{"id":103199,"date":"2026-06-23T14:51:12","date_gmt":"2026-06-23T12:51:12","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=103199"},"modified":"2026-06-23T14:51:15","modified_gmt":"2026-06-23T12:51:15","slug":"la-geoingenieria-es-un-idea-peligrosa-que-no-podemos-eludir","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/06\/23\/la-geoingenieria-es-un-idea-peligrosa-que-no-podemos-eludir\/","title":{"rendered":"La geoingenier\u00eda es una idea peligrosa que ya no podemos eludir"},"content":{"rendered":"\n
Algunas ideas se introducen en el debate p\u00fablico como promesas. Otras, como amenazas. La geoingenier\u00eda solar lleva mucho tiempo perteneciendo a la segunda categor\u00eda.<\/p>\n\n\n\n
La mera exposici\u00f3n de su principio basta para provocar inquietud: modificar deliberadamente la radiaci\u00f3n solar que recibe la Tierra con el fin de devolver al espacio una fracci\u00f3n de la luz solar y, de este modo, reducir artificialmente la temperatura del planeta. Esta intuici\u00f3n f\u00edsica se conoce desde hace 30 a\u00f1os: algunas grandes erupciones volc\u00e1nicas han enfriado la superficie terrestre al proyectar part\u00edculas hacia la estratosfera. La Modificaci\u00f3n de la Radiaci\u00f3n Solar (SRM) tratar\u00eda de reproducir una parte de este efecto de forma deliberada, controlada y continua.<\/p>\n\n\n\n
Para muchos, este proyecto es un ejemplo de desmesura cient\u00edfica arquet\u00edpica, digna de un Doctor Strangelove que juega con el termostato del mundo: responder a una intervenci\u00f3n planetaria con otra intervenci\u00f3n planetaria; confiar al ingenio t\u00e9cnico una crisis que, en parte, ha surgido de un exceso de poder t\u00e9cnico; ofrecer una c\u00f3moda v\u00eda de escape a la econom\u00eda de los combustibles f\u00f3siles, siempre dispuesta a reclamar diez a\u00f1os de pr\u00f3rroga, y luego otros diez m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n
A esto se suman las limitaciones y los riesgos f\u00edsicos. La SRM no elimina ni una sola tonelada de CO\u2082 de la atm\u00f3sfera. No repara el clima. No resuelve la acidificaci\u00f3n de los oc\u00e9anos. Deber\u00eda mantenerse a largo plazo: si se aplicara y luego se interrumpiera bruscamente, el calentamiento, que se habr\u00eda enmascarado temporalmente, volver\u00eda r\u00e1pidamente, con consecuencias potencialmente graves para los ecosistemas y las sociedades.<\/p>\n\n\n\n
Estas objeciones son graves. Deben seguir siendo el eje central del debate. Adem\u00e1s, no surgen de la nada: desde hace m\u00e1s de una d\u00e9cada, la modificaci\u00f3n de la radiaci\u00f3n solar es objeto de estudio por parte del IPCC, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, las academias cient\u00edficas y varios proyectos europeos que han examinado sus posibles efectos f\u00edsicos, as\u00ed como sus dimensiones jur\u00eddicas, \u00e9ticas y pol\u00edticas. Las propias instituciones europeas act\u00faan con cautela: el Mecanismo de Asesoramiento Cient\u00edfico de la Comisi\u00f3n Europea recomienda dar prioridad a la reducci\u00f3n de emisiones y a la adaptaci\u00f3n, no aplicar la SRM en el estado actual de los conocimientos y autorizar \u00fanicamente una investigaci\u00f3n rigurosa, transparente y \u00e9tica. Las cr\u00edticas m\u00e1s serias \u2014desde el Convenio sobre la Diversidad Biol\u00f3gica hasta el llamado a un Acuerdo Internacional de No Utilizaci\u00f3n\u2014 forman, por tanto, parte integrante del debate.<\/p>\n\n\n\n
Pero eso no basta para agotar el tema. El debate se estanca con demasiada frecuencia en una disyuntiva demasiado simplista \u2014la arrogancia tecnol\u00f3gica o el tab\u00fa moral\u2014 que no refleja adecuadamente la situaci\u00f3n real. Y es que el clima ya ha dejado de ser un \u00abexterior\u00bb intacto en el que bastar\u00eda con borrar nuestra huella para volver al estado anterior. Debido a las emisiones que se han producido durante m\u00e1s de un siglo, la humanidad ha modificado su composici\u00f3n qu\u00edmica, su temperatura y sus riesgos. Para siempre: el d\u00eda en que dejemos de emitir (\u00abcero neto\u00bb), el clima no volver\u00e1 a su estado anterior a la revoluci\u00f3n industrial, sino que se estabilizar\u00e1 en su estado actual.<\/p>\n\n\n\n
Evitar da\u00f1os futuros no es, por tanto, m\u00e1s que una parte de la pol\u00edtica clim\u00e1tica. Esta consiste, fundamentalmente, en tener en cuenta las consecuencias de un mundo que ya se ha transformado. Se trata de una pol\u00edtica de decisiones continuas sobre un sistema que ya se ha visto alterado. Reducir las emisiones, financiar la adaptaci\u00f3n, capturar carbono de la atm\u00f3sfera, transformar las infraestructuras y proteger a la poblaci\u00f3n son otras tantas formas de actuar frente a los riesgos clim\u00e1ticos. Estas opciones persiguen objetivos diferentes, producen sus efectos a ritmos distintos y cada una conlleva sus propios costos, limitaciones y efectos de distribuci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n
La geoingenier\u00eda solar debe entenderse en este contexto. En principio, podr\u00eda reducir r\u00e1pidamente la temperatura media y mitigar algunas olas de calor extremas, lo que permitir\u00eda reducir ciertos da\u00f1os, mientras que otras pol\u00edticas \u2014reducci\u00f3n de emisiones, adaptaci\u00f3n y captura de carbono\u2014 surten efecto m\u00e1s lentamente.<\/p>\n\n\n\n
En este sentido, no constituye, en primer lugar, una soluci\u00f3n clim\u00e1tica, sino una herramienta cuyo posible uso plantea inmediatamente cuestiones pol\u00edticas.<\/p>\n\n\n\n
Su inter\u00e9s radica en que podr\u00eda mitigar algunos de los efectos relacionados con el calentamiento global. Ahora que el umbral de 1,5 \u00b0C \u2014que durante mucho tiempo se ha considerado una l\u00ednea roja\u2014 est\u00e1 a punto de superarse, sus beneficios potenciales son de varios tipos: humanos, al salvar vidas; econ\u00f3micos, al reducir los costos derivados de los da\u00f1os clim\u00e1ticos y amortiguar las p\u00e9rdidas de productividad; ecol\u00f3gicos, al limitar el estr\u00e9s t\u00e9rmico que debilita los ecosistemas y ralentizar los impactos relacionados con el aumento de las temperaturas. En algunos escenarios, los primeros estudios indican que una combinaci\u00f3n de medidas de mitigaci\u00f3n, captura de carbono y SRM limitada podr\u00eda ofrecer una protecci\u00f3n mayor que la mitigaci\u00f3n por s\u00ed sola.<\/p>\n\n\n\n
Sus riesgos se deben a que la geoingenier\u00eda podr\u00eda generar, de forma no lineal, nuevos problemas o trasladar los problemas existentes a otros lugares. Esto plantea de inmediato cuestiones de justicia y gobernanza: qui\u00e9n podr\u00eda beneficiarse de ello, qui\u00e9n asume los costos o los da\u00f1os, qui\u00e9n decide, qui\u00e9n indemniza, qui\u00e9n supervisa y qui\u00e9n puede detenerlo. En este sentido, obliga a hacer expl\u00edcitas unas decisiones que la pol\u00edtica clim\u00e1tica suele dejar impl\u00edcitas.<\/p>\n\n\n\n
Por eso se merece algo mejor de lo que la caricatura est\u00e1 dispuesta a reconocerle. La tarea inmediata no consiste en aprobarla o rechazarla, sino en analizarla con el rigor suficiente para evitar varios escollos.<\/p>\n\n\n\n
En una sociedad rica, dotada de infraestructuras y sistemas sanitarios s\u00f3lidos, la geoingenier\u00eda solar puede parecer una tentaci\u00f3n prometeica o un s\u00edmbolo de desmesura. Sin embargo, en un pa\u00eds expuesto al calor, a un d\u00e9ficit cr\u00f3nico de financiaci\u00f3n y a cosechas fr\u00e1giles, la cuesti\u00f3n adquiere otra dimensi\u00f3n. De hecho, se sabe que estos pa\u00edses, los menos responsables del calentamiento global, son, sin embargo, los que sufren los da\u00f1os marginales m\u00e1s elevados. <\/p>\n\n\n\n
El Lancet Countdown estima que la exposici\u00f3n al calor provoca p\u00e9rdidas de ingresos relacionadas con la disminuci\u00f3n de la capacidad laboral de m\u00e1s de un bill\u00f3n de d\u00f3lares, lo que afecta de manera desproporcionada a los pa\u00edses de renta baja o media. Al mismo tiempo, las necesidades de adaptaci\u00f3n de los pa\u00edses en desarrollo alcanzan magnitudes entre 12 y 14 veces superiores a los flujos de financiaci\u00f3n p\u00fablica internacional realmente disponibles.<\/p>\n\n\n\n
Cada d\u00e9cima de grado adicional supone m\u00e1s d\u00edas en los que trabajar al aire libre resulta peligroso, unos rendimientos agr\u00edcolas m\u00e1s inestables, unos sistemas sanitarios m\u00e1s sobrecargados y unas infraestructuras que quedan obsoletas m\u00e1s r\u00e1pidamente. Los estudios de modelizaci\u00f3n sugieren que un enfriamiento global de aproximadamente 1 \u00b0C por SRM podr\u00eda reducir la mortalidad relacionada con la temperatura en varios cientos de miles de fallecimientos al a\u00f1o. <\/span>1<\/sup><\/a><\/span><\/span> Otros estudios indican que ciertos escenarios de geoingenier\u00eda solar podr\u00edan reducir las desigualdades de ingresos entre pa\u00edses, sobre todo porque las econom\u00edas tropicales y pobres sufren con mayor intensidad los efectos del calor. <\/span>2<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n En este contexto, plantearse la posibilidad de un instrumento capaz de reducir r\u00e1pidamente el calentamiento global es una respuesta racional ante un conjunto de opciones perjudiciales. La India lo est\u00e1 estudiando oficialmente en el seno de un organismo presidido por el primer ministro. China trabaja en ello de forma m\u00e1s discreta, a trav\u00e9s de sus redes de investigaci\u00f3n y expertos. Varios Estados africanos se est\u00e1n interesando por ello, a menudo desde la perspectiva de la justicia clim\u00e1tica y la vulnerabilidad. Esto no prejuzga en modo alguno la posici\u00f3n final de los pa\u00edses vulnerables respecto a un posible despliegue de estas tecnolog\u00edas. Muchos podr\u00edan oponerse a ello. Pero su inter\u00e9s por la cuesti\u00f3n no merece ni sospechas ni condescendencia. El debate Norte-Sur se envenena cuando los pa\u00edses menos expuestos pretenden determinar qu\u00e9 preguntas tienen derecho a plantear los pa\u00edses m\u00e1s expuestos.<\/p>\n\n\n\n El problema pol\u00edtico que plantea la geoingenier\u00eda no se parece a ning\u00fan otro en la pol\u00edtica clim\u00e1tica. La mayor\u00eda de las medidas clim\u00e1ticas son lentas, costosas, de \u00e1mbito nacional y acumulativas. La modificaci\u00f3n de la radiaci\u00f3n solar tendr\u00eda efectos r\u00e1pidos (la temperatura descender\u00eda en unos meses), consecuencias transfronterizas (es imposible limitar el enfriamiento a una regi\u00f3n o un pa\u00eds debido a la circulaci\u00f3n atmosf\u00e9rica), unos costos t\u00e9cnicos directos reducidos en comparaci\u00f3n con los presupuestos p\u00fablicos mundiales (del orden de unos pocos miles de millones de d\u00f3lares al a\u00f1o), y la tecnolog\u00eda necesaria para su implementaci\u00f3n es ampliamente accesible. En otras palabras, est\u00e1 al alcance de muchos. Un Estado, una coalici\u00f3n reducida o un actor privado que viera en ello un inter\u00e9s propio podr\u00eda convencerse de que posee la capacidad t\u00e9cnica y la justificaci\u00f3n moral para actuar por su cuenta.<\/p>\n\n\n\n Este temor alimenta una objeci\u00f3n a la propia investigaci\u00f3n. Investigar, experimentar e institucionalizar un \u00e1mbito equivaldr\u00eda ya a abrir una caja de Pandora: una vez constituida la capacidad t\u00e9cnica, las sociedades ya no podr\u00edan detenerse. La objeci\u00f3n debe tomarse en serio, pero se basa en un determinismo demasiado simplista. No todas las capacidades t\u00e9cnicas se convierten en pr\u00e1cticas aceptadas. La clonaci\u00f3n reproductiva humana ha sido ampliamente contenida por prohibiciones \u00e9ticas y jur\u00eddicas. Las armas qu\u00edmicas, a pesar de su dominio, han sido objeto de una firme prohibici\u00f3n internacional. Estos precedentes no garantizan nada en lo que respecta a la SRM, pero recuerdan que el paso del conocimiento al uso depende de las instituciones, las normas y las decisiones pol\u00edticas, y no de una fatalidad t\u00e9cnica.<\/p>\n\n\n\n Muchos justifican su reticencia hacia la investigaci\u00f3n sobre la SRM con otro argumento: el riesgo moral. Cuanto m\u00e1s sepamos sobre esta tecnolog\u00eda, mayor ser\u00e1 el riesgo de que nos veamos tentados a utilizarla; cuanto m\u00e1s cre\u00edble parezca, m\u00e1s podr\u00eda debilitar los esfuerzos dedicados a la reducci\u00f3n de emisiones. Es leg\u00edtimo preocuparse por que la geoingenier\u00eda se convierta en el argumento de quienes desean prolongar la econom\u00eda basada en los combustibles f\u00f3siles, o por que algunos presenten lo que es, en esencia, una tecnolog\u00eda para gestionar los s\u00edntomas como una alternativa al tratamiento de la causa.<\/p>\n\n\n\n Pero el riesgo moral tiene muchas caras. Otra de ellas es el riesgo de los hechos consumados. Al negarse a adquirir los conocimientos suficientes para evaluar los riesgos, comprender los efectos regionales y establecer normas, la comunidad internacional dejar\u00eda v\u00eda libre a iniciativas menos transparentes. <\/span>3<\/sup><\/a><\/span><\/span> El vac\u00edo atrae a los empresarios. As\u00ed lo han demostrado episodios recientes, como esas iniciativas privadas que pretenden vender \u00abcr\u00e9ditos de enfriamiento\u00bb mediante globos cargados de di\u00f3xido de azufre. A escala f\u00edsica, estos experimentos eran min\u00fasculos. Pero ponen de relieve y se aprovechan de un vac\u00edo de gobernanza. La falta de conocimiento no elimina la posibilidad de actuar; solo reduce la capacidad colectiva para regular dicha acci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n Por \u00faltimo, existe una tercera forma de riesgo moral, de la que se habla con menos frecuencia. Consiste en considerar moralmente neutro el hecho de renunciar a examinar una opci\u00f3n que, en determinadas circunstancias, podr\u00eda reducir da\u00f1os importantes para poblaciones especialmente vulnerables. Negarse a saber no es una postura sin consecuencias. Cuando aumentan los riesgos clim\u00e1ticos, la ignorancia genera costos, p\u00e9rdidas de oportunidades y traslada los riesgos a otros actores. Priva a las sociedades de la posibilidad de evaluar las opciones que les conciernen. Las sociedades relativamente protegidas pueden permitirse mantener una distancia moral respecto a una herramienta cuya necesidad apenas prev\u00e9n. Una isla expuesta a la subida del nivel del mar o un agricultor del Sahel que se enfrenta a rendimientos inciertos pueden preguntarse razonablemente por qu\u00e9 otros deber\u00edan decidir en su lugar qu\u00e9 riesgos merecen ser analizados.<\/p>\n\n\n\n Existen riesgos morales que compiten entre s\u00ed. \u00bfCu\u00e1l parece m\u00e1s grave, cu\u00e1l es m\u00e1s probable y qu\u00e9 instituciones permiten contenerlos simult\u00e1neamente? Estas son cuestiones pol\u00edticas.<\/p>\n\n\n\n La geoingenier\u00eda solar obliga a la pol\u00edtica clim\u00e1tica a adentrarse en una reflexi\u00f3n m\u00e1s compleja y, por lo tanto, menos c\u00f3moda. Una \u00e9poca en la que ya no basta con contraponer la reducci\u00f3n de emisiones a otros instrumentos, como si uno de ellos pudiera eximirnos de plantearnos los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n La gran debilidad del debate actual sobre el clima radica en que, durante mucho tiempo, se ha hablado como si las decisiones acertadas no implicaran tener que hacer concesiones. Este reflejo ten\u00eda una utilidad pol\u00edtica: hab\u00eda que evitar que la complejidad sirviera de excusa para la inacci\u00f3n (recordemos c\u00f3mo Al Gore rechazaba el tema de la adaptaci\u00f3n, al que calificaba de \u00abpalabra que empieza por A\u00bb, alegando que desviar\u00eda los esfuerzos indispensables para la mitigaci\u00f3n). Pero tambi\u00e9n ha dado lugar a un debate a veces demasiado limitado para las decisiones que se avecinan.<\/p>\n\n\n\n La pol\u00edtica clim\u00e1tica real ya se articula en torno a instrumentos imperfectos. Su jerarqu\u00eda es importante.<\/p>\n\n\n\n La mitigaci\u00f3n sigue siendo prioritaria, ya que el calentamiento depende de las reservas acumuladas de gases de efecto invernadero. Las emisiones netas persistentes aumentan este stock y prolongan el calentamiento. Por lo tanto, la reducci\u00f3n r\u00e1pida de las emisiones es la condici\u00f3n indispensable para cualquier estabilizaci\u00f3n. Su ritmo plantea cuestiones relacionadas con la transformaci\u00f3n industrial y tecnol\u00f3gica, la justicia social, la competitividad y la financiaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n A continuaci\u00f3n viene la adaptaci\u00f3n, con su propia urgencia. Las ciudades, los puertos, las carreteras, los sistemas agr\u00edcolas, los hospitales y las aseguradoras se dise\u00f1aron para un clima que ya no existe. Adaptarlos implica tomar decisiones sobre el ritmo, la financiaci\u00f3n, la protecci\u00f3n social, las prioridades territoriales y la justicia. La adaptaci\u00f3n salva vidas, consume recursos escasos y se enfrenta a l\u00edmites f\u00edsicos.<\/p>\n\n\n\n La captura de carbono responde a otra l\u00f3gica. Como compensaci\u00f3n por las emisiones residuales, plantea una cuesti\u00f3n de integridad, de coste de oportunidad y de permanencia. Como medida de recuperaci\u00f3n hist\u00f3rica, plantea una cuesti\u00f3n moral y econ\u00f3mica m\u00e1s radical: \u00bfqui\u00e9n pagar\u00e1 por reparar un da\u00f1o antiguo cuyos responsables, beneficiarios y v\u00edctimas se encuentran dispersos a lo largo del tiempo?<\/p>\n\n\n\n La SRM introduce una estructura de arbitraje diferente. Obliga a comparar los riesgos generados con los riesgos evitados. Sus riesgos f\u00edsicos, pol\u00edticos, geopol\u00edticos e institucionales deben evaluarse frente a los riesgos de un mundo m\u00e1s c\u00e1lido en su ausencia. Obliga a comparar varios futuros deteriorados. Esta l\u00f3gica modifica la naturaleza del debate. La SRM no exime de elegir, pero hace que las elecciones sean mucho m\u00e1s expl\u00edcitas: \u00bfdebemos dar prioridad a la reducci\u00f3n de las olas de calor extremas, a la estabilidad de los monzones, a la seguridad alimentaria, a la protecci\u00f3n de los ecosistemas, a la reducci\u00f3n de las desigualdades entre pa\u00edses o al acercamiento progresivo hacia unas condiciones clim\u00e1ticas m\u00e1s cercanas a la era preindustrial? Estos objetivos pueden converger y luego divergir. Reflejan visiones diferentes del clima deseable.<\/p>\n\n\n\n En cierto modo, la SRM nos obliga a reflexionar en profundidad sobre las pol\u00edticas del Antropoceno. Pone de manifiesto lo que la pol\u00edtica clim\u00e1tica har\u00e1 cada vez con m\u00e1s frecuencia: arbitrar entre riesgos, en un contexto de incertidumbre, en un mundo que ya se ha transformado.<\/p>\n\n\n\n La ciencia puede arrojar luz sobre las consecuencias de estas decisiones. Puede indicar lo que sugieren los modelos, lo que permiten inferir las observaciones y qu\u00e9 incertidumbres son lo suficientemente importantes como para modificar la decisi\u00f3n. No elige los fines. Esa elecci\u00f3n depende de las preferencias colectivas, las culturas pol\u00edticas, la tolerancia al riesgo, las responsabilidades y las instituciones.<\/p>\n\n\n\n El principio de precauci\u00f3n ocupa, al menos en Europa (mucho menos en otros lugares), un lugar central en este debate. Explicitar estas decisiones no significa abandonarlo, sino, por el contrario, volver a una disciplina en la toma de decisiones. Esto requiere identificar los da\u00f1os plausibles, comparar los riesgos de la acci\u00f3n con los de la inacci\u00f3n, precisar los aspectos irreversibles, determinar qui\u00e9n asume las consecuencias, prever mecanismos de interrupci\u00f3n y garantizar la transparencia.<\/p>\n\n\n\n En un mundo que ya es peligroso, la prudencia puede justificar una moratoria sobre el despliegue. Puede justificar una investigaci\u00f3n p\u00fablica y supervisada. En un futuro posible \u2014con mayores da\u00f1os clim\u00e1ticos, conocimientos m\u00e1s s\u00f3lidos e instituciones m\u00e1s leg\u00edtimas\u2014, tambi\u00e9n podr\u00eda llevar a algunos responsables pol\u00edticos a considerar que un despliegue estrictamente regulado reduce el riesgo total. Reconocerlo no es una llamada al uso, sino una aclaraci\u00f3n: la precauci\u00f3n es un m\u00e9todo de juicio ante la incertidumbre, y no un principio para evitar el juicio.<\/p>\n\n\n\n El desacuerdo sobre la SRM va, por tanto, mucho m\u00e1s all\u00e1 de la f\u00edsica de la atm\u00f3sfera.<\/p>\n\n\n\n Una primera discrepancia se refiere a la confianza que se deposita en las instituciones, en la cooperaci\u00f3n internacional y en el dominio de las tecnolog\u00edas. <\/p>\n\n\n\n En este debate, la postura m\u00e1s extendida parte de un diagn\u00f3stico de desconfianza. Los riesgos son demasiado amplios, las instituciones demasiado fr\u00e1giles y los incentivos demasiado peligrosos. Una tecnolog\u00eda capaz de modificar el clima mundial, puesta en manos de gobiernos sujetos a ciclos electorales, en un contexto de rivalidades geopol\u00edticas, parece exceder las capacidades habituales de la pol\u00edtica. Desde esta perspectiva, la prudencia exige prevenir el uso unilateral y trabajar por una prohibici\u00f3n internacional lo m\u00e1s amplia posible.<\/p>\n\n\n\n Otra postura parte de un diagn\u00f3stico diferente: los riesgos de la tecnolog\u00eda son reales, pero tambi\u00e9n lo son los riesgos de un mundo m\u00e1s c\u00e1lido y de la ignorancia organizada. El dominio tecnol\u00f3gico debe ser supervisado, cuestionado y sometido a deliberaci\u00f3n, sin dar por sentado que es imposible. Desde esta perspectiva, se trata de establecer unas condiciones: \u00bfcu\u00e1les son los conocimientos, las instituciones, las garant\u00edas y los mecanismos que permitir\u00edan tomar una decisi\u00f3n s\u00f3lida, incluida, en su caso, la decisi\u00f3n de renunciar?\u00a0<\/p>\n\n\n\n Estas dos posturas son m\u00e1s serias que sus caricaturas. Es preferible explicar esta divergencia a lanzar una acusaci\u00f3n vaga de \u00abtecnosolucionismo\u00bb. El problema no es que la SRM sea \u00abtecnol\u00f3gica\u00bb: cualquier pol\u00edtica clim\u00e1tica moderna ya lo es, desde las redes el\u00e9ctricas hasta las bombas de calor, desde la captura de carbono hasta los sistemas de alerta temprana. El problema es saber al servicio de qu\u00e9 concepci\u00f3n del mundo se estudiar\u00eda, se regular\u00eda o se rechazar\u00eda esta tecnolog\u00eda.<\/p>\n\n\n\n Hay un segundo desacuerdo, a\u00fan m\u00e1s profundo, que atraviesa el debate: \u00bfqu\u00e9 importancia hay que dar a los intereses humanos frente a los propios entornos naturales?<\/p>\n\n\n\n La SRM obliga a indicar qu\u00e9 tipo de ambiente se pretende crear, para qui\u00e9n y seg\u00fan qu\u00e9 criterios.<\/p>\n\n\n\n Un enfoque antropoc\u00e9ntrico considerar\u00e1 prioritario reducir los da\u00f1os que sufren las sociedades humanas: las muertes relacionadas con el calor, las p\u00e9rdidas agr\u00edcolas, la disminuci\u00f3n de la productividad, la pobreza y la inseguridad alimentaria. Esta perspectiva reconoce el valor de los entornos naturales, pero solo los protege en la medida en que su degradaci\u00f3n nos afecta en forma de p\u00e9rdidas econ\u00f3micas, sociales y sanitarias. La ciencia, el ingenio y la tecnolog\u00eda se convierten en medios leg\u00edtimos para acelerar las transiciones y limitar el sufrimiento. En este contexto, la cuesti\u00f3n principal es saber si una reducci\u00f3n parcial del calentamiento global puede preservar m\u00e1s vidas, capacidades productivas y bienestar que los escenarios sin SRM.<\/p>\n\n\n\n Otro enfoque, basado en una ecolog\u00eda de los l\u00edmites, otorga a los entornos naturales un valor propio, que no puede reducirse a los servicios que prestan a la humanidad. Reconoce obligaciones para con otras especies, los ecosistemas, los paisajes, los ciclos biogeoqu\u00edmicos y las formas de vida no humanas, admitiendo que el desarrollo humano pueda verse limitado por dichas obligaciones. Desde esta perspectiva, una intervenci\u00f3n intencionada sobre la radiaci\u00f3n solar puede parecer una transgresi\u00f3n moral que consolida una l\u00f3gica de gesti\u00f3n tecnol\u00f3gica permanente de lo vivo, aunque algunos beneficios para el ser humano parezcan plausibles, a menos que la SRM pueda proteger tambi\u00e9n los ecosistemas o favorecer las v\u00edas de restauraci\u00f3n de la naturaleza, en cuyo caso se plantea otro dilema, puramente tecnol\u00f3gico.<\/p>\n\n\n\n Ning\u00fan modelo podr\u00e1 eliminar esta discrepancia. Los modelos pueden estimar los efectos sobre la temperatura, las precipitaciones, los rendimientos, la mortalidad o los ingresos. Pero no pueden decidir por s\u00ed solos cu\u00e1l es la jerarqu\u00eda de riesgos y prioridades.<\/p>\n\n\n\n La SRM obliga a estas dos corrientes ecol\u00f3gicas a dialogar entre s\u00ed. Obliga a preguntarse qu\u00e9 clima se pretende conseguir, para qui\u00e9n y seg\u00fan qu\u00e9 criterios. Obliga a dejar claro el lugar que se desea otorgar a la restauraci\u00f3n de la naturaleza y el que se quiere reservar para el desarrollo humano. La ciencia aclara las consecuencias; no elige los fines.<\/p>\n\n\n\n Es en este estrecho margen donde la Comisi\u00f3n sobre el Exceso Clim\u00e1tico ha buscado un terreno viable. La Comisi\u00f3n, que hemos presidido y asesorado, creada por el Foro de Par\u00eds por la Paz, ha reunido durante 18 meses a responsables y expertos procedentes de todas las grandes regiones del mundo (Uni\u00f3n Europea, Estados Unidos, China, \u00c1frica, India, Indonesia, Am\u00e9rica Latina, islas del Pac\u00edfico), investigadores de primer orden (Stanford, Oxford, Harvard, Tsinghua y la vicepresidencia del IPCC) y j\u00f3venes representantes de los movimientos clim\u00e1ticos. Nuestro trabajo se centr\u00f3, en t\u00e9rminos generales, en los riesgos del sobrecalentamiento clim\u00e1tico y estudi\u00f3 los cuatro enfoques para hacerles frente: reducci\u00f3n de emisiones, adaptaci\u00f3n, captura de carbono y modificaci\u00f3n de la radiaci\u00f3n solar. En este orden: C antes que A, A antes que R y R antes que E, lo que la Climate Overshoot Commission hab\u00eda resumido en la doctrina CARE: Cut emissions, Adapt, Remove carbon, Explore solar radiation modification<\/em>. <\/span>4<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n El consenso alcanzado sobre la SRM se resume en unas cuantas propuestas sencillas.<\/p>\n\n\n\n En primer lugar, ignorar la SRM aumenta los riesgos. Es necesario reducir las incertidumbres f\u00edsicas, pol\u00edticas e institucionales, ya que la falta de conocimientos favorece las decisiones precipitadas y las acciones aisladas. En segundo lugar, la SRM solo puede desempe\u00f1ar un papel complementario respecto a la reducci\u00f3n de emisiones. Act\u00faa sobre una parte de los efectos del calentamiento, mientras que las emisiones son su causa principal. Si el stock de gases de efecto invernadero sigue aumentando, la presi\u00f3n sobre cualquier intervenci\u00f3n radiativa aumenta con \u00e9l. Por \u00faltimo, la falta de gobernanza aumenta la probabilidad de que se produzcan implementaciones peligrosas o injustas, mientras que un marco com\u00fan puede reducir el incentivo para actuar de forma aislada.<\/p>\n\n\n\n De ah\u00ed se deriva una doctrina de moderaci\u00f3n activa, basada en tres principios:<\/p>\n\n\n\n El primero es una investigaci\u00f3n responsable, es decir, p\u00fablica, abierta, transparente, ajena a la l\u00f3gica comercial, sujeta a la normativa medioambiental y destinada a esclarecer tanto los efectos f\u00edsicos como las consecuencias econ\u00f3micas, sociales y geopol\u00edticas. El Reino Unido ha puesto en marcha un importante programa p\u00fablico de investigaci\u00f3n sobre las t\u00e9cnicas denominadas de \u00abenfriamiento clim\u00e1tico\u00bb, lo cual hay que celebrar. Esta investigaci\u00f3n debe, en t\u00e9rminos m\u00e1s generales, incluir a los pa\u00edses en desarrollo como generadores de conocimiento.<\/p>\n\n\n\n El segundo es iniciar cuanto antes di\u00e1logos informales sobre la gobernanza de un posible despliegue. Hay que hacerlo ahora. Los acuerdos internacionales llevan tiempo; las capacidades t\u00e9cnicas avanzan; las crisis reducen el margen de deliberaci\u00f3n. Entre estas temporalidades, hay que definir principios, m\u00e9todos comunes de evaluaci\u00f3n, garant\u00edas de transparencia, mecanismos de decisi\u00f3n y de supervisi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n Por \u00faltimo, la tercera medida es una moratoria sobre cualquier despliegue o experimentaci\u00f3n a gran escala que implique un riesgo transfronterizo significativo, mientras no se consideren suficientes los conocimientos y los marcos de gobernanza. Esta moratoria dota a la investigaci\u00f3n de coherencia pol\u00edtica. Permite comprender mejor la cuesti\u00f3n al tiempo que se suspende su puesta en pr\u00e1ctica. Afirma que el conocimiento y la autorizaci\u00f3n son dos decisiones distintas. Protege a la investigaci\u00f3n de la sospecha de convertirse en una v\u00eda de acceso al despliegue, independientemente de los resultados de dicha investigaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n La gobernanza de la SRM comenzar\u00e1 antes que cualquier gran tratado universal. La diplomacia suele funcionar as\u00ed: antes de un tratado, se necesita una norma; antes de una norma, se necesita un grupo capaz de definir qu\u00e9 exige un comportamiento responsable.<\/p>\n\n\n\n Una coalici\u00f3n reducida de gobiernos de diversa procedencia geogr\u00e1fica podr\u00eda desempe\u00f1ar esta funci\u00f3n. Deber\u00eda reunir a pa\u00edses del Norte y del Sur, a grandes emisores y a Estados vulnerables, a pa\u00edses que cuentan con importantes capacidades cient\u00edficas y a otros que, en primer lugar, necesitan reforzar sus propias capacidades. Su funci\u00f3n consistir\u00eda en reducir la probabilidad de que la primera medida seria en materia de SRM provenga de un actor aislado o sin la supervisi\u00f3n adecuada.<\/p>\n\n\n\n Una coalici\u00f3n de este tipo podr\u00eda defender tres principios: una moratoria sobre el despliegue en la actualidad, el rechazo a una carrera comercial y una investigaci\u00f3n transparente y compartida. Dar\u00eda voz a los gobiernos indecisos y crear\u00eda un lenguaje com\u00fan entre Estados que, de otro modo, correr\u00edan el riesgo de descubrir demasiado tarde sus desacuerdos. Una diplomacia clim\u00e1tica de gran envergadura podr\u00eda haber abordado este tema para encauzarlo antes de que se trasladara a \u00e1mbitos menos controlados, donde alimenta narrativas simplistas y recelos entre el Norte y el Sur.<\/p>\n\n\n\n El mundo m\u00e1s deseable sigue siendo evidente: es aquel en el que las emisiones se reducen r\u00e1pidamente, la adaptaci\u00f3n se financia en funci\u00f3n de las necesidades, en el que una captura de carbono de alta calidad permite corregir parte del stock hist\u00f3rico, y en el que una cooperaci\u00f3n internacional lo suficientemente s\u00f3lida hace innecesaria cualquier intervenci\u00f3n sobre la radiaci\u00f3n solar. Pero desear ese mundo no basta para hacerlo realidad. Y negarse a estudiar la SRM no garantiza que esta vaya a seguir siendo una quimera. Lo \u00fanico que garantiza es que, si la cuesti\u00f3n vuelve a plantearse con m\u00e1s fuerza, lo har\u00e1 en un panorama m\u00e1s pobre en ciencia, m\u00e1s fr\u00e1gil en gobernanza y m\u00e1s injusto en la distribuci\u00f3n de capacidades.<\/p>\n\n\n\n La geoingenier\u00eda solar obliga a la pol\u00edtica clim\u00e1tica a entrar en una era de mayor responsabilidad ante la complejidad. Nos obliga a distinguir qu\u00e9 queremos reducir, qu\u00e9 queremos restaurar, qu\u00e9 riesgos estamos dispuestos a asumir, qu\u00e9 les debemos a los pa\u00edses vulnerables, qu\u00e9 les debemos a los entornos naturales y a qu\u00e9 instituciones podemos confiar las decisiones que traspasan fronteras y perduran en el tiempo. Ya es hora.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":" Para hacer frente a los riesgos existenciales del calentamiento global, \u00bfes necesario atenuar la luz del sol?<\/p>\n","protected":false},"author":61106,"featured_media":103148,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"templates\/post-editorials.php","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_trash_the_other_posts":false,"_yoast_wpseo_estimated-reading-time-minutes":21,"footnotes":""},"categories":[98],"tags":[],"staff":[1507,719],"editorial_format":[1471],"serie":[],"audience":[],"geo":[198],"class_list":["post-103199","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-energia-y-medio-ambiente","staff-adrien-abecassis","staff-pascal-lamy","editorial_format-piezas-de-doctrinas","geo-mundo"],"acf":{"open_in_webview":false,"accent":"default","_thumbnail_id":103148,"excerpt":"Para hacer frente a los riesgos existenciales del calentamiento global, \u00bfes necesario atenuar la luz del sol?","display_date":"","new_abstract":true},"yoast_head":"\nEl riesgo de la ignorancia<\/h2>\n\n\n\n
Una gram\u00e1tica de los futuros imperfectos<\/h2>\n\n\n\n
Gestionar los riesgos<\/h2>\n\n\n\n
La confianza en las instituciones frente a la tecnolog\u00eda: el \u00abtecnosolucionismo\u00bb<\/h3>\n\n\n\n
\u00bfEs el ecologismo una forma de humanismo?<\/h3>\n\n\n\n
Una doctrina de moderaci\u00f3n activa<\/h3>\n\n\n\n
De la doctrina a la norma<\/h2>\n\n\n\n