{"id":103368,"date":"2026-06-25T16:08:45","date_gmt":"2026-06-25T14:08:45","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=103368"},"modified":"2026-06-25T16:08:50","modified_gmt":"2026-06-25T14:08:50","slug":"desentranar-el-enigma-trump","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/06\/25\/desentranar-el-enigma-trump\/","title":{"rendered":"Desentra\u00f1ar el enigma Trump"},"content":{"rendered":"\n
Tras dos meses de una trayectoria err\u00e1tica, marcada por decenas de anuncios <\/a>de un acuerdo inminente seguidos de amenazas con tintes a veces exterminadores, Donald Trump intenta ahora presentar el desenlace del conflicto con Ir\u00e1n como una victoria. <\/p>\n\n\n\n En el mundo de ayer, en el que el resultado de las guerras se med\u00eda en funci\u00f3n de las operaciones militares y el control de los territorios, el presidente estadounidense parece haber perdido efectivamente. No obstante, hay que tomarse en serio su convicci\u00f3n contraria.<\/p>\n\n\n\n En las \u00faltimas semanas, Donald Trump ha triunfado en el \u00e1mbito que considera decisivo: el de los mercados. La Bolsa, la valoraci\u00f3n de los activos, el \u00abstock market\u00bb, constituyen a su juicio el verdadero \u00e1rbitro, m\u00e1s relevante que los estados mayores, los diplom\u00e1ticos o los expertos. \u00abEsos imb\u00e9ciles, que piensan que no he sido lo suficientemente firme con Ir\u00e1n, cuando la Bolsa acaba de alcanzar un NIVEL R\u00c9CORD y los precios del petr\u00f3leo se est\u00e1n \u201cdesplomando\u201d, o est\u00e1n celosos, o son malas personas, o son est\u00fapidos\u00bb. <\/span>1<\/sup><\/a><\/span><\/span> <\/p>\n\n\n\n Es cierto que resulta dif\u00edcil imaginar a Churchill o a Roosevelt justificando el fin de la guerra contra Hitler por el entusiasmo que tal decisi\u00f3n despertar\u00eda en los mercados. Pero estas comparaciones nos llevar\u00edan por otro camino.<\/p>\n\n\n\n La geopol\u00edtica contempor\u00e1nea de Estados Unidos ya no puede interpretarse \u00fanicamente a trav\u00e9s del prisma de la diplomacia, las doctrinas militares o los ciclos electorales. A partir de ahora debe considerarse como una tecnolog\u00eda de creaci\u00f3n de activos. Las guerras, los anuncios, los cambios de rumbo, las regulaciones, los golpes de fuerza o los golpes de efecto son se\u00f1ales que el presidente de Estados Unidos env\u00eda a los mercados en un espacio informativo dominado por lo digital, donde la inteligencia artificial y su financiaci\u00f3n se convierten en el motor fundamental de la creaci\u00f3n de valor, el cambio de escala y el poder.<\/p>\n\n\n\n En esta nueva dimensi\u00f3n, Donald Trump no es un simple \u00abaccidente de la historia\u00bb, sino la expresi\u00f3n y la cristalizaci\u00f3n de un nuevo paradigma de gobernanza econ\u00f3mica y de las relaciones entre la pol\u00edtica, la tecnolog\u00eda y los mercados. <\/p>\n\n\n\n Sus \u00abirregularidades\u00bb, que se manifestaban a diario y de forma espectacular durante el conflicto iran\u00ed, no ser\u00edan, por tanto, fruto de un capricho ni de su salud mental, sino que deben entenderse como una serie de maniobras destinadas a influir directamente en los \u00edndices burs\u00e1tiles, garantizar las salidas a bolsa y consolidar un nuevo capitalismo centrado en las infraestructuras de inteligencia artificial.<\/p>\n\n\n\n Para darse cuenta de ello, basta con centrarse en un periodo de unas pocas horas.<\/p>\n\n\n\n El jueves 11 de junio por la ma\u00f1ana, Donald Trump dio las primeras se\u00f1ales de una reanudaci\u00f3n brusca de la escalada contra Ir\u00e1n, lo que provoc\u00f3 una ca\u00edda de los mercados financieros. El d\u00eda anterior, el Nasdaq hab\u00eda cerrado con una ca\u00edda del 1,98 % en un contexto de tensiones con Teher\u00e1n, mientras que el precio del petr\u00f3leo volv\u00eda a subir. La incertidumbre estrat\u00e9gica volv\u00eda a imponerse.<\/p>\n\n\n\n Unas horas despu\u00e9s de estos anuncios, SpaceX iba a llevar a cabo la mayor salida a bolsa de la historia, en un contexto especialmente dif\u00edcil, marcado por unos mercados poco favorables. Fue entonces cuando, de forma sorprendente, Donald Trump anunci\u00f3 de repente que renunciaba a los ataques previstos contra Ir\u00e1n, afirmando que se vislumbraba un acuerdo, sin que Teher\u00e1n confirmara sus declaraciones.<\/p>\n\n\n\n Como ya hemos se\u00f1alado<\/a>, el impacto de las declaraciones del presidente de Estados Unidos en los mercados es ahora comparable al del presidente de la Fed. Por lo tanto, no es de extra\u00f1ar que la reacci\u00f3n a estos anuncios sea inmediata: Wall Street da un giro, el Nasdaq cierra con una subida del 2,53 % y los bookrunners<\/em><\/em>, que se dispon\u00edan a fijar el precio de la operaci\u00f3n, recuperan el \u00e1nimo. Ha llegado el momento de la relajaci\u00f3n psicol\u00f3gica. <\/p>\n\n\n\n \u00bfEs una coincidencia que este repunte geopol\u00edtico se produzca justo en el momento en que SpaceX debe fijar el precio de su salida a bolsa, que finalmente se establecer\u00e1 en 135 d\u00f3lares por acci\u00f3n, un nivel especialmente elevado? \u00bfEst\u00e1 este repunte burs\u00e1til estrechamente relacionado con la distensi\u00f3n en el Golfo P\u00e9rsico? \u00bfEs posible imaginar que no haya ning\u00fan inter\u00e9s lucrativo detr\u00e1s de este mecanismo?<\/p>\n\n\n\n Lo que es seguro es que el viernes 12 de junio, las acciones de SpaceX abrieron a 150 d\u00f3lares, es decir, aproximadamente un 11 % por encima del precio de salida a bolsa, antes de estabilizarse en torno a los 160 d\u00f3lares durante la sesi\u00f3n, para cerrar su primer d\u00eda con una subida de entre el 19 % y el 20 %.<\/p>\n\n\n\n Con la informaci\u00f3n disponible en el dominio p\u00fablico, no es posible establecer un v\u00ednculo directo entre la secuencia iran\u00ed y un posible contacto entre Trump y Musk en relaci\u00f3n con SpaceX. Pero \u00bfc\u00f3mo no percibir una relaci\u00f3n entre la pol\u00edtica exterior, los mercados, los activos tecnol\u00f3gicos e incluso los intereses privados en el seno del nuevo orden de poder estadounidense?<\/p>\n\n\n\n Se trata, en este caso, de reconocer la existencia de una profunda coincidencia de intereses. Donald Trump debe dar la talla en cuanto al poder\u00edo tecnol\u00f3gico e industrial de Estados Unidos, mientras que Elon Musk necesita mercados alcistas, desregulaci\u00f3n y capital paciente. Wall Street busca nuevos activos capaces de atraer el ahorro mundial. Por \u00faltimo, el aparato estrat\u00e9gico estadounidense necesita infraestructuras cr\u00edticas privadas, pero de car\u00e1cter nacional.<\/p>\n\n\n\n Retomando una expresi\u00f3n de Yves Lacoste, podr\u00edamos proponer un marco de interpretaci\u00f3n radical, pero sorprendentemente eficaz, para dotar de coherencia a lo que a menudo parece una sucesi\u00f3n de improvisaciones: para Donald Trump, la geopol\u00edtica sirve, ante todo, para generar valor financiero. <\/p>\n\n\n\n Puede que el presidente de Estados Unidos haya perdido la guerra con Ir\u00e1n, tal y como afirma el New York Times,<\/em> <\/span>2<\/sup><\/a><\/span><\/span> pero, al mismo tiempo, ha triunfado en el terreno que considera decisivo: el de los mercados. La espectacular salida a bolsa de SpaceX, mientras las negociaciones en torno al conflicto iran\u00ed estaban en pleno apogeo, es una haza\u00f1a financiera que pone de manifiesto una nueva articulaci\u00f3n entre el poder p\u00fablico estadounidense, los mercados financieros, las infraestructuras de inteligencia artificial y el discurso geopol\u00edtico. <\/p>\n\n\n\n Las cifras hablan por s\u00ed solas. Tras su salida a bolsa en el Nasdaq, la capitalizaci\u00f3n burs\u00e1til de SpaceX se dispar\u00f3 hasta los 1.780 mil millones de d\u00f3lares, con una recaudaci\u00f3n cercana a los 75 mil millones de d\u00f3lares. Se trata de la mayor salida a bolsa de la historia. Sin embargo, el grupo registr\u00f3 una facturaci\u00f3n de tan solo unos 18.700 millones de d\u00f3lares en el a\u00f1o 2025 y unas p\u00e9rdidas netas de 4.900 millones, con un CAPEX total de 20.700 millones.<\/p>\n\n\n\n La ecuaci\u00f3n econ\u00f3mica es, como m\u00ednimo, precaria. La \u00fanica actividad realmente rentable de SpaceX, es decir, los lanzamientos de cohetes, financia por s\u00ed sola un conjunto heterog\u00e9neo de actividades que combinan una constelaci\u00f3n orbital, infraestructura inform\u00e1tica, modelos de inteligencia artificial y proyectos marcianos. <\/span>3<\/sup><\/a><\/span><\/span> Sin embargo, la valoraci\u00f3n burs\u00e1til no remunera los flujos de caja actuales, sino que se basa en la promesa de un cuasi-monopolio futuro en los \u00e1mbitos cr\u00edticos de un nuevo ciclo tecnol\u00f3gico que podr\u00eda abarcar la conectividad, la computaci\u00f3n, los datos, la defensa, la log\u00edstica orbital y la inteligencia artificial.<\/p>\n\n\n\n Si la operaci\u00f3n hubiera fracasado, se habr\u00eda visto debilitada toda la idea de un nuevo ciclo burs\u00e1til estadounidense, basado en la inteligencia artificial, la potencia de c\u00e1lculo y las infraestructuras cr\u00edticas, as\u00ed como la pretensi\u00f3n de Estados Unidos de rivalizar con China y su propio modelo de desarrollo de la IA.<\/p>\n\n\n\n Se trata, sin duda, de la dimensi\u00f3n sist\u00e9mica de lo que est\u00e1 ocurriendo. El capitalismo entra en una fase en la que los accionistas mundiales no se limitan a financiar empresas tecnol\u00f3gicas, sino que financian arquitecturas de poder \u00e1vidas de capital. La IA se ha convertido en una capa estrat\u00e9gica que reorganiza la jerarqu\u00eda de las industrias, atrae el ahorro mundial hacia Estados Unidos y acent\u00faa los desequilibrios entre los pa\u00edses con excedente de capital y los pa\u00edses capaces de absorber ese capital en forma de activos \u00abso\u00f1ados\u00bb. <\/p>\n\n\n\n Esta estrategia impulsada por la administraci\u00f3n estadounidense encaja perfectamente en el \u00absistema Musk\u00bb, basado en un principio sencillo: movilizar enormes vol\u00famenes de capital para maximizar las posibilidades de ocupar, en el futuro, una posici\u00f3n dominante. <\/span>4<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n Esta interrelaci\u00f3n entre el capital y las actividades comerciales plantea un problema cl\u00e1sico de gobernanza: \u00bfa partir de qu\u00e9 momento un conjunto de sociedades jur\u00eddicamente distintas, pero dirigidas por la misma persona, se convierte en un grupo integrado, sin la transparencia consolidada adecuada?<\/p>\n\n\n\n SpaceX es un ejemplo extremo de este modelo. La empresa ha acumulado p\u00e9rdidas masivas, ha invertido m\u00e1s de 20 mil millones de d\u00f3lares en CAPEX en un solo a\u00f1o y, en lo que respecta a su divisi\u00f3n espacial, depende de un flujo constante de contratos p\u00fablicos, sobre todo de la NASA y del Pent\u00e1gono.<\/p>\n\n\n\n En otras palabras, el Estado estadounidense garantiza en \u00faltima instancia la seguridad de las infraestructuras estrat\u00e9gicas, y son los mercados privados los que se encargan despu\u00e9s de sacar partido de ese potencial casi infinito.<\/p>\n\n\n\nSpaceX, o c\u00f3mo la geopol\u00edtica estadounidense se ha convertido en una tecnolog\u00eda para la creaci\u00f3n de activos<\/h2>\n\n\n\n
El capitalismo financiero estadounidense y la nueva raz\u00f3n de Estado<\/h2>\n\n\n\n