{"id":101238,"date":"2026-06-04T11:11:26","date_gmt":"2026-06-04T09:11:26","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=101238"},"modified":"2026-06-04T11:11:30","modified_gmt":"2026-06-04T09:11:30","slug":"pensar-el-poder-un-reto-intelectual-de-nuestro-tiempo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/06\/04\/pensar-el-poder-un-reto-intelectual-de-nuestro-tiempo\/","title":{"rendered":"Pensar el poder, un reto intelectual de nuestro tiempo"},"content":{"rendered":"\n

Fui elegido para dirigir Sciences Po hace casi dos a\u00f1os, planteando una pregunta sencilla: \u00bfdisponemos, como instituci\u00f3n y como pa\u00eds, de los recursos intelectuales colectivos necesarios para comprender la nueva era que se abre ante nosotros? Me pareci\u00f3 claro que esta instituci\u00f3n, que forma a una parte considerable de los futuros l\u00edderes p\u00fablicos y privados franceses, y ahora m\u00e1s all\u00e1, deb\u00eda hacer lo que ha hecho regularmente en el pasado: redefinir su matriz intelectual a la luz de los desaf\u00edos de las pr\u00f3ximas d\u00e9cadas. Comenzamos por lanzar una escuela de medio ambiente, que recibir\u00e1 a sus primeros estudiantes el pr\u00f3ximo septiembre y que ya cuenta, de cara al inicio del curso 2027, con un doble t\u00edtulo junto con su hom\u00f3loga de la Universidad de Columbia, se\u00f1al de su \u00e9xito inmediato. En este mismo momento, en el marco de una comisi\u00f3n copresidida por Laurence Boone y Marc Lazar, estamos trabajando en el lugar que ocupa Europa en nuestra formaci\u00f3n e investigaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n

Pero, curiosamente, la cuesti\u00f3n m\u00e1s debatida a partir del excelente informe que me entregaron Florence Parly y Thierry Balzaq y la comisi\u00f3n que presidieron <\/span>1<\/sup><\/a><\/span><\/span>fue la de nuestro enfoque de las relaciones internacionales. Para un diplom\u00e1tico, sin embargo, las cosas estaban bastante claras. Comenc\u00e9 mi carrera en el Quai d\u2019Orsay en 2004, y lo dej\u00e9 en 2024 para incorporarme a este lugar tan especial que es Sciences Po, donde la excelencia de los estudiantes y la variedad de conocimientos a los que est\u00e1n expuestos, tanto te\u00f3ricos como pr\u00e1cticos, seg\u00fan la f\u00f3rmula inicial de su fundador Emile Boutmy, siempre reafirmada por sus sucesores desde hace 150 a\u00f1os, constituyen una mezcla totalmente \u00fanica en el mundo. Primus sine paribus<\/em>, dec\u00eda Bruno Latour.<\/p>\n\n\n\n

Ser diplom\u00e1tico franc\u00e9s en 2024 ya no tiene nada que ver con 2004. El debilitamiento de los marcos multilaterales, la multiplicaci\u00f3n de los conflictos y el retroceso del derecho son expresiones de una tendencia de fondo que desemboca en una revoluci\u00f3n, en el sentido literal del t\u00e9rmino: hemos pasado de un mundo en el que nos proyect\u00e1bamos<\/em> con nuestras ideas, nuestros valores y nuestras fortalezas, a un mundo que se proyecta sobre nosotros<\/em>. Y este cambio de paradigma viene, en el fondo, a recordarnos una realidad que con demasiada frecuencia perdemos de vista: en \u00faltima instancia, las condiciones que hacen posible nuestra vida en com\u00fan, nuestro modelo social, nuestras libertades y nuestra capacidad para elegir colectivamente nuestro camino, se determinan en gran medida fuera de nosotros<\/em>.<\/p>\n\n\n\n

Por eso, cuando las relaciones internacionales se desequilibran, todo se desequilibra. El a\u00f1o 2026 nos muestra, d\u00eda tras d\u00eda, la demostraci\u00f3n de este desequilibrio: la guerra que contin\u00faa en Ucrania, las brutales reestructuraciones de Oriente Pr\u00f3ximo y Medio, las presiones cada vez m\u00e1s abiertas ejercidas por nuestros aliados estadounidenses, la erosi\u00f3n casi sin precedentes del derecho internacional. Vivir en 2026 como ciudadano franc\u00e9s, ucraniano, israel\u00ed, palestino o chino es experimentar de manera concreta una agencia situada, que depende en gran medida del estado de poder o de impotencia del pa\u00eds al que se pertenece.<\/p>\n\n\n\n

Un punto ciego<\/h2>\n\n\n\n

Sin embargo, falta algo en nuestra forma colectiva de pensar el mundo. No es el estudio de otras sociedades, terreno que las ciencias humanas y sociales han explorado ampliamente, con el rigor que les es propio, sino el estudio de lo que ocurre entre ellas: las relaciones internacionales, en su dimensi\u00f3n propiamente conflictiva o cooperativa, con las cuestiones de poder y seguridad, pero tambi\u00e9n de gobernanza y cooperaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n

Por eso es necesario ponerse de acuerdo precisamente sobre los t\u00e9rminos. Estudiar las relaciones internacionales no es estudiar el mundo, sino privilegiar el an\u00e1lisis del marco externo, el de las relaciones entre las diferentes entidades que conforman el sistema internacional, y no solo su marco interno. Ahora bien, la diferencia entre estos dos marcos es radical.<\/p>\n\n\n\n

Salvo excepciones, el marco interno est\u00e1 marcado por el hecho estatal, es decir, el establecimiento de un monopolio de la violencia leg\u00edtima (Max Weber). Esta situaci\u00f3n es ciertamente m\u00e1s o menos cuestionada, m\u00e1s o menos realizada, m\u00e1s o menos respaldada por un aparato jur\u00eddico, pero produce, no obstante, una forma de orden<\/em> que se impone a los miembros de la colectividad.<\/p>\n\n\n\n\n\n

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\u00abHay algo que falta en nuestra forma colectiva de concebir el mundo\u00bb.<\/figcaption>\n <\/a>\n<\/figure>\n\n\n

En el marco externo, aquel que conforman las relaciones entre las distintas entidades pol\u00edticas, nada de eso ocurre. Ninguna instancia superior, ning\u00fan \u00e1rbitro supremo viene a imponer una situaci\u00f3n de anarqu\u00eda fundamental entre los distintos Estados que, seg\u00fan una analog\u00eda propuesta por Kant, pueden considerarse como particulares que \u00aben su estado de naturaleza (es decir, en la independencia respecto a leyes externas) ya se perjudican mutuamente por su mera coexistencia\u00bb. <\/span>2<\/sup><\/a><\/span><\/span> Raymond Aron recuerda que las relaciones internacionales (de Estado a Estado) se desarrollan \u00aba la sombra de la guerra\u00bb<\/em>. <\/span>3<\/sup><\/a><\/span><\/span> ya que son \u00abrelaciones entre unidades pol\u00edticas, cada una de las cuales reivindica el derecho a hacerse justicia por s\u00ed misma y a ser la \u00fanica due\u00f1a de la decisi\u00f3n de combatir o no combatir\u00bb<\/em>. <\/span>4<\/sup><\/a><\/span><\/span> Esto no implica la ausencia de jerarqu\u00edas, pero si una entidad o un grupo pierde por completo su autonom\u00eda, ya no es realmente un actor del juego internacional, sino un actor del juego interno al que ahora pertenece. <\/p>\n\n\n\n

Esto tampoco significa que el conflicto armado sea inevitable: la cooperaci\u00f3n con unos permite tener peso en la rivalidad con otros, y la diplomacia multilateral existe precisamente para superar la trampa de los juegos de suma cero. Pero, en \u00faltima instancia, lo que est\u00e1 en juego en las relaciones internacionales es la propia existencia como comunidad pol\u00edtica libre e independiente. Para que sea posible un orden interno dentro de una entidad determinada, es necesario que esta pueda perseverar en su existencia frente a sus competidores. En los casos m\u00e1s tr\u00e1gicos, desde la destrucci\u00f3n de los imperios azteca e inca con la llegada de los espa\u00f1oles hasta la agresi\u00f3n de Rusia a Ucrania, se trata de una cuesti\u00f3n de vida o muerte para las naciones.<\/p>\n\n\n\n

Esta realidad, por cierto, no es ignorada por las ciencias humanas y sociales. La historia se interes\u00f3 evidentemente muy pronto por las relaciones internacionales, desde Herodoto y Tuc\u00eddides, y de manera continua desde entonces. Fue un historiador, Jean-Baptiste Duroselle, quien estuvo en el centro de la idea de crear en Sciences Po el Centro de Estudios de Relaciones Internacionales, el CERI. Los juristas han examinado ampliamente las condiciones de la coexistencia entre los Estados en el orden internacional y, con frecuencia, han forjado conceptos que ahora est\u00e1n presentes en el derecho positivo. Quiz\u00e1s ma\u00f1ana veamos as\u00ed la noci\u00f3n de \u00abhabitabilidad\u00bb <\/span>5<\/sup><\/a><\/span><\/span> creada por Baptiste Morizot, fil\u00f3sofo, y Laurent Neyret, profesor de Derecho en Sciences Po, se suma al marco normativo internacional. Y la econom\u00eda, por supuesto, se ocup\u00f3 desde muy temprano de la cuesti\u00f3n del comercio internacional, las condiciones del desarrollo econ\u00f3mico o la especializaci\u00f3n. Hoy en d\u00eda, la geoeconom\u00eda se desarrolla en la encrucijada entre la econom\u00eda y las relaciones internacionales.<\/p>\n\n\n\n

Sin embargo, el debate sobre la guerra y la paz sigue siendo, como he podido comprobar personalmente en las \u00faltimas semanas, dif\u00edcil y a veces doloroso, especialmente en Francia. Me parece que hay tres razones que se suman a ello.<\/p>\n\n\n\n

La primera tiene que ver con una experiencia profunda, casi antropol\u00f3gica. El historiador St\u00e9phane Audouin-Rouzeau habl\u00f3 recientemente de una \u00abnegaci\u00f3n de la guerra\u00bb europea <\/span>6<\/sup><\/a><\/span><\/span> que se extiende desde la d\u00e9cada de 1920 hasta nuestros d\u00edas, con sus ra\u00edces en el final de la Primera Guerra Mundial y consolidado por la larga paz que sigui\u00f3 a 1945.<\/p>\n\n\n\n\n\n

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\u00abEstudiar las relaciones internacionales no es estudiar el mundo, sino centrarse en el an\u00e1lisis del marco externo, es decir, las relaciones entre las diferentes entidades que conforman el sistema internacional, y no solo su marco interno. Y la diferencia entre estos dos marcos es radical\u00bb.<\/figcaption>\n <\/a>\n<\/figure>\n\n\n

A su vez, el escritor italiano Antonio Scurati capt\u00f3 bien este fen\u00f3meno al plantear la pregunta: \u00ab\u00bfQu\u00e9 ha sido de todos esos guerreros de Europa?\u00bb. Los ochenta a\u00f1os de paz que vivi\u00f3 Europa despu\u00e9s de 1945 han producido una profunda transformaci\u00f3n del homo europeanus<\/em>. Los grandes avances sociales logrados durante este per\u00edodo, en materia de salud, educaci\u00f3n, igualdad de g\u00e9nero y rechazo a la discriminaci\u00f3n racial o sexual, constituyen un verdadero \u00absalto civilizatorio\u00bb. Sin embargo, este pacifismo org\u00e1nico plantea interrogantes. Reflexionando sobre las lecciones de la historia italiana, Scurati concluye que \u00abla resistencia antifascista nos recuerda por qu\u00e9 rechazamos la guerra, pero tambi\u00e9n nos ense\u00f1a las razones para prepararnos, si es necesario, para librarla\u00bb. <\/span>7<\/sup><\/a><\/span><\/span> De hecho, nunca decidimos por nuestra cuenta si la guerra se colar\u00e1 o no en nuestras vidas. La frase de Julien Freund, con la que se abre el reciente volumen impreso del Grand Continent<\/a>, sigue siendo de una precisi\u00f3n implacable: \u00abes el enemigo quien te se\u00f1ala\u00bb. Fran\u00e7ois Mitterrand lo hab\u00eda expresado de una manera mucho m\u00e1s lac\u00f3nica, en su discurso del 20 de enero de 1983 pronunciado ante el Bundestag, en plena crisis de los misiles europeos: \u00ablos pacifistas est\u00e1n en Occidente y los misiles est\u00e1n en Oriente\u00bb. En una breve obra publicada cuando a\u00fan era ministro de Defensa, \u00bfQui\u00e9n es el enemigo?<\/em>,  <\/span>8<\/sup><\/a><\/span><\/span> Jean-Yves Le Drian tambi\u00e9n se\u00f1al\u00f3, tras los ataques armados contra Charlie Hebdo<\/em> y el Bataclan, que no pod\u00edamos sino constatar que hab\u00edamos sido blanco de un ataque, sin que fuera posible responsabilizarnos de esta situaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n

La segunda raz\u00f3n es generacional e institucional. Quienes hoy ocupan puestos de responsabilidad intelectual y acad\u00e9mica se formaron entre 1990 y 2005, en un mundo en el que la suma del PIB estadounidense y europeo representaba m\u00e1s de la mitad de la riqueza mundial, donde el \u00abfin de la historia\u00bb pod\u00eda parecer un hecho y donde la unidad cultural transatl\u00e1ntica pod\u00eda parecer evidente. La bibliograf\u00eda com\u00fan de esta generaci\u00f3n ha moldeado una determinada forma de ver el mundo, que ya no es la que nuestros estudiantes necesitar\u00e1n para atravesar su siglo. De hecho, ellos lo saben muy bien: en 2024-2025, el 60 % de las solicitudes de tesis de ciencias pol\u00edticas en Sciences Po se centran en las relaciones internacionales. La especialidad con mayor crecimiento num\u00e9rico en la Escuela de Asuntos P\u00fablicos de Sciences Po se centra en la seguridad y la defensa, y la Escuela de Asuntos Internacionales se dispone a crear dos nuevas \u00abespecializaciones\u00bb, defensa e inteligencia, para responder a la demanda de formaci\u00f3n de los estudiantes. Es precisamente ah\u00ed donde residen las inquietudes y la necesidad de conocimiento de la joven generaci\u00f3n que formamos en Sciences Po: es a la vez consciente de los considerables desaf\u00edos que se le presentan y de la dureza del mundo, al tiempo que conserva el entusiasmo impulsado por el deseo de ser \u00fatil a la sociedad.<\/p>\n\n\n\n

La tercera raz\u00f3n es m\u00e1s sutil y se refiere a la relaci\u00f3n que las ciencias sociales mantienen con el objeto \u00abEstado\u00bb. Cuando se estudia una sociedad desde dentro, a menudo aparece, a veces con toda raz\u00f3n, como la fuente o el c\u00f3mplice de las desigualdades, las dominaciones y las violencias que hay que analizar y criticar. Cuando se estudia el sistema internacional, ese mismo Estado aparece como un actor ineludible y, sobre todo, como la condici\u00f3n de posibilidad de la seguridad colectiva, de la independencia y de la autonom\u00eda de decisi\u00f3n de una comunidad pol\u00edtica. No hay contradicci\u00f3n entre estas dos perspectivas, ya que iluminan dos caras del mismo objeto, pero su articulaci\u00f3n es intelectualmente exigente. Si lo externo ejerce presi\u00f3n sobre lo interno, lo interno, a su vez, determina la forma en que una comunidad actuar\u00e1 en el exterior. Es evidente que los dirigentes que llegan al poder mediante la violencia y la intimidaci\u00f3n se comportar\u00e1n de manera diferente en el exterior de aquellos que est\u00e1n acostumbrados a moderar sus ambiciones. Esta es una de las observaciones de Andr\u00e9 Fran\u00e7ois-Poncet, embajador en Berl\u00edn en la Alemania nazi de antes de la guerra. La naturaleza de una sociedad y de un Estado afecta su comportamiento externo, incluso los \u00abrealistas\u00bb de la m\u00e1s pura obediencia lo admiten, aunque de manera insuficiente.<\/p>\n\n\n\n

El poder estructurante<\/h2>\n\n\n\n

Existe una \u00faltima forma, m\u00e1s elegante, de poner a distancia la conflictividad internacional: dudar de que a\u00fan tenga un objeto. Es el argumento, serio y defendido con fuerza en Francia, seg\u00fan el cual la globalizaci\u00f3n, el auge de los actores no estatales, la asimetr\u00eda de los conflictos recientes y el surgimiento de una \u00abenerg\u00eda social\u00bb transnacional habr\u00edan privado al concepto cl\u00e1sico de poder de su agudeza anal\u00edtica. Hay en este an\u00e1lisis intuiciones acertadas, que ser\u00eda un error descartar: el poder puro no basta, en efecto, ni para ganar todas las guerras, ni para resolver los grandes desaf\u00edos comunes, ni para explicar todas las din\u00e1micas internacionales.<\/p>\n\n\n\n

Pero la observaci\u00f3n de que el poder no es omnipotente no permite concluir que ya no sea estructurante. Xerxes fracas\u00f3 ante las ciudades griegas, Roma sufri\u00f3 la derrota de Teutoburgo, Estados Unidos \u00abperdi\u00f3\u00bb en Irak, y sin embargo las potencias persa, romana y estadounidense determinaron el orden mundial de su \u00e9poca. Las excepciones que recordamos, por ser heroicas, son precisamente lo que hace invisibles las regularidades mucho m\u00e1s generalizadas que contradicen. \u00bfQui\u00e9n se acuerda de Cinoc\u00e9fales, de Magnesia, de Pidna? Esas victorias \u00abf\u00e1ciles\u00bb no hac\u00edan m\u00e1s que confirmar el estado de las relaciones de fuerza entre la Rep\u00fablica romana imperial y unos adversarios que no hab\u00edan sabido ni caracterizar la amenaza ni coaligarse a tiempo: sel\u00e9ucidas, macedonios, pontos y otros cartagineses.<\/p>\n\n\n\n\n\n

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\u00abEn t\u00e9rminos relativos, estamos decayendo tres veces m\u00e1s r\u00e1pido que la dinast\u00eda Qing\u00bb.<\/figcaption>\n <\/a>\n<\/figure>\n\n\n

El a\u00f1o 2026 nos lo recuerda a diario. Cuando a un Estado se le niega el acceso a sistemas de pago, a componentes cr\u00edticos, a la energ\u00eda, a plataformas digitales que moldean la opini\u00f3n de sus ciudadanos, a dispositivos de defensa, no es la \u00abenerg\u00eda social\u00bb la que responde a la pregunta: es la autonom\u00eda estrat\u00e9gica, cuya ausencia se hace sentir cruelmente en este caso. Renunciar a pensar en el poder no es emanciparse de \u00e9l; es aceptar de antemano que otros lo ejerzan sobre nosotros y puedan decidir por nosotros renunciar a libertades, derechos y un modelo social que nos ha llevado d\u00e9cadas, incluso siglos, conquistar. En el otro extremo, la energ\u00eda tan admirable de la sociedad iran\u00ed no puede hacer nada en la guerra actual en el Golfo. Su inicio se decidi\u00f3 en otro lugar y la respuesta dada por Ir\u00e1n no tiene en cuenta en absoluto a una sociedad aplastada por la represi\u00f3n. Es en la naturaleza del r\u00e9gimen donde hay que fijarse aqu\u00ed para comprender c\u00f3mo se organiza su respuesta, y en su convicci\u00f3n de controlar la escalada mediante el costo que puede infligir a la econom\u00eda mundial al cerrar el estrecho de Ormuz.<\/p>\n\n\n\n

Pierre Bourdieu consideraba la sociolog\u00eda como la cuarta gran \u00abherida narcisista\u00bb impuesta a la humanidad. Cop\u00e9rnico nos ense\u00f1\u00f3 que la Tierra no es el centro del universo, Darwin que el ser humano no es m\u00e1s que un animal entre otros, y el propio Freud que lo esencial de la vida ps\u00edquica se desarrolla en un nivel distinto al de nuestra conciencia; a su vez, la sociolog\u00eda ha venido a ense\u00f1arnos que \u00ablos seres sociales son, al menos en parte, producto de condicionamientos sociales\u00bb. <\/span>9<\/sup><\/a><\/span><\/span> Se podr\u00eda considerar que la cuesti\u00f3n de las relaciones internacionales constituye una quinta herida del mismo tipo: dado que los seres humanos siguen perteneciendo a esos colectivos que deben convivir con otros colectivos, son, al menos en parte, producto del estado de las relaciones entre esos grupos, que en su mayor\u00eda adoptan la forma de naciones y Estados.<\/p>\n\n\n\n

Asumir el imperativo de la eficacia<\/h2>\n\n\n\n

Abrir la reflexi\u00f3n sobre la sociedad a su dimensi\u00f3n de competencia internacional es introducir un imperativo espec\u00edfico, el de la eficacia<\/em>. Sin duda, no es del todo casualidad que economistas que trabajan en el campo de la innovaci\u00f3n (y las condiciones jur\u00eddicas, culturales y sociales de su desarrollo), Philippe Aghion<\/a> o Daron Acemoglu<\/a> a la cabeza, sean tan le\u00eddos y celebrados. Desde el informe Letta<\/a> hasta el informe Draghi<\/a>, la pregunta que se plantea en Europa, como en otros lugares, es si nuestros Estados \u2014y, de hecho, nuestras sociedades\u2014 pueden mantenerse en la carrera o si terminar\u00e1n siendo totalmente dependientes y, por lo tanto, incapaces de mantener su sistema de valores. Es la alerta que surge por todas partes y, recientemente, a trav\u00e9s de la voz del director general de Mistral, Arthur Mensch, con motivo de su comparecencia ante la Asamblea Nacional: \u00abEn materia de IA, Francia debe actuar ahora para no convertirse en un vasallo\u00bb. Arthur Mensch defendi\u00f3 all\u00ed una visi\u00f3n de la soberan\u00eda digital europea, basada ante todo en el poder\u00edo industrial, la energ\u00eda y las infraestructuras.<\/p>\n\n\n\n

Introducir la cuesti\u00f3n de la eficacia significa enfrentarse a decisiones impopulares: \u00bfdebemos aceptar m\u00e1s libertad de iniciativa y mayores retribuciones para quienes innovan si estas innovaciones nos permiten, colectivamente, reducir nuestra dependencia del resto del mundo? \u00bfPodemos mantener un marco normativo cada vez m\u00e1s restrictivo sobre las actividades econ\u00f3micas, a riesgo de que nuestra dependencia de lo que se produce en otros lugares siga aumentando hasta el punto de amenazar, parad\u00f3jicamente, nuestra capacidad para aplicarles nuestras normas? Estas preguntas pueden multiplicarse hasta el infinito. Su respuesta nunca es un\u00edvoca, pues no se trata de dar la espalda a lo que nos hace singulares, a menudo de manera positiva, para cederlo todo al imperativo de la eficiencia. Y es por eso que las decisiones democr\u00e1ticas que deben responder a ellas, de una complejidad considerable, exigen un examen tan l\u00facido como sea posible y, sobre todo, sin fingimientos.<\/p>\n\n\n\n

El ejercicio es, sin embargo, a\u00fan m\u00e1s arduo para los europeos que para los dem\u00e1s, debido a la adici\u00f3n de una restricci\u00f3n de otro orden: la exigencia que se les impone, y que se imponen a s\u00ed mismos, de expiar su poder pasado en el mismo momento en que su peso en el mundo retrocede. Europa es, por otra parte, la \u00fanica que se ve realmente enviada al tribunal de la historia, justo en el momento en que es la \u00fanica que realmente le da la espalda a esa historia. No se trata aqu\u00ed de decir que las ciencias humanas y sociales ignoren otras formas de imperialismo (algunas estudian el Imperio otomano y otras el Imperio ruso), pero se constata f\u00e1cilmente que Europa es la \u00fanica que se encuentra a la vez debilitada y siempre en juicio.<\/p>\n\n\n\n\n\n

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\u00abXerxes fracas\u00f3 ante las ciudades griegas, Roma sufri\u00f3 la derrota en Teutoburgo, Estados Unidos \u00abperdi\u00f3\u00bb en Irak y, sin embargo, las potencias persa, romana y estadounidense determinaron el orden mundial de su \u00e9poca\u00bb.<\/figcaption>\n <\/a>\n<\/figure>\n\n\n

En este sentido, Europa tendr\u00eda el deber de dar la espalda, en sus relaciones con el resto del mundo, al principio de la eficiencia. En primer lugar, sufre lo que podr\u00edamos llamar \u00abel doble rasero del doble rasero\u00bb, es decir, es la \u00fanica a la que se le reprocha tratar de manera diferente a sus amigos y a sus enemigos, a quienes le desean mal y a quienes no. As\u00ed, a nadie se le ocurrir\u00eda reprocharle a Rusia que no se muestre constantemente coherente con sus principios: predica la soberan\u00eda de los Estados y la no injerencia en sus asuntos internos en beneficio de sus amigos, como la Venezuela de Maduro, la Siria de Bashar al-Assad o el Ir\u00e1n del ayatol\u00e1 Jamenei, y organiza abiertamente campa\u00f1as de desinformaci\u00f3n en los dem\u00e1s; habla de la intangibilidad de las fronteras e invade a sus vecinos en nombre de un deber de protecci\u00f3n de los civiles, que, por cierto, niega con vehemencia. Al mismo tiempo, la m\u00e1s m\u00ednima imperfecci\u00f3n de los europeos, su m\u00e1s m\u00ednima concesi\u00f3n en aras de sus intereses, se convierte en motivo de virulentas cr\u00edticas. No solo deben ser perfectos en sus propias acciones, sino que solo deber\u00edan interactuar con personas perfectas, lo que contradice los principios m\u00e1s elementales de la eficacia diplom\u00e1tica.<\/p>\n\n\n\n

Una responsabilidad colectiva<\/h2>\n\n\n\n

Francia representa hoy el 1 % de la poblaci\u00f3n mundial y el 2,5 % de la producci\u00f3n global. La Uni\u00f3n Europea ha visto c\u00f3mo su peso en la econom\u00eda mundial ha pasado del 30 % al 17 % entre 2008 y 2025, es decir, en 17 a\u00f1os. China recorri\u00f3 el mismo camino entre 1820 y 1870. En t\u00e9rminos relativos, estamos decayendo tres veces m\u00e1s r\u00e1pido que la dinast\u00eda Qing. Estas cifras reflejan la nueva realidad en la que debemos pensar y actuar: no comprender nada de lo que ocurre m\u00e1s all\u00e1 de nuestras fronteras es a la vez una carencia intelectual y un riesgo existencial.<\/p>\n\n\n\n

Hace unos a\u00f1os, Sciences Po adopt\u00f3 como lema \u00abcomprender su tiempo para actuar sobre el mundo\u00bb. Esta f\u00f3rmula, que supone un movimiento de los actores hacia el mundo, conserva afortunadamente su relevancia, pero expresa sobre todo el esp\u00edritu de una \u00e9poca que tal vez ya no sea del todo la nuestra. Hoy en d\u00eda, la relaci\u00f3n se invierte. Ahora es m\u00e1s bien el mundo el que act\u00faa sobre nosotros, a un ritmo que ya no controlamos: la crisis clim\u00e1tica ya instalada, los conflictos sin freno, los avances tecnol\u00f3gicos concebidos en gran medida fuera de nuestras fronteras. Nuestro deber como instituci\u00f3n ya no es solo formar a los estudiantes para que comprendan su tiempo y act\u00faen sobre el mundo, sino, m\u00e1s a\u00fan, darles los medios intelectuales para comprender el mundo y actuar sobre su tiempo, aqu\u00ed y ahora, en esta \u00e9poca que ser\u00e1 la suya.<\/p>\n\n\n\n

Esto implica una responsabilidad colectiva que va m\u00e1s all\u00e1 de Sciences Po. Francia cuenta con escuelas, centros e investigadores de muy alto nivel en el campo de las relaciones internacionales y los estudios de seguridad. Pero este ecosistema sigue siendo, a la escala de los desaf\u00edos, insuficiente, disperso e insuficientemente conectado con los espacios de decisi\u00f3n. Tambi\u00e9n se necesitan, tanto como tanques, sat\u00e9lites y capacidades industriales, conceptos, marcos de an\u00e1lisis, doctrinas debatidas p\u00fablicamente e investigadores civiles capaces de iluminar el debate democr\u00e1tico.<\/p>\n\n\n\n

Nuestros estudiantes pronto tendr\u00e1n que asumir responsabilidades y tomar decisiones. Muchos de ellos lo har\u00e1n en contextos en los que ya no ser\u00e1 posible separar lo econ\u00f3mico de lo estrat\u00e9gico, lo tecnol\u00f3gico de lo geopol\u00edtico, la pol\u00edtica interna de la pol\u00edtica exterior. Les debemos una formaci\u00f3n que ya no delegue en otros la tarea de pensar estas articulaciones. Tambi\u00e9n se lo debemos a nuestro pa\u00eds y a Europa, cuyo modelo de sociedad se basa en la libertad, la igualdad, el Estado de derecho y la igualdad entre hombres y mujeres. Si queremos mantener este modelo, debemos ser capaces de reflexionar sobre las cuestiones relacionadas con su persistencia en un mundo en el que estos valores est\u00e1n retrocediendo en todas partes.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"

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