,"_trash_the_other_posts":false,"_yoast_wpseo_estimated-reading-time-minutes":10,"footnotes":""},"categories":[6],"tags":[],"staff":[786],"editorial_format":[1472],"serie":[],"audience":[],"geo":[1246],"class_list":["post-104332","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-politica","staff-pierre-christophe-pantz","editorial_format-analisis","geo-indopacifico"],"acf":{"open_in_webview":false,"accent":"default","_thumbnail_id":104286,"excerpt":"Entre el deseo de fortificar sus fronteras y la creciente dependencia de Washington, Canberra intenta convertir una soberan\u00eda regional cuestionada por China en un escudo estrat\u00e9gico resistente.","display_date":"","new_abstract":true},"yoast_head":"\n\n
El acuerdo de Nakamal y los \u00abm\u00e1rgenes de seguridad\u00bb de Canberra<\/strong><\/h3>\n\n\n\n
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