ex cathedra <\/em>que cuenten con el asentimiento de todos los fieles, sino proponer, con mayor humildad, algunas reglas de discernimiento ante un fen\u00f3meno nuevo.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\nEl primer cap\u00edtulo repasa las principales etapas de la configuraci\u00f3n de la doctrina social de la Iglesia: 135 a\u00f1os despu\u00e9s, Le\u00f3n XIV sigui\u00f3 los pasos de su predecesor, Le\u00f3n XIII, cuyo nombre adopt\u00f3: este pont\u00edfice, con la enc\u00edclica Rerum novarum<\/em> (1891), abord\u00f3 la cuesti\u00f3n social en la \u00e9poca de la Segunda Revoluci\u00f3n Industrial, para recordar el deber de un salario justo para el obrero y la necesidad de un sindicalismo cristiano que contrarrestara las tentaciones revolucionarias; al igual que \u00e9l, Le\u00f3n XIV se muestra atento a discernir las \u00abres novae\u00bb<\/em> de nuestra \u00e9poca.\u00a0<\/p>\n\n\n\n\n- Posteriormente, la doctrina social de la Iglesia se enriqueci\u00f3 de diversas maneras, sobre todo bajo el pontificado de P\u00edo XI (1922-1939) y P\u00edo XII (1939-1958), y tras el Concilio Vaticano II (1962-1965), que instaba a estar atentos a los \u00absignos de los tiempos\u00bb. <\/li>\n\n\n\n
- El magisterio del papa Francisco, especialmente con el creciente protagonismo de las preocupaciones medioambientales y migratorias, representa otro hito muy importante en el desarrollo de esta doctrina social: en general, cabe se\u00f1alar que muchos pasajes de Magnifica Humanitas*<\/em>conservan tintes muy bergoglianos; predecesor inmediato de Le\u00f3n XIV, Francisco parece ser la referencia m\u00e1s citada en la enc\u00edclica, incluso en textos sin verdadero alcance magisterial, como discursos de bienvenida o alocuciones.\u00a0<\/li>\n\n\n\n
- La visi\u00f3n cr\u00edtica, a veces mordaz, de la econom\u00eda capitalista y la globalizaci\u00f3n neoliberal constituye tambi\u00e9n otro de los rasgos caracter\u00edsticos del discurso de Bergoglio. <\/li>\n\n\n\n
- Por su parte, el segundo cap\u00edtulo repasa los principios fundacionales y los conceptos clave de la doctrina social de la Iglesia, cuya coherencia interna se reafirma: se examinan sucesivamente la dignidad intr\u00ednseca e inalienable de la persona humana, que se fundamenta en la creaci\u00f3n del hombre a imagen del Dios trinitario, el bien com\u00fan, la destinaci\u00f3n universal de todos los bienes (que es superior a la propiedad privada, sin abolirla), el principio de subsidiariedad, el de solidaridad o interdependencia, el de justicia social, que conlleva en particular la \u00abopci\u00f3n preferencial\u00bb de la Iglesia por los pobres, y, por \u00faltimo, el \u00abdesarrollo humano integral\u00bb, promovido especialmente por Pablo VI y Francisco. La Iglesia sigue asumiendo la defensa de los derechos humanos, que ahora hace suyos. Toda reflexi\u00f3n sobre las res novae <\/em>debe, por tanto, someterlas a la criba de estos diferentes conceptos, que la Iglesia debe aplicar tambi\u00e9n a sus propias estructuras.\u00a0<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n
No es hasta el tercer cap\u00edtulo cuando Le\u00f3n XIV entra en materia, abordando de lleno la cuesti\u00f3n de la IA. <\/p>\n\n\n\n
\n- Retomando la imagen de Babel o de Nehem\u00edas, Le\u00f3n XIV se pregunta: \u00ab\u00bfQu\u00e9 estamos construyendo?\u00bb, y afirma rotundamente que no se trata de una elecci\u00f3n que afecte al futuro, sino al presente, ya que la IA y el resto de herramientas digitales ya forman parte de nuestra vida cotidiana.\u00a0<\/li>\n\n\n\n
- Para \u00e9l, la IA encaja perfectamente en el paradigma tecnocr\u00e1tico denunciado por Fran\u00e7ois, en el que la humanidad, reducida a un conjunto de datos, parece convertirse en v\u00edctima de sus propios logros. <\/li>\n\n\n\n
- En particular, Le\u00f3n XIV denuncia la concentraci\u00f3n oligopol\u00edstica de las empresas de IA en manos de unos pocos \u00abse\u00f1ores de la tecnolog\u00eda\u00bb, que est\u00e1n adquiriendo un poder sin precedentes y peligrosamente desmesurado, y aboga en repetidas ocasiones por una regulaci\u00f3n estatal e internacional m\u00e1s coercitiva, que pasar\u00eda por una descentralizaci\u00f3n de la IA y una transparencia total de los modelos, los c\u00f3digos fuente y los algoritmos. Tambi\u00e9n se se\u00f1alan varios problemas espec\u00edficos planteados por la IA: p\u00e9rdida de la capacidad de concentraci\u00f3n, aislamiento social, depresi\u00f3n, ansiedad\u2026 sin olvidar la cr\u00edtica ecol\u00f3gica de su costo medioambiental.\u00a0<\/li>\n\n\n\n
- De ello se desprende que, a diferencia de otras tecnolog\u00edas, \u00abno podemos considerar que la IA sea moralmente neutra\u00bb: hay sistemas t\u00e9cnicos que se oponen frontalmente a la dignidad inalienable de la persona. <\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n
Al reduccionismo del hombre a datos, a la tentaci\u00f3n de imitar el pensamiento humano, opone una antropolog\u00eda moral y relacional profundamente agustiniana, en la que lo que humaniza al hombre se define ante todo por la acci\u00f3n moral, la capacidad de atenci\u00f3n, la relaci\u00f3n con el otro y la propia fragilidad. En la l\u00ednea de Juan Pablo II y Benedicto XVI, critica en\u00e9rgicamente, a tal fin, el transhumanismo y el posthumanismo. Recuerda que, en el marco cristiano, la naturaleza es elevada a un orden superior no por la \u00abhumanidad aumentada\u00bb, sino por el propio movimiento de la gracia divina.\u00a0<\/p>\n\n\n\n
En la pr\u00e1ctica, aboga por controles m\u00e1s rigurosos de la IA y por organismos de supervisi\u00f3n independientes de las empresas implicadas: \u00abuna IA m\u00e1s moral no sirve de nada si esa moral la decide un pu\u00f1ado de personas\u00bb; la propia moral que subyace a los sistemas de IA debe someterse a instrumentos de deliberaci\u00f3n colectiva, es decir, pol\u00edtica. El papa insta adem\u00e1s a \u00abdesarmar la IA\u00bb, es decir, a sustraerla de las l\u00f3gicas de la competencia y el poder, en definitiva,<\/em> a \u00abromper la equivalencia entre el poder t\u00e9cnico y el derecho a gobernar\u00bb.\u00a0<\/p>\n\n\n\n