{"id":102548,"date":"2026-06-17T11:44:31","date_gmt":"2026-06-17T09:44:31","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=102548"},"modified":"2026-06-17T11:44:36","modified_gmt":"2026-06-17T09:44:36","slug":"puede-china-sobrevivir-al-siglo-chino","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/06\/17\/puede-china-sobrevivir-al-siglo-chino\/","title":{"rendered":"\u00bfPodr\u00e1 China sobrevivir al siglo chino?"},"content":{"rendered":"\n

China avanza por la cuerda floja: nunca antes su aparato industrial hab\u00eda parecido tan potente, ni sus debilidades internas hab\u00edan sido tan evidentes. Est\u00e1 subiendo de categor\u00eda, aumentando su capacidad productiva y ganando proporci\u00f3n de mercado en sectores cada vez m\u00e1s estrat\u00e9gicos. Pero este poder productivo viene acompa\u00f1ado de una cara oculta cada vez m\u00e1s preocupante: exceso de capacidad, m\u00e1rgenes reducidos, productividad en descenso, endeudamiento masivo, crisis inmobiliaria y un consumo interno insuficiente que se est\u00e1 consolidando a largo plazo.<\/p>\n\n\n\n

Para analizar esta tensi\u00f3n, algunos economistas recurren al concepto de \u00abinvoluci\u00f3n\u00bb. En el debate p\u00fablico chino, este t\u00e9rmino se refiere, en un sentido m\u00e1s amplio, a una forma de competencia cada vez m\u00e1s intensa \u2014en la educaci\u00f3n, el trabajo o la econom\u00eda\u2014 en la que cada uno debe esforzarse m\u00e1s sin que su situaci\u00f3n mejore de forma proporcional. Aplicado a la econom\u00eda, describe una din\u00e1mica en la que un sistema intensifica sin cesar sus esfuerzos (inversi\u00f3n, deuda, capacidad productiva, competencia de precios) sin generar beneficios econ\u00f3micos proporcionales. La producci\u00f3n sigue aumentando, pero a costa de rendimientos decrecientes, exceso de capacidad y una asignaci\u00f3n del capital cada vez menos eficaz.<\/p>\n\n\n\n

Esta trayectoria recuerda, en varios aspectos, al Jap\u00f3n de los a\u00f1os ochenta, antes del estallido de su burbuja inmobiliaria y financiera: ralentizaci\u00f3n de la rentabilidad de las inversiones, aumento del exceso de capacidad, mayor dependencia del cr\u00e9dito y debilitamiento del sistema financiero.<\/p>\n\n\n\n

El ejemplo japon\u00e9s pone de relieve, sobre todo, un desequilibrio macroecon\u00f3mico fundamental: una econom\u00eda en la que la capacidad productiva crece m\u00e1s r\u00e1pido que la demanda interna. Mientras las ganancias de productividad sigan siendo elevadas, la inversi\u00f3n siga siendo rentable y los mercados exteriores contin\u00faen creciendo, este modelo puede sustentar una r\u00e1pida convergencia. Sin embargo, cuando la rentabilidad del capital disminuye y la demanda interna no toma el relevo, ese mismo mecanismo genera exceso de capacidad, una compresi\u00f3n de los m\u00e1rgenes, presiones desinflacionistas, una mayor dependencia del cr\u00e9dito y una necesidad creciente de mercados exteriores. Esta din\u00e1mica no se limita a la econom\u00eda china: se extiende al resto del mundo a trav\u00e9s de las exportaciones.<\/p>\n\n\n\n

Ah\u00ed es donde la cuesti\u00f3n adquiere una dimensi\u00f3n europea. Aunque este modelo acabara por resultar insostenible, nada garantiza que se ajuste r\u00e1pidamente. Los desequilibrios pueden prolongarse durante muchos a\u00f1os. Mientras tanto, el aumento del exceso de capacidad y de la competencia china puede debilitar profundamente la industria europea. En un escenario as\u00ed, ya no son solo unos pocos sectores aislados los que se ven amenazados, sino la mayor parte de la industria manufacturera europea.<\/p>\n\n\n\n

En otras palabras, la cuesti\u00f3n no es solo saber si el modelo chino puede perdurar. Tambi\u00e9n es fundamental saber cu\u00e1nto tiempo puede esperar Europa.<\/p>\n\n\n\n

1 \u2014 \u00bfQu\u00e9 es la involuci\u00f3n china?<\/h2>\n\n\n\n

El t\u00e9rmino \u00abinvoluci\u00f3n\u00bb se refiere a un proceso en el que un sistema sigue movilizando cada vez m\u00e1s recursos, capital o mano de obra sin generar ganancias de productividad proporcionales. Clifford Geertz lo utiliz\u00f3 inicialmente para describir ciertas econom\u00edas agrarias en las que la intensificaci\u00f3n del trabajo permit\u00eda mantener la producci\u00f3n sin una verdadera transformaci\u00f3n estructural ni un aumento sostenible de la productividad. En China, el t\u00e9rmino \u00abneijuan\u00bb<\/em> ha ido saliendo progresivamente del \u00e1mbito acad\u00e9mico para convertirse en una referencia habitual en el debate p\u00fablico. Se refiere a una situaci\u00f3n en la que la intensificaci\u00f3n de los esfuerzos \u2014en la educaci\u00f3n, el trabajo o la vida profesional\u2014 ya no se traduce en ganancias proporcionales. Las generaciones m\u00e1s j\u00f3venes suelen recurrir a este t\u00e9rmino para criticar una competencia que consideran excesiva, en la que cada uno se ve obligado a trabajar m\u00e1s, estudiar m\u00e1s o acumular m\u00e1s titulaciones simplemente para mantener su posici\u00f3n relativa.<\/p>\n\n\n\n

Partiendo de este significado social, varios investigadores y economistas han ido ampliando progresivamente el concepto al funcionamiento de la propia econom\u00eda china: <\/span>1<\/sup><\/a><\/span><\/span> el concepto remite a la idea de un modelo de crecimiento que sigue acumulando capital, capacidad productiva y deuda, pero con rendimientos econ\u00f3micos decrecientes. Una parte cada vez mayor de las inversiones y del cr\u00e9dito parece destinarse ahora menos a generar nuevas ganancias de productividad que a mantener artificialmente el ritmo de expansi\u00f3n del propio sistema productivo.<\/p>\n\n\n\n

Esta din\u00e1mica se traduce, en particular, en una sobreacumulaci\u00f3n de capacidad industrial en determinados sectores, una competencia extremadamente intensa que reduce los m\u00e1rgenes y la rentabilidad, una creciente dependencia del cr\u00e9dito para mantener la inversi\u00f3n y una tendencia a la baja de la eficiencia marginal del capital.<\/p>\n\n\n\n

Pero, en un plano m\u00e1s profundo, estos desequilibrios reflejan tambi\u00e9n una caracter\u00edstica fundamental del modelo chino: una parte excepcionalmente baja de la renta nacional sigue destin\u00e1ndose al consumo de los hogares, mientras que una parte muy elevada se destina a la inversi\u00f3n y al aparato productivo.<\/p>\n\n\n\n

Esta singularidad se manifiesta, en primer lugar, en el comportamiento de los hogares en materia de ahorro. Jap\u00f3n y Corea del Sur ofrecen dos puntos de comparaci\u00f3n reveladores: ambos han experimentado una r\u00e1pida recuperaci\u00f3n industrial basada en la inversi\u00f3n, las exportaciones y la mejora de la calidad de la producci\u00f3n manufacturera. Sin embargo, China mantiene, desde hace varias d\u00e9cadas, una tasa de ahorro excepcionalmente elevada, muy superior a la observada en estos dos pa\u00edses o en Estados Unidos.<\/p>\n\n\n\n

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