{"id":100711,"date":"2026-05-30T06:30:00","date_gmt":"2026-05-30T04:30:00","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=100711"},"modified":"2026-05-29T20:37:01","modified_gmt":"2026-05-29T18:37:01","slug":"europa-despues-de-estados-unidos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/05\/30\/europa-despues-de-estados-unidos\/","title":{"rendered":"Europa despu\u00e9s de Estados Unidos"},"content":{"rendered":"\n

Una cat\u00e1strofe similar a las que vivi\u00f3 Europa en el siglo XX podr\u00eda estar a punto de repetirse. <\/span>1<\/sup><\/a><\/span><\/span> Desde 1945, varias generaciones de europeos han trabajado sin descanso para evitarlo. Han escrito libros de historia y erigido monumentos. Tambi\u00e9n han trabajado para reorganizar sus sociedades. Mientras los austriacos reconstru\u00edan Viena, y en otros lugares se reconstru\u00edan Par\u00eds y Berl\u00edn, no se contentaron con reconstruir sus ciudades tal y como eran. Rodeados de ruinas, decidieron construir algo radicalmente nuevo: un conjunto de instituciones destinadas a promover la democracia liberal, el Estado de derecho, la cooperaci\u00f3n entre Estados, la integraci\u00f3n econ\u00f3mica y, a la larga, un mercado \u00fanico para el comercio.<\/p>\n\n\n\n

El objetivo de estas instituciones era garantizar la prosperidad e impedir el resurgimiento de las ambiciones imperiales y genocidas que causaron tantos estragos en el continente. En lugar de retomar las antiguas rivalidades, un sistema proteccionista y ej\u00e9rcitos dispuestos a entrar en guerra, los europeos crearon la Uni\u00f3n Europea, as\u00ed como otras organizaciones que los unen entre s\u00ed y con el mundo a trav\u00e9s del comercio, los intercambios, la libre circulaci\u00f3n y la diplomacia.<\/p>\n\n\n\n

El resultado de ese proceso es un logro sin precedentes y sin parang\u00f3n en ninguna otra parte del mundo. Gracias a los esfuerzos de esa generaci\u00f3n de la posguerra, Europa es m\u00e1s segura, m\u00e1s rica y m\u00e1s pac\u00edfica que nunca antes en su historia. Los pa\u00edses europeos gozan tambi\u00e9n de mayor soberan\u00eda. Gracias a ocho d\u00e9cadas de disuasi\u00f3n colectiva, los europeos han podido desarrollar sus propias culturas nacionales en un marco de paz, en lugar de una guerra perpetua. Gracias a la Uni\u00f3n Europea, los europeos pueden preservar su arte, su literatura y su arquitectura. A trav\u00e9s de un conjunto de tratados y acuerdos, los europeos tambi\u00e9n han construido reg\u00edmenes democr\u00e1ticos que protegen la libertad individual y los derechos de los ciudadanos.<\/p>\n\n\n\n

Sin embargo, este \u00e9xito tiene su reverso. Al ver que estas instituciones funcionaban tan bien, poco a poco se ha olvidado que son fruto de un trabajo incansable y de dif\u00edciles compromisos. Se han tomado como algo natural, como simples \u00absistemas burocr\u00e1ticos\u00bb surgidos de forma espont\u00e1nea. Tras ochenta a\u00f1os de paz, nada m\u00e1s f\u00e1cil que dar por sentadas las leyes y normas que la garantizan.<\/p>\n\n\n\n

Estas instituciones se ven ahora amenazadas desde dentro, es decir, desde nuestras propias sociedades. Por toda Europa y Norteam\u00e9rica, textos descartados, conceptos olvidados y teor\u00edas enterradas est\u00e1n volviendo a ponerse de moda gracias a personas que no recuerdan por qu\u00e9, tres generaciones antes, se hab\u00eda decidido finalmente deshacerse de ellos. <\/p>\n\n\n\n

Al ver que estas instituciones funcionaban tan bien, poco a poco hemos olvidado que son fruto de un trabajo incansable y de dif\u00edciles compromisos.<\/p>Anne Applebaum<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n

Muchos adoptan ahora actitudes que se cre\u00edan superadas con respecto a la democracia parlamentaria y expresan el mismo desprecio por el sistema electoral que mostraban los aut\u00f3cratas del siglo XX. Lenin ve\u00eda en los parlamentos el s\u00edmbolo de la \u00abdemocracia burguesa\u00bb; Hitler calificaba la democracia parlamentaria como \u00abuno de los s\u00edntomas m\u00e1s graves del declive humano\u00bb. Cuando oigas a los responsables pol\u00edticos europeos hablar de una \u00abdegeneraci\u00f3n\u00bb de la democracia o de la \u00abdebilidad\u00bb del liberalismo, recuerda c\u00f3mo se utilizaban esas mismas palabras en la d\u00e9cada de 1930 por grupos que, sin embargo, se autodenominaban simplemente de derecha y de izquierda. <\/p>\n\n\n\n

Hay quienes desentierran viejos t\u00f3picos pol\u00edticos, como por ejemplo la idea de que ser\u00eda imposible alcanzar un consenso y que habr\u00eda que sustituirlo por distinciones existenciales, potencialmente violentas, entre \u00abamigos\u00bb y \u00abenemigos\u00bb. Probablemente ni siquiera saben que esta idea proviene del fil\u00f3sofo alem\u00e1n Carl Schmitt, Kronjurista <\/em>del Tercer Reich, quien relegaba la pol\u00edtica liberal al rango de \u00absimulacro\u00bb.<\/p>\n\n\n\n

No son las \u00fanicas ideas que han resurgido. El nacionalismo \u00e9tnico, por ejemplo, la creencia de que las naciones son mejores cuanto m\u00e1s puras son \u2014sea cual sea la definici\u00f3n que se le d\u00e9 a esa pureza\u2014, ha vuelto. Lo mismo ocurre con la teocracia o el dominionismo, seg\u00fan el cual las \u00fanicas sociedades v\u00e1lidas son aquellas gobernadas por la Iglesia. Tambi\u00e9n se est\u00e1 imponiendo, de forma discreta, una visi\u00f3n del Estado que confiere todo el poder a un l\u00edder o a un partido y que, por definici\u00f3n, rechaza cualquier cr\u00edtica, incluso cuando viola los derechos de sus s\u00fabditos.<\/p>\n\n\n\n

La desvalorizaci\u00f3n de los derechos humanos, considerados como una muestra de debilidad y sentimentalismo excesivo, es una idea muy antigua. Ya hemos vivido este intento de sustituir la informaci\u00f3n contrastada por propaganda, al igual que el establecimiento de un control y una manipulaci\u00f3n del acceso a la informaci\u00f3n. Del mismo modo, no hace falta remontarse muy atr\u00e1s en la historia para recordar que la designaci\u00f3n de chivos expiatorios, esos grupos minoritarios a los que se considera responsables de las dificultades econ\u00f3micas y sociales, es una t\u00e1ctica pol\u00edtica bien conocida.<\/p>\n\n\n\n

Se trata de pr\u00e1cticas heredadas de la historia europea. Pero tambi\u00e9n son adoptadas por actores ajenos a Europa. <\/p>\n\n\n\n

La guerra de Rusia en Europa<\/h2>\n\n\n\n

Es el caso de los rusos, en la propaganda que utilizan para justificar sus ataques militares, cibern\u00e9ticos e h\u00edbridos contra nuestro continente. La guerra de Rusia contra Ucrania se presenta a veces, incluso por parte del vicepresidente estadounidense y a\u00fan recientemente, como una simple disputa territorial, un litigio sobre l\u00edneas trazadas en un mapa. Pero cuando Rusia niega que Ucrania sea una verdadera naci\u00f3n, cuando Rusia construye campos de concentraci\u00f3n en el territorio ucraniano ocupado, cuando Rusia proh\u00edbe la lengua ucraniana y detiene sistem\u00e1ticamente a alcaldes, profesores, periodistas y sacerdotes, entonces tambi\u00e9n est\u00e1 atacando a Europa, aquella que se construy\u00f3 despu\u00e9s de 1945, aquella cuyas fronteras no deben modificarse por la fuerza. Rusia ha invadido Ucrania no solo para destruirla, sino tambi\u00e9n para demostrar que los tratados no tienen ning\u00fan sentido, que las alianzas son fr\u00e1giles y que la fuerza bruta siempre decide el destino de las naciones. Al librar una guerra de conquista, Putin busca socavar el orden europeo posimperial. En este sentido, el ataque ruso contra Ucrania es tambi\u00e9n un ataque contra la Uni\u00f3n Europea. <\/p>\n\n\n\n\n\n

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Los europeos pueden seguir creyendo que la Uni\u00f3n no es m\u00e1s que un conjunto de inconvenientes burocr\u00e1ticos. Los rusos, por su parte, nunca se lo han cre\u00eddo. Al contrario, el presidente ruso comprendi\u00f3 hace tiempo que, cuando est\u00e1 unida, Europa puede resistir su influencia y sus intentos de corrupci\u00f3n. Es cuando est\u00e1n divididos cuando los europeos aceptan m\u00e1s f\u00e1cilmente sobornos que pueden colocarlos en una situaci\u00f3n de subordinaci\u00f3n o dependencia. Por eso, desde hace ya dos d\u00e9cadas, los propagandistas rusos denigran a la Uni\u00f3n, se burlan de sus instituciones y, haciendo eco de algunos europeos, la describen como decadente, dividida, v\u00edctima de su exceso de regulaciones, o incluso condenada.<\/p>\n\n\n\n

La pol\u00edtica exterior rusa no se limita a simples palabras o memes<\/em>. Busca activamente sembrar el caos y la divisi\u00f3n. Hace unos meses, agentes a sueldo de Rusia colocaron explosivos en una l\u00ednea ferroviaria polaca, con el claro objetivo de causar v\u00edctimas. Se han utilizado drones rusos para perturbar el tr\u00e1fico en aeropuertos de toda Europa. Asesinos rusos han matado, por orden, a personas en Gran Breta\u00f1a, Alemania y Espa\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n

La victoria en las elecciones de partidos pol\u00edticos y l\u00edderes europeos financiados con fondos rusos entra\u00f1a el riesgo de mermar la capacidad de Europa para defender su propio territorio. De ah\u00ed el apoyo prestado por los rusos a los partidos pol\u00edticos antieuropeos, as\u00ed como a los movimientos separatistas. Rusia quiere sustituir la Europa del Estado de derecho por una Europa vulnerable a la cleptocracia: una Europa en la que cada pa\u00eds pueda ser sometido a presiones, amenazado y comprado.<\/p>\n\n\n\n

Una nueva amenaza<\/h2>\n\n\n\n

Hace dos o tres a\u00f1os, a\u00fan se habr\u00eda podido insistir en la necesidad de que los dirigentes europeos y estadounidenses colaboraran para hacer frente a las amenazas militares e ideol\u00f3gicas de Rusia y defender juntos la democracia liberal y el Estado de derecho. Pero Estados Unidos, bajo la administraci\u00f3n de Trump, ya no est\u00e1 interesado en liderar coaliciones democr\u00e1ticas, ya sea contra Rusia o contra otros pa\u00edses. La democracia ya no ocupa, por otra parte, un lugar central en la pol\u00edtica exterior estadounidense, ni siquiera en la identidad de Estados Unidos. Por el contrario, Donald Trump ha comenzado a alinear las pol\u00edticas exteriores e interiores de Estados Unidos con los valores y las pr\u00e1cticas del mundo autocr\u00e1tico, incluidas las de Rusia.<\/p>\n\n\n\n

Este cambio radical se hace especialmente patente en las pol\u00edticas internas de Trump, en la supresi\u00f3n de la financiaci\u00f3n de USAID o de Radio Free Europe, instituciones estadounidenses que en el pasado promov\u00edan la democracia en todo el mundo. Pero tambi\u00e9n es evidente en su relaci\u00f3n con los aliados hist\u00f3ricos de Washington. Desde sus primeros d\u00edas en el poder, el presidente estadounidense ha atacado a Canad\u00e1, a la Uni\u00f3n Europea y a los socios asi\u00e1ticos de Estados Unidos, imponi\u00e9ndoles aranceles inexplicablemente elevados. Ha reprendido al presidente ucraniano en el Despacho Oval, ha amenazado con anexionar Groenlandia por la fuerza, ha afirmado que la Uni\u00f3n Europea se cre\u00f3 para \u00abjoder\u00bb a Estados Unidos y, m\u00e1s recientemente, ha hecho suyos los elementos de la propaganda de Putin al calificar a la OTAN de \u00abtigre de papel\u00bb. Rompiendo con todas las administraciones de la posguerra, Trump ha negociado con Rusia, no para instaurar una paz justa en Ucrania ni para garantizar la seguridad de Europa, sino para ayudar a las empresas estadounidenses a sacar provecho de un posible levantamiento de las sanciones.<\/p>\n\n\n\n\n\n

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Al igual que los rusos, y al igual que los detractores europeos de la democracia, algunos miembros de la administraci\u00f3n de Trump se han lanzado ellos mismos a la guerra de ideas. En un discurso<\/a> pronunciado en M\u00fanich el pasado mes de febrero, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, declar\u00f3 que Estados Unidos y Europa no estaban unidos por valores, ni por un compromiso con la democracia, sino por \u00abla fe cristiana, la cultura, el legado, la lengua, la ascendencia\u00bb \u2014por la sangre, la tierra, el ADN y el pasado lejano, en otras palabras, y no por el presente o el futuro. Aunque el discurso consisti\u00f3, por lo dem\u00e1s, en un elogio a Dante, Shakespeare, Mozart o las \u00abb\u00f3vedas de la Capilla Sixtina\u00bb, Rubio, al igual que Putin, conden\u00f3 la Europa que conocemos hoy calific\u00e1ndola de continente sumergido por los migrantes, carcomido por la delincuencia y la decadencia.<\/p>\n\n\n\n

M\u00e1s recientemente, el vicepresidente J. D. Vance, en un discurso pronunciado en Budapest<\/a>, tambi\u00e9n elogi\u00f3 la arquitectura europea, sin dejar de criticar a los \u00abbur\u00f3cratas<\/a> sin rostro\u00bb de la Uni\u00f3n. Lleg\u00f3 incluso a acusarlos de injerencia en las elecciones h\u00fangaras, cuando su intervenci\u00f3n se inscrib\u00eda precisamente en el marco de un mitin de campa\u00f1a del primer ministro h\u00fangaro, ahora destituido, Viktor Orb\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n

Estos dos discursos no son casos aislados. Reflejan la pol\u00edtica de la administraci\u00f3n de Trump, tal y como se expone en la Estrategia de Seguridad Nacional<\/a> publicada a finales de 2025. Este documento preve\u00eda claramente que Estados Unidos, aunque ya no interviene para promover la democracia en todo el mundo, s\u00ed tiene la responsabilidad de \u00abayudar a Europa a corregir su trayectoria actual\u00bb, cuyo objetivo es inequ\u00edvoco: impedir la \u00abdesaparici\u00f3n civilizacional\u00bb de Europa.<\/p>\n\n\n\n

Donald Trump ha comenzado a ajustar las pol\u00edticas exteriores e interiores de Estados Unidos a los valores y pr\u00e1cticas del mundo autocr\u00e1tico, incluidos los de Rusia.<\/p>Anne Applebaum<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n

Seg\u00fan varias investigaciones, una versi\u00f3n anterior del documento era a\u00fan m\u00e1s precisa. En ella se instaba espec\u00edficamente a las instituciones diplom\u00e1ticas y de seguridad estadounidenses a apoyar a las fuerzas iliberales en cuatro pa\u00edses europeos \u2014Hungr\u00eda, Polonia, Italia y Austria\u2014 con el objetivo expl\u00edcito de persuadirlas de que abandonaran<\/a> la Uni\u00f3n Europea, a riesgo de provocar una cat\u00e1strofe econ\u00f3mica, tal y como lo fue el Brexit para Gran Breta\u00f1a. El resto de Europa se ver\u00eda debilitado y ser\u00eda menos capaz de contrarrestar la guerra h\u00edbrida rusa o, peor a\u00fan, un ataque militar. Una Europa gravemente mermada se ver\u00eda incapaz de competir en un mundo dominado por Estados Unidos y China, perdiendo as\u00ed su soberan\u00eda. Europa se volver\u00eda m\u00e1s pobre y m\u00e1s d\u00e9bil, al igual que Hungr\u00eda se ha vuelto m\u00e1s pobre y m\u00e1s d\u00e9bil bajo el r\u00e9gimen de Orb\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n

Esta pol\u00edtica ya est\u00e1 surtiendo efecto. Rompiendo con una larga tradici\u00f3n, Rubio, Vance y el propio Trump han apoyado abiertamente a Orb\u00e1n, el pol\u00edtico que m\u00e1s que nadie ha tratado de destruir la unidad europea, que ha respaldado los intereses rusos y, al mismo tiempo, ha empobrecido a su pa\u00eds. Su campa\u00f1a electoral se bas\u00f3 en una satanizaci\u00f3n abierta, tanto de la Uni\u00f3n como de los ucranianos, a quienes se\u00f1al\u00f3 como chivos expiatorios y enemigos existenciales de la naci\u00f3n h\u00fangara. Se trataba de desviar la atenci\u00f3n de los h\u00fangaros de su propia corrupci\u00f3n, utilizando t\u00e1cticas sacadas directamente de los viejos libros de historia. Unas semanas antes de las elecciones, se ve\u00edan en Budapest carteles que representaban tres rostros sombr\u00edos y amenazantes: Volodimir Zelenski, P\u00e9ter Magyar y Ursula Von der Leyen. El eslogan dec\u00eda: \u00abEllos representan un riesgo. Fidesz es la elecci\u00f3n segura\u00bb. Como es sabido, esto result\u00f3 demasiado rid\u00edculo y conspirativo para el pueblo h\u00fangaro, que vot\u00f3 en contra del partido.<\/p>\n\n\n\n

Pero la administraci\u00f3n de Trump apoy\u00f3 a Orb\u00e1n hasta el final. Su objetivo era, en parte, interno: Vance hace campa\u00f1a a favor de Orb\u00e1n en nombre de su p\u00fablico nacional, que desde hace tiempo ha aceptado los mismos falsos prejuicios sobre Europa y Ucrania que los que escuchamos de boca de los propagandistas rusos. Pero, sobre todo, esto encubre intereses comerciales mucho m\u00e1s importantes. Al igual que sus compatriotas de Silicon Valley, Vance ofrece su apoyo a l\u00edderes pol\u00edticos con un programa expl\u00edcitamente anti-Uni\u00f3n precisamente porque, al igual que los rusos, desea debilitar o destruir la Uni\u00f3n Europea.<\/p>\n\n\n\n

Aunque las motivaciones de Rusia y Estados Unidos difieren, tanto Rusia como Estados Unidos se preocupan por la ideolog\u00eda y defienden sus intereses comerciales. Vance, al igual que Elon Musk o Mark Zuckerberg, sabe que la Comisi\u00f3n Europea es la \u00fanica instancia en el mundo con el poder suficiente para regular las plataformas digitales, exigirles que act\u00faen con transparencia e insistir en que el poder privado se someta a normas p\u00fablicas. En una entrevista de enero de 2025, Mark Zuckerberg declar\u00f3, por ejemplo, que se sent\u00eda \u00aboptimista\u00bb respecto a la posibilidad de que el presidente Donald Trump interviniera para impedir que la Uni\u00f3n aplicara sus propias leyes antimonopolio: \u00abCreo que simplemente quiere que Estados Unidos gane\u00bb. <\/span>2<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n

Reinterpretar viejas ideas<\/h2>\n\n\n\n

\u00bfA d\u00f3nde nos lleva esto, aqu\u00ed, en Europa?<\/p>\n\n\n\n

Por un lado, nos enfrentamos a un r\u00e9gimen ruso rearmado y radicalizado que ya recurre al sabotaje, la propaganda y las amenazas militares para influir en la pol\u00edtica europea.<\/p>\n\n\n\n

Por otro lado, nos enfrentamos a una administraci\u00f3n estadounidense que se est\u00e1 radicalizando, hasta el punto de definir a nuestras sociedades como un enemigo civilizacional. <\/p>\n\n\n\n

Por motivos distintos, ambos albergan la esperanza de que Europa se debilite y se fragmente. Ambos anhelan una Europa menos independiente y menos capaz de actuar en la escena internacional. Los rusos quieren una Europa incapaz de defenderse militarmente. Los estadounidenses quieren una Europa totalmente dependiente de las tecnolog\u00edas estadounidenses y, por lo tanto, susceptible de quedar sometida a su control pol\u00edtico. <\/p>\n\n\n\n

Ante este desaf\u00edo, los europeos podr\u00edan, por supuesto, bajar los brazos. Nosotros \u2014y hablo como ciudadana polaca\u2014 podemos aceptar que los negociadores estadounidenses dejen que la guerra en Ucrania se prolongue, firmen acuerdos comerciales con Rusia y retrasen una paz que beneficiar\u00eda a Europa. Podemos quedarnos de brazos cruzados, mientras los estadounidenses y los rusos no dejan de manifestar su hostilidad y de apoyar agresivamente a los dirigentes pol\u00edticos antieuropeos. Podemos ceder a las diversas tentaciones, a los sobornos. Podemos dejar que Europa vuelva a ser un continente de naciones en guerra, f\u00e1cilmente manipulable por potencias externas: Rusia, Estados Unidos y, por supuesto, China. <\/p>\n\n\n\n

Podemos dejar que los grandes nombres de Silicon Valley y las empresas tecnol\u00f3gicas chinas decidan lo que los europeos leen y ven mediante algoritmos opacos y manipuladores controlados exclusivamente por ellos. Podemos permitir que Rusia salga victoriosa en Ucrania y, de ese modo, poner en peligro no solo a los pa\u00edses fronterizos con Rusia, sino tambi\u00e9n a todos los dem\u00e1s. Recuerden: Putin ha declarado que all\u00ed donde pisa un soldado ruso, est\u00e1 Rusia. En el pasado, los soldados rusos no solo pisaron Varsovia y Riga, sino tambi\u00e9n Berl\u00edn y Viena. Hoy en d\u00eda, la guerra h\u00edbrida y, con ella, la influencia de Rusia, se extienden hasta el Mar Egeo y el Mediterr\u00e1neo, hasta \u00c1frica, hasta el Sahel. Por supuesto, podr\u00edamos rendirnos y dejar que extienda su dominio sobre el B\u00e1ltico y el Atl\u00e1ntico.<\/p>\n\n\n\n

O podemos optar por otra v\u00eda.<\/p>\n\n\n\n

Podemos responder, no con bonitas palabras, sino con hechos. Tenemos la oportunidad de trabajar en la creaci\u00f3n de tecnolog\u00edas alternativas colaborando, tal y como ya han comenzado a hacer los franceses y los taiwaneses, para que sean accesibles en Europa, pero tambi\u00e9n en el resto del mundo democr\u00e1tico. En lugar de obtener nuestra informaci\u00f3n de plataformas dise\u00f1adas para dividirnos y explotarnos, podr\u00edamos fundar y financiar nuevas empresas, y cambiar las reglas que las rigen.<\/p>\n\n\n\n

Al igual que Elon Musk o Mark Zuckerberg, J. D. Vance sabe que la Comisi\u00f3n Europea es la \u00fanica instancia del mundo con el poder suficiente para regular las plataformas digitales.<\/p>Anne Applebaum<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n

La transparencia puede sustituir a la opacidad. Los usuarios de las redes sociales podr\u00edan ser due\u00f1os de sus propios datos y decidir qu\u00e9 se hace con ellos. Podr\u00edan influir directamente en los algoritmos que determinan lo que ven. Los legisladores de las democracias podr\u00edan crear los medios t\u00e9cnicos y jur\u00eddicos para un mayor control de los ciudadanos sobre los contenidos que consumen, y una responsabilidad m\u00e1s estricta para las empresas cuyos algoritmos fomentan el terrorismo, el racismo o la pornograf\u00eda infantil. En el pasado, los cient\u00edficos han colaborado con empresas del sector agroalimentario para garantizar una mejor higiene, o con compa\u00f1\u00edas petroleras para prevenir da\u00f1os medioambientales. Los cient\u00edficos podr\u00edan, con fines c\u00edvicos similares, trabajar en colaboraci\u00f3n con las plataformas para comprender mejor su impacto.<\/p>\n\n\n\n

Para lograr todo esto, debemos basarnos en nuestros logros. Europa sigue siendo un oasis de seguridad y estabilidad, y un lugar donde se respeta el Estado de derecho. Contamos con tribunales independientes, que se esfuerzan por no ser meros portavoces de quienes est\u00e1n en el poder. Cumplimos nuestras promesas. Respetamos los compromisos adquiridos. Nuestro continente admira la ciencia, se interesa por la historia, se preocupa por la cultura y aprende de las lecciones del pasado. Debemos aprovechar estas ventajas para convertirnos en un polo de atracci\u00f3n para las inversiones, la innovaci\u00f3n y las personas portadoras de nuevas ideas. Nuestra propia previsibilidad es una ventaja en un mundo en el que las potencias se han vuelto impredecibles.<\/p>\n\n\n\n

Para aprovechar esta oportunidad, debemos reorientar ciertas pol\u00edticas y prioridades. Debemos invertir m\u00e1s en las nuevas empresas europeas de tecnolog\u00eda de defensa que est\u00e1n surgiendo actualmente, a veces inspiradas por los incre\u00edbles avances tecnol\u00f3gicos de los ucranianos, a veces colaborando directamente con ellos. Debemos invertir en una inteligencia artificial y unas redes sociales europeas, integrando en ellas nuestros valores. Necesitamos que nuestros datos se almacenen a este lado del Atl\u00e1ntico. Necesitamos una uni\u00f3n de los mercados de capitales, para que Europa pueda alcanzar todo su potencial econ\u00f3mico. Debemos pensar como la zona econ\u00f3mica m\u00e1s poderosa del mundo, que es lo que somos, y actuar en consecuencia.<\/p>\n\n\n\n

Deber\u00edamos hacer todo esto para proteger nuestra soberan\u00eda, de modo que las decisiones relativas a Europa se tomen en Europa. Antiguamente, la soberan\u00eda se med\u00eda por el tama\u00f1o de sus ej\u00e9rcitos, la extensi\u00f3n de sus fronteras y su poder\u00edo industrial. Hoy en d\u00eda, tambi\u00e9n debe medirse en t\u00e9rminos de redes, plataformas y talento en ingenier\u00eda. Si la infraestructura del debate democr\u00e1tico pertenece a otros, la gestionan otros y rinde cuentas ante intereses privados en otros lugares, la independencia es meramente formal.<\/p>\n\n\n\n

Quienes utilizan la palabra \u00absoberan\u00eda\u00bb para referirse al aislacionismo y al proteccionismo cometen un error a\u00fan m\u00e1s grave. Hoy en d\u00eda, una naci\u00f3n puede celebrar sus propias elecciones, tener un sistema jur\u00eddico independiente y fronteras rigurosamente controladas, y ver c\u00f3mo su esfera p\u00fablica se ve condicionada por sistemas que no puede ni controlar ni comprender.<\/p>\n\n\n\n\n\n

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Por \u00faltimo, deber\u00edamos elaborar una respuesta para contrarrestar los llamados nost\u00e1lgicos a la civilizaci\u00f3n occidental, procedentes tanto de pol\u00edticos e ide\u00f3logos estadounidenses como de muchos europeos. Supuestamente, se preocupan por el pasado. Pero, precisamente, hay cosas que debemos mantener en la memoria. Los europeos han construido magn\u00edficas catedrales eternas y espl\u00e9ndidas plazas. Pero la civilizaci\u00f3n europea no es solo un tel\u00f3n de fondo dise\u00f1ado para los influencers de Instagram. Recordemos tambi\u00e9n las otras cosas que Europa ha construido. Tras siglos de guerras de religi\u00f3n, dictaduras y genocidios, los europeos finalmente inventaron las ideas que sustentan la democracia liberal.<\/p>\n\n\n\n

Las \u00abb\u00f3vedas de la Capilla Sixtina\u00bb que tanto alaba Marco Rubio no bastan para definir la civilizaci\u00f3n europea. Tambi\u00e9n est\u00e1n el Estado de derecho, la separaci\u00f3n de poderes, la independencia judicial, la libertad de expresi\u00f3n, la igualdad ante la ley y la idea de que los gobiernos deben rendir cuentas ante los ciudadanos. Estos elementos forman parte del legado de Europa tanto como su literatura o su arquitectura. El tesoro cultural de Europa no reside \u00fanicamente en sus colecciones muse\u00edsticas. Es lo que permite a las personas libres leer a Dante de manera diferente, debatir abiertamente sobre Shakespeare, acudir a las iglesias o catedrales de su elecci\u00f3n, criticar a sus dirigentes sin temor y cambiar de gobierno sin derramamiento de sangre.<\/p>\n\n\n\n

No estamos condenados al mundo brutal de Carl Schmitt o de Lenin.<\/p>Anne Applebaum<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n

No se puede alabar la civilizaci\u00f3n europea mientras se ataca el orden jur\u00eddico y pol\u00edtico que en ella se ha forjado, o se intenta abiertamente socavar las instituciones que protegen el pluralismo y permiten la disidencia. Quien act\u00fae as\u00ed defiende la forma de esa civilizaci\u00f3n, pero no su esencia.<\/p>\n\n\n\n

Cada d\u00eda, Estados Unidos se aleja de posibles visitantes, inversores e investigadores. Cada d\u00eda, Rusia asesina a inocentes en una guerra colonial sangrienta y vana. Y cada d\u00eda, Europa demuestra que antiguos rivales pueden convivir en paz, al tiempo que trabajan por su prosperidad.<\/p>\n\n\n\n

Vivimos un momento de grandes cambios, tan significativo y decisivo como el fin del comunismo en 1989. Pero a\u00fan podemos hacer que el cambio juegue a nuestro favor. Los europeos estamos unidos por muchos lazos: por una historia com\u00fan, con sus aspectos positivos y negativos; por un arte y una cultura comunes; por religiones comunes, as\u00ed como por una tolerancia religiosa com\u00fan, una idea inventada en la Europa del siglo XVIII antes de ser exportada a Estados Unidos.<\/p>\n\n\n\n

Tambi\u00e9n somos los creadores de ideas repugnantes, propias de la divisi\u00f3n, que somos capaces de revivir. Pero todos los textos que condujeron al nacimiento del liberalismo cl\u00e1sico tambi\u00e9n se escribieron aqu\u00ed. Es posible encontrarlos, hacerlos renacer y adaptarlos al presente. Esconden viejas ideas que, a su vez, pueden volver a interpretarse. No estamos condenados al mundo brutal de Carl Schmitt o de Lenin, donde la fuerza impone la ley. Podemos elegir otra cosa. Y creo que lo haremos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"

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