{"id":100554,"date":"2026-05-28T05:00:00","date_gmt":"2026-05-28T03:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=100554"},"modified":"2026-05-27T23:55:59","modified_gmt":"2026-05-27T21:55:59","slug":"continuar-con-foucault","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/05\/28\/continuar-con-foucault\/","title":{"rendered":"\u00bfContinuar con Foucault?"},"content":{"rendered":"\n

Jeanne Favret-Saada acaba de publicar un libro que supone todo un hito para las ciencias sociales. Cincuenta y tres a\u00f1os despu\u00e9s de que Michel Foucault dirigiera en 1973, en el marco de un seminario cerrado del Coll\u00e8ge de France, la publicaci\u00f3n de un dossier titulado \u00abMoi Pierre Rivi\u00e8re, ayant \u00e9gorg\u00e9 ma m\u00e8re, ma s\u0153ur et mon fr\u00e8re\u2026\u00bb<\/em><\/em> (\u00abYo, Pierre Rivi\u00e8re, habiendo degollado a mi madre, a mi hermana y a mi hermano\u2026\u00bb<\/em>) <\/span>1<\/sup><\/a><\/span><\/span> en el que hab\u00eda participado, reabre este caso de parricidio del siglo XIX.\u00a0<\/em><\/p>\n\n\n\n

Con una mente \u00e1gil y aguda y un tono refrescante, se sumerge en el caso Rivi\u00e8re repasando los numerosos escritos que ha suscitado entre historiadores, crimin\u00f3logos, psiquiatras y psicoanalistas. Con la misma libertad, reflexiona tambi\u00e9n sobre su propio trabajo y el de sus colegas, coeditores de<\/em> Moi, Pierre Rivi\u00e8re\u2026 avec Foucault.\u00a0<\/em><\/p>\n\n\n\n

Aborda desde una perspectiva in\u00e9dita el documento que confiere a este expediente su car\u00e1cter excepcional: el relato del asesinato de su madre. Cuarenta y nueve extensas hojas escritas desde la c\u00e1rcel y dirigidas a sus jueces, para explicar su crimen y su deseo de salvar a su padre del martirio al que su madre lo somet\u00eda desde que se casaron.<\/em><\/p>\n\n\n\n\n\n

\n \n \r\n \r\n \r\n \r\n <\/picture>\r\n \n
Jeanne Favret-Saada, \u00abL\u2019impossible famille Rivi\u00e8re. Retour sur un triple meurtre en 1835\u00bb, Par\u00eds, 2026, Gallimard, Biblioth\u00e8que des Sciences Humaines, 360 p\u00e1ginas.<\/figcaption>\n <\/a>\n<\/figure>\n\n\n

\u00bfQu\u00e9 la llev\u00f3 a retomar este trabajo? \u00bfPor qu\u00e9 sinti\u00f3 la necesidad de volver, por as\u00ed decirlo, a la escena del crimen?<\/h3>\n\n\n\n

Cuando Michel Foucault desenterr\u00f3 las memorias de Pierre Rivi\u00e8re, en 1972, yo viv\u00eda en el Bocage, donde estaba terminando mi trabajo de campo en etnolog\u00eda sobre la brujer\u00eda: <\/span>2<\/sup><\/a><\/span><\/span> as\u00ed pues, me contrat\u00f3 por mi supuesta competencia en el mundo campesino normando y me pregunt\u00f3 qu\u00e9 pod\u00eda aportar mi disciplina sobre la \u00e9poca en que vivieron los Rivi\u00e8re, 1812-1835.<\/p>\n\n\n\n

Volv\u00ed a examinar para \u00e9l el fondo de la biblioteca del Museo de Artes y Tradiciones Populares, que ya conoc\u00eda. Por desgracia, ni los miembros de las sociedades cient\u00edficas de la \u00e9poca posrevolucionaria, ni los folcloristas de finales del siglo XIX hab\u00edan aportado datos que permitieran arrojar luz sobre las memorias de Rivi\u00e8re. Esto se deb\u00eda a una sencilla raz\u00f3n: al salir de la Revoluci\u00f3n, los eruditos de Normand\u00eda apenas conoc\u00edan a los campesinos, cuyo dialecto, en la mayor\u00eda de los casos, ignoraban. A veces les hac\u00edan grandes visitas protocolarias, en presencia del alcalde y de los concejales, con el fin de estudiar las piedras y los monumentos celtas de cuya existencia se hab\u00edan enterado. Por otra parte, cuando se dirig\u00edan a los campesinos, no les hablaban como a seres humanos o compatriotas, sino como a vestigios andantes de una supuesta civilizaci\u00f3n celta, de la que se supon\u00eda que su habla cotidiana conservaba el rastro, sin que ellos lo supieran. Y es que, para estos eruditos locales, la Francia celta era la verdadera Francia, aquella cuyos monumentos era urgente recopilar y celebrar, con el fin de enterrar para siempre las aberraciones del periodo revolucionario.<\/p>\n\n\n\n

Al no poder arrojar luz sobre el texto de Pierre Rivi\u00e8re, salvo en dos o tres puntos, opt\u00e9 entonces por escribir, junto con Jean-Pierre Peter, una nota general inspirada en la lectura de Michelet. <\/p>\n\n\n\n

En cualquier caso, el seminario aprob\u00f3 r\u00e1pidamente la decisi\u00f3n de Foucault: entregar al lector, tal cual, el texto \u00edntegro del manuscrito original de un joven campesino de principios del siglo XIX. Se trataba de una decisi\u00f3n pol\u00edtica m\u00e1s que cient\u00edfica: Foucault estaba por entonces comprometido con el movimiento que hab\u00eda creado en 1971 junto a Pierre Vidal-Naquet, Jean-Marie Domenach y Daniel Defert, el GIP (Grupo de Informaci\u00f3n sobre las Prisiones), que publicaba testimonios sin editar de presos franceses en la revista Intol\u00e9rable<\/em>. Tambi\u00e9n hab\u00eda abandonado el programa por el que hab\u00eda sido elegido en el Coll\u00e8ge de France, en la l\u00ednea de La arqueolog\u00eda del saber, <\/em>y hab\u00eda emprendido una nueva investigaci\u00f3n sobre el sistema penitenciario que culminar\u00eda, en 1975, en Vigilar y castigar.\u00a0<\/em><\/p>\n\n\n\n

Unos treinta a\u00f1os m\u00e1s tarde, volv\u00ed a examinar Moi, Pierre Rivi\u00e8re…<\/em>, y quise releer la declaraci\u00f3n de ese joven asesino a la luz de lo que hab\u00edamos aprendido desde entonces gracias a la microhistoria. Esta vez, quise centrarme en el fondo mismo del asunto: \u00bfqu\u00e9 ocurri\u00f3 en la familia Rivi\u00e8re, entre 1812 y 1835? \u00bfQu\u00e9 sucesi\u00f3n de acontecimientos llev\u00f3 a Pierre, un muchacho de apenas veinte a\u00f1os, a cometer un triple asesinato tan espantoso? \u00a0<\/p>\n\n\n\n

De hecho, lo que distingue a la obra de 1973 es la ausencia de un an\u00e1lisis del testimonio de Rivi\u00e8re.\u00a0 Foucault qued\u00f3 cautivado, at\u00f3nito ante el manuscrito, que le fascinaba. Lo public\u00f3, pero no lo tuvo en cuenta en el libro. Para Carlo Ginzburg, el an\u00e1lisis de Foucault gira esencialmente en torno a las intersecciones de dos lenguajes de la exclusi\u00f3n, que tienden a excluirse mutuamente: el de la justicia y el de la psiquiatr\u00eda: <\/span>3<\/sup><\/a><\/span><\/span> \u00abLa figura del asesino Pierre Rivi\u00e8re acaba pasando a un segundo plano, en el momento en que se publican sus memorias, de su pu\u00f1o y letra\u2026 La posibilidad de interpretar este texto queda expl\u00edcitamente excluida, pues equivaldr\u00eda a violentarlo, reduci\u00e9ndolo a una \u201craz\u00f3n\u201d que le es ajena\u00bb. Foucault lo explica as\u00ed: \u00abPor una especie de veneraci\u00f3n, y quiz\u00e1 tambi\u00e9n de terror hacia un texto que se llev\u00f3 consigo cuatro muertes, no quer\u00edamos superponer nuestro texto a las memorias de Rivi\u00e8re. Nos sentimos subyugados por el parricida de ojos rojos\u00bb. Ginzburg relaciona esta postura con lo que interesaba a Foucault en Historia de la locura<\/em>, a saber, \u00abel gesto y los criterios de la exclusi\u00f3n: los excluidos, un poco menos\u00bb. \u00bfQu\u00e9 opina al respecto?\u00a0\u00a0<\/h3>\n\n\n\n

Por mi parte, nunca me han \u00abcautivado\u00bb los \u00abojos rojos\u00bb del asesino. En cuanto a la relaci\u00f3n entre su escrito, su triple asesinato y su propia muerte, fui yo quien la plante\u00f3 al principio del seminario, al preguntar cu\u00e1ndo y c\u00f3mo hab\u00eda muerto ese chico: entonces no sab\u00edamos que, tras haber sido indultado, se hab\u00eda ahorcado en su celda.<\/p>\n\n\n\n

La cr\u00edtica de Carlo Ginzburg debe entenderse en su contexto. El historiador italiano se sorprend\u00eda de que Foucault, al tiempo que publicaba el texto \u00edntegro de un escrito \u00abpopular\u00bb, se negara a comentarlo. Ginzburg ve\u00eda en ello un procedimiento \u00aboscurantista\u00bb,<\/em> un episodio m\u00e1s en la historia de una cultura erudita empe\u00f1ada en impedir el reconocimiento de una cultura popular. <\/p>\n\n\n\n

Esa cr\u00edtica me hab\u00eda dolido profundamente porque admiraba El queso y los gusanos <\/em>y compart\u00eda con Ginzburg sus aversiones y muchas de sus referencias, entre ellas la de Mija\u00edl Bajt\u00edn. No obstante, dudaba de que un an\u00e1lisis detallado de las memorias de Rivi\u00e8re revelara lo que Ginzburg cre\u00eda que deb\u00eda aparecer en ella: una cultura popular original, irreductible a la de las \u00e9lites y que cuestionara violentamente el orden establecido.\u00a0<\/p>\n\n\n\n

\u00bfPor qu\u00e9?<\/h3>\n\n\n\n

Por dos razones. Por un lado, la familia Rivi\u00e8re no viv\u00eda, como Menocchio, el molinero friulano de Ginzburg, en el Italia del siglo XVI, poco despu\u00e9s del descubrimiento de la imprenta y la Reforma protestante. Rivi\u00e8re viv\u00eda a principios del siglo XIX franc\u00e9s: es decir, tras el fin de la d\u00e9cada revolucionaria, durante la Restauraci\u00f3n y la monarqu\u00eda de julio. Recordemos, por otra parte, que en Francia, a diferencia de Italia, el Estado se centraliz\u00f3 muy pronto, lo que no benefici\u00f3 precisamente a las culturas locales o \u00abpopulares\u00bb; y que, adem\u00e1s, la Revoluci\u00f3n hab\u00eda prohibido recientemente numerosas fiestas tradicionales, que hab\u00eda sustituido por fiestas republicanas. Por \u00faltimo, mi investigaci\u00f3n sobre la historia de las sociedades cient\u00edficas de Normand\u00eda al t\u00e9rmino de la Revoluci\u00f3n ya demostraba que ignor\u00e1bamos por completo el posible contenido de la cultura \u00abpopular\u00bb en 1813, a\u00f1o en que se cas\u00f3 la pareja Rivi\u00e8re.\u00a0<\/p>\n\n\n\n

Por otra parte, en 1973, por supuesto, hab\u00eda examinado minuciosamente todos los libros, peri\u00f3dicos y almanaques que Pierre Rivi\u00e8re citaba en sus memorias, y que Ginzburg pronto nos reprochar\u00eda haber ignorado. Sin embargo, el joven asesino no hab\u00eda hecho una lectura especialmente ingeniosa de ellos, salvo en la medida en que cre\u00eda haber encontrado en ellos lo que buscaba: la explicaci\u00f3n de la parcialidad de los jueces a favor de su madre. Seg\u00fan Rivi\u00e8re, esas \u00e9lites que son los magistrados hab\u00edan traicionado la causa \u2014sagrada y multisecular\u2014 del dominio masculino en el hogar.<\/p>\n\n\n\n

He aqu\u00ed, pues, a un autor considerado \u00abpopular\u00bb, que militaba activamente a favor de la restauraci\u00f3n de un orden eterno ya desaparecido, un orden que \u00ablas mujeres\u00bb \u2014es decir, su madre\u2014 habr\u00edan derrocado con la complicidad de los jueces. En lo que respecta a las relaciones entre los sexos en el seno de la familia, este autor \u00abpopular\u00bb resultaba ser, por tanto, un aut\u00e9ntico \u00abreaccionario\u00bb.<\/p>\n\n\n\n

En su libro, analiza con gran precisi\u00f3n el lenguaje en el que este campesino, con escasa formaci\u00f3n escolar, redact\u00f3 sus memorias. Destaca que este escrito, que a nuestros ojos est\u00e1 plagado de incorrecciones, fue sin embargo perfectamente recibido por sus destinatarios, los jueces y el Tribunal de Apelaci\u00f3n de Caen, en 1835.<\/h3>\n\n\n\n

Al leer los documentos judiciales, queda claro que los destinatarios naturales de Rivi\u00e8re no tuvieron ninguna dificultad para entenderlo. Una primera raz\u00f3n radica en que la caligraf\u00eda del joven es de una claridad excepcional, a pesar de que hab\u00eda practicado muy poco la escritura desde que sali\u00f3 de la escuela, siete a\u00f1os antes. Adem\u00e1s, estos notables locales de 1835 se hab\u00edan acostumbrado desde la escuela primaria a descifrar la escritura manuscrita, ya que ten\u00edan que tratar con la mayor\u00eda de sus conciudadanos, para quienes el franc\u00e9s no era la lengua materna. Los campesinos, por su parte, lo aprenden en la escuela y, a diferencia de sus \u00e9lites locales, solo lo hablan cuando tienen contacto con un representante del Estado. El resto del tiempo, hablan el dialecto de su pueblo, o el normando regional cuando visitan las ferias y los mercados provinciales. <\/p>\n\n\n\n

Pierre Rivi\u00e8re asisti\u00f3 de forma intermitente a la escuela municipal, pero siempre le apasion\u00f3 la lectura y el aprendizaje. Sin embargo, nunca tuvo la oportunidad de redactar un texto escrito antes de su encarcelamiento. Por eso redact\u00f3 sus memorias en lo que \u00e9l cree que es franc\u00e9s, aunque a veces recurre, sin saberlo, a expresiones del normando regional o al dialecto de Aunay.\u00a0<\/p>\n\n\n\n

A sus lectores de 1835 no les cost\u00f3 entenderlo, porque sab\u00edan que los franceses educados en las escuelas de pueblo no hab\u00edan aprendido ortograf\u00eda ni gram\u00e1tica, salvo por imitaci\u00f3n, al copiar cada d\u00eda dos l\u00edneas de un libro; tambi\u00e9n sab\u00edan que, a diferencia de ellos mismos, antiguos alumnos de las escuelas y luego de los institutos de la ciudad, los escolares rurales nunca hab\u00edan o\u00eddo formular ninguna regla gramatical ni hab\u00edan hecho un ejercicio de dictado o de redacci\u00f3n en franc\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n

Por lo tanto, Pierre Rivi\u00e8re ignora la mayor\u00eda de las reglas gramaticales y pr\u00e1cticamente todas las convenciones que rigen el uso de las may\u00fasculas, la puntuaci\u00f3n, la acentuaci\u00f3n y la maquetaci\u00f3n. M\u00e1s concretamente: aunque no las haya aprendido en la escuela, sabe que existen porque ha le\u00eddo algunos libros, pero no sabe c\u00f3mo utilizarlas porque su conocimiento del franc\u00e9s es principalmente oral.<\/p>\n\n\n\n

Por eso su manuscrito se presenta como un flujo verbal casi ininterrumpido, tal y como se puede ver en la publicaci\u00f3n que hicimos de \u00e9l en 1973: un pre\u00e1mbulo de unas pocas l\u00edneas, seguido de dos partes desiguales de las cuales solo la primera tiene t\u00edtulo, y en la que el paso a la segunda solo se indica mediante un trazo de pluma; por \u00faltimo, a lo largo de todo el texto, hay muy pocos p\u00e1rrafos y una puntuaci\u00f3n reducida, en la mayor\u00eda de los casos, con comas.<\/p>\n\n\n\n

En su libro, somete el manuscrito de Rivi\u00e8re a un aut\u00e9ntico trabajo de edici\u00f3n, algo que, en la \u00e9poca de Foucault, se hab\u00eda negado a hacer.<\/h3>\n\n\n\n

Hab\u00edamos insistido en publicar el texto de Rivi\u00e8re tal cual para protestar contra la \u00fanica publicaci\u00f3n, erudita pero plagada de errores intencionados, que se hab\u00eda hecho de \u00e9l en 1836 en los Annales d’Hygi\u00e8ne Publique<\/em>: en realidad se trataba de una publicaci\u00f3n militante, realizada por los alienistas que hab\u00edan conseguido el indulto de Rivi\u00e8re, tras su condena a muerte, asegurando que estaba loco. En 1973, quisimos, por tanto, restablecer el texto original del manuscrito de Rivi\u00e8re.<\/p>\n\n\n\n

Cuando, a partir de 2017, retom\u00e9 la lectura de este manuscrito \u2014un bloque de texto de noventa p\u00e1ginas impresas\u2014, quise evocar una a una las m\u00faltiples situaciones familiares que Rivi\u00e8re hab\u00eda descrito con tanta precisi\u00f3n. De ah\u00ed surgi\u00f3 un trabajo de edici\u00f3n relativo, <\/em>limitado,<\/em> sin embargo,<\/em> a la correcci\u00f3n de las deficiencias formales del autor: gracias a ello, el lector del siglo XXI accede por fin, sin necesidad de corregir mentalmente la ortograf\u00eda de las palabras, a la historia de esta pareja de campesinos de principios del siglo XIX, Victoire y Pierre-Marguerin Rivi\u00e8re, cuyo hijo Pierre se ha convertido en el memorialista. Asistimos, pues, a las vicisitudes de su incapacidad para formar una familia de bien, desde su primer encuentro hasta el momento en que su hijo mayor, el autor de las memorias, pone fin a todo ello con un triple asesinato.<\/p>\n\n\n\n

La gran originalidad de su obra radica en que se centra en la figura central del testimonio de Pierre Rivi\u00e8re, en aquella que es el objetivo principal de su triple asesinato: su madre. De este modo, desplaza la mirada y hace surgir, junto a Pierre Rivi\u00e8re, la figura de una mujer poderosa, la personalidad clave de esa familia \u00abimposible\u00bb, cuyo padre se ve constantemente aplastado, lejos de la figura del \u00abbuen padre de familia\u00bb que pretende imponer el C\u00f3digo Civil (1804).\u00a0<\/h3>\n\n\n\n

El texto de las memorias, una vez depurado de sus imperfecciones formales, no es m\u00e1s que esta cr\u00f3nica, escrita por un hijo, de las interacciones entre sus dos progenitores a lo largo de m\u00e1s de dos d\u00e9cadas. Sin embargo, es siempre la madre, Victoire Rivi\u00e8re, de soltera Brion, quien toma la iniciativa de la acci\u00f3n. De hecho, desde el d\u00eda de su boda, al salir del ayuntamiento, se niega obstinadamente a cumplir con la mayor\u00eda de sus obligaciones como esposa. Se trata de una situaci\u00f3n sin precedentes, al menos entre las que se han recogido hasta ahora en las obras de ciencias sociales.<\/p>\n\n\n\n

Sin embargo, el padre de familia, Pierre-Marguerin Rivi\u00e8re, no est\u00e1, como usted dice, del todo \u00abaplastado\u00bb por la situaci\u00f3n. Al contrario, intenta con dignidad introducir un m\u00ednimo de rigor en la relaci\u00f3n conyugal e impone, a su manera no violenta, su propio repertorio de acci\u00f3n a la rebelde: el de un marido cristiano m\u00e1s que normando, que por tanto se niega a golpear a su mujer y que espera persuadirla de que acepte su condici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n

Las conductas de ambos constituyen, por tanto, anomal\u00edas sociol\u00f3gicas notables, y su cruce permite observar y cuestionar lo que, por lo general, se da por sentado, en particular la pol\u00edtica de g\u00e9nero que se practica en un grupo social determinado: los roles asignados a los c\u00f3nyuges por la costumbre y por la ley, en este caso el C\u00f3digo Civil de 1804. Sin embargo, Victoire Rivi\u00e8re rechazar\u00e1 obstinadamente este sistema de dominaci\u00f3n masculina desde el d\u00eda de su boda, mientras que su marido, sin recurrir nunca a la fuerza seg\u00fan el testimonio de Pierre Rivi\u00e8re, intentar\u00e1 que ella lo acepte porque siempre ha sido as\u00ed.<\/p>\n\n\n\n

El principal inter\u00e9s del testimonio del hijo de esta pareja radica en que desentra\u00f1a, una a una, para ponerlas ante los ojos de los jueces, las mil situaciones parad\u00f3jicas que suscita ese extra\u00f1o matrimonio. Constituye, en cierto modo, un manual de las posibilidades que ignoran las obras de sociolog\u00eda de la familia, de etnolog\u00eda de la pareja campesina e incluso de antropolog\u00eda general del parentesco.<\/p>\n\n\n\n

Pero, \u00bfde verdad Victoire Brion y Pierre-Marguerin Rivi\u00e8re, cada uno por sus propios motivos, quer\u00edan esta boda?<\/h3>\n\n\n\n

Claro, pero, en esa \u00e9poca, y sobre todo entre el campesinado, el matrimonio era una fatalidad para todos, tan inevitable para las chicas como la llegada de su primera menstruaci\u00f3n. En cuanto a Pierre-Marguerin, intentaba as\u00ed escapar del alistamiento de 1813, del que se sabe que perdi\u00f3 a la mitad de sus reclutas en las \u00faltimas guerras napole\u00f3nicas.<\/p>\n\n\n\n

Victoire Rivi\u00e8re a\u00fan era menor de edad el d\u00eda de su boda cuando, al salir del ayuntamiento, rechaz\u00f3 la fiesta nupcial que hab\u00edan organizado ambas familias. \u00bfC\u00f3mo se explica eso?<\/h3>\n\n\n\n

Esta negativa a celebrar la \u00abboda\u00bb constituye un esc\u00e1ndalo sin precedentes, del que la literatura etnogr\u00e1fica no ofrece ning\u00fan ejemplo, ya que esta fiesta re\u00fane a los parientes de ambas familias de todo el cant\u00f3n. A falta de informaci\u00f3n, no podemos entender lo que ha sucedido, sino solo conjeturar que se ha producido un fracaso monumental a la hora de inculcar a la joven las normas matrimoniales. <\/p>\n\n\n\n

Parece claro que el esfuerzo conjunto de sus padres, sus maestros, su catequista, su profesora de costura, los ritos propios de su edad, en definitiva, de todos esos pilares de la costumbre rural cuya eficacia celebran las ciencias sociales, han fracasado estrepitosamente en este caso concreto: ese d\u00eda, Victoire rechaza los rituales y las celebraciones que pretenden inscribir socialmente su traslado de un pueblo a otro y de una familia a otra como consecuencia de su nuevo estado. Se desconoce qu\u00e9 o qui\u00e9n era lo que Victoire no quer\u00eda, si el estado civil o la persona del marido. Sin embargo, ya es demasiado tarde para echarse atr\u00e1s: en esa fecha, el 21 de mayo de 1813, el recurso al divorcio a\u00fan es posible durante tres a\u00f1os, pero el campesinado franc\u00e9s siempre lo ha rechazado, y la familia Brion no es una excepci\u00f3n.\u00a0<\/p>\n\n\n\n

Y, sin embargo, esto no es m\u00e1s que el principio\u2026<\/h3>\n\n\n\n

De hecho, este acto de insubordinaci\u00f3n de la joven no es m\u00e1s que el primero de una larga serie de incumplimientos de sus deberes como esposa, tanto los que establece el C\u00f3digo Civil como los que la costumbre siempre ha impuesto. As\u00ed, Victoire no quiere integrarse en la familia de su marido y no quiere que \u00e9l vaya a vivir con sus padres; no lo obedece en nada, burl\u00e1ndose as\u00ed del principio soberano de la autoridad marital; por \u00faltimo, cuando \u00e9l va a arar los campos de su padre, ella lo recibe con frialdad, a menudo con hostilidad, aunque a veces acepta mantener relaciones sexuales.<\/p>\n\n\n\n

Pierre-Marguerin, que gracias a su matrimonio se ha librado del servicio militar, responde a ese comportamiento con una serenidad que uno no esperar\u00eda encontrar en un joven de veinte a\u00f1os. Lejos de reclamar sus derechos como marido o de castigar a esa rebelde para ense\u00f1arle a obedecer, espera convencerla con dulzura y persuasi\u00f3n: \u00abNo hay que hacer ruido por eso\u00bb, <\/em>murmura en cuanto se vislumbra un conflicto. Solo establece algunos principios para organizar m\u00ednimamente esa situaci\u00f3n irregular, ya que su condici\u00f3n de yerno lo obliga, de todos modos, a ir a cultivar la tierra de su suegro, quien, por cierto, lo aprecia.\u00a0<\/p>\n\n\n\n

Por lo tanto, parece que un acuerdo t\u00e1cito de uni\u00f3n sin convivencia rige la relaci\u00f3n de la pareja Rivi\u00e8re: el marido se encarga de las labores agr\u00edcolas de la peque\u00f1a granja de los Brion y, cuando su esposa no est\u00e1 de muy mal humor, se queda a dormir con ella.<\/p>\n\n\n\n

A lo largo de los a\u00f1os, su relaci\u00f3n sexual espor\u00e1dica da lugar al nacimiento de seis hijos, y los registros civiles dan fe de que se trata efectivamente de una familia, aunque repartida entre dos pueblos. A pesar del car\u00e1cter at\u00edpico de su relaci\u00f3n, los c\u00f3nyuges cumplen dos normas, una c\u00edvica y otra consuetudinaria: contribuyen al poder del Estado y a la conservaci\u00f3n de los patrimonios familiares. De manera correlativa, los embarazos de Victoire le confieren el pleno estatus de \u00abmujer\u00bb, es decir, de un ser d\u00e9bil al que conviene proteger, a pesar de la vehemencia con la que ella no deja de manifestar su insubordinaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n

Es precisamente esta situaci\u00f3n de hecho, un simple acuerdo entre dos c\u00f3nyuges condenados al matrimonio, la que acabar\u00e1 provocando una masacre.<\/h3>\n\n\n\n

En las familias campesinas, como saben, la historia de las personas est\u00e1 determinada por los avatares de su existencia biol\u00f3gica, que hacen aparecer herederos y desaparecer a los propietarios. Sin embargo, el derecho franc\u00e9s, desde el siglo XVI y a pesar de la Revoluci\u00f3n, considera a las mujeres casadas incapaces civilmente. El art\u00edculo 1124 del C\u00f3digo Civil clasifica a las mujeres casadas entre las \u00abincapaces de contratar\u00bb, <\/em>junto con los menores, los retrasados mentales y los delincuentes condenados.<\/p>\n\n\n\n

Por ello, convertirse en heredero no tiene en absoluto las mismas consecuencias para ambos sexos, ya que las herederas, una vez que se convierten en propietarias, se ven privadas del ejercicio de sus derechos de posesi\u00f3n en beneficio de sus maridos. Estos disfrutan, por tanto, de la posesi\u00f3n de los bienes de los que son propietarios por haberlos heredado de sus padres, y de la posesi\u00f3n sin propiedad de los bienes de sus esposas.<\/p>\n\n\n\n

En la familia Rivi\u00e8re, Pierre-Marguerin hered\u00f3 de su padre en 1822 y, tres a\u00f1os m\u00e1s tarde, de su hermano, que hab\u00eda fallecido sin dejar descendencia. Por primera vez en su vida, pose\u00eda algo: se dedic\u00f3 de inmediato a hacer fructificar su peque\u00f1o capital inmobiliario mediante alguna compra modesta o la construcci\u00f3n de un edificio de uso agr\u00edcola. Victoire, por su parte, hereda de su padre en 1826: ahora dispone de una peque\u00f1a propiedad que le permite, m\u00e1s o menos, mantener su sustento y el de los hijos que viven con ella, pero la ley le impide ejercer cualquier actividad empresarial. En resumen: no puede comprar ni vender cereales y ganado en los mercados locales, contratar jornaleros agr\u00edcolas (en caso de que prefiriera prescindir del trabajo de su marido), alquilar sus casas (tiene dos, adem\u00e1s de la que ocupa) o sus campos. En resumen, no puede llevar a cabo sus proyectos por su cuenta, ni entablar relaciones comerciales con personas ajenas a la familia, ni generarse unos ingresos propios, independientes de los recursos de la comunidad conyugal.<\/p>\n\n\n\n

En esta nueva etapa de su vida matrimonial, Pierre-Marguerin desempe\u00f1a su cargo de administrador con una honestidad escrupulosa y un constante af\u00e1n por hacer part\u00edcipe a su esposa de todas las decisiones, limit\u00e1ndose la mayor\u00eda de las veces a ejecutar aquellas que Victoire ha querido tomar. No obstante, sigue siendo \u00e9l quien sale de la granja, quien compra o vende, quien negocia y quien firma. Esta nueva situaci\u00f3n echa por tierra en pocos meses el acuerdo informal que los Rivi\u00e8re hab\u00edan elaborado desde su matrimonio, ya que este se refer\u00eda \u00fanicamente a la organizaci\u00f3n de una vida conyugal sin convivencia, con relaciones sexuales espor\u00e1dicas.<\/p>\n\n\n\n

A medida que Victoire se da cuenta de lo que significa la incapacidad civil, entra en un estado de ira cr\u00f3nica contra Pierre-Marguerin. Este no entiende nada, porque no concibe que se pueda cuestionar un orden de cosas que siempre ha existido. La sexualidad sucumbe tras el sexto parto. Los ni\u00f1os quedan entonces definitivamente repartidos entre las casas, cuatro con el padre y dos con la madre. <\/p>\n\n\n\n

Lo que hasta entonces no era m\u00e1s que un matrimonio fallido se convertir\u00e1 en una tragedia, en la que lo que est\u00e1 en juego es que Victoire asuma el control de la administraci\u00f3n de sus bienes y, en t\u00e9rminos m\u00e1s generales, de su autonom\u00eda personal en una sociedad que la niega a las mujeres casadas, al tiempo que proh\u00edbe el celibato a las j\u00f3venes. El caso Rivi\u00e8re es una tragedia de la desigualdad de g\u00e9nero: al igual que los h\u00e9roes de las tragedias antiguas, movidos desde arriba por los dioses del Olimpo, los dos c\u00f3nyuges est\u00e1n pose\u00eddos por el orden soberano de los g\u00e9neros, tanto si Victoire se rebela contra \u00e9l como si Pierre-Marguerin intenta hac\u00e9rselo aceptar, por cierto con delicadeza. Sus interacciones, descritas en detalle en las memorias de su hijo mayor, desembocan en la matanza perpetrada por este, impulsado a su vez por los ideales de g\u00e9nero, y que acaba sustituyendo a su padre, ya en decadencia.<\/p>\n\n\n\n

Usted dec\u00eda que el trabajo de Rivi\u00e8re saca a la luz numerosas formas posibles de organizaci\u00f3n de la vida familiar que las ciencias sociales, incluida la antropolog\u00eda estructural del parentesco, han ignorado hasta ahora. \u00bfEn qu\u00e9 sentido su libro aporta una nueva perspectiva al estado actual de los conocimientos en este \u00e1mbito?<\/h3>\n\n\n\n

Todas las realidades de las que hablo en mi libro se sit\u00faan en el \u00e1mbito de las vidas individuales, consideradas desde la perspectiva de los v\u00ednculos \u00edntimos entre las personas, los lazos familiares y conyugales. Por el contrario, L\u00e9vi-Strauss, a lo largo de toda su vida, desde Las estructuras elementales del parentesco <\/em>en 1949 hasta sus \u00faltimos trabajos sobre los sistemas de maisons <\/em>en la Francia rural, se esforz\u00f3 por demostrar que estas reglas pertenecen a un orden casi matem\u00e1tico; de un orden tal, en cualquier caso, que trasciende las vidas humanas singulares y la conciencia que las personas pueden tener de ellas.<\/p>\n\n\n\n

Mi trabajo no cuestiona la necesidad ni la pertinencia de tal construcci\u00f3n, pero pone de manifiesto sus l\u00edmites: si bien es cierto, en t\u00e9rminos generales, que en los grupos humanos conocidos hasta ahora los actores decisivos son los hombres; y si bien es cierto que estos grupos de hombres instituyen la familia y el parentesco intercambiando mujeres entre ellos, esto no nos dice nada sobre c\u00f3mo se hace posible esta expropiaci\u00f3n de la mitad de la humanidad. M\u00e1s concretamente: c\u00f3mo se inculca a todos los seres humanos hasta el punto de que a todos, incluidos los te\u00f3ricos de las ciencias sociales, les parezca el orden natural de las cosas. <\/p>\n\n\n\n

Por primera vez en 1975, una joven antrop\u00f3loga estadounidense, Gayle Rubin, hab\u00eda planteado esta cuesti\u00f3n en un ensayo al que L\u00e9vi-Strauss se abstuvo de responder. Posteriormente, hab\u00eda manifestado su exasperaci\u00f3n en las contadas ocasiones en que las antrop\u00f3logas la planteaban, incluso treinta a\u00f1os despu\u00e9s, en la revista que \u00e9l mismo hab\u00eda fundado y cuyo t\u00edtulo \u2014L’Homme<\/em>\u2014 <\/em>era, sin embargo, emblem\u00e1tico del problema planteado. Hasta su muerte, L\u00e9vi-Strauss reiter\u00f3 la lecci\u00f3n de Estructuras elementales del parentesco<\/em>: cuando se trata de definir las reglas de alianza, los seres humanos se consideran mutuamente como signos matem\u00e1ticos, \u00abm\u00e1s\u00bb y \u00abmenos\u00bb. El gran antrop\u00f3logo nunca se cans\u00f3 de repetirlo: bien podr\u00eda haber sido que fueran grupos de mujeres los que intercambiaran hombres, y no al rev\u00e9s. Quiz\u00e1s, pero eso no es en absoluto lo que ha ocurrido en la historia de la humanidad. Y en la medida en que la antropolog\u00eda es una ciencia emp\u00edrica, le concierne una regularidad tan masiva.<\/p>\n\n\n\n

En L\u2019impossible famille Rivi\u00e8re<\/em> <\/em>he situado deliberadamente mi trabajo en el extremo opuesto de los fen\u00f3menos analizados: \u00bfqu\u00e9 ocurre cuando un ejemplar de la clase de las mujeres se opone radicalmente a ese orden de cosas? Me top\u00e9 por casualidad con el caso muy particular de Victoire Rivi\u00e8re, una campesina del Bocage que, en 1813, acept\u00f3 el matrimonio pero rechaz\u00f3 sus deberes de esposa tras salir del ayuntamiento. La historia de su vida revela la existencia de casos en los que esta inculcaci\u00f3n de las relaciones de g\u00e9nero en el matrimonio fracasa por completo; tambi\u00e9n se podr\u00edan enumerar aquellos en los que fracasa en parte, as\u00ed como las numerosas modalidades posibles de un fracaso parcial.\u00a0<\/p>\n\n\n\n

Valdr\u00eda la pena incorporar estas situaciones al repertorio de las ciencias sociales, ya que el an\u00e1lisis de los casos aberrantes tambi\u00e9n forma parte de su programa, al menos si se las entiende como disciplinas emp\u00edricas. El caso de Victoire Rivi\u00e8re nos lleva, por tanto, a la necesidad de renovar nuestras etnograf\u00edas \u2014es decir, nuestras descripciones\u2014 de los v\u00ednculos familiares y matrimoniales, para incluir en ellas las mil y una formas en que la dominaci\u00f3n de g\u00e9nero se inculca y reproduce desde la primera infancia a los sujetos de ambos sexos, as\u00ed como las mil y una formas en que solo lo consigue en parte, o incluso fracasa por completo.<\/p>\n\n\n\n

En t\u00e9rminos m\u00e1s generales, mi trabajo parte de la premisa de que la cuesti\u00f3n de las vidas humanas singulares \u2014que concierne tanto a la etnograf\u00eda de campo como al arte de la novela\u2014 se sit\u00faa tambi\u00e9n en el centro de las ciencias sociales, y que tiene una importancia y una dignidad equivalentes a las de la teor\u00eda general. Esta \u00faltima se construye, en definitiva, sobre etnograf\u00edas, es decir, descripciones singulares.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"

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