{"id":101379,"date":"2026-06-05T17:47:39","date_gmt":"2026-06-05T15:47:39","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=101379"},"modified":"2026-06-05T17:47:44","modified_gmt":"2026-06-05T15:47:44","slug":"alemania-debe-salir-de-la-negacion-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/06\/05\/alemania-debe-salir-de-la-negacion-2\/","title":{"rendered":"Alemania debe salir de la negaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n

Europa est\u00e1 sola. <\/span>1<\/sup><\/a><\/span><\/span> Ciertamente, no del todo ni de forma irrevocable, pero hay que reconocer que nunca lo hab\u00eda estado realmente desde 1945. Esta soledad sin duda habr\u00eda dejado estupefactos a los art\u00edfices del orden mundial de la posguerra, desde Monnet hasta Schuman, pasando por Adenauer, Bevin, Spinelli y Churchill, e incluso al propio De Gaulle cuando se encontraba de humor rebelde<\/a>. Por primera vez en tres generaciones, nos vemos obligados a reflexionar seriamente sobre la defensa de nuestro continente, la seguridad de su vecindad y la credibilidad de sus medios de disuasi\u00f3n, sin poder contar con la hip\u00f3tesis de que una caballer\u00eda aliada vendr\u00e1 siempre a salvarnos desde el extranjero.<\/p>\n\n\n\n

Entonces, \u00bfc\u00f3mo salir de esto? Esta situaci\u00f3n, en gran medida sin precedentes, exige la elaboraci\u00f3n de una respuesta estructurada.<\/p>\n\n\n\n

En primer lugar, la autonom\u00eda estrat\u00e9gica de Europa, que durante mucho tiempo ha sido una obsesi\u00f3n francesa, al tiempo que una fuente de incomodidad para los alemanes y de irritaci\u00f3n para los brit\u00e1nicos, se ha convertido hoy, nos guste o no, en una necesidad. No porque los argumentos a favor de esta autonom\u00eda nos hayan convencido, sino porque las alternativas que se nos presentan ahora son, sencillamente, inaceptables. <\/p>\n\n\n\n

En cierto modo, ya hemos empezado a ponerla en pr\u00e1ctica: as\u00ed lo demuestran las sumas sin precedentes que se han puesto sobre la mesa, las nuevas instituciones y la agilidad en la toma de decisiones, que se suceden a un ritmo que en 2019 habr\u00eda sido impensable. Pero los recursos financieros movilizados y las siglas no pueden constituir por s\u00ed solos una estrategia. En otras palabras: tenemos un presupuesto, pero a\u00fan no tenemos una doctrina. Eso es un problema.<\/p>\n\n\n\n

Por otra parte, si la respuesta propuesta ha de ser una verdadera respuesta europea, la cuesti\u00f3n alemana debe ocupar un lugar preponderante. El auge de Alemania como potencia militar constituye uno de los cambios m\u00e1s destacados en el arsenal de seguridad de Europa desde la ca\u00edda del Tel\u00f3n de Acero. La cuesti\u00f3n de si esta transformaci\u00f3n es una oportunidad o un problema para el resto del continente depender\u00e1 de su arraigo en Europa. En esta perspectiva, Berl\u00edn necesita una hoja de ruta renovada para entrar en esta nueva era. <\/p>\n\n\n\n

Por \u00faltimo, esta soledad europea no es solo militar. Tambi\u00e9n est\u00e1, por naturaleza, ligada a la preservaci\u00f3n de nuestra integridad pol\u00edtica. Nos hemos convertido en los guardianes de algo que va m\u00e1s all\u00e1 de nuestro territorio, una tradici\u00f3n pol\u00edtica cuyos dem\u00e1s pilares se encuentran hoy en dificultades.<\/p>\n\n\n\n

\u00bfC\u00f3mo hemos llegado a esta situaci\u00f3n?<\/h2>\n\n\n\n

La expresi\u00f3n \u00abautonom\u00eda estrat\u00e9gica europea\u00bb no entr\u00f3 en el vocabulario oficial de la Uni\u00f3n hasta 2013, en las conclusiones del Consejo Europeo de diciembre dedicado a la defensa. En aquel momento se hab\u00eda formulado con cuidado, para que no se percibiera como algo demasiado amenazante. Hac\u00eda referencia a la base industrial de la Uni\u00f3n, a su capacidad para fabricar sus propios helic\u00f3pteros y fragatas, y fue recibida en Londres y Washington con la sonrisa indulgente que se reserva a las declaraciones de los franceses.<\/p>\n\n\n\n

Esa sonrisa no tard\u00f3 en desvanecerse, primero lentamente, luego con cierta precipitaci\u00f3n. A partir de la d\u00e9cada de 2010, nos result\u00f3 cada vez m\u00e1s dif\u00edcil sonre\u00edr ante el cuestionamiento de algunas de nuestras certezas. Aunque la anexi\u00f3n de Crimea por parte de Rusia en 2014 puso fin a la tregua hist\u00f3rica de la posguerra fr\u00eda, en aquel momento no lo hab\u00edamos admitido del todo. El enfoque de la primera administraci\u00f3n de Trump hacia la OTAN \u2014las reprimendas p\u00fablicas sobre las contribuciones del 2 %, la sugerencia de que el art\u00edculo 5 podr\u00eda ser condicional\u2014 sacudi\u00f3 sin duda los cimientos psicol\u00f3gicos de la Alianza, aunque su arquitectura institucional se mantuviera firme. El Brexit ha privado a la Uni\u00f3n de su mayor potencia militar y de uno de sus dos Estados dotados de armas nucleares. La retirada no concertada de Afganist\u00e1n en 2021 demostr\u00f3 que incluso una administraci\u00f3n estadounidense atlantista seguir\u00eda marcando una agenda a la que los europeos se ver\u00edan obligados a adaptarse.<\/p>\n\n\n\n

A partir del 24 de febrero de 2022, esa sonrisa cort\u00e9s se desvaneci\u00f3 por completo. La invasi\u00f3n rusa de Ucrania no lo cambi\u00f3 todo para nosotros, es cierto, pero s\u00ed alter\u00f3 lo esencial. Demostr\u00f3 que una guerra terrestre a gran escala en Europa no era solo un recuerdo lejano, sino una nueva realidad. Ha demostrado que las industrias de defensa europeas, debilitadas por d\u00e9cadas marcadas por los \u00abdividendos de la paz\u00bb, eran incapaces de producir proyectiles de artiller\u00eda al ritmo al que la guerra los consum\u00eda. Dej\u00f3 patente que los pa\u00edses europeos, considerados individualmente, no dispon\u00edan de los medios estrat\u00e9gicos \u2014repostaje en vuelo, inteligencia por sat\u00e9lite, neutralizaci\u00f3n de las defensas a\u00e9reas enemigas, ataques de precisi\u00f3n de largo alcance\u2014 necesarios para transformar nuestros ej\u00e9rcitos, por lo dem\u00e1s llenos de buena voluntad, en ej\u00e9rcitos eficaces. Entre todos, ten\u00edamos m\u00e1s tanques a nuestra disposici\u00f3n que Rusia, pero fuimos incapaces de transportarlos hasta el frente.<\/p>\n\n\n\n

Nunca, en la historia moderna, nuestro continente ha tenido en su centro a una Alemania que fuera a la vez pac\u00edfica y militarmente dominante. <\/p>Franziska Brantner<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n

La guerra de Ucrania ha puesto de manifiesto, sobre todo, que, aunque el Estados Unidos de Biden segu\u00eda estando \u2014en aquel momento\u2014 dispuesto a desempe\u00f1ar un papel de primer orden, la seguridad europea ya no pod\u00eda ser un bien militar producido en Estados Unidos y consumido pasivamente por los europeos.<\/p>\n\n\n\n

La segunda administraci\u00f3n de Trump ha dejado clara esta constataci\u00f3n: al igual que el giro hacia Asia es muy real, la retirada de Europa es un hecho. Las condiciones relacionadas con el art\u00edculo 5, que antes solo se insinuaban, ahora se enuncian alto y claro. La retirada recientemente anunciada de 5 mil soldados estadounidenses de Alemania \u2014motivada, seg\u00fan nos dicen, menos por un c\u00e1lculo estrat\u00e9gico que por el descontento del presidente ante las cr\u00edticas del canciller Merz a la guerra contra Ir\u00e1n\u2014 es un detalle menor \u2014puesto que Estados Unidos ha anunciado que enviar\u00e1 el mismo n\u00famero de tropas a Polonia, pa\u00eds cuyo presidente es un aliado pol\u00edtico de Donald Trump\u2014, pero revelador. La defensa de Europa depende ahora en parte de los caprichos de un hombre en Washington. Sin embargo, esta constataci\u00f3n es tan evidente como lo es que resulta imposible basar la seguridad de 500 millones de personas \u00fanicamente en la figura de Trump.<\/p>\n\n\n\n

Este contexto ha llegado para quedarse. A lo largo de varias elecciones, los votantes estadounidenses, tanto republicanos como dem\u00f3cratas, han dejado claro que el equilibrio en el reparto de cargas dentro de la Alianza Atl\u00e1ntica debe cambiar. Eso es lo que desean y debemos tomar nota de ello y actuar en consecuencia. \u00bfQu\u00e9 opciones se nos ofrecen?<\/p>\n\n\n\n

La Uni\u00f3n Europea de Defensa<\/h2>\n\n\n\n

Desde marzo de 2025, hemos empezado a tomarnos la situaci\u00f3n m\u00e1s en serio. El libro blanco de la Comisi\u00f3n sobre la defensa europea \u2014Readiness 2030, inicialmente denominado \u00abReArm Europe\u00bb\u2014, se present\u00f3 el a\u00f1o pasado. En \u00e9l se propon\u00eda movilizar hasta 800.000 millones de euros en gasto de defensa en toda la Uni\u00f3n durante los pr\u00f3ximos a\u00f1os. Su primer pilar \u2014el instrumento \u00abSecurity Action for Europe\u00bb (SAFE)\u2014 prev\u00e9 150.000 millones de euros en pr\u00e9stamos a largo plazo a los Estados miembros para la adquisici\u00f3n conjunta de capacidades de defensa. El SAFE fue adoptado por el Consejo en mayo de 2025 y, en cuesti\u00f3n de meses, fue suscrito en su totalidad por 19 Estados miembros. Adem\u00e1s, 17 pa\u00edses han activado ya la cl\u00e1usula de exenci\u00f3n nacional del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, lo que les permite aumentar su gasto en defensa sin infringir las normas presupuestarias. En Alemania, incluso hemos modificado nuestra Constituci\u00f3n para que el gasto en defensa superior al 1 % del PIB pueda, de facto<\/em>, financiarse mediante un endeudamiento ilimitado. Estas decisiones constituyen los compromisos m\u00e1s importantes en favor de la defensa colectiva europea en los \u00faltimos setenta a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n

Por cierto, el ecosistema de defensa europeo ha multiplicado las siglas a un ritmo que har\u00eda sonrojar incluso al Pent\u00e1gono: SAFE, PESCO, EDIRPA, ASAP, EDIP. Cada una de ellas constituye un instrumento verdaderamente \u00fatil. En conjunto, reflejan la ausencia de una autoridad pol\u00edtica \u00fanica en materia de defensa. En el mejor de los casos, es el inicio de una estrategia que a\u00fan debe responder a cuatro preguntas: \u00bfcontra qui\u00e9n nos defendemos? \u00bfCon qu\u00e9 medios? \u00bfA trav\u00e9s de qu\u00e9 estructura de mando? \u00bfCon qu\u00e9 objetivo pol\u00edtico?<\/p>\n\n\n\n

La primera pregunta ya tiene una respuesta parcial: Rusia constituye la amenaza m\u00e1s grave, m\u00e1s inmediata y m\u00e1s cercana para el orden de seguridad europeo. Lo seguir\u00e1 siendo durante al menos una generaci\u00f3n, sea cual sea el desenlace de la guerra en Ucrania. Esto ya no es objeto de ning\u00fan debate serio en ninguna capital europea, incluidas aquellas que se empe\u00f1an en cuestionarlo a nivel ret\u00f3rico.<\/p>\n\n\n\n

A la segunda pregunta hemos empezado a responder con financiaci\u00f3n. Si se materializan, los 800.000 millones de euros anunciados constituyen una estimaci\u00f3n seria de los recursos de que disponemos. El problema es que los proyectiles de artiller\u00eda no aparecen por arte de magia, simplemente asignando fondos para ello. Por otra parte, la mayor parte de estos fondos sigue transitando por los canales nacionales: pero 27 presupuestos distintos implican tambi\u00e9n 27 procedimientos de compra distintos y 27 prioridades distintas. El dispositivo tal y como se presenta hoy en d\u00eda no permitir\u00e1 garantizar la dimensi\u00f3n europea com\u00fan necesaria para el establecimiento de una fuerza de disuasi\u00f3n global y cre\u00edble frente a cualquier agresor potencial.<\/p>\n\n\n\n

Apenas estamos empezando a responder a la tercera pregunta: no existe un mando europeo, y la Agencia Europea de Defensa es un organismo de coordinaci\u00f3n de la contrataci\u00f3n p\u00fablica, mientras que el Estado Mayor de la Uni\u00f3n es una c\u00e9lula de planificaci\u00f3n. Hoy en d\u00eda, en cualquier escenario plausible, el mando de las fuerzas europeas sigue siendo o bien una prerrogativa nacional, o bien un mando conjunto de la OTAN. En otras palabras, en los escenarios m\u00e1s exigentes, seguimos dependiendo de la buena voluntad de Estados Unidos o de su estado de \u00e1nimo.<\/p>\n\n\n\n

Por \u00faltimo, a\u00fan no hemos empezado realmente a responder a la cuarta pregunta: \u00bfcon qu\u00e9 objetivo pol\u00edtico nos estamos rearmando? Para disuadir a Rusia, sin duda. Pero la disuasi\u00f3n no es m\u00e1s que un medio. \u00bfNos estamos rearmando para facilitar la victoria de Ucrania o para mantener el statu quo<\/em>? En definitiva, \u00bfqu\u00e9 defendemos? No se trata de cuestiones te\u00f3ricas. Determinan de qu\u00e9 fuerzas y de qu\u00e9 base industrial necesitamos, y la postura nuclear que hay que adoptar en consecuencia. Ning\u00fan gobierno europeo ha formulado por el momento una respuesta a esta pregunta. La m\u00eda se resume en pocas palabras: la Uni\u00f3n Europea de la Defensa. Los grandes Estados que deber\u00edan formar parte de ella son Francia, Alemania, Polonia, Espa\u00f1a e Italia, as\u00ed como los pa\u00edses con experiencia en primera l\u00ednea, es decir, los pa\u00edses b\u00e1lticos y los pa\u00edses n\u00f3rdicos. Por \u00faltimo, los Estados que aportan un peso industrial y naval significativo en materia de defensa: los Pa\u00edses Bajos, idealmente Noruega y, lo cual es indispensable, el Reino Unido.<\/p>\n\n\n\n

En t\u00e9rminos m\u00e1s concretos, una Uni\u00f3n de la Defensa deber\u00eda basarse en cuatro pilares distintos que, en conjunto, constituir\u00e1n esa entidad de la que Europa nunca ha dispuesto hasta ahora.<\/p>\n\n\n\n

En primer lugar, fuerzas armadas europeas desplegables, y no formaciones que solo existen sobre el papel o un sistema de rotaciones de personal; unidades permanentes capaces de actuar bajo una cadena de mando europea cuando la situaci\u00f3n lo exija. En segundo lugar, estructuras de toma de decisiones que funcionen realmente, m\u00e1s r\u00e1pidas que la OTAN, pero capaces de tomarse el tiempo necesario para reflexionar a pesar del p\u00e1nico, con normas claras sobre qui\u00e9n decide qu\u00e9 y en nombre de qui\u00e9n. En tercer lugar, que las compras conjuntas sean la norma y no la excepci\u00f3n, y una agencia europea de armamento dotada de las competencias necesarias, con autoridad para tomar decisiones y el presupuesto para respaldarlas. En cuarto lugar, un complejo industrial europeo de defensa y seguridad verdaderamente integrado \u2014en lugar de 27 l\u00edderes nacionales en competencia\u2014, un mercado \u00fanico de la defensa estructurado de manera concertada en el que los finlandeses, los franceses, los alemanes, los neerlandeses, los polacos, los italianos, los espa\u00f1oles, los suecos, los checos, los brit\u00e1nicos y todos los dem\u00e1s miembros de la Uni\u00f3n Europea de la Defensa \u2014as\u00ed como, llegado el momento, nuestros h\u00e9roes y amigos ucranianos, cuyo ingenio y saber hacer ser\u00e1n muy valiosos\u2014 est\u00e9n reunidos en un todo.<\/p>\n\n\n\n

La f\u00f3rmula que propondr\u00eda es la siguiente: Nie wieder allein<\/em>, \u00abnunca m\u00e1s solos\u00bb.<\/p>Franziska Brantner<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n

Debemos ser plenamente conscientes de lo que esta arquitectura debe aportar. Las carencias de capacidad m\u00e1s reveladoras en 2026 no son solo aquellas que la guerra en Ucrania ya ha puesto de manifiesto \u2014artiller\u00eda, defensa a\u00e9rea integrada, ataques de precisi\u00f3n de largo alcance, inteligencia por sat\u00e9lite, medios estrat\u00e9gicos\u2014. Tambi\u00e9n son, cada vez m\u00e1s, de car\u00e1cter digital. Los drones han revolucionado la econom\u00eda del campo de batalla moderno. Hemos tardado demasiado en aprender la lecci\u00f3n. La Uni\u00f3n Europea de la Defensa debe ser un proyecto de soberan\u00eda que abarque todos los elementos en los que se basa hoy en d\u00eda el poder\u00edo militar moderno: una infraestructura en la nube soberana, comunicaciones seguras, nuestros propios chips, nuestras propias capacidades de IA para aplicaciones de defensa, as\u00ed como un esfuerzo serio y sostenido para reducir la dependencia europea de las tierras raras y los minerales cr\u00edticos importados. Sin esta columna vertebral digital e industrial, cada proyectil que produzcamos y cada avi\u00f3n que despleguemos seguir\u00e1 funcionando a partir de una infraestructura controlada desde fuera. <\/p>\n\n\n\n

Todo esto no es una quimera. Es la estructura m\u00ednima necesaria para hacer frente a nuestra soledad estrat\u00e9gica y, gracias a ella, empezaremos a disponer de una respuesta cre\u00edble a la pregunta de para qu\u00e9 sirven esos medios y bajo qu\u00e9 autoridad se utilizar\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n

Por \u00faltimo, la vocaci\u00f3n de Europa no es solo disuadir, sino tambi\u00e9n seguir siendo, como lo fue en su apogeo, una fuerza al servicio de la paz gracias a la diplomacia, al desarrollo y a la creaci\u00f3n paciente de instituciones que permitan ofrecer soluciones a los conflictos antes de que degeneren en luchas armadas.<\/p>\n\n\n\n

\u00abNie wieder allein<\/em>\u00bb: una estrategia para Alemania<\/h2>\n\n\n\n

En un reciente art\u00edculo de opini\u00f3n publicado con motivo del 81.\u00ba aniversario del fin de la guerra, Timothy Garton Ash<\/a> recordaba un hecho y planteaba una pregunta. <\/span>2<\/sup><\/a><\/span><\/span> El hecho es que Alemania volver\u00e1 a ser la primera potencia militar europea. A partir del a\u00f1o que viene, el gasto en defensa de Alemania alcanzar\u00e1 un nivel equivalente al de Francia y Gran Breta\u00f1a juntas. De aqu\u00ed a 2030, ser\u00e1 claramente superior al de ambos pa\u00edses. El objetivo declarado del gobierno alem\u00e1n, enunciado en su primera estrategia militar nacional \u2014titulada Verantwortung f\u00fcr Europa<\/em>, \u00abResponsabilidad para Europa\u00bb\u2014, es disponer del ej\u00e9rcito convencional m\u00e1s poderoso del continente. Salvo imprevistos, eso es lo que ocurrir\u00e1.<\/p>\n\n\n\n

A continuaci\u00f3n, Garton Ash plantea la siguiente pregunta: \u00bfc\u00f3mo podemos conseguir que, esta vez, el refuerzo del poder\u00edo militar alem\u00e1n sea un avance positivo para toda Europa?<\/p>\n\n\n\n

Del miedo alem\u00e1n al miedo a Alemania<\/h3>\n\n\n\n

Al canciller Merz le falt\u00f3 sentido de la historia cuando se pronunci\u00f3 sobre el poder\u00edo militar alem\u00e1n la semana del 8 de mayo, sin preocuparse ni por un instante de lo que esas palabras significaban y siguen significando en la memoria colectiva del continente. Esta despreocupaci\u00f3n resulta sorprendente. Nacida en la frontera franco-alemana, soy hija del proyecto de reconciliaci\u00f3n entre ambos pa\u00edses. Pero cada vez me pregunto m\u00e1s por la rapidez con la que mis conciudadanos \u00abolvidan\u00bb las cicatrices que el imperialismo alem\u00e1n y el nazismo dejaron por toda Europa. Verd\u00fan y el Somme. Varsovia y Coventry, Lidice y R\u00f3terdam. Auschwitz. La Rep\u00fablica Alemana de la posguerra se construy\u00f3 precisamente sobre el reconocimiento de que eso no deb\u00eda ni pod\u00eda volver a suceder jam\u00e1s. Nie wieder<\/em> son las dos palabras m\u00e1s sencillas y poderosas del lenguaje pol\u00edtico alem\u00e1n moderno: \u00abnunca m\u00e1s\u00bb. <\/p>\n\n\n\n

Desde hace setenta a\u00f1os, \u00abnie wieder\u00bb<\/em> ha sido sin\u00f3nimo de moderaci\u00f3n. A\u00fan hoy, este principio implica una reticencia constitucional a recurrir a la fuerza. Se ha traducido en la instauraci\u00f3n deliberada de una cultura estrat\u00e9gica cuya prudencia, a veces extrema, ha podido exasperar a nuestros aliados; y tambi\u00e9n en una deferencia, en cuestiones militares, hacia Washington, Par\u00eds y Londres. Esta moderaci\u00f3n es uno de los logros fundamentales del orden de posguerra. Era el precio que hab\u00eda que pagar para ser admitidos en una comunidad de naciones que ten\u00eda todas las razones para desconfiar de nosotros.<\/p>\n\n\n\n

\u200b\u200bPero ese \u00abnie wieder\u00bb<\/em> que se traduce en moderaci\u00f3n, en aplazamiento, en un ej\u00e9rcito m\u00e1s reducido de lo que exigen las circunstancias, ya no es el \u00abnie wieder\u00bb<\/em> que necesita el mundo actual. El \u00abnie wieder\u00bb<\/em> debe pasar ahora por un compromiso de Alemania para que las cat\u00e1strofes del siglo XX no vuelvan jam\u00e1s a este continente. La moderaci\u00f3n ante una Rusia agresiva y una Am\u00e9rica poco fiable es una mala interpretaci\u00f3n del \u00abnie wieder<\/em>\u00bb. Hoy, este lema debe ser reinterpretado para convertirse en una contribuci\u00f3n a la paz en Europa.<\/p>\n\n\n\n

La cuesti\u00f3n no es si debemos rearmarnos, sino c\u00f3mo. Y ese \u00abc\u00f3mo\u00bb tiene que ver con la percepci\u00f3n que Alemania tiene de s\u00ed misma.<\/p>\n\n\n\n

Nuestros vecinos observan con atenci\u00f3n el rearme alem\u00e1n, sus esfuerzos y sus intenciones. A la clase pol\u00edtica alemana le gustar\u00eda creer que todo va de maravilla, pero las encuestas cuentan otra historia: la del malestar que sienten los pa\u00edses europeos ante una Alemania en plena remilitarizaci\u00f3n, y nuestra aparente reticencia a responder a sus temores. No se trata de una cr\u00edtica gratuita: cuanto m\u00e1s tab\u00fa sea entre nosotros, m\u00e1s da\u00f1o causar\u00e1. En Berl\u00edn, desde hace tres a\u00f1os, nos hemos arrullado con una historia muy reconfortante: que la Zeitenwende <\/em>se esperaba desde hac\u00eda mucho tiempo, que Europa nos estaba agradecida, que nuestros socios esperaban que asumi\u00e9ramos nuestras responsabilidades y hoy nos felicitan por ello. Hay algo de verdad en ello: nuestros socios est\u00e1n, en general, aliviados de que Alemania haya despertado de su largo letargo estrat\u00e9gico. Pero detr\u00e1s de ese alivio, esos mismos socios, que se alegran de una Bundeswehr m\u00e1s fuerte, experimentan un sentimiento que su cortes\u00eda les impide expresar en voz alta: un malestar discreto, persistente y arraigado en la historia ante la perspectiva de un continente en el que la potencia militar hegem\u00f3nica volver\u00eda a ser Alemania. No lo dicen alto y claro porque son nuestros amigos, porque la Uni\u00f3n se ha construido sobre la supresi\u00f3n paciente de esas mismas inquietudes, y porque reconocen que la amenaza inmediata proviene de Mosc\u00fa, y no de Berl\u00edn. Pero el malestar est\u00e1 ah\u00ed. Es real y no es paranoia. Ser\u00eda ilusorio creer que se atenuar\u00e1 a medida que el presidente estadounidense reduzca su compromiso con la OTAN y pierda inter\u00e9s por la seguridad europea: al contrario, se intensificar\u00e1.<\/p>\n\n\n\n

\u00abLos alemanes bajo tutela\u00bb<\/h3>\n\n\n\n

Lord Ismay, primer secretario general de la OTAN, hab\u00eda declarado en una frase que pas\u00f3 a la historia que el objetivo de la Alianza era \u00abmantener a los rusos fuera, a los estadounidenses dentro y a los alemanes bajo tutela\u00bb. Esta f\u00f3rmula simplista e ir\u00f3nica ocultaba en el fondo una arquitectura muy real. Fue la presencia de Estados Unidos la que permiti\u00f3 mantener a los alemanes en su sitio y la que hizo que el poder alem\u00e1n, de vuelta entre sus vecinos y aliados, pudiera integrarse en las estructuras europeas en lugar de amenazarlas. A medida que los estadounidenses se retiran, la cuesti\u00f3n vuelve a salir a la luz. Nuestros vecinos est\u00e1n sintiendo los efectos. Nosotros, los alemanes, tambi\u00e9n debemos sentirlos. <\/p>\n\n\n\n

La reacci\u00f3n de la derecha polaca ante el rearme alem\u00e1n y la retirada estadounidense no es una irracionalidad que baste con erradicar mediante un poco de pedagog\u00eda. Es la memoria colectiva la que se expresa. Esa misma memoria se expresa en Praga, en Par\u00eds, en La Haya, en Atenas, en Bruselas. Tambi\u00e9n se expresa de forma m\u00e1s discreta entre nuestros amigos brit\u00e1nicos y estadounidenses. Nosotros, los alemanes, debemos escucharla. Debemos escucharla no porque nuestros vecinos est\u00e9n equivocados, sino porque hist\u00f3ricamente tienen raz\u00f3n. Nunca, en la historia moderna, este continente ha tenido en su centro a una Alemania a la vez pac\u00edfica y militarmente dominante. No podemos restarle importancia a esto con un simple gesto, poniendo de relieve los logros de la Rep\u00fablica Federal. Debemos ganarnos la confianza \u2014en contra de la experiencia hist\u00f3rica, en contra de los propios instintos\u2014 de unas poblaciones que tienen todas las razones para no confiar en nosotros.<\/p>\n\n\n\n

Sin embargo, este debate brilla por su ausencia en Alemania desde 2022. <\/p>\n\n\n\n\n\n

\n \n \r\n \r\n \r\n \r\n \r\n <\/picture>\r\n \n
\u00abEl hecho es que Alemania volver\u00e1 a convertirse en la primera potencia militar de Europa. A partir del a\u00f1o que viene, el gasto alem\u00e1n en defensa alcanzar\u00e1 un nivel equivalente al de Francia y Gran Breta\u00f1a juntas\u00bb.<\/figcaption>\n <\/a>\n<\/figure>\n\n\n

Se habla de la Zeitenwende<\/em> como de un proyecto alem\u00e1n \u2014lo que debemos hacer, lo que debemos gastar, lo que debemos construir\u2014, pero rara vez de c\u00f3mo se percibe desde Varsovia, Par\u00eds y Londres. Igualmente, rara vez nos preguntamos c\u00f3mo llevamos a cabo este rearme \u2014en gran parte mediante compras estadounidenses, siendo el resto mayoritariamente nacional, suministrado por nuestra propia base industrial, nuestras propias f\u00e1bricas, nuestras propias circunscripciones\u2014 y si es una forma de tranquilizar a nuestros vecinos o, por el contrario, un elemento capaz de reavivar discretamente sus miedos m\u00e1s antiguos. <\/p>\n\n\n\n

El malestar que sienten nuestros vecinos se ve, por supuesto, agravado por la situaci\u00f3n pol\u00edtica actual en Alemania, donde la Alternativa para Alemania (AfD) lidera actualmente las encuestas nacionales. Parad\u00f3jicamente, un gobierno liderado por la AfD parecer\u00eda m\u00e1s inclinado a adoptar una pol\u00edtica de apaciguamiento hacia Mosc\u00fa que a recurrir de forma agresiva al poder\u00edo militar alem\u00e1n: tal es la iron\u00eda hist\u00f3rica del nacionalismo alem\u00e1n actual. Pero el horizonte de planificaci\u00f3n de la nueva estrategia militar alemana se extiende hasta 2035. Nadie puede predecir la pol\u00edtica alemana de 2035. La nueva Bundeswehr que hoy est\u00e1 tomando forma estar\u00e1 en manos de coaliciones pol\u00edticas que a\u00fan no podemos nombrar, en condiciones geopol\u00edticas que a\u00fan no podemos prever. Todos los alemanes deber\u00edan ver en ello un motivo de reflexi\u00f3n. Y el hecho de que a\u00fan no sea as\u00ed es, en s\u00ed mismo, un motivo de preocupaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n

No se trata de sustituir el \u00abnie wieder\u00bb<\/em>, sino de ampliarlo y adaptarlo al mundo en el que vivimos hoy. A partir de ahora, tambi\u00e9n debe significar: \u00abnunca m\u00e1s al excepcionalismo alem\u00e1n\u00bb. Debe ser sin\u00f3nimo de una Alemania que trabaje por la paz europea.<\/p>\n\n\n\n

La frase que propondr\u00eda es la siguiente: Nie wieder allein<\/em>, \u00abnunca m\u00e1s solos\u00bb. <\/p>\n\n\n\n

Nunca m\u00e1s solos<\/h3>\n\n\n\n

Nuestro mayor inter\u00e9s radica en formar parte de una Europa fuerte y en contribuir generosamente a que el continente sea lo suficientemente fuerte como para disuadir a cualquier agresor de atentar contra el orden europeo.<\/p>\n\n\n\n

Este principio constituye tambi\u00e9n un llamado a nuestros socios. \u00abNie wieder allein\u00bb<\/em> debe significar que el poder alem\u00e1n nunca m\u00e1s se ejercer\u00e1 en solitario, no en el sentido de que no podamos tener un ej\u00e9rcito nacional, sino en el sentido de que las grandes decisiones \u2014qu\u00e9 construir, qu\u00e9 desplegar, ad\u00f3nde enviarlo, bajo qu\u00e9 mando, con qu\u00e9 fin\u2014 se tomen de forma concertada, en el seno de estructuras, dentro de marcos vinculantes, con aliados que tengan voz y voto y a los que no se consulte por mera cortes\u00eda. Deber\u00edamos presentar nosotros mismos esta arquitectura a nuestros vecinos antes de que se vean obligados a exig\u00edrnosla.<\/p>\n\n\n\n

Las cat\u00e1strofes del siglo XX no se produjeron porque Alemania estuviera demasiado integrada en Europa. Se produjeron porque no est\u00e1bamos lo suficientemente integrados. Helmut Kohl lo comprendi\u00f3 en la d\u00e9cada de 1990, cuando incorpor\u00f3 a la Alemania reci\u00e9n unificada al mercado \u00fanico y a la moneda \u00fanica, a pesar de las dudas de muchos de mis compatriotas. Ning\u00fan pa\u00eds se ha beneficiado m\u00e1s de ello que el nuestro.<\/p>\n\n\n\n

Es cierto que las estructuras de la defensa europea no estar\u00e1n tan bien organizadas como las del mercado \u00fanico y que la seguridad no se reduce a una cuesti\u00f3n econ\u00f3mica. Pero el principio sigue siendo el mismo. El poder\u00edo alem\u00e1n, bien arraigado, es una gran oportunidad para el continente. Por el contrario, un poder\u00edo alem\u00e1n desconectado de su contexto regional se convertir\u00eda en una fuente de preocupaci\u00f3n para nuestros vecinos y para la propia Alemania.<\/p>\n\n\n\n

De la aplicaci\u00f3n del principio \u00abNie wieder allein\u00bb<\/em> y del actual proceso de rearme en Alemania se derivan al menos cuatro consecuencias.<\/p>\n\n\n\n

En primer lugar, desde el punto de vista industrial, el fuerte aumento del gasto alem\u00e1n en defensa no tiene por qu\u00e9 recaer autom\u00e1ticamente en una base industrial nacional. Sin embargo, las presiones en este sentido son considerables. De hecho, nuestro modelo econ\u00f3mico basado en las exportaciones est\u00e1 en crisis; la defensa es uno de los pocos sectores de crecimiento que se nos ofrecen. Algunas de nuestras grandes f\u00e1bricas ya se est\u00e1n reconvirtiendo a la producci\u00f3n de armas. Todo contrato de adquisici\u00f3n superior a 25 millones de euros debe ser autorizado por la comisi\u00f3n presupuestaria del Bundestag: es un mecanismo perfecto para convertir decisiones estrat\u00e9gicas en disputas regionales. Si este rearme da lugar a una industria de defensa nacional considerablemente ampliada, pero que se haya contentado con sustituir las importaciones estadounidenses sin una verdadera integraci\u00f3n con las capacidades francesas, neerlandesas, polacas, italianas, espa\u00f1olas, suecas o incluso brit\u00e1nicas, no habremos construido una defensa europea. Haremos una industria de defensa alemana que se convertir\u00e1 en el caldo de cultivo de ese nerviosismo europeo que precisamente el \u00abnie wieder allein\u00bb<\/em> pretende evitar. <\/p>\n\n\n\n

En segundo lugar, una implicaci\u00f3n en nuestro sistema de adquisiciones. Hoy en d\u00eda, mientras que Estados Unidos utiliza 33 grandes sistemas de armas, Europa utiliza 174 en el conjunto de sus fuerzas armadas, entre ellos, 12 tipos diferentes de carros de combate y 14 de aviones de combate. Se trata de una incoherencia estrat\u00e9gica que nos sale cara.<\/p>\n\n\n\n

En tercer lugar, en lo que respecta al mando y las operaciones, este nuevo principio implica integrar las nuevas fuerzas alemanas en estructuras multinacionales, de las que un futuro gobierno alem\u00e1n no podr\u00e1 retirarse f\u00e1cilmente. Pero tambi\u00e9n se necesitan cuerpos multinacionales permanentes, una defensa a\u00e9rea integrada, medios estrat\u00e9gicos compartidos y un despliegue en el Este que constituya un compromiso real, y no simples gestos simb\u00f3licos. La idea es que la Alemania de 2026 \u2014l\u00facida, consciente de su historia, atenta a sus propias fragilidades pol\u00edticas\u2014 limite de antemano a la Alemania impredecible de 2035. <\/p>\n\n\n\n

En cuarto lugar, y este es el punto m\u00e1s delicado, el principio de \u00abnie wieder allein\u00bb<\/em> debe extenderse a la disuasi\u00f3n nuclear, incluyendo a Francia, el Reino Unido y, a largo plazo, a los alemanes. El debate sobre la ampliaci\u00f3n de la cobertura nuclear brit\u00e1nica y francesa hacia el Este, hasta hace poco impensable, est\u00e1 empezando a abrirse. Es un debate que nosotros, los alemanes, no podemos mantener solos, y al que Gran Breta\u00f1a y Francia no pueden sustraerse. En t\u00e9rminos m\u00e1s generales, necesitamos el apoyo brit\u00e1nico. No le pedimos a Gran Breta\u00f1a que elija entre su soberan\u00eda y la solidaridad con sus vecinos; le pedimos que ponga la primera al servicio de la segunda. La Uni\u00f3n Europea de la Defensa se construir\u00e1 con Gran Breta\u00f1a o, sin ella, fracasar\u00e1.<\/p>\n\n\n\n

Lo que defendemos<\/h2>\n\n\n\n

En La historia olvidada del liberalismo<\/em>, <\/span>3<\/sup><\/a><\/span><\/span> Helena Rosenblatt muestra que el \u00abliberalismo\u00bb no era, en sus or\u00edgenes, la doctrina angloamericana de los derechos individuales y del libre mercado con la que lo asociamos hoy en d\u00eda. Se trataba ante todo de una tradici\u00f3n continental \u2014francesa, alemana, suiza, italiana\u2014 centrada en la virtud c\u00edvica, los deberes para con la comunidad, as\u00ed como en la formaci\u00f3n moral y educativa de ciudadanos capaces de autogobernarse. La propia palabra \u00abliberal\u00bb, en su sentido pol\u00edtico moderno, se acu\u00f1\u00f3 a principios del siglo XIX, no en Londres ni en Boston, sino en Par\u00eds, Madrid y Berl\u00edn. El liberalismo de Constant, Tocqueville, Guizot o de la tradici\u00f3n alemana del Rechtsstaat<\/em> no ten\u00eda como objetivo principal liberar a los ciudadanos del yugo del gobierno. Se trataba de capacitar a los ciudadanos para que asumieran la libertad que hab\u00edan conquistado.<\/p>\n\n\n\n

Para Hannah Arendt<\/a>, que conoc\u00eda \u00edntimamente y desde dentro esta tradici\u00f3n, la libertad no es una propiedad del individuo aislado. No es la ausencia de injerencia. Ni siquiera es, en primer lugar, un estado interior de la voluntad. La libertad, afirmaba, solo surge en el espacio que existe entre las personas, es decir, en la pluralidad, en la esfera p\u00fablica, en lo que ella denominaba la acci\u00f3n concertada. Ser libre es no estar solo. Es actuar con los dem\u00e1s, en p\u00fablico, sobre cuestiones que nos conciernen a todos. Es una pr\u00e1ctica activa m\u00e1s que un estado de hecho. Solo existe mientras dura la acci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n

Tanto Rosenblatt como Arendt nos recuerdan que la libertad es un logro c\u00edvico, y no un bien privado. Requiere instituciones, costumbres, virtudes y, sobre todo, una comunidad de ciudadanos dispuestos a preservarla. El individuo aislado, soberano sobre sus propias decisiones pero indiferente a la esfera p\u00fablica, no es la encarnaci\u00f3n de la libertad, sino su destructor.<\/p>\n\n\n\n

La tradici\u00f3n pol\u00edtica a la que debe vincularse la autonom\u00eda estrat\u00e9gica europea \u2014esa tradici\u00f3n por cuya defensa gastamos hoy 800.000 millones de euros\u2014 se ajusta a esta definici\u00f3n. La libertad no es lo que se posee cuando se est\u00e1 solo, sino lo que se hace cuando se act\u00faa juntos. Es precisamente esta concepci\u00f3n la que se encuentra en la base de la Uni\u00f3n Europea: aquella que apuesta por la puesta en com\u00fan de la soberan\u00eda entre los Estados, lo que no debe verse como una disminuci\u00f3n de la libertad, sino, por el contrario, como su ampliaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n

Nadie puede predecir c\u00f3mo ser\u00e1 la pol\u00edtica alemana en 2035. La nueva Bundeswehr, que hoy est\u00e1 tomando forma, estar\u00e1 en manos de coaliciones pol\u00edticas que a\u00fan no podemos nombrar.<\/p>Franziska Brantner<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n

Sin embargo, esta libertad se ve hoy sometida a fuertes presiones por parte de Estados Unidos, que se encuentra sumido en un dilema antiliberal cuyo desenlace nadie puede predecir. Algunos amigos estadounidenses a los que respeto se preguntan abiertamente si su tradici\u00f3n liberal sigue siendo capaz de reinventarse. Recurren, de manera significativa, a los pensadores europeos en busca de principios que les sirvan de inspiraci\u00f3n, de ideas que han ca\u00eddo en el olvido: Constant, Tocqueville, Arendt. Ese liberalismo c\u00edvico, continental e impregnado de virtudes que nosotros, los europeos, recordamos con cierta timidez como propio. <\/p>\n\n\n\n

Ah\u00ed radica el sentido profundo de la soledad europea. Estamos solos porque ahora debemos defender nuestro territorio por nuestros propios medios, pero tambi\u00e9n porque somos los \u00faltimos guardianes de una tradici\u00f3n pol\u00edtica a la que Estados Unidos est\u00e1 renunciando. <\/p>\n\n\n\n

El continente m\u00e1s solitario es, por tanto, tambi\u00e9n el portavoz de un liberalismo pol\u00edtico que se ha quedado en gran medida aislado. <\/p>\n\n\n\n

No se trata de convertir a Europa en un continente que se erija, con arrogancia, en \u00fanico guardi\u00e1n de la libertad frente al resto del mundo. Los indios, los brasile\u00f1os y los surcoreanos defienden su democracia, sometida a una intensa presi\u00f3n. Los dem\u00f3cratas, desde Sud\u00e1frica hasta Taiw\u00e1n, desde Senegal hasta Costa Rica, libran sus propias luchas por la libertad c\u00edvica, a menudo a costa de sacrificios personales m\u00e1s duros de lo que jam\u00e1s se ha pedido a la mayor\u00eda de los europeos de hoy en d\u00eda. Nuestra soledad es la de un viejo guardi\u00e1n que descubre que la estructura en la que se apoyaba se ha debilitado, y no la del \u00faltimo superviviente.<\/p>\n\n\n\n

Lo cual significa que una Europa fuerte no es un fin en s\u00ed misma. Es m\u00e1s bien la base de un proyecto pol\u00edtico que reunir\u00e1 a todos aquellos que se identifican con esta concepci\u00f3n c\u00edvica de la libertad. El mundo posestadounidense no es un mundo en el que Europa sustituya a Estados Unidos como \u00fanica garante de esos valores. Es un mundo en el que la garant\u00eda de la libertad debe ser plural, compartida entre numerosas democracias. Para ello, no basta con rearmarnos. No basta con integrar el poder alem\u00e1n en las estructuras europeas. No basta con extender la disuasi\u00f3n nuclear francesa y brit\u00e1nica hacia el Este. Tambi\u00e9n debemos vivir realmente la concepci\u00f3n de la libertad que defendemos. Debemos mantener la vitalidad de nuestras esferas p\u00fablicas. Debemos resistir la tentaci\u00f3n de concebir la libertad como una posesi\u00f3n privada que la pol\u00edtica no puede sino amenazar, en lugar de como una pr\u00e1ctica p\u00fablica que solo la pol\u00edtica hace posible. Debemos, seg\u00fan las recomendaciones de Arendt, seguir actuando de forma concertada, gracias a nuestras instituciones y a nuestros socios democr\u00e1ticos.<\/p>\n\n\n\n

La defensa de Europa y la defensa de la libertad europea son una y la misma cosa; aunque se libren en frentes diferentes, exigen las mismas virtudes: la solidaridad, la diversidad, la voluntad de actuar de forma concertada y el rechazo a permanecer en soledad. Si logramos comprender esto, habremos hecho mucho m\u00e1s que simplemente reconstruir nuestros ej\u00e9rcitos. Habremos recuperado nuestra raz\u00f3n de ser. Esa es la tarea que le corresponde a nuestra generaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n

La fil\u00f3sofa francesa \u00c9lisabeth Badinter ha dedicado su vida a demostrar que la Ilustraci\u00f3n no es un periodo de la historia, sino un proyecto. No es algo que heredamos en una forma acabada, como si viniera directamente del siglo XVIII, sino algo que cada generaci\u00f3n debe hacer suyo, defender y hacer avanzar, so pena de verlo desvanecerse. Tiene raz\u00f3n: la Ilustraci\u00f3n es un proyecto, el liberalismo es un proyecto, Europa es un proyecto, la libertad \u2014en el sentido c\u00edvico en que la entend\u00edan Rosenblatt y Arendt\u2014 es un proyecto. Es hora de hacerlo realidad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"

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