{"id":10124,"date":"2022-11-02T11:26:39","date_gmt":"2022-11-02T11:26:39","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=10124"},"modified":"2022-11-02T11:26:42","modified_gmt":"2022-11-02T11:26:42","slug":"italia-treinta-anos-despues-1992-2022","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/11\/02\/italia-treinta-anos-despues-1992-2022\/","title":{"rendered":"Italia, treinta a\u00f1os despu\u00e9s (1992-2022)"},"content":{"rendered":"\n

Al principio de la semana, Italia parec\u00eda ser como ese edificio destripado de la Via D’Amelio. Un piso puesto patas arriba el d\u00eda despu\u00e9s de una fiesta. Un edificio civil a punto de derrumbarse sobre s\u00ed mismo. Una casa embrujada por demasiados males. Indefensa. A merced de los mafiosi y chacales. S\u00ed, esta Italia daba tristeza y miedo. Suger\u00eda una imagen tan banal como aterradora: la de un derrumbe. Un derrumbe gigantesco. Un desprendimiento colosal. Un movimiento en acci\u00f3n desde hace a\u00f1os: lento al principio, casi imperceptible, y luego cada vez m\u00e1s r\u00e1pido, rodando por una pendiente que llevaba directamente al infierno. Hasta gritar: \u00a1ahora ya no se detendr\u00e1!<\/em><\/p>\n\n\n\n

Giampaolo Pansa escribi\u00f3 estas palabras en L’Espresso<\/em>, que codirig\u00eda entonces, tras uno de los domingos m\u00e1s dram\u00e1ticos de la historia republicana. El 19 de julio de 1992, en el mort\u00edfero atentado de Via D’Amelio en Palermo, dos meses despu\u00e9s de que Giovanni Falcone fuera asesinado con TNT, un coche bomba de la mafia hizo estallar a Paolo Borsellino y su escolta de cinco personas, entre ellas Emanuela Loi, la primera mujer polic\u00eda que muri\u00f3 en servicio. El Estado parec\u00eda un \u00abedificio destripado\u00bb por un deslizamiento destinado a no detenerse nunca. <\/p>\n\n\n\n

Esa misma madrugada tambi\u00e9n comenzaba otra historia. \u00abA los 15 a\u00f1os y medio llam\u00e9 a la puerta blindada de la secci\u00f3n Fronte de la Giovent\u00f9<\/em> en Garbatella, donde habr\u00eda encontrado a mi segunda familia. M\u00e1s importante a\u00fan que la direcci\u00f3n es la fecha: 19 de julio de 1992, el d\u00eda del atentado contra Paolo Borsellino\u00bb, escribe Giorgia Meloni en su autobiograf\u00eda Io sono Giorgia<\/em> (Rizzoli, 2021). \u00abTengo una imagen clara de m\u00ed misma, sentada en el comedor, el d\u00eda era muy caluroso, mientras veo las noticias y esas im\u00e1genes impactantes de esa devastaci\u00f3n. Todav\u00eda puedo sentir la rabia mezclada con la emoci\u00f3n. Busc\u00f3 un interruptor. Ya no pod\u00eda aceptar la sensaci\u00f3n de impotencia, no me quedar\u00eda de brazos cruzados. As\u00ed que me dirig\u00ed al Fronte della Giovent\u00f9<\/em> y al Movimento Sociale Italiano<\/em>.\u201d<\/p>\n\n\n\n

Treinta a\u00f1os despu\u00e9s, el 21 de octubre de 2022, Giorgia Meloni se convirti\u00f3 en Presidenta del Consejo italiano. En su primera visita a la C\u00e1mara de Diputados tras presentar la lista de ministros al Presidente de la Rep\u00fablica<\/a>, se encontr\u00f3 cara a cara con un retrato de Borsellino, una exposici\u00f3n sobre las v\u00edctimas de la mafia en los a\u00f1os 80 y 90, y coment\u00f3: \u00abUn c\u00edrculo que se cierra\u00bb.<\/p>\n\n\n\n

El efecto Maastricht<\/h2>\n\n\n\n

Un c\u00edrculo que se cierra. Un ciclo de treinta a\u00f1os. Hace treinta a\u00f1os, en 1992, tuvo lugar en Italia la cadena de acontecimientos conocida como Tangentopoli. Las investigaciones de los magistrados sumergieron la pol\u00edtica, pero la cuesti\u00f3n no era s\u00f3lo judicial. En pocos meses, un sistema pol\u00edtico, el m\u00e1s estable de Europa a pesar de los constantes cambios de gobierno, se derrumb\u00f3 sin que hubiera sustituci\u00f3n. Con caracter\u00edsticas \u00fanicas en los pa\u00edses de Europa Occidental y con m\u00e1s en com\u00fan con la salida de los reg\u00edmenes comunistas de Europa del Este. Fue la eutanasia de un poder <\/span>1<\/sup><\/a><\/span><\/span>. <\/p>\n\n\n\n

La Primera Rep\u00fablica termin\u00f3 de forma dram\u00e1tica: atentados, suicidios, ex presidentes del Consejo llevados ante los jueces o exiliados. Un escenario digno de la ca\u00edda de un r\u00e9gimen dictatorial m\u00e1s que de una renovaci\u00f3n democr\u00e1tica. <\/p>\n\n\n\n

En 1992 y 1993, bajo la presi\u00f3n de los acontecimientos, Tangentopoli manifestaba una ruptura.<\/p>MARCO DAMILANO<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n

En 1992 y 1993, bajo la presi\u00f3n de los acontecimientos, Tangentopoli manifestaba una ruptura. Una ruptura que podr\u00eda compararse con otras fases intermedias del siglo XX italiano. Los dos a\u00f1os 1921 y 1922, que vieron la entrada de las masas populares en la pol\u00edtica -y en la violencia pol\u00edtica- allanando el camino al fascismo hace cien a\u00f1os<\/a>. El per\u00edodo que va de 1943 a 1945 en una naci\u00f3n dividida por el conflicto mundial: el sur ya liberado por los Aliados y el norte en guerra civil entre la Rep\u00fablica de Sal\u00f3 y la Resistencia; luego el retorno a la democracia.<\/p>\n\n\n\n

El bienio 1992-92, la desaparici\u00f3n completa de una clase dirigente, sin precedentes en el Occidente de la posguerra, en las d\u00e9cadas siguientes, fue objeto de dos relatos diferentes. La primera narrativa fue: hab\u00eda una vez un sistema pol\u00edtico desarrollado, que gobernaba bien y gozaba de consenso popular: este sistema fue herido de muerte por un golpe de Estado urdido por fuerzas oscuras a trav\u00e9s de investigaciones judiciales, fue un golpe medi\u00e1tico-judicial que mat\u00f3 la pol\u00edtica. La segunda narrativa replica: hubo una vez un r\u00e9gimen corrupto, en el que los pol\u00edticos eran unos vendidos y mafiosos, fue un grupo de buenos jueces el que los barri\u00f3 a todos, como vengadores. <\/p>\n\n\n\n

Al final, son dos lecturas reconfortantes. Como si el espacio para la confrontaci\u00f3n s\u00f3lo pudiera ser una sala de justicia. El trig\u00e9simo aniversario de esta cadena de acontecimientos ha dado paso a una tercera interpretaci\u00f3n, t\u00edpicamente italiana: la revoluci\u00f3n fallida<\/a>. Mientras tanto, la historiograf\u00eda qued\u00f3 atrapada en una doble din\u00e1mica, de acusaci\u00f3n y defensa, renunciando a la comprensi\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n

Sin embargo, la crisis del sistema pol\u00edtico no se origin\u00f3 \u00fanicamente en las investigaciones de los magistrados. Como afirm\u00f3 el historiador Paul Ginsborg, \u00abse debi\u00f3 tanto a los vicios de la democracia italiana como a sus virtudes, y ser\u00eda incomprensible no considerar ambos aspectos\u00bb <\/span>2<\/sup><\/a><\/span><\/span>.<\/p>\n\n\n\n

La entrada de Italia en la Europa de Maastricht fue firmada por Giulio Andreotti, Presidente del Consejo en su s\u00e9ptimo gobierno, s\u00edmbolo vivo de la eternidad del poder dem\u00f3crata-cristiano, por Gianni De Michelis, Ministro de Asuntos Exteriores, socialista, y por el Ministro del Tesoro, Guido Carli, antiguo Gobernador del Banco de Italia y Presidente de Confindustria, el m\u00e1s prestigioso representante de esta tecnoestructura econ\u00f3mica y financiera<\/a> que se hab\u00eda aliado con la Democracia Cristiana y los dem\u00e1s partidos gobernantes en los a\u00f1os de la Primera Rep\u00fablica. Un pacto basado en \u00e1reas de influencia, una suerte de Jalta de pol\u00edtica interna: a los partidos m\u00e1s votados la tarea de llevar el consenso popular a las estructuras del capitalismo italiano, al Banco de Italia, Mediobanca, Confindustria, el papel de proteger, interna e internacionalmente, las pol\u00edticas de welfare-state<\/em> de la clase pol\u00edtica, incluso cuando eran de car\u00e1cter clientelar. <\/p>\n\n\n\n\n\n

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Giulio Andreotti en su audiencia. \u00a9 Sintesi\/SIPA<\/figcaption>\n <\/a>\n<\/figure>\n\n\n

En 1992 este pacto se rompi\u00f3 porque Maastricht se convierte en la restricci\u00f3n externa europea<\/a> que condiciona el margen de maniobra de la pol\u00edtica nacional. Maastricht supone la lucha contra la deuda, el rigor en las cuentas p\u00fablicas, el fin de la devaluaci\u00f3n de la moneda, el fin de las financiaciones en cascada y de las pol\u00edticas de gasto para crear consenso -todo lo que en los a\u00f1os anteriores hab\u00eda contribuido al bienestar de los italianos-. Maastricht significa el crecimiento del peso de las \u00e9lites tecnocr\u00e1ticas europeas y el arrinconamiento de la vieja clase pol\u00edtica, que de repente se vuelve inadecuada para este nuevo orden. La coincidencia con el final de la Guerra Fr\u00eda hizo que se expresara, como hab\u00eda entendido el presidente de la Rep\u00fablica Francesco Cossiga, la descongesti\u00f3n del electorado en el norte y la revuelta civil contra la mafia en el sur. <\/p>\n\n\n\n

Maastricht significa el crecimiento del peso de las \u00e9lites tecnocr\u00e1ticas europeas y el arrinconamiento de la vieja clase pol\u00edtica, que de repente se vuelve inadecuada para este nuevo orden.<\/p>MARCO DAMILANO<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n

En este contexto, el sistema pol\u00edtico -la Rep\u00fablica de los partidos, como la define el historiador Pietro Scoppola- se cree invencible, inmortal. En realidad, ya ha sobrevivido a s\u00ed mismo. Comete todos los errores posibles; no hace nada para adaptarse a la nueva situaci\u00f3n. \u00abLa clase pol\u00edtica italiana parece someterse sin resistencia a dos fuerzas opuestas, el instinto de conservaci\u00f3n y un oscuro deseo de autodestrucci\u00f3n\u00bb, escribi\u00f3 Edmondo Berselli en las columnas de la revista Il Mulino<\/em> <\/span>3<\/sup><\/a><\/span><\/span> en v\u00edsperas de Tangentopoli.<\/p>\n\n\n\n

Los a\u00f1os 1980<\/h2>\n\n\n\n

La Primera Rep\u00fablica hab\u00eda muerto simb\u00f3licamente quince a\u00f1os antes de Tangentopoli, el 9 de mayo de 1978. Ese d\u00eda se encontr\u00f3 un cad\u00e1ver \u00abenrollado en un ovillo en ese asqueroso hueco, ese saco de carne ya oscurecida, sin ninguna referencia a su pasado, a sus designios, atrozmente afuera\u00bb, como lo describi\u00f3 el poeta Mario Luzi. El cad\u00e1ver del presidente de la Democracia Cristiana, Aldo Moro, tras 55 d\u00edas de secuestro por parte de los terroristas de las Brigadas Rojas, en un Renault aparcado en medio de la calle entre la Piazza del Ges\u00f9 y la via delle Botteghe Oscure, sedes respectivas de la Democracia Cristiana y del Partido Comunista Italiano, se convirti\u00f3 en el s\u00edmbolo de la fallida renovaci\u00f3n de la Rep\u00fablica. Porque si a finales de los a\u00f1os 1970 la pol\u00edtica segu\u00eda siendo la palanca privilegiada para cambiar el sistema, en la d\u00e9cada siguiente los partidos empezaron a desmoronarse, a perder el contacto con la realidad. Los a\u00f1os 1980 llegaron con su innegable vitalidad pero tambi\u00e9n con la desaparici\u00f3n de las ilusiones colectivas.<\/p>\n\n\n\n

La revoluci\u00f3n conservadora, el hedonismo de Reagan… la nueva era en Italia tom\u00f3 la forma de un anuncio de un nuevo actor audiovisual surgido de las cenizas de Telemilano: \u00abVuelve a casa r\u00e1pido, hay un Biscione [el s\u00edmbolo que sirve de logo a Canale 5] esper\u00e1ndote\u00bb.<\/p>\n\n\n\n

Canale 5 comenz\u00f3 a emitir el 30 de septiembre de 1980. Estos son los mismos d\u00edas que los peri\u00f3dicos titulan: \u00abBerlinguer en Mirafiori llama a la ocupaci\u00f3n\u00bb. Para el PCI y el movimiento obrero, lo que ocurri\u00f3 fuera de las f\u00e1bricas de Fiat fue una derrota hist\u00f3rica. El berlusconismo, de momento s\u00f3lo en su forma televisiva, se presenta ya en los albores de esta d\u00e9cada: a la vez modernizador y clientelista, din\u00e1mico y anquilosado, enciende necesidades y deseos desconocidos hasta entonces con \u00abDrive In\u00bb y \u00abDallas\u00bb y al mismo tiempo apoya totalmente a la clase pol\u00edtica europea m\u00e1s estatuaria despu\u00e9s de la nomenklatura sovi\u00e9tica. \u00abNuestro mundo es el que ve en los Craxis, los Forlanis y los Andreottis la aceptaci\u00f3n de la libertad\u00bb, dice Fedele Confalonieri, presidente de Mediaset.<\/p>\n\n\n\n

El berlusconismo, de momento s\u00f3lo en su forma televisiva, se presenta ya en los albores de esta d\u00e9cada: a la vez modernizador y clientelista, din\u00e1mico y anquilosado, enciende necesidades y deseos desconocidos hasta entonces con \u00abDrive In\u00bb y \u00abDallas\u00bb y al mismo tiempo apoya totalmente a la clase pol\u00edtica europea m\u00e1s estatuaria despu\u00e9s de la nomenklatura sovi\u00e9tica.<\/p>MARCO DAMILANO<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n

En esta invitaci\u00f3n a \u00abvolver r\u00e1pidamente a casa\u00bb despu\u00e9s de la d\u00e9cada de las calles, del terrorismo pero tambi\u00e9n de las reformas, como recordaba el historiador Guido Crainz, se encuentran tanto el impulso del consumo privado y una deuda p\u00fablica galopante -la relaci\u00f3n d\u00e9ficit\/PIB entre 1980 y 1992 pas\u00f3 del 55 al 105,2%-, como el sue\u00f1o de un segundo milagro y de una Italia enriquecida tras siglos de miseria y que ahora s\u00f3lo busca acumular y defender ferozmente sus derechos, o mejor a\u00fan, sus privilegios adquiridos. \u00abIndividualismo protegido\u00bb. As\u00ed lo defini\u00f3 el informe Censis en 1981. \u00abEl mayor n\u00famero de posibilidades y libertad de comportamiento de cada individuo y la protecci\u00f3n total de la poblaci\u00f3n, el m\u00e1ximo individualismo con la m\u00e1xima protecci\u00f3n, casi una sociedad de la doble bolsa: una bolsa con dos bolsillos -ambos llenos-\u00ab.<\/p>\n\n\n\n\n\n

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Bettino Craxi en Hammamat, T\u00fanez. \u00a9 SIPA<\/figcaption>\n <\/a>\n<\/figure>\n\n\n

El cambio imaginario<\/h2>\n\n\n\n

Cuando, el 17 de febrero de 1992, el capit\u00e1n de los Carabinieri Roberto Zuliani y sus hombres irrumpieron en las oficinas de la residencia de ancianos Pio Albergo Trivulzio de Mil\u00e1n, Cuando, por encargo de Antonio Di Pietro, el gestor socialista Mario Chiesa fue sorprendido in fraganti con siete millones de liras -3.500 en euros hoy- y 35 millones de liras apenas embolsados -la leyenda dice que intent\u00f3 deshacerse de ellos tir\u00e1ndolos por el retrete-, los viejos partidos no han podido controlar esta doble embestida durante alg\u00fan tiempo. Por un lado, est\u00e1 la demanda de menos intervenci\u00f3n estatal, menos presencia p\u00fablica para redistribuir la renta y m\u00e1s recursos para uno mismo, su grupo, su territorio, su clan, su corporaci\u00f3n. Y por otro lado, la exigencia de una representaci\u00f3n que prescinda de la mediaci\u00f3n institucional, el bricolaje pol\u00edtico frente a una Rep\u00fablica partidista que se desliza hacia la par\u00e1lisis y la corrupci\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n

Dos nuevos sujetos pol\u00edticos surgieron para encarnar estas demandas. La Lega de Umberto Bossi, estructurada como un ej\u00e9rcito, con sus consignas, sus estandartes, sus uniformes, un jefe militar, una organizaci\u00f3n leninista: creci\u00f3 en el silencio de los espacios dejados vac\u00edos por las antiguas afiliaciones partidistas. Cuando Roma empieza a tomar conciencia del problema, los b\u00e1rbaros ya est\u00e1n all\u00ed. El segundo tema es la sociedad civil comprometida, que se supone que debe provocar la renovaci\u00f3n de la izquierda. Sigue siendo una constelaci\u00f3n de movimientos, asociaciones, peri\u00f3dicos como Repubblica de Eugenio Scalfari, semanarios sat\u00edricos (Cuore) o programas de televisi\u00f3n como Samarcanda en la Rai de Michele Santoro. Todo ello influy\u00f3 en las elecciones, pero no encontr\u00f3 una salida pol\u00edtica, salvo en momentos puntuales, como el refer\u00e9ndum sobre la preferencia \u00fanica del 9 de junio de 1991, que supuso la sorprendente victoria del movimiento de reforma pol\u00edtica. Nunca deja de nacer, condenado a permanecer en la eterna adolescencia, un Peter Pan en su isla: es el Partido imaginario -y lo seguir\u00e1 siendo-.<\/p>\n\n\n\n

Con la ca\u00edda del Muro y la integraci\u00f3n europea, el coste de la inmovilidad es demasiado grande. Se rompieron todos los pactos, tanto los que estaban a la vista de todos como los que permanec\u00edan innombrables, con el norte productivo o con la mafia. Empresarios, poderes ocultos, servicios secretos, clanes mafiosos, todos buscan nuevos puntos de referencia. Ning\u00fan partido de la Primera Rep\u00fablica tiene los instrumentos adecuados para interceptar este cambio. A pesar de la realidad de un consenso en torno al 30% en las elecciones del 5 de abril de 1992, las antenas de la Democracia Cristiana ya no funcionaban, sus sensores ya no captaban nada: los italianos, que la hab\u00edan votado durante d\u00e9cadas, se hab\u00edan convertido en extra\u00f1os. <\/p>\n\n\n\n

A pesar de la realidad de un consenso en torno al 30% en las elecciones del 5 de abril de 1992, las antenas de la Democracia Cristiana ya no funcionaban, sus sensores ya no captaban nada: los italianos, que la hab\u00edan votado durante d\u00e9cadas, se hab\u00edan convertido en extra\u00f1os. <\/p>MARCO DAMILANO<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n

La \u00abextrema flexibilidad, la plasticidad de la Democracia Cristiana de Forlani y Andreotti\u00bb, en palabras de Berselli (nota)Il Mulino, n.1 gennaio-febbraio 1991(\/nota), su capacidad de adaptaci\u00f3n a todas las situaciones, se est\u00e1 invirtiendo para convertirse en: \u00abuna persistencia sin futuro\u00bb. En 1991 qued\u00f3 claro que \u00abser\u00eda extremadamente complicado que una formaci\u00f3n tan complejamente enraizada en la realidad italiana se definiera s\u00f3lo en el registro de lo mundano, sin doctrina. Ser\u00eda un riesgo demasiado grande que el realismo pol\u00edtico se convirtiera en sordera ante los ruidos que recorren la sociedad: una galaxia como la Democracia Cristiana, por muy proclive que sea a las tentaciones y automatismos del poder, no puede transformarse en un mero consejo de administraci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n\n\n\n

Pero tambi\u00e9n hay una raz\u00f3n psicol\u00f3gica para el suicidio del partido-Estado. Los hombres de la DC, una vez desaparecido el comunismo tras 1989, preparados para una temporada de triunfos, cayeron en la trampa de percibirse como todopoderosos, cegados en la presunci\u00f3n de que todo cambiar\u00eda necesariamente. As\u00ed, renunciaron a su ADN original que suger\u00eda: nunca te levantes, quien se exalte ser\u00e1 castigado. \u00abHay un error gigantesco en la valoraci\u00f3n del alma del pa\u00eds\u00bb, explica Marco Follini, \u00abque es a\u00fan m\u00e1s grave en un partido que hab\u00eda basado su \u00e9xito en la conciencia de sus l\u00edmites. Ser dem\u00f3crata cristiano significaba ejercer el poder con escr\u00fapulos. En los a\u00f1os 1970, la Democracia Cristiana pens\u00f3 que estaba destinada a terminar, pero logr\u00f3 sacar recursos para renovarse; en los a\u00f1os 1980, se crey\u00f3 inmortal y muri\u00f3. Si administras el poder con sentido de la precariedad lo mantienes, si crees que el poder puede salvarte de la precariedad lo pierdes\u00bb.<\/p>\n\n\n\n

El l\u00edder del cambio tampoco ser\u00eda el socialista Bettino Craxi, aunque intentara lanzar su Gran Reforma durante diez a\u00f1os. Sus \u00faltimos a\u00f1os fueron atormentados por el presagio de una cat\u00e1strofe. De forma instintiva, casi animal, se dio cuenta del principio del fin de una historia que ya estaba acabada y reaccion\u00f3 con una apuesta por recuperar el Palazo Chigi, sin ning\u00fan gran designio. Ya no se cree el Mitterrand italiano, ya no tiene ganas de tomar decisiones, s\u00f3lo quiere preservarse, siguiendo la oscura intuici\u00f3n de que la ambici\u00f3n de volver a la jefatura del gobierno est\u00e1 ligada a su supervivencia, no s\u00f3lo pol\u00edtica. Identifica su persona f\u00edsica, su propia existencia con la permanencia del poder. Su comportamiento es el del nihilista pol\u00edtico: alguien que no deja heredero ni sucesor, que lleva a su partido al desastre. Despu\u00e9s de m\u00ed, la Nada.<\/p>\n\n\n\n

Craxi identifica su persona f\u00edsica, su propia existencia con la permanencia del poder. Su comportamiento es el del nihilista pol\u00edtico: alguien que no deja heredero ni sucesor, que lleva a su partido al desastre. Despu\u00e9s de m\u00ed, la Nada.<\/p>MARCO DAMILANO<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n

Los poscomunistas, desgarrados por las luchas internas entre las distintas familias democr\u00e1ticas, no representan una alternativa. En el momento decisivo, el Partito Democratico della Sinistra (PDS), que hab\u00eda sustituido al Partito communista italiano, no pudo representar la soluci\u00f3n pol\u00edtica capaz de salir del hurac\u00e1n Tangentopoli. Por el contrario, el miedo a la desaparici\u00f3n, la crisis de identidad por el cambio de nombre refuerza el esp\u00edritu de cuerpo, el fin de la ideolog\u00eda se compensa con el bloqueo de los aparatos del partido, cerrados y hostiles a lo que cambia en el exterior: \u00abfue el resurgimiento de un viejo defecto del PCI, un cierto grado de inmovilismo y una falta de imaginaci\u00f3n en relaci\u00f3n con los movimientos sociales modernos que lleva la sociedad civil. Para desafiar a las corporaciones cerradas y a menudo corruptas de la sociedad italiana, s\u00f3lo la perspectiva de una revuelta pac\u00edfica pero persistente podr\u00eda haber tenido alg\u00fan efecto. Extra\u00f1amente, en esos a\u00f1os, la revuelta se hab\u00eda convertido en algo externo a la cultura del PCI-PDS\u00bb, como dice Ginsborg. El PDS, nacido para renovar la pol\u00edtica, no logr\u00f3 convertirse en el portador del cambio, sino que se convirti\u00f3 en el cauce de un r\u00edo c\u00e1rstico y muy ca\u00f3tico: el pueblo del refer\u00e9ndum, el pueblo del Olivo <\/span>4<\/sup><\/a><\/span><\/span>, el pueblo de las primarias -una izquierda que lucha por encontrar su lugar de aterrizaje-.<\/p>\n\n\n\n

Berlusconi o el Guepardo<\/h2>\n\n\n\n

En estos tiempos turbios, en medio de los atentados y las bombas que traen la muerte y la destrucci\u00f3n a Sicilia y a otros lugares, con la llegada al gran juego -como en toda nueva fase de transici\u00f3n nacional- de los tradicionales invitados de piedra -la criminalidad mafiosa, las logias mas\u00f3nicas, las potencias internacionales, los \u00abesp\u00edritus muy refinados\u00bb de los que hablaba Giovanni Falcone en un espectacular y casi improvisado descenso a la pol\u00edtica- es a un invitado inesperado a quien le tocar\u00e1 encarnar lo nuevo. Silvio Berlusconi consigui\u00f3 interceptar los animal spirits <\/em>del Norte, que aspiraba a menos impuestos y m\u00e1s libertad y se sinti\u00f3 temporalmente atra\u00eddo por la Lega. Ofrece un refugio a los n\u00e1ufragos del r\u00e9gimen. Tangentopoli, el \u00fanico del establishmen<\/em>t que ha ocupado las portadas de la prensa internacional permaneciendo a salvo de las investigaciones judiciales hasta 1994, le beneficia. Con esta hip\u00f3crita buena conciencia, una parte de la sociedad se dio a s\u00ed misma la autoabsoluci\u00f3n, y un nuevo comienzo.<\/p>\n\n\n\n\n\n

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AP Foto\/Plinio Lepri<\/figcaption>\n <\/a>\n<\/figure>\n\n\n

En 1994, Berlusconi construy\u00f3 el centro-derecha desde cero. Algo nuevo, ciertamente, pero -como suele ocurrir en la historia de Italia- no necesariamente algo diferente. Un caim\u00e1n que durante veinte a\u00f1os arrasar\u00e1 con el sentido c\u00edvico que le queda a los italianos -pero tambi\u00e9n un guepardo-.<\/p>\n\n\n\n

Con \u00e9l, una parte importante de la sociedad italiana cambia de clase pol\u00edtica pero no de mentalidad. Por el contrario, se adormece en una realidad virtual: falsos fondos, cielos azules, jingles, caras levantadas. Una naci\u00f3n paralizada, atrapada, desconcertada, inmovilizada en el eterno presente del Cavaliere<\/em>. En su ya sonrisa sin edad, sus obsesiones personales se convierten en las obsesiones de todo un pueblo. Es otro poder que se cre\u00eda inmortal, como sus predecesores, como todos los poderes que, cuando llegan a su fin, no quieren m\u00e1s que eso: durar para siempre, no morir.<\/p>\n\n\n\n

Hasta el dram\u00e1tico despertar. Otro final, el de la Segunda Rep\u00fablica, para algunos aspectos no menos traum\u00e1ticos de la Primera. Los veinte a\u00f1os berlusconianos terminaron con Italia al borde del impago, no s\u00f3lo econ\u00f3mico, como en 1992, cuando el ataque especulativo a la lira hab\u00eda provocado una maniobra de 93 billones por parte del gobierno Amato, sino la retirada forzosa de las cuentas corrientes, el fantasma de la quiebra. Una vez m\u00e1s, la clase pol\u00edtica abdic\u00f3 y se vio obligada a pedir la intervenci\u00f3n de un comisario externo. Una vez m\u00e1s, el Quirinal fue la \u00fanica instituci\u00f3n que se mantuvo firme y asegur\u00f3 la transici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n

En 1993, la decisi\u00f3n de Scalfaro de confiar el gobierno a Carlo Azeglio Ciampi, primer presidente no parlamentario del Consejo en la historia republicana, represent\u00f3 un compromiso con los partidos, un gobierno t\u00e9cnico-pol\u00edtico que no fue suficiente para salvar los cimientos de la Primera Rep\u00fablica.<\/p>\n\n\n\n

Una naci\u00f3n paralizada, atrapada, desconcertada, inmovilizada en el eterno presente del Cavaliere<\/em>. En su ya sonrisa sin edad, sus obsesiones personales se convierten en las obsesiones de todo un pueblo. <\/p>MARCO DAMILANO<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n

En 2011, un hombre que hab\u00eda hecho de la pol\u00edtica su raz\u00f3n de vivir, el presidente Giorgio Napolitano, llam\u00f3 al ex comisario europeo Mario Monti para que encabezara el Gobierno, llamado a salvar al pa\u00eds de la tormenta financiera, del descr\u00e9dito internacional, de la desintegraci\u00f3n interna… Su llegada al Palazzo Chigi parece ser el resultado de una crisis de veinte a\u00f1os, durante la cual se frustr\u00f3 sistem\u00e1ticamente todo intento de renovaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n

Draghi o la oportunidad perdida<\/h2>\n\n\n\n

En 1992, la vieja clase dirigente fue barrida en pocos meses por un electorado que ya no pod\u00eda soportar el precio de la corrupci\u00f3n y la ilegalidad de un sistema bloqueado. Los procesados tambi\u00e9n eran asediados en la calle y en los restaurantes por sus delitos reales o supuestos; todav\u00eda se distingu\u00eda entre la buena y la mala pol\u00edtica. Despu\u00e9s de veinte a\u00f1os, en 2012, los parlamentarios elegidos a trav\u00e9s de listas bloqueadas mortifican el parlamento, que se convierte poco a poco en un circo: piruetas, enanos y bailarinas, comprados y vendidos, diputados con c\u00e1mara que esp\u00edan a sus propios colegas, payasos de colores que contribuyen a alejar la pol\u00edtica de la sociedad. Conclusi\u00f3n: el chivo expiatorio es la pol\u00edtica, toda, y toda. La pol\u00edtica es una casta impugnada s\u00f3lo en el sentido de que existe. Un coste innecesario. Para ser eliminado. El credo del primer Movimiento 5 Estrellas, del D\u00eda de Vaffa, de Beppe Grillo y Gianroberto Casaleggio, es el mito del uno a uno<\/em> y de la democracia directa.<\/p>\n\n\n\n

Entre la segunda mitad de los a\u00f1os Diez y el comienzo de nuestros a\u00f1os Veinte, este mito entr\u00f3 a su vez en crisis. El trentennio<\/em> se cerr\u00f3 con la m\u00e1s grave crisis de la democracia de todas, porque por tercera vez en treinta a\u00f1os el sistema en crisis tuvo que recurrir a un agente externo, llamado, una vez m\u00e1s, por el Presidente de la Rep\u00fablica. Sergio Mattarella, despu\u00e9s de Scalfaro y Napolitano. Mario Draghi, despu\u00e9s de Ciampi y Monti. Draghi, que en febrero de 1991 hab\u00eda sido llamado por Carli para el puesto de Director General del Ministerio del Tesoro, nombrado por el gobierno de Andreotti. A sus 45 a\u00f1os, se reun\u00eda casi todas las semanas con el \u00faltimo presidente del Consejo de la dinast\u00eda democr\u00e1tica en el Palazzo Chigi. Hoy tiene un recuerdo imborrable de esta clase dirigente que ha llegado a su fin. Andreotti lo sab\u00eda todo, lo entend\u00eda todo, no se enfrentaba a nada. Hasta el punto de diluirse. <\/p>\n\n\n\n

En 2021-2022, el pacto concluido en 1992 entre la pol\u00edtica y las tecnoestructuras resurgi\u00f3 con el gobierno de unidad nacional de Draghi, pero se rompi\u00f3 mucho antes de la ca\u00edda del gobierno, con las elecciones presidenciales de enero, cuando Draghi fracas\u00f3 donde Luigi Einaudi y Ciampi hab\u00edan triunfado. Saltando directamente del Palazzo Chigi a la colina del Quirinale, habr\u00eda sentado un arriesgado precedente. Pero el pacto habr\u00eda sido reescrito, en los niveles m\u00e1s altos. El corolario necesario era que Draghi en el Quirinale hubiera sido el conductor de la reconstrucci\u00f3n de un sistema pol\u00edtico m\u00e1s s\u00f3lido y estructurado.<\/p>\n\n\n\n

Los partidos, el cuerpo pol\u00edtico, representado por los t\u00edpicos aparatos parlamentarios, vieron en Draghi una especie de usurpador, que deb\u00eda ser destituido cuanto antes.<\/p>MARCO DAMILANO<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n

A los partidos sin consenso, y por tanto inseguros de s\u00ed mismos, les resultaba dif\u00edcil suscribir el nuevo compromiso que habr\u00eda representado la llegada de Draghi al Quirinale y, al final, lo rechazaron. El gobierno del ex presidente del BCE termin\u00f3 en ese momento. La crisis del verano siguiente s\u00f3lo fue una consecuencia de la ruptura producida en enero. La convivencia se hab\u00eda vuelto imposible. Los partidos, el cuerpo pol\u00edtico, representado por los t\u00edpicos aparatos parlamentarios, vieron en Draghi una especie de usurpador, que deb\u00eda ser destituido cuanto antes. En cuanto a \u00e9l, desarroll\u00f3 sim\u00e9tricamente una especie de alergia a las liturgias palaciegas y se neg\u00f3 a ocupar el vac\u00edo pol\u00edtico a trav\u00e9s de su papel: no ser\u00eda \u00e9l quien pudiera resolver el d\u00e9ficit de identidad de los partidos. La crisis de julio de 2022 fue el resultado del fracaso de una reuni\u00f3n: otra oportunidad perdida.<\/p>\n\n\n\n

La formaci\u00f3n de Giorgia Meloni<\/h2>\n\n\n\n

Giorgia Meloni es ahora la nueva jefa de gobierno. Una mujer que se inici\u00f3 en la pol\u00edtica en 1992, a los 15 a\u00f1os, en Roma. \u00abFueron meses oscuros de gran tensi\u00f3n, la clase pol\u00edtica estaba justamente acusada y el asunto Mani Pulite ya diezmaba a los principales partidos de lo que pronto se llamar\u00eda la Primera Rep\u00fablica\u00bb, escribe en su citada autobiograf\u00eda, publicada hace un a\u00f1o. \u00abHab\u00eda ido a una manifestaci\u00f3n del Fronte della Giovent\u00f9 alg\u00fan tiempo antes, arrastrada por un compa\u00f1ero de colegio. Hab\u00edan montado un espect\u00e1culo en el que los chicos iban vestidos como algunos de los principales personajes de los partidos de la \u00e9poca con atuendo carcelario, simbolizando una Primera Rep\u00fablica que hab\u00eda construido su fortuna a base de expoliar a las generaciones futuras. Me sent\u00ed a gusto… El Movimiento Social Italiano no ten\u00eda ninguna relaci\u00f3n con los robos y la corrupci\u00f3n descubiertos en aquel momento y fue un protagonista inevitable en aquella tumultuosa \u00e9poca de transici\u00f3n.\u00bb<\/p>\n\n\n\n

Unas pocas l\u00edneas, bastante complacientes. En 1992, el MSI era un partido al borde de la extinci\u00f3n. En octubre de 1992, en el septuag\u00e9simo aniversario de la marcha sobre Roma y de la toma del poder por parte de Mussolini, el secretario Gianfranco Fini hab\u00eda organizado una manifestaci\u00f3n en Roma, pregunt\u00e1ndose c\u00f3mo era \u00abposible que unos cuantos saludos romanos hayan creado tal revuelo\u00bb, y afirmando que \u00abel fascismo pertenece a todos los italianos y es objeto de una revalorizaci\u00f3n hist\u00f3rica, independientemente del papel del MSI\u00bb. El partido, como escribi\u00f3 Giorgia Meloni, intentaba escapar de la ola de investigaciones judiciales sobre el registro de la oposici\u00f3n a los partidos de la Primera Rep\u00fablica, ellos mismos antifascistas. Los miembros del MSI, apodados missini<\/em>, luchan en las plazas y asambleas para representar, a su manera, el renacimiento en marcha, la guerra contra la corrupci\u00f3n, no sin algunos percances en el camino.<\/p>\n\n\n\n

\u00ab\u00a1R\u00edndanse, est\u00e1n rodeados!\u00bb \u00ab\u00a1Pero qu\u00e9 inmunidad parlamentaria, el pueblo, el pueblo debe juzgarlos!\u00bb, gritan. Pero tambi\u00e9n: \u00ablos socialistas roban, los comunistas roban, \u00a1la Italia que roba es antifascista!\u00bb El 1 de abril de 1993, a las tres de la tarde, cincuenta a\u00f1os despu\u00e9s de la ca\u00edda del fascismo, un centenar de activistas del Fronte della Giovent\u00f9 rodearon la entrada principal de la C\u00e1mara de Diputados en la plaza de Montecitorio, al grito de \u00ab\u00a1elecciones, ya!\u00bb \u00abAdelante, escriban que somos fascistas, nos hacen un favor\u00bb, se\u00f1alan los manifestantes a los periodistas. Se tomaron de las manos, formando un cord\u00f3n frente a la puerta por la que entraban y sal\u00edan los diputados, bajo la mirada c\u00f3mplice del honorable Teodoro Buontempo, conocido como Er Pecora, el m\u00e1s querido y mejor elegido de los missini<\/em> romanos. A su lado, otros diputados: Maurizio Gasparri, Giulio Maceratini, Nicola Pasetto, Raffaele Valensise. La polic\u00eda desarmada se aline\u00f3 frente a los manifestantes que, mientras tanto, hab\u00edan avanzado con decisi\u00f3n hacia la puerta. Alguien blandi\u00f3 una honda, hubo un momento de silencio, una moneda o una canica parti\u00f3 el aire y se lanz\u00f3 contra el cristal patinado de la entrada. La puerta del Parlamento ha sido golpeada, agrietada, perforada. Profanado por los manifestantes de la derecha neofascista, que siempre hab\u00edan sido excluidos del arco constitucional. Esa noche, dos magistrados romanos encargados de la extrema derecha, Giovanni Salvi y Pietro Saviotti, aplicaron el art\u00edculo 289 del c\u00f3digo penal: perturbaci\u00f3n de las actividades parlamentarias. Advertencias contra Teodoro Buontempo, Giulio Maceratini, Adriana Poli Bortone, Maurizio Gasparri, Ugo Martinat, Altero Matteoli, Giulio Conti, Nicola Pasetto y Domenico Nania. Por la noche, se registraron los domicilios de dos j\u00f3venes dirigentes del MSI, el consejero regional Gianni Alemanno y el jefe de la oficina de prensa del partido Francesco Storace. \u00abUn comportamiento absurdo, injustificado, desproporcionado y arbitrario de la polic\u00eda, una indebida prevaricaci\u00f3n y persecuci\u00f3n\u00bb, protesta el secretario Fini, que por otra parte encuentra normal el asedio al Parlamento. \u00abUna broma\u00bb para Gasparri. Los m\u00e1s severos cr\u00edticos del ataque del MSI con hondas y monedas fueron el diputado democr\u00e1ta-cristiano Pier Ferdinando Casini (\u00abMe temo que esto es s\u00f3lo el principio\u00bb) y el l\u00edder de la Liga Umberto Bossi: \u00abQue vengan los fascistas, nosotros estaremos all\u00ed para defender el Parlamento\u00bb. <\/p>\n\n\n\n

Ambos se unir\u00edan a Fini menos de ocho meses despu\u00e9s, dentro del partido de centro-derecha fundado por Berlusconi. En los meses y a\u00f1os siguientes, muchos de los mencionados se convertir\u00edan en ministros, viceministros y jefes de grupo. En la actualidad, Ignazio La Russa es presidente del Senado y Gasparri es su suplente. Son los l\u00edderes pol\u00edticos del pa\u00eds<\/a>.<\/p>\n\n\n\n

Meloni form\u00f3 parte de esa generaci\u00f3n de la Segunda Rep\u00fablica, basada en la disoluci\u00f3n de la Primera y en la autoabsoluci\u00f3n colectiva. El MSI no fue el partido \u00abinevitablemente protagonista\u00bb de ese periodo, como ella escribe. Era un partido subordinado a Silvio Berlusconi y dirigido por \u00e9l.<\/p>MARCO DAMILANO<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n

En este contexto se forma la joven Giorgia Meloni. En su primera manifestaci\u00f3n, los pol\u00edticos estaban \u00aben ropa de prisi\u00f3n\u00bb. Form\u00f3 parte de esa generaci\u00f3n de la Segunda Rep\u00fablica, basada en la disoluci\u00f3n de la Primera y en la autoabsoluci\u00f3n colectiva. El MSI no fue el partido \u00abinevitablemente protagonista\u00bb de ese periodo, como ella escribe. Era un partido subordinado a Silvio Berlusconi y dirigido por \u00e9l, que se aprovech\u00f3 de Mani Pulite antes de deshacerse de \u00e9l y convertirse luego en el enemigo jurado del poder judicial. Del MSI surgi\u00f3 la Alleanza Nazionale, luego Fratelli d’Italia. Durante todas estas fases, la derecha postfascista se encontr\u00f3 en el gobierno -a diferencia, por ejemplo, de la derecha radical francesa o espa\u00f1ola- como un aliado menor de Berlusconi. Hoy, este equilibrio de poder se ha invertido. Berlusconi, envejecido y debilitado, se ve obligado a perseguir a un nuevo Presidente del Consejo, joven y femenino. Uno de los enfrentamientos fue por el Ministerio de Justicia, donde Berlusconi habr\u00eda querido un nombre propio y donde Meloni eligi\u00f3 a un antiguo magistrado, Carlo Nordio, que en 1992-93 representaba un modelo alternativo al \u00abpool de togas\u00bb de Mil\u00e1n encabezado por Di Pietro, contra el que los amigos de Meloni se hab\u00edan echado a la calle -quiz\u00e1 ella tambi\u00e9n estaba all\u00ed-: \u00bfpor qu\u00e9 no iba a ir una joven y apasionada activista como ella?<\/p>\n\n\n\n\n\n

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\u00a9 Francesco Fotia\/AGF\/SIPA<\/figcaption>\n <\/a>\n<\/figure>\n\n\n

Treinta a\u00f1os despu\u00e9s<\/h2>\n\n\n\n

El c\u00edrculo se cierra. Los treinta a\u00f1os de globalizaci\u00f3n en Italia han sido sin\u00f3nimo del colapso del papel de la pol\u00edtica y del desmantelamiento de un sistema industrial construido en gran parte con el apoyo del sector p\u00fablico. Lo que fue arrasado en 1992 nunca ha sido reconstruido. Tanto en la izquierda como en la derecha, fueron treinta a\u00f1os de subalternidad, de vac\u00edo.<\/p>\n\n\n\n

En 2022, tras a\u00f1os de confusi\u00f3n, vemos el regreso de una profesional de la pol\u00edtica a la c\u00fapula del gobierno, bajo el signo de la derecha. Esta es la verdadera novedad y un reto para todas las partes: el regreso del Estado y de las pol\u00edticas p\u00fablicas y nacionales, que son dif\u00edciles de avanzar en Europa. Y, en este contexto, la vuelta a las identidades pol\u00edticas para llenar el vac\u00edo de la representaci\u00f3n. Reescribir la pol\u00edtica para reescribir un nuevo pacto, sobre el modelo del que hab\u00eda mantenido en pie la Primera Rep\u00fablica. En el contexto de una democracia europea cada vez m\u00e1s fr\u00e1gil y en peligro, como demuestra el reciente ejemplo del Reino Unido, pero tambi\u00e9n la debilidad del liderazgo alem\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n

Hace treinta a\u00f1os, los pa\u00edses del Este fueron la piedra de toque del fin de la Primera Rep\u00fablica: una nomenklatura inamovible, al estilo sovi\u00e9tico, una alternancia imposible, y luego la aparici\u00f3n de nuevos liderazgos y nuevos partidos en la continuidad del pasado. En 1989-90, cuando cay\u00f3 el Muro de Berl\u00edn, el Presidente Cossiga coment\u00f3 que mientras en Alemania hab\u00eda un muro de ladrillos, Italia ten\u00eda su propio muro intangible pero igualmente s\u00f3lido. Despu\u00e9s de Alemania, Italia hab\u00eda sido el pa\u00eds europeo m\u00e1s afectado por la Guerra Fr\u00eda y los acuerdos de Yalta de 1945. 1992 marc\u00f3 el fin de este sistema.<\/p>\n\n\n\n

En los \u00faltimos a\u00f1os, Italia ha estado a punto de convertirse en el pa\u00eds de Europa Occidental m\u00e1s cercano al modelo Putin: la democracia desvinculada del liberalismo, que es el poder de control y limitaci\u00f3n de los gobernantes. \u00abSi se tiene en cuenta la extrema debilidad de la confianza en las instituciones de la democracia parlamentaria y en las \u00e9lites pol\u00edticas (que se consideran corruptas e ineficaces), surge en la sociedad una base para un poder fuerte que no est\u00e1 limitado por los controles y equilibrios del Estado de derecho. Con el desencanto de la democracia, el segundo impulso para la deriva antiliberal o autoritaria es el nacionalismo. El alter ego de la soberan\u00eda popular es la soberan\u00eda nacional, que el poder fuerte debe proteger tanto de la interferencia de la Uni\u00f3n como de la ola migratoria\u00bb, escribi\u00f3 el polit\u00f3logo checo Jacques Rupnik en La otra Europa<\/em>. \u00abEn 1989, pens\u00e1bamos que Europa era nuestro futuro. Hoy pensamos que somos el futuro de Europa\u00bb, dijo el primer ministro h\u00fangaro, Viktor Orb\u00e1n, citado por Rupnik.  Nosotros, es decir, Hungr\u00eda y Polonia, los primeros pa\u00edses que se separaron de la \u00f3rbita de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica en 1989, que anticiparon este cambio y ahora lideran la ola soberanista en la Uni\u00f3n Europea. El gobierno de Varsovia y el partido nacionalista Ley y Justicia (PiS) son los m\u00e1s cercanos a Fratelli d’Italia de Giorgia Meloni. Con los soberanistas de Polonia y Hungr\u00eda, comparte un marco ideol\u00f3gico nacionalista, que es la estrategia de salida del largo ciclo abierto por Maastricht tras la ca\u00edda del Muro de Berl\u00edn: la prevalencia de los Estados naci\u00f3n sobre la Uni\u00f3n de Bruselas. Una mezcla de atlantismo y defensa de las identidades tradicionales.<\/p>\n\n\n\n

El \u00abno\u00bb de Giorgia Meloni a la invasi\u00f3n rusa de Ucrania la ha distanciado del pro-putinismo de algunos de sus aliados de gobierno -Matteo Salvini y Silvio Berlusconi-, pero el proyecto de putinizaci\u00f3n de Italia, de deslizamiento de Italia hacia el modelo oriental, se ha llevado a cabo en los \u00faltimos a\u00f1os sin el menor escr\u00fapulo. Y no es imposible que vuelva a ocurrir.<\/p>\n\n\n\n

En los \u00faltimos a\u00f1os, Italia ha oscilado entre el commissariamento<\/em> tecnocr\u00e1tico y el populismo, dos experimentos que no han logrado restablecer un sistema pol\u00edtico estable y coherente en Italia. <\/p>MARCO DAMILANO<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n

En los \u00faltimos a\u00f1os, Italia ha oscilado entre el commissariamento<\/em> tecnocr\u00e1tico y el populismo, dos experimentos que no han logrado restablecer un sistema pol\u00edtico estable y coherente en Italia. <\/p>\n\n\n\n

La primera parte de la \u00faltima legislatura, el gobierno M5S-Lega dirigido por Giuseppe Conte, represent\u00f3 el punto \u00e1lgido de la antipol\u00edtica y el principio de su fin. Hoy, el Movimiento 5 Estrellas, liderado por Conte, es lo contrario del sujeto virtual de sus or\u00edgenes, representando los intereses m\u00e1s materiales y org\u00e1nicos del electorado. Desde el Sur que milita por una renta de ciudadan\u00eda hasta una clase media atemorizada por el empobrecimiento, los 5 Estrellas pueden proponer ser una uni\u00f3n de ciudadanos, defendiendo los derechos adquiridos.<\/p>\n\n\n\n

La segunda parte se caracteriz\u00f3 por la unidad nacional bajo el mando de Mario Draghi. Una vez m\u00e1s, el respiro ofrecido por el gobierno dirigido por el antiguo banquero central no fue aprovechado por el sistema de partidos para reconstruir su imagen de valor y su presencia en la sociedad. Sin embargo, treinta a\u00f1os despu\u00e9s de 1992, esto es lo que necesitamos: partidos que puedan ofrecer una nueva mediaci\u00f3n, basada en valores e intereses. La pandemia, la guerra en Ucrania, la emergencia energ\u00e9tica, la recesi\u00f3n que se avecina, todos estos factores subrayan la necesidad de que la pol\u00edtica tenga un cuerpo, es decir, el marco f\u00edsico de una nueva representaci\u00f3n. La derecha siempre ha conocido bien a su electorado y sabe c\u00f3mo representarlo y protegerlo. El Partido Dem\u00f3crata, en crisis de identidad, tiene una composici\u00f3n social erosionada, una erosi\u00f3n que es la base de su declive electoral.<\/p>\n\n\n\n

Giorgia Meloni est\u00e1 en la encrucijada. Encarna una identidad pol\u00edtica y cultural de indudable matriz nacional-reaccionaria. Es una profesional de la pol\u00edtica<\/a>, y de la pol\u00edtica de los partidos, y no ha hecho otra cosa en la vida. Adem\u00e1s, es romana, profundamente romana, y siempre ha estado en contacto diario con los palacios donde se hace pol\u00edtica. No representa la victoria del modelo antipol\u00edtico del Movimiento 5 Estrellas. Los perfiles de los nuevos ministros lo demuestran: once de ellos han estado en un gobierno de Berlusconi en el pasado. Aqu\u00ed tambi\u00e9n se completa el c\u00edrculo: son los hijos, ya mayores, de la secuencia de 1992-93. Pero Meloni arrastra el sentimiento hist\u00f3rico de exclusi\u00f3n del postfascismo en Italia, a pesar de tantos a\u00f1os de despejar y participar en el reparto de puestos de gobierno y subgobierno. Una carga de venganza y redenci\u00f3n, de victimismo -en la narrativa meloniana, el mundo est\u00e1 poblado por la izquierda que quiere borrar las ra\u00edces, las tradiciones- que no puede conciliarse con la ambici\u00f3n de gobernar.<\/p>\n\n\n\n

La Segunda Rep\u00fablica que tantas esperanzas suscit\u00f3 hace treinta a\u00f1os era \u00abun disfraz del viejo orden, m\u00e1s que la premisa de una nueva realidad\u00bb, como escribi\u00f3 Scoppola en 1991. Una falsa revoluci\u00f3n que conden\u00f3 a toda una generaci\u00f3n -los nacidos a finales de los 1980 y principios de los 1990- a vivir en un espect\u00e1culo repetitivo. La Tercera Rep\u00fablica, que deb\u00eda sustituir a la fracasada Segunda Rep\u00fablica, no lleg\u00f3 a nacer. Y no se reconstruir\u00e1 en torno a la idea est\u00e1tica de la Naci\u00f3n, colocada fuera de la historia, confiada a hipot\u00e9ticos patriotas, sino en torno a la idea de la democracia, m\u00e1s fr\u00e1gil en apariencia, m\u00e1s suave -pero quiz\u00e1s m\u00e1s tenaz-.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"

En Italia, una falsa revoluci\u00f3n conden\u00f3 a toda una generaci\u00f3n a vivir hipn\u00f3ticamente en un espect\u00e1culo repetitivo. La Tercera Rep\u00fablica, que deb\u00eda sustituir a la Segunda Rep\u00fablica tras el choque de 1992, nunca lleg\u00f3 a nacer.
\nEn este fresco hist\u00f3rico, Marco Damilano recrea el mundo en el que surgi\u00f3 la figura pol\u00edtica de Meloni.<\/p>\n","protected":false},"author":1366,"featured_media":10129,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"templates\/post-editorials.php","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_trash_the_other_posts":false,"footnotes":""},"categories":[6],"tags":[],"geo":[177],"class_list":["post-10124","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-politica","staff-marco-damilano","geo-europa"],"acf":[],"yoast_head":"\nItalia, treinta a\u00f1os despu\u00e9s (1992-2022) - El Grand Continent<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/11\/02\/italia-treinta-anos-despues-1992-2022\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Italia, treinta a\u00f1os despu\u00e9s (1992-2022) - El Grand Continent\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"En Italia, una falsa revoluci\u00f3n conden\u00f3 a toda una generaci\u00f3n a vivir hipn\u00f3ticamente en un espect\u00e1culo repetitivo. 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