{"id":10005,"date":"2022-10-28T17:17:00","date_gmt":"2022-10-28T16:17:00","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=10005"},"modified":"2022-11-02T10:43:20","modified_gmt":"2022-11-02T10:43:20","slug":"por-que-el-fascismo-sigue-dando-tanto-miedo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/10\/28\/por-que-el-fascismo-sigue-dando-tanto-miedo\/","title":{"rendered":"\u00bfPor qu\u00e9 el fascismo sigue dando tanto miedo?"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-drop-cap\">No pasa un d\u00eda sin que surjan en el debate cuestiones, temas o pol\u00e9micas relacionadas con el fascismo, entendido no como un fen\u00f3meno hist\u00f3rico, sino como una engorrosa presencia pol\u00edtica y cultural. No se trata de un vago llamamiento al autoritarismo o a las pol\u00edticas de derechas, sino de una reivindicaci\u00f3n real del fascismo y de recordatorios concretos de su l\u00edder y fundador. Ser\u00eda demasiado largo proponer un cat\u00e1logo exhaustivo. Una lista as\u00ed incluir\u00eda las noticias locales, en las que varios candidatos al puesto de concejal elogian al Duce, o el camarero que se disculpa con la imagen de Mussolini \u00abpor servir a los negros\u00bb, a la reflexi\u00f3n pol\u00edtica, donde Silvio Berlusconi se jacta de haber \u00ablegitimado\u00bb no a la derecha sino, expl\u00edcitamente, a \u00ablos fascistas\u00bb, y al mundo cultural, donde la pel\u00edcula <em>Sono tornato<\/em> (He vuelto), en la que se imagina de forma sat\u00edrica el regreso de Mussolini a Italia, ha tenido un gran impacto.<\/p>\n\n\n\n<p>Qu\u00e9 decir de las largas pol\u00e9micas sobre la apertura de museos sobre el fascismo -en Predappio, Mil\u00e1n, Roma- y el robo en los archivos nacionales de 970 banderas blandidas durante la marcha sobre Roma, recuperadas posteriormente, pero que constituyen una met\u00e1fora del rechazo del fascismo a dejarse encerrar en un archivo. Tambi\u00e9n est\u00e1n en el orden del d\u00eda de las recientes pol\u00e9micas las controversias sobre los s\u00edmbolos arquitect\u00f3nicos del <em>Ventennio fascista<\/em>, que siguen siendo bastante evidentes en toda Italia y en algunos casos incluso se ponen de relieve -por no hablar del extendido <em>merchandising<\/em> iconogr\u00e1fico que indica la existencia de un verdadero mercado de la nostalgia, y no s\u00f3lo en Predappio-. Como todo lo que responde a la l\u00f3gica del mercado, si prospera, significa que hay mercado.<\/p>\n\n\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image wp-block-image-large\"\n    data-shadow=\"false\"\n    data-use-original-file=\"false\">\n    <a\n        data-pswp-src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/10\/SIPA_REX40409247_000056-scaled-e1666961645913.jpg\"\n        class=\"inline-block gallery-item no-underline \"\n        data-pswp-width=\"2361\"\n        data-pswp-height=\"1440\">\n                                        <picture>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/10\/SIPA_REX40409247_000056-scaled-e1666961645913-330x201.jpg\"\r\n                media=\"(max-width: 374px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/10\/SIPA_REX40409247_000056-scaled-e1666961645913-690x421.jpg\"\r\n                media=\"(max-width: 989px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/10\/SIPA_REX40409247_000056-scaled-e1666961645913-1340x817.jpg\"\r\n                media=\"(min-width: 990px)\" \/>\r\n                <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/10\/SIPA_REX40409247_000056-scaled-e1666961645913-125x76.jpg\" \/>\r\n        <\/picture>\r\n                            \n                    <figcaption class=\"pswp-caption-content \">Cervezas con la imagen de Mussolini a la venta en Predappio \u00a9 REX Shutterstock<\/figcaption>\n            <\/a>\n<\/figure>\n\n\n<p>Por lo tanto, es leg\u00edtimo preguntarse por qu\u00e9 este pasado no s\u00f3lo no pasa, sino que sobre todo se est\u00e1 convirtiendo en un escenario preocupante de la normalidad actual. \u00bfPor qu\u00e9 asistimos a la multiplicaci\u00f3n de formaciones pol\u00edticas que recuerdan, de forma m\u00e1s o menos expl\u00edcita, el r\u00e9gimen pasado utilizando los temas identitarios como palanca? Es importante plantear esta cuesti\u00f3n expl\u00edcitamente, porque la v\u00eda \u00abjudicial\u00bb no es suficiente y, como m\u00ednimo, no resolver\u00eda el problema. Los tribunales apenas reconocen el delito de \u00abapolog\u00eda del fascismo\u00bb, que est\u00e1 prohibido por la Constituci\u00f3n. Incluso las propuestas de introducir por ley el delito de propaganda del r\u00e9gimen fascista y nazi-fascista, como ha ocurrido recientemente con el \u00abproyecto de ley Fiano\u00bb, suscitan reacciones de perplejidad, ya que, seg\u00fan se dice, limitar\u00edan la libertad de expresi\u00f3n en los \u00e1mbitos cient\u00edfico y educativo y, desde luego, no contribuir\u00edan a frenar la imaginer\u00eda neofascista.<\/p>\n\n\n\n<p>Es cierto que el fen\u00f3meno se ve en parte acentuado por <a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/09\/23\/el-crepusculo-de-la-tecnocracia-en-italia\/\">la percepci\u00f3n del declive econ\u00f3mico<\/a> y la narrativa de una crisis alimentada por el aumento de la migraci\u00f3n y las dificultades en las que se debate el proyecto europeo. Pero, \u00bfno explica todo esto al contrario la especificidad italiana del problema: por qu\u00e9 Italia, 75 a\u00f1os despu\u00e9s del fin del nazifascismo, sigue teniendo el fascismo como horizonte en su agenda pol\u00edtica diaria y no lo ha convertido definitivamente en objeto de pura investigaci\u00f3n hist\u00f3rica? Es cierto que en todos los pa\u00edses existen -y a veces florecen- formaciones pol\u00edticas que remiten expresamente al nazifascismo. Pero en Italia, el fen\u00f3meno se percibe como una amenaza pol\u00edtica concreta de forma particularmente fuerte. Y aunque ciertamente no podemos olvidar que la inventamos, tambi\u00e9n es cierto que ahora tenemos una larga historia de democracia republicana a nuestras espaldas.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>\u00bfPor qu\u00e9 Italia, 75 a\u00f1os despu\u00e9s del fin del nazifascismo, sigue teniendo el fascismo como horizonte en su agenda pol\u00edtica diaria y no lo ha convertido definitivamente en objeto de pura investigaci\u00f3n hist\u00f3rica?<\/p><cite>FULVIO CAMMARANO<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>\u00bfPor qu\u00e9, entonces, Mussolini sigue \u00abpreocup\u00e1ndonos\u00bb? La respuesta m\u00e1s conocida &#8211; \u00abnunca ajustamos nuestras cuentas con el fascismo\u00bb- no es una respuesta, sino una forma de evitarla. No cabe duda de que en el momento del <em>redde rationem<\/em>, al final de la guerra, primaron las razones de oportunidad -y en algunos casos de oportunismo- sobre la exigencia de lograr una purga completa, al menos de las figuras p\u00fablicas comprometidas con el r\u00e9gimen. Sin embargo, para Occidente esto ya no era la prioridad en un mundo que estaba a punto de entrar en el t\u00fanel de la Guerra Fr\u00eda. En Italia, el sentimiento dominante era el de pasar p\u00e1gina r\u00e1pidamente, en la creencia de que la discontinuidad del r\u00e9gimen salvar\u00eda la continuidad del Estado e integrar\u00eda a aquellas culturas pol\u00edticas -la cat\u00f3lica y la social-comunista- que se preparaban para gobernar pero que, s\u00f3lo veinte a\u00f1os antes, a\u00fan pod\u00edan considerarse antisistema. El hecho de que esta discontinuidad fuera, de hecho, el resultado principalmente de la guerra, la intervenci\u00f3n angloamericana y el sacrificio de la minor\u00eda de italianos que tomaron las armas para luchar contra el fascismo -y no la repulsi\u00f3n expl\u00edcita de la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n- nunca se consider\u00f3 un problema serio para el proceso de desarrollo del sistema democr\u00e1tico. Sin embargo, parece dif\u00edcil imaginar c\u00f3mo todo esto, empezando por la purga fallida y las dificultades pol\u00edticas y econ\u00f3micas de hoy, puede explicar realmente, en el umbral de nuestros a\u00f1os Veinte, las razones de la persistencia generalizada del imaginario fascista en Italia.<\/p>\n\n\n\n<p>Para ajustar realmente las cuentas con el fascismo, es necesaria una nueva lectura de la historia italiana, sin la cual todos seguir\u00e1n viendo las cosas como son. No tiene sentido seguir pensando que podemos aislar las dos d\u00e9cadas fascistas imagin\u00e1ndolas, a la manera de Benedetto Croce, como una especie de par\u00e9ntesis en la historia pol\u00edtica italiana. Los primeros en intentar liquidar la deuda fueron los vencedores: tras la guerra, las personalidades de origen obrero contaban con el apoyo de los italianos, por lo que la responsabilidad del fascismo se atribuy\u00f3 exclusivamente a los notables liberales que hab\u00edan abierto las puertas al r\u00e9gimen. Demasiado f\u00e1cil. Entender el fascismo significa, por el contrario, ahondar en toda la historia del contexto nacional e internacional en el que se desenvolvi\u00f3 el pa\u00eds a partir de los \u00faltimos veinte a\u00f1os del siglo XIX, en busca de las razones por las que nunca se desarroll\u00f3 en Italia la cultura de las libertades y los derechos de ciudadan\u00eda que habr\u00edan dificultado, si no imposibilitado, el alto consenso a favor del r\u00e9gimen fascista. Esta deficiencia fue el resultado de decisiones pol\u00edticas concretas, de las que fueron responsables muchas personas, empezando por la familia de Saboya. V\u00edctor Manuel III, hablando de la relaci\u00f3n entre la dinast\u00eda, por un lado, y la naci\u00f3n y el pueblo, por otro, recuerda que a este \u00faltimo le correspond\u00eda \u00abpreocuparse por la conservaci\u00f3n de las libertades p\u00fablicas, que no habr\u00eda infringido en su propio nombre [&#8230;] pero que no ten\u00eda que defender, porque no era su tarea\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Entender el fascismo significa ahondar en toda la historia del contexto nacional e internacional en el que se desenvolvi\u00f3 el pa\u00eds a partir de los \u00faltimos veinte a\u00f1os del siglo XIX, en busca de las razones por las que nunca se desarroll\u00f3 en Italia la cultura de las libertades y los derechos de ciudadan\u00eda que habr\u00edan dificultado, si no imposibilitado, el alto consenso a favor del r\u00e9gimen fascista.<\/p><cite>FULVIO CAMMARANO<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n para el garibaldismo las prioridades en la fundaci\u00f3n de la naci\u00f3n eran diferentes. Giuseppe Pitr\u00e8, que hab\u00eda luchado al lado del gran hombre, confiaba a un amigo: \u00abAunque abrazo el programa de la m\u00e1s completa libertad, no parece haber llegado el momento de poder aplicarlo; ni llegar\u00e1 si no se resuelve primero la cuesti\u00f3n de la nacionalidad.\u00bb No en vano Antonio Colocci, diputado de la Izquierda Hist\u00f3rica, escrib\u00eda a su mujer en 1861: \u00abahora, para nosotros, no hace falta tanto la libertad como un gobierno fuerte [&#8230;]; cuando un d\u00eda seamos fuertes [&#8230;] no faltar\u00e1 la libertad.\u00bb La libertad, adem\u00e1s, pod\u00eda ser peligrosa porque fomentaba el descontento. \u00abSobre la base de una ideolog\u00eda absurda, contraria a toda realidad y a todo sistema experimental -escribi\u00f3 el conservador Alessandro Guiccioli en su diario en 1878- hemos creado el derecho a la prosperidad. El resultado es que los que no la tienen, es decir, casi todos, se creen \u00abdefraudados\u00bb de lo que les corresponde.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>Tras la unificaci\u00f3n, el miedo a la \u00abplebe\u00bb y la desconfianza ante un \u00abpa\u00eds real\u00bb desconocido y preocupante hab\u00edan convencido a las \u00e9lites liberales de \u00abhacer\u00bb a los italianos mediante la disciplina y la administraci\u00f3n, evitando la politizaci\u00f3n de la que se hicieron cargo al contrario los cat\u00f3licos y los socialistas que no pretend\u00edan sin embargo integrar a los ciudadanos a trav\u00e9s de sus derechos, sino alejarlos educadamente, con m\u00e9todos y objetivos diferentes, del Estado italiano que se consideraba inicuo y prevaricador. Con el Syllabus de 1864, P\u00edo IX hab\u00eda aclarado definitivamente la doctrina de la Iglesia cat\u00f3lica al condenar \u00abla amplia facultad concedida a todos de manifestar abiertamente y en p\u00fablico toda opini\u00f3n y pensamiento\u00bb, porque conduc\u00eda \u00aba corromper m\u00e1s f\u00e1cilmente la moral y las mentes del pueblo, y a extender la plaga del indiferentismo\u00bb. Ninguna fuerza pol\u00edtica de la \u00e9poca -salvo algunas minor\u00edas radicales que pronto fueron marginadas- pensaba en t\u00e9rminos de integraci\u00f3n patri\u00f3tica a trav\u00e9s del conflicto pol\u00edtico y la conquista mediada de derechos y libertades pol\u00edticas. Por eso, el <em>establishment<\/em> pol\u00edtica de la Italia posterior a la unificaci\u00f3n siempre ha estado obsesionada con los radicales y no con los socialistas.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Ninguna fuerza pol\u00edtica pensaba en t\u00e9rminos de integraci\u00f3n patri\u00f3tica a trav\u00e9s del conflicto pol\u00edtico y la conquista mediada de derechos y libertades pol\u00edticas. Por eso, el <em>establishment<\/em> pol\u00edtico de la Italia posterior a la unificaci\u00f3n siempre ha estado obsesionado con los radicales y no con los socialistas.<\/p><cite>FULVIO CAMMARANO<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Guglielmo Ferrero, uno de los intelectuales m\u00e1s influyentes de finales del siglo XIX, lo expres\u00f3 as\u00ed: \u00abEs cierto que si una parte de las clases cultivadas de Italia es indiferente a las cuestiones de libertad, otra parte es una ferviente admiradora de los m\u00e9todos m\u00e1s violentos de gobierno. Italia no est\u00e1 madura para la libertad, no la entiende y no la siente.\u201d No en vano la historia de Italia, \u00fanica entre las historias de los grandes pa\u00edses europeos, no conoce ninguna batalla de la calle por la conquista de los derechos de ciudadan\u00eda. Si excluimos el Risorgimento y las empresas insurreccionales entre 1848 y 1870, ha habido muy pocas luchas en Italia en las que no estuvieran en juego las reivindicaciones econ\u00f3micas de los trabajadores, y estas pocas batallas se han centrado casi todas en el conflicto nacionalista-internacionalista que comenz\u00f3 tras la guerra de Libia. En efecto, el socialismo hab\u00eda ocupado las calles con creciente frecuencia para exigir mejores condiciones materiales para los millones de asalariados de la industria y el campo.<\/p>\n\n\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image wp-block-image-large\"\n    data-shadow=\"false\"\n    data-use-original-file=\"false\">\n    <a\n        data-pswp-src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/10\/SIPA_AP22734313_000011-scaled-1.jpg\"\n        class=\"inline-block gallery-item no-underline \"\n        data-pswp-width=\"2560\"\n        data-pswp-height=\"1707\">\n                                        <picture>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/10\/SIPA_AP22734313_000011-scaled-1-330x220.jpg\"\r\n                media=\"(max-width: 374px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/10\/SIPA_AP22734313_000011-scaled-1-690x460.jpg\"\r\n                media=\"(max-width: 989px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/10\/SIPA_AP22734313_000011-scaled-1-1340x894.jpg\"\r\n                media=\"(min-width: 990px)\" \/>\r\n                <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/10\/SIPA_AP22734313_000011-scaled-1-125x83.jpg\" \/>\r\n        <\/picture>\r\n                            \n                    <figcaption class=\"pswp-caption-content \">\u00a9 AP Photo\/Luca Bruno<\/figcaption>\n            <\/a>\n<\/figure>\n\n\n<p>Si bien en un principio el atraso de los \u00abrezagados\u00bb hizo que estas luchas fueran prioritarias e inevitables, posteriormente su persistente separaci\u00f3n de la demanda de ampliaci\u00f3n de derechos se convirti\u00f3 en algo perjudicial para la democracia liberal a menudo codificada sobre el papel pero a menudo vaciada en la aplicaci\u00f3n concreta de sus principios, que, como sabemos, requiere una participaci\u00f3n decisiva desde abajo para ser efectiva.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Para comprender mejor el alcance de este letargo, puede ser \u00fatil hacer un breve an\u00e1lisis comparativo del papel que desempe\u00f1\u00f3 la presi\u00f3n popular a favor de la ampliaci\u00f3n del sufragio en un sistema parlamentario de sufragio limitado como el de Gran Breta\u00f1a, donde las grandes manifestaciones p\u00fablicas se extendieron y derrotaron a la clase dirigente brit\u00e1nica desde principios del siglo XIX. La masacre de Peterloo de 1819, por ejemplo, surgi\u00f3 de una concentraci\u00f3n de m\u00e1s de 60.000 hombres y mujeres organizada para conseguir representaci\u00f3n pol\u00edtica para Manchester. Y lo que es m\u00e1s importante, hay que recordar que la Segunda Ley de Reforma de 1867, que garantiz\u00f3 el voto a un mill\u00f3n de trabajadores, se aprob\u00f3 a toda prisa bajo la presi\u00f3n de un agudo descontento que presagiaba graves peligros para la estabilidad del sistema pol\u00edtico brit\u00e1nico. El propio cartismo, ya en 1842, hab\u00eda solicitado a tres millones de trabajadores el voto secreto para cada var\u00f3n adulto. Incluso hubo enfrentamientos callejeros por el sufragio en el Imperio Austroh\u00fangaro a principios del siglo XX, antes de que se concediera el sufragio universal masculino en 1907.<\/p>\n\n\n\n<p>En Italia, el clima era exactamente el contrario: ninguna presi\u00f3n popular ni manifestaciones para exigir la ampliaci\u00f3n del sufragio, hasta el punto de que la reforma de 1882 fue concedida a c\u00e1mara lenta por la izquierda hist\u00f3rica, tras agotadores debates, sin que se notara la menor tensi\u00f3n. Al igual que la demanda de sufragio universal realizada por algunos representantes conservadores de la \u00e9poca nunca fue apoyada por los que se beneficiar\u00edan de ella. Lo mismo ocurre con el sufragio universal masculino, concedido desde arriba por Giolitti en 1912 y acogido incluso con perplejidad por algunos socialistas. El silencio de las mujeres, es decir, su ausencia en las manifestaciones, es tambi\u00e9n significativo a este respecto, lo que es a\u00fan m\u00e1s evidente si se compara con la presencia p\u00fablica de las sufragistas brit\u00e1nicas, francesas, estadounidenses y de muchas otras.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s all\u00e1 del diferente grado de madurez pol\u00edtica de las clases trabajadoras, fruto de diferentes trayectorias hist\u00f3ricas, la cuesti\u00f3n electoral en Italia sirve de prueba de fuego para la falta de atenci\u00f3n a las cuestiones de participaci\u00f3n y derechos civiles, empezando por las fuerzas pol\u00edticas de masas: socialistas y populares. Habiendo eclipsado la cultura de la libertad de Mazzini como \u00e9tica de los derechos y los deberes, reformistas y maximalistas compitieron por la direcci\u00f3n del joven partido socialista, poniendo en el centro los modelos productivos y las mejoras materiales o la revoluci\u00f3n proletaria, pero ignorando de hecho totalmente el problema de la ciudadan\u00eda: en 1919, durante un debate en Bolonia sobre la representaci\u00f3n proporcional, los socialistas derrotaron la iniciativa gritando: \u00ab\u00a1Otros problemas m\u00e1s acuciantes enfrenta hoy el proletariado, que no se interesa en absoluto por la cuesti\u00f3n electoral!\u201d Incluso saliendo de la esfera electoral, el panorama no cambi\u00f3: el proyecto de ley sobre el divorcio &#8211; un logro ya presente en muchos pa\u00edses europeos &#8211; presentado con obstinaci\u00f3n por el Primer Ministro Giuseppe Zanardelli en 1902, no s\u00f3lo fue rechazado por 400 votos en contra (s\u00f3lo 13 a favor), sino que incluso se burl\u00f3 dentro de la misma mayor\u00eda deseosa de no abrir \u00abinnecesariamente\u00bb un frente conflictivo con los cat\u00f3licos.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>La cuesti\u00f3n electoral en Italia sirve de prueba de fuego para la falta de atenci\u00f3n a las cuestiones de participaci\u00f3n y derechos civiles, empezando por las fuerzas pol\u00edticas de masas: socialistas y populares.<\/p><cite>FULVIO CAMMARANO<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Fue la falta de inter\u00e9s por estos valores de la vida colectiva, as\u00ed como la incapacidad de poner en marcha un proceso revolucionario eficaz, lo que debilit\u00f3 la credibilidad de la oposici\u00f3n socialista frente al r\u00e1pido e indoloro afianzamiento del fascismo entre los italianos, que en aquel momento no consideraban que la p\u00e9rdida de pluralismo y libertad fuera un precio especialmente alto a pagar a cambio del orden, el prestigio internacional y la protecci\u00f3n econ\u00f3mica. Por ello, no es casualidad que la cuesti\u00f3n de las libertades y los derechos como base de una nueva ciudadan\u00eda consciente se convirtiera en la consigna lanzada por un liberal her\u00e9tico como Piero Gobetti y asumida s\u00f3lo por sectores minoritarios y desva\u00eddos del accionismo, el radicalismo y el socialismo liberal. El fascismo, escribi\u00f3 Gobetti, \u00abes una tutela paternal antes de [&#8230;] la dictadura: al mantener a los italianos en un estado de minor\u00eda de edad, Mussolini los liber\u00f3 de la lucha por los derechos y de la carga de ejercerlos\u00bb. Este era precisamente su objetivo: \u00abcurar a los italianos de la lucha pol\u00edtica\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>La cuesti\u00f3n a la que es imprescindible prestar atenci\u00f3n hoy en d\u00eda, si realmente queremos abordar la cuesti\u00f3n del fascismo, es que la duraci\u00f3n del r\u00e9gimen y el consenso del que gozaba no pueden separarse de una realidad popular que, predispuesta a la indiferencia hacia la cuesti\u00f3n de la libertad y la lucha pol\u00edtica, hab\u00eda aceptado ese estado de minor\u00eda. Hay que decir, sin embargo, que esta insensibilidad fue cultivada y mantenida por todas las grandes fuerzas pol\u00edticas hegem\u00f3nicas de nuestra historia: la mayor\u00eda del liberalismo post-Risorgimento consideraba peligrosa y prematura la cultura de la conquista de los derechos y libertades colectivas; para la izquierda de clase era superflua y para los cat\u00f3licos era un planteamiento equivocado y materialista, siendo el constitucionalismo s\u00f3lo el \u00abfruto envenenado\u00bb de la revoluci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Este distanciamiento -cuando no hostilidad- caracteriz\u00f3 las convicciones profundas de la mayor\u00eda de las clases dirigentes y de las oposiciones, configurando profundamente la cultura pol\u00edtica del pa\u00eds incluso despu\u00e9s de la ca\u00edda del fascismo. Si bien los constituyentes elaboraron un sistema moderno y muy avanzado de garant\u00eda y defensa de las libertades individuales y colectivas -lo que demuestra que las \u00e9lites y los intelectuales eran plenamente conscientes de la importancia de estos valores-, result\u00f3 una vez m\u00e1s que la voluntad de la clase pol\u00edtica de imponer una estrategia de aplicaci\u00f3n decidida de los principios constitucionales era muy d\u00e9bil. No s\u00f3lo varios art\u00edculos indispensables para ampliar los m\u00e1rgenes de la ciudadan\u00eda activa -el Tribunal Constitucional, la escala regional, el refer\u00e9ndum- permanecieron congelados durante mucho tiempo por la sospecha mutua que un\u00eda a democristianos y comunistas, sino que, sobre todo, todo un universo jur\u00eddico y social hostil a la cultura de los derechos sigui\u00f3 viviendo -pensamos, entre otras cosas, en la permanencia de amplias partes del c\u00f3digo penal fascista, el famoso c\u00f3digo Rocco- en medio de la sustancial indiferencia de la mayor\u00eda de los italianos.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Todo el objetivo de Mussolini se resume en una f\u00f3rmula: \u00abcurar a los italianos de la lucha pol\u00edtica\u00bb.<\/p><cite>FULVIO CAMMARANO<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Fue la explosi\u00f3n liberadora, al margen de la l\u00f3gica partidista, del movimiento de 1968 &#8211; \u00abuna rara temporada de felicidad p\u00fablica\u00bb, como la calific\u00f3 Anna Rossi-Doria-, con todas sus contradicciones, la que puso fin a la secular ausencia de luchas p\u00fablicas por los derechos y las libertades. Significativamente, los a\u00f1os siguientes ver\u00edan una aceleraci\u00f3n de la legislaci\u00f3n sobre derechos civiles, tambi\u00e9n gracias a la difusi\u00f3n de la pr\u00e1ctica del refer\u00e9ndum y al nuevo protagonismo social que encontr\u00f3 en el peque\u00f1o partido radical y en el movimiento feminista las principales referencias para la expansi\u00f3n de la esfera de libertad.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue el momento en que se aprobaron leyes sobre cuestiones decisivas para los derechos individuales y sociales: el divorcio, la objeci\u00f3n de conciencia al servicio militar, el derecho de familia, el aborto -por mencionar s\u00f3lo las normas m\u00e1s importantes que entraron en vigor en pocos a\u00f1os-. Esto parec\u00eda ser el comienzo de una conciencia que nunca antes hab\u00eda existido y que, partiendo de las necesidades y deseos individuales y colectivos, de la intolerancia hacia el conformismo cultural y de las costumbres, parec\u00eda ser el presagio de un cambio de mentalidad y de una forma diferente de entender la ciudadan\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Este no fue el caso. Por otra parte, como ya nos recordaba Maquiavelo en su momento, el momento legislativo no es el resultado de un conflicto, sino el de un proceso siempre abierto que ser\u00eda un error dar por concluido. En consecuencia, estos movimientos y logros, ayudados tambi\u00e9n por los a\u00f1os del terrorismo y la \u00abestrategia de la tensi\u00f3n\u00bb, no produjeron un cambio profundo en el \u00absentimiento c\u00edvico\u00bb de los italianos. Es precisamente con referencia a estos a\u00f1os que debemos preguntarnos por qu\u00e9 s\u00f3lo en Italia se consider\u00f3 posible imaginar, por parte de ciertos aparatos de Estado \u00abdesviados\u00bb, una modalidad asesina para poner fin a los procesos de democratizaci\u00f3n en curso. Es de suponer que, a pesar de la subestimaci\u00f3n de la capacidad de respuesta de las instituciones republicanas y de la estrechez del r\u00edgido marco de las relaciones internacionales, esta hip\u00f3tesis subversiva debi\u00f3 parecer funcional precisamente ante la reconocida fragilidad de la conciencia democr\u00e1tica de un pa\u00eds que hab\u00eda hecho creer a los c\u00edrculos golpistas que el trueque de la libertad por la vuelta al orden era bastante factible.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Como lo recordaba Maquiavelo, el momento legislativo no es la culminaci\u00f3n de un conflicto, sino el resultado de un proceso siempre abierto que ser\u00eda un error dar por concluido.<\/p><cite>FULVIO CAMMARANO<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Una cosa es cierta: desde ese momento, la cuesti\u00f3n de los derechos colectivos ha pasado a ser superflua con respecto al problema de la igualdad econ\u00f3mica -los derechos que cuentan son sobre todo los derechos sindicales, sobre los que empieza a cernirse la sombra de la nueva era de Thatcher y Reagan- o a estar supeditada a la satisfacci\u00f3n de los deseos individuales dentro de una nueva cultura del consumo. Fueron los a\u00f1os 1980, cargados de reivindicaciones de m\u00e1s libertad personal, los que condujeron al parad\u00f3jico resultado de una divisi\u00f3n en la que los derechos, sobre todo con el inicio del nuevo milenio, se presentaban como un lujo de las \u00e9lites, mientras que la narrativa populista volv\u00eda a poner en el centro de la escena la cuesti\u00f3n del orden y la seguridad frente a la crisis econ\u00f3mica: la conservaci\u00f3n de los puestos de trabajo a cambio de los derechos adquiridos, sindicales o no. \u00bfQu\u00e9 decir de la perenne e indiferente aceptaci\u00f3n de la inicua violencia del \u00abcaporalato\u00bb o de la falta de reacci\u00f3n de la plaza p\u00fablica y de la sociedad civil ante hechos como la paliza a los manifestantes en el cuartel de Bolzaneto, en G\u00e9nova, donde nos vimos obligados a constatar la ausencia de las m\u00e1s elementales garant\u00edas de <em>habeas corpus<\/em>, o inviolabilidad personal, codificadas en el derecho ingl\u00e9s desde el siglo XII?<\/p>\n\n\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image wp-block-image-large\"\n    data-shadow=\"false\"\n    data-use-original-file=\"false\">\n    <a\n        data-pswp-src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/10\/SIPA_AP22733888_000013-scaled-1.jpg\"\n        class=\"inline-block gallery-item no-underline \"\n        data-pswp-width=\"2560\"\n        data-pswp-height=\"1706\">\n                                        <picture>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/10\/SIPA_AP22733888_000013-scaled-1-330x220.jpg\"\r\n                media=\"(max-width: 374px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/10\/SIPA_AP22733888_000013-scaled-1-690x460.jpg\"\r\n                media=\"(max-width: 989px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/10\/SIPA_AP22733888_000013-scaled-1-1340x893.jpg\"\r\n                media=\"(min-width: 990px)\" \/>\r\n                <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/10\/SIPA_AP22733888_000013-scaled-1-125x83.jpg\" \/>\r\n        <\/picture>\r\n                            \n                    <figcaption class=\"pswp-caption-content \">\u00a9 AP Photo\/Gregorio Borgia<\/figcaption>\n            <\/a>\n<\/figure>\n\n\n<p>La historia de Italia se revela as\u00ed como una historia de fragilidad en el arraigo del principio de ciudadan\u00eda colectiva, de una identidad nacional que debe construirse a partir del conflicto pol\u00edtico indispensable para cimentar la conciencia del lugar de los derechos y libertades colectivas. Esta fragilidad es la clave para descifrar las causas del actual auge del imaginario fascista, que a\u00fan no se ve obstaculizado por anticuerpos suficientemente potentes dentro de una sociedad que no ha visto -salvo importantes y minoritarias excepciones- la defensa de las libertades y los derechos civiles como una barrera infranqueable.<\/p>\n\n\n\n<p>Frente a esta debilidad, la advertencia consistente y permanente de activistas pol\u00edticos e intelectuales de un \u00abretorno del fascismo\u00bb, provocado por acontecimientos y propuestas de derecha, nacionalistas o incluso simplemente conservadores, no deber\u00eda por tanto parecer extra\u00f1a, por muy patol\u00f3gica que parezca. Es una alarma tan exagerada como fundada: el miedo al fascismo es hoy, ante todo, la desconfianza de la mayor\u00eda de los italianos, y nace de la convicci\u00f3n m\u00e1s o menos inconsciente de que, hoy como ayer, muchos conciudadanos no se opondr\u00edan a \u00e9l si se justificara en nombre del orden y la seguridad econ\u00f3mica o social. Y quiz\u00e1s por eso nuestras cuentas con el fascismo no est\u00e1n del todo saldadas. Porque si el miedo est\u00e1 m\u00e1s que justificado, la auto-absoluci\u00f3n no lo est\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>El miedo al fascismo es hoy, sobre todo, la desconfianza de la mayor\u00eda de los italianos y nace de la convicci\u00f3n m\u00e1s o menos inconsciente de que, hoy como ayer, muchos de nuestros conciudadanos no se opondr\u00edan a \u00e9l si se justificara en nombre del orden y la seguridad econ\u00f3mica o social.<\/p><cite>FULVIO CAMMARANO<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>El problema de quienes ven el peligro de un resurgimiento fascista no es tanto -y no s\u00f3lo- el de hacer del antifascismo una renta de posici\u00f3n, como se repite a menudo en la derecha -lo que siempre ha sido una tentaci\u00f3n importante en la izquierda-. El problema es m\u00e1s bien el m\u00e1s dif\u00edcil de admitir: no comprometerse, es decir, rechazar la idea de que una parte sustancial de la cultura pol\u00edtica liberal, primero, y popular, despu\u00e9s, cat\u00f3lica y de izquierdas, ha contribuido hist\u00f3ricamente a debilitar los fundamentos pol\u00edticos y civiles de una naci\u00f3n que ha llegado a ser lo que es sin apasionarse nunca por los valores de la democracia, los derechos y las libertades.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cien a\u00f1os despu\u00e9s de la marcha sobre Roma, el espectro fascista no ha desaparecido. En Italia, es visible cada d\u00eda en la arquitectura, surge en los debates pol\u00edticos, en la televisi\u00f3n, en los medios de comunicaci\u00f3n. Seg\u00fan el historiador Fulvio Cammarano, a\u00fan queda por hacer parte del trabajo de memoria. 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